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02 AUTOCONOCIMIENTO – CONOCETE A TI MISMO

enero 29, 2017
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IR A  PSICOLOGÍA

Parte  1:  Aproximaciones al Bienestar Psicológico
Parte  2:  Autoconocimiento — Conócete a Ti Mismo
Parte  3:  La Salida
Parte  4:  Técnicas Terapéuticas
Parte  5:  Suprimir la Ansiedad
Parte  6:  Ignorar la Ansiedad
Parte  7:  Articular la Ansiedad
Parte  8:  El Terapeuta Jasídico
Parte  9:  Ignorar versus Articular las Ansiedades
Parte 10: Transformar el Mal en Bien
Parte 11:  Luz y Oscuridad
Parte 12:  Sumisión, Separación y Dulcificación
Parte 13:  Inter – Inclusión
Parte 14:  La Ansiedad y el Ego
Parte 15:  Contemplando la Grandeza de Di-s
Parte 16:  Contemplando la Humildad del Hombre
Parte 17:  Contemplación Detallada
Parte 18:  Plegaria Sincera: Dulcificación dentro de la Sumusión
Parte 19:  Separación: Ignorar la Ansiedad
Parte 20:  Descartar los Malos Pensamientos: Sumisión dentro de Separación
Parte 21:  Plegaria Meditativa: Separación dentro de Separación
Parte 22:  Pensamiento Positivo: Dulcificación dentro de Separación
Parte 23:  Las Tres Fases de la Sumisión
Parte 24:  Las Tres Fases de la Separación
Parte 25: Dulcificación sin Separación
Parte 26: Permisividad versus Simplificación
Parte 27: Separación como la Llave para la Dulcificación
Parte 28: Dulcificación del Subconciente
Parte 29: Dulcificación dentro de Dulcificación
Parte 30: Discurso Terapéutico
Parte 31: La Sumisión, La Separación y la Dulcificación en el Terapeuta
Parte 32: Ansiedad Positiva
Parte 33: Aguardar al Mashiaj
Parte 34: La Chispa de Mashiaj
Parte 35: Merecer Misericordia
Parte 36: El Bien y El Mal
Parte 37: La Terapia y Los Senderos Jasídicos
Parte 38: Los Libros Terapéuticos de la Biblia
Parte 39: Iob
Parte 40: Mashiaj

Cabala y Psicología

Tratamiento de la Ansiedad
Un Enfoque Cabalístico de la Salud Mental

Parte 2

Autoconocimiento – Conócete a Ti Mismo

En la antigua Delfos, estaba escrito en el altar del oráculo de Apolo las palabras “Conócete a ti mismo”. Desde aquella época, la cultura secular occidental ha considerado al autoconocimiento, como la gema de la corona del propósito humano. La Torá, por el contrario, nos dice: “Conoce al Di-s de tu padre, sírvelo a El con todo tu corazón y el deseo de tu alma”, y también “Sabe ante quién estás parado”. Dentro del esquema de la Torá, el propósito del hombre es conocer a Di-s, o sea, estar constantemente perceptivo a Su presencia, que es lo que da plenitud a la conciencia del hombre.

Sin embargo, esto crea una paradoja. Para conocer a Di-s, el hombre debe conocerse primero a si mismo, porque en cada judío hay un alma que debe ser considerada parte de Di-s. Al conocer una parte, podemos conocer el todo. La tarea del hombre es, entonces, descubrir la Divinidad oculta en su interior. Empresa nada simple, pero sin duda invalorable. Una vez armonizada con su propia dimensión Divina, la persona estará mejor posicionada para ver la Divinidad inherente en toda la creación, y sentir exactamente cuál es su rol individual en el gran proyecto del Creador.

Dice la Tora, que Di-s creó el mundo para tener un hogar en los mundos inferiores. “Inferiores”, no implica humildad física, sino humildad en la escala de la conciencia de Di-s. Nuestro mundo material, se encuentra en el peldaño más bajo de una basta jerarquía de universos u órdenes de existencia, dotado cada uno, con un grado diferente de percepción de qué y quién es Di-s. Nuestro mundo es el más bajo en ese respecto, y por si mismo, no refleja en principio el hecho de que alguien lo haya creado. La naturaleza es entonces, un disfraz perfecto para el poder Divino, que constantemente crea el mundo, que le permite a la gente nacer, vivir toda su vida, y morir sin que jamás se les pueda ocurrir que hay un Di-s. De hecho, El está tan oculto, que hay mucha gente inteligente que está convencida de que no existe.

Es este mundo, en donde la Divinidad está tan oculta, donde El pretende hacer su hogar. Precisamente aquí, donde todo aparenta ser antitético de la percepción de Di-s, El quiere que todos se percaten de su existencia, y establezcan una relación con su Creador. Este es el motivo de que haya creado semejante mundo en primer término, y de que cada alma individual, que es parte de Di-s, sea enviada aquí abajo. Cada individuo tiene un rol único en el logro de este objetivo, y la única manera de que una persona pueda tener idea de cuál es su propósito específico en este esquema, es armonizándose con la Divinidad que hay dentro de él.

De acuerdo con el judaísmo, es con este sentido y para este fin, que la persona debe conocerse a si misma. Conociendo la parte, o sea su alma Divina, puede tener un atisbo del todo, la esencia de Di-s reflejada en ella.