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16 AYIN

febrero 10, 2017
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LOS DIEZ SIGNIFICADOS DEL ALEF BET

 Ain

Concepto: La constante providencia de Di-s hacia todos los elementos de la Creación.

Significado: Un ojo, el color, un manantial, oveja en arameo.

Figura: Una nun abierta por la fuerza (el sirviente doblegado), con una vav (el fluir Divino) insertado en el medio

Número: 70

Espacio: El cabrito (capricornio).

Tiempo: Tevet.

Alma: El hígado.

Cualidad: La ira.

Arquetipo: Dan.

Canal: De bina a tiferet.

AYIN

Las Letras Hebreas
El Significado Místico de las Letras Hebreas

AIN
Providencia Divina

 

Ella [la tierra de Israel] es la tierra que Di-s tu Di-s pretende; los ojos de Di-s tu Di-s están siempre [mirando] en ella, desde el principio del año hasta el fin del año”.

El ciclo anual, desde el principio al final (“el final incluido en el principio”), alude al “ciclo infinito”, el secreto de la letra samej, como se explicó antes. La Providencia Divina, los “ojos” de Di-s controlando el ciclo, es el secreto de la letra siguiente ain, que significa “ojo”. Aunque la revelación primordial de la Providencia sobrenatural es en la Tierra de Israel, se le ordena al judío en exilio crear algo de la santidad existente en cada uno, en cada una de las escalas de la diáspora, reconociendo las Providencia Divina donde quiera que esté.

Al entrar a la Tierra de Israel, la segunda ciudad a ser conquistada por Ioshúa fue Ai, que se escribe ain-iud, forma abreviada de la ain (ain-iud-nun, donde la nun cae) “el Ojo”. Jericó, la primera ciudad a ser conquistada, viene de la palabra hebrea reaj, el sentido del olfato. En el jasidismo se enseñó que el origen de este sentido es en keter, la sensibilidad supraconciente que dirige la motivación del Deseo o Voluntad. La palabra hebrea para la “tierra”, eretz, deriva de la palabra ratzón, “deseo”, como enseñan nuestros sabios: “¿Porqué es llamada eretz? Porque desea hacer la Voluntad de su Creador”. La vista es el primer sentido conciente, correspondiente a la sefirá de jojmá, “sabiduría”.

En la conquista de Jericó, Ajan – relacionado a la palabra ain [lacaf de Ajan equivale a la guematria de la escritura completa de la iud (iud-vav-dalet) de ain, 20] – codició el botín prohibido. El trágico resultado fue la derrota inicial de Israel en la batalla de “el Ojo”. Codiciar, es el defecto espiritual de la visión del ojo. Sólo cuando el pecado de la codicia fue rectificado, se entregó “el Ojo” al pueblo judío. Ante la derrota inicial, Ioshua cayó desesperado sobre su rostro, más Di-s le ordenó: “Alza, santifica al pueblo…. Hay algo maldito en medio de ti, Israel; no te podrás imponer a tus enemigos hasta que no lo remuevas de tu seno”. Se le dijo a Ioshúa “alza”, aunque el pueblo no se podía “alzar”. Esto alude al secreto de los dos círculos concéntricos de la letra samej: el círculo exterior y estático, que sostiene la caída de la nun, y el dinámico e interno, dirigido en definitiva por la Providencia Divina de la ain.

La escritura completa de la letra ain equivale a 130, o 5 veces 26, siendo 26 el valor numérico del Nombre Havaiá. En cabalá, este fenómeno se aprecia al entender que el ojo posee cinco poderes Divinos. El ojo derecho posee cinco estados de bondad, mientras que el izquierdo posee cinco estados de severidad o poder. En los salmos, encontramos dos versículos en relación a la Providencia de Di-s sobre el hombre. Uno dice: “El Ojo de Di-s está sobre el que es temeroso de El”. El otro asevera: “Los Ojos de Di-s están en los tzadikim“. El atributo de temor a Di-s, se refiere a la conciencia de la sefirá de maljut, “reino”, asemejado a la mujer virtuosa: “la mujer temerosa de Di-s, ella será alabada”. Maljut está constituida y dirigida por los cinco “poderes”, el secreto del ojo izquierdo de Di-s. Por esta razón, en el primer versículo “Ojo” está en singular, refiriéndose sólo al ojo izquierdo. En la “figura masculina”, correspondiente a los seis atributos emotivos del corazón, la Providencia refleja el balance entre las cinco bondades junto con los 5 poderes de Di-s. Por eso en el segundo versículo, aparece la forma plural “ojos”, en referencia a ambos Ojos de Di-s.

Se enseña asiduamente en el jasidismo, que ese ojo en singular encierra una referencia oculta al “ojo siempre abierto” de keter, la supra-conciencia. Aquí, el singular es el secreto de “todo es correcto”, como está escrito “no hay lado izquierdo en el Anciano, todo es derecho”. El temor a Di-s, que es el recipiente del alma para contener y revelar este tan escondido y supremo nivel de Providencia, es el temor reverencial frente a la percepción de la Luz Trascendente de Di-s, permeando cada punto de la realidad, como se enseñó en el secreto de la samej.

En el servicio Divino del alma, estos tres niveles de Providencia corresponden a las tres etapas de servicio: sumisión, separación, y dulcificación, como fue enseñado por el Baal Shem Tov. Todo esto lleva a su enseñanza fundamental y que incluye a todas, en relación a la “Providencia Divina particular”. La experiencia inicial de que incluso la más minúscula de las acciones propias es observada y registrada Arriba, lo lleva a uno a un estado de sumisión y temor al Reino de los Cielos, cuyas Ley y Orden controlan el universo. Uno entonces experimenta cómo los Ojos de Di-s observan y custodian amorosamente a cada uno de los hijos de Israel. Esto lo hace percibir la separación existencial entre lo sagrado y lo profano, lo justo y lo injusto, y a identificarse con el bien. Finalmente, uno experimenta el Ojo Infinito de Di-s dirigiendo toda cosa creada hacia la definitiva realización de su cometido, llevando de esta manera a toda la Creación a consumar su Propósito Divino. De esta manera, este temor que sentimos, es en definitiva por enfrentarnos a la revelación del Amor Infinito de Di-s hacia todo (“todo es correcto). Este es el secreto de endulzar.

FORMA

Una nun alargada con una vav o zain incrustada.
El recipiente de la nun recibe la bendición de Di-s, la vav.
Los dos ojos y los nervios ópticos ingresando al cerebro.
El ojo derecho mira hacia arriba a la samej; el ojo izquierdo mira hacia abajo hacia la pei.

Mundos:

  • Un hombre pobre recibiendo sustento físico.
  • Los seis (siete) días de la Creación y del hombre.
  • Shammai: los siete juntos; Hillel: el seis separado del siete.
  • El ojo derecho mirando hacia el cielo; el ojo izquierdo mirando hacia la tierra.

Almas:

  • La humilde nunagrega regocijo en el servicio a Di-s, e incorpora en si la Voluntad de Di-s, la halajá, como es revelada en los seis órdenes de la Mishná.
  • El ojo derecho mira hacia arriba a Di-s; el ojo izquierdo mira hacia abajo de forma favorable al judío.
  • El ojo derecho danza, el izquierdo habla.

Divinidad:

  • Moisés, la humilde nun, aumenta el regocijo en Di-s, como si fuera, e incorpora a la conciencia los secretos más ocultos de la Torá.
  • El ojo derecho mira hacia arriba hacia la luz Trascendente de Di-s; el ojo izquierdo mira hacia abajo hacia la Palabra de Di-s.

NOMBRE

Ojo; color; manantial; en arameo: oveja.

Mundos:

  • Visión física; Colores del espectro; Un manantial.
  • La fuente de la sabiduría y la habilidad de percibir sabiduría.
  • La oveja mira hacia el pastor; El pastor vigilando a sus ovejas.

Almas:

  • El “ojo de Iacob” viendo sólo bendición, bondad y vida.
  • El ojo del alma viendo unificación, santidad y la bendición.
  • El “ojo buscador” del alma, mirando hacia arriba en busca de Di-s.
  • Viendo favorablemente a todo judío.

Divinidad:

  • “Contemplando sólo al Rey”.
  • Providencia Divina.
  • Emulando a Di-s al observar hacia “abajo” para ayudar a los demás.
  • La plegaria silenciosa: el corazón arriba y los ojos abajo.

NUMERO

Setenta

Mundos:

  • Setenta naciones y lenguajes arquetípicos; Setenta bueyes sacrificados en Sukot.
  • Setenta años de vida; Setenta sollozos del siervo durante su labor.

Almas:

  • Setenta almas judías que descendieron a Egipto.
  • Setenta ancianos elegidos por Moisés, setenta sabios del Sanhedrin.
  • Setenta años del Rey David.
  • Setenta sollozos del alma durante su “labor”.
  • Setenta años del exilio Babilónico.

Divinidad:

  • Setenta Nombres de Di-s; Setenta caras de la Torá.
  • Setenta palabras del Kidush.
  • Setenta sollozos de los dolores de parto del Mashiaj.

EL BUEN OJO

el buen ojo  עין טובה

¿Cómo podemos cambiar la perspectiva que tenemos del prójimo, abrir de nuevo los ojos y verlo con una luz positiva? Esta tarea es adecuada para Tevet, ya que de acuerdo a la Cabalá este mes se creó con la letra ain ע, y una simple conexión entre el nombre de la letra y del mes crea el concepto de buen ojo, ain tová.

En el Tratado de Avot, dedicado a rectificación de las cualidades, está dicho que el “buen ojo” es la cualidad que se destacó en Abraham, versus el “mal ojo”, que es cualidad Bilaam el malvado. Y tenemos que ser “de los discípulos de Abraham Avinu” que llegan a ser “comemos en este mundo [buena vida y feliz] y alcanzamos el mundo por venir [la recompensa por las buenas acciones]”. [El Tratado de los Padres, 5:19 y explicación de Rashi:

“Un buen ojo, es aquel que no tiene envidia por su compañero y es preciado para él el honor de su compañero como el suyo propio”, y ver también la explicación del Rambam allí]

Simplemente, “buen ojo” significa ver al otro de forma positiva, frente a la característica del mal ojo que ve y resalta el medio vaso vacío y perverso, la especialidad del malvado Bilam. Pero la cuestión es ¿Cómo logramos adoptar esta visión del buen ojo? 

¿Cómo ve el ojo?

Para ello, meditaremos en nuestra letra especial, ain, עין, y comencemos por el hecho de que la palabra עין, tiene tres significados principales en la lengua sagrada: 

  1. Ain: Órgano de la visión,
  2. Ke’ein: La apariencia de algo y sus matices, como en los versos “la apariencia de la tierra”, [ain haaretz, Éxodo 10:5 y Rashi], “y su apariencia era como el “ojo de cristal” [einó keain habedola, “perla”. Números 11:7, respecto al “man”].
  3.  Maaian: “manantial”, como en “Yo estoy sobre el ojo de agua”. [Génesis 24:13]

Estos significados están relacionados entre sí, ya que nuestro ojo ve la apariencia de las cosas, y hay un sorprendente parecido entre el ojo (del que fluyen constantemente gotaslágrimas) y el manantial de aguas vivas.

El ojo es un órgano maravilloso, y el proceso visual hasta el procesamiento final de la percepción visual en el cerebro es más maravilloso todavía. Acostumbrados a pensar que la visión es completamente objetiva, “veo las cosas tal como son”, pero cuando nos familiarizamos con el sistema visual nos damos cuenta de que la vista no es simplemente un reflejo de la realidad exterior, sino (y sobre todo) la forma en que percibimos. 

Y si es así con la visión física, cuánto más con la visión espiritual: ¿Cómo veo al otro y lo juzgo? Depende de mi perspectiva. La apariencia de la cosa (su aspecto y su color) depende de cómo lo ve mi ojo (y luego llegaremos también al manantial, maaian.). Pero todavía hay que entender ¿cómo se puede determinar y ajustar el punto de vista?

Ojo de la Humildad

Ahora vamos a pasar a la forma de la letra ain. Primero veamos lo que sobresale al ojo, que la letra ain, עין tiene dos ojos! Simplemente, a primera vista la letra semeja tener dos ojos que te miran desde su cabeza. Más específicamente, la Cabalá explica que la letra ain se escribe como una nun נ, alargada que sobre la que está inserta una vav, ו, (de nuevo, están invitados bienvenido a usar su imaginación). 

Ahora añadimos las letras ain ע, nun נ y vav ו, y obtenemos la palabra ענו, anav, “humilde”, “Y el varón Moshé era muy humilde, más de todos los hombres en la tierra”.

[Números 12:3]

En nuestro contexto, la humildad es la cualidad  básica en la psiquis que dirige la buena mirada. Dado Moshé Rabeinu era la persona “más humilde de todos los hombres”, no busca valorarse como alguien superior a la otra persona, por eso mira a todos con buen ojo, positiva y favorablemente. Es fácil ver con buenos ojos a las “buenas personas”, pero ¿qué pasa con las personas que realmente hacen cosas malas? Moshé podía ver en cada persona un punto de bondad, e incluso algo especial que no tiene Moshé! Incluso si de hecho las acciones son pésimas, ¿quién sabe qué pudiera pasar si yo estuviera exactamente en la misma situación? Y nunca se puede estar exactamente en la misma condición del otro. “No juzgues a tu amigo hasta colocarte en su lugar”, [Avot 2:4] y puesto que nunca llegarás a estar en su lugar nunca lo consideres culplable, sino “¿El juzga a cada persona favorablemente”. [Avot 1:6]

Así también Abraham Avinu, fue el primero en la Torá que se destacó por la cualidad de la humildad, “y yo soy polvo y ceniza”, [Génesis 18:27] por lo que mira con muy buen ojo a todo el mundo.

Cuando nos adaptamos a mirar con ojo favorable a todos, descubrimos que todo judío tiene un manantial de aguas vivas. Incluso si el manantial está obstruido y tapado con duras piedras, una visión amorosa y positiva puede descubrirlo y sacar el agua de vida afuera. La fuente de agua para el pueblo de Israel después del Éxodo de Egipto, durante los cuarenta años de vagar por el desierto, fue el pozo milagroso, llamado Beer Miriam, “El Pozo de Miriam”. Miriam la profetiza con sus buenos ojos vio el agua dulce que hay en cada judío (incluso si por fuera parecen aguas amargas, maim marim), y así el pozo sube y desborda, עלי באר ֱעֱנוּ לה. “Fue entonces que Israel cantó este cántico: Levántate, oh pozo, responde a [este cántico].” [Números 21:17. La palabra ֱעֱנוּ, enú, “responde”, en este verso suma en escritura completa como la palabra עָנָוָ, anav, “humilde”, que se le dijo a Moshé, y estas son las únicas veces que aparece esta combinación de letras en la Torá.]

Ver setenta matices

Llegamos al valor numérico de la letra ain, 70. El número 70 se encuentra en la Torá en diferentes contextos famosos: Los hijos de Noaj se dividieron en setenta naciones que hablan los setenta lenguas-idiomas, con setenta almas descienden Iaacov y sus hijos a Egipto, Moshé reúne setenta ancianos para liderar al pueblo de Israel, y de aquí también los setenta y un ancianos-jueces constantes del Sanedrín (La Corte Suprema de Justicia).

En palabras de los sabios, está la famosa frase “setenta caras tiene la Torá”, y también mencionemos que hay setenta Nombres de Dios.

¿Qué hay en común en todos estos? Todos se ocupan de un abanico de diferentes matices que expresar una cosa, setenta puntos o miradas de lo mismo. Un aspecto fascinante de la letra ain es la relación entre ella y la letra alef, no sólo por la pronunciación parecida que tienen ambas (y sabemos que en muchos no idiomas letra ain no tiene un equivalente, y muchos de nosotros no podemos pronunciarla correctamente), sino también porque hay muchas parejas de palabras conde al alef expresa el aspecto interior de la letra ain (por ejemplo אור עור, luz-piel, la “piel humana cubre la luz del alma” [y sobre el verso “Y le hizo

Hashem Elokim a Adam y a su mujer un vestido de piel” está dicho en el Midrash que Rabi Meir escribió: “un vestido de luz”, Bereshit Rabá 20:12]). También es así en relación a los setenta números, todos expresan lo mismo por dentro, la ain (70) rodea a la alef (1).

En nuestro contexto, podemos mirar a todo judío de setenta formas multicolores, setenta puntos-miradas que se captan en el ojo del espectador (donde la palabra “formas-rostros”, פנים, panim, equivalente en guematria ojos, עינים, einaim). Así como el pueblo de Israel comenzó su camino como pueblo con setenta almas (como leemos en la Torá durante el mes de Tevet), en cada judío se reflejan setenta caras diferentes. El secreto del buen ojo es saber elegir la cara con la que el otro se ve mejor y más bello, dirigir nuestra mirada a captar ese rostro hermoso.

Saber enojarse

Después de toda hermosa charla sobre el amor y el buen ojo, hay algo en Tevet que supuestamente nos puede echar a perder la diversión. Según la Cabalá, ¡el sentido de la psiquis especial del mes de Tevet es el sentimiento de la ira! Cómo se asienta el sentido de la ira con la cualidad fundamental del buen ojo que estamos esforzándonos en adquirir como estudiantes de Abraham Avinu?

Hay ira y hay ira. “En tres cosas se conoce a la persona, por su copa (cosó), su bolsillo (kisó) y su ira (caasó)” [Iruvin 65:2], qué hay allí debajo la cubierta (kisui), qué se encubrir (mecusé) dentro del bolsillo (kis), qué hay dentro del vaso (cos), y qué ojo (ain) hay bajo de la cubierta (kisui) que crea la palabra ira, (caas). La ira que proviene del mal ojo (como la ira de Bilaam) es una ira negativa y venenosa, destruye el mundo, una ira que proviene del orgullo que hierve por todo aquello que no me conviene y no se doblega debajo de mí, “todo el que se enoja es como un idólatra.” [Rambam, Halajot Deot 2:3, Zohar tomo III, 179a]

Pero el quien acostumbra manejarse con la cualidad del buen ojo, cuyo interior está lleno de humildad como Abraham y Moshé, sabe también estar enojado e irritarse de forma correcta. El enojo correcto comienza con enojándose consigo mismo, para ser exactos, con los aspectos malos de uno, “En la persona siempre se tiene que enojar el buen instinto sobre el mal instinto, como está dicho ‘que se enojen y no pequen’. [Salmos 4:5].”

[Berajot 5a] 

El hombre fue creado con dos ojos (en forma de ain, ע), uno para mirar a los demás favorablemente, y el otro para mirarme a mí mismo con ojo crítico (para rectificar, y no con una tendencia a la desesperación, Dios no lo quiera). Entonces, cuando veo algo no bueno en los demás, automáticamente tengo que enojarme primero con mi ietzer hará que me molesta para ver lo bueno en los otros, y luego lo juzgo favorablemente, y puedo separar entre él y sus acciones y su mal instinto. Así se puede llegar a la ira rectificada, enojarse con el mal mismo y hacerle la guerra a muerte.

Está también el falso “buen ojo”, que esparce sólo flores y un amor meloso. Tal ojo no distingue entre el bien y el mal y lo sagrado de lo impuro, por lo que justifica toda la injusticia y la maldad y finalmente conduce a la destrucción.

Pero un buen ojo verdadero sabe destacar el bien y resaltarlo, enojarse con la maldad y luchar contra ella hasta la victoria del bien sobre el mal, el alma humana y en el mundo.