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06 a 10 ADAR 5777

marzo 16, 2017
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MEDITACIONES PARA EL MES DE ADAR 5777

06-10

INSTITUTO GAL EINAI

 

06 ¿POR QUÉ GRITAMOS?

¿Cómo pedimos la redención? Ya que el Creador por supuesto sabe exactamente cuándo es el final, la llegada del Mashíaj. Podemos confiar en Él que cuando sea el momento exacto, cuando ya esté todo rectificado y Él sabe exactamente qué hacerlo, entonces vendrá la redención.

¿Entonces por qué gritamos? Es como si quisiéramos borrar el decreto de la Torá. Sobre esto dijeron los sabios: “La Torá tiene un tiempo propio, y la plegaria tiene un tiempo propio”. Implicaría que cada una tiene su propio tiempo y en cierta medida no concuerdan. Según el juicio y el veredicto de la Torá hay finales claros, y ya pasaron todas esas fechas pero no llegó la redención porque el mundo todavía no estaba preparado. Pero cuando llegue el momento adecuado Hashem no lo demorará.

¿Entonces por qué gritamos “redímenos pronto, queremos Mashíaj ya”?

La explicación es que existe una voluntad, la Torá es la voluntad del Todopoderoso, pero está el Dueño de esa Voluntad, el Todopoderoso mismo. Y cada vez que rezamos a Hashem y decimos “Sea Tu Voluntad ante Ti”, queremos generar una nueva voluntad en el Dueño de la Voluntad, que quiera algo que hasta ahora no quiso, que no estaba en sus planes. Su plan es la Torá y en ella esto que pedimos no estaba planeado así. Esto que pedimos viene de la Esencia del Dueño de la Voluntad, Atzmut Baal Haratzón.

¿Cómo puede el judío despertar en el Dueño de la Voluntad el deseo de cambiar Su voluntad? Sólo si él hace lo mismo dentro de su corazón. Dentro de su reuta deliva, su punto más interior y profundo de su corazón, esa voluntad que está en un estado de haelem sheinó bemetziut, un potencial sin existencia real. Él judío revela sí mismo una nueva voluntad que surge desde su propia esencia, dentro de su propio “dueño de la voluntad”, un deseo verdaderamente nuevo de que venga la redención ya, ahora, que venga en este mismo instante.

Si revelamos una nueva voluntad que no existía antes, como la expresión “luz nueva” porque no era luz sino sólo esencia o fuente de la luz, cuando revelemos nuestra propia nueva voluntad de que venga el Mashíaj, entonces el Todopoderoso hará lo mismo, como está dicho: [Tehilim 121:5] “Havaiá es tu sombra sobre tu brazo derecho.”

Y también que, desde el interior del Dueño de la Voluntad, la Esencia, ¡se revele la voluntad de que venga el Mashíaj ya!

 


07 DESEAMOS EL BIEN A TODOS LOS PUEBLOS

El Maguid de Koshnitz nos enseña, cuando rezamos pidiendo por la redención hay que incluir a toda la humanidad, a todos los pueblos del mundo para que no haya un mal decreto del Cielo. Nosotros queremos el bien verdadero para todos.

Cuando los judíos rezamos por la redención, nos imaginamos al Mashíaj, a la Presencia Divina que ahora está en el exilio, esa Luz Infinita que llena todos los Mundos que tenemos que levantarla desde el polvo. Pero también hay que imaginarse que es la redención de toda la humanidad, la cosa más simple de todas que todo sea bueno, también materialmente, tanto para los judíos como para los demás pueblos lo mejor.
Hay tres dichos de los sabios que nos enseñan a rezar en general. [Tratado de Berajot 5a] Uno de ellos es “no nos presentamos a rezar sino con sumisión” (coved rosh). El segundo es “no nos presentamos a rezar sino con alegría”. (simjá) El tercero es “no nos presentamos a rezar sino con ley legislada y de forma clara. (Halajá Psuká)

En pocas palabras, hay que rezar con intención, con hitbonenut, meditando lo que se dice. La ley establecida es el Mashíaj con su Torá Nueva. Sumisión es la Presencia Divina, como está escrito literalmente que le rezamos a la Presencia Divina que reposa en la cabeza. Pero con alegría es simplemente la alegría por la redención de todos nosotros, porque todos estén muy alegres. Los pueblos del mundo también saben cómo alegrarse, a veces tenemos que aprender de ellos cómo estar alegres.

Y así mereceremos muy pronto la redención verdadera, con toda la alegría y la ley esclarecida, y que la cabeza esté limpia y liviana y también alegre.

 

08 EN TÚ LUZ VERÉ LUZ

Sobre el versículo “Porque en Ti está la Fuente de la vida y en Tu Luz veré luz”. [Tehilim 36:10] explica el Midrash con la parábola del hombre que caminaba en la noche entre tinieblas, encendió una vela y se apagó, encendió otra y también se apagó, encendió una tercera y también se apagó. Entonces dijo “hasta cuando tendré que esforzarme en vano, me sentaré aquí y esperaré la luz de la mañana:” Porque la luz de la mañana no se apaga.

Así con el pueblo de Israel. La primera redención a través de Moshé y Aharón, se apagó. La segunda redención que fue a través de Jananiá, Mishael y Azaria, por mérito de ellos que dieron sus vidas por la redención de Babel también se apagó. Luego hubo nuevamente redención a través de los Jashmoneos en Jánuca, y también se apagó.

Entonces la congregación de Israel se pregunta ¿hasta cuándo esperaré, y me esforzaré para encender la vela? Esperaré a Hakadosh Baruj Hu, que llegue la luz del día, que llegue el Creador. Y a esto se refiere el versículo “Porque en Ti está la Fuente de la vida y en Tu Lu veré luz”. Esperaré Tu luz y veré Luz, no como la que enciendo yo.

¿Qué aprendemos de esto? Que la redención futura, en relación a las que hubo hasta ahora, es a nivel del Todo Poderoso Bendito Sea. Aunque nosotros tenemos fe que vendrá el Rey Mashíaj a redimirnos, pero de todas maneras está en un nivel de “Yo Havaiá no cambié”, inalterable, porque queremos una redención eterna que no haya después un exilio. Hasta ahora cada redención tuvo un exilio posterior. Pero nosotros no rezamos por una redención así, queremos una redención eterna pero sólo si se ha de revelar “Yo Havaiá no cambié”, אני י-הוה לא שניתי, Ani Havaiá loshaniti, [Malají 3:6] de guematria Ketz Sam lajoshej, קץ שם לחושך, [Iov 28:3] “Le puso fin a la oscuridad” por siempre jamás. Que venga la luz eterna, “En Tu Luz veré Luz”.

09 LA FUENTE DEL PLACER ETERNO

 

Está escrito “Porque en Ti está la Fuente de la vida y en Tu Luz veré luz”. [Tehilim 36:10] La palabra עמך, imjá, “en Ti”, también se puede leer amja, “Tu Pueblo”, como está dicho “No hay rey sin pueblo.” (Ver Emek Hamelej, Tania y otros)

¿Cuál es la fuente de la Vida? Está escrito en Jasidut que la fuente de la vida es la fuente de todos los placeres. Es ese placer auténtico que experimenta el judío cuando estudia Torá, cuando cumple los preceptos, y en especial aquellos preceptos entre el hombre y su prójimo. Cuando logra ayudar al judío y alegrarlo él mismo se alegra. No hay una revelación de la chispa del Mashíaj más grande que esto. Mashíaj משיח, tiene las mismas letras que ישמח, ismaj e isamaj, “se alegrará” y “alegrará a otros”. Cuando alegra a los demás él se alegra mucho más.

Entonces, cuando sale a la luz esa chispa guardada en “Tú Pueblo”, cuando Tu pueblo mismo es la fuente de la vida, puede experimentar la fuente del placer en el servicio a Hashem Bendito Sea. Y así en “Tu Luz” esencial veré luz, la luz de la redención eterna después de la cual ya no hay exilio.

10 ¿QUIÉN TIENE LA LLAVE DE LA REDENCIÓN?

 

¿Quién tiene la llave de la redención? Aprendimos que la llave de la redención en verdad está en nuestras manos. ¿Y cómo concuerda esto con “En Tu Luz veré Luz? Que esperamos que llegue el día y no alcanza que encendamos una vela, porque ella se apaga como ya sucedió en el pasado. El pasado nos enseña sobre el futuro, entonces teóricamente no hay que hacer nada, solo esperar en silencio. ¿Entonces qué significa que la llave de la redención está en nuestras manos?

Ante todo, la llave en Cabalá es la llave del corazón, hay que abrir el corazón con plegaria, con grito, hay que gritar “¡Hasta cuando!” como el Rebe nos enseña.

Pero también lo otro es verdad. La definición real de redención es una paradoja, es imposible entender. Por un lado, esperamos la redención, pero que sea sólo a través de Dios mismo, no por un ser humano, pero por el otro lado decimos que hay que actuar, sin esperar, sin irnos a dormir como el rey Jizkiahu con una confianza pasiva. Se necesita también una confianza activa para actuar, y así la llave de la redención está en nosotros, en nuestras manos.

Primero dentro del corazón, y de allí se extiende también a la acción que es lo principal.