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SHAVUOT

abril 13, 2017
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SHAVUOT

Leemos en el versículo que sigue inmediatamente al relato de la entrega de los Diez Mandamientos a Israel, por parte de Dios en el monte Sinaí, la experiencia que se vivió en el mas grande de los días: “Y todo el pueblo vió las voces y las antorchas y el shofar tronó y la montaña humeante…” (Exodo 20:15).

Se enseña en cabalá que los niveles de la experiencia de la gente son cuatro:

1. Ver las voces
2. Las antorchas
3. El tronar del shofar
4. La montaña humeante

y corresponden a la experiencia de los cuatro componentes/letras del nombre de Dios:

jojmá sabiduría voces iud
biná comprensión antorchas hei
midot emociones tronar del shofar vav
maljut expresión montaña humeante hei

El primer verbo del versículo: “y todo el pueblo vió” (literalmente, “ve”, en presente simple), alude en general a los cuatro niveles del versículo, pero en particular al primero de ellos: “ve las voces” (refiriéndose a las palabras dichas por Di-s, como nota Rashi). Nuestros sabios interpretan el significado así: cuando la Torá fue dada a Israel, la experiencia de la absoluta Unicidad de la Divinidad de Di-s fue tan intensa, que unificó y sintetizó los sentidos humanos de ver y oir: “ver lo oido y oir lo visto”. Esto refleja el nivel de sabiduría Divina en el alma – jojma, la iud del Nombre de Di-s – que es el único poder del alma que percibe directamente la unicidad Divina.

Las antorchas” representan la llama interna del alma, su deseo de volver y ser consumida en la Luz Infinita de Di-s. Esta es la experiencia de lo profundo de la comprensión y la meditación, bina, la hei superior del Nombre de Di-s.

Se explica en el jasidismo que “el tronar del shofar” representa el poder Divino de “hacer bajar” y grabar las palabras de Di-s en el corazón del hombre. El sonido del shofar causa, en principio, estremecimiento en el corazón por el temor frente a Di-s, y luego desear con toda la fuerza de nuestras emociones vivir según la palabra de Di-s y caminar en Sus senderos. La raíz de la palabra shofar significa “mejorar”, que es la fuente de la motivación en el corazón de mejorar y progresar continuamente en el cumplimiento de la Tora. Este nivel de experiencia Divina corresponde a las midot, las emociones del corazón, la vav del nombre de Di-s.

Los tres primeros niveles de experiencia Divina en el Sinaí son revelaciones desde arriba. Pero el último y consumado nivel de la experiencia es “despertar desde abajo”, la “montaña humeante”. La palabra “humeante” (ashein) es explicada en cabalá como un acrónimo de las tres dimensiones que abarcan toda la realidad (fisica):

“mundo” (“olam” = espacio),
“año” (“shana” = tiempo) y
“alma” (“nefesh” = el cuerpo humano viviente).

La montaña en sí misma simboliza el más bajo de los elementos físicos de la creación, la tierra, alzándose a sí misma hacia el cielo. Ver la montaña “humeante” es experimentar la chispa Divina innata en todas las dimensiones de la realidad física, elevándose a sí misma por el deseo de retornar a Di-s, el Creador. Esto corresponde a maljut, la hei final del Nombre de Di-s (conocida en cabalá y jasidismo como “teshuvá inferior” en contraste con la “teshuvá superior” de la primera hei, descripta arriba).

Al mantenernos despiertos la noche de Shavuot, estamos todos capacitados, cada uno en su propio nivel para reexperimentar la entrega de la Torá en el Sinaí. El misterio del Nombre Inefable de Di-s llega a ser cincelado en la esencia de nuestras almas. Nos volvemos capaces de experimentar Su Unidad Absoluta en todas las facetas de nuestra vida, el “retorno” de nuestra conciencia finita a Su Luz Infinita, el caminar en (o sea emular) Sus caminos, y la elevación de toda la creación para reconocer a su Creador.

Con esta conciencia rectificada, nos convertimos en recipientes verdaderos, con ojos abiertos para contemplar la revelación de Mashiaj y la verdadera y completa redención de toda la realidad.

Que seamos meritorios de esto, este año, Amen.