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Parte 3: Inspiración e Integración

junio 25, 2017
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IR A CIENCIA Y TORÁ

 Parte  1:  Introducción
Parte  2:  Educación: Perfeccionar la Comunidad Humana
Parte  3:  Inspiración e Integración
Parte  4:  Las Fases del Crecimiento Espiritual
Parte  5:  Entrando a un Nuevo Estado del Ser
Parte  6:  Integración a Traves de la Torá, los Mandamientos y la Plegaria
Parte  7:  La Voluntad de Aprender
Parte  8:  Voluntad Para Entrar y Asentarse en la Tierra
Parte  9:  Cultiva y Criar
Parte 10: Los Primeros Frutos
Parte 11: Educación y Crecimiento Espiritual
Parte 12: Inspiración Crecimiento Espiritual
Parte 13: Integración y Crecimiento Espiritual
Parte 14: El Poder para Renovar y la Fortaleza para Perdurar
Parte 15: Abraham como modelo de Educador
Parte 16: La Fuerza Interior de Abraham
Parte 17: Preparando el Futuro
Parte 18: Interinclusión
Parte 19: El Sendero de la Automotivación
Parte 20: Meditación Plegaria y Educación
Parte 21: Dos Plegarias para Meditar
Parte 22: La Espada y la Flecha
Parte 23: La Plegaria – Rectificando el subconciente
Parte 24: La Clave para la Iluminación Espiritual
Parte 25: Desarrollando el Gusto por la Verdad
Parte 26: La Entrega en la Integración
Parte 27: La Sabiduría de Aguardar al Mashíaj
Parte 28: Volviéndose Parte de la Conciencia del Mashíaj
Parte 29: La Belleza de la Educación
Parte 30: La Gracia Colectiva
Parte 31: Desarrollar el Talento Mientras se Aplasta el Ego
Parte 32: Gracia y Bondad
Parte 33: Benevolencia y Juicio
Parte 34: Haciendo Orden
Parte 35: Las 7 Habilidades
Parte 36: Autocrítica (parte a)
Parte 37: Autocrítica (parte b)
Parte 38: El Antídoto: El Desinterés
Parte 39: Sabiduría, Temor al Cielo y Humildad
Parte 40: Comunicación Efectiva
Parte 41: El Lado Negativo de la Severidad 

Parte 3

Inspiración e Integración

Como estamos viendo la educación a través de la óptica de la cabalá, debemos empezar definiendo la educación en términos cabalísticos. La cabalá considera al hebreo como el lenguaje de la creación y le da una gran significación a la formulación hebrea de las palabras, sus raíces, subraíces y su significado oculto, por lo tanto, definiremos la educación tomando en cuenta las palabras hebreas que connotan este concepto.
En hebreo hay dos palabras para educación: jinuj y hadrajá. En un diccionario común hebreo-español, encontraremos definida la palabra jinuj como “adiestramiento” y hadraja como “guía”, términos que aparecen casi como sinónimos. Sin embargo, en los trabajos rabínicos, lejos de ser intercambiables, estas palabras expresan ideas específicas y diferentes.
Para captar el significado interior de estas palabras y así descubrir el significado de educación, debemos examinar primero las raíces o ideas germinales que contienen. Esto arrojará luz a las sutilezas que las distinguen.
La raíz básica de jinuj aparece más frecuentemente en la Biblia con el significado de “inauguración” o “iniciación”. Describe el acto de dedicar algo a un propósito en particular. Por ejemplo, el Salmo 30, conocido como Mizmor Shir Janucat HaBait, es un canto de inauguración compuesta por el Rey David para el Templo de Jerusalem construido luego por su hijo, el Rey Shlomo. Una vez construido el Templo, sus utensillos no podían ser usados hasta que fueran santificados e inaugurados en sus tareas. Así, la menorá (el candelabro) tenía que ser santificada e inaugurada en su rol de “iluminador”. Así mismo era para los cohanim, los sacerdotes que servían en el Templo, que tenían que ser iniciados en el oficio antes de asumir sus responsabilidades. Aunque el sacerdote ya está capacitado físicamente para realizar su función, requiere una inyección de luz para trasladar su potencial espiritual a la realidad.
Este acto de iniciación atrae hacia abajo luz espiritual, es un ritual que despierta a los receptores a un nivel superior de potencialidad, habilitándolos para comenzar su nueva tarea. A través de esta emisión de resistencia física, psicológica y espiritual, esta descarga de luz, energía e inspiración transforma verdaderamente a la persona o el objeto en cuestión.
Cuando aplicamos estas ideas germinales embebidas en la raíz de jinuj o educación, vemos que el maestro es un “iniciador”, en su tarea de despertar los potenciales latentes de sus discípulos. Hace esto bajando la luz del conocimiento al nivel de los estudiantes, inspirándolos así a una nueva manera de pensar y ver el mundo.
La raíz de la segunda palabra hebrea para “educacion”, hadrajá, conlleva una variedad de significados relativos al método y la dirección. Así, mientras que jinuj implica el espíritu de un comenzar de nuevo, hadrajáimplica el esfuerzo por el movimiento y el progreso. En términos de educación, significa que luego del sacudón de inspiración, es necesaria una continuación.
Con la inspiración no se logra demasiado si los estudiantes no integran estos nuevos conocimientos a su vida diaria, si no aprenden como mantenerse en el nuevo camino y evitar los obstáculos, progresar constantemente y mantener el objetivo a la vista.