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AMOR, PAREJA Y MATRIMONIO

julio 12, 2017
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La Cabalá nos enseña que antes de que Dios “separe” a Adam y Javá, el lado masculino de Adam estaba de espaldas hacia su lado femenino. Psicológicamente hablando este es también el nivel de conciencia con el que comienzan la mayoría de los matrimonios, cada cónyuge no está al tanto de las necesidades, emociones y expectativas del otro. Es evidente que si lo que buscamos es crear relaciones verdaderamente significativas, comenzando con nuestra alma gemela, tenemos que aprender a comunicarnos con los demás de una manera cara a cara.
En una relación de espalda con espalda, cada cónyuge está involucrado en satisfacer sus propios intereses. Aunque cada participante está físicamente en la relación, ambos están en lugares muy distantes emocionalmente. Por el contrario, en una relación cara a cara, cada persona toma en cuenta cuidadosamente las necesidades y consideraciones de la otra. En un matrimonio esto implica tener un interés real y concentrado en el bienestar de su cónyuge.
Si bien las espaldas de las personas son más o menos iguales, el rostro es único y exclusivo de cada individuo. Así, el estado psicológico de vivir “espalda con espalda” indica una falta de interés por la individualidad del otro, o de una falta de sensibilidad general por la relación como un todo.