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Merecer Hijos

julio 20, 2017
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Merecer Hijos

fds

Etzadik (el justo, que personifica el nivel espiritual ideal de toda alma judía), en su devoción incondicional por servir y unificarse a Di-s aquí y ahora, no tiene ninguna intención de recibir la recompensa del Mundo por Venir, la cual sería la máxima aspiración y posesión de un hombre (como entidad separada, como si fuera, de Di-s).

Rabi Shenur Zalman de Liadi llegó a decir “No quiero Tu Jardín del Edén supremo, no quiero tu Jardín del Edén inferior, te quiero a Ti y sólo Ti” [ver HaIom Iom, 19 de kislev].

En uno de sus discursos jasídicos [Maamarei Admor HaZaken, HaKetzarim, p. 461], explica que, aunque parezca paradójico, merecer hijos (tanto físicos como espirituales) depende de nuestra devoción incondicional al esposo o esposa, sin ninguna otra intención que volverse uno con él (en el plano espiritual: el judío con Di-s), lo que implica que los hijos son de hecho la realización y la personificación verdadera y absoluta del amor y la devoción marital:

Una manera de merecer hijos y el medio para tener un hijo y una hija.

Cuenta el midrash la historia de una mujer judía que estuvo casada por muchos años pero no había tenido hijos. Su marido decidió divorciarse, por lo que se allegó a Rabi Shimón bar Iojai, de bendita memoria. Este le dijo que así como había celebrado con alegría su casamiento, de la misma manera debería celebrar su separación matrimonial.

El marido preparó entonces una fiesta más importante aún que la primera y en el apogeo de la misma llamó a su esposa y le pidió para su regocijo que elija de entre sus posesiones la que desee, aclarándole que no le negaría nada.

¿Qué fue lo que ella hizo? Le sirvió tanto vino que el hombre se emborrachó y se quedó dormido en su cama. Entonces pidió a sus sirvientes que lo lleven con su cama al cuarto de ella.

A la mañana siguiente, cuando despertó y vió que se encontraba en la casa de su esposa, le preguntó por qué lo había llevado allí, acaso no estaba claro que él quería divorciarse? A lo que ella le replicó: “No me dijiste que podía tomar cualquier cosa que quisiera? No deseo oro, ni plata, ni piedras preciosas, ni perlas. Todo lo que quiero es a ti. Sólo tu eres el objeto que deseo”.

Cuando el esposo escuchó esto se enamoró una vez más de su esposa, tomándola nuevamente como antes. En mérito de esto, el Santo, bendito sea, les concedió hijos.

Así también es con respecto al servicio a Di-s. Como se afirma en el Cantar de los Cantares 8:2: “Te serviré vinos aromáticos, la fragancia de mis granadas”. Esto se refiere al hecho de que hasta el menos digno de entre los de Israel está lleno de mitzvot como una granada lo está de semillas. La novia, Israel, sirviendo al novio, Di-s, significa incitándoLo a descender [a morar] entre nosotros, porque [como está dicho en Salmos 73:25] “A quién tengo en el cielo, y a quién deseo sino a Ti en la tierra” Significando: no deseo ningún bien o delicia, ni en el Jardín del Edén superior, ni en el Jardín del Edén infeior, no deseo más que a Ti.

En mérito de esto, uno puede “dar a luz” una “progenie” espiritual, un hijo y una hija, es decir, amor y temor, como ya se explicó. Y también en el plano físico, “él verá [es decir, tendrá] descendencia y [ameritará] larga vida” [Isaías 53:10].