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“Para Él, una Compañera, Frente a Él”

julio 20, 2017
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“Para El, una Compañera, Frente a El”

Antes de que Di-s creara a Eva para acompañar a Adán, dijo (Génesis 2:19):

Haré para él una compañera frente a él

Rashi explica: “Si lo merece, será una compañera. Si no lo merece, se opondrá a él, para ofrecer batalla.”

De las palabras de Rashi podría interpretarse que el máximo nivel de la vida matrimonial es cuando la esposa actúa simplemente como una “compañera”.

Pero ¿Acaso nuestras expectativas de la vida matrimonial se limitan a la búsqueda de ayuda?

Las relaciones que se basan sólo en la asistencia mutua no son de una verdadera entrega incondicionada sino que son realmente una expresión de la actitud del contrato social. Yo soy una entidad, tú eres otra entidad, pero como decidimos vivir juntos preparamos un acuerdo de ayuda mutua y de división de responsabilidades y derechos. Una pareja que decide vivir juntos necesita realmente que exista esta relación, por lo que la Torá nos obliga a proteger el matrimonio con una ketuba, un contrato para que exista una cooperación decente. ¿Pero esta es la única relación posible?

Existe, por cierto, un nivel inferior de relación que la de “compañera”, ese es el nivel de “frente a él”. Esto es así cuando algo está fallando en el acuerdo mutuo. Uno de los socios se siente despojado y engañado por la falta de cumplimiento (concientemente o no) del contrato. Entonces es cuando sale a combatir a su pareja.

En verdad, hay un nivel superior a estos dos, ser un solo ser en vez dos seres separados. Luego de la creación de Eva y su casamiento con Adán, la Torá declara (ibid 2:24):

Y se aferrará a su esposa

y se volverán una sola carne

Este es el verdadero objetivo de la relación matrimonial. Nuestro estar “juntos” no es una restricción que requiere un contrato para salvaguardar nuestros derechos, sino que es el estado ideal y perfecto. A este nivel, cada uno pierde su identidad separada e independiente y se transforma en un compañero dispuesto para el completo auto sacrificio en aras de su amado.

A este estado de relación perfecto se alude en el verso citado arriba cuando dice “para él” (lo, en hebreo), que transmite el sentimiento de completo auto sacrificio y devoción hacia nuestro cónyuge.

Y a esto se refiere la enseñanza de nuestros sabios (BT Ketubot 67b):

Para él –esto es [es decir, se refiere a] la mujer

En resumen, hay tres condiciones en la vida matrimonial

“para él” devoción
“compañera” contrato
“frente a él” confrontación