Historias de Baal Shem Tov: El cuarto descenso y el Mashíaj

Del libro Or Israel: Volumen 2 del rabino Ginsburgh sobre las historias de Baal Shem Tov:

El jasid Reb Guershon Dovber de Fajar contó la siguiente historia en nombre del piadoso Rabi Hilel de Paritch:

Cuando las fuerzas del zar arrestaron al Alter Rebe de Jabad, lo llevaron para su interrogatorio en la ciudad de Nevel. Sediento, el soldado a cargo del Rebe entró en una casa judía para tomar un trago de agua y le dijo al judío allí: “Llevaremos a su rabino a Peterburg”.

El dueño de casa salió para ver al Rebe y este le dijo: “Bendíceme, porque eres un Cohen”.

La noticia se extendió por toda la ciudad y la gente judía se juntó alrededor del Alter Rebe. Cuando fue liberado de la prisión y volvió a su casa, el Alter Rebe una vez más viajó a

través de Nevel, entonces la gente del pueblo realizó una gran celebración en su honor.

El Alter Rebe les preguntó: “¿Qué prefieren escuchar, un discurso jasídico o una historia?” La gente entendió que el Rebe seguramente les contaría una buena historia, ya que él mismo lo había sugerido. “Les diré cómo llegó al mundo el Jasidut”, dijo el Rebe.

“Una vez, el Baal Shem Tov supo que había un Nombre Sagrado de Dios atesorado en una cámara celestial en particular y que la llave de esa cámara estaba en manos de Satán. (El jasid Reb Guershon Dovber escuchó de otros jasidim cómo la llave llegó a las manos de Satán: cuando se estaba produciendo la destrucción del Segundo Templo, el Satán no quería aceptarlo, porque el exilio a Babilonia después de la destrucción del Primer Templo solo iba a durar setenta años. Entonces se le dijo que el Nombre Sagrado del que dependía la redención estaría en sus manos, y aceptó). El Baal Shem Tov dijo que el Satán debía ser enviado a este mundo y así él le quitaría el Nombre.

Le dijeron al Baal Shem Tov que era muy peligroso traer al satán a este mundo. “No tengo miedo”, respondió el Baal Shem Tov. “Mi padre de bendita memoria me enseñó que no temiera a ninguna criatura, que temiera solo a Dios”.

El Baal Shem Tov trajo al Satán a este mundo.

“¿Cómo es que no tuviste miedo de traerme aquí abajo?” Preguntó el Satán. “¡Desde el día en que se creó el mundo, solo he estado en el mundo dos veces!” (Por el pecado del Árbol del Conocimiento y por la destrucción del Primer Templo). Entonces el Baal Shem Tov quitó de sus manos la dimensión exterior del Nombre de Dios, de donde surgieron todas las enseñanzas de Jasidut.[1] Y la dimensión interior del Nombre permaneció en manos de Satán “…Hasta que él [el Mashíaj] venga a Shiló”, que sea rápido en nuestros días, y entonces lo tomará también de sus manos”.

(Otzar Sipurei Jabad Vol. 14, p. 216)

Los dos primeros descensos de Satán

El Satán descendió al mundo dos veces por su propia voluntad antes de que el Baal Shem Tov lo bajara contra su voluntad, y descenderá una vez más en el futuro, como se relata al final de esta historia. En total, el Satán aparece cuatro veces en la realidad:

Las primeras dos veces tiene el control de la situación y las segundas dos veces no. Tratemos de entender la dimensión interior de este orden, meditando en el orden de las cuatro letras del Nombre esencial de Dios, Havaiá – iud hei vav hei.

El descenso de Satán ante el pecado del Árbol del Conocimiento fue una mancha en la iud de Havaiá, que según la Cabalá alude al intelecto del partzuf Aba, el principio Padre. La conexión real entre Dios y su mundo se vio afectada cuando, por primera vez, sus creaciones desobedecieron su palabra.

El descenso del Satán cuando fue la destrucción del Primer Templo produjo una mancha en el primer hei de Havaiá, que alude al intelecto del partzuf Ima, el principio de madre. El Templo es como el hogar que Israel construyó y adorna, como una esposa que prepara y decora su hogar para su amado marido. El intelecto de Ima es el lugar de encuentro entre Dios e Israel. Su esencia central es la manifestación de cómo experimentamos y recibimos la luz de Dios en nuestra realidad. Con la destrucción del Templo, esta experiencia de unión y conexión quedó vacía, y se abrió un agujero en las almas de la Nación de Israel.

¿Por qué el Baal Shem Tov quería un tercer descenso?

El tercer descenso contra su voluntad de Satán, que fue iniciado por el Baal Shem Tov, corresponde a la letra vav del Nombre de Dios, que alude al partzuf Zeir Anpín, los seis rasgos emocionales (desde la bondad hasta el fundamento). Aquí es donde se produce el cambio trascendental, ya que tiene una gran importancia en la transición entre las dos partes del Nombre Havaiá, entre las dos primeras letras y las dos letras finales.

Las dos primeras letras de Havaiáiud y hei, son la parte interior y oculta del Nombre, escondiendo dentro de ellas la luz oculta, que se desconoce cómo es en los mundos. Las dos letras finales, vav y hei, toman la luz de la parte interna del Nombre y la hacen realidad. Esto es aludido por la forma alargada de la vav, que evoluciona de arriba a abajo, extendiendo el punto compacto de la letra iud desde la raíz del Nombre.

La atención del Satán se enfoca principalmente en el punto de transición entre las dimensiones internas y externas. Su objetivo es no permitir que la luz suprema descienda y se manifieste en este mundo. Mientras la luz esté oculta y sellada en las recámaras celestiales, en la psiquis esto significa estar solo a nivel subconciente y mental, o sea en el reino de la voluntad y el intelecto (la corona, que corresponde a la punta de la iud y las dos primeras letras), solo mientras esté allí puede evitar su concreción en la realidad empleando muchas justificaciones. Pero, cuando finalmente se convierte en parte de la realidad, es imposible revertir el flujo.

Los sabios expresaron esto en su famosa enseñanza:[2]

“Porque hay una mano en el asiento de Kah”.[3]¿Por qué el versículo no llama a Dios por Su Nombre, Havaiá, sino por la forma abreviada de Kah [que contiene solo las dos primeras letras: iud y hei]? Rabi Levi en nombre del rabino Jama Bar Janina dijo: Por así decirlo, mientras los descendientes de Amalek estén en el mundo, el Nombre no está completo y el trono no está completo. Cuando los descendientes de Amalek son borrados del mundo, el Nombre está completo y el trono está completo.

El poder de Amalek está en su capacidad de separar la cabeza del cuerpo [el nombre de Amalek proviene de la raíz que significa decapitar], para evitar que la luz del intelecto descienda al corazón y a las facultades de comportamiento. Una vez que se ha construido una realidad de santidad en los reinos inferiores que comprenden la realidad, esto significa que la luz se ha filtrado tan profundamente que se ha convertido en parte integral del mundo, Amalek no tiene poder para deshacer esto.

Conectando las dos partes del nombre de Dios

Así, la derrota de Satán comienza en el punto de paso entre el intelecto y el corazón, y esto es así porque precisamente en este punto su poder más grande. Jasidut ilumina la vida en este mundo con una luz oculta y sobrenatural, no está dispuesto a permitir que la luz permanezca oculta, que es lo que desea Satán.[4] La luz ilumina los seis rasgos más humanos, que contienen ambos el bien y el mal, con la luz de la esencia del alma, hasta que cambian su naturaleza y manifiestan su esencia Divina en su estado puro.

El cuarto descenso y el Mashíaj

Pronto, mereceremos el momento en que Satán se verá obligado a descender al mundo por cuarta y última vez para que el Mashíaj pueda derrotarlo y sacar a su presa de su boca de una vez por todas: “Ha tragado riqueza y la vomitó, de su vientre Dios la hizo expulsar.”[5] Este descenso corresponderá al hei final en el Nombre de Dios, aludiendo a la sefirá de Reinado y al servicio de Dios en el cumplimiento práctico y físico de la Torá y sus mandamientos.

Específicamente la acción física en nuestro mundo es la que expresa de forma más adecuada el reinado de Dios y su presencia completa en este mundo. Ante esta manifestación, el Satán no tiene más remedio que entregar todo el control que tenía en sus manos a su fuente, de donde la recibió como ángel designado para esta tarea por Dios, fortaleciendo y solidificando así el gobierno del Mashíaj.

Las dimensiones externas e internas del Santo Nombre

Según nuestra historia, el Baal Shem Tov tomó un Nombre sagrado del Satán, que es la llave del Jasidut, pero solo tomó el aspecto externo de este Nombre, su dimensión interna está oculta hasta el final de los tiempos.

Podemos explicar que el Nombre del cual se extrajo el Jasidut es el Buen Nombre: alef, hei, vav hei, (אהוה), cuyo valor es “bueno” (טובtov), y por eso el Baal Shem Tov significa literalmente el “Amo del buen nombre”. Este nombre unifica los cielos y la tierra (את השמים ואת הארץ). Cada unificación tiene dos aspectos: la unificación externa, en la cual los miembros de la unificación se reúnen de su estado de separación y se convierten en uno, y la unificación interna: la manifestación de la unidad simple que trasciende toda separación.

El Baal Shem Tov mereció revelar cómo es posible estar “en el mundo y fuera del mundo” simultáneamente; cómo unificar entidades separadas y saber que la contracción de la luz divina de Dios para dejar espacio a la realidad no debe entenderse literalmente. En el futuro, sin embargo, hay un secreto más profundo que eso: cómo no hay contradicción entre la contracción y el hecho de que todo es literalmente uno.[6] 

Saltando sobre la confusión

Podemos aprender un principio rector importante de esta explicación. En las dimensiones más internas del alma, a pesar de su pureza y refinamiento, hay mucha confusión. Por lo tanto, aquí es donde Satán enfoca sus esfuerzos. A menudo nos confunde con éxitos y evita nuestro progreso. Estos obstáculos se manifiestan como dudas intelectuales, que nos dificultan comprender el punto de la fe simple y servir a Dios con sencillez y seriedad.

Siempre debemos tener en cuenta que si empleamos el auto-sacrificio y saltamos el puente entre la mente y el corazón, directamente al servicio del corazón y al servicio de Dios en la realidad, se va a manifestar en nuestro servicio una cualidad superior al intelecto. Es el punto de la esencia del alma, donde el Satán no tiene control, no puede asentarse. Esta revelación es un hecho real, y su existencia emite una luz que se reflejada en el alma de la persona, ayudándole a rechazar la confusión que el Satán intenta inyectar dentro de él.

El acto de auto-sacrificio proviene del poder del nivel singular del alma (iejidá), el nivel que abarca y se aferra a la esencia Divina de Dios. Al emplear el sacrificio personal revelamos fuerzas dentro de nosotros que no pueden ser dominadas. El Rey David nos revela que el nivel del alma de Iejidá es justamente el que Satán nos roba y lo oculta en sus tesoros en el verso: “Salva mi alma (nafshi) de la espada, de las manos del perro, mi Único [iejidá].”[7] Iejidá justamente es el que puede ser capturado por el perro,[8] aludiendo simbólicamente a Satán. Los mensajeros de Satán se enfrentan a los otros niveles del alma, pero él mismo tiene que enfrentarse a la esencia del alma.

Mashíaj se considera el nivel singular todo-abarcador de todas las almas de Israel. Rectifica toda la realidad a la luz de la esencia de Dios, que es la fuente específica de la verdadera curación. (ver tzelem 90 30 40) En preparación para la llegada de Mashíaj, todos debemos esforzarnos al máximo de nuestra capacidad para manifestar nuestra iejidá individual, la chispa de Mashíaj dentro de cada uno de nosotros. De estas pequeñas llamas, ascenderá una gran luz.

Tal vez esta es la razón por la que los sabios dicen acerca de la generación en la que viene Mashíaj: “La cara de la generación es como la cara del perro”.9 En esta generación, ya no es posible evitar una confrontación directa con el perro/Satán y el imperativo de quitar de su boca las riquezas que se ha tragado.

El Baal Shem Tov inició esta nueva era con una tremenda revelación del nivel singular del alma. Nos enseñó a no temer a nada en el mundo, ni siquiera al propio Satán, debemos temer solo a Dios. Si nos concentramos en esto constantemente ninguna barrera puede bloquear nuestro camino.

NOTAS

[1] En Likutei Sipurim p. 9 se agrega: Y el rabino Guershon Dovber explicó que esta es el alma del Alter Rebe. Por eso el Baal Shem Tov tomó medidas para permitirle descender a este mundo, ya que esta es la clave del Jasidut. Es conocida atención especial que puso el Baal Shem Tov en el nacimiento del Alter Rebe, incluidas las instrucciones especiales que le dio a la madre del Alter Rebe sobre su cuidado. Podemos decir que entre todos los líderes del Jasidut, no hubo otro que estableciera, ampliara y fomentara el Jasidut más que el Alter Rebe, y esta es la razón principal por la que todo dependía de él.
[2] Pesikta Rabatí parashá 12.
[3] Éxodo 17:16.
[4] Satán emplea afirmaciones basadas en la Torá, diciendo, por ejemplo, que es bueno que esta luz se oculte para que no sea accesible a cualquiera, y cosas por el estilo. Muchos eruditos piadosos ya han negado esas afirmaciones, como se explica en muchos prefacios al estudio de las dimensiones interiores de la Torá.
[5] Iov 20:15
[6] Esta idea se menciona en la guematria del Buen Nombre, אהוה de dos maneras. Una de las formas de interpretación es extendiendo las letras. La forma reversa de esta guematria en el Buen Nombre se escribe de la siguiente manera: א אה אהו אהוה, que suma a 36 ó 6 (vav) al cuadrado, correspondiente a la vav en el Nombre Havaiá y al sexto día (viernes), la víspera del día que es todo Shabat. La otra manera es La forma frontal del Buen Nombre que está escrita de la siguiente manera: אהוה הוה וה ה que suma a 49, ó 7 (zain) al cuadrado, correspondiente al séptimo día, el día que es todo Shabat y serenidad para la vida eterna.
[7] Salmos 22:21.
[8] El perro es la imagen simbólica en la que se inviste el Satán.
9 Sotá 49b.

Gal Einai
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Adar

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