BERESHIT: EL MUNDO NECESITA UN REY

parashat bereshit

Por el rabino Itzjak Ginsburgh

La Torá comienza con la palabra “Bereshit” (“En el principio”) pero no nos dice en el principio de qué. La palabra ‘Bereshit’ aparece otras cuatro veces en la Torá, y en cada caso, se refiere al comienzo del reinado de un rey: “En el principio del reinado de Iehoiakim”, nuevamente “En el principio del reinado de Iehoiakim”, luego “En el principio del reinado de Tzidkiá”,  “En el principio del reinado de Tzidkiá”.  Por lo que es apropiado decir que el verso inicial de la Torá, “En el principio”, también se refiere al comienzo del reinado, ‘maljut’ en hebreo.

La Cabalá enseña que Maljut es la raíz del tiempo y que el objetivo final de la creación es hacer que Dios sea rey. El mundo que acababa de crear estaba en un estado caótico e inestable, la amenaza de colapso y caos que se cierne sobre el mundo presagiaba el peligro de la desintegración. La ley de la entropía amenaza con romper lentamente los cimientos del mundo para que con el tiempo, de generación en generación, la realidad degenere y regrese al caos.

Para evitar esa degeneración el mundo necesita un rey, cuya primera función es dar sustento y mantener unida a la nación , y detener la degeneración en las tribus y los individuos.

La necesidad esencial de un rey para evitar que la realidad se degenere está, como vimos, ya en el inicio mismo de la Torá. Basado en esto el Zohar enseña que la rectificación de la nación depende del rey. Una sociedad que no tiene a la cabeza un rey digno, incluso si está compuesta por personas completamente justas, eventualmente se degenerará y fracasará.

El vacío en el centro de la sociedad, en el núcleo que une a la sociedad a su alrededor, debe ser llenado por un líder. Cuando un líder digno no da un paso al frente y toma su lugar, el “otro lado” de la santidad llena el vacío. , y entonces no es un rey el que dirige la nación, sino una persona motivada por sus ansias de poder y control. Se comporta de acuerdo con las encuestas de opinión y las tendencias públicas (como nuestros sabios dijeron que antes de que venga el Mashíaj, “la cara [el líder] de la generación será como la cara del perro”.  El perro corre delante de su amo como si fuera el que dirige, pero cuando llegan a un cruce espera a ver en qué dirección girará el carro, y luego nuevamente toma su lugar a la cabeza del séquito.

Un líder como este no evita la degeneración de la nación, sino que trata de llevarse bien con todos y gobernar la nación haciendo malabarismos entre los diferentes grupos de interés. Esta falta de liderazgo combinada con la lujuria por el control compromete la capacidad del líder para actuar únicamente por el bien de la nación. Incluso crea situaciones en las que pondrá en peligro a la nación para preservar su control, exponiendo a la nación a situaciones precarias. En este estado, incluso si todos los individuos de la nación intentaran trabajar en su rectificación individual, no hay posibilidad para el público (y por lo tanto, tampoco para los individuos) de lograr la rectificación y la estabilidad.

Mientras la Nación de Israel (para quien se creó el mundo, “para Israel, quien es llamado reshit, el principio” ) no produzca un rey justo que dirija a la nación de acuerdo con la Torá (para lo cual el mundo fue creado, “para la Torá que es llamada ‘reshit’ – el principio ) no hay posibilidad de rectificación de la nación, y por lo tanto, no hay posibilidad de rectificación de todo el mundo.

El Jasidut enseña  que una de las razones para la creación es la voluntad de Dios de manifestar su realeza. Como “No hay rey sin un pueblo”, entonces Dios creó el mundo. Y a la inversa, así como “no hay rey sin pueblo” tampoco “no hay pueblo sin rey”. La esencia de la nación está en el hecho de que acepta el gobierno del rey. Por lo tanto, cuando la Nación de Israel no se rectifica, cuando no existe la realidad estable de una nación unida que confía en el rey, entonces no hay nadie para asumir adecuadamente el yugo del Reino de los Cielos, y por lo tanto no se cumple el propósito final de la creación del mundo, que Dios tenga un pueblo.

Juicio y compasión

Al contemplar la rectificación del reino, debemos considerar la esencia del rey digno y su personalidad. El mundo necesita un reino y un régimen para mantener la realidad. Pero el reino mismo depende del rey . sigue en el video

0 Shares

BERESHIT

Reciba las últimas actualizaciones

Suscríbase a nuestro Boletín Semanal

No hay spam, sólo notificaciones sobre nuevos artículos, actualizaciones.

{{ reviewsTotal }} Review
{{ reviewsTotal }} Reviews
{{ options.labels.newReviewButton }}
{{ userData.canReview.message }}
Ir arriba
Apoya

registrate dona

Copy link