DE LA CREACIÓN A LA REDENCIÓN

creacion

RABINO ITZJAK GINSBURGH

Seminario Beit Jabad Barcelona, España,

Noviembre 2018 – Kislev 5779

PRIMERA PARTE

CUATRO MOTIVOS PARA LA CREACIÓN

Acercar a toda la humanidad estudiando la profundidad de la Torá

Muchas gracias a todos. Es un placer para mí estar aquí. Esperemos que tengamos hoy una sesión muy productiva, en que estudiaremos las profundidades de la Torá para todos los pueblos de la Tierra, y que ella lleve a todos a creer nuevamente en el verdadero Di-s único, con amor hacia todos los seres humanos y del uno al otro, porque esta es la forma de traer la redención a todo el mundo.

Comenzaremos con un poco de música tradicional jasídica. La primera melodía que escucharemos es una melodía alegre, la llamamos “el despegue”, como cuando despegamos con el avión cuando vinimos desde Israel a Barcelona, pues esta es una canción tradicional nuestra que acostumbramos cantar.

(Música)

El fundador del movimiento jasídico, probablemente han escuchado su nombre el Baal Shem Tov, vivió hace 250 años y fue el primero en enseñar que la manera de acercar a todos los pueblos de la tierra a la verdadera fe en un solo Di-s es a través de revelar la dimensión interior de la Torá.

Estamos ahora en la décima generación desde la época del Baal Shem Tov y esta generación tiene un líder que llamamos el Rebe, que continúa la tarea y las enseñanzas del Bal Shem Tov, para traer la luz interior, la dimensión interior la Torá a todos los pueblos.

La búsqueda del motivo de la Creación

El primer tema que vamos a discutir esta tarde es el motivo de la creación, por qué Di-s creó este mundo. Di-s es infinito, nosotros somos todos finitos, nuestras mentes e intelectos son finitos, y por cierto no podemos penetrar en la verdadera razón por la cual Di-s creó el mundo, no podemos penetrar en la razón por la que Di-s actúa en el mundo como actúa, solo creemos que todo es por un buen propósito y para bien. En última instancia esto es parte de la redención, cuando podremos ser testigos y ver que todo lo que hace Di-s es para bien.

Sin embargo, los filósofos de todas las épocas se han preguntado cuál es el motivo -si es que lo hay en primer lugar, porque quizás no hay un motivo- si hay un propósito para que estemos aquí, que estemos sentados aquí ahora mismo.

Nosotros creemos definitivamente que hay un propósito para la creación, por eso tratamos de entender, de acuerdo a las limitaciones de nuestra mente, cuál posiblemente puede ser ese propósito. En Cabalá hay cuatro diferentes formas o maneras de entender el propósito de Di-s en la Creación. Son ejemplos metafóricos y tenemos que ser capaces de abstraer la metáfora para internalizarla y entender correctamente el concepto.

Primer motivo: “Una Morada en los Mundos Inferiores”

La primera metáfora es que Di-s desea, y tiene realmente una pasión por tener una morada abajo. Tal es la frase, que proviene de un Midrash de los sabios judíos de hace casi 2000 años. La frase fue luego explicada por Bal Shem Tov y sus seguidores que Di-s desea una morada. ¿Qué significa? ¿Por qué Di-s necesita necesitar algo, en primer lugar? Incluso la sola afirmación de que Di-s pueda poseer un deseo es también cuestionable. Si Di-s es perfecto, ¿por qué va a querer algo? Necesitar algo o desear algo significa que te falta algo, si a uno no le falta nada, es perfecto, quiere decir que todo es perfecto, no necesita desear nada en absoluto. Por lo tanto, el simple hecho de que creemos en que Di-s es perfecto y sin embargo tiene un deseo, es en sí mismo una paradoja.

La paradoja continúa luego al decir que su voluntad o su deseo, incluso su pasión es morar aquí abajo. ¿Qué quiere decir “morar abajo”? Es estar en un estado del ser, una realidad que Él mismo creó, una realidad que es en verdad una negación directa de lo que Él es en sí mismo y por sí mismo. Aquí estamos en lo que se llama el mundo más bajo de la creación.

Estamos en el estado de finitud, en nuestro mundo no todo es bueno, incluso en nuestros corazones tenemos dos inclinaciones: la inclinación a hacer el bien y la también inclinación a hacer el mal, así fuimos creados. Tenemos que tratar de darle poder, siempre potenciar a la buena inclinación positiva, para sobreponerse a la mala inclinación. ¿Entonces por qué querría Di-s un mundo que tiene bien y mal, y allí tiene que haber una batalla continua, una lucha entre el bien y el mal? Este estado de existencia es realmente el opuesto a la forma en que Di-s es en y por sí mismo. Di-s es perfecto, es perfectamente bueno.

¿Por qué quiere un mundo de dicotomía, cuando Él es perfecta unidad?

Porque quiere revelar Su unidad de forma tal que todo, incluso aquello que aparenta ser la negación de esa unidad, de esa absoluta bondad, también acepte, reciba y se convierta en un instrumento para revelar su luz, la luz de Su veracidad, Su verdad y unidad.

Un lugar de morada abajo es por sí mismo la máxima paradoja: que Di-s el infinito pueda querer desear morar en la finitud, en un estado limitado de realidad, que es nuestro mundo inferior, que es finito y también una mezcla de bien y mal.

Hashem “se siente en casa” en este mundo

En las enseñanzas jasídicas del Baal Shem Tov, él también explica, que un lugar para morar es el lugar en el que te sientes en casa. Di-s ha creado mundos superiores. Este mundo es considerado como en el inferior de todos los cuatro mundos que El creó.

Uno es llamado el Mundo de Emanación, donde solo hay conciencia Divina, no hay otra conciencia en el mundo más elevado otra que la conciencia de que el Creador está continuamente creando o emanando la realidad. Pero no hay ego, no hay otra autoconciencia, que la del mismo Creador. Ese es el más alto de los cuatro mundos.

El segundo de los cuatro mundos es llamado el Mundo de la Creación y en ese mundo ya hay una pizca auto conciencia, de que algo ha sido creado, y siente y experimenta su propia creación. Pero la experiencia en este segundo mundo de la creación es “algo a partir de nada”, ex nihilo. La nada es percibida, he sido creado como algo a partir de la nada Divina.

El tercero es llamado el Mundo de la Formación, donde algo proviene de algo. Las cosas cambian de una forma a otra forma.

El mundo más bajo es este en el cual vivimos, llamado el Mundo de la Acción, donde incluso no llegamos a experimentar siquiera una metamorfosis, una transformación continua. Nos percibimos, tratamos de corregirnos lo más que podamos, lo más que logremos, y la esencia de este mundo es actuar de una manera correcta, hacer el bien y no seguir a la mala inclinación para hacer el mal, lo opuesto al bien.

Podríamos creer que Di-s, el Creador, se sentiría mejor en ese mundo donde sólo existe la conciencia de Él y nada más. Pero viene la enseñanza del Jasidut y nos dice que no, en ese mundo excelso Di-s no se siente en casa, que es una metáfora. No se siente en casa. En el segundo mundo donde experimenta la nada que está detrás del ser creado sucede lo mismo, no se siente en casa, y en el tercero para nada.

Sólo en este mundo inferior -si trabajamos duro para hacer nuestra parte, que es actuar de la manera que nos han enseñado en la Torá- Él entra, Su luz, su conciencia llamada Su Presencia Divina ingresa a la realidad y es como si Él Mismo está aquí, como en esta sala aquí en Barcelona ahora mismo, Dios y Su Presencia residen aquí, se siente en casa. En ningún otro lugar se siente así sólo aquí.

Esto es llamado en Cabalá que Dios creó este mundo porque deseó, tuvo una pasión por una morada abajo, en la realidad más baja, justamente aquí y ahora.

Segundo motivo: “Criaturas que Reconozcan a Su Creador”

El segundo motivo o razón para la Creación es que Di-s desea que existan seres conscientes que lo reconozcan a Él y a Su Perfección. Desea crear conciencia tal como nosotros tenemos, y quiere que nuestra conciencia lo reconozca a Él, podríamos decir recibir un feedback de esa creación que creó.

Nos creó con conciencia (no todos los seres creados poseen conciencia) y desea que nuestra conciencia sea dirigida hacia Él y se enfoque en El. Él nos irradia su luz y nosotros se la irradiamos de vuelta a Él. En cierta forma quiere establecer una relación, podríamos incluso llamarla una amistad, entre el Creador y los creados. Esto se denomina el segundo motivo o razón para la creación.

Tercer motivo: “La Naturaleza buena para beneficiar”

El tercer motivo para la Creación, como nos enseña la Cabalá, es que Di-s, el Creador es en esencia bueno, pero no puedes ser bueno si no haces el bien a otros. Pero no puedes ser bueno si no le haces bien a los demás, una persona no puede ser buena para sí misma, porque ser bueno requiere la existencia del otro y además la capacidad de derramar bondad sobre el otro. Por lo tanto, Di-s nos crea en ésta realidad inferior, donde sentimos libramos una batalla en nuestro interior, y además la experimentamos alrededor nuestro, a fin de tener a quienes otorgar su bondad a cada momento, en cada momento de nuestra vida Di-s derrama sobre nosotros su bondad, en cada respiro que damos. Nuestros sabios dicen “cada aliento debe alabar a Di-s”, porque cada respiro es un regalo, es el mayor regalo que nos otorga el Creador.

Sólo por esto, es una razón suficiente para comprender por qué hemos de estar aquí: Di-s quiere tener a alguien a quien dar. Es un dador en esencia capacidad de otorgar y necesita un receptor para poder dar.

Cuarto motivo: “No Hay Rey Sin Pueblo”

El cuarto motivo por qué se creó el mundo, cuál es el propósito que hay detrás de la creación, es que hay otro potencial profundo que quiere expresar desde la Esencia del Creador y esto es llamado “El Reinado”, su habilidad de liderar, reinar. Está dicho “No hay rey sin un pueblo”. Así como un ser bueno necesita un receptor de su bondad, alguien a quien hacer el bien, así para poder regir necesita un pueblo. ¿Qué significa regir, que Di-s quiere ser un regir? Pues tal como quiere hacer el bien a la creación, quiere enseñarles justicia.

Un rey o juez es alguien bueno, que tiene leyes buenas, leyes justas para su pueblo, “ley y orden”. Un rey y juez debe dar a su pueblo ley y orden.

La expresión en hebreo es “no hay rey sin pueblo”, D-os crea un mundo de personas, de individuos, para ser un buen regidor, pero no solo un buen regidor sino un regidor justo.

Los Cuatro Motivos en el Secreto de Havaiá

La relación que existe entre estos cuatro motivos que enumeramos en orden, es el orden de correspondencia del modelo más importante de la Cabalá, que es el alma interior de la Torá, el modelo representado por las cuatro letras del Tetragrámaton, el Nombre Esencial de Di-s, que en hebreo se escribe con cuatro letras: י-ה-ו-ה, Iud-Hei-Vav-Hei, donde cada letra representa una etapa de la Creación o una etapa de “llegar a ser”, y cada letra del Tetragrámaton también corresponde a uno de estos cuatro motivos para la creación que hemos mencionado.

י    Deseó Hashem tener una morada en este Mundo Inferior

ה    Para que lo reconozcan

ו     Por Su naturaleza Buena de hacer el bien.

ה     No hay rey sin pueblo

La relación interior de los cuatro es que los dos primeros van juntos y los segundos van juntos. Los dos primeros se llaman Ijuda Iláa, la Unidad Superior, y los segundos Ijuda Tatáa, la Unidad Inferior. Para decirlo en términos muy simples: el segundo es un medio para concretar el primero y el tercero es un medio para concretar el cuarto.

Que haya seres con conciencia que tengan la capacidad de comprender y percibir que hay un Creador que crea, es el recipiente o instrumento para que Di-s pueda morar y se una con nosotros en el reino más bajo de la existencia. Y como diremos a continuación en nuestra charla de hoy, el secreto más profundo de nuestra fe en Dios es la palabra que ya mencionamos una o dos veces: “paradoja”. La unidad entre infinito y finito es una paradoja que no podemos entender realmente en nuestras mentes, y aparenta ser una contradicción de términos. Pero nosotros creemos que la paradoja existe, que puede haber dos opuestos, que creemos en algo que trasciende la lógica o meta lógico o por encima de la lógica, eso es una paradoja.

Pero esa paradoja de la infinidad de Di-s, el infinito y la bondad, que more y como decimos metafóricamente se sienta en casa aquí abajo con nosotros, y sólo con nosotros aquí abajo es una total paradoja. No obstante, la forma de superar y conciliar esa paradoja es adquirir la habilidad de ser conscientes de Él.

Por lo tanto, el segundo motivo, nuestra conciencia y nuestra percepción de la creación y del Creador es un medio y un instrumento que permite la realización del primer motivo, que este mundo sea una morada para Di-s.

El cuarto motivo, el reinado, ser el líder justo del pueblo, que requiere un pueblo para que sea el rey de un pueblo, y nosotros somos el pueblo- eso también es llamado un instrumento o un medio para que Di-s pueda cumplir, hacer realidad, toda su potencial de bondad, por así decirlo. Quiere hacer el bien, pero si no hay orden, lo que llamamos ley y orden, en el estado, como en cualquier otro estado. Si alguien quiere hacer el bien con todas las personas, dar lo mejor para cada individuo, entiende que no puede hacerlo si no hay ley y orden en el estado. Así, la ley y el orden no es un fin en sí mismo, sino un medio para poder concretar y hacer realidad el deseo de hacer el bien a todo sujeto individual, toda criatura individual en la creación.

Nuevamente, el segundo motivo que es nuestra conciencia del Creador, es el medio para lograr el primero, que Dios more junto con nosotros. Todos sabemos que uno de los preceptos más importantes de la Torá se encuentra en el versículo: “Y me harán un santuario y moraré dentro de ellos”. (Shemot 25:8) No significa que Hashem quiere vivir solo en el Templo físico, sino que desea vivir en el corazón de cada uno de nosotros. Esta es la explicación interior del primer motivo, Hashem quiere vivir dentro de nosotros, con nosotros, y por ese motivo le construimos un Templo, un tabernáculo para Él. Esto lo explicaremos en la segunda parte.)

Nuevamente, que seamos conscientes del Creador le permite poder morar dentro de nosotros. El reino de Di-s y aceptar sombre nosotros el yugo de su Reinado es el medio para que nos pueda hacer el máximo y absoluto bien para nosotros.

Entonces lo que estamos diciendo ahora, es que este es el concepto número uno: los cuatro motivos explicados en las enseñanzas de la Cabalá y el Jasidut como los motivos de la Creación.

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