¿DIOS NOS AMA COMO SHJEM A DINA?

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Shjem Ben Jamor es retratado en los versículos de la Torá como una persona desagradable, por decir lo mínimo. Tomó a la fuerza a Dina, la hija de Iaacov, la torturó y luego no se avergonzó en negociar con su padre y su hermano sobre los términos del matrimonio. Y aquí, para nuestro gran asombro, nuestros sabios dicen que el amor de Dios por nosotros se aprende precisamente del acto de Shjem y Diná.

Y estas son las palabras del Midrash:

Con tres expresiones de cariño, el Bendito Sea expresó su amor por Israel: dviká, jashiká, jefitzá, con apego, con anhelo y con deseo. Apego – “Y ustedes que se apegan…”, [Devarim 4:4] con anhelo – “No por ser ustedes más numerosos que todos los pueblos los ha anhelado el Eterno” [Devarim 7:7]; Y en el testamento – Los felicitarán todas las naciones porque serán ustedes una nación deseada” [Malaji 3:12]; Y lo aprendemos de la historia de este malvado: con apego – “y se apegó su alma”; Y con anhelo: “Shjem mi hijo su alma anheló a tu hija”; con deseo “porque deseó a la hija de Iaacov”;

¿Por qué el amor de Dios por nosotros se aprende de este “malvado”?

Refinando Los Atributos del Corazón

Los siete pueblos de Canaán corresponden a las midot o siete emociones o atributos del corazón, y si es así, la entrada a la Tierra de Israel es el trabajo sobre los atributos. En nuestra parashá, Iaakov Avinu, que corresponde a los atributos del lado de la santidad, también entró a Eretz Israel, y la primera historia de su entrada a la Tierra Prometida es la historia de Shejem y Dina. Así, el enfrentamiento entre Shejem y Iaacov y sus hijos es de hecho un enfrentamiento entre los atributos de las klipot, las cáscaras impuras, y los atributos de santidad, y la victoria de Iaacov y sus hijos es la herencia de la tierra en zeer anpin, en pequeña escala, y la victoria de los atributos de la santidad.

¿Cuál es el conflicto entre los atributos de la klipá y los atributos de la santidad? Los atributos, emociones y conductas, son la naturaleza del hombre. Hay una naturaleza de los hábitos, como lavarse la cara por la mañana y cosas por el estilo, y hay una naturaleza de las emociones, que en el lado de la impureza se expresa en deseos y ansias lujuriosos. La naturaleza de la klipá son los hábitos y deseos que no están relacionados con Dios, sino con la existencia del hombre, el egoísmo.

Esta naturaleza se llama nefesh habahamit, ‘alma animal’, porque el hombre no siente que atrae a la naturaleza, sino que la naturaleza lo atrae a él, al igual que un animal se siente atraído por su naturaleza. Cuando Shejem ben Jamor (lit. burro, un animal…) toma a Dina y la somete, su naturaleza lo domina, y él se siente naturalmente atraído por la naturaleza.

Así como en los atributos de la impureza el hombre se siente atraído por su naturaleza terrenal, así en los atributos de santidad el hombre se siente atraído por una conexión con Dios de forma natural. Cuando nuestros sabios dijeron que el amor de Dios por nosotros se aprende de Shejem ben Jamor, querían decir que Dios decidió sentirse atraído por nosotros como Shejem se siente atraído por su naturaleza y más. Dios decidió que quiere entrar en un estado donde la conexión con nosotros lo atraiga, como si fuera, de manera natural.

Cuando entramos a la tierra, una tierra que mana leche y miel, queremos que nuestras cualidades emocionales se conviertan en atributos de santidad, lo que significa que nos sentimos atraídos por la relación con Dios de forma natural, y que el placer por lo Divino sea natural para nosotros, al igual que el placer de las cosas materiales es natural para nosotros, y más fuerte todavía. Por el contrario, el placer de las cosas carnales solo nos molestará y hará que no lo deseemos, ya que hace que nos sintamos atraídos por nuestra naturaleza terrenal y que no nos guste la conexión con Dios de forma natural.

La Generación de la Entrada a la Tierra

Nuestra generación también es la generación que ingresa a la tierra de Israel, y por eso, por providencia Divina nos incumbe elevar los atributos a la santidad. A primera vista, uno pensaría que en nuestra generación es más difícil hacer esto que en generaciones anteriores, ya que en nuestra generación las tentaciones son muchas y disponibles en todo momento y lugar, más que en las generaciones pasadas, y por eso, parecería que nuestra generación es precisamente la generación menos apta para elevar los atributos a la santidad.

Pero realmente no es así. Aunque por un lado en nuestra generación las tentaciones son muchas y a la mano, por otro lado, en el pasado los deseos y pasiones eran más dignas y más sutiles, y disfrutar de ellas era visto como algo hermoso y hasta digno. En nuestra generación, por otro lado, la lujuria es más barata y menos vista como una forma de vida que valga la pena elegir. En nuestra generación en menos evidente provecho de la lujuria y es más evidente la angustia y sufrimiento que producen, es decir, muchas veces la gente se da a las pasiones porque simplemente no pueden vivir sin ellas, y no porque sea deseable la forma de vida que representan.

Por lo tanto, en cierto sentido, es más fácil en nuestra generación querer que nuestra naturaleza no se vea así, sino que se convierta en una atracción natural hacia Dios. Atracción por ver que realmente nuestras vidas no son al azar, sino que son parte de la relación con Dios, y Dios nos ama y quiere que nos casemos y tengamos una familia y tengamos hijos, y traigamos al mundo la vitalidad Divina.

Shejem es la ciudad de Iosef el Tzadik, Tzadik Iesod Olam, y es el lugar donde se rectifica el pacto. Que tengamos el deseo de refinar nuestras virtudes por completo y, al hacerlo, ascender de Shejem a Ierushalaim, con temor y asombro completo, para una vida en la que haya un temor y reverencia natural por Dios.

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