LOS SIETE PERSONAJES DE EGIPTO

Conferencia semanal Zohar y Ain Beis 

Parashat Shemot 21 de Tevet 5773, Ierushalaim

Hemos dicho que el nigún Menujah Vesimjah tiene un número de versiones diferentes. Este era uno de Nadborna. La próxima semana aprenderemos el nigún de Jabad, y es algo especial que el servicio para la noche de Shabat tenga un nigún de Jabad.

Este Shabat leímos la parashat Shemot, comenzamos un nuevo Jumash. Es sabido que además de esta parashá, hay 6 parshiot que son conocidas por sus acrónimos, Shovavim (שׁובביﬦ) un tiempo especial para la teshuvah basado en el verso que aparece en Ieremiahu, שובו בנים שובבים, shuvu banim shovavim, “retornen hijos traviesos”. El acrónimo está compuesto de las iniciales de las 6 primeras parashot del Jumash de Shemot, que incluye todo el exilio en Egipto, el éxodo y la entrega de la Torá en el monte Sinaí. Están especialmente relacionados a la rectificación del pacto de la milá. Y, como dijo el Alter Rebe, el mejor tiempo para rectificar con un corto ayuno es en los meses de invierno, estas semanas.

Shemot es el nombre de ambos: la parashá y el jumash, hay algo especial acerca del principio: “todo sigue al inicio”. El comienzo de la rectificación del pacto es esta semana. Hay un verso en Malaji, el último profeta, que escribe: שובו אלי ואשובה אליכם, regresa a Mí y Yo volveré a ti. La palabra שובו, regresar, es igual a 314, el valor del Nombre de Di´s Shakai (די-ש), el Nombre correspondiente para “fundamento”, y del que los sabios interpretan que significa – que Di´s dijo al mundo suficiente. Como el Rebe Rashab explica, toda teshuvá en el pacto está destinado a frenar y detener la desaparición de la verdadera identidad de la persona, la cual es lo que la mancha del pacto quita. Entonces, estas dos palabras שובו y די- ש son iguales. De hecho, el valor de los dos versos שובו בנים שובבים  y שובו אלי ואשובה אליכם también son lo mismo, es 776, ופרצת, ביאת  המשיח , la llegada del Mashíaj, etc.

Shovavim (שובבים) es igual a 360, el valor de Shejem (שכם), del cual leímos la semana pasada en la bendición que Iaacov da a Iosef. El valor del promedio de cada letra en שובבים es 360 dividido entre 6 o 60, el valor de כלי, un recipiente. Hay 6 recipientes que necesitan ser rectificados. Si escribimos completo שובבים, tenemos   שין וו בית בית ויד מם, o 1926 o 36 al cuadrado (36 es la décima parte de 360, שובבים), o 6 a la cuarta. Por tanto, el שובבים es capaz de rectificar a todos los sextos, especialmente la sexta sefirá: Iesod (Fundamento). Iosef mismo es un múltiplo de 6, Iosef יוסף es igual a seis veces Havaiah (26).

Regresando al versículo en Malaji, retorna a Mí y Yo retornaré a ti. Él promete que, si nosotros hacemos teshuvá, Él regresará a nosotros. En la Torá, en Likutei Moharan (2ª parte) donde él habla sobre este verso, donde el Rebe Najman lo conecta al principio de la parashat Shemot. Trae un remez de las primeras 10 palabras de la parasha: ואלה שמות בני ישראל הבאים מצרימה את יעקב איש וביתו באו . Son 11 palabras en el primer verso, pero si miramos justo hasta las palabras antes de הבאים, las letras finales se deletrean תהלים (Tehilim). Las siguientes 5 palabras, sus letras finales deletrean תשובה (teshuvá). Él aprende de esto que la segulá, la mayor segulá para despertar en teshuvá es el recitado de los Tehilim. Uno necesita decir muchos Tehilim. Él termina la Torá diciendo que con el poder de los Tehilim uno puede hacer teshuvá. Y nosotros podemos agregar, tal como el Rebe siempre traía del Rambam, que al final del exilio el pueblo judío está destinado a hacer teshuvá e inmediatamente serán redimidos. Entonces, ¿Cómo hacer méritos teshuvá y salir de Egipto – cada exilio es como Egipto, incluyendo nuestro actual exilio en la tierra de Israel -? Al recitar Tehilim. El trae otro remez de esto del versículo en Crónicas, נאם הגבר הקם על, El discurso del hombre que se elevó… ¿Qué fue lo que elevó? El estado de teshuvá. Este es el Rey David, que no era digno del acto con Batsheva, pero quien lo soportó con el fin de enseñarnos a hacer teshuvá, con el fin de escribir los Tehilim. Él vino a mostrarnos que cualquiera, en cualquier estado, puede hacer teshuvá. En el Tania dice que no hay nada en lo absoluto que pueda permanecer en el camino de la teshuvá, a pesar de lo que se dice en los libros sagrados, siempre hay esperanza, uno siempre debe seguir adelante. Esta es la naturaleza de Iehudá, que sin importar qué, él continúa adelante. 

Esta idea es una de las más céntricas en el Pri Tzadik, del Rebe Tzadok Hacohen, quien escribe que no hay nada que pueda detener la teshuva.

Es interesante… ¿quién trae estos tipos de remazim; que hay 10 letras finales que deletrean תשובה תהלים. Yo podría haber esperado que fuera el Baál Haturim. Y si nosotros abrimos su comentario, vemos todo tipo de palabras que él encuentra en el primer verso de nuestra parasha. Pero él no menciona los Tehilim ni la teshuva. Esta es un ejemplo de cómo cada persona que abre la Torá y lee en ella, encuentra exactamente que ésta está conectada a él y a sus necesidades. Aun el Ba’al Haturim que miró en las letras finales de este versículo, no vio estas dos palabras, esperó por el Rebe Najman. A través de los Tehilim uno merece hacer teshuva.

¿Cuál es la conexión con el verso de Malaji? Hashem primero nos está pidiendo que regresemos a Él y, como dijimos conforme al Rambam, Él regresará a nosotros, al traernos la verdad y redención completa, al Mashiaj. Dice el Rebe Najman, que, así como sólo hay 50 puertas al entendimiento, hay 50 puertas de teshuva. Esto es una cosa sencilla en el Zohar, que el entendimiento es siempre equivalente con la teshuva.

Algunas veces la teshuva se refiere a la hei inferior regresando (תשובה תתאה), pero, en cualquier caso, la fuente de ambas, la superior e inferior teshuva, está en el entendimiento. La teshuva inferior en nuestra parasha es Pu’ah y la teshuva superior en nuestra parasha es Shifra, las dos comadronas. Todos los milagros y maravillas y toda la revelación de Hashem en Shemot está en su mérito. Es bastante explícito aquí, como dice: שם האחת שפרה ושם השנית פועה. De hecho, ellas eran madre e hija (tal como bina y maljut – la hei superior e inferior). Hay otro dicho de los sabios, que ellas eran Iojeved y no su hija (Miriam); sino su nuera, Elisheva (la esposa de Aaron). Tal como Leah y Rajel son la hei mayor y la hei pequeña, así Shifrá y Puá son la hei superior e inferior en Havaia. La diferencia es que Lea y Rajel son el servicio de los tzadikim, mientras Shifrá y Puá son el servicio de los ba’alei Teshuva.

Al final de su historia se dice que Di´s las hizo “casas”. Pero dice להם, en forma masculina. Hasta ahora, la Torá hace un punto para relacionarse con ellas con pronombres femeninos, ¿cómo es que ahora se vuelven masculinos? Un comentarista dice que es porque ellas se sacrificaron a sí mismas para salvar a los hombres, como el Faraón les dijo que mataran a los hombres y separaran a las mujeres, pero debido a su miedo al Cielo, ellas no siguieron sus instrucciones y dejaron con vida a los hombres. Entonces, en este mérito, ellas mismas recibieron un aspecto masculino. Otra explicación en Cabalá es que la relación entre la madre (Ima), quien es aún más influyente que Zeer Anpin (el partzuf masculino), y su hija es como la de un hombre a una mujer. Así, cuando la hei inferior regresa a la hei superior, ambas son designadas como masculinas. Esto encaja con lo que encontramos en los sabios, que Shifrá y Puá eran la misma mujer. Este es un midrash maravilloso. Rav y Shmuel están en desacuerdo en que ellas eran una mujer y su hija o una mujer y su nuera. Pero, aquí, ellas son, totalmente, una persona; siguiendo la idea de regresar desde la hei inferior a la hei superior para volverse en una. Las palabras ויעש להם בתים son igual a 913, el valor de Bereshit בראשית. Según el Tikunei Zohar, todo lo que está relacionado a Bereshit está relacionado al propósito de la creación del mundo, el תכלית. Lo primero, como dijimos, es que que él las hiso casas (ויעש להם בתים). Rashi dice que estas casas fueron las casas de sacerdotes y reyes. Otro comentarista dice que estas aluden a la construcción del tercer templo. Aquí “casas” indica que el tercer templo contiene las dos primeras, los dos primeros templos, como el rebe siempre dice que el tercer templo es triple, pues contiene a los dos primeros.

Entonces, Shifrá y Puá son la hey superior e inferior, pero que se refieren al servicio de los ba’alei teshuvá. Nosotros estamos en exilio en esta parasha, y dijimos que, para salir del exilio, debemos hacer teshuva. Regresa a mí, y Yo regresaré a ti. Necesitamos estas dos almas especiales: Shifrá y Puá. Cuando hacemos teshuva Hashem hace teshuva. Hashem es como nuestra sombra en nuestra mano derecha (ימינך יד על צלך ‘ה). El Rebe dijo lo mismo sobre las campañas: que, si realizamos nuestras campañas de forma correcta, entonces Hashem realizará la Suya, la campaña del Mashíaj.

Regresando al Rebe Najman, dijo: así como sólo hay 50 portales de entendimiento, hay 50 puertas de teshuvá. Las primeras 49 puertas de teshuvá corresponden a las 49 letras de los nombres de las tribus. No lo escribió, pero se refería a cómo las tribus son mencionadas en el principio de la parashá Shemot. Sabemos que sobre las piedras de Shoham en las vestimentas del Sumo Sacerdote, 6 tribus estaban escritas sobre una piedra y 6 sobre otra, con 25 letras en cada piedra, indicado en el verso: וכה כה ויפן, dos veces jaf hei = 25 x 2.  En total son 50 letras. El remez (“alusión”) es las Tribus de י-ה, y cuando multiplicamos estas dos letras, iud por hei, obtenemos 50.

¿Cómo entonces, Rebe Najman escribe que hay 49 letras en los nombres de las tribus? El peshat (“literal”) es, sin embargo, que se está refiriendo a cómo los nombres de las tribus están escritos en el principio de nuestra parashá. Ellos no cambiaron sus nombres cuando estaban en Egipto y cuando observamos sus nombres, vemos aquí que tienen 49 letras; porque Biniamin está escrito sin una iud, בנימן. Rebe Najman escribe que cada judío tiene una de estas 49 letras, que es su portal personal para hacer teshuvá (tal como cada uno tiene su porta para sus oraciones). Él se conecta a ellas con los 49 días de la cuenta de Omer. Escribe en otro lugar que cada judío tiene un día especial en la cuenta de Omer (como Rashbi, lag, 33 del omer). Pero no todos conocen su portal. Como escribe el Alter Rebe en el principio del Tania, que no cada persona sabe cuál es su porción en la Torá. ¿Qué previene la Teshuvá? Dice que previene dos cosas. La primera es simple: una persona está tan inmersa en la maldad de este mundo falso en el que habita, que por ello no desea hacer teshuvá. Pero, existe quien desea hacer teshuvá y no puede encontrar el camino. ¿Cuál es el camino?, ¿Cómo debería hacer teshuvá? Me siento como una persona ciega. Tengo un despertar para hacer teshuvá, pero no puedo encontrar el camino. Entonces llega un momento en que me desespero. Pero existe una solución, una segulá para ambos problemas: recita los salmos (Tehilim). Si estás tan burdo que no puedes despertar en teshuvá, si recitas los salmos podrás despertar. Y a la vez, si estás despierto, pero no puedes encontrar el camino para hacer teshuvá, recita los salmos. 

Los salmos están conectados con la enseñanza jasídica que durante los primeros 12 días de Nisan leemos la ofrenda de los sacrificios de cada príncipe de cada una de las doce tribus, y después de cada lectura decimos que es por si la raíz de nuestra alma pertenece a esa tribu del día (incluso si somos levitas y no pertenecemos a ninguna de ellas). Durante la cuenta de Omer vamos más allá y alcanzamos las 49 letras de estas 12 tribus. Si contamos (Y Hashem cuenta con nosotros) los 49 días de la cuenta de Omer, entonces el día 50 es cuando Hashem regresa a nosotros. Para encontrar tu día especial en la cuenta de Omer, para encontrar tu letra en las tribus, recita Tehilim. Todo esto es el remez que las letras finales de las 10 primeras palabras de la parashá Shemot deletrean תהילים תשובה, Tehilim Teshuva

Días atrás en el Haiom Iom leímos que quien lee el Zohar eleva su nefesh (psique), y quien lee el Midrash eleva su corazón, mientras que quien recita los tehilim con lágrimas, lava el recipiente. Que mencione a los tres implica que debemos decir los tres. El Rebe Moharash solía decir que estudiar el Zohar para él era estudiar Jasidut. Y el Zohar eleva la nefesh.המלך  להי-א ארוממך, “te exhaltaré Mi Dios el Rey” es la revelación a través de la elevación (התרוממות דרך התגלות), uno tiene que revelar y traer hacia abajo la revelación de la elevación. Esto significa recuperar nuestra integridad personal (שלמות עצמית) que ha desaparecido por haber mancillado el pacto. El Rebe Rashab explica que hacemos esto al estudiar Jasidut, por supuesto de manera que lo podamos entender y darle sentido. Pero, lo primero es el Zohar, significando Jasidut, que eleva el nefesh. Lo segundo es el Midrash, en otro lugar dice que las palabras del Midrash dirigen el corazón hacia ellas y lleva a la persona a conocer a Aquel que creó el mundo. Más adelante traeremos un ejemplo de esto. 

Entonces, necesitamos elevar el nefesh, despertar el corazón, pero se necesita además una tercera cosa: que nuestro recipiente sea limpio y puro. Los nombres Shifrá Puá son una alusión a la palabra Shefa (שפע), afluencia o abundancia. ¿Cuándo pedimos por afluencia, por gran abundancia, que es como la revelación de Shifrá y Puá? Sólo en una instancia: justo después de la cuenta del Omer en el iehi ratzón, “sea Su voluntad” de cada noche. La cuenta del Omer es el secreto de Amram, el padre de Moshé Rabeinu. Él es la conexión entre Moshé Rabeinu y el Faraón. Moshé es Amram menos 5, y el Faraón (פרעה) es Amram más 5. Entonces, Amram es su promedio. No explicaremos más por ahora. Entonces, Shifrá y Puá a través de su teshuvá logran hacer bajar una gran abundancia.

Acabamos de mencionar al Faraón. Las historias de Shemot se inician con su figura. Existe también el Faraón en la santidad, refiriéndose a la desenfrenada revelación de todas las luces, como le gustaba decir al Rebe. En el Zohar está dicho que esta es explícitamente maljut de Atzilut, de donde emanan todas las luces. El Faraón de abajo es el más grande ego, el orgullo desmedido. Es el enorme cocodrilo que vive en el Nilo. Moshé Rabeinu de abajo es el miedo al Faraón. Él puede conectarse sólo a través de su padre, Amram. Desde el principio de Shemot hasta el nacimiento de Moshé no se mencionan nombres personales. Aun Shifrá y Puá, en la lectura literal, podrían ser sus posibles nombres, y hasta podrían ser justos gentiles, gracias a quienes descendió gran abundancia.

Lo cierto es que ellas están relacionadas con la teshuvá. El otro único nombre que es mencionado es “el Faraón”. Toda la cultura egipcia gira alrededor del Faraón. Ahora en Shifrá y Puá פועה שפרה, vemos claramente el nombre “Faraón”, פרעה. Hay nombre de lugares, Pitóm y Ramsés, רעמסס פתם, que también contienen la palabra פרעה, Faraón. Todo es acerca del Faraón, concuerda muy bien con Egipto. Pero, de forma interesante, en ambos casos el nombre está dividido en dos. Estos son los cuatro nombres tan especiales en el principio de Shemot. Cuando los sumamos tenemos 4 veces דוד בן משיח, Mashíaj el hijo de David.

¿Por qué el faraón construyó estas ciudades? Estas ciudades eran casas de tesoros, y el Faraón tenía la idea por Iosef, una idea residual de que los judíos son buenos con el dinero, con los tesoros, son los mejores para manejar estas cosas. El verso dice: אדם לעמל ילד, adam leamel ieled, “la persona nace para esforzarse”. Las iniciales de “esforzarse”, עמל, deletrean “tesoro-ciudades para el Faraón” (לפרעה מסכנות ערי, arei miskenot leparó). Nosotros hacemos esto en santidad al reunir y dar todos los tesoros al faraón en santidad. Nosotros necesitamos ambas riquezas, la espiritual y la material. Necesitamos construir dos ciudades fuertes para contener estos tesoros. Con Pitom y Ramses como trasfondo, aparecen Shifrá y Puá, como diciendo que ellas salen de estas dos ciudades.

Hay un verso en Iob que dice: ויסתר עמל מעיני, “Él ocultó mi esfuerzo a mis ojos”. Quiere significar que su sufrimiento es su esfuerzo. Pero acabamos de decir que una persona nace con el objetivo de esforzarse. Sin embargo, Iob prefiere no haber nacido, no ver su labor. Prefiere en cambio que le suceda el decreto del Faraón de que cada varón recién nacido sea matado, morir antes de nacer. Después la historia de las dos parteras, el párrafo (פרשה) termina y escuchamos sobre cómo un hombre levita se casa con una mujer levita, también sin nombres personales, y la historia continúa hasta el nacimiento de Moshé Rabeinu.

Otro hermoso remez. Hay otras letras finales en el segundo párrafo, que comienza con וילך איש מבית לוי ויקח את בת לוי, “Y fue un hombre de la casa de los levitas y tomó una hija de los levitas”. Las letras finales de “de un hombre de la casa de Leví”, שתי, y las letras finales de “hija de Levi”, las últimas dos palabras son תי. El Rogachover escribe que aquí Amram representó la mitzvá del casamiento.

Juntas forman la palabra שתיתי, una palabra de la que ya hablamos la semana pasada en el verso שתיתי. Esta palabra aparece solamente una vez en forma positiva: “Bebí”. Aparece algunas otras veces en forma negativa: שתיתי לא, “No tomé”, como en el caso de Moshe Rabeinu y de Janá, la madre de Shmuel. La instancia positiva está en el verso del Cantar de los Cantares: דודים ושכרו שתו רעים אכלו חלבי עם ייני שתיתי, “tomé mi vino con mi leche, comieron los compañeros, bebieron y se emborracharon los queridos” ¿A qué se refiere “Tomé mi vino”? Al principio del Sidur, el libro de rezos, hay una serie de maamarim sobre este verso, donde está explicado que “tomé mi vino” se refiere a la madre suprema, עילאה אימא, “Ima Ilaá”, “biná de Atzilut”, la meditación pura en la mente, y “yo tomé mi leche” corresponde al padre supremo, עילאה אבא, aba ilaá, “jojmá de Atzilut”. Aquí ellos son Iojeved y Amram, los padres de Moshé. Este es un remez difícil de comprender, y no habríamos llegado a él sin este maamar en Jasidut.

Maamar Ain Beis: La Unión de la luz y los recipientes

Vayamos al Haiom Iom y conectémoslo con el maamar de esta semana en Ain Beis del Rebe Rashab. Nosotros dijimos que primero necesitamos el Zohar para elevar el nefesh, luego el Midrash para despertar el corazón y después los tehilim deben ser dichos con lágrimas para lavar nuestro recipiente. Claro que estas lágrimas, especialmente en Jabad, no deben ser falsas ni forzadas. Deben ser lágrimas de teshuvá. Cuando yo estudio el Zohar y éste eleva mi nefesh, esto aún no es teshuvá. Despertar los corazones es cercano a la teshuvá pero no es teshuvá en sí misma. Pero los tehilim con lágrimas sí son teshuvá, como está dicho que los portales de las lágrimas nunca están sellados. Y esto lava el recipiente. 

Usualmente el recipiente es el corazón, pero despertar el corazón no es aún un corazón roto. Pero cuando los tehilim lavan el corazón, éste es específicamente un corazón roto – como el dicho de que “no hay nada más entero que un corazón roto”. De esto aprendemos que el hecho de que un corazón no esté roto es porque no hay aún teshuvá, más bien lavar este corazón roto con los tehilim con lágrimas. En el maamar del Rebe Rashab explica que la luz y el recipiente tienen que estar unificados. La naturaleza de la luz es la nada, para auto anularse ante la voluntad de Dios; mientras que la naturaleza del recipiente es descender y volverse burdo físicamente. Ambos tienen que cambiar la dirección con el fin de conectarse. La luz tiene que descender al reino físico y quiere conectarse con el recipiente, y el recipiente tiene que ascender y anular su ser. 

Entonces, tenemos luz y recipiente, y la nada y el ser. En adición está la Torá y la recitación de oraciones, rezar. La naturaleza de la Torá es como la luz, para anularse y regresar a lo alto dentro de Di’s. Una persona que no entiende que la naturaleza de la Torá es la luz, no es el intelecto, aun no tiene la luz de la Torá. La Torá real viene hacia abajo desde el cielo, nosotros la recibimos del cielo. Por hacer eso, por haber sido dada a nosotros en el monte Sinaí, la Torá ya cambió su dirección. Rezar es tomar mi ser, a mí mismo, y elevarlo; cambiando también su dirección. Cuando el rezo está conectado de forma propia con la Torá, eso es la esencia de la rectificación. La palabra rectificación es el lugar donde las direcciones se voltean con el fin de cambiar el caos en rectificación.

El Maguid explicó que la mejor alegoría para entender todo en la Torá y el Jasidut es la del Rebe y su estudiante. El Rebe Rashab no menciona esto aquí. La novedad principal en este maamar es que si no hay un balance correcto entre la Torá y el rezo, entre el Rebe y su estudiante, entonces el estudiante se podría anular demasiado y el Rebe podría descender muy bajo y volverse “rudo, burdo”.

Nuevamente, no dice que el maestro se vuelve estudiante y el estudiante se vuelve maestro, en cuyo caso la luz se vuelve un recipiente y el recipiente luz. Esto es como la inversión de roles, como la terrible situación actual, en que el hombre quiere volverse mujer y viceversa, a través de una operación, o cosas similares. Esto es como lo que mencionamos la semana pasada que la anulación no debe ser por parte del estudiante, ya que puede llegar a ir demasiado lejos. 

Si usamos la alegoría del Rebe y su estudiante, parecería que los roles se intercambiaron. El Rebe es alguien altruista. Está el estudiante que ha estudiado mucho sobre altruismo, y piensa que él es el más grande altruismo. Todo esto es ego. Pero, también existe la situación opuesta. El Rebe cuando comienza a hablar, a fin de hacer las cosas claras en un aula, tiene que hacer las cosas concretas. Desde su punto de vista el lenguaje que tiene que usar es burdo y tosco, pero estas son las únicas palabras que los estudiantes entienden, o sea que puede ser entendido por ellos. De otra manera, sus palabras no significarían nada para los estudiantes. 

Pero existe la situación en la que el Rebe habla con más tosquedad que los estudiantes y esto es un intercambio de roles, es una situación terrible. Este es un muy buen ejemplo para entender cómo, cuando hay un balance apropiado entre la dirección de la luz y la dirección del recipiente, entonces todo es bueno y está bien. Todo esto está relacionado con lo que dijimos sobre los tehilim y un corazón roto y las lágrimas producidas porque el corazón está roto, entonces una persona puede pensar realmente que tiene humildad. Pero, si no ha lavado esta humildad con lágrimas y tehilim, la humildad puede terminar en un lugar muy negativo. Sólo si tienes las tres cosas juntas puedes ser rectificado, según el dicho del Tzemaj Tzedek.

Negarse a Cumplir Ordenes

Las parteras temían a Dios, tenían temor al cielo. Y ellas no hicieron lo que el Faraón les ordenó hacer, su teshuvá fue no hacer lo que se les dijo que hagan, matar a los varones, de hecho, ellas hicieron lo contrario, se hicieron cargo del niño. La adición es que ellas hicieron completamente lo opuesto, y mantuvieron al niño vivo y lo cuidaron. ¿Cómo se llama esto ahora, a este tipo de teshuvá, este tipo de teshuvá que trae el nacimiento de Moshé Rabeinu, el éxodo, y la entrega de la Torá y la construcción de los Templos? Esto, hoy, es llamado פקודה סירוב, reusarse a cumplir la orden. La teshuvá es reusarse a cumplir una orden particular por la mujer, y por ellas fuimos redimidos. 

El mérito de las mujeres rectas trae la redención y en particular esto se refiere al fortalecimiento de la fe en los niños. Pero aquí vemos otro mérito de las mujeres rectas. La redención completa fue en su mérito, que el pueblo judío no cambió jamás sus nombres, ni su apariencia, que no se asimilaron. 

Pero en realidad estas son dos cosas diferentes: dar a los niños fe y confianza en Hashem, pero primero debían dar nacimiento a los niños. En la parashá, aun antes ellas fueron “casas” está dicho que Di´s benefició a las parteras al hacer que la gente se multiplicara y fuera fructífera. Esto fue porque su todo su propósito era que el pueblo se multiplicara y fuera fructífero y se incrementara en número. Entonces, lo primero es tener muchos hijos y después, lo siguiente es educarlos sólo en santidad, con santidad pura, y la primera cosa en este aspecto es que ellos crean en la llegada del Mashíaj. 

Pero el mérito de tener muchos niños comienza con estar dispuesto a rechazar una orden. ¿Cómo sabemos que esto es verdad? Porque nuestro pueblo entero comienza con una negativa para seguir órdenes. Esa es la historia de Abraham. Existen muchas formas de negarse a seguir órdenes. Una persona que está poco dispuesta a seguir lo que la dicta cultura, esa persona está negándose a seguir órdenes. El medio ambiente de una persona se vuelve como un comandante diciéndole qué hacer y si no le obedece y la sociedad lo encuentra, entonces la persona será severamente castigada y excluida. 

Aún Moshé Rabeinu, quien fue el más humilde de todas las personas, su humildad fue porque el miró en la última generación de la historia y vio que eran judíos quienes su único esfuerzo en este mundo es no seguir las ordenes de una sociedad que los fuerza a hacer lo opuesto que Hashem les dijo que hicieran. En el caso de las parteras, todo Egipto era el Faraón. No hacer lo que él dijera era también peligroso físicamente, él podía matarlas. 

El principio de negarse a seguir órdenes se alude en el nombre de Iosef. Tiene las letras iud y vav, que son las letras de Havaiá, y las letras samej y pei, las letras iniciales de “negar una orden” (פקודה סירוב, seruv pekudá). ¿Dónde vemos que se negó a cumplir órdenes? Con la esposa de Potifar. Potifar es también un nombre conectado con Faraón. Su negativa a seguir su orden no fue algo pequeño. Ella le dijo que si no hacía lo que le decía tendría que matarlo. La amenaza al final no se cumplió y él “sólo” fue encarcelado. 

El hecho de que un judío siempre esté negándose a seguir órdenes es la esencia de lo que significa estar en Tzivot Hashem, que es negarse a seguir órdenes del ietzer, la inclinación al mal. La inclinación al mal es “adulta”, es 13 años más vieja que el alma Divina y por ello se siente como el “adulto responsable”. La serpiente “yo” del Jardín del Edén también se sintió más grande que Adam y Eva.

En los sabios de bendita memoria, las leyes de negarse a una orden son aprendidas de Amasa ben Itra el Israelita, él fue el ministro del ejército de Iehudá. Pero en el Midrash dice que aprendemos a negarnos a obedecer una orden de Iosef. En el sacrificio de los príncipes de las tribus, el octavo día es el día en el que Menashe trajo su sacrificio, y ahí los sabios discuten sobre cómo Iosef se negó a cumplir una orden y ellos conectan todo esto a un verso en Eclesiastés, אלקים שבועת דברת ועל שמור מלך פי אני. Yo, dice el Midrash, soy como el rey que te ordena. Este es el “yo”. Este “yo” del rey, en general porque te ordena, debes cumplir su orden.

Pero, existe una excepción, cuando dice: אלקים  שבועת  דברת ועל, si lo que te dice es ir en contra de lo que juraste a Hashem. Hay una larga discusión sobre este verso. La negación de Iosef de seguir una orden está conectada con la inclinación al mal, representada por la esposa de Potifera. Pero el Rambam escribe que el negarse a seguir una orden está particularmente relacionado con las órdenes de un rey. Por ejemplo, si el rey te ordena hacer algo, pero estás en medio de realizar alguna mitzvá, entonces no estás obligado a seguir la orden (en cualquier otro caso podrías ser hallado culpable). Tanto más si te ordena hacer algo que la Torá prohíbe. Entonces uno debe negarse a seguir la orden. 

En el Talmud aprendemos sobre el negarse a seguir una orden del rey de Amasa Ben Itra, porque ese fue un caso de negarse a seguir la orden del rey (y no como Iosef que se negó a la esposa de Potifera). Es ese caso en particular, Amasa dijo que él no tenía que llamar a filas a los soldados porque ellos estaban ahora ocupados en aprender Torá. Este, por supuesto, no fue un llamado a los soldados necesario para salvar vidas (נפש פקוח, pikuaj nefesh), sino una guerra voluntaria, en caso contrario tendría prioridad sobre el estudio de la Torá. Ioav eventualmente mató a Amasa, pese a que eran primos. Ioav mató a dos tzadikim, Avner ben Ner y Amasa ben Ieter.

¿Cómo era Amasa un tzadik y mejor que Ioav quien lo mató? Porque Amasa sabía cómo aprender de las palabras “sólo” y “salvo” (ורקין אכין), pero Ioav a pesar de que sabía muy bien cómo entender estas palabras, no sabía cómo aprender estas palabras de forma correcta. ¿Qué “רק”, qué concepto de “salvo” Amasa aprendió tan bien? Se dice en el libro de Iehoshúa que la gente venía a Iehoshúa y le decía: “Todo el que se niegue a tu mandato será asesinado, sólo se fuerte y firme (ואמץ חזק רק, rak jazak veematz). La palabra rak, “sólo” aquí viene a excluir a alguien que se rehúsa al mandato del rey (como Iehoshúa) porque él escucha a Dios y no a ti. En tal caso él no es culpable y no debe ser matado.

Los sabios preguntan ¿si hay un maestro y un estudiante, a quién escucharías? Al maestro. Aludiendo a la historia de la serpiente y Eva, ¿A quién debió haber escuchado ella? Al maestro, es decir a Dios. Pero el Rambam usa una terminología diferente. Él dice, entre el amo y el sirviente ¿a quién escucharías? Al amo, porque él desea recalcar que el rey terrenal es sólo un sirviente del verdadero Amo, su Amo, es decir el Todopoderoso. Cuando el rey no sigue las enseñanzas de su Amo, entonces no es siquiera digno de ser llamado estudiante, él es sencillamente un sirviente y no debe ser escuchado. Esto es un punto importante. El estudiante también tiene que sentir que es un sirviente, tiene que saber cuál es su lugar. Algunas veces, aún sentir que eres un estudiante demuestra falta de refinamiento. Esto está relacionado a lo que los sabios dicen acerca de que servir a un maestro es aún más grande que aprender de él.

Regresando a nuestro midrash en la parashá Nasó, en la tribu de Menashe, dice que quien se cuida de no seguir órdenes ilegales, por él el Todopoderoso establece: el tzadik decreta y el Todopoderoso lo cumple. Todo su propósito fue hacer la voluntad de Dios, por eso si existe una situación en la que el Rey verdadero, el Todopoderoso decreta algo que no es bueno a nuestros ojos físicos (והנגלה הנראה בטוב), él tendrá el poder de anular el decreto de Dios. Estos dos principios (el tzadik decreta y Di´s seguirá el decreto; y que Dios decreta y el tzadik anula el decreto) corresponden a netzaj y hod. Otro importante punto es que no importa quién es el rey, todo esto se refiere también respecto a un rey kosher judío, no sólo si es el Faraón o algún otro.

El Gaón de Vilna conecta al Rambam con la mitzvá de honrar a los padres. Tienes la responsabilidad de honrarlos y hacer lo que ellos dicen, a menos que te digan que hagas algo en contra de la Torá. Existen dos casos así: con un rey y con nuestros padres. El Gaón de Vilna escribe que es sencillo entender que uno es más responsable ante un rey que ante nuestros padres. No importa si es un rey judío o no. Construiremos un modelo alrededor de esto. Nuestros padres son la sabiduría y el entendimiento; el “yo” es Zeir Anpin; el rey, que es más que los padres es keter, la corona. Pero, dijimos que algunas veces el rey es judío y otras veces no lo es. Puede ser un rey judío, un estado judío, la cultura judía, como si fuera, “fantasmas” judíos (יהודאין שדין). ¿Cómo podríamos reflejar la diferencia entre ellos? El rey no judío es el aspecto externo de keter, Arij. Esto es voluntad vs. Voluntad, mi voluntad tiene que derrotar su voluntad. Pero, si el rey o la cultura o el estado es judío, entonces, emana del aspecto interno de keter, la corona, viene del placer. Por tanto, tenemos placer vs. Placer. Hay un placer en seguir los decretos del estado judío, especialmente de alguien que cree que el estado representa el comienzo de nuestra redención. Existe un gran placer entonces en seguir las órdenes del estado. Y para no seguir sus órdenes, uno debe tener un placer tremendo en la santidad para levantarse frente a ellos. 

Lo que obtenemos de esto es que para desobedecer a nuestros padres cuando nos dicen por ejemplo no respetar el Shabat, necesitamos despertar nuestro poder de anulación para anular lo que ellos dicen. Pero como el poder del reino judío viene del aspecto interno de Keter, si ordenan algo prohibido ese aspecto interno de keter está “apagado” y equivocado. El arquetipo de desobedecer órdenes son Shifra y Pua. ¿Qué es Dios en este modelo? Él es la Radl”a, la cabeza incognoscible. El rey judío es Atik. El rey no judío es Arij, y los padres son Aba veIma. Y el “yo” es Zeir Anpin, y si soy mujer, entonces el “yo” es maljut (no Zeir Anpin).

Otro remez. ¿Cómo sé que las letras samej y pei en Iosef están relacionadas con desobedecer órdenes y que los niños nacen en mérito suyo? Porque estas dos letras en el nombre aluden a tener otro niño: “Mi Dios me ha agregado otro hijo”, fueron las palabras que Rajel dijo cuando le dio a Iosef su nombre. Pero la primera palabra en la Torá que tiene las dos letras samej y pei juntas es cuando Eva dio a luz a Abel:

הבל את אחיו את ללדת ותוסף

“y agregó dando a luz a su hermano, a Hevel”

 Probando que estas dos letras están relacionadas con tener más hijos.

¿A cuánto equivale פקודה סירוב, seruv pekudá, “reusar una orden”? Es igual a תבונה, tevuná, inteligencia, el partzuf inferior de bina, entendimiento. Tevuná en relación a biná representa a la relación de los ba’alei teshuvá respecto a los tzadikim. 

El servicio inapropiado a Dios es descrito como לבו בהתגלות אם כי בתבונה כסיל יחפץ לא, “el tonto que no busca tevuná, sino la revelación de su corazón”. Todo lo que hace es buscar el favor ante los ojos de los demás. Tevuná es unificarse con סבא ישראל, Israel Saba, que puede ser traducido como “el auténtico espíritu judío”. Una mujer que desea casarse con Israel Saba, el auténtico espíritu judío, tiene que desobedecer órdenes ilegales.

Entre los sabios tanaicos פקודה סירוב, desobedecer órdenes es igual a “Rabí Meir” (מאיר רבי). Tenemos que buscar historias sobre él desobedeciendo órdenes. Sus contemporáneos no entendían sus opiniones. 

La Historia de Shifra y Pua: 7 personajes 

Shifrá y Puá (פועה שפרה) es igual a Shemot (שמות). Ellas son las responsables de todos los nombres (shemot) que bajaron a Egipto.

Después de todo esto entramos a su historia. En ella encontramos 7 personajes: están Shifrá y Puá, las mujeres judías y las mujeres egipcias con quienes se comparan, pero las mujeres judías no son como las egipcias; después están los hombres y las mujeres, el hijo y la hija que nacen; Y finalmente está el Faraón. Si queremos hacer una representación teatral se necesitan estos 7 personajes. El argumento gira alrededor de la orden del Faraón que ellos desobedecieron, con el mérito de las ciudades del tesoro, y el tesoro es el temor a Dios.

Hay algo que no terminamos antes. Dijimos lo que Iob dijo sobre “esfuerzo” (עמל). El Ba’al Haturim escribe que la palabra ויסתר, vaister, “y ocultó”, aparece sólo dos veces en el Tanaj. Una vez en este verso en Iov, y otra en nuestra parashá, cuando Moshé oculta sus ojos, no por ver la zarza ardiente, sino por temor a ver a Dios. ¿Cuál es la conexión entre ellos? El Ba’al Haturim explica, existe una disputa entre los sabios si fue algo bueno que Moshé Rabeinu ocultara sus ojos y no deseara ver en la zarza ardiente (más tarde le pide a Dios verlo, pero Dios le dijo: “perdiste tu oportunidad en la zarza ardiente”). Sólo por ver la Shejiná, la Presencia Divina, es ciertamente algo negativo; pero dice el Ba’al Haturim, si hubiera mirado y rezado a Dios que redimiera al pueblo judío, eso hubiera sido positivo. Como dijo el  Rebe: para traer la redención, para pedir por el Mashíaj ahora, uno tiene que ver directamente la Presencia Divina y pedir por el Mashíaj ya. Si pidiéramos así por el Mashíaj, y si esta hubiera sido la manera en que Moshé hubiera mirado en la zarza ardiente, entonces hubiéramos sido salvados de todas las dificultadas de todos los exilios después de Egipto. 

Iob estaba en desgracia, por eso le pidió a Dios que oculte su esfuerzo, o sea, en primer lugar, que no lo hubiera hecho nacer. Pero en el caso de Moshé, podría haber sido liberado de todos los exilios. “Y ocultó” (ויסתר) es de guematria 676, el cuadrado de 26 (Havaiá). En nuestro verso en Shemot: להים-הא אל מהביט ירא כי פניו משה ויסתר, “y ocultó Moshé su rostro porque temió ver a Dios”, y en el verso de Iob: מעיני עמל יסתר, “oculta el esfuerzo a mis ojos”, juntos suman 1296, y rápidamente vemos que es 36 al cuadrado o 6 a la cuarta potencia. 

Ahora, dijimos que son 7 personajes en la historia de Shifrá y Puá. Si son 7, deben corresponder a las 7 sefirot inferiores. Colocamos al Faraón en correspondencia con Maljut, el reino. En esta parasha (פרשה), encontramos que algunas veces le dice Faraón y otras veces sólo lo llama el rey de Egipto (מלך מצרים). Los 7 personajes están hablando de nuestro servicio a Di´s. Así, hasta las mujeres egipcias representan algo en el servicio Divino. ¿Qué representan realmente? En Jasidut está explicado que una mujer egipcia es alguien que sirve a Dios con el propósito de recibir una gratificación personal de su trabajo. Shifrá y Puá les daban agua y comida a otros. Ellas gratificaban a otros. Alguien que trabaja con el fin de gratificarse a sí mismo, es alguien que sirve a Di´s con “un sentimiento de sí mismo”, siente que él ama a Dios, que él teme a Di´s, que él está aprendiendo Torá. Recibe él una gratificación de todo esto. 

Esto es una mujer egipcia. Este es el tipo de servicio a Di´s que las mujeres egipcias representan. Esto produce una cortina que cae entre los mundos. Una cortina es una contracción que no permite a la luz pasar entre los mundos, porque ciertamente la distancia entre ellos es infinita. La cortina es una mujer egipcia. Si una persona busca gratificación, esto presenta la forma de Luz Divina descendiendo al mundo inferior. Esto crea contracciones a lo largo del orden de evolución de los mundos (ההשתלשלות סדר, seder hahistalshelut). Tal como cada mitzvá crea un ángel bueno, cada acto que tiene como objetivo proporcionarnos gratificación, crea una cortina que esconde la luz que desciende.

¿Qué hay sobre las mujeres judías? Ellas representan lo opuesto. Ellas realmente son llamadas mujeres hebreas, y la palabra “hebrea” surge del verbo que significa “atravesar” (ויעבר). Esto permite pasar a la luz que desciende aun sin vestimenta, no permitiendo que sea escondida por las mujeres egipcias, por cortinas. ¿Si las mujeres hebreas daban a luz antes que lleguen las parteras, para qué eran necesarias las parteras? Porque ellas asisten a la luz para que pase a través de la cortina puesta allí por las mujeres egipcias. 

Ellas pueden hacer esto porque su origen está en la esencia de Dios. Shifrá es el placer inherente en la meditación en Hashem, y Puá es la “palabra de Di’s (‘ה דבר), que se refiere a toda halajá, profecía, o redención. Cuando Puá está contenida dentro de Shifrá eso la vuelve redención. Pero si permanece como entidad separada de Shifrá, entonces es Elisheva (la nuera de Iojeved) y se vuelve la palabra de la halajá, de la ley de la Torá. Pero, si Puá es Miriam, la palabra de Di´s que emana de ella se vuelve profecía, pues Miriam fue una profetiza.

El Faraón quería que Shifrá y Puá mataran a los hijos en la matriz. Pero ellas dijeron que fuera lo que fuera, el niño ya había sacado su cabeza. En Jasidut está explicado que lo que ellas dijeron se relaciona al hecho de que el poder de dar a luz viene de una fuente superior a Shifrá y Puá, que ellas sólo pueden ayudar, o sea que viene de Radla, de la cabeza incognoscible.

En todo caso, en nuestra realidad es muy difícil encontrar a alguien hoy en día que sea como las mujeres hebreas y no busquen gratificación en su trabajo. Tenemos a las mujeres hebreas, a las mujeres egipcias, y al Faraón que en el último día mandó a todos los egipcios a que mataran a todos los niños judíos que encuentren.

Las mujeres egipcias corresponden a hod (reconocimiento); ya que למשחית עלי הפך הודי. Las mujeres judías corresponden a “victoria” como está dicho sobre netzaj: ונצח ישראל לא ישקר ולא ינחם. El niño y la niña aquí son jesed y guevura. El Faraón quiere matar a los niños porque ellos podrían, potencialmente, volverse el redentor. Él creyó que el redentor no podría ser una niña. Podría haber estado equivocado respecto a esto. En jasidut está explicado que el niño es alguien que provee abundancia como parte esencial de su carácter. Tal persona es como un canal abierto, que no detiene el fluido de la abundancia, no se sienten. La niña es alguien que recibe, y por tanto siente que “ellas” han recibido algo, entonces tienen que contener lo que acaban de recibir (como la mujer tiene que contener el esperma recibido con el fin de crear un niño) pero en esta contención, la niña se siente a sí misma. Al Faraón le pareció que las niñas podrían estar hechas para asimilar. Si todos sirvieran a Dios con el propósito de la auto gratificación, entonces ellos podrían asimilar. El Faraón pensó que podía tener a las niñas judías incluidas dentro de las mujeres egipcias.

Ahora nos queda el eje central: tiferet y iesod. Shifrá entonces, claro está, corresponde a tiferet (belleza – eso significa su nombre). ¿Qué hay sobre Puá? Dijimos que todo esto es una historia de rectificación del pacto, el fundamento. Primero ella habla con los niños, tiene una voz interna simple. Habla con los niños, y “voz” aquí es la sefira de iesod, fundamento. Existe una unificación en Cabalá entre sonido y dibur, habla. Los sabios explican que Puá no les hablaba a los niños después de nacer, sino que antes, durante el parto su voz provocaba que éste fuera más rápido. En un sentido interior, su voz tenía la habilidad de dar a luz a la redención, de traer al exterior la revelación Divina. La voz aquí es más importante que las palabras que realmente dijo. La voz es iesod en Cabalá, no maljut (que es el habla).

Entonces, hemos construido un partzuf completo aquí de las siete sefirot inferiores y los personajes en la historia de Shifrá y Puá.

Ahora, para los dos versos finales en la historia, dicen: “Dios benefició a las dos parteras y el pueblo se multiplicó enormemente. Y fue gracias a que las parteras temían a Dios que Él las hizo casas”. En cada ejemplo de verdadero altruismo, la anulación del ser, tiene que haber ambos: ir y regresar. El nivel más elevado de “ir” es llamado “con toda tu ‘muchedad’” (מאדך בכל). En este caso fue la multiplicación del pueblo, mientras que el hecho de que les fueran dadas casas, fue su “regresar”. Regresar está siempre relacionado al miedo (porque ellas temían a Di´s…) mientras que ir, está relacionado al amor.

La palabra יראה, irá, “temor” aparece dos veces en el verso ותראינה y וייראו, “y se atemorizarán y tendrán temor”. Esto corresponde a dos tipos de desobedecer órdenes. Pasivo y activo. El tipo pasivo es cuando se te da una orden para, por ejemplo, desalojar a judíos de sus casas y tú te rehúsas y entonces eres puesto en prisión (hay un comentario que dice que “él les hizo casas”, significando que él las puso en casas de prisión). Pero está la desobediencia activa, donde no sólo no desalojas a los colonos judíos, sino que te unes a ellos. Sobre este tipo de desobediencia está dicho que ellos ayudaron a los niños una vez que ellos habían nacido, ותחיינה את הילדים. 

En Iosef las letras iud y vav se refieren al punto de no desear realizar la orden ilegal. La vav es además hacer lo opuesto, pues la vav causa reversión del tiempo, gramaticalmente (היפוך וו). Normalmente decimos que netzaj y hod son activo y pasivo, pero aquí es la iud y la vav.

Ahora, el Faraón les dijo vean en el vientre de las mujeres, para ver con sus manos, al tocarlas, si es niño o niña. Dice Jasidut que ellas primero se rehusaron a seguir las órdenes, se negaron a hacer diferencia entre niños y niñas judíos. No estoy dispuesto a decir hay diferencia. Esto es un punto importante para todas las familias: no diferenciar entre niños y niñas, no desear ni niño ni niña, aceptar a ambos por igual. No desear tener sólo niños o sólo tener niñas. En el servicio Divino esto significa que existe un individuo que puede servir sólo a Hashem en el presente como una niña, alguien que es un receptor. No le importa siempre y cuando sirva a Di´s. 

Si medito sobre esto en mí mismo para ver si soy un receptor o un dador, que incrementa su sensación del “yo”. Es sencillo adivinar quién dijo esto en Jabad, que la persona no debe preocuparse por sí mismo. Así, el primer paso de desobedecer una orden es no diferenciar entre ser un niño o una niña. ¿Por qué? Porque yo sé que al final la niña no terminará siendo una mujer egipcia, sino que servirá a Dios con auto anulación (no necesariamente con anulación del ser). Esta niña puede llegar a sentir su esencia, pero al mismo tiempo sin sentirse a sí misma.

Esta no es la anulación de un tzadik, quien puede anular aun sus sentimientos de ser una esencia, sino que es todavía la anulación del ser, alcanzable por el beinoni, el intermedio. Tener una sensación de nuestra esencia y aun anular el ser, es considerado revelar realmente la verdadera unicidad de Hashem. Este es el propósito por el cual el mundo fue creado. Ellas mantuvieron a los niños y a las niñas vivos con el entendimiento de que al final, las niñas son realmente el propósito final de toda la creación –la persona que puede anular su ser pero no puede anular su esencia, pues aun la experimenta como una parte de Dios. 

Revelar esto es la esencia de desobedecer órdenes, este es el propósito final de hacer esto en primer lugar. 

Que merezcamos la experiencia de cómo Dios las hizo casas, de ser el niño en santidad y más aún la niña en santidad, todo en mérito de las parteras hebreas Shifrá y Puá. Lejaim, lejaim, que merezcamos la verdadera y completa redención por el Mashíaj, inmediatamente.

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