Alusiones al año 5782

rosh hashana

Viviendo con el Tiempo

Números y Significados para el Nuevo Año 5782

Según la metáfora del Alter Rebe que capta la esencia del mes de Elul, el rey ahora está en el campo y todos pueden acercarse, hablar con él y pedirle lo que necesitan. La necesidad más importante es la venida del Mashíaj de inmediato.

Tenemos la costumbre de comenzar el año con las diferentes alusiones del número del año, enfocándonos específicamente en estas gematriot (alusiones numéricas) que pertenecen a nuestro servicio interior y que mejoran nuestra capacidad de acercarnos a Hashem ahora y durante el próximo año.

Las frases que representan el año 5782

El año en el que estamos a punto de entrar es el 5782, pero como es bien sabido, la costumbre es referirse al año 782, sin los milenios. Este es el número que contemplaremos y revelaremos importantes alusiones al respecto. Antes de comenzar a mirar las sugerencias numéricas asociadas con el año nuevo, nos gusta dar una frase o expresión que capture también la representación de las letras del año; para este año que viene, esto será תשפ”ב. Las dos primeras letras, ת y ש, que son las mismas durante todo un siglo, por lo general representan “Que sea un año de” (תְּהֵא שְׁנַת, tihié shnat).

Hace 30 años en 5752 (que era תשנ”ב), el Rebe de Lubavitch explicó que las letras que representan el año aluden a la frase, “Que sea un año de maravillas en todo” ( תְּהֵא שְׁנַת נִפְלָאוֹת בַּכֹּל, bihié shnat niflaot bacol). La palabra maravillas se puede escribir como נִפְלָאוֹת, niflaot, o simplemente פְּלָאוֹת, plaot, sin el prefijo nun (נ). Entonces, en realidad las frases utilizadas en toda la década actual (5780 a 5789) pueden simplemente copiarse de las que se usaron hace tres décadas (de 5750 a 5759). Para nuestro próximo año en particular, 5782, podríamos usar la frase, “Que sea un año de maravillas en todo” (תְּהֵא שְׁנַת פְּלָאוֹת בַּכֹּל, tihié shnat plaot bacol). Maravillas en todo lo que hacemos y en todo lo que Dios hace con nosotros.

Otra hermosa expresión que usa las letras פב es “cara a cara” (פָּנִים בְּפָנִים, panim befanim), por lo que este año puede representar la frase: “Que sea un año de cara a cara” (תְּהֵא שְׁנַת פָּנִים בְּפָנִים, tihié shnat panim bepanim). Dios nos dio la Torá cara a cara. Rostro significa interior en hebreo, por lo que Dios nos dio la Torá desde Su esencia interior directamente a la nuestra. La expresión “cara a cara” se aplica tanto a la relación entre el hombre y Dios como entre el hombre y su prójimo. Así, el año que viene es para unirnos y relacionarnos con otras almas de manera cara a cara, desde mi esencia interior a la tuya y viceversa. Cuando nos acercamos a alguien con luz directa (o iashar) hace que nos reflejen con lo que se llama luz reflejada (o jozer).

Construyendo un partzuf para 782

Estos fueron dos ejemplos con las iniciales del año. Pero esta no es la técnica que empleamos normalmente, porque generalmente nos enfocamos en el valor numérico del año, que nuevamente, es 782. Vamos a elegir entre una multitud de posibilidades -muchas palabras, expresiones y frases diferentes, cuyo valor es 782- seis frases diferentes, que son muy significativas y también tienen un denominador común. En cada caso, la frase que es igual a 782, se referirá a dos o más conceptos que van juntos de forma natural. Juntas, estas seis expresiones diferentes de la Torá forman un partzuf o un modelo, que refleja la forma humana basada en las diez sefirot con las que Dios crea la realidad.

Las sefirot y su dimensión experiencial interna desde arriba hacia abajo comienzan con la super-conciencia del alma, generalmente dividida en dos partes (placer y voluntad). Luego, el intelecto en el alma se divide en las tres facultades de la mente: sabiduría, entendimiento y conocimiento. A continuación, las emociones del corazón, la bondad-amorosa, el poder (o coraje) y la compasión. Después, los poderes del alma para llevar a la práctica en la realidad, para impactar en la realidad: confianza, sinceridad y el poder de autorrealización del alma, que corresponden a las sefirot de victoria, agradecimiento y fundamento. Finalmente, tenemos la realidad externa del alma, el reinado, el propósito de la creación, que se describe en el versículo, “Dios será Rey sobre el mundo entero, en ese día [el día del Mashíaj], Dios será uno y Su Nombre será uno”.[1] Esto es solo para recordarnos el modelo y el fluir de todas las sefirot, que también son los poderes del alma, la forma en que Dios creó al hombre a Su imagen.

Corona: “Que Él te dé la paz”

Ahora comenzaremos desde arriba y descenderemos hacia abajo. La primera alusión de 782 es el clímax de la Bendición Sacerdotal, que es una de las gemas numéricas de la Torá, si no la más preciosa. Se compone de tres versos. Los sacerdotes dicen: “Que Dios te bendiga y te proteja. Que Dios haga brillar Su rostro sobre ti y te dé gracia.”[2] Y el tercer y último versículo y bendición es, “Que Dios eleve Su rostro sobre ti y te dé paz”.[3] Las últimas tres palabras son el clímax, “Que Él te dé la paz” (וְיָשֵׂם לְךָ שָׁלוֹם, vaiasem lejá shalom). Hay una intención muy importante en estas palabras, que decimos todos los días, que la máxima bendición es la paz – paz en el mundo, paz mental; paz en hebreo también significa perfección o solidez, incluso buena salud, todo lo que se necesita para estar completo es paz.

Los sabios dicen que no hay nada más grande que la paz,[4] גָּדוֹל הַשָּׁלוֹם, gadol hashalom. Esta es la máxima bendición con que la Torá nos bendice a través de los sacerdotes, quienes son los mensajeros que nos traen la palabra y la bendición de Dios, y los enviamos para recibir este mensaje y canalizarlo a través de ellos hacia nosotros. La máxima bendición son las últimas tres palabras.

Los sabios nos enseñan que cada parte de las tres bendiciones trata de algo específico. El Sifri, la antología de interpretaciones de las palabras de la Torá según la tradición oral recibida del Sinaí, explica que “Que Él te dé la paz” significa “la paz de la Torá” (זֶה שְׁלוֹם תּוֹרָה, ze shalom Torá). La explicación es que hay algo único en la Torá, ya que tiene el poder de hacer las paces entre opiniones opuestas. Esto es muy prominente en toda la literatura rabínica, aunque un sabio dice así, y el otro dice lo contrario, y se contradicen entre sí, “estas y estas son palabras del Dios viviente”.[5]

Hay algo intrínseco en la Torá que la paz es la verdadera unión suprema entre opuestos que será revelada en el futuro por el Mashíaj. En este mundo aún no podemos comprender completamente lo que significa que dos opiniones opuestas pueden ser una. Es por eso que esta alusión pertenece al reino de Keter, de la Corona, al reino supremo supra consciente del alma. Allí, la Torá hace las paces entre las personas que expresan estas opiniones opuestas – todo lo que dice un sabio rabínico expresa la raíz de su alma.

En nuestro mundo, estas raíces opuestas del alma incluso parecen antagónicas, pero en la Corona finalmente se encuentran en un estado de perfecta paz. Como dice la Torá, “In vaheb in sufá,”[6] que los sabios interpretan alegóricamente como “amor en el final”, es decir, que la disputa entre las diferentes opiniones se clarifica a través del estudio de la Torá, que es como una guerra, que termina con amor. En la corona se revela que todas las diferentes personas son realmente una y la misma en su esencia Divina; que cada alma Divina de Israel es una parte real de la Divinidad de Dios. La Divinidad no se divide en partes, por lo que cada alma es un reflejo del todo. Cada parte es el todo, excepto que solo ves un aspecto de las infinitas dimensiones del todo.

Esta frase, “Que Él te dé la paz” (וְיָשֵׂם לְךָ שָׁלוֹם) es igual a 782. Si agrego la interpretación de los sabios, “es la paz de la Torá” (זֶה שְׁלוֹם תּוֹרָה, ze shlom Torá) a 782, la suma llega a 1781, que es 13 veces 137, donde 13 es el valor de “uno” (אֶחָד, ejad) y de “amor” (אַהֲבָה, ahavá) -la paz es una revelación del amor y la unidad- y 137 es un número muy importante, el número más importante en la física moderna, la constante fina del Universo, y además es el valor de la palabra “Cabalá” (קַבָּלָה). Entonces, este es un número muy hermoso.

Un punto más sobre esto. Como dijimos antes, paz significa perfección en hebreo. Dar paz es la paz de Dios, y esto significa que la Torá y Dios son uno y lo mismo. La paz de Dios es una expresión explicada en los primeros textos de la Cabalá, que Dios es completo (paz) en la medida en que, aunque Él es infinito, Él posee el poder de la finitud en Su infinitud. Él no tiene límites, pero para estar completo no puede faltarle nada, ni siquiera lo opuesto de lo que Él parece ser. Antes de la contracción de Su luz infinita, Él es infinito. Pero decir que Él es simplemente infinito y que no posee finitud en Su esencia, es quitar Su plenitud.

 Por lo tanto, la integridad de Dios, que es también la integridad de la Torá, es que también incluye detalles. Todo en la Torá tiene un límite, es ilimitado junto con limitaciones, simultáneamente. Dado que los diferentes detalles provienen del mismo infinito, por esa misma razón, diferentes sabios, que son representativos de diferentes raíces del alma, cada uno tiene su afinidad, todos son parte del infinito. Hay un límite (como en matemáticas) y a veces no hay límite. La unidad de lo ilimitado y el límite es la paz de Dios, que es también la paz de la Torá. Esta es la primera meditación sobre 782.

Corona: “Habitar en la niebla”

La segunda meditación la llamaremos etapa de transición entre el infinito absoluto y la manifestación en la realidad, que es finita -porque el poder de los límites es parte del infinito. Cuando el rey Shlomó inauguró el primer Templo, dijo una oración muy importante a Dios, y en ella comenzó con una frase que equivale a 782. El Libro de los Reyes describe “Entonces Shlomó declaró, ‘Dios ha elegido morar en la niebla’”[7] (אָז אָמַר שְׁלֹמֹה הוי’ אָמַר לִשְׁכֹּן בָּעֲרָפֶל, az amar Shlomó Havaia amar lishcón baarafel).

La palabra “entonces” (אָז, az) precede a varios cánticos de la Torá. Dios deseaba morar en la niebla o en la bruma, incertidumbre. Esta niebla también se conoce como “el espesor de la nube” (עַב הֶעָנָן, av haanan). La primera vez que aparece esta palabra es cuando Moshé subió a la montaña para recibir la Torá, “Moshé se acercó a la niebla en la que estaba Dios”[8] (וּמֹשֶׁה נִגַּשׁ אֶל הָעֲרָפֶל אֲשֶׁר שָׁם הָאֱ-לֹהִים, uMoshé nigash el haarafel asher sham haElokim). Esta palabra, “niebla” (עֲרָפֶל) aparece 3 veces en la Torá y en total 15 veces en el Tanaj.

Es algo único porque es una raíz de cuatro letras, no muy común en hebreo. Lo que el rey Shlomó nos está diciendo es que el secreto del Templo es el propósito de toda la creación, que el mundo entero se convierte en una morada para Dios y Dios manifiesta y elige habitar en la niebla (לִשְׁכֹּן בָּעֲרָפֶל, lishcón baarafel), que equivale a 782. Las letras iniciales de esta frase forman la palabra “corazón” (לב, lev). Esta es otra alusión directa para el próximo año.

¿Qué podemos aprender de esta frase? A veces se explica que el significado espiritual de la palabra niebla es “incertidumbre”. Al igual que antes hablamos de límites e ilimitado, obviamente nuestra fe es cierta, Dios es cierto y la Torá es cierta, pero Dios elige habitar en la incertidumbre, en la bruma, en la niebla. Shlomó en estas primeras palabras está explicando que este Templo que construyó durante siete años es en cierto sentido niebla, incertidumbre. La expresión espesor de la nube (עַב הֶעָנָן), tiene una traducción directa y exacta al español: condensación (הִתְעַבּוּת, en hebreo moderno). Condensación significa que el vapor se condensa en gotas de agua. Esta es una de las enseñanzas más fundamentales de la Cabalá: “De la condensación de las luces, fueron hechos los recipientes” (מֵהִתְעַבּוּת הָאוֹרוֹת נִתְהַוּוּ הַכֵּלִים, mehitabut haorot nithavú hakeilim).

Todo está hecho de luz y recipientes. Parecen ser estados opuestos del ser, pero en realidad los recipientes llegan a la existencia desde la luz. La luz representa el infinito. El valor de la palabra “luz” (אוֹר, or) en sí es igual a “infinito” (אֵין סוֹף, ein sof). Ese infinito que a veces es llamado la atmósfera primordial (אֲוִיר קַדְמוֹן, avir kadmón), se condensa en gotitas, como la condensación del vapor en gotitas. ¿Qué significa esto espiritualmente? Significa que la niebla, la incertidumbre, es la etapa transitoria entre dos estados definidos del ser; la incertidumbre es relativamente un estado de nada, porque no se sabe qué ocurrirá exactamente después de que termine la transición. En español, esto se llama metamorfosis.

Este es solo un término más amplio para el proceso físico de la condensación del agua, que en la Cabalá es llamado “luz, agua, firmamento” (אור מים רקיע, or maim rakía). Primero la luz, que es la atmósfera, el aire (אויר, avir),[9] se convierte en agua y luego se convierte en el firmamento, que es el recipiente. Es como la transición del huevo al pollito, la incertidumbre es el estado intermedio donde no está claro en qué se convertirá. Esto suena muy profundo y de hecho es un concepto muy profundo e importante.

Se dice que Moshé es el primer redentor y también el redentor final.[10] Moshé es cierto al igual que la Torá que entregó. El Rambam escribe que nada será nuevo para el Mashiaj, él tiene menos nevuá, profecía que Moisés, pero también tiene más ruaj hakodesh, espíritu de santidad. ¿Cuál es la diferencia entre la profecía (de la que Moshé tiene más) y la inspiración divina o el Espíritu de santidad (de la que tiene más el Mashíaj)? Moshé es el epítome de la certeza, y esto es la infinitud de Dios. Si no hay límite, no hay duda. Sin límite significa que la mente de Dios, por así decirlo, no está limitada en conocimiento. Cuando el conocimiento no tiene límites, entonces todo es seguro. Pero, si hay un límite para el conocimiento, como en el caso de la mente humana, tenemos un límite para nuestro conocimiento, entonces hay incertidumbre y por eso nosotros también tenemos incertidumbre.

Los sabios dicen en el Talmud que hay siete cosas que están ocultas al hombre, dos de ellas son: cuál será nuestro sustento, la fuente del sustento físico en este mundo, y cuando vendrá el Mashíaj. El Alter Rebe dice que de esto aprendemos que estas dos cosas son acordes, son idénticamente inciertas. Hay algo cierto acerca de Mashiaj: que él es incierto. La certeza última en nuestro reino de conciencia es la incertidumbre. En el Tania está dicho que estos dos son iguales (en realidad los siete, pero solo cita estos dos). Pero hay otros lugares en Jasidut que dicen que la fuente del sustento de uno es aún más incierta que cuándo vendrá el Mashíaj. Tal vez por eso el Rebe decía que Mashiaj ya está aquí y, sin embargo todavía no estaba seguro de cómo se ganaría la vida. Algo que es incierto es el secreto de la niebla en la que Dios ha elegido morar.

Vale la pena hacer todas estas gematriot para el Año Nuevo solo para comprender todos estos importantes conceptos. Entonces, dijimos que Moshé es el primer redentor y él es el redentor final, ¿cuál es entonces la diferencia? Como Moshé y como profeta, la primera redención es acerca de la certeza, de estar en sintonía con el conocimiento ilimitado total de Dios de todo, que Él y Su conocimiento son uno. Pero Mashiaj y la redención final son el epítome de la incertidumbre, él es y siempre permanece en la incertidumbre. Incluso cuando está aquí, Mashíaj se trata de metamorfosis. El mundo tiene que pasar por una transición, por un cambio, tiene que pasar por una condensación.

Cada palabra en hebreo deriva de una raíz, dos letras o tres letras básicas con otras letras agregadas. La letra más fuerte en la subraíz de “niebla” (עֲרָפֶל) es la pei, la raíz de dos letras es פל y la raíz de tres letras es עפל. Ahora estamos explicando la etimología de “niebla” utilizando una metodología de la sabiduría secreta, del interior de la Torá. La raíz עפל es la misma raíz de la palabra מעפילים,, maapilim, aquellos que después del pecado de los espías quisieron tomar iniciativa y confianza en sí mismos para entrar a la tierra de Israel a pesar de que Moshé les dijo que Dios no estaba con ellos “y no tendrán éxito”[11] (וְהִוא לֹא תִצְלָח, vhí lo titzlaj). Y, de hecho, el intento de tomar la iniciativa sin el apoyo de Dios ciertamente los llevó a ser vencidos y asesinados. Pero Rabi Tzadok de Lublin escribe que en el futuro tendrán éxito, las personas que toman la iniciativa para traer al Mashiaj, tal como dijo el Rebe, “hagan todo lo que esté en vuestro poder para traer al Mashíaj”, de una nueva forma de pensar, con un nuevo plan, tendrá éxito en el futuro.

El proceso de metamorfosis del huevo convirtiéndose en pollito, a veces funciona y otras no, hay incertidumbre. En el pasado fue una transición negativa, pero en el futuro esa metamorfosis que depende de tomar la iniciativa y tener confianza en uno mismo tendrá éxito en traer al Mashíaj y esta es en realidad la única forma de traerlo, ya que el Mashíaj es incierto. La expresión para el cambio en hebreo es encontrarse con alguien en la esquina (נִפָּגֵשׁ בַּפִּנָּה, nipaguesh bapiná), lo que implica moverse a través de un giro de 90 grados, moverse en una dirección y luego doblar la esquina para ir en una dirección completamente diferente. La esquina en sí no es nada, no tiene una definición, también es una niebla o neblina.

Entonces de afel, עפל (como la letra עין, ע, ain paralela a la alef) es en sí mismo una condensación de la letra א, אלף, alef, donde עפל significa oscuridad. Entonces primero es פ, luego פל, luego אפל, que se transforma en עפל, finalmente es agregada una reish, que es un tema idiomático, para la belleza de la expresión (תפארת הלשון, tiferet halashón). Trece letras— פ פל אפל עפל ערפל— cuya suma total es 841, el valor de “Templo Sagrado” (בֵּית הַמִּקְדָּשׁ, Beit Hamikdash) y Rosh Hashaná (רֹאשׁ הַשָּׁנָה), porque Rosh Hashaná también es una esquina en la que giramos, la esquina es la luz que envuelve todos los mundos. Esto en sí mismo es un gran pensamiento, el secreto de la niebla (ערפל) y el deseo y la elección de Dios de morar allí.

La derivación simple es diferente. Según la gramática, “niebla” proviene de la palabra que significa “la pequeña parte de atrás del cuello” (עֹרֶף, oref), la nuca, y representa la rigidez del cuello del pueblo judío. Ser testarudo en creer en la certeza de la incertidumbre. Somos tercos al creer que la oruga que estamos viendo ahora se convertirá en la mariposa más hermosa que se pueda imaginar. De gusano, el mundo se transformará en el fenómeno más hermoso posible.

Estas dos primeras alusiones están relacionadas entre sí.

Sabiduría, Entendimiento y Conocimiento: el Dios de Abraham, el Dios de Itzjak y el Dios de Iaacov

La siguiente alusión es la frase que decimos al menos tres veces al día al comienzo de la Amidá, la oración silenciosa. En la primera bendición, nos referimos a Dios como “el Dios de Abraham, el Dios de Itzjak y el Dios de Iaacob” (אֱ-לֹהֵי אַבְרָהָם אֱ-לֹהֵי יִצְחָק וֵא-לֹהֵי יַעֲקֹב, Elokei Abraham, Elokei Itzjak VeElokei Iaacov) una frase que también equivale a 782. Los tres patriarcas corresponden a las tres facultades emotivas del corazón, bondad, poder y belleza. Pero cuando hablamos del “Dios de” cada uno de los patriarcas nos referimos a las facultades intelectuales que se encuentran por encima de las facultades emotivas. Así, el Dios de Abraham se refiere a la sabiduría, el Dios de Itzjak se refiere al entendimiento y el Dios de Iaacov se refiere al conocimiento.

Esto es algo que podemos y tenemos en mente este año que viene. Este año que viene es el año de la devoción y la oración al Dios de nuestros padres.

Entonces, teníamos dos alusiones por encima de la mente: lo supremo por encima de la mente es la paz de Dios y la paz de la Torá. Luego tuvimos la transición desde la luz a los recipientes, la metamorfosis, el estado de incertidumbre, la niebla. Luego viene la mente, que es el Dios de Abraham, Itzjak y Iaacov.

Bondad, poder y belleza: La atadura de Itzjak

La siguiente alusión es una frase que son solo dos palabras, que también decimos muchas veces en nuestras oraciones, “La atadura de Itzjak” (עֲקֵדַת יִצְחָק, akedat Itzjak), que también es igual a 782.

¿Qué representa esto? Dios le dio a Abraham una prueba infinitamente difícil: sacrificar a su único hijo que Dios había prometido sería la simiente por la cual se conocería el nombre de Abraham. Todas las pruebas, especialmente esta incluso más que otras, pueden superarse mediante la fe (todo comienza en la fe).

El secreto de la atadura de Itzjak es los dos opuestos (como las opiniones opuestas de los sabios que conducen a la paz y el amor entre ellos), la dicotomía suprema de la derecha (Abraham) y la izquierda (Itzjak) en el momento de la atadura, cuando Abraham está dispuesto a sacrificar a su hijo, e Itzjak sabe que está a punto de ser sacrificado y lo acepta con amor, sus atributos metamorfoseados. El amor de Abraham se convirtió en temor o miedo y el temor de Itzjak se convirtió en amor. El poder para unirlos proviene de la “perfección de todo” (שלימוּתא דכּוּלָא, shlemuta decula), que se produce a través de la bendición “Que Él te dé la paz”.

Cuando mencionamos la atadura de Itzjak en Rosh Hashaná, lo hacemos como parte de la bendición adicional en la Amidá conocida como “recordar el pacto”. La conclusión de esta bendición es “Que recuerdes (Hashem) la atadura de Itzjak con misericordia”. Por lo tanto Abraham e Itzjak no solo representan la bondad amorosa y el temor, sino que al estar involucrados en la atadura de Itzjak, provocan la revelación de la misericordia de Dios sobre el pueblo judío. Más que cualquier otra cosa, la atadura de Itzjak es la que produce la revelación de misericordia o compasión, el aspecto interior de la sefirá de belleza, la tercera facultad emotiva. Por eso le pedimos a Dios que lo recuerde en Rosh Hashaná y esto despertará misericordia en nuestras almas.

Entonces, en la Akeida, la atadura de Itzjak, tenemos la unidad del amor y el temor y esta unión hace descender la compasión, que es el tercer atributo emocional. Entonces ahora tenemos los tres atributos emocionales, los tres patriarcas.

Victoria y Agradecimiento: Grizim y Eival

Nuevamente, en cada una de estas equivalencias numéricas encontramos dos o incluso tres conceptos diferentes interrelacionados. El siguiente par que equivale a 782 son las dos montañas sobre las que leímos la semana pasada en la Torá, “Monte Grizim [y] Monte Eival” (הַר גְּרִזִים הַר עֵיבָל). Se nos ordenó que cuando entremos en la tierra de Israel fuéramos a Shejem, que está situado entre estas dos montañas. Seis de las tribus estaban en una montaña y seis en la otra y los levitas estaban en el medio diciendo las bendiciones y las maldiciones a Grizim y Eival, respectivamente. Por tanto son un par.

¿Cuál es la fuente en la Cabalá de estas dos montañas? Hay varias explicaciones diferentes. Pero una de ellas es que son el secreto de los dos pilares que Shlomó construyó en el Templo, una característica que no existía en el Tabernáculo. Estos dos pilares corresponden a la confianza y la sinceridad, las dos piernas del alma que caminan juntas. Los pilares son como piernas, y corresponden a estas dos montañas.

Las bendiciones fueron dadas en Grizim, la confianza en uno mismo de la victoria de la eternidad, y las maldiciones en Eival, no algo negativo porque tiene que haber una transición.

Las maldiciones se expresan explícitamente en la Torá -hay algo más esencial en Eival que en Grizim- creyendo que todo es para bien y que se transforma la maldición en bendiciones. Entonces el próximo año se trata de dibujar en la mente estas dos montañas. También deseamos que este sea un año en el que volvamos a Shejem.

Fundamento y Reinado: la imagen de Dios, la semejanza de Dios

La última de las seis alusiones. Debe ser también un par que corresponda al fundamento y al reinado, que son la verdad de la realización personal y la manifestación final de todo el flujo de energía y revelación de que Dios es uno y Su Nombre es uno.

Hay dos frases que describen cómo la creación del hombre refleja a Dios. La primera es que el hombre fue creado a imagen de Dios, la segunda es que el hombre fue creado a semejanza de Dios, y al sumarlas tenemos que “Imagen de Dios [y] semejanza de Dios” (צֶלֶם אֱ-לֹהִים דְּמוּת אֱ-לֹהִים, tzelem Elokim dmut elokim) es igual a 782.

La primera es más familiar, la segunda aparece en lo que a veces se considera el tercer relato de la creación[12] (comenzando con זה ספר תולדות אדם, ze sefer toldot Adam, “este es el libro de las generaciones de Adam”). En el primer relato de la creación dice: “Dios dijo hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza”. Entonces el hombre es creado a imagen de Dios (צלם אלהים, tzelem Elokim). Pero luego dice que el hombre fue creado a semejanza de Dios.

¿Cuál es la diferencia entre ellos? Tzelem (traducido como “imagen”) representa al tzadik, que es el fundamento del mundo. Ésta es la capacidad que tiene el hombre para desarrollar su potencial, para realizarse a sí mismo. [falta una parte] Tzelem, “imagen” es masculino y Dmutsemejanza” es femenino. Todo varón es una imagen de Dios y toda mujer es una semejanza de Dios. Semejanza es la capacidad de recibir. El aspecto femenino es recibir y reflejar compasión. La imagen es la capacidad de proyectar, y la semejanza es un reflejo.

Tanto tzadik como tzelem comienzan con צ. De hecho, tzelem, צלם es una forma abreviada de “tzadik el fundamento del mundo” (צדיק [יסוד עו] לם, tzadik iesod olam). El aspecto femenino es la semejanza.

¿Cómo se usa esta palabra semejanza en la Torá? No es una mitzvá ser una imagen de Dios, pero hay una mitzvá de ser como Dios. Los sabios enseñan “y andarás en sus caminos”[13] (וְהָלַכְתָּ בִּדְרָכָיו, vehalajta bedrajav). Debes ser como Dios, así como Él es compasivo, tú debes ser compasivo, etc.[14] Entonces, el aspecto femenino del hombre es una de las mitzvot fundamentales de la Torá. Pero la capacidad de proyectar compasión en el mundo no es un mandamiento, es un estado del ser. El estado masculino no es un mandamiento, pero el estado femenino es un mandamiento, porque el Reinado, Maljut, es un reflejo activo, Entonces, 782 captura estos dos aspectos de la relación del hombre con lo Divino.

Para resumir: hemos visto cómo 782 se relaciona con la unión absoluta de los opuestos. También con el secreto del Templo, el secreto de la transición y la incertidumbre existencial, el secreto del Mashíaj. Luego a la oración a Dios como el Dios de los patriarcas, la mente del alma, con la unión en el corazón de la derecha y la izquierda y su intercambio en la Atadura de Itzjak, que recordarlo despierta misericordia. Después con las bendiciones y maldiciones en las dos montañas, donde ambas son necesarias. La capacidad de caminar por el mundo. Los dos pilares y finalmente, a los dos aspectos del hombre.

Esta es nuestra meditación sobre el número 782. Que sea un año de bien revelado, Mashiaj revelado, que estemos seguros de la incertidumbre, una incertidumbre infinitamente feliz y que

Sean inscriptos y sellados para un año bueno y dulce, con un bien a la vista y revelado

כתיבה וחתימה טובה לשנה טובה ומתוקה בטוב הנראה והנגלה


[1] Zejariá 14:9

[2] Números 6:24-25

[3] Ibid v. 26

[4] Baba Metzia 87a, Ievamot 65b, y otros lugares

[5] Eruvin 13b

[6] Números 21:14

[7] Reyes I 8:12

[8] Éxodo 20:17

[9] Las palabras hebreas para “luz” (אור, or) y “aire” (אויר, avir) están relacionadas

[10] Shemot Rabá 2:4

[11] Números 14:41

[12] Génesis 5:1

[13] Deuteronomio 28:9

[14] Sota 14a. Hiljot Deot 1:5-6. Jinuj mitzva 611

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