Parshat Vezot haberajá

248 partículas Elementales – de Avram a Abraham

fisica

Departamento de Física

Rabino Itzjak Ginsburgh shlita

22 de Tevet 5768 – 31-12-07

Esta es una trascripción de la disertación que brindo el Rav Ginsburgh esta semana y la queremos compartir ya con ustedes lo antes posible, para que participen activamente en la transformación del mundo con la unión de las aguas superiores de la Torah y las aguas inferiores de la ciencia, con la revelación de los secretos de la naturaleza creada por Hashem. Por su extensión la entregaremos en partes (aproximadamente 5). a.C. va la primera que nos introduce a las magnificas revelaciones que se producen en nuestra época, de la redención y la llegada del Mashíaj verdadero. Si, usted esta viviendo en ella.

248

parte 1

En esta disertación vamos a discutir el significado del número 248. Muchos de nosotros ya conocemos la tremenda trascendencia que tiene este número. Primero que todo es el número de preceptos positivos en la Torah sobre un total de 613, restando 365 que son los preceptos negativos.

Enseñan nuestros sabios que los 248 preceptos positivos corresponden a los miembros del cuerpo humano. Según la Halajáh , un órgano se define como un hueso alrededor del cual hay tendones y músculo, lo que significa que de acuerdo a la ley judía, en el esqueleto humano hay 248 componentes básicos.

Hemos elegido este tópico por su relevancia respecto a una teoría que fue desarrollada recientemente en física. Es una teoría muy especulativa y ha despertado una muchísima controversia e incluso es rechazada categóricamente por algunos físicos. De todas maneras, otros ven en ella perspectivas positivas para la investigación constructiva futura, especialmente una vez que el nuevo Gran Colisionador de Hadrones (partícula subatómica) comience a funcionar el próximo año en el CERN ( Organización Europea para la Investigación Nuclear) .

La teoría a la que nos estamos refiriendo no está basada en la Teoría de la Cuerdas, sino en la Mecánica Cuántica como se conoce hasta el momento. Basada en un grupo matemático llamado grupo Lie E 8 , esta teoría predice que nuestro universo posee 248 partículas elementales. Pero tanto si se comprueba plenamente o no, en todo caso muchos físicos sienten que el grupo Lie E 8 es una de las estructuras más bellas de la matemática.

Si esta estructura puede ser utilizada para describir correctamente todas las partículas y las cuatro fuerzas de la naturaleza, va a ser algo fabuloso, ya que hasta el momento, ninguna teoría ha logrado tal nivel de unificación.

248 Partículas

Antes de comenzar compartamos una hermosa observación. Ya habíamos pensado en el pasado, mucho antes de que esta teoría fuera presentada, que el número de partículas elementales en el universo debería ser 248. El motivo de esto es que, por Providencia Divina, en el hebreo moderno las partículas elementales son llamadas חלקיק , jelkik , cuyo valor numérico es 248. Esta palabra está basada en la palabra hebrea חלק , jelek , “parte”, a la que se le agrega el sufijo יק , iud kuf , que denota una extrema pequeñez, significando entonces “una partícula muy pequeña”.

Esta palabra fue elegida por Providencia Divina, porque el comité para el lenguaje hebreo moderno que la seleccionó para designar a una “partícula elemental”, no lo hizo en base a su valor numérico. Este es un hermoso ejemplo para entender lo que significa que algo proviene directamente de Hashem.

Pero en hebreo moderno esta palabra tiene otro significado adicional. Se utiliza también para designar cualquier entidad o unidad muy pequeña. Uno de sus usos más comunes es חלקיק שניה , jelkik shniáh , “una parte infinitesimal de segundo”, como un parpadeo.

En la Torah, la segunda unidad más pequeña de tiempo es llamada “parte”, חלק , jelek , la palabra base del jelkik . En un minuto hay 18 partes, o sea que cada una de ellas equivale a 3 1/3 segundos. Hay también una unidad más pequeña de tiempo llamada rega , רגע , literalmente “momento”. Un rega es 1/6t o de una “parte”, resultando aproximadamente 1/23 de segundo.

De todas maneras, como la unidad más pequeña de tiempo que usamos generalmente es el segundo, la expresión que se utiliza para denominar a “una parte infinitesimal de segundo” es חלקיק שניה , jelkik shniáh , es una manera de expresar la unidad más pequeña de tiempo.

Dijimos entonces que el valor de jelkik (una parte pequeña) es 248, pero asombrosamente, la segunda palabra, “segundo”, shniáh , es igual a 365, que es el número de preceptos prohibitivos de la Toráh, el número complementario de 248, entonces la expresión completa jelkik shniáh es 613, el total de preceptos de la Toráh. La imagen que nos evoca esta expresión es que la Toráh toda está capturada y encapsulada en una partícula de segundo.

Ahora, ¿qué es exactamente una partícula de segundo o una partícula de tiempo?

Así como la energía, en la teoría cuántica el tiempo también está cuantificado, significando que puede descomponerse en unidades básicas y no más allá. En otras palabras, el tiempo no es continuo sino discreto. La mejor manera de describir el más pequeño quantum de tiempo sería entonces esta expresión hebrea חלקיק שניה .

En Cabaláh, el tiempo es considerado más primario aun que el espacio y la materia. De acuerdo a ella, el tiempo es una entidad masculina que entra en el espacio femenino. Por eso en cierto sentido la semilla de la realidad es un instante de tiempo cuántico, una partícula de segundo, que como dijimos es igual a 613.

Este era un ejemplo de cómo la Providencia Divina trabaja en el hebreo moderno.

Continuemos ahora viendo cómo aparece este número 248 en la Toráh. Nos vamos a referir a un nombre y una expresión cuyo valor es 248.

De Avram (243) a Abraham (248)

El nombre más importante en la Toráh de guematria 248 es el del primer patriarca del pueblo judío Abraham, אברהם . Originalmente su nombre era Avram, אברם , cuyo valor es 243, pero cuando tenía 99 años de edad Hashem le ordenó circuncidarse y le agregó a su nombre una letra hei , ה , de valor 5, llegando así al valor de 248. Ahora trataremos de entender por qué primero tenía un nombre que valía 243 y luego se le tuvo que agregar la hei para llegar a su nombre definitivo que suma 248.

La respuesta que nos dan los sabios es que antes de su circuncisión, Abraham tenía un control completo sobre 243 órganos. Servía a Hashem, o sea decidió hacer sólo lo que era apropiado a los ojos del Creador con 243 de sus miembros.

(Notemos que en esta enseñanza de los sabios, la definición de “miembro”, evar , [las tres primeras letras del nombre de Abraham] no es la misma que la de ser una parte básica del esqueleto como vimos antes. Aquí aparece en el sentido de “órgano”, aunque no excluye necesariamente la presencia de un hueso en su interior. Luego veremos que el concepto de 248 miembros existe en dos planos diferentes, uno físico y otro espiritual, que intentan estar unidos. En el proceso de “investidura” [inclusión de lo espiritual dentro de lo físico, que en el plano viviente se conoce como “encarnación”] el 248 se presenta como el número de órganos del cuerpo [por ejemplo los ojos en los cuales entra el poder espiritual de la vista]).

Por medio de la circuncisión, Abraham obtuvo el control de cinco órganos más: sus ojos, sus oídos y su órgano reproductor –el de la circuncisión. Normalmente, estos cinco órganos no experimentan su sensibilidad de forma voluntaria; no podemos elegir siempre lo que vemos, o escuchamos y a pesar de que los sabios dicen que una persona no puede fecundizar sin quererlo, el impulso sexual en si no siempre es voluntario.

Pero a través del acto de la circuncisión, Hashem le dio a Abraham un control sobrenatural sobre esos cinco órganos, capacitándolo para procrear verdaderamente y dar nacimiento al pueblo judío.

Otra explicación para el cambio de nombre y su consiguiente guematria está basada en el Libro de la Formación ( Sefer Ietziráh ), el primer trabajo cabalístico atribuido al propio Abraham. Encontramos allí que la realidad está compuesta por 5 dimensiones, denominadas por su sigla hebrea Ashan , עשן , formada por las palabras “espacio” ( עולם , olam, “mundo”), “tiempo” ( שנה , shanáh , “año”) y “alma” ( נפש , nefesh ), donde el espacio posee tres dimensiones, el tiempo una y el espacio una.

Por definición, cada dimensión es una coordenada que tiene dos extremos llamados “profundidades” en el Sefer Ietziráh . Así, en la dimensión espacial tenemos los extremos arriba-abajo, norte-sur y este-oeste; el tiempo corre del pasado al futuro y la dimensión del alma va del extremo del bien al del mal.

¿Cuál es el significado de que hay una dimensión de alma además del espacio y del tiempo? En cada punto en el espacio y el tiempo hay también una coordenada del alma, lo que significa que en todo momento y lugar podemos determinar, a través de nuestras acciones, nuestra ubicación en un continuo “bondad-maldad”.

Esta última coordenada es invisible para la mayoría de nosotros y la ubicación en que cada uno se encuentra en esa coordenada del alma, ya sea en el bien o en el mal, depende de su libre albedrío, tal que en cierto sentido, esta es la coordinada de libre albedrío que existe en cada instante y en cada lugar en que la persona se encuentre. Aunque nuestra experiencia humana normal reconoce sólo 4 dimensiones, 3 espaciales y 1 temporal, Abraham dedicó su vida a enseñarnos acerca de esta quinta dimensión que la ciencia aun no ha reconocido.

Ahora, así como las 5 dimensiones de la realidad están divididas en 3 categorías de espacio, tiempo y alma, todo lo que Hashem creó, toda entidad se divide también en tres. Esto se ve palpablemente en el cuerpo humano, donde cada órgano se divide en tres segmentos: los dedos, los brazos, las piernas, el cuerpo mismo, etc. Hashem divide todo lo que existe en tres. El cuerpo humano es un microcosmos que exhibe esta idea.

¿Cómo está insinuada en Abraham esta división de 3 y las 5 dimensiones?

Su nombre original Avram, que equivale a 243, es 3 elevado a la quinta potencia, o 3 · 3 · 3 · 3 · 3 = 243!

¿Qué ganó Abraham con su circuncisión? Obtuvo una percepción de lo íntegro, la totalidad consumada de la verdadera esencia de cada una de estas 5 dimensiones. Hashem le reveló a Abraham la esencia de cada una de las 5 dimensiones, que está implícito en el incremento de su nombre de 243 a 248.

Si tomamos estas dos explicaciones, la de los sabios y la derivada del Libro de la Formación y las unimos llegamos a la conclusión de que los ojos, los oídos y el órgano reproductor corresponden a la esencia de las cinco dimensiones de la realidad. Cada uno de ellos es sensible, por así decirlo, a la esencia de una de las cinco dimensiones. Claramente, el órgano reproductor corresponde a la dimensión del alma del bien y el mal.

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