PSICOLOGÍA JASÍDICA

CATEGORIAS DE TRABAJO PSICOLÓGICO

CARIDAD, TEMOR, CURTIDO Y MILAGROS

 -PARTE 3 –

Esta es la tercera parte de una transcripción de la clase del rabino Ginsburgh en la Escuela de Psicología Judía Torat Hanefesh del 13 de Av, 5769

Bondad amorosa: un servicio de entregar 

Un servicio de dar y no un servicio de retirar

Comenzamos con el trabajo del levita y ahora llegamos al trabajo del sacerdote que se describe como “el hombre de bondad-amorosa”. Con respecto al servicio del sacerdote, hay una frase especial: “Y tú y tus hijos contigo guardarán tu sacerdocio en todo lo que pertenece al Altar y lo que está dentro del Velo; y servirás; Te otorgo el sacerdocio como un servicio de presente[el servicio mismo constituye un regalo]; y el hombre común que se acerque, morirá” (וְאַתָּה וּבָנֶיךָ אִתְּךָ תִּשְׁמְרוּ אֶת כְּהֻנַּתְכֶם לְכָל דְּבַר הַמִּזְבֵּחַ וּלְמִבֵּית לַפָּרֹכֶת וַעֲבַדְתֶּם עֲבֹדַת מַתָּנָה אֶתֵּן אֶת כְּהֻנַּתְכֶם וְהַזָּר הּמָתּמָתרֵב יו). 

Jasidut explica que un servicio de presente (עֲבֹדַת מַתָּנָה) se refiere al “gran amor” (אַהֲבָה רַבָּה) – un estado de amor constante por Dios que se le da al tzadik desde arriba como un regalo, lo que significa que no depende de sus acciones. A veces esto es llamado “amor placentero” (אַהֲבָה בַּתַּעֲנוּגִים).

Pero el significado simple que aparece en el Talmud es diferente. Solo los sacerdotes pueden realizar sus funciones en el Templo. Si una persona que no es sacerdote desempeña uno de sus deberes designados, es responsable de muerte por decreto celestial. Sin embargo, el versículo dice que solo si la acción realizada fue “un servicio de dar y no un servicio de quitar”. Cuando el sacerdote coloca algo en el altar, eso se llama un “servicio de ofrenda”. Quitar algo del altar, por ejemplo, las cenizas sobrantes de los sacrificios, eso se llama un “servicio de remoción”, y un no sacerdote que realiza este servicio no es responsable de muerte por decreto celestial.

Dificultad para dar – una enfermedad mental

¿Qué nos enseña esto psicológicamente? La experiencia de bondad-amorosa (jesed) es el amor y el Zohar establece que no hay servicio como el servicio del amor. Aunque dijimos anteriormente que todo trabajo (servicio) está relacionado con el eje izquierdo de las sefirot, aquí vemos un tipo de servicio o trabajo que está asociado con el eje derecho, con el amor. Esta tendencia a la derecha deriva del lenguaje literal usado en el versículo, “un servicio de presente”, avodat mataná, (עֲבֹדַת מַתָּנָה).

Una mujer viene a pedir consejo y usted, el consejero, ve que tiene problemas para dar. Hay personas a las que les resulta fácil tomar, pero les cuesta dar, simplemente no les gusta dar. Este es un problema formidable para cualquier persona, especialmente para un judío. Podrías enfermarte, sin saber por qué, si tienes un problema para dar, lo que indica que tienes un problema en tu sefirá de jesed, con el poder del amor en tu psique. 

Agudeza para dar 

Como dijimos, en Jasidut, un servicio de dar es el amor placentero que se otorga a un tzadik después de que transforma (it’hapja, similar a lo que llamamos “endulzar”) su inclinación al mal, en lugar de simplemente subyugarlo (itkafia, que solemos denominar “sumisión”). Aparentemente, los dos están relacionados. Para estar mentalmente sano, uno necesita tener una perspicacia tan fuerte para dar que no tiene que venir a través de la sumisión – forzándose a sí mismo a dar. Llegaremos a la tzedaká (caridad) en un momento, pero lo que él ha aprendido sobre el trabajo psicológico asociado con la bondad-amorosa (jesed) es que dar debe ser tan natural para una persona que se hace con un corazón voluntarioso y con pasión, no hay sentimiento de que uno necesite coaccionarse a sí mismo para dar. Esta es una capacidad del “amor de Israel” (ahavat Israel). Normalmente, una persona se limita a dar hasta una quinta parte de sus posesiones para tzedaká, “Quien derrocha, no debe derrochar más de una quinta parte”. Sin embargo, del lenguaje usado por los sabios, el Ba’al Shem Tov aprendió que esta limitación solo se aplica a quien siente que dar tzedaká es como malgastar o despilfarrar su dinero. Pero uno tiene una sensibilidad natural por dar y se complace en ello, entonces no está limitado. Una vez más, hay personas que sufren porque su sentido de dar está subdesarrollado. Todo judío tiene una propensión natural a dar, porque, como dicen los sabios, una de las tres características distintivas de los judíos es que tienen compasión (y son mansos y benefactores). Cuando algo anda mal, es como si la sensibilidad por dar se atascara, como si hubiera sido “poseída”, no permitiéndole moverse libremente para poder dar sin fin.

Poder (Guevurá): Servir a Dios con Temor

 No temer nada más que a Dios 

Con respecto al entendimiento (biná), aprendimos el verso, “Servid a Dios con gozo, venid ante él con cánticos”.  Hay un verso paralelo que dice: “Servid a Dios con temor, temblad con alegría”  (עִבְדוּ אֶת הוי ‘בְּיִרְאָה וְגִילוּ בִּרְעָדָה). Los sabios interpretan este versículo en el sentido de que “donde hay gozo, hay temor”. En otras palabras, nos están diciendo que tener temor o experimentar miedo [del cielo] es un tipo específico de trabajo. ¿Qué tipo de trabajo es este? 

Esto es lo que el padre de Ba’al Shem Tov le dijo antes de su muerte: “Srulik, no temas a nada en este mundo, excepto a Dios”. No puedes temer a dos cosas a la vez. El miedo puede estar relacionado con la ansiedad, de la que hablamos en la clase anterior. El verdadero temor o miedo es cuando temes solo a Dios y a nada más en el mundo. Solo si una persona no tiene otros miedos ni ansiedades, podemos decir que su facultad de poder (guevurá) se rectificó. 

Temer a Dios es una experiencia agradable, porque Dios es un padre bondadoso; es agradable cumplir el mandamiento de reverenciarLo como se le ordena a uno respetar a su padre. Hay dos mandamientos separados: uno es respetar a los padres; este mandamiento aparece en los Diez Mandamientos, “Honra a tu madre y a tu padre…” (כַּבֵּד אֶת אָבִיךָ וְאֶת אִמֶּךָ). Este mandamiento incluye la mayoría de las obligaciones activas que una persona tiene para con sus padres. El otro mandamiento, reverenciar a los padres, se aprende del versículo: “Cada uno reverenciará a su madre y a su padre”  (אִישׁ אִמּוֹ וְאָבִיו תִּירָאוּ). Este mandamiento requiere que respetemos a nuestros padres, asegurándonos de no insultarlos, etc. 

Por esta razón, temer cualquier cosa que no sea Dios es una experiencia terrible, porque inconscientemente estamos cambiando a Dios por otra cosa. Uno no debe tener absolutamente ningún temor, excepto el temor de Dios. Así como cuando la facultad de conocimiento (daat) está contaminada, una persona sufre desde su poder de imaginación, así cuando la facultad de poder (guevurá) está contaminada, uno sufre de ansiedad y miedo. Como con respecto al conocimiento, el tratamiento y el trabajo aquí es anular todos los falsos miedos superfluos y fortalecer el temor del Cielo.

El temblor con alegría del Ba’al Shem Tov 

¿Quién es el tzadik ejemplar que ilustra el principio de que donde hay alegría, ahí es donde hay estremecimiento? Ese sería el Ba’al Shem Tov, nuestro maestro. Y, sin embargo, siempre estaba en un estado de alegría. 

Podemos leer este versículo como si tuviera dos partes. La primera parte es, “Sirve a Dios con temor” (עִבְדוּ אֶת הוי ’בְּיִרְאָה וְגִילוּ בִּרְעָדָה), prescribiendo el servir a Dios con temor. Luego, la segunda parte, “tiembla de alegría”, significaría que si a veces, además del miedo, experimentas alegría, entonces en ese estado de alegría debería haber estremecimiento. Pero realmente, ambas partes del versículo son una cosa y lo que el versículo quiere decir es que si sirves a Dios con temor, entonces ese temor despertará gozo en ti (como explicamos) e incluso en ese lugar de gozo, debería haber temblor. En otras palabras, debido a que el gozo se originó en mi temor de Dios, ese gozo en sí mismo va acompañado de un temblor positivo residual. Esto es lo que el Ba’al Shem Tov exhibió continuamente. Es bien sabido que cualquier cosa que tocara temblaría. Incluso si pusieras una taza llena de agua en el otro extremo de la habitación en la que se encontraba, el agua temblaría. Los animales en su presencia también temblarían con reverencia.

Rectificando el alma con alegría; Rectificando el cuerpo con temor 

El verso, “servir a Dios con temor” aparece en el segundo capítulo de los Salmos, un capítulo que está dedicado al Mashíaj. En ciertos pasajes del pensamiento jasídico se explica que el mandato de servir a Dios con gozo es para los judíos y el mandato de servir a Dios con temor es para los no judíos.

 ¿Cómo podemos aplicarnos esta explicación a nosotros mismos? El judío en mí es mi alma, el no judío en mí es mi cuerpo (la palabra hebrea para “cuerpo” es גְּוִיָּה, que se relaciona con “no judío”, es decir, un goy). Por lo tanto, el temblor del Ba’al Shem Tov era una forma de refinar su cuerpo. En cualquier caso, estos dos, el alma y el cuerpo, son descritos por el verso, “Soy entendimiento, tengo poder” (אֲנִי בִינָה לִי גְבוּרָה). El gozo está en la comprensión, como explicamos, y el poder corresponde a servir a Dios con temor.

Belleza (Tiferet): Curtiendo pieles

 Refinando los rasgos propios 

La sefirá de belleza (tiferet) corresponde al torso, al cuerpo. Uno de los conceptos relacionados con la belleza es el refinamiento de los rasgos de carácter del corazón.

Este tipo de trabajo se compara en el pensamiento jasídico con el curtido, el proceso por el cual las pieles de animales se transforman en cuero. El curtido toma algo que es áspero y agreste y lo trabaja para que se vuelva suave y útil. En yiddish decimos que al principio una persona es grob, es decir, grosera, y sus rasgos de carácter deben procesarse, deben suavizarse como el curtido.

 Curtir la piel de serpiente 

Por supuesto, existe una conexión entre tener rasgos de carácter burdos y ser orgulloso, pero no son exactamente lo mismo. Grosero (o áspero) no es solo un adjetivo que se usa para describir los rasgos emocionales en su estado original, sino que también describe el estado de la piel de un animal antes de ser curtida – una piel en bruto. Después de que Adam escuchó a la serpiente en el Jardín del Edén y comió del Árbol del Conocimiento, todo su cuerpo es descrito como “una piel de serpiente” (מָשְׁכָא דְּחִוְיָא). Aunque una piel de serpiente es muy áspera, si sabes cómo curtirla, puedes hacer algo hermoso, algo que sea bueno y fino. Por tanto, el proceso de curtido está relacionado con la sefirá de belleza. Hay personas cuya alma animal es como un buey, o como una cabra, o como una oveja – cada uno representa una naturaleza animal diferente – pero lo que todos tienen en común es que no son refinados y tienen un espíritu burdo. El concepto de espíritu en sí mismo está relacionado con la sefirá de belleza – el espíritu puede ser burdo o refinado y cultivado. Aunque halajicamente, diferenciamos entre el ganado llamado “burdo” (bueyes y vacas) y el ganado “delicado” (ovejas y cabras), la naturaleza de todos ellos necesita refinamiento. Tenemos que llevar su estado al estado del Rey David, razón por la cual también se le conoce como “Adino”, (עֲדִינוֹ) que significa “suave” (עָדִין). 

Este trabajo, mediante el cual el consejero ayuda a una persona a refinar y suavizar los rasgos de su carácter explicando que su problema es que es áspero o grosero en su comportamiento y en su forma de expresarse, todo esto comienza con el corazón, con la sefirá de belleza.

Victoria:

Vimos que la categoría psicológica de trabajo asociada con la bondad-amorosa (jesed) es dar. La victoria es la extensión de bondad-amorosa en el eje derecho de las sefirot. Victoria significa triunfar sobre mi propia naturaleza. Este es otro ejemplo de la necesidad de subordinar nuestra naturaleza (itkafia). Específicamente, está relacionado con el versículo que vimos en la primera clase que dimos en esta serie, “Y el servicio de tzedaká será paz, y el trabajo de tzedaká tranquilo y confiado por siempre” (וְהָיָה מַעֲשֵׂה הַצְּדָקָה שָׁלוֹם וַעֲבֹדַת הַצְּדָקָה הַשְׁקֵט וָבֶטַח עַד עוֹלָם). En esa clase anterior, también explicamos que la primera mitad del versículo (el servicio de tzedaká) se refiere a dar de acuerdo con la naturaleza de uno. Mientras que su segunda mitad (la esfuerzo o el trabajo de tzedaká) se refiere a dar más allá de tu inclinación natural. 

Cuando eres victorioso sobre tu naturaleza, mereces que la tzedaká que das te lleve a “la tranquilidad y la confianza para siempre”. Esto es como la diferencia entre el hecho de que la tzedaká “funciona” en el mundo y cuando “funciona” y te afecta a ti mismo. Este es siempre el caso de ir más allá de tu naturaleza. Si aprendes algo cien veces, alcanzarás un estado de paz, pero si lo repites una vez más, yendo más allá de lo normal, verás no solo paz, sino milagros – incluso milagros físicos. 

El poder de realizar milagros

 Ahora, extendamos este concepto de ir más allá a la categoría del trabajo psicológico asociado con victoria. Si alguien viene en busca de consejo y vemos que no puede ir más allá de su naturaleza, hay algunas opciones diferentes. Con respecto a corona, la diagnosticamos como un problema de no añorar lo oculto, el misterio, el más allá. Con respecto a victoria, el problema es que la persona no puede ir más allá de su naturaleza. Da, pero no puede trabajar para crear un milagro en su psique. Puede ser que, en secreto, no crea que haya milagros. Podría racionalizarlo citando a los sabios: “No se debe confiar en un milagro”, pero el hecho de que no se debe confiar en un milagro le hace pensar que no hay milagros; ciertamente, que no sería capaz de crear un milagro en su propia psique yendo más allá de su naturaleza en la dedicación a los demás. 

La causa fundamental de este problema está relacionada con el comienzo del eje derecho, la sabiduría. En la sabiduría reside el poder de la autoanulación. Si uno no ha anulado su ego adecuadamente, ello afecta en la extensión final del eje derecho, victoria, y le impide dedicarse por encima y más allá para hacer que suceda un milagro.

El Sefer Ietzirá describe diez “profundidades” o dimensiones. La que se corresponde con victoria es “la profundidad de lo alto” (עֹמֶק רוּם), que nuevamente se refiere a ir a la profundidad que está por encima y más allá de la naturaleza. En la Torá se nos dice que uno no debe decir: “Es por mi destreza y la fuerza de mi mano por lo que se me ha conseguido este éxito.” En lugar de eso, uno debería decir: “Recuerda a Havaiá, tu Dios, porque es Él quien te da la destreza para triunfar.”. Esto es, según algunas opiniones  uno de los 10 versos de recuerdo que una persona debe recitar todos los días. De esos 10 recuerdos, éste corresponde a victoria. Si una persona pretende actuar solo con sus propias fuerzas, nunca podrá superar a la naturaleza. Pero en el momento en que atribuye sus habilidades al Todopoderoso e identifica todo su éxito con Dios, puede ir más allá de su naturaleza. Por lo tanto, este tipo de trabajo está asociado con la transformación, it’hapja. La bondad amorosa – el trabajo de dar – se asoció con la sumisión (itkafia) y victoria, su extensión, está asociada con la transformación, o endulzamiento (it’hapja).

He tenido un pequeño conflicto a la hora de traducir labor y work ( opté por labor-labor y work trabajo)  La versión inglesa lo utiliza para distinguir ente poal y avodá y trabajo general y particular). Quizas se tenga que variar u optar por otra traducción….

https://www.inner.org/torah_and_science/torah-psychology/lectures-on-chassidic-psychology-%E2%80%A2-lecture-2-%E2%80%A2-part-4-%E2%80%A2-categories-of-psychological-work-thoroughness-self-fulfillment-servitude

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