Parshat Bereshit

Seis Niveles de Curación: Nivel 4

medicina

Medicina y Cabalá

Basado en un discurso jasídico de
Rabi Aizik de Homel

Una discusión acerca de las seis modalidades únicas de curación correspondientes a las distintas dimensiones del alma judía

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Nivel Cuatro

El cuarto nivel de curación es el citado por nuestros sabios: “Si hay una dolencia en la cabeza debes profundizar en la Torá… si todo el cuerpo te duele debes profundizar en la Torá”.

Similarmente dicen nuestros sabios: “Quien ahonda en la luz de la Torá, la luz de la Torá lo fortalece”.

Para producir vitalidad física a partir de esta luz, debemos estar en un estado de verdadera conexión del alma con la Torá, que es la Palabra de Di-s. Así entra espontáneamente en el alma una fortaleza trascendente, que la impregna con el poder de curar el cuerpo.

Aquí el alma no experimenta Divinidad (incluso en sus niveles más sublimes) como una entidad separada, sino que más bien se fusiona en la Divinidad de la Torá (“La Torá y Di-s son uno”).

Esto es análogo a la ley que dice que una masa de agua impura (enferma) se vuelve instantáneamente pura cuando se la hace “besar” las aguas de una mikve pura. De la misma manera, cuando el alma toca (“besa”) la luz de Di-s en la Torá, se “fusiona” en sus aguas vivientes recibiendo suficiente fuerza de vida para sanar al cuerpo.

No obstante, en lo citado arriba el término “dolencia” implica que los órganos internos permanecen intactos a pesar de que una dolencia o una afección menor se apodere de algún órgano sano. El “problema” se debe a la influencia espiritual impura de las “cáscaras” (klipot) que atacan y luego se adhieren al cuerpo. Entonces, la “luz” de la Torá ciega los ojos de las “cáscaras” y las anulan.

Este tipo de curación se relaciona con el cuarto nivel del alma, jaiá, “viviente”, identificado con el origen de la sabiduría, incluso por encima de la conciencia pura del intelecto descripta arriba.

“La sabiduría (de la Torá) da vida a su dueño”.

Jaiá reside en el “fluido aéreo” por encima del cerebro, debajo del cráneo. Esto corresponde en el servicio Divino al verdadero estado de auto anulación (relacionado con el secreto de la inmersión en una mikve pura) imbuido de un sentido de infinita serenidad.

Pero cuando los órganos internos están deteriorados mortalmente esta luz no alcanza para sanarlos milagrosamente (es decir, devolverlos a su anterior estado completo de ser).

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