El mes de Ziv

El mes de Ziv
Está escrito en el Libro de los Profetas (Reyes I, 6:1)

que el rey Salomón comenzó a construir el Primer Templo “en el cuarto año del reinado de Salomón en Israel; en el mes de Ziv, que es el segundo mes, él comenzó a construir la Casa de Dios”. Explica el Radak: “El mes Ziv es el mes de Iar… y es llamado Ziv, como explican nuestros sabios, por el esplendor de los árboles, en particular el brillo de las flores y los retoños”. Ziv significa “esplendor” o “brillantez”, y en este mes de “brillantez” el rey Salomón “comenzó a construir la Casa de Dios”.
Los dos nombres del mes, Ziv y Iar (de or, la palabra elemental en hebreo para “luz”), son sobre todo dos sinónimos de “luz”. Ambos se refieren a la luz especial que brilla en este segundo mes del calendario hebreo. En particular, Iar se refiere a la fuente de la luz (o la que está dentro o muy próxima a la fuente), mientras que Ziv alude a la expansión de la energía radiante que brilla lejos de su origen. En cuanto a la luz Divina de Dios, el Ziv es ese resplandor que desciende de su fuente para brillar en el alma judía que está investida en el cuerpo físico en la tierra, y para despertar en ella el deseo de construir la Casa para Dios (dentro del contexto de la realidad física, distante y apartada, figurativamente, de la fuente de luz Divina).
El Midrash (Tanjuma, Naso 16) define cuál es el propósito final de la creación: “El Santo, Bendito sea, deseó una morada en la realidad inferior”. El éxodo de Egipto, en el mes de Nisan, significa escapar de los límites de los típicos prejuicios mundanos (olam, “mundo”, comparte la misma raíz que la palabra neelam, “ocultamiento” de Divinidad y de la capacidad del alma de sentir el verdadero propósito de la creación). Esta es la renovación general, física y espiritual de la conciencia del alma judía. En el mes de Iar, el alma es además despertada e inspirada con el deseo de construir una eterna Casa de Dios “en la realidad inferior”.
Desde el principio de la creación hasta la entrega de la Torá, el Creador decretó que la “realidad superior” no descendería a la “realidad inferior” y tampoco la “realidad inferior” ascendería hacia la “realidad superior”. Con la entrega de la Torá (en Sivan, el tercer mes), este decreto fue anulado (Midrash Tanjuma, Vaera 15) como está escrito: “y Dios descendió en el monte Sinaí” y “Moisés ascendió hacia Dios): Los dos meses precedentes, Nisan y Iar prepararon el camino para la anulación del decreto.
En Nisan, en el Éxodo, “El Rey de Reyes, Bendito Sea, se reveló a Su Pueblo”. Aquí la “realidad superior” Se reveló (al mismo tiempo que se mantuvo en Su lugar, como si fuera) a la “realidad inferior”. En Iar, el [mundo] “inferior” es intensamente perceptivo de su “humilde” status. Sin embargo, por ese mismo conocimiento siente simultáneamente el propósito definitivo de la creación, y ve que el deseo del “del tzadik del mundo” (Dios es llamado tzadik en Deutoronomio 32:4) es morar específicamente entre los “inferiores”; y por cierto que “El va a satisfacer la pasión del tzadik [la pasión de Dios en la creación]” (Proverbios 10:24).
Durante Iar, la “realidad inferior” es refinada lentamente para convertirse en un recipiente apropiado, capaz de recibir la revelación de la esencia de la “realidad superior”. Esto se logra cumpliendo el mandamiento de sefirat haomer (“la cuenta del omer. La palabra que significa “contar”, sefirá, proviene de la misma raíz que “safiro”, la brillante piedra conocida como even sapir, que denota la centelleante luz que proviene de la modesta materialidad).
En cada uno y uno de los días del omer contamos, o sea iluminamos el omer עמר , la ofrenda de grano consistente en semillas de cebada nuevas y frescas (alimento para los animales) a través de “decir” אמר , omer; en hebreo la א es la luz oculta dentro de la ע con nuestra boca, según el secreto del versículo de los Salmos (19:3): “Día por día (como en la cuenta de cada día : ‘Hoy es el… día del omer’) דק expresa diciendo אמר .”Y como es sabido de los escrito del Santo Arizal, אמר es un acrónimo de “luz” אור , “agua” מים y “firmamento” רקיע , que refleja los tres estados en que surgieron todas las cosas creadas durante los seis días de la creación (“el mundo fue creado a través de diez dichos”, según el secreto de “los recipientes emergieron de la condensación de las luces”).
Así como la palabra אמר (“decir”) desciende y es atraída desde arriba hacia abajo (el secreto de la “luz directa” en Cabalá) a través del proceso indicado por las letras iniciales de las palabras אור (“luz”) מים (“agua”) y רקיע (“firmamento”), así el mundo asciende desde abajo hacia arriba (el secreto de la “luz que retorna” en cabalá) cada día que contamos el omer, o sea iluminamos el omer ( עמר la ofrenda de cebada) por medio del proceso indicado por las letras finales de las mismas palabras (aunque en orden inverso): רקיע (“firmamento”), מים (“agua”), y אור (“luz”). De esta manera comprendemos que el secreto de sefirat ha-omer es el proceso de atraer desde lo alto el אמר (“decir”) y elevar desde abajo el עמר (la ofrenda de cebada), siendo esta la expresión general del “trabajo de clarificación” de las chispas de divinidad rotas (como se explica en cabalá). Todo esto se lleva a cabo mientras el (mundo) “inferior” conserva su nivel “inferior”. De todas maneras a través de la luz de “contar” ( אמר ) , se originan y son reveladas de dentro de la propia conciencia chispas santas de voluntad y deseo de hacer una morada para Dios aquí en la “realidad inferior”.
Sumado a esto, durante Iar (mediante el cumplimiento del precepto de contar el omer) el alma judía queda conectada con la luz de la Torá primordial, como si estuviera unificada con la esencia de Dios antes de su descenso para ser entregada al pueblo Judío en el monte Sinaí en el mes de Sivan.
Como está escrito (Proverbios 8:30): “Entonces yo [la Torá] estaba a Su lado como su niña mimada (que los sabios interpretan como: “Yo fui el instrumento utilizado por Dios en la creación), día a día fui yo Su deleite” (se interpretan los dos días como representando dos mil años que la Torá precede a la creación, similar a la expresión utilizada en sefirat haomer: “Hoy es el…día del omer”).
La revelación principal de la Torá primordial (que Dios “examinó” atentamente para crear: “Dios miró en la Torá y creó el mundo” (Zohar 1:134a) ocurre en el día central de Iar: el 18 de Iar, el 33 del omer. En este día la “realidad interior” está especialmente sensitiva al poder de la Torá primordial, el instrumento de su propia creación. Al percibir esta revelación, el judío es autorizado a contar el omer para refinar su naturaleza material y volverse un recipiente y morada para Dios, bendito Sea.
Este día tan especial, día de júbilo de Rashbi (Rabi Shimón bar Iojai, el autor del Zohar, el “Libro del Esplendor”, en el mes de Ziv (“esplendor”), el mes del resplandor [zohar] de las flores y retoños”) es el día en que las partes profundas y esotéricas de Torá, el alma de la Torá fue dada al pueblo judío. En este día es revelada la “luminaria” ( מואר , maor) de la Torá. La “luminaria” de la Torá es la fuente esencial de luz que lleva dentro de sí el poder Divino de causar la teshuvá (“retorno”) de cada alma humilde (hasta la más humilde), como dicen nuestros sabios: “la fuente de luz en su interior (la Torá) lo hará volver al camino correcto.”
De todo lo anterior aprendemos que durante el mes de Iar brillan tres niveles diferentes de luz:
מואר – “luminaria” – que brilla en Lag baomer, el día 33 del omer, como se insinúa en el versículo Psalms 119:18): “Abre ( גל = 33) mis ojos y podré contemplar maravillas de Tu Torá”;
אור – “luz” ( אייר , Iar, deriva de אור )”;
זיב – “esplendor” (el mes de Ziv).
La “luminaria” ( מואר ) refleja la fuente oculta de la luz esencial. La “luz” ( אור ) es una revelación desde la esencia oculta (próxima a su fuente). El “esplendor” ( זיו ) es una iluminación que se extiende desde la luz, alcanzando a otra alma alejada, como está explicado en el jasidismo. Estos tres niveles se pueden resumir en la forma mnemotécnica מאז , un acrónimo de מואר (“luminaria”), אור (“luz”), זיו (“esplendor”), en el secreto del versículo (Proverbios 8:22): “Dios me creó [la Torá primordial] como el principio de Su camino, el primero de todos Sus trabajos desde siempre [ מאז ]”.
El nivel de “luminaria” representa el servicio del baal tshuvá, el “arrepentido” del que los sabios dicen: “en el lugar donde se para el penitente, incluso el justo perfecto no se puede parar”. El nivel de “luz” simboliza el servicio del tzadik, “el justo” que es referido como la “carroza” de Dios en este mundo. Este es también el secreto del nombre de Iar (de or, “luz”), que es leído como un acrónimo de las cuatro almas arquetípicas que conforman la carroza Divina:
Abraham, Isaac, Iaakob, y Rajel ( אברהם יצחק יעקב רחל). Finalmente, el nivel de “esplendor” es la extensión de la luz revelada para iluminar las almas en los niveles inferiores, haciendo brillar amor y compasión sobre ellos para acercarlos a la Torá.
Cuando recitamos: “Hoy es el…día del omer”, es apropiado meditar en que “hoy” refleja el מאור (la “luminaria” esencial), “día” se refiere a אור (“luz revelada”), y “del omer” simboliza el זיו (“esplendor”) que ilumina la chispa Divina presente en el corazón de cada judío, en el punto más íntimo del corazón – “el deseo del corazón” – para despertar el poderoso deseo de hacer para Él una morada especialmente en la “realidad inferior”.
Rav. Jaim Frim
Rav. Jaim Frim

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Adar

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