LA SABIDURIA DEL SUR

De la clase del rabino Ginsburgh en Eilat, 5 de Jeshvan 5744

El Sur que Todo lo Abarca Sur


En algunos de nuestros artículos anteriores de este año (5774), ofrecimos algunas frases de dos palabras que llevan las iniciales ע”ד (de valor numérico 74). Otra de esas frases que es particularmente apropiada para la porción de la Torá de Lej Lejá es “la profundidad del sur” (עוֹמֶק דָּרוֹם, omek darom), que aparece en el antiguo texto cabalístico Sefer Ietzirá. Como este libro se le atribuye a Abraham, la figura central de nuestra parashá, es doblemente apropiado que discutamos esta frase ahora. Abraham en sí mismo era un viajero claramente asociado con el sur, como dice el versículo: “y Abram viajó de ida y vuelta hacia el sur”.

La orientación general de los mapas de hoy es que al sur está abajo, y de hecho , la Torá define el territorio oriental de la Tierra de Israel con las palabras “y la frontera desciende” desde el ´punto más alto, por encima del lago Kineret en el norte, por el río Jordán, que conduce al Mar Rojo, donde se encuentra Eilat, hoy la ciudad más austral bajo control judío.

Sin embargo, en la Torá el sur se conoce alternativamente como la “derecha”, y esto también es muy apropiado para Abraham, que es la figura arquetípica asociada en la Cabalá con la derecha y con la sefirá de bondad, que está representada por la mano derecha.

Sin embargo, podemos hallar una tercera orientación del mapa en relación con la disposición del Templo, donde para una persona que entra en él (desde el este), el sur estaba a su izquierda. En este contexto, los sabios nos enseñan: “Quien quiera llegar a ser sabio debe girar hacia el sur, porque la menorá [que representa la sabiduría] se encuentra en el sur.”

Para completar esta meditación, tenemos que añadir la cuarta dirección, en la que el sur se encuentra en la parte superior del mapa, donde se señala usualmente el norte. De hecho, los sabios explican que el significado de la palabra “sur” (דָּרוֹם, darom) es en realidad dos palabras que significan “Vivir en la cumbre” (דָּר רוֹם, dar rom), porque cuando el sol está en su punto más alto se encuentra en el sur. Esto significa que a medida que se viaja hacia el sur, uno está constantemente “despegando”, cada vez más alto en los reinos espirituales. Este concepto de elevarse cada vez más alto es la fuente de la riqueza espiritual y material. En efecto, si uno viaja más allá de la frontera de Eilat, uno llega a Ofir y Tarsis, dos países que son renombrados por su oro.

En total, vemos que el sur está asociado ¡con las cuatro diferentes direcciones del mapa!

Abajo: “Y la frontera desciende”, de lo que aprendemos que el sur se encuentra en la parte inferior del mapa.

Derecha: La bondad de Abraham, la persona que primero: “Viajó de ida y vuelta hacia el sur”.

Izquierda: “Quien quiera llegar a ser sabio debe girar hacia el sur, porque la menorá [que representa la sabiduría] se encuentra en el sur.”

Arriba: “Vivir en la cumbre” (דָּר רוֹם, dar rom), porque cuando el sol está en su punto más alto se encuentra en el sur.

La Sabiduría para Eliminar los Límites

Una interpretación jasídica explica la frase “y la frontera desciende” (וְיָרַד הַגְּבוּל, vaiarad hagvul) significa que la frontera se cae (es decir, que las fronteras se eliminan). Esto se refiere en particular a las fronteras sociales que dividen a la gente. Si perteneces a una comunidad u otra, si tienes esta costumbre o aquella, si eres más o menos religioso, todo esto nos limita en nuestras interacciones sociales. Pero a medida que vamos viajamos más y más hacia el sur, todas estas fronteras empiezan a desaparecer.

La eliminación de las fronteras se puede lograr a través de dos rasgos: la alegría o el amor. Cuando alguien está en la boda de su hijo, por ejemplo, puede llegar a un estado tan elevado de alegría que, aunque su peor rival entre en ese momento, estará feliz en abrazarlo. Del mismo modo, si realmente sentimos un gran amor por los demás, todos los límites entre nosotros simplemente se desvanecen.

Sin embargo, hay un límite a las fronteras que se pueden eliminar, como hemos aprendido de las fronteras de la Tierra de Israel. Cuando vamos demasiado al sur, cruzando la frontera final de la Tierra Santa, se llega a Egipto (מִצְרָיִם, Mitzraim), las restricciones más sofocantes (מְצָרִים, meitzarim) de la limitación. En Egipto uno se convierte en esclavo de sus propias pasiones, y puede resultar imposible librarse de ellas. Egipto es un lugar donde uno sólo puede ser redimido con un milagro, como afirman los sabios: “Ningún esclavo escapó de Egipto”. Esta idea refleja el hecho de que Dios mismo puso un límite a la creación. Este es el significado del Nombre Divino que se pronuncia Shakai (שֿדי, lit. “que basta”), porque Dios puso un límite a la creación diciendo “¡Basta!”

Así, la lección que podemos aprender de la porción de la Torá de Lej Lejá es que el amor es bueno, más amor es mejor, pero demasiado amor desequilibrado es autodestructivo.

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