Parshat Vezot haberajá

Rectificación Del Estado De Israel

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RECTIFICACIÓN DEL ESTADO DE ISRAEL

PARTE 1
EN CAMINO HACIA UN ESTADO JUDIO (A)

La frase: “Un estado judío en la Tierra de Israel” toca las fibras más profundas del corazón de cada judío. Durante generaciones, desde la destrucción del Templo y el exilio a la diáspora, hemos creído y esperado, rogado y soñado con la reunión de las diásporas y nuestro regreso a la vida digna en nuestra Tierra, pidiendo a Dios que “rompa el yugo de la las naciones de nuestros cuellos y nos lleve erguidos a nuestra tierra”.1 El objetivo final de nuestro anhelo es la redención completa, la llegada del Mashíaj y la construcción del Templo. No hay duda de que un Estado judío es un componente esencial y central de la gran imagen de la redención del pueblo de Israel.


Sin embargo, está claro que el estado que se estableció el 5 de Iyar de 5708 (1948), tal como está hoy, está todavía muy lejos de esa visión onírica que ha calentado nuestros corazones desde hace casi dos mil años. No es difícil entender por qué muchos de los judíos observantes de la Torá y las mitzvot son reacios a identificarse con el Estado y sus símbolos. Como prueba de este problema están las fiestas de Iom Haatzmaut, en torno a las cuales se libra una controversia larga e intensa dentro de la comunidad religiosa en Israel.

Introducción a la Plataforma

Uno podría suponer que las diferencias de opinión no van a terminar en un futuro próximo. Sin embargo, podemos y debemos elevarnos por encima de ellas y unirnos en cuanto a la cuestión principal, que es: ¿qué tipo de Estado queremos y qué estamos haciendo para lograrlo?Esta es una actividad constructiva y positiva que no sólo se refiere a lo que ha sido y a lo que existe actualmente, sino que se dirige principalmente al futuro con el objetivo de corregir y sanar la realidad, En lugar de insistir sin cesar en las situaciones del pasado y del presente. Esta visión debe ser tan acogedora y agradable que cada judío quiera identificarse fácilmente con ella, culminando en una masa crítica de cambio – el “punto de inflexión”- cuando un amplio espectro del público estará activo en la materialización de la visión.

Pero antes de que presentemos nuestra “plataforma” para rectificar la situación, es importante hacer hincapié en que el orden no debe ser percibido como inflexible -como una secuencia matemática, sino más bien como una sugerencia inicial dentro de la cual hay una gran cantidad de espacio para la flexibilidad. En la práctica, tenemos que tener oídos sensibles a lo que sucede en la realidad. Como en el concepto cabalístico de la “luz que retorna”, ver lo que hay que hacer y la mejor manera de actuar en cada momento dado. Esto es porque la realidad es dinámica, y al igual que nuestra psique no necesariamente funciona “según los libros” y no será nunca un ordenador programado, así también la vida real está en constante desarrollo y evolución. Por lo tanto se necesita un alto grado de sensibilidad para determinar cómo actuar dentro de ella y la forma de elevarla.2

La Motivación Espiritual: la Corona

La rectificación del Estado de Israel comienza desde la sefirá de keter (corona) “por encima del suelo”. A partir de aquí fluye el resto del sistema. Al igual que una corona que se coloca en la parte superior de la cabeza, esta sefirá representa el nivel de experiencia supra consciente en el alma. Dentro de la corona están los tres niveles de fe, placer y voluntad.

Lo primero que se necesita para cambiar una situación es la fe, especialmente la fe que comienza con la creencia en Dios, el Creador, que es el único bien, y concluye con la fe en el futuro sonriente que nos espera, “Creo con perfecta fe que Mashíaj llegará”.3

Después del nivel de la fe viene el placer, donde la fe abstracta comienza a integrarse como una experiencia inicial de placer puro y simple que revive el alma. Aquí, incluso la fe en la venida del Mashíaj ya no es algo etéreo y vago, sino que se manifiesta como una fuerza motivadora, que podemos aprovechar para fomentar un estudio en profundidad de esos temas de la Torá que se relacionan con la redención.

Desde el poder del placer nace la fuerza de voluntad, ese poder resuelto sin el cual nunca nada se podría lograr. Esto no es sólo un tipo de fe que flota por encima de las limitaciones del tiempo, ni es simplemente deleitándose en la imagen del futuro prometido, sino que es un impulso activa para levantarse y hacer algo, con la certeza de que “nada se interpone en el camino de la fuerza de voluntad.” Con fuerza de voluntad uno puede superar los obstáculos utilizando estrategias que bajan hasta los detalles más sutiles en el camino a un Estado Judío sin olvidar el objetivo final.

La Autoridad de la Torá – Sabiduría

Una vez que se han establecido los fundamentos de la fe, se llega al nivel de la conciencia revelada. El primero de los poderes conscientes del alma humana está en la sefirá de Jojmá (sabiduría), “El principio es la sabiduría”.4 La sabiduría no es todavía la percepción intelectual en sí, sino como una chispa inicial, una experiencia innegable de ver la luz de la verdad.

En el contexto de la rectificación del estado, la sabiduría significa reconocer que la autoridad de la Torá está por encima de toda otra autoridad, porque la Torá es una “Torá de la verdad”, y sólo hay una verdad. Obviamente, la Torá misma otorga amplias facultades a las normas sociales y las leyes del país, ya que los sabios nos enseñan: “La ley del reino es ley”.5 Sin embargo, esto incluye tomar en cuenta nuestra “brújula moral”, que indica una jerarquía en la cual la ley de la Torá está por encima de las leyes hechas por el hombre. Esto sale a la palestra en particular en la ley que establece que cada vez que hay una contradicción entre las mitzvot de la Torá y el decreto del rey (incluso un rey judío que fue ungido por un profeta), la ley de la Torá tiene preferencia.6

Podría parecer que prima facie, podríamos pasar por alto esta etapa, porque por desgracia hay muchos judíos hoy que no ven a la Torá como la fuente última de autoridad. Sin embargo, la regla máxima de este proceso de rectificación es que “nada está perdido”.7 Así como creemos en la Torá, también creemos en el pueblo judío en su conjunto y confiamos en que tarde o temprano el proceso de teshuvá se intensificará, hasta que la gran mayoría de la nación aceptará amorosamente la autoridad de la Torá. Para ello, debe ser refutada la representación amenazante actual de “un estado dirigido por ley de la Torá”, mostrando en su lugar cómo “el Estado de la Torá” es lo más bonito y adecuado para nosotros como pueblo.

En las primeras etapas, será necesario que por lo menos los judíos que reconocen la Torá, expresen este reconocimiento mediante el establecimiento de un orden correcto de prioridades, en el que la Torá tome el lugar como la autoridad última y definitiva.

La Conciencia de Totalidad – Entendimiento

En la psiquis humana, la sefirá de biná (entendimiento) es la etapa en que la luz de la sabiduría se integra y se hace tangible como una percepción intelectual integral y bien definida. En el contexto actual, vamos a colocar la conciencia de la integración en esta etapa de reconocimiento, la integridad de la Torá, la integridad del pueblo y la integridad de la tierra de Israel.

La totalidad de la Torá significa que la Torá debe ser identificada como una entidad compuesta en la que cada faceta contiene santidad, pero sin embargo, sólo cuando toda la Torá se percibe como una unidad que incluye todo, puede ser comprendida correctamente. Cuando “la Torá de Dios es completa, revive el alma”.8

La totalidad del Pueblo Judío pasa a primer plano en la afirmación de que “Todos los judíos son responsables unos de los otros”,9 y cada judío tiene una parte integral de la imagen completa. Esta es también la raíz de la actitud correcta hacia la conversión, al expresar luminosamente nuestra aprobación a aquellos justos conversos que se unen al pueblo judío, mientras que cuidamos no aceptar las conversiones falsas, que aceleran el peligroso proceso de matrimonios mixtos que ponen en peligro la integridad de la nación.

La totalidad de la Tierra de Israel es la simple constatación de que toda la Tierra Santa fue dada a todo el pueblo judío por Dios, el Creador. Este derecho fundamental se mantiene incluso cuando el pueblo judío se encuentra en tierra extranjera, y es aún más cierto ahora que hemos regresado a nuestra tierra, la poblamos y la reclamamos de manos extranjeras a través de una extraordinaria Providencia Divina (por ejemplo, la Guerra de la Independencia y la Guerra de los seis Días, que recordamos durante el mes de Iiar).

“Tú Nos has Elegido” – Conocimiento

Después de la sabiduría y el entendimiento viene el conocimiento. La sefirá de daat (conocimiento) no es un poder puramente racional, sino un poder del alma que activa la conciencia intelectual y la trae a un primer plano en el campo de las emocionales del alma. Conceptos tales como el reconocimiento y la responsabilidad, libre elección y devoción a una causa, todos ellos pertenecen en particular a la sefirá de conocimiento, y el Zohar define el conocimiento como la “llave” que abre los seis atributos del corazón.

Con referencia a la rectificación del estado de Israel, la sefirá de conocimiento se centra en el reconocimiento de que somos el pueblo elegido, como dice el versículo: “Y vosotros seréis para mí un tesoro entre todas las otras naciones”.10

Hoy en día, el término “Pueblo Elegido” puede sonar un tanto desagradable, ya que se identifica erróneamente con el racismo. Esta aversión se intensifica bajo el trasfondo de la monstruosa teoría racista (que no vamos a mencionar por su nombre), cuyos defensores han arrojado sobre nosotros el período más oscuro y sangriento de la historia judía. Pero hay que dejar claro que estamos hablando de la diferencia entre la luz y la oscuridad, y la verdad es que la elección del pueblo judío por Dios nos obliga a una mayor responsabilidad de mejorar, e incluye dentro de ella el bien y la bendición para el mundo entero.

Tratar de huir de la singularidad del pueblo judío, o intentar crear una igualdad imaginaria entre todos, es como alguien que huye de su propio ser y se olvida de su nombre e identidad. Olvidar la propia identidad lleva a deteriorarse aún más, hasta desdibujar los límites entre amigos y enemigos (que por desgracia sucede muy a menudo). Por lo tanto, la rectificación debe ser alcanzada mediante la aceptación de un entendimiento profundo y correcto de que somos un pueblo especial, y vinculándonos a nuestra cadena de tradición judía a través de la cual corre el cordel escarlata del reconocimiento de que “Tú nos has elegido de entre todas las naciones, Tú nos amas y nos has deseado”.11

Hasta aquí hemos sentado las bases iniciales para rectificar la situación en los planos supra conscientes y conscientes y racionales del alma. Una vez que se ha logrado esta percepción correcta, podemos empezar a descender a los niveles prácticos del proceso, al igual que en nuestra alma humana en la cual nuestras emociones y acciones derivan del intelecto que está por encima de ellos y los motiva a manifestarse.

1 A partir de la bendición ahavat olam [amor eterno] recitada antes del kriat shemá cada mañana.

2 Por ejemplo, como afirma Maimónides (Leyes de Reyes 12:2), “Todas estas cosas y cómo serán nadie sabrá nunca cómo van a ser hasta que sucedan.”

3 El penúltimo principio de los Trece Principios de la fe de acuerdo a Maimónides.

4 Salmos 111:10.

5 Maimónides, Leyes de Robo y Pérdidas de Propiedades, 5:11.

6 Maimónides, Leyes de Reyes 3:9.

7 Ver Haiom Iom, 14a Iiar.

8 Salmos 19:8.

9 Sanhedrin 27b

11 Éxodo 19:5.

12 De los versos del kidush dicho en las festividades.


PARTE 2

Iaar 5774 – Mayo 2014
DECLARACIÓN DEL RABINO ITZJAK GISNBURGH
“En respuesta a varios reportes de la prensa y las acusaciones sin fundamento me gustaría (una vez más) afirmar que en modo alguno he alentado o ayudado a organizar los fenómenos en curso denominado “tag mejir” (“etiqueta de precio”). Aunque entiendo la gran frustración entre ciertos jóvenes frente a las políticas actuales del gobierno injustas e inmorales, yo enseño que la respuesta apropiada en estos casos es a través de las palabras y no con hechos. La verdadera fuerza del pueblo judío está en nuestra capacidad para expresar claramente nuestras opiniones y de ese modo influir en los demás para el bien. En este sentido, creo que a través de la educación y la fuerte identificación con la tradición judía de moral y ética, que podemos crear cambios muy necesarios en la dirección del Estado de Israel.”

Asentamiento en la Tierra de Israel – Bondad

El primero de los atributos del corazón de acuerdo a la Cabalá es la sefirá de jesed (bondad). Al igual que la mano derecha que ofrece y distribuye el bien y la bendición a todos, este atributo está motivado también por el amor. La personalidad arquetípica de esta propiedad es Abraham, el primer judío, el gran creyente y el hombre de bondad, como dice la frase de la Torá: “La bondad de Abraham”.1

En el ámbito público, la principal relación del pueblo judío con la Tierra de Israel es el amor, “Los grandes sabios besaban las fronteras de la Tierra de Israel y besaban sus piedras y rodaban en el polvo, como está dicho: ‘Porque Tus siervos desean sus piedras y su polvo han privilegiado’2”.3 Como un novio que ama a su novia, este amor produce una poderosa fuerza de atracción, que supera como un imán grandes extensiones de tiempo y espacio.

Ese mismo amor por cuyo poder hemos vuelto a nuestra Tierra (no sólo porque estábamos buscando un “refugio seguro “) debe ser confirmado por una consumación de amor formal, declarando la soberanía judía en todo el país, como un derecho natural. También debemos destacar que este amor no es sólo un amor natural por la patria, sino un amor que abarca el conjunto completo de amar a Dios (“Ama a Havaiá tu Dios”4), amar al pueblo judío (“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” es una gran regla de la Torá”5) y amar la Torá, porque este triplete fundamental sólo puede manifestarse en su totalidad en la Tierra de Israel.

Se debe emitir una declaración clara para afirmar el hecho de que el origen de nuestro derecho a la tierra de Israel es la promesa que Dios nos hizo a nosotros en la Torá (como millones de gentiles de todo el mundo también lo creen), y que el éxito del restablecimiento del pueblo judío en su tierra es sólo a través de la ayuda de Dios. La Torá nos advierte que una vez que nos hemos instalado en la Tierra de Israel no debemos decir: “Mi poder y la fuerza de mi mano me ha dado este triunfo”, en cambio debemos “recordar que Havaiá tu Dios es el que te ha dado el poder para tener éxito”.6 Se sugiere que después de leer estas líneas, se relea la declaración de la independencia del estado de Israel para incluir estos principios básicos del pueblo judío en su retorno a su tierra.

La declaración de la soberanía sobre todas las partes del país que están en nuestro poder, es lo “mejor” que le puede pasar a los judíos y una reacción necesaria de nuestra parte ante la revelación de bondad Divina en nuestra época. Esto no se refiere a una declaración política vacía de contenido, sino una declaración que se acompaña de acciones, ya que las acciones hablan más que las palabras, como dice la Mishná: “Habla poco y haz mucho”.7 Debemos apoyar de todo corazón el asentamiento en todo el país, aprovechando bien la tierra y desarrollando la agricultura y los medios de vida, mientras nos dirigimos hacia la independencia financiera, inculcando una cultura que se resista a la persecución de lujos, y siendo defensores de vivir modesta y frugalmente: “¿Quién es rico? Quien es feliz con su parte.”8 “Cuando comes del esfuerzo de tu parte, eres bienaventurado y es bueno para ti”.9 Se debe poner un énfasis especial en el fomento y la preferencia del trabajo judío y la aumentar el prestigio del trabajador judío a través del amor fraternal, como dice el versículo: “Y tu hermano vivirá contigo”.10

El Brazo Firme de Israel – Poder

De la sefirá de jesed (bondad), llegamos a la sefirá de guevurá (poder), que se deriva de la emoción interna de temor, el atributo especial de Itzjak, “El temor de Itzjak”.11 Poder equilibra la sefirá de bondad, controlándola y guardando de sus límites, “la mano izquierda aleja mientras que la mano derecha acerca”,12 como los dos polos opuestos y complementarios de un imán.

En cuanto a la rectificación del estado, el poder sale a la palestra en el concepto de la ley judía conocida como “el brazo firme de Israel”.13 El poder militar no es un objetivo en sí mismo, y los profetas judíos fueron los que dotaron al mundo con una visión de paz: “y fundirán sus espadas en arados”.14 Sin embargo, después de tantas generaciones bajo la dominación extranjera, Dios nos ha vuelto nuestro poder para usar la fuerza política y militar en contra de nuestros enemigos (si sólo deseáramos hacerlo).

Poder proviene de bondad. Además de nuestro amor por el pueblo judío y nuestro amor por la tierra, invocamos el coraje de luchar contra el enemigo sin ningún tipo de ilusiones erróneas de alcanzar la paz a través de la rendición. Éstos son algunos de los lineamientos básicos de una política de defensa correcta de acuerdo a la Torá:

En primer lugar, no hay que tener miedo de nuestra propia sombra. El miedo excesivo se debe a una falta de fe y confianza en Dios, como se expresa en la frase: “teman a Tzión, oh pecadores”.15 Antes de morir, el anciano padre del Baal Shem Tov le dijo a su pequeño hijo, “Ama a cada judío y no temas a nadie más que a Dios.” Así como este testamento final debe ser la base de la educación de cada niño judío, también debe guiar nuestra vida pública. Debemos pararnos firmes y decididamente en el ámbito internacional abogando por el derecho a defendernos con la información adecuada. Nunca deberíamos atar de manos a las fuerzas de defensa debido a una política exterior ineficaz.

Debemos combatir contra los enemigos del pueblo judío de forma decidida e intransigente. Uno de los componentes esenciales de la defensa nacional es la disuasión. No debemos conformarnos con la acción defensiva, sino que debemos anticiparnos al enemigo y superarlos antes de que lleven a cabo sus atentados. También son eficaces las tácticas de represalia contra los ataques terroristas. Este es el lado positivo de la venganza, que nos ayuda a permanecer de pié, mostrando que nuestra sangre no está en venta. El uso de la fuerza sólo debe provenir de un sentido de justicia.

De hecho, debido a que por naturaleza no somos violentos y agresivos, mientras dudemos de nuestros derechos a la Tierra de Israel, nos falta la justificación interior para luchar resueltamente contra el enemigo. Esta es la raíz de nuestra debilidad actual con respecto a Judea y Samaria, y la misma frase, ” territorios ocupados ” desmiente la simple verdad de que estas son partes de la tierra que nos pertenece na menos que las fronteras anteriores al ’67. Dado que el atributo de la bondad es la que motiva al de poder, nuestra relación positiva de amar a la Tierra de Israel nos da el valor necesario para luchar por ella.

Debemos seguir la ética de combate establecida en la Torá. “La Torá nos ha enseñado: ‘Si alguien viene a matarte, levántate antes para matarlo primero.” Esta declaración no podría ser más cierta en cuanto se refiere a aquellos que nos atacan, matando y asesinando e intentando expulsarnos de nuestro propio país. Debe hacerse una reevaluación completa de las normas existentes sobre abrir fuego, que atan las manos de nuestros soldados y ponen en peligro sus vidas. Esto incluye una nueva definición del término “pureza de las armas”, tal como se interpreta hoy en el país. Como sabemos, las naciones gentiles (incluso las más esclarecidas de ellas) no siguen estas normas –lo que está permitido por el derecho internacional- sin embargo, cuando se trata de Israel las naciones del mundo hacen exigencias imposibles, esperando que siempre pongamos la otra mejilla.

En conclusión, las concesiones animan al enemigo. El poder espiritual que nutre al enemigo es su esperanza de obtener logros, y si nuestra respuesta a la guerra y el terrorismo es hablar de regalar la tierra, o incluso retirarnos de los florecientes asentamientos judíos, así nosotros mismos estamos invitando al próximo ataque terrorista, Dios no lo quiera. Tal vez el acto más grave es la liberación de terroristas asesinos cuyas manos están llenas de invalorable sangre judía (denominándolo ridículamente como “gestos”). Se trata de una política de “puerta giratoria” insoportable, cuya amarga lección está escrita con sangre judía, y sin embargo este disparate continúa. ¿No está claro que estos asesinos deben ser castigados con todo el rigor de la ley? ¿No es obvio que recompensar su brutalidad nunca podrá conducir a una paz verdadera? Lo único que puede restaurar la política de defensa israelí y devolverla a su sendero correcto, es restableciéndola bajo sus bases correctas, y esto proviene de la “Torá Viviente”.

La Ley Judía – Belleza

Después de las sefirot de jesed (bondad) y guevurá (poder) viene la sefirá de Tiferet (belleza), que se atribuye a Iaacov, quien es llamado “La belleza de Israel”.16 La belleza es la mezcla ideal de bondades y juicios, tan armoniosa como una magnífica mezcla de colores. El atributo interno de la belleza es la compasión –empatizando con los demás tal como son, a través de la elección consciente, el respeto y la atención. Mientras que la bondad y el rigor corresponden a las manos derecha e izquierda respectivamente, la belleza corresponde al torso (que está en el eje central de las sefirot). Esto se refiere a nuestra más profunda identidad: la cualidad de los judíos es que son “Hijos compasivos del Uno Compasivo”17

Con referencia a la rectificación del estado de Israel, esto nos lleva a la ley judía. En contraste con el nivel de belleza, a la bondad y el poder les importa principalmente aquellas acciones externas, esos aspectos más físicos y manifiestos de un estado que se considera rectificado. Pero a nivel de la belleza nos preguntamos: ¿Con qué derecho puede el Estado ser llamado verdaderamente un estado judío? La raíz de la palabra “estado” (מְדִינָה , mediná) se deriva del concepto de “juicio” (דִין , din). Y la definición más significativa de una esfera pública es el sistema legal que ejecuta.

El estado actual de las cosas -en la que los tribunales de justicia rabínicas tienen una autoridad limitada y cero poder de aplicación de la ley, mientras que el sistema legal estatal se basa en una combinación de los remanentes de la ley otomana y británica- tiene la necesidad de una reforma. El pueblo judío tiene un sistema de derecho propio, “Y estas son las leyes que pondrás frente a ellos”18 que abarca desde el derecho civil hasta la ley penal. Obviamente, se requiere un conjunto actualizado de estatutos y reglamentos para cubrir todos los aspectos de la vida moderna, incluidas las empresas de la bolsa de valores, o un código de tráfico- pero todo debe estar bajo el paraguas de las leyes de la Torá. La ley de la Torá no tiende a la compasión sensiblera, ni a la venganza brutal. En cambio, es la revelación del atributo de compasión para todos. De hecho, el Zohar equipara la ley con la compasión.

En la práctica, hay que recordar que, como regla general, la ley judía prohíbe iniciar una acción judicial en cortes de justicia que no estén comprometidas con la ley de la Torá (salvo en casos específicos). Siempre debemos hacer uso de los tribunales de justicia de la Torá, en lo sea posible, y debemos fijar nuestro objetivo de poner a la ley judía en el lugar que merece en nuestro estado judío, que es relevante para los poderes judicial, legislativo y también ejecutivo. Una vez que el sistema legal se rectifique, será posible regocijarse y estar orgulloso del hecho de que somos ciudadanos de un Estado que sigue el sendero de la justicia y la honestidad, y la considerarán como la concreción de la profecía:19

“Y restauraré a tus jueces como al principio, y a tus consejeros como al comienzo,
entonces serás llamada la Ciudad de la Justicia, la Ciudad Fiel.
Porque Tzión será redimida con justicia y su arrepentido con rectitud”.

1 Mijá 7:2.
2 Salmos 102:15.

3 Maimónides, Leyes de Reyes 5:1.

4 Deuteronomio 6:5.

5 Levítico 19:18; Rashi ad loc.

6 Deuteronomio 8:17-18.

7 Avot 1:14.

8 Ibid 4:1.

9 Salmos 128:2.

10 Levítico 25:36.

11 Génesis 31:42.

12 Sanhedrin 107b.

13 Véase, por ejemplo: Ketubot 26b; Maimónides Leyes de idolatría 10:6.

14 Isaías 2:4.

15 Isaías 33:14. Ver también Berajot 60a.

16 Lamentaciones 2:1.

17 Véase la 79a Ievamot.

18 Éxodo 21:1.

19 Isaías 1:26-27.


PARTE 3

En la Parte 1 y la Parte 2 de esta serie, empezamos a definir una plataforma concisa para rectificar el estado en correspondencia con las sefirot cabalística. Comenzamos con la sefirá de la corona y llegamos a la sefirá de belleza. Ahora vamos a continuar desde donde lo dejamos.

Hacer Aliá – Victoria

La bondad, el poder y la belleza son los principales atributos del corazón, que corresponden al nivel emotivo de la psique humana. Los atributos que siguen tienen un carácter más práctico-operativo y representan un nivel inferior, más de comportamiento de la psique. Como el movimiento de las piernas, que es más poderoso que el de las manos, aunque menos refinado. Aquí, llegamos a la sefirá de netzaj (la victoria), correspondiente a la pierna derecha, que se mueve primero.1 El poder motivador interior de la sefirá de victoria es la confianza. Esto se refiere a la confianza en Dios, que a su vez conduce a una sensación rectificada de confianza en sí mismo y la capacidad de levantarse y actuar. La raíz de “victoria” (נֶצַח , netzaj) tiene una serie de connotaciones relacionadas: actuar con decisión para salir victorioso y superar los obstáculos que se interponen en nuestro camino; supervisar el trabajo y la organización (por ejemplo, dirigir una orquesta); actuar para lograr una realización estable y duradera de los objetivos, etc…

En la estructura que recomendamos para rectificar el estado, la sefirá de victoria corresponde a hacer aliá (inmigración) a Israel, siguiendo los pasos de Abraham, cuyo primer mandamiento fue: “Ve por ti…”2 El concepto de hacer aliá en la Torá y en las enseñanzas de nuestros sabios -en contraste con la pasión por los viajes y la emigración por razones vagas- retrata el carácter sagrado de la Tierra de Israel y su singularidad frente a todos los demás países. “La tierra de Israel es más elevada que todos los demás países” y emigrar a la Tierra Santa es una parte de un proceso de elevación completa “Se aumenta en santidad [y no disminuye].” El apogeo de la ascensión es la peregrinación al Templo en Ierushalaim.

Aunque las últimas generaciones han visto la inmigración de millones de judíos a la Tierra de Israel, no hay que olvidar que hay millones más que se quedaron aun en el extranjero, y todo Estado judío digno de su nombre debería alentar la aliá como un objetivo nacional de la más alta prioridad. ¿Cómo podemos fomentar la aliá? Obviamente, el estado debe abrir sus puertas a todos los judíos, como en la ley de retorno que existe hoy en día (que todavía necesita una modificación fundamental, véase más adelante), ofreciendo beneficios y subvenciones para nuevos inmigrantes (una “canasta de absorción”) y ayudando en el proceso de absorción con una asistencia considerable. Pero, las condiciones materiales previstas para los nuevos inmigrantes no son suficientes para calentar los corazones de nuestros hermanos en la diáspora a emigrar a la Tierra de Israel. Gracias a Dios, la aliá en estos días es mucho más rápida y más fácil de lo que era durante las generaciones anteriores. Sin embargo, debemos encontrar una manera de estimular el deseo de hacer aliá y calentar sus corazones para amar y vivir en la Tierra de Israel, no sólo como un refugio de la persecución, sino como un ideal. Este objetivo se puede lograr una vez que el país cuente con un agradable “cara judía” que atraiga a cada judío que desee de forma automática hacer su casa aquí.

Por este motivo hay una fuerte conexión entre la rectificación del sistema legal (que hemos mencionado en relación con la sefirá de belleza) y emigrar a Israel: cuando la Torá marca las pautas del país, y la santidad de la tierra pasa a primer plano en el ámbito público, entonces la conexión natural del judío a su tierra será despertada de su sueño, “Tzión será rescatada con la justicia [la rectificación del sistema judicial en la Tierra de Israel, entonces] y sus repatriados a través de rectitud [se refiere a el renovado retorno a Tzión]”.3 Además, la aliá masiva será el resultado de un liderazgo corregido que pugna por avanzar, como la de Moshé (que representa el atributo de la victoria) que sacó al pueblo judío de Egipto y los llevó a la Tierra Prometida.

No sólo debemos enseñar hebreo a los nuevos inmigrantes en el centro de absorción, también deben ser expertos en la forma en que un judío debe comportarse en la Tierra Santa, en la que nos encontramos bajo la Providencia Divina directa, “Una tierra que Havaiá, tu Dios, cuida, los ojos de Havaiá tu Dios están siempre sobre ella”;4 al vivir en ella se exige la observancia de una vida de Torá de acuerdo con las mitzvot de Dios con más cuidado aún5; al vivir en ella la Torá y los preceptos son observados en su totalidad;6 y viviendo en ella vamos a merecer tener una mayor conciencia espiritual y profecía. La emigración a la Tierra de Israel está impregnada de un sentido de la naturaleza eterna del pueblo judío: “La Eternidad de Israel (Netzaj Israel) no miente”.7 En esencia, esto también es cierto acerca de la creencia en la resurrección de los muertos (la naturaleza eterna de cada judío), “Él da un alma [la Resurrección de los Muertos] al pueblo sobre ella, y espíritu a los que caminan sobre ella”.8

La eliminación de elementos peligrosos – Reconocimiento

Junto con la sefirá de netzaj (victoria) viene la sefirá de hod (reconocimiento), como un esfuerzo conjunto de las dos piernas (también conocidas como “las dos mitades de un mismo cuerpo”). En la psique humana, la sefirá de reconocimiento se relaciona con la capacidad de ser agradecido por lo bueno, a admitir los pecados, a reconocer la verdad, y está motivado por la calidad de la sinceridad en el alma “Se sincero con Havaiá tu Dios”.9 La sefirá de victoria es relativamente “masculina” y activa, mientras que la sefirá de reconocimiento es “femenina” y pasiva, con un modo de pensar que “todo lo que Dios hace es para bien”.10 En la psique, el reconocimiento y el agradecimiento refinan y purifican el alma y actúan como el sistema inmunológico lo hace en el cuerpo para protegernos contra las intrusiones no deseadas a nuestras mentes.

Con referencia a la rectificación del estado, junto con la acción positiva de fomento de la inmigración judía, se debe prevenir que los elementos indeseables se apoderen del país. Tal como la sefirá de rigor acompaña a la sefirá de la bondad y la complementa, así también la sefirá de reconocimiento acompaña a la sefirá de victoria y la guarda de caer en un estado de enfermedad [un caso de “Mi gloria se ha vuelto en mí como un destructor”, donde “Mi gloria” (הוֹדִי , hodí) es también la forma posesiva de “reconocimiento” (הוֹד , hod)]. Así, por ejemplo, a pesar de la “Ley del Retorno” es una idea maravillosa, sin embargo, todavía tenemos la obligación de corregir la definición de “¿quién es judío?”, ya que esta ley hoy tiene una amplia brecha por la que muchos gentiles pueden entrar el país (por ejemplo, ‘conversos’ que no aceptaron sobre sí mismos vivir de acuerdo a la Torá, o cientos de miles de inmigrantes rusos que no son judíos). Así también, no podemos ignorar el amplio fenómeno de los inmigrantes extranjeros ilegales. Ningún país civilizado jamás puede permitir alegremente una inundación de inmigrantes extranjeros ilegales que lo ahoguen, cuánto más esto es cierto para un estado judío, cuya tarea principal es la de proteger su carácter judío mediante el fomento de una sensibilidad hacia el peligro de los matrimonios mixtos, que para nosotros es una cuestión existencial (esto en particular, traerá una gran bendición para toda la humanidad).

En la primera fase -lo antes posible- hay que evitar que alguien ponga en peligro nuestra seguridad de residir en el país. Esto pertenece a la etapa más temprana de la sefirá de rigor, y “el firme brazo de Israel” por el cual deportamos a los terroristas (y a los misioneros también) que representan una amenaza inmediata para nuestra existencia. Sin embargo, ahora, en la sefirá de reconocimiento, llegamos a un tratamiento “de raíz” más integral, que se hará posible una vez que el sistema legal se haya rectificado y sigue a la inmigración judía masiva a la Tierra de Israel. Este tratamiento no sólo se refiere al enemigo obvio, sino también al enemigo encubierto, es decir, una población hostil que represente a largo plazo un peligro de seguridad o espiritual (como los matrimonios mixtos). Por lo tanto debe fomentarse la emigración de esta población a otros países, ya sea ofreciendo una subvención financiera, o, al menos, al no ofrecerles con nuestras propias manos las condiciones óptimas necesarias para fomentar un caldo de cultivo para el terrorismo. Recordemos que cuando estalló la Guerra de la Independencia, aldeas árabes enteras huyeron del país. Pero, incluso si la situación hoy en día parece ser diferente, tenemos que empezar la corrección de nuestro modo de pensar, al reconocer nuestro derecho y nuestra obligación de no dejar que permanezca un elemento antagónico entre nosotros. De hecho, la Torá nos advierte: “Pero si no sacas a los habitantes de la tierra delante de vosotros, entonces aquellos que dejéis permanecer serán como púas en vuestros ojos y espinas en vuestros costados, y os va a acosar en el tierra en la que te asientes”.11

El esquema general para la rectificación debe basarse en la descripción de las tres opciones que Iehoshúa envió a los caananeos que habitaban en la Tierra de Israel antes de que fuera conquistada por los Hijos de Israel: “El que quiera huir que huya. El que quiera hacer la paz, que haga paz. El que quiera ir a la guerra que vaya a la guerra”.12 En este contexto, se nos recuerda a Sará, que sabía cómo exigir que Abraham, el hombre de la bondad, debía desterrar a Ishmael de su casa porque representaba un peligro para la seguridad de Itzjak.

“Extranjero residente”

En una etapa más avanzada, seremos capaces de aplicar en su totalidad las leyes de13 “Un residente extranjero es un no judio que se ha comprometido a observar las siete leyes de Noaj, una obligación fundamental de todo ser humano.14 Tales residentes tienen derecho a vivir en la Tierra de Israel bajo nuestros auspicios y recibir prestaciones sociales selectivas, según lo requerido por la Torá, “un converso o un residente, vivirá contigo”.15 Sin embargo, esto sólo puede llegar a ser posible una vez que el pueblo judío tenga sus raíces en su tierra y hay sido restituida la ley del año del jubileo, en cuya etapa vamos a ser capaces de incorporar a una población de extranjeros residentes sin peligro espiritual. Esta etapa marca la finalización de la etapa del “reinado” que discutiremos en la siguiente parte de esta serie. Sin embargo, no podemos permitir a cualquier persona que no resista a los criterios mínimos para los extranjeros residentes que permanezca en la Tierra de Israel, del mismo modo que no sería correcto traer a casa a un inquilino que tenga una mala influencia para la familia que vive en ella, “Ellos no se asentarán en tu tierra, no sea que os lleven a pecar contra Mí”.16

En mérito de Rabí Shimón

Para terminar, mencionaremos que LagBaomer corresponde a hod shevehod, “reconocimiento dentro de reconocimiento.” En sus enseñanzas, Rabi Shimón Bar Iojai (Rashbi), combinó la brillante luz de la dimensión interior de la Torá, que abre la puerta a los mundos superiores, junto con un amor ardiente por todos los judíos. De hecho, se le permitió salir de su cueva sólo después de que hubo aprendido a amar a cada judío. Desde una perspectiva diferente, Rashbi representa una asertividad intransigente hacia los enemigos del pueblo judío (por lo cual al principio tuvo que escapar a la cueva). Esto nos enseña que la asertividad contra el enemigo se deriva únicamente de los incentivos puros y positivos: “Los amantes de Dios, odian el mal”.17

1 Véase Iomá 11b; al caminar avanzamos primero la pierna derecha.
2 Génesis 12:1.

3 Isaías 1:26-27.

4 Deuteronomio 11:12.

5 Véase SeferJasidim pág. 59; SeferShneiLujotHabrit, El Portal de las Letras, Letra Kuf, La Santidad de la Tierra de Israel.

6 Véase la interpretación de Najmánides en Levítico 18:25.

7 Samuel I 15:29.

8 Isaías 42:5. Ver también Ketubot 111a, que la resurrección de los muertos está particularmente relacionado con la Tierra de Israel.

9 Deuteronomio18:13.

10 60b Berajot.

11 Números 33:55.

12 Maimónides, Leyes de Reyes 6:1-5.

13 Véase Maimónides, Leyes de la Idolatría, cap. 10; Leyes de Relaciones Prohibidas 14:7-8; Leyes de Reyes, 6:1, 10-11.

14 Enumerados en Maimónides, Leyes de Reyes cap. 9.

15 Levítico 25:35; Maimónides Leyes de la Idolatría 10:2; Najmánides, Observaciones sobre el SeferHamitzvot, adicional a los Preceptos positivos 17.

16 Éxodo 23:33.

17 Salmos 97:10.


PARTE 4

Educación, Torá y Ciencia – Fundamento

Después de la sefirá de netzaj (victoria) a la derecha y la sefirá de hod (reconocimiento) a la izquierda, viene la sefirá de iesod (fundamento) en el medio. Fundamento centraliza todas las sefirot que están por encima de ella y es “el sello de la verdad” -un poder que expresa la esencia misma del alma con alegría y exuberancia. La sefirá de fundamento corresponde al Iosef el justo -que fielmente guardó su pacto [el órgano reproductor], el miembro en el cuerpo que corresponde a la sefirá de fundamento – como dice el versículo: “Y el justo es el fundamento del mundo.”

En el ámbito de la rectificación del estado: hasta ahora hemos estado tratando sobre todo con la “política”, incluyendo conflictos y guerras. ¿Pero qué nos interesa realmente? ¿Qué es lo realmente más importante para un estado judío? Más aun ¿Para qué queremos exactamente un Estado judío? Vamos a escuchar lo que nuestro gran maestro, Maimónides, tiene que decir sobre esto:1
“Los profetas y los sabios no deseaban los días del Mashíaj para que pudieran controlar el mundo… ni para que pudieran comer, beber y ser felices. Más bien, porque tendrían un respiro para estudiar la Torá y su sabiduría sin interrupciones o estorbos… y en aquel tiempo [el tiempo del Mashíaj] no habrá ni hambre ni guerra, ni celos, ni competencia… y la única misión de todo la mundo será conocer a Dios… como está dicho: “porque la tierra estará llena del conocimiento de Dios, como las aguas cubren el fondo del mar”.2

Si es así, el ministerio más importante en nuestro estado es el Ministerio de Educación. Como ahora, y desde hace algún tiempo, estamos en una crisis nacional frente a una preocupante falta de educación judía. Por lo tanto, tenemos que actuar con rapidez para promover un plan de estudios judíos básicos: para asegurar que no haya ningún niño o niña judíos a los que los conceptos fundamentales del judaísmo les sean ajenos – el libro de oraciones y la sinagoga, los patriarcas y matriarcas, el Pentateuco y los Profetas, la Mishná, el Talmud y el Código de la Ley Judía, la historia del pueblo judío y las grandes figuras judías, la Tierra de Israel y Ierushalaim, las buenas virtudes y conducta agradable, el Shabat y la comida kosher, y así sucesivamente, comenzando con la educación en la infancia y siguiendo sin fin. Hay que distinguir entre las cuestiones principales y las secundarias, y entre lo sagrado y lo secular; por lo tanto, en la educación judía auténtica los estudios seculares y la formación profesional ocupan el segundo lugar frente al estudio de la Torá, sin minimizar la importancia de estudiar una profesión honorable.

Todo esto siempre ha sido cierto, pero ahora estamos acercando aceleradamente a una revolución espiritual. Hasta ahora, la Tora y la ciencia por lo general han sido percibidas como dos campos diferentes y a veces incluso como en conflicto entre sí. La Torá es la sabiduría Divina que desciende hasta nosotros de lo Alto, mientras que la ciencia es el campo del conocimiento humano, que nace de la observación del mundo que nos rodea. Sin embargo, la visión completa es unir a la Torá y la ciencia. El Zohar3 afirma que el mundo está destinado a un diluvio de conocimiento (como el agua cubre el fondo del mar). Y así como el diluvio en los días de Noé se produjo como resultado de que “se abrieron todos los manantiales del gran abismo, y las ventanas de los cielos se abrieron,”4 de la misma manera el flujo de sabiduría vendrá a partir de dos fuentes complementarias: la sabiduría humana, como “los manantiales del gran abismo [se abrirán desde abajo]” y la Torá, como “las ventanas de los Cielos se abrieron [desde arriba].” La ciencia corroborará la Torá a los ojos de todos, y la Torá iluminará y enriquecerá la ciencia con una nueva luz.

A lo largo de los siglos hubo individuos selectos ocupados de esta tarea -como Iosef el justo, que era un sabio fenomenal tanto respecto a la sabiduría del mundo y el conocimiento Divino. Actualmente se debe establecer la “Universidad de la Torá” en la que los alumnos estudian “estudios seculares con santidad pura.” Sin embargo, la relación final entre los dos se manifestará a través de la plena revelación de la Providencia Divina, como se ha dicho con referencia al Mashíaj en cuyos días será revelará: “Una nueva Torá”5, o sea que se revelarán facetas nuevas y más profundas de la Torá transmitida por Moshé.

Hacia el Reino de Israel – Reinado

La sefirá final es Maljut (reinado), la capacidad de auto-expresión rectificada en el discurso y la acción, al reconocer que soy un recipiente que recibe toda la energía desde Arriba, con nada que yo pueda llamar mí mismo, “porque de Ti es todo y de Tu Mano es lo que te hemos dado a Ti.”6 El poder interior del reinado es el desinterés positivo- el atributo del rey David, quien dijo: “Y yo soy despreciable a mis ojos”7. Específicamente este poder nos da la capacidad para elevarnos y gobernar sin rastros de arrogancia negativa.

En el ámbito público, hay que recordar que el objetivo de un estado judío es llegar a ser el Reino de Israel. Cuando recordamos todo lo que los reyes malvados del pasado tenían en mente para el pueblo judío y para toda la humanidad, nuestro instinto natural es retroceder ante la idea de una monarquía. Sin embargo, el rey judío deseado es todo lo contrario de un dictador tiránico, como describe Maimónides:8 “De la misma forma en que las Escrituras tributaron un gran respeto [al rey]… así que también les intimaron a que su corazón debe ser humilde y vacío dentro él, como está dicho: ‘y mi corazón está vacío dentro de mí’9, y que no debe actuar con excesiva dureza con el pueblo judío, como está dicho “para que su corazón no se eleve por encima de sus hermanos,10 y debe ser clemente y misericordioso para con el pequeño y el grande, comprometiéndose en su cuidado y bienestar. Se debe proteger el honor de hasta el más humilde de los hombres… Siempre debe conducirse con gran humildad… a un rey se lo conoce como un pastor… como los profetas han descrito el comportamiento de un pastor: ‘Él apacentará su rebaño como un pastor, reunirá a los corderos con Su brazo y los llevará en Su pecho.”11

También debe recordarse que el Sanedrín se encuentra al lado del rey, con amplias facultades jurisdiccionales. También es posible que, junto con el rey haya un estado controlador -un gobierno elegido por el pueblo- que puede participar continuamente en el desarrollo de la gestión del país.12 Pero el rey es quien nos lleva hacia los grandes destinos tales como la construcción del Templo, y su existencia misma es un puente que despierta el honor de aceptar el Reino de los Cielos. Así es como los sabios interpretan la doble expresión: “En verdad designarás un rey [lit. designarás tú designarás.] sobre ti”.13 “‘Designar’ -el Reinado de Dios, ‘designarás’ – un rey de carne y sangre como se ha mencionado con referencia al rey Shlomó, ‘y Shlomó se sentó en el trono de Dios como rey”14

Por un lado, el mandamiento de nombrar a un rey es un mandamiento dado a nosotros “Al pueblo judío le fueron ordenados tres mandamientos cuando entraron a la Tierra [el primero de los cuales es] nombrar a un rey, como se dice ‘Por cierto designarás a un rey sobre vosotros.” Sin embargo, por otro lado, el versículo se refiere a un objetivo Divino y la promesa [es decir, a ser revelado de lo Alto, no designado desde abajo], “El Mashíaj se mantendrá en el futuro y devolverá el reino de David a la antigua gloria del primer gobierno, y va a construir el Templo, y reunirá a los judíos distantes. Todas las leyes volverán en sus días, tal como fueron antes: Se ofrecerán los sacrificios, y los años sabáticos y de jubileo serán observados de acuerdo con todos los preceptos que se encuentran en la Torá”15
Pero ¿cómo va a venir el Mashíaj? Los sabios ya han ofrecido dos posibilidades: o milagrosamente o de forma natural.16 En cualquier caso, no estamos exentos de actuar para restablecer el Reino de Israel en la práctica, y podría ser que de nuestras acciones ha de venir éxito, indicando así la aceptación Divina. Una vez que se nombre a este rey, entonces podremos darnos cuenta de que este rey es el Mashíaj según las calificaciones de Maimónides: “Si actuó y tuvo éxito y construyó el Templo en su lugar y reunió a los judíos distantes, entonces éste es definitivamente el Mashíaj.”17

Por un lado, se habla de una monarquía como una meta final, e incluso si se demora vamos a esperar por ella. Sin embargo, también ahora es posible derivar una aproximación práctica del mandamiento de nombrar a un rey, y es nuestro deber trabajar en aras de un liderazgo rectificado. Y si el proceso se acelera, y Mashíaj viene hoy, le vamos a darle la bienvenida con gusto!

1 Leyes de Reyes 12:4.
2 Isaías 11:9.

3 Zohar I, 116b.

4 Génesis 7:11.

5 Vaikrá Rabá 13:3.

6 I Crónicas 29:14.

7 Shmuel II 6:22.

8 Leyes de Reyes 2:6.

9 Salmos 109:22.

10 Deuteronomio 17:20.

11 Isaías 40:11.

12 Por ejemplo, el poder de “La Ciudad de los Buenos” en la ley judía.

13 Deuteronomio 17:15.

14 Crónicas I 29:23; véase también, DerejMitzvoteja, el precepto de nombrar a un rey.

15 Maimónides Leyes de Reyes 1:1.

16 Sanedrín 98a; véase también Or Hajaim, Números 24:17.

17 Leyes de Reyes 11:4.


CAPÍTULO 2

EL SENDERO HACIA LA LUZ

RECIPIENTES ROTOS, SUEÑOS ROTOS

Como todos sabemos, los problemas que enfrenta el pueblo judío en el Israel moderno de hoy afectan a los judíos y también a los no judíos en todo el mundo. Son el resultado de actitudes erróneas y falsas ideologías que ahora debemos corregir.

Como hemos mencionado anteriormente, nuestra situación actual es el resultado de “la ruptura de los recipientes” (shevirat hakeilim). En el mundo de Tohu, las luces son grandes pero los recipientes que los deben contener son pequeños; el “cuerpo” del mundo se ha desarrollado y madurado lo suficiente como para poder contener sus propias luces en recipientes apropiados. Esto es similar a un joven inmaduro incapaz de integrar y evaluar apropiadamente sus propias ideas y experiencias, llevándolo eventualmente a un estado de crisis e inestabilidad psicológica.

La luz que contiene el sueño sionista, esto es, la aspiración de que el pueblo judío regrese a su patria después de casi dos mil años de exilio, es verdaderamente muy buena, pero sus recipientes orientados hacia lo secular son pequeños e inmaduros. El sionismo secular ha logrado crear recipientes materiales, construyó edificios y carreteras, desarrolló la industria y creó instituciones de educación secular superior. Pero ha olvidado deliberadamente, o incluso rechazado, la dimensión espiritual interior que tienen los recipientes mismos, esto es, la intención consciente de que sirvan al propósito de Dios en la creación.

Sin esta dimensión interior, no importa cuán grandes puedan parecer los recipientes (los logros físicos), siguen siendo inmaduros e incapaces de contener e integrar la luz del sueño sionista. Esto es similar al ejemplo anterior de la juventud: la madurez física que se ve en un cuerpo bien desarrollado, no implica en absoluto que vaya de la mano de la madurez psicológica necesaria para contener las luces espirituales. El resultado: la luz misma quiebra sus propios recipientes.

Cada día, se hacen añicos ante nuestros ojos los “recipientes” que han sido creados por el sueño sionista secular, de que el pueblo judío de regrese a la Tierra de Israel y establezca allí un refugio a salvo de los peligros de la diáspora en la forma de un estado judío secular, cuyo último objetivo es vivir en paz y armonía con sus vecinos árabes.

Antes del sionismo, si bien los judíos eran por lo general los invitados no deseados bajo regímenes extranjeros y vivían en continuo peligro, no obstante (en su mayor parte) conservaban con orgullo su identidad judía. Ahora, hemos regresado a nuestra patria, poseemos un ejército fuerte y capaz (pese a lo cual, seguimos enfrentando graves peligros de nuestros vecinos árabes). Pero ahora está en peligro nuestra propia identidad como judíos, ese orgullo judío innato que nos ha mantenido vivos durante milenios.

El fenómeno sociológico del llamado post-sionismo, que es incluso más secular en su orientación que su predecesor el sionismo original, amenaza con socavar la identidad judía mediante su sustitución, ya sea con una identidad cosmopolita o con una identidad “israelí”, ambas carentes de judaísmo.

Es necesario, de acuerdo con la Cabalá, que nos aprestemos a reparar3 de inmediato estos recipientes rotos, para rectificar el Estado de Israel.
Los sueños por naturaleza son desordenados y caóticos.4 Para hacer que un sueño se haga realidad, sus ideas y visiones tienen que ser ordenadas y organizadas en una jerarquía funcional que esté basada en la relación que hay entre ellos mismos y la forma en que se relacionan con la realidad existente. En Cabalá, este es el proceso de transición de Tohu a Tikun. Por lo tanto, la Cabalá nos proporciona el marco estructural a través del cual podemos organizar los elementos dispares del sueño de la redención en un programa viable para rectificar la realidad.

Sin este orden integral y consistente, el sueño sionista está condenado a seguir siendo una neblina brumosa de fantasías inspiradas pero imposibles de concretarse.
Por otra parte, poner orden en la vaguedad del sueño, nos permite trabajar paciente y metódicamente hacia nuestro objetivo final. Cuando tenemos una visión clara de nuestra dirección y objetivo, aumentamos nuestra fe en que nuestros pequeños pasos iniciales nos permitirán ganar ímpetu y fuerza para dar pasos cada vez más grandes y más rápidos. En la terminología de la Cabalá, cuando los recipientes de Tikun maduran, se vuelven capaces de contener más y más luces infinitas de Tohu.

Por último, el orden le da gracia y atractivo al sueño.6 Y cuando sus elementos se muestran como un conjunto integrado, práctico y que sigue un modelo lógico, se hace evidente su belleza intrínseca. Entonces, sentimos súbitamente que es posible inspirar a otros a soñar el mismo sueño.

Dicho esto, hay que aclarar que el propósito de poner orden no es encorsetarnos en un modo rígido de acción que no conozca desviaciones. Al igual que con el arte en general, la simetría y el orden a menudo sirven como el escenario para que surja esa divergencia ocasional que expresa un verdadero talento artístico. En el judaísmo, esta es la diferencia entre el “estilo” del servicio Divino del tzadik (la persona justa) y la del baal teshuvá (quien regresa a Dios). El tzadik progresa paso a paso en el servicio de Dios de acuerdo a un orden lógico e implacable; en cambio el baal teshuvá avanza a trancas y barrancas, alternando impetuosamente entre un orden simétrico y las divergencias asimétricas del orden lógico.

Antes de iniciar un proceso de rectificación, es necesario que ocurra un fenómeno explosivo y asimétrico para que las cosas se pongan en movimiento. El beneficio a obtener de las crisis inspiradas por el sueño de la rectificación, es que primero sacuda de nuestra complacencia. Pero después de la reacción inicial explosiva, puede venir el proceso razonado de imponer orden.

Como veremos, el objetivo mesiánico final de este proceso es que vivamos en nuestra Tierra Prometida sirviendo a Dios con alegría, esa alegría que proviene de ser una totalidad completa, todo el pueblo judío viviendo en una Tierra de Israel completa, de plena conformidad con todo los estatutos de la Torá. Por el momento, debemos hacer todo lo posible para incrementar en todo el mundo la identidad judía y el compromiso con el camino de la Torá, permeado por la conciencia y la aspiración mesiánica. Esto nos permitirá llegar a una masa crítica de conciencia judía preparada y deseosa de poner en práctica el proceso que vamos a describir.

Cuando examinemos las diversas etapas del proceso de rectificación, vamos a ver cómo su implementación depende de todos y cada uno de nosotros. Todos debemos iluminar la oscuridad que nos rodea y, en última instancia, transformar la oscuridad en luz.


CAPÍTULO 13

DEL LIBRO RECTIFICACIÓN DEL ESTADO DE ISRAEL

El Comienzo la realización de Nuestro Sueño

La experiencia interior del atributo del alma de iesod (“Fundamento”) es la verdad, no sólo en el sentido intelectual de la palabra, sino la verdad en el sentido del poder hacer que las cosas se concreten, hacer que nuestras promesas y metas en la vida se hagan realidad.1 Por lo tanto iesod implica la realización personal y la concreción. El fundamento firme y estable de toda nuestra personalidad reside en nuestra capacidad para concretar los talentos que nos dio Dios, para realizarnos en la vida, para que nuestros sueños se hagan realidad.2 Nuestra discusión comenzó con los sueños destrozados. En esta etapa, las piezas rotas empiezan a converger.

El objetivo del proceso de rectificación que hemos descrito hasta aquí, ha sido el de establecer correctamente los males que aquejan al Estado de Israel en particular, y el mundo judío y no judío en general. Pero, como dijo Maimónides tan elocuentemente: “los sabios y los profetas no anhelan la era mesiánica con la finalidad de gobernar el mundo… sino para tener la libertad de ocuparse en el estudio de la Torá y su sabiduría… y con ello ganar la recompensa de la vida en el mundo venidero.3 “Cuando por fin estaremos seguros y seremos libres, podremos emplear nuestros talentos dados por Dios para cumplir los sueños de nuestra vida.

El sueño más íntimo de cada judío es hacer del mundo un hogar para Dios. Esto significa revelar la presencia de Dios en cada aspecto de la vida, incluyendo en particular los fundamentos teóricos y culturales en que se basa la estructura de nuestras vidas. Con este fin, una fase crucial del advenimiento del mundo a su futuro mesiánico será la boda de la sabiduría secular con la sabiduría de la Torá.
Desde el Renacimiento, la tendencia –ya sea manifiesta o subterránea- ha sido que la ciencia sustituya a la religión. A los ojos del público culto, la visión de un científico distinguido, incluso fuera de su campo de experiencia, despierta autoridad. Si la mayoría de los ganadores del Premio Nobel tienden políticamente hacia la izquierda, esto tiene un gran peso en la conformación de la opinión pública. Antes de que la sabiduría secular despose a la Torá, tiende a dirigirse naturalmente hacia la izquierda.

En la Cábala estudiamos que la sabiduría secular, en relación con la sabiduría de la Torá, es de naturaleza femenina. Antes del matrimonio, la estructura psicológica general de una mujer es “de izquierda”. Con el matrimonio, la izquierda es dulcificada por la derecha. La izquierda queda incluida en la derecha.

Habiendo alcanzado esta etapa del proceso de rectificación del estado, seremos testigos de una revolución espiritual en la cual la sabiduría secular en general (y las ciencias exactas en particular) afirmarán y, desde su propia perspectiva, darán pleno crédito a las enseñanzas de la Torá. Del mismo modo, la Torá irradiará su luz Divina y su sabiduría en el reino de la ciencia secular, y así la elevará y santificará (en la terminología de los sabios, “[menesteres] seculares que se realizan en la pureza de la santidad”4 y por lo tanto se transforman de seculares en sagrados).

Arriba, en nuestra discusión de daat, explicamos cómo el poder de la parte izquierda de daat, el principio de la separación, dirige los primeros cinco pasos activos del proceso de rectificación (de jesed a hod). Ahora, habiendo alcanzado la sexta etapa (iesod), el lado derecho de daat -su poder de iluminar la realidad mundana y la sabiduría secular- comienza a dirigir el proceso de rectificación.

1 En Cabalá, las promesas a los demás o a uno mismo, están asociados con los dos poderes anteriores de netzaj y hod. El atributo de iesod es la fuerza impulsora del alma para hacer que las promesas de netzaj y hod se vuelvan realidad en la realidad exterior –maljut (“reinado”), la culminación del proceso de rectificación.

El profundo sentido de satisfacción y alegría que surge con la realización de nuestros sueños y promesas en la realidad –en Cabalá la unión de iesod y maljut- se asemeja a la que viene de la consumación de la relación matrimonial. Por cierto, la unión iesod y maljut es representada en Cabalá como la unión del novio y la novia.

La unión definitiva de iesod y maljut es la culminación de todo el proceso de rectificación. Cuando esté consumado, seremos testigos de que nuestro sueño de crear una morada para Dios en este mundo se vuelve realidad. Ahora vamos a explicar que dentro de la etapa de iesod en sí también hay un fenómeno de unión, producido entre “aguas masculinas” superiores de la Torá y las “aguas femeninas” inferiores de la ciencia secular. En relación a la unión final de iesod y maljut, la unión que tiene lugar dentro de la esfera de iesod en si, está la unión de los componentes masculino y femenino dentro del masculino mismo.

La unión de la sabiduría Divina dada por Dios (de la Torá) y la sabiduría secular humana (de la ciencia) tiene lugar en la mente humana, que se refleja en los atributos emotivos del corazón en el atributo de iesod, cuya esencia interior es la verdad. (La verdad intelectual se refleja en la verdad emotiva, el impulso de verificar, corroborar, que a su vez es la fuerza motivadora del método científico basado en la experiencia). La unión final y definitiva tiene lugar en el dominio de la propia realidad externa –maljut (con iesod asociado a ella). En esta etapa final, el mundo físico se vuelve una morada para Dios –Y DIOS será el rey sobre toda la tierra, y en ese día DIOS será uno y Su Nombre uno” (Zejaria 14:9).

2 Como se ha indicado antes y como se explicará más adelante, esta es una propiedad intrínseca a la raíz espiritual de Iosef, el soñador e intérprete de sueños (ver Transformando la Oscuridad en la Luz, pág. 102-103).

3 Mishné Torá, Melajim 12: 4.

4 Jaguigá 19b. El Baal Shem Tov enseña que hay tres etapas de Servicio Divino: “sumisión”, “separación” y “dulcificación” (Keter Shem Tov 28). En la etapa de la sumisión, se aprende, al suprimir el ego, a identificar y distinguir en la propia psique lo sagrado de lo secular con claridad. La separación real de lo secular y lo sagrado, que permitemanifestarse plenamente a lo sagrado, se produce en la segunda etapa, la separación. La tercera etapa, dulcificación, comienza cuando el alma llega a ser lo suficientemente fuerte como para, habiéndose identificado uno mismo puramente con lo sagrado, para irradiar su luz en el reino de lo secular y santificarlo. Esto refleja el proceso de transformar la oscuridad en luz descrito en el comienzo de nuestra discusión.

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