¿CUALES SON LOS DOS ÁRBOLES DEL GAN EDEN?

En el Gan Eden o paraíso donde fue creado Adam había muchos árboles, pero dos no podían ser tocados antes de Shabat. Uno era el árbol del conocimiento del bien y del mal, y sólo se podía comer en un estado de elevación que sólo permite el Shabat, cuando lo material es sublimado y lo espiritual predomina, y la conciencia del hombre es capaz de comprender la unidad de la Creación, donde todo es parte de Dios, tanto lo material como lo espiritual. Comer algo que Dios prohibió implicó que el hombre pensó que podía hacer algo por su propia decisión, sin que Dio esté de acuerdo, eso significa una falta de comprensión y mal uso del libre albedrío. Eso es el árbol del conocimiento del bien y del mal, la conciencia del hombre en la cual hay lugar para el bien y el mal, siendo que en realidad Dios, y por lo tanto la creación, es todo bueno. El libro albedrío mora en el daat, la sefirá de comprensión o conocimiento, que une el pensamiento y las emociones, y cuando está refinada es una extensión de Keter, la fe, el placer y la voluntad inconscientes que motivan todo los actos del hombre. Cuando el Daat está desconectado de la Conciencia Suprema, que es el Keter Supremo, entonces falla la comprensión y el conocimiento y la mente y las emociones no van juntas. El castigo fue ser echados del gan Eden, porque allí estaba también el Árbol de la Vida, que da la vida eterna, y Dios no permite un hombre con vida eterna y que no tenga su conciencia rectificada. Ahora la pregunta es ¿Qué era ese otro árbol, el Arbol de la Vida o Etz Hajaim? La Torá, que es la fuente de la vida eterna y la fórmula para la rectificación y refinamiento de la conciencia, para así cumplir la misión original del hombre: Fructificar y Multiplicarse para poblar la Tierra, y así Trabajar y Cuidar el Gan Eden. La humanidad tuvo que esperar 2448 años para recibir ese Árbol de la Vida, pero como dice la Torá, es un “Arbol de la Vida para aquellos que se aferran a ella.” Entonces el verdadero premio y el verdadero libre albedrío correcto es aferrarse a la Torá. 

  Así, el Arbol del Conocimiento del Bien y del Mal, Etz haDaat Tov Verá, es la sefirá de daat o conocimiento o conciencia, que está debajo de Jojmá y Biná, y al rectificarse se eleva a nivel de Keter, y que es la raíz del alma y la Conciencia Suprema de Dios, el Árbol de la Vida que está en las palabras de la Torá. La conciencia o libre albedrío rectificado del hombre se unifica con la Conciencia de Dios, como el ejemplo de Moshé, del cual está dicho que Dios hablaba por su garganta, aspaclaria meirá, un cristal luminoso, tan puro que la luz que pasa por él no sufre ninguna modificación, así a través suyo se revela la verdadera Voluntad de Dios. Por eso Dios, la Torá y el Pueblo de Israel son todos uno. La Entrega de la Torá fue una segunda creación, porque así como Dios insufló el alma a Adam a través de su narices, en la entrega de la Torá, luego de todo el proceso de rectificación desde Adam, y especialmente desde Abraham, se creó un pueblo donde Dios introdujo [insufló] un alma Divina, más elevada que aquella que perdió Adam al pecar. 

  Eso se produjo con la Entrega de la Torá en el Monte Sinaí, en el año 2448 de la creación, a través de Moshé. Pero esta vez la redención iba a ser con la entrada a la Tierra de Israel. Esto se postergó porque el pueblo no ameritó entrar y tuvo que esperar 40 años, y ya esa entrada a la Tierra de Israel tampoco iba a ser la redención final. Si no hubieran pecado, hubieran entrado directamente a la Tierra con Moshé, el primer redentor, sin vagar por el desierto y sin que haya ya otros exilios. Así como con Adam, esta redención hubiera sido no sólo para el Pueblo de Israel, sino para toda la humanidad y toda la creación. ¿Ambas veces fue postergado… quién lo postergó? el hombre? Si nadie sabe los planes, ¿estamos actuando todos a ciegas? 

  Enseñan los sabios que Adam אדם , son las iniciales de Adam, David, Mashíaj. Dice el Sefer Ietzirá, el primer libro de Cabalá, adjudicado a Abraham Avinu que fue escrito por Rabi Akiva, que el final está insertado en el principio. En el propio nombre de Adam, está insinuado el desarrollo de Sus planes. Dios podía haber creado un mundo perfecto sin pecado, podía haber luego entregado la Torá y que nadie pequé más, pero no lo hizo así. No le es suficiente crear hombres como el resto de la creación, que no pecan porque no tienen conciencia de sí mismos, ego, pero tampoco tienen conciencia de su Creador. Nos creó imperfectos para que busquemos la perfección, y eso no se logra sin dolor y sacrificio, sin esfuerzo y pruebas, pero con alegría y empeño, fe y esperanza, deseo de elevarse y aferrarse al Creador. Esto es algo que sólo el hombre puede llegar a hacer, no los animales, no los ángeles e incluso no las almas fuera del cuerpo. Revelar su Infinitud en la Finitud de la Creación, y al unirse Dios con Su Creación, todo se eleva a un estado del Ser que está por encima de lo infinito y lo finito, del bien y del mal, llamado La Vida Eterna, y en palabras de nuestra época, la Redención Final, cuando todo va a ser completo, nadie quedará afuera, como en la primera y la segunda creación, nada quedará afuera, ni la naturaleza que abarca a todo el universo, ni los mundos espirituales. No sólo el Gan Eden, no sólo La Tierra de Israel, sino todo el Universo será el Gan Eden. No sólo podremos comer de los demás árboles, sino también del Árbol del Conocimiento, que ya no será del Bien y el Mal y el Árbol de la Vida. Y no sólo estará Adam, no sólo estará el Pueblo de Israel, sino toda la humanidad, incluyendo esas almas que volverán a la vida, alma dentro del cuerpo con la resurrección de los muertos, y la llegada del Mashíaj que nos trae la redención final y verdadera. Este es el plan, sólo necesitamos avisar a todo el mundo que se prepare, porque el trabajo ya está realizado y el tiempo ha llegado. Sólo tenemos que abrir los ojos para verlo, y los que no los han abierto, Dios se ocupa de que los abran. Entonces, ¿es Dios o el hombre? 

Hashem hizo al hombre, es su máxima creación, es lo que más quiere, es el único que a pesar de no ver a Dios, de ser tentado por los deseos mundanos y luchar constantemente por superarse, de tener un alma animal que lo inclina al mal, y un alma Divina que está presa en su interior y es parte de Dios en lo Alto, tiene la capacidad de reconocer a Su Creador, de coronarlo Rey, de agradecerle por el bien revelado y el bien no revelado, de hacerle una morada en los mundos inferiores que es el objetivo de Su Creación.  RECUERDEN, A UN PADRE NO LE GUSTA QUE HABLEN MAL DE SU HIJO,    Y DIOS ES NUESTRO PADRE.

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