El Simbolismo del Cordero y el Servicio del Templo

Pregunta: ¿Cuál es el simbolismo del cordero sacrificado en el servicio de Pesaj en el templo? Apreciaré cualquier ayuda que pueda brindarme.

Respuesta: La Torá se refiere a tres animales puros que pueden ser comidos cuando han sido matados de acuerdo a la Ley judía y que también son sacrificados en el servicio del Templo. En este caso, el cordero fue tomado antes del éxodo de Egipto para ser sacrificado como una ofrenda a Dios.

Cuando la fuerza vital en el animal, llamada chispas sagradas, es sacrificada correctamente a Dios, crea una elevación de la fuerza vital de todo el reino animal. Es elevado a su fuente espiritual en el Cielo para atraer hacia abajo gran afluencia de bendiciones a toda la Creación.

Los tres animales puros son la vaca, la cabra y el cordero. Nuestros sabios enseñan que estos tres animales se corresponden con nuestros tres Patriarcas o con las tres propiedades que los Patriarcas simbolizan. El poder de la vaca se corresponde con Abraham, que representa la bondad. El poder de la cabra se corresponde con Itzjak. Que representa el temor. El poder del cordero se corresponde con Iaacov, que representa la misericordia.

La propia voz del cordero despierta misericordia en el ser humano, y cuando es sacrificado despierta la misericordia de Dios para redimir a su pueblo del cautiverio y la esclavitud. Por eso este animal fue escogido especialmente para ser la ofrenda de Pesaj.

Nuestros sabios también nos enseñan que el cordero era adorado por los egipcios. El hecho de que a los judíos se les ordenara tomar un cordero en el décimo día del mes de Nisán, y guardarlo por otros cuatro días para ser sacrificado la noche de Pesaj era una gran prueba para ellos, ya que los egipcios se dieron cuenta de que ellos pretendían sacrificar a su deidad el día catorce. Al hacer este sacrificio, los judíos estaban rechazando la adoración del ídolo de los egipcios y de todos los pueblos, negando así el origen divino de la deidad egipcia al sacrificarlo al origen verdadero y supremo. De esta manera su fuerza vital es elevada atrayendo el influjo de la bendición Divina.

Todo lo creado tiene que reconocer al Dios Único, y debe estar dispuesto a ser sacrificado a Dios. Cuando un judío sacrifica a un animal, debe pensar que es como si se estuviera sacrificando a sí mismo. Pero por otro lado, nos ordena elegir la vida, vivir y no morir, por lo tanto nos da la oportunidad de sacrificar a un animal en lugar de a nosotros mismos. En el corazón se despierta el sentimiento de ofrendarse a uno mismo y retornar a la fuente infinita, que atrae un influjo de vida y bendición infinito.

 

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Rav. Jaim Frim
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