RESCATAR A LOS DESTERRADOS

“Arrancar las chispas asimiladas y llevarlas a su verdadero lugar”

Pregunta: ¿Qué debemos hacer ante la guerra Rusia-Ucrania? ¿Cuál es el mensaje de esta guerra para nosotros?

Respuesta:

Lo primero es salvar a las personas físicamente, por supuesto, “¡No te quedarás parado ante la sangre de tu prójimo”! Todo el que pueda ayudar a nuestros hermanos judíos que están en peligro, en problemas y sufriendo en los países de Europa del Este, debe hacer todo lo que esté a su alcance. “Todo Israel son garante uno del otro” y debemos sentir una profunda solidaridad y hermandad con cada judío dondequiera que esté.

Hay que ver la ‘trama’ a que da lugar Dios en la guerra. “Si has visto reinos provocándose unos a otros, busca el pie del Mashíaj”, porque “Solo Él… es el Amo de las guerras”. Cada guerra tiene un propósito, bajo la supervisión inmediata del Causante de todas las causas, Bendito Sea: el refinamiento (birur, rescate) de una chispa sagrada, sacarla y elevarla de entre las cáscaras impuras a la santidad. La guerra actual ha venido a hacer brotar muchísimas chispas sagradas, con sus diferentes matices, acelerando así la verdadera y completa redención por nuestro justiciero Mashíaj.

En esta guerra, acercar las chispas es principalmente traer a los alejados del Pueblo de Israel, comenzando por los propios Bnei Israel que fueron ‘tragados’ por las naciones y alejados de su cantera de origen; continuando por los descendientes de los judíos que se han asimilados a las naciones por generaciones y merecen volver a su origen, y por las almas de los justos conversos, los miembros de las naciones que tienen una afinidad real para unirse al pueblo de Israel y recibir la Torá (como está dicho “Dios no exilió a Israel y a las naciones, sino para que se les añadan guerim, conversos”).

Cuando tenemos el mérito, el refinamiento se hace de una manera tranquila y honorable, como las palabras de los profetas: en el futuro las naciones mismas traerán regalos, chispas y almas, “en aquel tiempo será traído un presente para el Eterno de los ejércitos: el pueblo impetuoso y temible…”. Pero cuando no, se hace de una manera difícil y dolorosa, ‘quemando los muros del exilio’ para reunir a los desterrados.

En tiempo de guerra, cuando Dios “arranca a habitantes y pone habitantes”, las chispas son sacudidas de su lugar y se cercenan de su hábitat anterior, son arrancadas del ambiente anterior donde crecieron y se convierten en ‘recipientes’ adecuados para tomar una nueva forma. Es un tiempo propicio de absorber la luz de la Torá y la fe y dejar los ídolos de la mentira (viejas concepciones que no salvan).

En este momento, nuestro trabajo es cooperar con el plan Divino y no perder la oportunidad: la luz de la Torá y el judaísmo deben difundirse, cuanto más posible y todo lo que podamos. Es hora de la ‘Cuarta Revolución’: difundir la palabra de Dios a todas las naciones para atraer las muchas chispas, redimirlas y liberarlas y acercarlas a Dios. “Se encaminarán las naciones a tu luz, y los reyes hacia el brillo de tu esplendor”. Se deben hacer esfuerzos especiales para absorber a los inmigrantes en nuestra tierra santa, para que reciban una acogida física y espiritual adecuada, para unir los corazones hacia la Torá y las mitzvot, y para explicarles de manera amena cómo debemos comportarnos como el pueblo sagrado en nuestra tierra sagrada.

Cuanto más nos acercamos a la venida del Mesías, más se acercará la verdadera paz que prevalecerá en el mundo entero, “He aquí, tu Rey vendrá hacia ti… y hablará de paz a las naciones.”, pronto en nuestros días Amén.

Editado por Iosef Plai, según la respuesta del rabino Ginsburgh.

Traducido por Jaim Frim

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