Lectura de la Parashá “Y Salió”, Vaietzé 5783

la Rectificación de la Cultura Occidental por la Mujer como Madre

Lectura de la Torá Vaietzé "Y Salió", y la Rectificación de la Cultura Occid por la Mujer como Madre

Génesis Capítulo 28

10 Iaakov salió de Beer Sheva y se dirigió hacia Jarán.

11 Llegó a un lugar conocido y pasó allí la noche porque el sol ya se había puesto. Tomando algunas piedras, las puso a la altura de su cabeza y se acostó a dormir allí.   

12 Tuvo una visión en un sueño. Una escalera se levantaba sobre el suelo, y su parte superior se extendía hacia el cielo. Los ángeles de Dios subían y bajaban por ella.   

13 Súbitamente vio a Dios de pie encima de él. Dijo [Dios]: “Yo soy Dios, Señor de Avraham tu padre, y Señor de Itzjak. Te daré a ti y a tus descendientes la tierra sobre la cual estás acostado. 

14 Tus descendientes serán como el polvo de la tierra. Te extenderás hacia el oeste, hacia el este, hacia el norte y hacia el sur. Todas las familias de la tierra serán bendecidas por medio de ti y tus descendientes.  

15 Yo estoy contigo. Yo te protegeré dondequiera que vayas y te traeré de vuelta a este suelo. No me apartaré de ti hasta haber cumplido plenamente esta promesa para ti”.  

16 Iaakov despertó de su sueño. “Verdaderamente Dios está en este lugar –dijo–, mas yo no lo sabía”. 

17 Sintió temor. “¡Cuán inspirador de sobrecogimiento es este lugar! –exclamó–. Debe ser el templo de Dios. ¡Es la puerta del cielo!”.

Iaacob escoge a sus elegidos: El Pueblo de Israel

En nuestra parashá Iaacob es descrito como un pastor profesional. Durante 14 años, atiende los rebaños de su suegro Labán como pago por sus dos esposas, Rajel y Lea, y durante 6 más, cuida de esos rebaños por un salario y comienza a construir su propia riqueza. El color de base de la lana en las ovejas y aparentemente en la mayoría de las cabras es un blanco sólido (algunas cabras están coloreadas en negro o marrón).

El pago de Iaacob llegó en forma de una pequeña cantidad de animales tomados de los rebaños de Labán, animales que tenían un conjunto de patrones relativamente raros de motas, manchas, anillos en los tobillos o bandas estampadas en su lana. La selección de ciertas tonalidades de entre la norma del blanco impoluto se compara en los escritos cabalísticos con el trabajo de depuración o selección, avodat habirurim, (עבודת הבירורים), que tiene como objetivo perfeccionar el olam hatikún, el mundo de la rectificación – nuestra realidad – con partes de lo que se conoce como “la Blancura Suprema” (לובן העליון, Luben Elión), la realidad que precedió a la nuestra en el olam haTohu, el Mundo del Caos.

El pago en especie iba a ser con animales con determinadas marcas, que eran menos probables que surgieran, en un trato desigual establecido por Labán. Iaacob, con su conocimiento de la genética espiritual, cambió la ley de las probabilidades a su favor y un número inusual de animales dio a luz crías con las marcas estipuladas para el pago de Iaacob. Aunque Iaacob participó en este proceso de depuración o selección en los rebaños de Labán, la Cabalá explica que esto sirvió como una forma simbólica de seleccionar las almas que vendrían para convertirse en su prodigio, el pueblo judío.

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