EL NOMBRE DE DIOS QUE APARECE SÓLO UNA VEZ

El Servicio a Dios en el Presente, Mirando Hacia el Futuro

con el rabino Jaim Frim

INTRODUCCIÓN

¿Cómo lograremos la paz que anhelamos? ¿Es desarrollándose cada vez más, conquistando nuevos picos y apareciendo un nuevo bien en el mundo, o dejando de lado la carrera agotadora y enfocándose en el potencial del momento actual?

El mundo de la Nueva Era y el Oriente es alienta mucho “estar aquí y ahora” y dejar de buscar cómo cambiar la realidad externa o incluso interna, aceptar el presente y el mundo tal como es y así liberarse del sufrimiento. Si todas estas cosas te aburren un poco, puede ser quizás porque eres judío…

Ya en nuestra ‘sala de partos’ como nación justo antes del éxodo de Egipto se nos inculcó el famoso ímpetu e inquietud judíos: 

Dios se nos presentó con el nombre “Seré el que Seré”, א-היה אשר א-היה, Ekié asher Ekié, y desde entonces hemos estado caminando por el mundo y pensando constantemente en lo que sucederá a continuación. Para el resto del mundo los judíos se encuentran al frente de cada gran cambio y revolución conduciendo al mundo entero tras ellos hacia un nuevo futuro.

En la meditación que tenemos ante nosotros presentaremos tres hermosas interpretaciones del nombre Ekié, “Seré”, siguiendo las palabras del defensor de Israel, Rabi Levi Itzjak de Berditchov. Su impulso y entusiasmo conocidos por las historias que conocemos sobre él están bien expresados ​​aquí:

Ekié, Seré, y por lo tanto siempre debo elevarme y mejorar. No hay fin para el refinamiento y la depuración. Siempre estoy justo al comienzo del camino, parado en la línea de largada y me siento tan incompleto en relación con lo que todavía es posible lograr.

Ekié, Seré, y por lo tanto no debería maravillarme de la inmadurez y la pequeñez del presente. Cierto, es decepcionante descubrir lo ocupado que estoy conmigo mismo y con mis pequeños intereses, pero ya seré “maduro”, así que mientras tanto me permito en este momento trabajar con “inmadurez”.

Ekié, Seré, y por lo tanto siempre nos espera algo mejor y más rico. No hay un límite en que Dios agote sus reservas de bondad y nos mueva a un estado estático. Él nos conduce de victoria en victoria hasta la redención y también mucho después de ella.

Después de eso descubriremos que el nombre “Yo seré” no es un objetivo en sí mismo, a veces es una etapa del proceso que nos conduce hasta el Nombre י-הוה, “Havaia”. Resulta que cuando una persona está dotada del poder del Nombre Ekié, “Yo seré”, es impulsada a estar ya en el presente: a ser para los demás, a concretar todo lo que ha acumulado en su ascenso incesante, a ser desinteresado y no esperar la recompensa futura.

Resulta que el judío por cierto también se esfuerza por estar aquí y ahora, por estar en el Nombre de “Havaia”. Pero cuando de fondo está el Nombre “Seré” hay en esta vivencia de ser una melodía judía única.

Te invito a participar hoy con nosotros de esta travesía y entonces también tú vivirás la unificación del pasado y el futuro en el presente.

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PRIMERA ETAPA 

¡¿Cuál es Su Nombre ?!

“… Y me dirán ¿Cuál era Su Nombre? ¿Qué les diré?”.

“… וְאָמְרוּ לִי מַה שְּׁמוֹ מָה אֹמַר אֲלֵהֶם”

Nos dirigimos a Di-s bajo diferentes nombres: “E-l”, “A-Donai”, “E-lohim”, “Sh-adai”, “Havaia”, y otros. Los sabios definen estos nombres como la expresión de diferentes atributos o cualidades de Di-s con las cuales se revela. Los nombres nos brindan la posibilidad de percibir y captar sus diversas acciones: cuando nos beneficia, es la acción del nombre “E-l”, el atributo de Jesed, bondad, y cuando oculta su rostro se revela su atributo de juicio, el nombre “E-lohim”.

Cuando Moisés anticipa que el pueblo le preguntará cuál es el nombre del Señor, el Señor le dice: “אֶהְיֶה אֲשֶׁר אֶהְיֶה… אֶהְיֶה שְׁלָחַנִי אֲלֵיכֶם”, “Seré el que Seré… Seré me envió a ustedes”. ¿Cuál es el punto de este Nombre especial?

El nombre más “infrecuente” de Hashem aparece solo en nuestra parashá, cuando Hashem se revela a Moshé y le pide enviarlo para liberar al pueblo de Egipto. Cuando Moisés anticipa que el pueblo le preguntará cuál es el nombre del Señor, el Señor le dice: “אֶהְיֶה אֲשֶׁר אֶהְיֶה… אֶהְיֶה שְׁלָחַנִי אֲלֵיכֶם”, “Seré el que Seré… Seré me envió a ustedes”. ¿Cuál es el punto de este Nombre especial?

la revelación de Dios en el nombre de “Yo seré” fue una “inyección de aliento”, incluso si el presente se ve mal, incluso si piensas que no estoy contigo – ¡Estaré contigo!

La palabra “Seré” tiene un significado simple: una descripción de lo que será en el futuro, “estaré allí mañana”. En Egipto estábamos esclavizados con servicios forzados y exilio y la revelación de Dios en el nombre de “Yo seré” fue una “inyección de aliento”, incluso si el presente se ve mal, incluso si piensas que no estoy contigo – ¡Estaré contigo! El futuro será bueno, te sacaré de la difícil situación y seré bueno contigo. Cuando el presente es difícil es necesario centrarse en el futuro que contiene la esperanza de cambio y reparación.

Conclusión 1: 

Los nombres de Dios son las maneras de Su revelación en el mundo. El nombre “Seré” aparece sólo en nuestra parashá y describe una futura revelación de Dios.

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SEGUNDA ETAPA

Desde la Elevación Propia a la Misión

Cuando Dios le pidió a Moshé que vaya a liberar al pueblo de Israel de Egipto, Moshé respondió que no era digno: 

מִי אָנֹכִי כִּי אֵלֵךְ אֶל פַּרְעֹה, וְכִי אוֹצִיא אֶת בְּנֵי יִשְׂרָאֵל מִמִּצְרָיִם?!”.

“¿Quién soy yo que debo ir a Faraón, y para sacar a los hijos de Israel de Egipto?”

Esto es cierto para todos y cada uno de nosotros. Cuando se nos asigna una gran tarea o un papel importante, y cuánto más cierto cuando se trata de asuntos del espíritu, a veces hay un sentimiento de “no soy adecuado, no soy digno, necesito un mayor desarrollo”.

A veces esto se debe a la suposición de que más tiempo de esfuerzo alcanzaré el nivel apropiado. Pero el servicio a Di-s no es así: si al principio, cuando éramos adolescentes pensábamos que dentro de un año o dos nos convertiríamos en siervos de Di-s, después nos dimos cuenta de que tomaría al menos unos cuantos años, al final de los cuales nos quedó claro que este no era sino un proyecto de toda la vida, y no era del todo seguro que lo terminaríamos. En el servicio a Di-s la experiencia es que cualquier cosa que logre solo me abrirá nuevos y vastos horizontes, como un alpinista que desde la cima de cada pico que conquista revela un paisaje más lejano, más amplio y nuevos picos más altos por conquistar. Por lo tanto, un siervo de Dios siempre se siente carente e indigno. Después de todo ¡solo estoy al comienzo del camino!

Siempre habrá hacia dónde elevarse y a qué aspirar. Hay una etapa en la que debo dejar de centrarme en la trascendencia y el progreso personal, asumir la responsabilidad y la iniciativa y embarcarme en una misión. 

Aspirar a lo Alto

Rabi Levi Itzjak de Berditchov en su libro Kedushat Levi “La santidad de Leví”, explica que este pensamiento, esta perspectiva es en realidad vivir con el nombre Ekié, “Seré”. En cada paso del servicio a Di-s uno debe saber que hay otros pasos que no alcanzamos y debemos esforzarnos por alcanzar. “Hay más por lograr, muchas cosas todavía están por delante y con la ayuda de Di-s las alcanzaré y Hashem se me mostrará allí”. La duplicación en la frase “אֶהְיֶה אֲשֶׁר אֶהְיֶה”, “Seré quien Seré” refuerza y profundiza esta comprensión: incluso lo que logre, incluso los niveles que alcance solo serán la puerta de entrada a nuevas aspiraciones y metas en el servicio a Di-s.

Este no es sólo un sentimiento digno de los que sirven a Dios, sino que es la verdad misma. Hashem nunca puede ser percibido. Una persona que siente que ha “captado a Dios”, que ha logrado “llegar al destino” no está sino equivocada. Puede ser un buen hombre, sabio o inteligente, pero no es un “siervo de Dios”, sino un servidor, Dios no lo quiera, de la “imagen” y la definición que eligió para Dios. El servicio a Di-s de forma madura es entender que Di-s es infinito y tengo que avanzar en el camino hacia Él y adquirir niveles y comprensiones cuanto más mejor, pero nunca seré capaz de captarlo o alcanzarlo.

Este es el mensaje de Di-s a Moshé del cual todos podemos aprender:

“וַיֹּאמֶר כִּי אֶהְיֶה עִמָּךְ, וְזֶה לְּךָ הָאוֹת כִּי אָנֹכִי שְׁלַחְתִּיךָ”

“Y dijo Yo estaré contigo, y esta es para ti la señal de que Yo te he enviado”

¡Empieza a Hacer!

Con toda la importancia que tiene el nombre Ekié, “Seré”, no se repite de nuevo en toda la Torá. Es una etapa importante en el comienzo del servicio, pero no es el propósito final. Precisamente por el hecho de que siempre habrá lugar para esforzarme y trascender en el servicio a Di-s, hay una etapa en la que debo dejar de centrarme en la trascendencia y el progreso personal, asumir la responsabilidad y la iniciativa y embarcarme en una misión.

Dedicarse a la preparación de uno mismo, el deseo de ser digno, puede ser una desventaja para nosotros. Como un joven de ieshivá que construye su mundo espiritual antes de salir a su shlijut, su misión en el mundo, un soltero tratando de alcanzar la madurez antes de la boda, o un escrita que está ocupado escribiendo, siempre es posible perfeccionar y afinar, mejorar y superarse sin fin. Pero siempre llega un momento en el que tienes que detenerte y decir: ¡ahora es el momento! “Si no es ahora, ¿cuándo?”, si no sales y comienzas a concretar, las cosas “permanecen en el estante y levantan polvo” y pueden volverse irrelevantes.

Por el contrario, es precisamente el sentimiento de que no somos dignos lo que nos da una humildad bendita, que nos pone en proporción de tal manera que nos facilitará las cosas en las grandes tareas. Este es el mensaje de Di-s a Moshé del cual todos podemos aprender: 

“וַיֹּאמֶר כִּי אֶהְיֶה עִמָּךְ, וְזֶה לְּךָ הָאוֹת כִּי אָנֹכִי שְׁלַחְתִּיךָ”

“Y dijo Yo estaré contigo, y esta es para ti la señal de que Yo te he enviado”

La experiencia de la carencia y la lejanía de la perfección es el indicio y la señal de que tú eres el mensajero. Es ella quien muestra que realmente estás sirviendo a Di-s, experimentando Su infinito y continuando esforzándote hacia adelante y es precisamente por eso que es apropiado ser el líder.

Además, ir a cumplir una misión no es “renunciar” al intento de aferrarse a Di-s y alcanzarlo, por el contrario, es la única posibilidad para hacerlo:

Cuando dejamos de pensar que “un día llegaré, y nos enfocamos en la misión que tenemos en el mundo y el cumplimiento de la voluntad de Di-s es cuando hemos llegado. Cada momento en que lidiamos con el destino para el cual fuimos enviados al mundo, desde criar hijos hasta influir en el pueblo y en toda la humanidad, entonces llegamos al destino al que fuimos enviados, nos conectamos a la voluntad de Di-s y revelamos la gran Divinidad dentro de nuestra parte del mundo.

Conclusión 2: 

El servicio a Di-s con el Nombre “Seré” es una trascendencia constante con un sentido de no ser suficientes y una comprensión de que cualquier cosa que logre solo me mostrará cuántos pasos y logros hay todavía por delante. La elevación y perfeccionamiento personal no es el propósito: junto con el sentimiento de carencia debo salir a realizar la misión, influir en el medio que me rodea y concretar la gran Divinidad dentro del mundo.

TERCERA ETAPA

¿Qué Obtengo de Ello?

Rabí Levi Itzjak de Berditchov nos revela otra dimensión del Nombre “Ekié”:

Todos tenemos situaciones de “pequeñez” o inmadurez en el servicio a Di-s, en las que buscamos nuestro interés personal y somos incapaces de dedicarnos adecuadamente al servicio a Di-s. El Nombre “Seré” que indica una revelación que sucederá en el futuro, viene como respuesta a estas situaciones pequeñez. ¿Cómo?

“Mitoj sheló lishmá ba lishmá”

Dicen los sabios: “ocúpate de la Torá incluso si no es en aras de ella, porque al hacerlo no en aras de ella, llegarás a hacerlo en aras de ella.” Hazlo por interés y llegarás a hacerlo desinteresadamente. 

Hashem nos pide que lo sirvamos, pensemos en Él y nos enfoquemos en hacer Su voluntad: lishmá, “servicio en aras de sí misma”. Pero la mayor parte del tiempo es difícil para nosotros centrarnos en eso, porque nuestro bienestar personal y el beneficio que hemos obtenido de esto están a la vanguardia de nuestras mentes. 

Esta actividad se conoce como “no en aras sí misma”. En los conceptos de Cabalá, estos estados se conocen como “grandeza” y “pequeñez”. Como un niño pequeño que quiere estar en el centro y todo girará en torno a él, así en el servicio de Di-s hay momentos en que estamos inmersos en nosotros mismos y en nuestra bondad. 

La mente vaga hacia el futuro: “¿Qué obtuve de eso? ¿Qué obtendré al final?’. Los “intereses sagrados” también pueden hacer que el servicio “no sea por sí mismo”. El deseo de estudiar Torá para eventualmente convertirme en rabino también proviene de una cierta “pequeñez”. La “grandeza” en el servicio de Di-s es enfocarse en la voluntad de Di-s y nada más.

También los “intereses sagrados” pueden transformar el servicio “en aras de…” en “No en aras de…” 

No negamos estas situaciones, y cuando una persona está en ellas debemos hablarle en ese idioma. Al comienzo del libro de Éxodo se presenta un buen ejemplo de esto: el pueblo de Israel en Egipto estaba en un estado de inmadurez, “pequeñez”, katnut. Por eso Di-s les promete los beneficios mundanos, te llevaré “a una tierra buena y ancha, a la tierra de la leche y la miel”. Pero el rango de la Tierra de Israel es la madurez, ‘grandeza’, gadlut, en el que el deseo principal debe ser únicamente servir a Di-s y como dice Maimónides: “Los sabios y los profetas no ansiaban los días del Mashíaj, ni gobernar sobre todo el mundo, ni descender sobre los gentiles, ni ser llevados por las naciones, ni comer, beber y regocijarse, sino para ser libres en ocuparse de la Torá y su sabiduría”. 

Pero para aquellos que son pequeños e inmaduros los placeres mundanos deben ser garantizados.

El Nombre “Seré” que indica una revelación que sucederá en el futuro viene como respuesta a estas situaciones pequeñez. ¿Cómo?

“Al hacerlo no por sí misma, viene hacerlo por sí misma“. Cuando necesitamos apresurarnos a servir a Di-s a través del interés personal, en el tiempo de la pequeñez, necesitamos la acción de Di-s a través del nombre “Seré“, Ekié. Pero al mismo tiempo es necesario saber cómo avanzar y “madurar” en un servicio más profundo a Di-s, “en aras de Él”, sin luchar por salarios futuros: el servicio del nombre de “Havaia“, una revelación del “presente“.

De la experiencia a la anulación

Madurar en el servicio a Di-s se repite una y otra vez. Incluso dentro del servicio “por sí mismo” hay diferentes niveles en los que debemos avanzar y mejorar. En otro comentario del rabino Levi-Itzjak de Berditshov, el nombre “Ekie” y el nombre “Havaia”, Iud Kei Vav Kei, son en realidad dos niveles diferentes de conciencia humana en el servicio a Di-s:

Incluso cuando el hombre ha superado intereses propios y trabaja lishmá, “en aras de sí misma”, hay una tarea en la que está ocupado “preparándose” para el futuro con la conciencia de que “todas tus obras serán en Nombre del Cielo”, mientras trabajamos para ganarnos la vida o comemos por la existencia de nuestros cuerpos para que nos permitan adorar a Di-s. De esta manera preparamos el terreno y el alma para la revelación de Di-s que ha de aparecer: “Ekié“, Seré.

Más profundo es el servicio sobre el que se dice “en todos tus caminos conóceLo“: encontrar la misión dentro de lo profano en cada momento de la vida. Durante el encuentro con las personas diariamente, la honestidad en el comercio, el sentimiento del amor de Di-s en el sabor de la comida: este es el servicio a Di-s y Su conocimiento aquí y ahora, “Havaiá“.

“Cuando necesitamos apresurarnos a servir a Di-s a través del interés, en el tiempo de la pequeñez, necesitamos servir a Di-s con el Nombre “Seré”.

En la tarea de “preparación” no hay encuentro directo con Di-s sólo una esperanza. Me digo a mí mismo: ‘Yo seré’, ahora me estoy preparando y sentando las bases para que en el futuro me conecte con Hashem”. Tengo la intención y me dirijo a Hashem, pero al mismo tiempo ‘me siento a mí mismo’. Por el otro lado, en el encuentro con Di-s en el presente, lo principal es la revelación de Di-s aquí y ahora. Cuando esto sucede logro ‘olvidarme de mí mismo’, anularme a Di-s y dejar que Él llene toda la realidad.

Conclusión 3: 

En situaciones de pequeñez necesitamos apresurarnos en el servicio a Di-s mientras pensamos en el bien futuro que surgirá de esto. Al mismo tiempo, debemos madurar en el servicio a Di-s “en aras de Él”, sin interés personal. Incluso dentro del servicio “en aras de DIos” necesitamos madurar, en lugar de centrarnos en los logros personales, debemos centrarnos en la voluntad de Dios.

CUARTA ETAPA

Progreso Eterno

Rabí Levi-Itzjak de Berditchov no está satisfecho con esto y nos revela otra capa profunda y significativa: allí “Seré” es la revelación de Di-s en situaciones cambiantes y transitorias.

El rabino Levi Itzjak, conocido como el “defensor de Israel”, explica que en el exilio es malo para el pueblo de Israel y bueno para las naciones del mundo, mientras que en la redención completa todo será bueno para el pueblo de Israel y Di-s castigará a todos aquellos que son malos con sus hijos durante el exilio. Estos procesos provienen del nombre de “Ekié”, Seré, que describe los cambios futuros en comparación con la situación actual.

La persona suele pensar que los cambios indican una situación de carencia y problemática que solo se completará cuando alcancemos la meta. Pero la Torá es eterna, todo lo que aparece en ella existe para siempre y allí “Seré quien Seré” también enseña acerca de un significado eterno sin interrupción.

Por lo tanto, hay cambios en la conducción de Di-s que cambiará en el mundo: el castigo a las naciones del mundo no es eterno, y después de que algunas de ellas desaparezcan, una parte significativa de ellas será rectificada y se unirán al pueblo de Israel.

“Seré el que Seré”, Hashem no dejará de beneficiarnos, de un bien a otro bien.

Por otro lado, los cambios para mejor durarán para siempre. Hashem nos está mirando ahora, siente nuestras carencias y promete: “Ekié, Estaré” con ustedes y les haré el bien. Sin embargo, incluso después de que llegue la redención en la que no habrá problemas ni dificultades, Di-s continuará beneficiándonos un favor tras otro. “Seré quien Seré”, Di-s no dejará de beneficiarnos, un bien tras otro. Los cambios y el progreso de lo bueno a lo mejor serán eternos e infinitos: 

“יֵלְכוּ מֵחַיִל אֶל חָיִל יֵרָאֶה אֶל אֱלֹהִים בְּצִיּוֹן”.

“Irán de fortaleza en fortaleza, se mostrarán delante de Hashem en Tzión.”

Conclusión 4: 

El Nombre Ekié, “Seré” en esencia es la revelación de Dios en situaciones cambiantes. Hay cambios que indican un estado incompleto que terminará en la redención completa. Pero “Seré quien Seré” es un cambio bueno y eterno: Di-s nos beneficiará constantemente, de un bien a otro, “de fortaleza en fortaleza”.

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