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Entre los atributos que necesita un daian, un juez de la Torá, para juzgar un juicio verdadero para saber la verdad, que Itró le mostró a Moshé Rabeinu, es “detestar la codicia”. El problema más grave en toda nuestra sociedad hoy en día es la corrupción, la codicia, y el daian tiene que corregir esto, tiene que detestar la codicia.

Está escrito que para rectificar la codicia, tiene que estar imbuido de la raíz de la codicia en lo sagrado, puesto que Dios hizo una cosa y lo opuesto.

 ¿Qué puede ser la raíz de la codicia? Está escrito que la palabra betza, בצע, tiene las segundas letras del nombre de los patriarcas, los padres del pueblo. Abraham, la segunda letra es bet, Itzjak, la segunda es tzadik, y Iaacov, la segunda es ain.

 ¿Qué es la codicia, la betza de la santidad? Está escrito que los daianim tiene un precepto, el bet din compuesto por tres jueces, como Abraham, Itzjak y Iaacov, derecha-izquierda-centro, jesed-bondad, guevurá-rigor, tiferet-belleza. La corte de justicia tiene el precepto de libtzoa, “conciliar”, de la misma raíz de betza. Reconocer que hay una inclinación hacia la derecha que es bondad, una inclinación hacia la izquierda que es rigor, y hay que llegar al centro que es Iaacov, el elegido de los patriarcas, la belleza.

 Y así hay un precepto de llegar a una conciliación verdadera. Una conciliación donde todos salen conformes y saben que hay una inspiración Divina del juicio verdadero justo.

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