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Parashá Behaalotjá Shelaj Donde No Hay Un Hombre...

Se dijo en nombre de nuestro santo maestro, el Ba’al Shem Tov, acerca de un judío que está ocupado todo el día con sus negocios en las calles y mercados. Casi olvida que hay un Creador, y sólo cuando llega la hora de la Oración de la Tarde (Minjá), suspira en su corazón al contemplar cómo el día se ha pasado casi por completo con las vanidades del mundo. Corre hacia un callejón lateral y reza la oración Minjá , aunque no sabe para nada lo que está diciendo. Sin embargo, es importante y muy precioso para Dios, y su oración Minjá atraviesa los cielos.

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