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TORÁ Y CIENCIA

Universidad de la Torá

PSICOLOGÍA

*Marcado en color verde requiere revisión en profundidad

( no está publicado)

PSICOLOGÍA

Cuatro Consejos para el Consejero 16

“Quien aprende de toda persona” – El consejero debe aprender del aconsejado. 16

Quien conquista su instinto 17

Quien se alegra con su porción. Enseñar cómo alegrarse mientras permanece el problema. 17

Quien honra a las criaturas. Amar a Todos. 18

Resumen 19

FUNDAMENTOS DE PSICOLOGÍA 20

1. Emuná: Fuerza, Fé, Creatividad y Nutrición 36

2. Salud, Fé y Creatividad 36

3. El Efecto Terapéutico de la Creencia en la Creación Ex-Nihilo 37

4 La Interfase Oculta entre el Ser y la Nada 39

5 El Reino Desconocido e Incognoscible de la Cabeza Incognoscible 40

6 Las Tres Almas del Hombre 41

La Interinclusión de la Emuná 43

La emuná del Alma Animal: 43

La emuná del Alma Racional: 44

La emuná del Alma Divina: 44

EL TRATAMIENTO DE LA ANSIEDAD 45

La Aproximación de la Cabala a la Salud Mental 45

Sumario: 70

Separación a Través de la Torá 79

Introducción 101

¿Cómo podemos balancear la mente con el corazón? 101

Daat como Puente 102

Un Puente entre los Opuestos 103

1. Nulificación ante una autoridad común 103

1. Unificar encontrando una cualidad compartida 103

2.    Unificar por medio de una tercera parte (memutzá hamejaber) 104

4. Unificar por medio de la jerarquía 104

Unificación y el Nombre Esencial de Di-s 105

Conclusión. El Amor: La Forma Supraconciente de Unificación 106

Notas: 107

Los Dos Árboles del Edén y el Consejero Maravilloso 107

Los Kerubim y La Espada de Fuego que Gira 108

El Consejo que Viene del Árbol 109

El Amuleto que viene del árbol 110

Un Consejo Completo y Verdadero 111

Lo Bueno es Bueno, pero ¿ lo Muy Bueno no es Mejor? 111

La Segunda Naturaleza 112

Un Caminante en el Sendero 112

NOTAS 113

La Reparación de la Ansiedad: (Conceptos de la Porción Masei , “Travesías”) 114

“Y viajaron desde… y acamparon en…” 114

El síndrome del viajero. Una enfermedad judía, la vivencia de salir de Egipto y la búsqueda de la Tierra de Israel 115

La Travesía de la Ansiedad 115

42 Travesías – El Secreto de “ ehié asher ehié , “seré lo que seré”, el Nombre de la salida de Egipto 116

Jaradá [Ansiedad] la travesía número 21 [ Ekié ] 116

De dónde has venido y hacia dónde vas” – El Monte Shefer – Jarada – Makhelot 117

Los Coros que se Cruzan al abrirse el Mar Rojo 118

De la ansiedad por la persecución al canto de nonatos 118

El Canto del Mar, un método para pasar de un estado de embrión y ansiedad a la tranquilidad y la seguridad 119

El Canto de Devorá 119

La Segulá de la Providencia Divina – La Adivinación Sagrada 120

Complejo (ansiedad) de persecución de los traumas del pasado 120

La Teoría de Juegos y La Política 122

La lucha contra el terrorismo 122

La mentalidad en la Psicología 123

Tienes que trabajar duro independientemente de lo que se te ha dado 124

Implementando las mentalidades fijas y crecimiento 124

Los reyes primordiales del Mundo del Caos 124

NOTAS 125

La Academia de los Justos 133

El Libro de los Justos 133

El Libro de los Intermedios 133

Todo el mundo es un Tzadik 134

Entre dos justos 135

NOTAS 136

DESCANSO FÍSICO Y ESPIRITUAL 136

(NOTA DEL TRADUCTOR 143

No es Un Asunto de Monos 144

NOTAS 146

PENDIENTE DE REVISION CATEGORÍA TRABAJO PSICOLOGICO 147

La dirección de nuestra formación – ” El Consejero maravilloso” 148

El camino del árbol de la vida: el camino de la tierra[comportamiento] precede a la Torá 151

Metodología 153

Corona: “El levita trabajará”. El trabajo rectifica el eje izquierdo 153

Luchando por lo desconocido 154

Incapacidad para funcionar en entornos familiares 154

Experimentar un “retorno” después de la “carrera” 155

Resumen de la corona 156

Sabiduría: “Servirás a Havaía tu Dios” 156

La fuente de la obligación de servir a Dios y las bendiciones que dependen de ella 156

Cuatro bendiciones 156

Oración como trabajo 157

Sirviendo a Dios y destruyendo la idolatría 157

Anulando el egocentrismo de uno 158

Anulando los diferentes aspectos de la idolatría 158

Sabiduría y anulación 159

El comienzo del trabajo 159

Terapia para la arrogancia 160

El esfuerzo de aprender Torá – el árbol de la vida 160

Encontrar consejos a través del esfuerzo en la Torá 161

Notas: 161

Comprensión (Biná): oración y alegría 162

La oración contemplativa despierta misericordia 162

Trabajar con alegría: terapia con la canción 163

El cántico de los levitas 163

Conocimiento (Daat): Trabajar la tierra 164

La primera aparición de trabajo en la Torá: trabajar la tierra 164

Rectificar la Primera Eva – rectificar el poder de nuestra imaginación 164

Trabajar la tierra: rectificar la imaginación 165

Lea imagina que Iaacob la odia 166

Robar los ídolos de Labán – salvar a Labán de su imaginación 166

Moshe Rabeinu: el conocimiento que todo lo incluye 167

Rectificar el conocimiento – aprender a no ser superficial 169

Profundizar en el conocimiento – comprender verdaderamente la realidad 170

Sin conocimiento no hay diferenciación 170

Bondad amorosa: un servicio de entregar 171

Un servicio de dar y no un servicio de retirar 171

Dificultad para dar – una enfermedad mental 172

Agudeza para dar 172

Poder (Guevurá): Servir a Dios con Temor 173

No temer nada más que a Dios 173

El temblor con alegría del Ba’al Shem Tov 174

Rectificando el alma con alegría; Rectificando el cuerpo con temor 174

Belleza (Tiferet): Curtiendo pieles 175

Refinando los rasgos propios 175

Curtir la piel de serpiente 175

Victoria: 176

El poder de realizar milagros 176

RECONOCIMIENTO: EL TRABAJO QUE ESTÁ COMPLETO 177

El trabajo que no tiene trabajo subsiguiente 177

Aquel que comienza, pero no completa, sufre de angustia existencial 178

Trabajo que está completo; la capacidad de terminar las cosas; una mitzvá se atribuye a aquel que la completó 179

Sentir que cada acto está completo e importante en sí mismo 179

FUNDAMENTO: “UN HOMBRE SALE A ACTUAR Y A TRABAJAR HASTA LA NOCHE” 180

Misión personal 181

Falta de enfoque e imaginación 182

“Su labor” y éxito 182

Una Shlijus dulce y profesional 183

Compromiso a través de la identificación 183

REINO: SERVIDUMBRE 184

Un judío es el Siervo de Dios 184

La batalla cultural contra la servidumbre 185

La rectificación de la servidumbre 185

Reino, humildad y servidumbre 186

RESUMEN 186

MEDITACIONES JASÍDICAS ANUALES 188

MEDITACIONES PSICOLOGIA JASIDICA 188

AÑO 5783 188

Los dos fundamentos de la rectificación de la psique: humildad y desinterés 189

Desinterés, humildad, sumisión y pequeñez 190

Nuestra relación con los demás 191

Correspondencia con Havaiá 191

LAS CRISIS DE LA HUMANIDAD Y DEL SER HUMANO 200

Primera Etapa 200

LA EXPULSIÓN DEL GAL EDEN. LA PÉRDIDA DEL GRAN SUEÑO 200

Segunda Etapa 201

EL DILUVIO – LA DESTRUCCIÓN 201

Tercera Etapa 202

GENERACIÓN DE LA PARTICIÓN (TORRE DE BABEL) – LA DISPERSIÓN 202

Cuarta Etapa 204

EL DESCENSO A EGIPTO – LA ESCLAVITUD 204

LAS CRISIS EN LA HISTORIA JUDÍA EN LOS TIEMPOS MODERNOS Y SU RECTIFICACIÓN 205

La Pérdida del Sueño: 205

La Destrucción: 205

La Dispersión: 205

La Esclavitud: 206

¿Qué sucede cuando el amor desciende? 208

El polvo y la tierra de Israel 209

Primera Etapa LA VIUDA DE OVADIÁ Y EL PROFETA ELISHÁ 213

Segunda Etapa EL GRITO DEL ALMA 214

Tercera Etapa LA SALVACIÓN – LA VASIJA DE ACEITE DENTRO DE CADA JUDÍO 215

Cuarta Etapa ¡JUSTAMENTE PORQUE SÍ! 216

Quinta Etapa LA LUZ DENTRO DE LA OSCURIDAD 217

El Servicio a Dios en el Presente, Mirando Hacia el Futuro 219

INTRODUCCIÓN 220

PRIMERA ETAPA 221

¡¿Cuál es Su Nombre ?! 221

Conclusión 1: 222

SEGUNDA ETAPA 222

Desde la Elevación Propia a la Misión 222

Aspirar a lo Alto 222

¡Empieza a Hacer! 223

Conclusión 2: 224

TERCERA ETAPA 224

¿Qué Obtengo de Ello? 224

De la experiencia a la anulación 225

Conclusión 3: 226

CUARTA ETAPA 226

Progreso Eterno 226

Conclusión 4: 227

EL SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO Y EL SERVICIO A DIOS. 230

LA LUCHA, ESCAPE Y CONGELAMIENTO EN EL SERVICIO DE DIOS 231

¿Quién soy de verdad? 233

INTRODUCCIÓN 234

PRIMERA ETAPA 236

‘Sheda’ y su Nombre Esther 236

Conclusión 1: 237

SEGUNDA ETAPA 237

‘La Tercera Java’ en la literatura moderna 237

Conclusión 2: 239

TERCERA ETAPA 239

La Personalidad Dividida en el Judaísmo 239

Conclusión 3: 240

CUARTA ETAPA 240

Sanar la División de la Personalidad 240

Doble personalidad y la festividad de Purim 241

CONCLUSIÓN FINAL: 242

MEDITACIONES PSICOLOGIA JASIDICA 243

AÑO 5782 243

Depende de en qué creemos 243

¿Cuáles son esas convenciones? En pocas palabras: 243

Nuestra tarea psicológica es simple, pero enfocada, y funciona en las 3 convenciones que vimos. ¿No las recuerdas? 243

Y así superamos algunos de los hábitos que hemos asimilado: 243

UNO 244

DOS 244

TRES 244

CUATRO 244

Entonces, ¿qué teníamos? 244

¿Pero en verdad? ¡Ganamos mucho! 244

Resumamos: 245

¿Cómo vivimos en paz y felicidad con esta percepción? ¿Cómo le damos sentido a nuestro trabajo? 245

Kislev: ¿Son reales los sueños? 246

En algún lugar sobre el arco iris 246

Consciente y subconsciente 247

Se arquea hacia el inconsciente, se arquea hacia el consciente 247

La personalidad de Dan 251

Dan: Perdido y Encontrado 251

Un judío simple 251

Espero, Dios, tu salvación 252

El Mashíaj del Caos 253

Ira adecuada 253

Emergiendo del “Yo” 255

“Tú”: una conversación directa entre amigos 255

Alegría: La Vitalidad del Alma 258

Alegría en todos los Poderes del Alma 259

Alegría y autoanulación 259

Regreso gozoso a Dios 260

Alegría y Confianza 260

Alegría y Unificación 261

Alegría y Compasión 261

Alegría y sinceridad simple 261

Alegría y humildad 262

La alegría de la fe: alegría en estado puro 262

La Alegría de no sentir que merezco el bien que recibo 264

Sinceridad simple 264

Gratitud 264

La alegría de dar gracias 265

Lo General y lo Particular 267

“Yo voy a gobernar” 270

Falta de interinclusión 270

Miedo a la intrusión 270

Una plétora de luz y una escasez de recipientes 271

en el adolescente 271

¿Quién soy? 278

El rey humilde 279

Regreso del Reino 279

Siempre haciendo lo que se le ordena 284

TU LADO LUMINOSO Y TU LADO OSCURO 287

Necesitamos una “historia” nueva 288

PRIMERA ETAPA 289

¿Quién eres tú mala inclinación? 289

En resumen: 290

SEGUNDA ETAPA 290

Un Lado Iluminado, un Lado Oscuro 290

En resumen: 291

TERCERA ETAPA 291

Conciencia Iluminada 291

Conclusión: 292

CUARTA ETAPA 293

“Luces Tenebrosas” 293

El potencial de la oscuridad 293

MARAVILLAS DE MARAVILLAS 294

Conclusión: 294

Los Problemas de Producción 295

Dos tipos de sabiduría 296

Por qué los eruditos de la Torá no suelen ser prácticos 296

Primero Dios satisface nuestras necesidades y luego escucha nuestro clamor 296

El Placer Sutil 298

El Año Nuevo del Placer 299

RECONSTRUIR LAS MURALLAS DEL TEMPLO 300

Los mecanismos de defensa del alma-psiquis 300

MEDITACIONES PSICOLOGIA JASIDICA 303

AÑO 5781 303

¿Entonces que decidiste? 305

¿Qué significa? 305

¿Realmente ha habido un cambio en nosotros como resultado del esfuerzo? 305

¿Te asusta? ¡No te desesperes! 305

¿Por qué? 306

¿Qué hacer? ¡Refinamos la cualidad misma de humildad! 306

La tarea: 306

En el corazón roto se reescribe la Torá 306

Los ojos y el corazón 307

Psicología

ESCUELA TORAT HANEFESH

CONSEJOS PARA EL CONSEJERO

Conferencia Torat Hanefesh - Escuela de Psicología Baal Shem Tov

https://youtu.be/34SHrDosY9M

Estamos al comienzo del mes de Tamuz, y durante los meses del verano leemos y estudiamos Pirkei Avot, el Tratado de los Padres. Una de las intenciones es que sus 6 capítulos corresponden a los 6 meses del verano. Como Tamuz es el cuarto mes del verano, está relacionado en especial con el cuarto capítulo.

Comienza con una Mishná que a su vez trae 4 enseñanzas a modo de pregunta y respuesta.

¿Quién es sabio? Quien aprende de toda persona.

¿Quién es valiente? Quien conquista a su instinto.

¿Quién es rico? Quien se alegra con su porción.

¿Quién es honorable? Quien honra a las criaturas.

Los sabios de bendita memoria siempre traen una prueba para todo, un verso que atestigüe lo que están diciendo. Basándonos en ellos, meditemos en las cuatro respuestas: el sabio verdadero aprende de todos; el valiente de verdad es valiente consigo mismo y conquista su propio instinto, es decir que los pone bajo la conducción de su mente; el verdadero rico es feliz con lo que tiene, recibe todo lo que Hashem le da en la vida, es feliz con su parte y no le apetece lo que no le pertenece; y por último, sabemos todos queremos ser honrados, por la sociedad, por el público, y el consejo aquí es que honre a todos, entonces será respetado. “Como el agua refleja el rostro, así también el corazón de un hombre en el otro.”

Cuatro Consejos para el Consejero

Todo dicho de los sabios puede ser explicado a distintos niveles. La Torá tiene 70 caras y en general hay infinitos matices de luz provenientes de nuestra sagrada Torá. En nuestra escuela de psicología Torat Hanefesh queremos estudiar acerca de la psiquis para poder ayudar a otro, darle un bueno consejo. Está escrito que todas las mitzvot [preceptos] de la Torá son buenos consejos; en palabras del Zohar תריג , tariag [613 preceptos] son tariag itrin deoraita, 613 consejos de la Torá. Y todo esto para saber cómo darle buenos consejos al prójimo, y también para dar un buen consejo al consejero. Cuando aparece un problema me enfrento con un gran dilema: no sé que decisión tomar. Para eso están la Torá y los preceptos. Aquí también se pueden interpretar los cuatro niveles de la Mishná como una charla con el asesor, primero frente sí mismo, y después como consejero, asesorar a otra persona que viene a asesorarse, planteando sus problemas.

“Quien aprende de toda persona” – El consejero debe aprender del aconsejado.

En primer lugar, es evidente que el asesor debe ser sabio, y “¿quién es sabio? el que aprende de toda persona”. Es sabido que un buen consejero, cuando viene alguien a consultarle, sabe separarse, alejarse de sus propios problemas. Tiene que escuchar perfectamente y para eso hace falta talento, un sentido de la audición muy profundo. Es decir, tiene que anularse para escuchar de verdad al prójimo.

Pero aquí está escrito más que esto, no sólo tiene que saber escuchar en profundidad, además debe aprender del prójimo, hasta de las cosas aparentemente no buenas. El prójimo viene a aconsejarse, tú tienes que ser el dador [mashpía] y el consultante el receptor [mekavel]. Pero el mashpía verdadero también tiene que aprender algo del mekavel. Recibir algún mensaje general de la vida, un mensaje en general de sabiduría e incluso un mensaje personal para su propia vida.

El consejero debe aprender de los demás, comprender que la persona que vino a consultarme también puede llegar a ser mi rabino, no sólo el paciente. En general, uno de nuestros principios es que no nos gustan las expresiones metapelmetupal, [terapeuta y paciente], porque la expresión paciente denigra en cierta medida la condición de mi semejante que viene a sentarse a mi lado.

Más aun, es evidente que cumplir la función correctamente implica ayudarlo, darle un buen consejo, guiarlo, pero, de todas maneras, hace falta tener la gran humildad y auto anulación como para comprender que no sólo estoy escuchando perfectamente lo que él tiene que decir, también tengo que saber que necesito aprender algo de él. “¿Quién es sabio? quien aprende de toda persona”, debo aprender ahora de la persona que viene a aconsejarse conmigo.

Quien conquista su instinto

Luego viene algo también relacionado conmigo, que se supone soy aquí el consejero: “¿Quién es valiente? El que conquista a su instinto.” ¿Qué le está diciendo esto al consejero: “quien domina a su instinto”? Por más que crea que he preparado un espacio interior para escuchar y captar las angustias y problemas del prójimo, surge en mí la necesidad de decirle algo, espontáneamente. A veces esto espontáneo puede ser algo bueno, no podemos descartarlo automáticamente, pero muchas veces cuando quiero decirle algo después de escucharlo, en realidad proviene de mi ego.

Hay muchos aspectos involucrados en la tarea de conquistar el instinto, de tener la valentía de contenerse, pero aquí nos referiremos desde el punto de vista del consejero que asesora, donde tengo que dominar mis reacciones espontáneas, que en realidad provienen de mí yo y no de cómo tú te reflejas dentro mio de verdad.

Si es así, vemos aquí pues una continuación de la enseñanza anterior. Primero tengo que escuchar tan bien como para llegar a aprender la enseñanza de vida que encuentro para mí. Luego tengo además que refrenarme, no contestar como se dice “al toque”, porque en verdad esta respuesta proviene de mi ego. En palabras del Baal Shem Tov, tengo que pensar y callarme hasta que aplaste mi ego, para que pueda decir cosas que verdaderamente sean para el otro, que traigan luz de verdad, que ayuden a resolver el problema.

Quien se alegra con su porción. Enseñar cómo alegrarse mientras permanece el problema.

Pues bien, las dos primeras instrucciones son para quien sería el mashpía, el consejero. Las dos instrucciones que vienen a continuación se refieren a lo que tengo que dar y transmitir. “¿Quién es rico? Quien se alegra con su parte”. Estos principios y por supuesto los encuentros de consulta, tienen que adecuarse a cada persona, pero la regla general es: hay que transmitir alegría al prójimo. El verso quizás más importante de toda la Biblia respecto a la asesoría, al consejo, es

“La preocupación en el corazón del hombre lo deprimirá, y una palabra buena lo alegrará.”

Es decir, toda persona que viene a pedir consejo nos transmite toda la “preocupación en el corazón del hombre” que tiene, y el consejero debe ofrecerle una buena palabra que lo alegre, que lo llene de alegría. Hay un dicho de los sabios que “no hay rico sino en comprensión [daat] y no hay pobre sino en comprensión [daat]”. Se necesita un darle un conocimiento que alegre el alma de la persona.

¿Cómo lo puedo alegrar? Antes utilizamos la expresión “se supone que el consejero viene a resolver problemas”, como cuando vamos a cualquier asesor comercial. Existe un problema psicológico [como puede ser un problema comercial] y se viene a buscar la solución. Pero con la psiquis no es tan simple, no podemos eliminar todos los problemas que tengamos de un golpe, y dedicarnos a vivir tranquilos. A veces se puede solucionar un problema desde su origen, lo que se llama “tratamiento de raíz”, pero en la mayoría de los casos no se puede precisamente solucionar, y tenemos que aprender a vivir con el problema, a reconciliarnos con la situación en que estamos y además a no estar deprimidos en una situación determinada.

Esto se llama “¿Quién es rico? Quien se alegra con su parte”. Esto es tener un daat rico. Tengo que explicarte cómo puedes estar alegre con todos los problemas que tienes. Hay cosas que te vienen de Hashem, y tienes que aprender a lidiar con la realidad y principalmente saber cómo alegrarse. Si estás alegre y enfrentas los problemas, estos se comienzan a solucionar en la medida de lo posible, y luego todo irá bien. Pero, ante todo, a partir de ese momento, tienes que estar alegre. No vengas con esa cara amargada y triste, como Hashem le dijo a Cain: “¿por qué estás enojado y por qué estás decaído?”. Hay que recibir la situación con alegría, partiendo de la fe y la confianza en que todo viene de Dios que es bueno, y por lo tanto todo es para bien.

Quien honra a las criaturas. Amar a Todos.

La última enseñanza es “¿Quién es honorable? Quien honra a las criaturas.” Se podría pensar que si hablamos tanto de la modestia y la humildad, para qué tenemos que buscar honor? Pero la expresión de los sabios se refiere a la relación adecuada entre las personas, y que en verdad cada uno se honra a sí mismo. Está escrito que los alumnos de Rabí Akiva murieron porque no se respetaban uno al otro. Hay que saber cómo honrar sinceramente al otro, y relacionarnos con respeto y amor. El respeto es amor.

Está quien pregunta: “¿qué voy a hacer? La situación en mi casa es terrible. Mi esposa no me respeta en nada.” ¿Qué tengo que decirle como regla general? No sólo tiene que honrar a su esposa, y automáticamente ella lo honrará, sino más aun: si sufres de alguna forma de deshonra, si te dañan (me dañan, no me respetan lo suficiente), también tienes que aprender algo, tienes que prestar atención no sólo a tu esposa de la que te quejas, sino a todo aquel que necesita honor. Hay que “honrar a las criaturas”, también aquellos que son sólo “criaturas”, personas comunes. Si haces esto verás que también tu esposa y los niños respetarán y serán respetados.

Sé “feliz con tu parte”. Ser honorable no significa sentirse grande e importante, sino simplemente sentir un amor revelado. Es algo bueno y todos tenemos que sentir que nos aman de verdad, y así me honran. Por mi parte, yo también tengo que amarte, y llegar a “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, así dice Rabí Akiva que sus discípulos murieron porque ante todo no sintieron amor entre ellos. El gran principio de la Torá es honrar, respetarse unos a los otros. Esto es “¿Quién es honorable? Quien honra a las criaturas”. Y “el final se inserta en el principio”, si aprendí de ti aunque sea una cosa pequeña tengo que respetarte mucho, como está escrito en el capítulo final de Pirkei Avot (esto lo aprendemos de David el rey de Israel).

Resumen

Por lo tanto, para resumir, hemos dicho que en esta Mishná, del inicio del capítulo IV de Pirkei Avot, correspondiente al mes de Tamuz, hay dos instrucciones para el consejero mismo y dos que le hablan al consejero pero respecto al mensaje que debe transmitir a quien viene a aconsejarse, mientras cumple las instrucciones dirigidas hacia si mismo.

Primero, como consejero tienes que ser sabio, y también aprender –no sólo escuchar- de todas las personas, de todos los que vienen a ti (y así honrarás a quien viene a recibir un consejo).

Segundo, cuando vas a responder como consejero, que tu respuesta venga desde el secreto del jashmal, primero jash (silencio y sumisión interior) y sólo después mal (hablar).

Jash es entonces “quien conquista su instinto”, a tal punto que las palabras salen claras y alegres.

Esto ya es el pasaje hacia: Tercero, transmitir al prójimo el concepto: ¿quién es rico¨? Quien es feliz con su parte”. Esto se llama “el secreto de jashmal, primero jash y luego mal. El jash conquista al instinto y entonces es capaz de transmitir un mensaje positivo y alegre –“y una buena palabra lo alegrará”. “¿Quién es rico? Quien se alegra con su porción”. Transmitir alegría también en esa situación específica.

Y por último el Cuarto, “el último es el más querido”, transmitir y aumentar ahavat Israel, amor al prójimo judío y a todos los seres en general, a todo el mundo, honrar a las criaturas. Si estás herido, si sientes que te lastimaron, sólo tienes que esparcir suficiente amor entre todas las criaturas que hay en el mundo.

FUNDAMENTOS DE PSICOLOGÍA

FUNDAMENTOS DE LA PSICOLOGÍA JASÍDICA: FE

En este extracto de una clase sobre psicología jasídica, el rabino Ginsburgh expone las creencias que el consejero debe tener con respecto a Dios y con respecto a la persona que acude a él en busca de consejo.

Fundamentos de la Psicología Jasídica - 01 KETER – Corona  FE- Emuná - Coaching Jasídico

https://youtu.be/oZhfcOWiH8A

Lo que queremos hacer hoy es comenzar desde Emuná, Fe, hasta Shiflut, Humildad, es decir desde Keter-Corona hasta Maljut-Reinado

Pasar revista a los rasgos necesarios y también cómo fluyen esos rasgos en el consejero. Lo primero es la Fe, Emuná. Lo que debemos creer para ser un buen consejero, entonces hay varias cosas en las que hay que creer, tener fe. Primero que todo debemos creer en la enseñanza del Baal Shem Tov: así como hay una mitzvá, precepto, de creer en el Santo bendito es, que hay Dios en el mundo, que Dios existe, así también debes creer en el judío.

Lo primero, cuando un judío entra al cuarto y se sienta frente a ti, ¡¡tienes que creer en él! Que es una verdadera parte de Dios en lo alto que está sentado ahora frente a ti.

Por providencia Divina está en el Haiom Iom de hoy, donde están escritas las enseñanzas del Rebe Rashab:

“¿Qué es Jasidut? Jasidut cambia la realidad y revela la esencia.”

Así está escrito. ¿Cuál es la esencia de un judío? Que es parte de la esencia.

“Cuando aferras parte de la esencia estás aferrando a toda la esencia”

“Este es también un principio importante del Baal Shem Tov, aunque es una completa paradoja, ¿Cómo puedes decir “parte de la esencia”, cuando la esencia no se puede dividir? Salvo que, y esa es la conclusión del Haiom Iom, Dios puede hacer lo que desee, crea desde dentro de Sí mismo, crear es sacar afuera, por así decirlo, parte de Él, que esta parte de Él Lo contiene todo. Es imposible comprender esto con el intelecto. Este es el Haiom Iom de hoy.

Lo que el Rebe no escribe allí es que todo esto fue una respuesta del Rebe Rashab, a alguien que le dijo que Jasidut cambia la esencia de una persona. Y luego (el Rebe Rashab) comentó, y le dijo, eso no es correcto, Jasidut cambia la *realidad* de la persona, pero *revela* la esencia. No cambia la esencia. ¡Lo que significa que no necesitas cambiar nada de la esencia de la persona que acaba de entrar en la habitación, ¡la esencia es cien por ciento pura! Y no solo eso.

Y la continuación de esto, no escrito en el Haiom Iom, es que, de hecho, hay más revelación de la esencia del judío simple, más que en un gran estudioso de la Torá, que es también uno de los principios más fundamentales del Baal Shem Tov. Todo esto, tenemos que creer, automáticamente, de inmediato, tengo que creer que realmente hay una parte de Dios arriba, frente a mí. Necesito creer que este encuentro es por providencia Divina. Que el que te trajo aquí es el Dios bendito.

Y Dios bendito tiene una agenda. Tiene un plan para qué esta persona está aquí. Por supuesto, el plan de Dios es hacer el bien, el bien para él y también para mí. Esto es llamado creer en la providencia, la providencia de Dios.

Esto no es casualidad, nada es casualidad, sobre todo un encuentro entre personas, lo cual, según el Baal Shem Tov, es una unificación, una unión, ciertamente no una coincidencia. Esta es una providencia muy importante, que estamos sentados uno frente al otro. Ahora, esto ciertamente es válido y correcto también para los no judíos. No hay diferencia entre no judío o judío a este respecto, que Dios quiere algo de nosotros, hay una rectificación sagrada que debe suceder aquí.

Hay una chispa aquí. Si llamamos a esta chispa ” una parte verdadera de Dios en lo Alto”, o de otra manera, eso no importa, con respecto a esta segunda “creencia”, de la que ahora estamos hablando, que es la fe en la providencia Divina aquí. ¿Qué más necesitamos creer?

La tercera cosa que debemos creer es la enseñanza atribuida a Rebe Najman:

“Si crees que es posible estropear, cree que es posible repararlo. ”

Necesito creer en el poder de nuestra reunión ahora, para poder realizar una rectificación. Una rectificación en quien la busca, y como explicaremos una y otra vez, también en mí. Para mí también hay aquí una rectificación. Y esta es una creencia en sí misma. Entonces, si pensamos en estas tres creencias que hemos dicho, que están todos en la Cabeza Incognoscible de Keter [Radl”a]) en primer lugar, todos los tripletes para nosotros corresponden a Sumisión, Separación y Endulzamiento.

Lo primero, es que aquí hay parte de la esencia, que yo creo, en otras palabras, ¿qué es creer en un judío (algo que también puede aplicarse a un no judío)? El significado es creer en el potencial que tiene. Aquí tenemos a alguien que viene y derrama su corazón. Tiene problemas, no se las arregla solo, y por eso necesita buscar consejo. Pero creer en él, significa creer en su potencial, que tiene un poder oculto del que él mismo no es consciente, pero lo tiene.

Ahora, de dónde viene esto y cuál es exactamente la definición de este poder, para un judío es una cosa, y para un no judío es otra. Ciertamente, un no judío también tiene un potencial, todo el mundo lo tiene, todo tiene un potencial.

El “ser hablante”, de los cuatro niveles de existencia (mineral, vegetal, animal y humano), [Datzja”m] tiene potencial, que él mismo no se da cuenta de cuanto poder tiene, y esa es mi tarea (como consejero) para ayudarlo, para revelar su esencia, tal como ya dijimos. Y si revelamos su esencia, también cambiaremos su realidad. Pero lo principal es revelar su esencia. ¿Entonces qué es esto? Esto es Separación. Aquí todos están separados de su situación dada y también separados de su imagen.

No lo que piensa de sí mismo. Algo más, algo mejor, más maravilloso. Tiene un potencial ilimitado. Que “si crees que puedes romper, creer que puedes arreglar” ¿qué es esto? Esto es dulcificar. Por más amarga que sea la realidad dada, es posible endulzarla. No hay amargura en el alma, que sea imposible convertirla en dulce. Esto es dulcificar.

¿Qué es lo tercero que dijimos? La esencia de este encuentro, que aquí hay providencia Divina, esta es mi Sumisión. Necesito someterme a Dios, a Su providencia. La dimensión interior del Reinado es la humildad, y como explicaremos, Providencia Divina. El Baal Shem Tov explica: “Pidieron por Havaiá su Dios y David su rey”, y “Pedir por David su rey” es ver la providencia.

El rey David, que es la humildad, debe ver en todo la mano que dirige del Santo Bendito sea. Para esto necesito estar en un estado de Sumisión, Necesito estar en un estado de humildad, no de anulación, al que llegaremos pronto. Aparentemente, en la Cabeza Incognoscible, la Humildad está más presente que la Anulación. La humildad en este contexto es lo que permite a una persona ver la providencia. Ahora, todo esto está conectado al encuentro. Alguien entra, derrama su corazón dice cuál es su problema. Si no fuera por el problema, no habría venido aquí. Hay algo más, no hemos hablado simplemente de la fe en Dios, sino en la Divina Providencia, que no es solo Dios, es el encuentro. Si queremos agregar otra creencia, una cuarta, para que tengamos las cuatro letras del Nombre de Dios Havaiá en lugar de Sumisión, Separación y Endulzamiento, entonces, ¿qué necesitamos para creer en Dios?

Necesitamos creer que Dios es bueno, Dios es la esencia del bien. Que el Creador del mundo no solo crea problemas. Dios, el Creador, es bueno. Y, por lo tanto, todo lo que hace es bueno; la naturaleza del bien es hacer el bien. Entonces, si agregamos esto, ¿qué tenemos? Ahora tenemos un cuarteto, no triplete. Entonces, ¿cómo ordenamos esto de acuerdo con el nombre Havaiá? El orden será un poco diferente. Lo que antes llamábamos Dulcificar: “Si crees que puedes romper, creer que se puede arreglar”, ¿dónde están todas las rectificaciones? “Todos en Sabiduría se aclaran”. Todas las rectificaciones son “hiciste todo en Sabiduría”, esto es la iud del Nombre de Dios.

Que todo el mundo tiene un potencial que desconoce, creer en él, eso es Entendimiento. Esta es la Madre, la raíz de las almas. La raíz de un alma es Madre, en Cabalá. Que Dios es bueno, y por eso todo lo que pasa en la vida tiene que ser bueno, como se explica en la undécima epístola del Tania, esto lo pondré en la Vav del Nombre de Dios.

“El día que va con todos los días”.

Y el último es el más querido”, es lo que dijimos antes, la creencia en la providencia Divina es Reinado, este es David.

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01 KETER – PARTE 2: ATIK IOMÍN Y ARIJ ANPÍN – PLACER VOLUNTAD

El Coaching Jasídico - 01 Keter – parte 2Atik Iomín y Arij Anpín – Placer Voluntad - Torá y CIencia

https://youtu.be/32i0JMpuq0w

En esta segunda sección de la clase del rabino Ginsburgh sobre psicología judía, él habla sobre el papel del placer y la voluntad de Dios, que entran en juego en el consejero y la persona que busca consejo en la sesión de consejería.

Es posible sentir por dentro, el placer que produce el logro, el éxito. Si aplicamos esto al alma, ¿qué será? También hay dos cosas.

Por un lado, cuánto está sufriendo realmente esta persona que se encuentra aquí, está con una dificultad. Qué placentero será que se sienta bien. Qué gran sonrisa habrá en él y en su rostro, cuando salga de su dificultad, cuando sea redimido. Es el sentimiento de placer de la redención.

Ahora, esto es doble, porque este placer, esta enorme sonrisa, es también la sonrisa del Santo Bendito sea Dios que es bueno, como dijimos, y Dios quiere que nosotros también nos sintamos bien, por Su “naturaleza del bien es hacer el bien” a nosotros, el bien a la vista y revelado, a nosotros.

Entonces, ¡Cuánto placer! llamado “satisfacción del espíritu” para el Creador, cuánta satisfacción de espíritu habrá cuando se le dé tratamiento y ese tratamiento tenga éxito.

Ahora, esta es la satisfacción espiritual para el Creador. Bendito sea. Pero junto con esto, esto no contradice que yo, que estoy invirtiendo algo, y quiero ayudar, cuánto placer tendré también. Si consigo ayudarte, entonces es importante que disfrute de esto. Esto es importante para el proceso de curación. Por supuesto él (la persona que busca consejo) tendrá placer, si se va a sentir bien, este es el propósito. Pero como mi fuerza motivadora, aunque por supuesto hay que agregar el placer propio. Por supuesto que para él será bueno, pero qué bueno será para el Santo Bendito sea, y qué bueno será para mí también. Todo depende de que sea bueno para él.

El placer es bueno, qué bueno será para todos. Lo que dije sobre el Santo Bendito sea Él y yo, además de lo principal que es el paciente, esto tiene que ver con lo que explicaremos más adelante. Lo que explicaremos más adelante es sobre ratzón, voluntad. En Jasidut se explica que Taanug, placer, es el motivo de la ratzón, voluntad. Para comenzar a entrar en este gran esfuerzo, incluso lo llamaremos batalla, de investirse dentro en este judío, o en esta persona, para intentar ayudarlo, levantarlo, es necesario que haya voluntad, una voluntad de hacer esto, de invertir. Ahora, esta voluntad también es doble. Tiene que ser mi voluntad, y también su voluntad, él lo desea, por eso viene aquí. Pero ahora estoy hablando de la relación entre Dios y yo.

Y la enseñanza es que en el placer, sentir la satisfacción o el placer de Dios, esto es lo principal, y mi propio placer en esto, que también es importante, está subordinado al de Dios. Está incluido dentro del placer de Dios. Con la voluntad es exactamente lo contrario. Para movilizar, para motivar el proceso, necesito querer muchísimo hacer esto. Necesito despertar dentro de mí la fuerza. Como está escrito:

“no hay nada tan fuerte como la voluntad,

y nada se opone a la voluntad”,

y esta voluntad que necesita ser fuerte, para romper los límites, que no haya nada que se oponga, debe ser “mi” voluntad. Ahora bien, esta enseñanza es muy importante para comprender dos los niveles de interior de Keter y exterior de Keter, que son Atik Iomín y Arij Anpín, el placer y la voluntad.

Porque en el interior de Keter, el placer, la sensación principal es el placer de Dios. Y mi placer está ahí incluido, por dentro, pero subordinado. Pero para hacer algo en la vida, mi voluntad debe ser lo principal, pero sentir que ciertamente Dios está aquí detrás de mí, apoyándome con Su Voluntad, y Él también desea, pero desea que yo desee.

Hay una famosa alusión acerca de la voluntad, que voluntad (Ratzón), tiene las mismas letras que tzinor, canal. Respecto al placer, tendré placer por ayudar a alguien. Pero que el placer más importante es el de Dios, significa, como dice la famosa enseñanza en Jasidut, el asunto es que esto se haga, y no que especialmente yo sea quien lo haga. Si alguien más lo ayuda, mucho mejor aún. Es decir, que voy a tener placer por lograr ayudarte es algo bueno, pero lo principal es que Dios se complacerá porque él sea ayudado, sea redimido, y no importa si es a través de mí o de otra persona.

Este es el significado de que el placer es tal que Dios es lo principal y yo soy secundario. Pero con la voluntad esto se invierte. Se llama la parte exterior de Keter, jitzoniut HaKeter. En la Voluntad tengo que querer ser yo el mensajero para hacerlo. Esta es una enseñanza muy importante sobre Shlijut, llevar a cabo una misión. A nivel de la Voluntad, necesito querer ser el canal, porque es un mérito, y tengo que querer este mérito, que yo sea el canal para traer la luz, el placer, la curación a la otra persona. Dios me respalda, quiere, pero quiere lo que yo lo quiera. Esta es una regla muy importante sobre Atik y Arij.

Está escrito que ratzón, voluntad es un canal, la voluntad ya restringe, está pasando por un canal en particular y no por otro, Ratzón (voluntad) también tiene las mismas letras que Notzer (preservar). Dentro de Keter están los 13 atributos de misericordia del Mazal superior, el Baal Shem Tov dijo: “Ain Mazal LeIsrael, “La Nada es el Mazal de Israel”, preservar la bondad, y notzer (preservar) está escrito que tiene las mismas letras que Ratzón (voluntad) y tzinor (canal). Entonces yo también necesito ser Notzer, preservado, “preservar la bondad para millares”.

La bondad es atraer la bondad de Dios, para que yo sea el canal, para atraer abajo que Dios es bueno, y quiere que todo esté bien.

Hasta aquí, esto fue Keter.

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03 JOJMÁ – SABIDURÍA

Fundamentos de la Psicología Jasídica 02 Jojmá – Sabiduría - Coaching Jasídico

https://youtu.be/TJ__LHFfBOY

Hebreo

https://www.youtube.com/watch?v=hwE1VzE5IU8&list=PLE1MASOOSfAlLnAP_yg4a3015oCVoAn-R&index=3

En este extracto exquisitamente perspicaz, el rabino Ginsburgh nos guía más allá de nuestra falsa humildad para aprender cómo ayudar verdaderamente a una persona que busca nuestra guía

(Parte 1: *Fundamentos de la Psicología Jasídica* *01 KETER – Corona FE- Emuná*- *Coaching Jasídico* Enlace del vídeo https://youtu.be/oZhfcOWiH8A)

(Parte 2: *Fundamentos de la Psicología Jasídica* *02 KETER – PLACER – VOLUNTAD – Atik Iomín y Arij Anpín *- *Coaching Jasídico* Enlace del vídeo https://youtu.be/32i0JMpuq0w

En el nivel de Ratzón/Voluntad, hablamos de esto recientemente, hay mucho iesh (egotísmo), es la fuente del iesh.

¿Qué sucede después de la Voluntad? Después de la Voluntad viene Jojmá, Sabiduría, y la dimensión interior de la Sabiduría es Bitul, auto-anulación. En Radl”a (Keter, el supraconciente) hablamos de Shiflut, humildad, pero de auto-anulación sólo hablamos cuando llegamos a la sefirá de Sabiduría.

¿Qué es aquí bitul, la fuerza motivadora de auto-anulación que motiva a la sefirá de Jojmá, Sabiduría?

Que si de repente siento la motivación de ayudarte y deseo realmente ayudarte, y además quiero ser yo el que te brinde la ayuda, ya que de otra manera no se logrará el éxito, no funcionará.

Entonces, ¿Cuál es ese nivel que sigue inmediatamente a continuación, y junto a la voluntad de ayudar? Donde se comprende que si realmente sale algo bueno de todo esto, en realidad no he sido yo quien lo hizo. Que si te ayudé, al fin de cuentas es tan solo un engaño a los ojos. Porque quien te ayudó realmente es Dios bueno, de quien hablamos al principio, en quien pusimos nuestra fe. Ahora, aquí, en este lugar (jojmá, Sabiduría), cuando llegamos a los poderes interiores del alma, hay un birur, esclarecimiento, como hablamos antes: “Todos se esclarecerán en Sabiduría”, constantemente hay una clarificación entre lo interno y lo externo, entre la verdad y la falsedad, entre la auto-anulación, que es la verdad, y el ego, que es la mentira. Por supuesto, todos han escuchado a ese consejero que proclama a viva voz:

“Sepa que yo no estoy haciendo nada aquí, yo soy solo un conducto, y solo el Santo Bendito sea está haciendo algo aquí”.

Esta persona es alguien que tiene un sentido de la dimensión interior, pero el 99 por ciento de las veces que alguien declara esto a viva voz, es solo un ego sin refinar. Por lo tanto, se necesita mucha depuración.

La primera depuración es que, como regla general, el 99,99 por ciento no es así, no lo dice. Cuando escuchas a alguien decir: “Yo aquí no estoy haciendo nada, solo Dios lo está haciendo”. Esto ya es una luz roja. Si realmente sientes esto no lo vas a decir. Porque es totalmente Jash, un sentimiento que no se expresa. Como dije, 99,99 por ciento, y podría ser que hay un 0,01, que por alguna razón considere que es necesario decir que solo Dios está actuando aquí. Pero el ambiente de la consulta debe ser que esto sea obvio. Esta es la verdadera auto-anulación-Bitul.

Después de la fuerza de la Voluntad, tiene que haber mi anulación Interior completa de que yo no estoy aquí. No soy yo el que actúa. ¿Qué más hay aquí, en Sabiduría? La sabiduría es la Iud del Nombre Havaiá. Sobre el secreto de Havaiá, está escrito que las letras (de Havaiá) aluden a contracción, expansión, extensión, expansión. Esta (sabiduría) es la Iud, el punto de contracción. Este es uno de los tópicos más importantes en Jasidut. Aquí significa ser una persona sabia, como hablamos antes. y a la vez ser sabio para enseñar, que también es ayudar a alguien, ¿Qué es lo primero que debe hacer para lograrlo? Esto va de la mano con la autoanulación. Como dijimos antes que un sabio tiene que anularse a sí mismo, de tal manera que no está aquí. Pero, ¿qué más sucede en el sabio? Para poder idear o generar el punto primero, el punto de origen, como se lo llama. Para empezar a hablar, a ayudar, a tratar, a enseñar, necesita restringirse (contraerse) por completo, restringir su mente.

La parábola en Jasidut es sobre el maestro, es simplemente suprimir. Completamente todo su intelecto relativamente infinito, al mismo tiempo que tiene la voluntad interior para llegar al alma del estudiante, -ahora quien está delante de mí pasó a ser un estudiante, sentado frente a mí- y entonces, si logra restringirse a sí mismo, su intelecto, de repente tiene un destello, un punto de origen, desde donde empezar a relacionarse y ayudar al alumno. Ahora bien, estas dos cosas están conectadas, van juntas. Yo no estoy haciendo nada en absoluto, solo Dios está actuando, y la capacidad de eliminar todas mis sabidurías, y así merecer ese destello desde donde comenzar.

Este es el secreto del Tzimtzum (la contracción). Estos dos ocurren en la sefirá de Jojmá, Sabiduría.

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Fundamentos de Psicología Jasídica

El Coaching Jasídico

BINÁ – ENTENDIMIENTO, DAAT – CONOCIMIENTO,

Jesed – Bondad, Guevurá – Rigor

El rabino Ginsburgh explica cómo el consejero debe comprender, identificarse, amar y reprender gentilmente a quienes le consultan.

Torá y Ciencia - Fundamentos de Psicología Jasídica Parte 4 - Biná Entendimiento Coaching Jasídico

https://youtu.be/7-N9mw1j6Tw

VIDEOS ANTERIORES

Parte 1: *Fundamentos de la Psicología Jasídica* *01 KETER – Corona FE- Emuná*- *Coaching Jasídico* Enlace del vídeo https://youtu.be/oZhfcOWiH8A)

Parte 2: *Fundamentos de la Psicología Jasídica* *02 KETER – PLACER – VOLUNTAD – Atik Iomín y Arij Anpín *- *Coaching Jasídico* Enlace del vídeo https://youtu.be/32i0JMpuq0w

Parte 3: *Fundamentos de la Psicología Jasídica* *03 JOJMÁ – SABIDURÍA- *Coaching Jasídico* Enlace del vídeo https://youtu.be/TJ__LHFfBOY

En la sefirá de Biná, Entendimiento, yo necesito comprenderte a ti. Pero entenderte en profundidad. En profundidad, en ancho y en largo, todas las dimensiones de tu realidad. Volveremos a esto. En Daat / conocimiento, ¿qué debo hacer? Necesito identificarme contigo.

Y en Jesed / bondad, necesito abrazarte, amarte de verdad. Hay un triplete aquí, donde después de la contracción, la nada, la auto-anulación de la Sabiduría, ahora necesito comprenderte, identificarme contigo y amarte, que no son todos lo mismo, cada cosa es algo diferente. Pero vienen uno después del otro.

¿Qué es para entenderte? Este es, nuevamente, el tema principal de los principios de educación y orientación, que está exactamente conectado con el Haiom Iom, tu realidad, tu situación y también tu esencia. Siempre les explicamos que esto es para ser psicólogo y también trabajadora social. Interesarme por toda tu realidad, por todo lo que te está pasando, todas las influencias, todo el entorno en el que te encuentras, y entender tu alma, tu esencia, que son los buenos rasgos, cada persona es más rectificada que su amigo, está escrito.

Simplemente para entender. Ahora, en todos estos niveles siguientes, no es solo lo que necesito sentir o conocer dentro de mí, también necesito, sin demasiadas palabras, como dijimos antes de la Sabiduría, que no necesito ir a decirte que no estoy haciendo nada aquí, solo Dios está actuando. Pero en cualquier caso, particularmente en Entendimiento, Conocimiento y Bondad, que es la comprensión, la identificación y el amor, se necesita que sientas que te entiendo de verdad, que sientas que de verdad me identifico contigo, y también que tú sientas que te amo. Esto es importante, es fundamental.

Entonces necesito entenderte, y sin demasiadas palabras, que sientas que yo te entiendo. Y también al identificarme contigo, que sientas que yo me identifico contigo. Esto crea la conexión entre nosotros. Quererte de verdad, y también que sientas que te amo. De lo contrario, es imposible ayudarte.

¿Qué significa identificarse contigo? Entender dijimos que está escrito en los principios de educación y orientación. ¿Qué es identificar? No está escrito mucho sobre eso allí. Identificarse contigo está relacionado con las historias, en Jabad, sobre el Miteler Rebbe y también el Tzemaj Tzedek, que en medio de una Iejidut (reunión privada), el Rebe se fue. Meditar solo, a veces durante varios días, para encontrar una respuesta, el Rebe, hasta que encontró en sí mismo la falla, el pecado o el problema de esta persona, que vino a buscar su guía en Iejidut. Y todo el tiempo que no encontró en sí mismo esta misma cosa, no podría ayudarlo.

Entonces, por un lado, en la Fe, el conocimiento-daat es la fe en la conciencia. En la Fe creo en él. Pero en el Conocimiento necesito identificarme con él. Todos sus problemas necesito encontrarlos dentro de mí. Tiene que ser verdad, verdad genuina. Solo entonces podré ayudarlo. Ahora bien, esto, por supuesto, está conectado con la enseñanza del Baal Shem Tov, sobre “Reprender, reprenderás a tu prójimo”, reprenderte a ti mismo, y luego puedes reprender a tu prójimo porque si no encuentras el problema dentro de ti mismo, reprenderte a ti mismo, entonces no podrás reprenderlo a él.

Estas son las cinco Guevurot, ‘Rigores’ del Conocimiento, “Reprender, reprenderás”. Esto debe ser “la izquierda incluida dentro de la derecha”, en Conocimiento, identificación, hay derecha e izquierda.

Está la Bondad y el Poder. Hay que identificarse contigo, para sentir, así como la persona está cercana a sí misma, que se ama a sí misma, esta raíz, que me identifico contigo, no es para reprenderte en absoluto. Si creo que identificarse contigo es solo para reprenderte, para rectificarte, no vale nada. Antes todo, es solo para ser parte de ti, que tú y yo nos conectemos. Ésta es la raíz del amor, la Bondad del Conocimiento, el lado de la Bondad.

Luego, cuando necesito encontrar tu problema dentro de mí, el pecado, la carencia, para reprender, este es el lado de Poder en el Conocimiento. Por lo tanto, es necesario que el Poder del Conocimiento se incluya dentro de la Bondad del Conocimiento. Y entonces, al identificarme contigo, viene simplemente el amor, que yo te amo, la palabra que usamos aparte de amor es abrazar, yo te abrazo, que es “Su diestra me abraza”, ¿Cuál es la enseñanza en Jasidut para abrazo? Que el abrazo llega a la parte de atrás. Si te estoy abrazando, hoy decimos que “te acepto”, como eres, completo. Mi mano derecha llega a tu parte de atrás. No solo tu rostro, tu lado bueno, te estoy abrazando todo. Realmente te quiero. Si te amo tanto, ¿cómo te reprocho? Este ya es el equilibrio

Ahora, esta es la idea principal del Partzuf del Conocimiento, pasar por todas las Sefirot allí, es la relación entre Bondad y Poder. En el Partzuf del Conocimiento, la relación entre Bondad y Poder, Jesed y Guevurá es entre ‘cercanía de conocimiento’ y ‘limpieza de conocimiento’. Por el conocimiento limpio’ de Ierushalaim no se sentaban a juzgar y sentenciar si no sabían exactamente con quién estaban sentados. ¿Cómo se dice “limpieza del conocimiento”?

Después de amarte, y abrazarte incluso tu parte de atrás, te acepto completo, hay cosas que desapruebo. Guevurá, Poder o Rigor, es, como dijimos que debemos dejar que la persona sienta lo que yo siento por él, que sienta que lo entiendo, que sienta que me identifico con él, también sus problemas, que sienta que los estoy buscando, incluso eso que aparentemente es algo escondido. También hay historias, como dijimos, no hay que venir a una persona, y decirle que aquí no estoy haciendo nada, solo Dios lo está actuando, que ya huele a superficialidad, falsedad.

¿Qué pasa con esto de “¿Reprender, reprenderás”?

Alguien viene y dice que cometió tal o cual pecado, que es adicto a estos pecados, es adicto a la depresión. Entonces, ¿qué tengo que decirle? Amigo mío, también soy adicto a lo mismo, pero dicho con sutileza. Pero esto no es tan malo como decir: no estoy haciendo nada, solo Dios lo está haciendo, lo cual es peor. De todas maneras, hay que pensar detenidamente para así saber cuándo decir: “debes saber, que yo también soy adicto”. Hay que decirlo gentilmente -ahora yo lo estoy diciendo con crudeza- para crear la conexión, la identificación. Te amo, en todo tu ser, acepto todo. Pero hay cosas que desapruebo. A esto se le llama “limpieza de conocimiento”. Ahora, ¿cómo van juntos?

¿Cómo puedo aceptarte tal como eres, todo de ti, y también desaprobar algo? Esto es importante. Estoy desaprobando las cosas que (todo vuelve a la Fe, Emuná) que creo que no eres tú. Es como una bacteria que entró, un intruso. Entro algo extraño, como una posesión. Esta cosa que te está poseyendo, no eres tú de verdad. Así que ciertamente desapruebo esto. Amo todo lo que eres. Simplemente, está permitido decir de la manera correcta que esto no va contigo. Como en la educación de los niños. ¿Cómo educamos a los niños? Tiene que haber la capacidad de transmitirle al niño que hay cosas que me hacen feliz, mi hijo querido, porque estas son cosas que van contigo. Pero esto que hiciste ahora no va contigo. Este no eres tú. No apruebo esto. Conócete a ti mismo.

Exactamente lo que dijimos, que Jasidut viene a revelar la esencia. Y a través de la revelación de la esencia, cambiar la realidad para mejor

Ahora, esto es la Guevurá / Rigor del consejero. Aunque te abrazo, esto yo lo desapruebo.

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5. TIFERET – BELLEZA, ARMONÍA

Fundamentos de la Psicología Jasídica parte 05 Tiferet - Belleza- Coaching Jasídico

https://youtu.be/-eaRZatdvms

El rabino Ginsburgh explica la importancia de la compasión en el proceso curativo

(Parte 1: *Fundamentos de la Psicología Jasídica* *01 KETER – Corona FEEmuná*- *Coaching Jasídico* Enlace del vídeo https://youtu.be/oZhfcOWiH8A)

(Parte 2: *Fundamentos de la Psicología Jasídica* *02 KETER – PLACER – VOLUNTADAtik Iomín y Arij Anpín *- *Coaching Jasídico* Enlace del vídeo https://youtu.be/32i0JMpuq0w

(Parte 3: *Fundamentos de la Psicología Jasídica* *03 JOJMÁ – SABIDURÍA- *Coaching Jasídico* Enlace del vídeo https://youtu.be/TJ__LHFfBOY

(Parte 4: *Fundamentos de la Psicología Jasídica* *04 BINÁ-ENTENDIMIENTO, Y OTROS- *Coaching Jasídico* Enlace del vídeo https://youtu.be/7-N9mw1j6Tw

¿Qué es Tiferet (Belleza)? Ahora seguiremos avanzando. Tiferet es el rasgo de la compasión. La compasión es tener compasión de ti, la principal emoción entre el consejero y el receptor es el rasgo de la compasión.

Di-s tiene compasión, y yo también debo tener compasión…Si no siento compasión por tu situación, entonces no es real. “Dale la verdad a Iaakov”. Lo que prueba que la relación entre nosotros es una relación real es que hay compasión interior. También la compasión puede ser externa. En español es piedad. Esto es solo una especie de ego, también un tema muy grande del que hemos hablado mucho.

Cuál es la diferencia entre compasión, la verdadera misericordia y la piedad. La piedad es un concepto cristiano clásico. La misericordia tiene un aspecto exterior y uno interior, pero el aspecto interior es muy fuerte. Como rasgo de carácter es el corazón de la relación. ¿Pero cómo se llega a expresar? Esto se expresa como rajmei, que en el Lenguaje de los Sabios significa oración. Todo el tiempo, en el corazón, cuando estamos sentados aquí uno frente al otro, Alguien como consejero, o un médico, un buen doctor… ¿dónde está la medicina en general? En los atributos de carácter la medicina está en Tiferet, como el ángel Rafael.

¿Qué hace? También hay varias historias en Jasidut, que el verdadero médico jasídico, tenemos un artículo sobre la oración constante, que todo judío tiene que orar a Di-s todo el tiempo, pero todo aquel médico verdadero o consejero verdadero, todo el tiempo, en su corazón, está orando a Di-s, por compasión, pide compasión, por esta alma, sentada frente él.

Ahora bien, esto, también es posible entender cómo esta es una rama de Daat, conocimiento, porque el Daat es el alma de Tiferet. El Daat es identificarse con el otro, y básicamente lo que sucede, es que la misericordia se convierte en misericordia por sí mismo. A tal punto que si se identifica con el otro de verdad, entonces cuando está orando,él mismo, ni siquiera puede discernir si es una oración por él o una oración por mí.

Así es como debe ser la conexión, entre los dos. Le reza a Di-s, todo el tiempo.

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6. NETZAJ – HOD – VICTORIA Y ESPELENDOR

El rabino Ginsburgh explica que los atributos de victoria y esplendor, las sefirot de netzaj y hod del consejero y terapista son su capacidad de pedir del consultante y posibilitarle, a esa persona que viene a consultar, que se pare en sus pies y se eleve por encima de su situación.

(Parte 1: *Fundamentos de la Psicología Jasídica* *01 KETER – Corona FEEmuná*- *Coaching Jasídico* Enlace del vídeo https://youtu.be/oZhfcOWiH8A)

(Parte 2: *Fundamentos de la Psicología Jasídica* *02 KETER – PLACER – VOLUNTADAtik Iomín y Arij Anpín *- *Coaching Jasídico* Enlace del vídeo https://youtu.be/32i0JMpuq0w

(Parte 3: *Fundamentos de la Psicología Jasídica* *03 JOJMÁ – SABIDURÍA- *Coaching Jasídico* Enlace del vídeo https://youtu.be/TJ__LHFfBOY

(Parte 4: *Fundamentos de la Psicología Jasídica* *04 BINÁ-ENTENDIMIENTO, Y OTROS- *Coaching Jasídico* Enlace del vídeo https://youtu.be/7-N9mw1j6Tw

(Parte 5: *Fundamentos de la Psicología Jasídica* *05 TIFERET – BELLEZA, ARMONÍA, *Coaching Jasídico* Enlace del vídeo https://youtu.be/-eaRZatdvms

PLAYLIST

Lista de Videos de la Serie Psicología Jasídica

https://youtube.com/playlist?list=PLS1OhwY8Oh7cfvX-eANdBTIvzRucar_c_

Hasta aquí se trató de asuntos que están completamente dentro del mashpía, el consejero. Todo lo que sucede dentro suyo exclusivamente es solo hasta jojmá, sabiduría, el primer nivel de revelación en la conciencia, cuya fuerza motivadora es el bitul, anulación del ser, y el tzimtzum, la contracción y ocultamiento.

Luego, dijimos que hay otras fuerzas, biná – entendimiento y daat – comprensión, también jesed – bondad y guevurá – rigor. Incluso también hay rajamim – misericordia (el poder interior de tiferet-belleza), que ya constituye su relación con el prójimo, quien está sentado en frente, quien también tiene que sentir lo que pasa dentro mío en cierta medida, que lo entiendo, etc.

Los atributos finales de NeHi”M, netzaj-hod-iesod-maljut, (victoria esplendor fundamento reinado) son principalmente lo que ahora él tiene que producir en el otro, el tratamiento concreto, la rectificación en la acción.

Ahora, la regla general que enseñamos en cuanto a emuná – fe y bitajón – confianza o seguridad, respecto a netzaj y hod, es que son dos clases de confianza. La confianza activa, tomar la iniciativa, y la confianza pasiva, saber que Hashem es bueno y confiar en Él, quien hará el bien, visible y revelado. “Trajt gut, vet zain gut”, “piensa bien y estará bien”.

Esto ya se trata de lo que tengo que imbuir dentro de ti. Aquí los atributos de NeHI”M ya implican poner el acento en lo que pido de ti. Hasta rajamim, misericordia incluido, hablamos de lo que yo genero en ti, de mi hacia ti. Pero ahora viene la práctica, tú tienes que hacer algo, y yo tengo que decírtelo. La situación se invierte, antes era procesar todas las sensaciones que tengo hacia ti . desde los poderes interiores, desde jojmá hasta Tiferet, pasamos ahora a los poderes de acción nhi”m.

Tengo que saber cómo pedirte confiar en ti mismo con una confianza activa, esto es netzaj. Inspirar confianza en ti es lo más básico que el terapista tiene que hacer. Si no puedes darle confianza para que pueda ayudarse a sí mismo, entonces no hiciste nada, de esto no saldrá nada.

Después de haber llegado al momento cúspide en que el consejero despierta la misericordia Divina y la suya propia por el prójimo, el momento de máxima conexión entre ambos, ahora viene el toque final, en que te pido, te digo que tienes que actuar. Tienes los poderes y puedes rectificarte a ti mismo. Puedo darte toda clase de consejos, que también son Netzaj y Hod, los riñones consejeros (Berajot 61, 1)

El primer consejo, que si no logro darte no hice nada, es que tienes que confiar en ti mismo. Últimamente también hablamos de trabajar con las fuerzas propias, como enseña el Jasidut. Entonces confiar en ti mismo es que puedes pararte y ayudarte a ti mismo, es Netzaj, Victoria, y que todo el tiempo tienes que pensar de forma positiva es Hod, Esplendor.

En Cabalá Netzaj y Hod son llamadas “trein tamjei qshot”, “dos soportes de la verdad”, que soportan la verdad, a Tiferet, (da verdad a Iaacov), pero Emet, verdad, es el poder interior de Iesod, Fundamento, como explicaremos. Reish Lakish explica “se verdadero contigo mismo y luego con los demás”. También aquí, no es que dejé de ocuparme de mi como consejero, por el contrario, cuando te exijo lo hago primero conmigo mismo.

Dije que desde Biná para abajo tengo que hacerte sentir que te entiendo, pero aquí no puedo exigirte nada si no doy el ejemplo de manera perfecta. No puedo pedirte que tengas confianza activa si yo no la tengo. Por eso necesito primero debo fortalecerme y confiar yo, para luego decirte que tienes que confiar en ti mismo, es algo simple de entender. Esto se llama “sostener la verdad”, primero contigo mismo y luego con los demás, ser un ejemplo viviente.

Esto es un salto total, qué importante es que el consejero sepa esto. Pero ahora lo más importante no soy yo, tengo que corregirme a mí mismo, embellecerme como persona, para poder requerir del otro pasar a la acción.

Son Netzaj y Hod, las dos formas de confianza, confianza en sí mismo para levantarse y hacer cosas. Y si no tengo en mi en forma perfecta no va a tener éxito, no funcionará. El mensaje no pasará, la energía no se transmitirá. Y el pensamiento positivo que es Hod.

LAS CUATRO DIMENSIONES DE LA FÉ: La Clave para la Salud Espiritual

1. Emuná: Fuerza, Fé, Creatividad y Nutrición

La fuerza de la emuná, “fé” o “creencia”, juega un rol esencial en nuestro bienestar psicólogico. De hecho, cuando es considerado apropiadamente, sirve como una base para comprender todo esfuerzo físico. Así como el cuerpo fisico vuelve a la tierra de donde se formó, el alma se dirige a su re-unión definitiva con la fuente Divina en donde ha sido concebida. En cualquier momento en particular, el estado psicológico se puede considerar un reflejo del avance de este proceso.

En el Sefer HaShorashim (libro de las Raíces) del Radak, un trabajo clásico sobre gramática Bíblica Hebrea, la raíz de la palabra emuná es descripta con 4 significados relacionados entre si:

1. “Fuerza“, como en Isaías 25:1: “Hashem, Tú eres mi Señor, te exaltaré, alabaré Tu nombre, pues has escrito antiguos consejos maravillosos de tremenda fuerza”. La “fuerza” a la que este versículo se referiere intenta expresar la inalterable fidelidad de Di-s en cumplir sus antiguas promesas.

2. “Fe“, como está escrito en Deuteronomio 32:20: “… los hijos que no poseen fé”. Rashi explica así este versículo: “el esfuerzo que invertí en criarlos no es reconocible”, indicando que la fé sería la consecuencia de una nutrición apropiada.

3.”Nutrición“, como en Meguilat Esther 2:7: “y él (Mordejai) se ocupó y crió a Hadassa (Esther)”. El rol del que alimenta estriva en el uso de la propia fé como la base para brindar al prójimo un sustento consistente y confiable.

4. “Creatividad“, como en el Cantar de los Cantares 7:2: “la artesanía de un artista”. La calidad del resultado de la expresión “creatividad” se puede ver como un indicador de nuestra emuná. Esto implica la utilización completa de la actividad creativa como una herramienta para la rehabilitación de la fé dañada.

Esta ultima dimensión de fé, el aspecto creativo que se deduce del versiculo ‘la artesanía de un artista’, nos ayudará a entender la conección entre emuná, y la adquisición de la salud.

2. Salud, Fé y Creatividad

La raíz de la palabra hebrea briut (salud) es b’ro, que significa “crear”. La mejor forma de obtener y conservar la salud es a través del esfuerzo creativo, siendo el producto de este esfuerzo una expresión de la fé que hay detrás de él. Por medio de la Creación, la “artesanía de un artista”, el Santo bendito Sea demuestra Su fé en la interdependencia y la compatibilidad que hay en las raíces de los reinos físico y espiritual: ‘En el comienzo Di-s creó los cielos y la tierra’, expresando así Su fé en la armonía que se puede lograr entre el alma (los “cielos”) y el cuerpo (la “tierra”).

En su comentario de la Torá, el Rambán interpreta el termino bará como una expresión especifíca de la creación ex-nihilo, la generación del ser desde la nada absoluta, negando de esta manera la teoría de la eternidad de la materia. Aunque las fuentes cabalísticas aceptan este principio, discrepan en su identificación con el verbo bará, sugiriendo que el acto de la creación, referido en el primer versículo de la Torá, describe lo que en realidad es la segunda etapa de la Creación: la introducción del reino de la rectificacion.

De acuerdo con la cabalá, la creación necesitó de la verbalización de dos reinos distintos y contrarios. El primero, que verdaderamente fue creado ex-nihilo, es conocido como el no rectificado “reino del caos”. Por otro lado, como sinónimo del “vacío” e “informidad” universal descripto en el segundo versículo de la Torá, el reino del caos fue un preludio a la elaboración de un reino adicional, el “reino de la rectificación”, que es responsable del significado y el orden que vemos en el universo.

En el momento que fue introducido el reino de la rectificación en la Creación, el universo ya estaba lejos de ser una “agenda vacía”. En todo caso era una agenda que fue escrita en forma ilegible y que aguardaba la mano que pudiera escribir una formulación que tenga significado.

El reino colateral de la rectificación surge con este propósito, para imponer orden sobre la caótica y amorfa realidad que lo precede.

escribir el reino de la rectificación, no puede referirse sólo a las realidades ex-nihilo como sugiere el Rambán.

La identificacion de B’riá con rectificación toma en consecuencia, en la Creacion, el carácter de una intervención terapéutica.

Como un mecanismo que va a restaurar el orden en un área previa de caos y fragmentacion, briá sirve explicitamente como un vehículo de rehabilitación y avance de la briut, la salud, del universo.

En alguna parte, incluso dentro del reino primordial del caos que surgió de la nada, existe un diseño inmutable, aunque oculto, del universo, que determinó que ese caos preceda a la rectificación en el desarrollo del cosmos. Albergada en este diseño está la imagen consumada de la Creación del ser y desde aquel entonces y por siempre sirve como modelo al que aspira el reino de la rectificación.

Este diseño, La Voluntad creativa Divina, sólo puede ser afirmado por medio de nuestra fé. Al cultivarla, la profunda raíz inconciente de nuestra alma puede acceder a ese núcleo incorrupto de Sabiduría Divina y obtener de él la inspiracion necesaria para sobreponerse al caos y la desesperación que a menudo impregna nuestro mundo interior.

3. El Efecto Terapéutico de la Creencia en la Creación Ex-Nihilo

El Tania, la obra fundamental del Jasidismo Jabad, fue descripto como un “libro de sugerencias para remediar las enfermedades del alma”. Su autor, Rabi Shneur Zalman de Liadi, el primer rebe de Lubavitch, se refiere en la sección titulada Igueret Hakodesh, capítulo 11, al efecto que tiene una emuná (fé) inadecuada o desubicada sobre nuestro estado psicológico del ser. Específicamente en relación a aquel que pone una fé excesiva en la seguridad y el bienestar material, y la desesperación que proviene de no poder lograr estos objetivos, el Tania opina:

Este asunto sólo puede ser remediado por medio de la fé verdadera en Aquel que “formó el comienzo de todas las cosas”; a través de la creencia en que la creación ex-nihilo (literalmente de la nada)… tiene lugar en cualquier período o momento, que todas las cosas creadas vienen a la existencia desde Su bendita Sabiduría que da vida a todo. Y cuando el hombre medite desde lo profundo de su entendimiento y visualice en su mente la idea de que su propio ser emerge de la nada a cada instante ¿cómo puede abrigar el pensamiento de que su vida es sufrida o está atormentada con aflicciones, ya sea de hijos, salud, sustento o cualquier otro tipo?

Contemplar el reino de la Nada, comparable a Su bendita Sabiduría, es la fuente de la vida, el bienestar y el regocijo, es el Eden que existe incluso más allá del Mundo por Venir. Este reino aparece como de maldad y aflicción sólo porque no puede ser comprendido. Pero la verdad es que el mal no desciende de lo Alto, todo es realmente bondad, sólo que no se pecibe como tal debido a la enormidad y la grandeza de Su bondad.

Esta es la esencia de la fé para la cual el hombre fue creado, creer que no hay ningún lugar vacío de El, que todos vivimos en la luz del semblante del Rey, y conformes por la fortaleza y alegría que provienen de Su vigilia porque El es bondad todo el día.

Por eso, es de suma importancia que el hombre esté alegre y se regocije en cada momento y hora, y que viva verdaderamente con su fé en Di-s, Quien le da vida y le otorga bondad en todo momento. Y aquel que se entrega a la tristeza y la pena, aquel que muestra poseer un poco de infortunio o aflicción y carece de cierta bondad, es como si fuera un hereje, Di-s libre. Es por esto que la melancolía es tan rechazada en la tradición esotérica.

El creyente, sin embargo, no se desespera ante los aparentes sufrimientos mundanos, recibe todos los asuntos de este mundo, buenos o malos, con absoluta ecuanimidad. Aquel a quien no le resultan asi se muestra a si mismo como de los “érev rav“, “la multitud mezclada”, que rinden culto sólo a si mismos… y hubiera sido mejor para él no haber nacido.

Pues el propósito de la creación del hombre en este mundo es esencialmente para probarlo con estas tribulaciones y para descubrir lo que hay en su corazón: si se vuelve a otros dioses, es decir las pasiones del cuerpo que derivan de la “sitra ájara“, el “otro lado”, o si su verdadera voluntad y deseo es vivir la vida auténtica que se deriva del “Di-s vi”…

Y si cree que vive genuinamente por estas fuerzas Divinas y que todas sus necesidades y asuntos emanan verdaderamente en todos sus detalles – no del “otro lado” – sino “de Di-s que planea cada paso del hombre”; si es así, entiende que cada cosa es esencialmente para bien, sólo que no siempre es captado de esa manera.

Y en virtud de esta creencia todo se torna bueno aún en un plano revelado, porque reconociendo que el mal aparente deriva su existencia del Bien Supremo (que es Su Sabiduría insondable, bendita sea, el Eden que trasciende el Mundo Venidero) se ve, a través de tal fé, que el mal es vuelve verdaderamente elevado y absorbido en el Supremo Bien oculto.”

En resumen, el Tania sugiere que la emuná que se logra por la contemplación de la creación ex-nihilo, liga al hombre a su fuente en la “Nada Divina”. Antes de alcanzar este nivel de emuná el hombre mora en la sombra de la “destrucción” cósmica de la realidad, provocando que le atribuyamos autonomía al reino material y a las fuerzas del mal que están asociadas a menudo con él. Pero perfeccionando su emuná el ser humano puede comenzar a ver la ciega tiranía del mal y los sufrimientos como una distorción de la conciencia producida por estar poco infundido de la fé en los orígenes Divinos de la existencia física.

Lemuná nos lleva a entender que la Nada Divina, que existe más allá de nuestra realidad fragmentada, representa la fuente definitiva de absoluta bondad de todas las cosas. Este punto de origen universal, conocido también como “origen de todos los deleites”, es lo que el Baal HaTania nos refiere como el “Eden que trasciende el Mundo Venidero”. Esta dimensión está tan por encima de nuestra presente realidad, que la única forma en que puede ser descripta conceptualmente es como la “Nada”. Sin embargo, cuando se experimenta la Nada Divina, refleja la existencia en el universo de un standard de virtud completamente incalificable, una calidad de bondad esencial y absoluta presente en el núcleo de todo ser.

4 La Interfase Oculta entre el Ser y la Nada

En el segundo capítulo de esta serie, atribuimos al Ramban lo que es aceptado generalmente como el concepto simple de la creación ex-nihilo: el rechazo a la noción de que el universo es eterno junto con la afirmación de que posee un punto de origen Divino. Sin embargo, esta fórmula deja indeterminada la siguiente cuestión: hasta que punto la creación fue un evento fijo y único que determinó las condiciones del universo para siempre, o simplemente fue la iniciación de un proceso continuo de renovación y renacimiento que tiene lugar en cada instante. La contrbución de la cabalá y el jasidismo a la comprensión de la Creación ex-nihilo es afirmar esta última aseveración.

Desde el punto de vista humano, según las palabras del Tania, “la idea de su propio ser surgiendo de la nada a cada instante y en todo momento”, se vuelve claro que todas las cosas están siendo perpetuamente recreadas a nuevo desde la Nada Divina hasta aterrizar en la realidad. En su raíz, la vida es un continuo momento presente que no está determinado por el que le precedió y al que no le concierne el que le seguirá.

Conceptos que implican extensión, tales como “proceso” o relación”, tienen poca relevancia en un universo donde cada instante en el tiempo es percibido como completamente independiente y autosuficiente. El problema con semejante argumentación es que no puede ser aferrada por la intuición humana; después de todo, el ser humano está dotado con el sentido de poseción de un “pasado”, una progresión de los pensamientos en el tiempo, sensaciones y experiencias que contribuyen a una imagen integrada y perdurable de quién somos. La visión “puntual” de la realidad propuesta arriba puede aparentar hacer añicos la premisa de causalidad que sirve como una de las asunciones básicas de la experiencia. Más aún ¿cómo se puede reconciliar la descripción de la Creación como un proceso de rectificación con una visión de la existencia que preasume que cada momento es generado nuevamente y está desconectado completamente del que le precedió?

Estas dificultades pueden ser resueltas apreciando cómo las visiones opuestas de la Creación que se consideraron arriba en realidad se complementan una a la otra. Aunque es verdad que la experiencia humana argumenta en favor de una visión de la realidad como una entidad firme y autosuficiente, nuestra creencia en la rectificación necesita reconocer la posibilidad introducir una fuerza de vida enteramente nueva dentro del sistema homeostático. Sin la energía de la Nada Divina disponible a nuevo en cada momento, cómo uno espera redimirse a si mismo, sino al universo, de las imperfecciones que son innatas de la creación? Mientras que el trabajo de rectificación tiene lugar dentro de la realidad fracturada que es accesible a la conciencia, su inspiración proviene de la Sabiduría Divina de la Nada Divina que llena la sinapsis invisible del tiempo.

A través de aferrar la superconciencia a nuestra emuná, se hace posible traer de ese reservorio la energía que necesitamos para la salud de la Creación. Sumergirnos en la dimensión atemporal de la Nada Divina trae alivio y reparo a un mundo asolado por un sentido implacable de su propia temporalidad.

La delicada y oculta interface entre el Ser y la Nada, expresada por el concepto de la Creación ex-nihilo, acentúa lo artístico de la Creación. La “artesanía artística” del Todopoderoso se manifiesta en el principio de un universo en continua regeneración. En virtud de nuestra fé en el constante potencial de rectificación de la Creación, estamos brindando la oportunidad de colaborar con Di-s en la restauración de la verdadera imagen Divina de la realidad.

5 El Reino Desconocido e Incognoscible de la Cabeza Incognoscible

El estado de emuná deriva de un reino celestial conocido en cabalá como la Cabeza Incognoscible. Es la más alta de las tres “cabezas”, o regiones psíquicas, que están incluidas en la sefirá fundamental de Keter, corona. En el lenguaje simbólico del jasidismo, keter es utilizado para representar el estado supraconciente del ser, cuyo nivel más profundo es identificado como la Cabeza Incognoscible.

En el Zohar se referiere a este nivel como la “cabeza que no se puede conocer o ser conocida”. Como alude a una mentalidad que escapa tanto al propio escrutinio como al de los demás, la Cabeza Incognoscible provee un símbolo adecuado para el estado totalmente suprarracional de emuná en el inescrutable Ser de Di-s.

A diferencia de otros estados espirituales que la conciencia puede representar de alguna forma, la emuná resiste todo intento de ser “investida” tanto en el pensamiento, el habla o la acción (las tres vestimentas del alma). No hay ningún medio de expresar su esencia o poder abstractos, y por ende no hay ningún medio de ser aprehendida por uno mismo o por los demás.

De todos los aspectos que componen el alma, sólo la Cabeza Incognoscible se resiste a tomar alguna “vestimenta”, por lo que también es llamada “la cabeza descubierta”, es decir, un estado superconciente que no puede ser verificado externamente. Análogamente, Emuná también se resiste a investirse, rechaza ser definida con las premisas de la experiencia conciente.

La verdadera emuná está basada en la “incertidumbre” de la Cabeza Incognoscible. En el momento en que se trata de expresar la fé en términos de nuestra experiencia intuitiva, ella deja de ser genuina. Un adagio jasídico expresa esto afirmando que al descubrir a Di-s, uno deja de estar seguro de cualquier otra cosa, incluyendo nuestra propia existencia. Uno es tan consumido por el conocimiento de la suprema realidad de Di-s, que incluso la simple asunción de nuestro propio ser rehusa a hechar raíces en la conciencia. Esta es la esencia del “principio de incertidumbre” que tiene lugar en la Cabeza Incognoscible. Esta vivencia de la experiencia conciente engendrada por la Cabeza Incognocible, persiste incluso cuando la experiencia aparece apoyando y acaso verificando la emuná misma. La fé verdadera debe permanecer absolutamente impermeable a las persuaciones de la conciencia, ya que sólo cuando se logra una total incertidumbre en el reino de la creación se puede verificar la realidad del Ser de Di-s.

Someterse a la incertidumbre como un camino para descubrir a Di-s representa un legado que llega hasta nosotros desde nuestro padre Abraham, el primer creyente. El fue llamado Abraham, que significa el que viene desde el “otro lado”. Todas las creencias y suposiciones de este mundo existen en un lado del fluir de la conciencia mientras que Abraham se planta firmemente en el otro. Elevándose por sobre las certidumbres de lo terrenal (Génesis 15:5), descubre la fé y a Di-s. ‘Contemplando desde la cúspide del monte Amana’: este es Abraham, de quien está escrito: ‘Y él creyó en Di-s’ (Shir HaShirim Rabba 4:3).

La determinación de Abraham de ir en pos de la fé en el Di-s único mientras estaba rodeado de una civilización pagana, lo llevó a un estado de absoluta aislación. Desde este estado de soledad devino en padre de la nación judía. El estado de soledad existencial que impuso sobre si fue un reflejó del dominio que tenía el reino de la Cabeza Incognosible sobre su conciencia. Descubrió ese punto absoluto de soledad en el alma donde la fé en Di-s donde el ser adquiere una medida incierta.

Afirma el Zohar: “cuando la cabeza de una nación está en una condición armónica, toda la nación lo está también.” Esto puede ser entendido como referido a Abraham, el primer lider del pueblo judío, pero igualmente se puede aplicar en un sentido figurativo a la Cabeza Incognoscible, la “cabeza” suprema o mentalidad que define nuestra identidad espiritual. Como generador de la emuná en nuestro alma, la CaIncognoscible nos permite adquirir soberanía sobre nuestras vidas al conectarnos con el sublime origen del ser. Cuando la emuná de la Cabeza Incognosible trabaja en forma adecuada, así lo hacen los otros poderes del alma. En cambio, si lo hace deficientemente los otros poderes se vuelven incapaces de asegurar el balance y la productividad de nuestra vida espiritual.

6 Las Tres Almas del Hombre

En el primer capítulo del Tania, R. Shneur Zalman se explaya acerca de las dos fuerzas que crean la dinámica espiritual que actúa en todo judío: El Alma Divina, esa parte de la Esencia de Di-s que mora dentro nuestro y que nos impele a trascender su naturaleza física, y el Alma Animal, la fuerza que está detrás de las emociones e instintos de la criatura humana que lo liga a lo material (el Alma Animal es llamada también “Alma Vital” o “Alma Natural”).

También se insinúa en el Tania, aunque elaborada más explícitamente en los últimos escritos de jasidut, la existencia de una fuerza intermediaria llamada Alma Racional, que busca motivar y elevar el Alma Animal filtrando la experiencia natural a través del prisma de la razón humana (mientras que el Alma Divina es una herencia exclusiva del pueblo judío, las otras dos almas son de naturaleza universal, definiendo los parámetros psíquicos para toda la humanidad. De todas maneras existen diferencias sutiles pero significativas respecto de la forma en que se manifiesta el Alma Racional en el judío). De acuerdo con la doctrina jasídica, Abraham comenzó su camino de fe refinando la emuná inherente dentro de su Alma Animal y su Alma Racional. Una vez perfeccionadas, adquirió un conjunto nuevo de poderes espirituales que conocemos como Alma Divina. Incorporó tan completamente estos poderes en su ser, que el Alma Divina pasó a ser inmediatamente una característica genética que heredó a las generaciones subsiguientes de judíos.

Estas tres variedades de alma, aunque únicas y a menudo desparejas en cuanto a sus características individuales, poseen de todas maneras una estructura interna común. Esto refleja un principio general del jasidut (parafraseado de Kohelet 7:14): “Di-s obró de manera tal que dimensiones diferentes de las realidad de hecho reflejan una a la otra”. Así se puede asumir que el Alma Animal posee un nivel de emuná paralelo a los que se encuentran en el Alma Divina y en el Alma Racional.

Cuando alcanzamos la verdadera emuná del Alma Divina, toda forma inferior de fe no parece más que una mera superstición, pero sin embargo, incluso un nivel deficiente de fe puede gobernar sobre un conjunto de fuerzas espirituales relacionadas. Consecuentemente, los niveles de emuná nativas del Alma Animal y del Alma Racional deben ser vistos como poseedores de una propia integridad, ya que sirven para el progreso del alma hacia la verdadera emuná del Alma Divina.

Lo que sigue puede servir como un esquema de esta evolución de la fe:

a) El Alma Animal produce emuná en la fuerza del Ser.

Este es el nivel de emuná que se debe cultivar durante las etapas formativas en que el hombre explora sus capacidades naturales. Su ausencia resulta en severos disturbios de la identidad, dejando al individuo con un marcado sentido de su propia impotencia y debilidad del Yo.

Aislada de una emuná elevada, la fe en el Yo puede llevar al engreimiento paradigmático retratado íblicamente por la autoproclamación: “mi fuerza y el poder de mi mano me llevaron al éxito” (Deuteronomio 8:17). Pero acompañada de la fe en el origen Divino de nuestra alma, la seguridad en si mismo no necesita mucho tiempo para ser suplantada por la confianza en Di-s. De hecho, puede proveer una base legítima y esencial para el crecimiento espiritual, como se evidencia de la continuación del versículo: “y recuerda a Di-s tu Señor, Quien es el que te concede a ti el poder para prosperar”. Los logros siguen siendo tuyos, como así también el poder de producirlos, simplemente reconoce la Fuente que te inviste con esos poderes. [Esta idea se hace evidente de las palabras del Rey David: ‘Retorna a El lo que es Suyo, porque tu y lo que es tuyo vienen de El’, y también dijo: ‘porque todo deriva de Ti, y de Tu propia mano proviene lo que ahora Te damos’ (Crónicas I 29:14)].

b) El Alma Racional produce emuná en la fuerza del Intelecto.

Este nivel de emuná comprende el origen de la fe humana en la Ciencia y la Razón. Representa la creencia en que la mente, con su capacidad siempre en desarrolo de comprender la complejidad de la existencia, nos permite en definitiva lidiar con los desafíos más acosantes de la vida.

Hay un elemento de humildad y desinterés en la búsqueda genuina de la verdad y el conocimiento que hace que esta variedad de fe sea más refinada y apreciada que la que está asociada con el Alma Animal.

Su asociación con la negación de la creencia irracional puede servir incluso para realzar nuestra comprensión de cuestiones Divinas, como la fe racionalista propugnada por el Rambam. Pero nunca puede suplantar a la emuná del Alma Divina, que permite al alma confirmar positivamente que su propia supraconciencia desciende desde el reino de la Esencia Divina.

c) El Alma Divina genera verdadera emuná en Un Di-s.

Este es el nivel de emuná al que se puede llegar sólo a través de experimentar la soledad desnuda de nuestro ser. Mientras que el cultivo de la emuná en el Yo y la Razón fija su atención en los rasgos de carácter y la inteligencia que son comunes a todos los hombres, alimentar la emuná nos guía hacia la misteriosa raíz de nuestra alma singular y única. Desde esa raíz, la emuná en nuestros origenes Divinos lleva a enriquecer las formas inferiores de fe que están asociadas a la experiencia humana.

La Interinclusión de la Emuná

Jasidut nos enseña que dada cualquier estructura jerárquica conceptual, podemos encontrar en cada elemento de ese conjunto un principio básico para identificarlo con los otros elementos. Esto se denomina el principio de “interinclusión” (hitkalelut). Esto implica que hay aspectos de nuestra emuná en el Yo, la Razón y en Di-s que se reflejan entre si.

Exploremos el espectro completo de la emuná que deriva de la aceptación de este principio:

La emuná del Alma Animal:

  1. Su expresión primaria: la creencia en la capacidad del Yo de sobrellevar las adversidades físicas y emocionales de la vida e incluso tener éxito y prosperar.
  2. Como reflejo del Alma Racional: confianza en los poderes de evaluación de la realidad que tiene nuestro ser. La fe en la razón se manifiesta a este nivel como la validación de la interpretación particular de la propia experiencia inmediata de cada individuo.
  3. Como reflejo del Alma Divina: creencia en los poderes trascendentes del Ser, aquellos recursos internos que derivan claramente de un lugar ubicado más allá del intelecto y las emociones y que expresa la influencia de nuestra Alma Divina sobre las capas más externas de la personalidad. La expresión posiblemente más significativa de esta dimensión de la fe es la capacidad de autosacrificio.

La emuná del Alma Racional:

  1. Expresión primaria: fe en la razón humana y en el poder de nuestro intelecto para evaluar la realidad y determinar la verdad.
  2. Como reflejo del Alma Animal: creencia en los axiomas de la vida civilizada promulgados dentro del medio ambiente propio. Esto deriva de la experiencia acumulada y la sabiduría de nuestra cultura nativa.
  3. Como reflejo del Alma Divina: creencia en el intelecto Divino oculto que concibió la naturaleza y toda la realidad creada. Este especto de la emuná puede ser conectada con la creencia de Di-s como Elokim, una designación que evoca el dominio de Di-s sobre la naturaleza. [Incluso el Faraón fue capaz de alcanzar este nivel de emuná, como es evidente de su respuesta (Números 5:2) al pedido de Moisés de liberar de la esclavitud a los hijos de “Di-s, el Señor de Israel”: “Yo no conozco a Di-s (Havaiá, como está esccrito en la Torá)”. Inferimos de esto que el Faraón sólo negó su conocimiento de Di-s en su aspecto de Hashem (Havaia) pero no como Elokim, el poder inherente detrás de la naturaleza].

Esta dimensión de emuná afirma que existen leyes de la naturaleza inspiradas Divinamente que son inconcientes para el hombre, leyes que son responsables de la forma en que nuestras mentes procesan la realidad. Concientemente, con su origen en un intelecto Divino universal e inescrutable, este nivel de emuná es en si un fenómeno cuya existencia sólo puede ser afirmada a través de la fe. [Algunas interpretaciones de la física moderna también sugieren que las leyes fundamentales del conocimiento conciente, por su propia naturaleza, son inaccesibles a la razón humana y posiblemente están basadas en alguna Realidad Superior].

La emuná del Alma Divina:

  1. Expresión primaria: Creencia en el Di-s único, fuera de cuya Escencia es labrada el alma judía.
  2. Como reflejo del Alma Animal: creencia en el carácter Divino del pueblo judío, quien lleva colectivamente la marca de la Divinidad en sus almas. La “fe en Israel” se expresa principalmente como una creencia persistente en la pureza y bondad innatas del alma judía.
  3. Como reflejo del Alma Racional: creencia en la Torá, vehículo del Intelecto Divino, como declara el Zohar: “la á surge de la Sabiduría de Di-s”. Más que de nuestra fe en el poder de la razón humana, esta creencia también surge de apreciar el alcance ilimitado y en permanente evolución que proviene de la sabiduría de la Tora. La comunidad de sabios de cada generación, por medio de su perspectiva individual en su comprensión de la Torá, revela una dimensión inexplorada de la sabiduría Divina que aguarda ser revelada, como se sugiere de la introducción standard del Midrash: “Abrío rabi tal y tal…”. (Las tres faces de la emuná manifestadas a través del Alma Divina reflejan la aseveración del Zohar que “Israel, la Torá y Di-s son Uno”).

En resumen, cada una de estas tres almas que posee el judío está coronada por un halo de emuná. Cada emuná del alma abriga elementos inspirados por los otros dos. Juntos abarcan 9 dimensiones que constituyen el conjunto completo de la fe judía:

El Alma Animal emuná en:
  1. los poderes trascendentes del ser
  2. nuestra capacidad de evaluar la realidad
  3. nuestras capacidades físicas emocionales
El Alma Racional emuná en:
  1. la sabiduría Divina de la naturaleza
  2. la razón humana
  3. la moral social
El Alma Divina emuná en:
  1. Di-s
  2. La Torá
  3. Israel

EL TRATAMIENTO DE LA ANSIEDAD

La Aproximación de la Cabala a la Salud Mental

Parte 1

Estrategias para el Bienestar Psicológico

En el mundo moderno en que vivimos, la gente se vuelca en forma notable hacia los psicólogos y libros de autoayuda, en busca de caminos para tratar sus preocupaciones y ansiedades. Se llegó al punto en que en muchos países ilustrados, una persona que se considera respetable debe mantener un contacto regular con un psicólogo o terapeuta, como parte integral de la vida cotidiana.

Lejos de ser considerado un signo de debilidad o anormalidad, tener un confidente o consultante regular es visto como un signo de status: una señal de que la vida de esa persona es suficientemente compleja como para justificar un análisis regular con un profesional entrenado, de que puede afrontar esto, y de que está suficientemente interesado en su calidad de vida, como para ser responsable de cuidar de ella.

Esto no es necesariamente algo negativo. De hecho, en formas variadas, todas las sociedades tradicionales de buen funcionamiento, han instituido el rol de “mentores de vida” y consultores, como parte de su sistema psicosocial. Esto parece proceder de una comprensión básica del ser humano, de que las personas no pueden ni deben intentar afrontar por si mismos todos los problemas de la vida, y que hay una eficacia terapéutica en buscar ayuda y consejo de gente adecuada. En los sistemas sociales religiosos que provienen de las enseñanzas del jasidismo, que a su vez se basan en las enseñanzas de la cabala, el rol del psicólogo puede ser ocupado tanto por el líder de la corte jasídica (el “Rebe”), un “jasid” anciano, un amigo cercano, o algún otro mentor. Cada jasid desea encontrar su mentor, del cual se espera que lo ayude a elaborar sus problemas y ansiedades, discutiéndolos con él regularmente.

A pesar de sus similitudes, existen, sin embargo, muchas diferencias fundamentales entre el enfoque jasídico y el secular sobre el asesoramiento, así como entre las visiones que el jasidismo y la psicología secular tienen de lo que es el bienestar psicológico, y cómo conseguirlo. Un punto central para comprender estas diferencias, es cómo entiende cada uno el rol del autoconocimiento en la salud mental.

Parte 2

Autoconocimiento – Conócete a Ti Mismo

En la antigua Delfos, estaba escrito en el altar del oráculo de Apolo las palabras “Conócete a ti mismo”. Desde aquella época, la cultura secular occidental ha considerado al autoconocimiento, como la gema de la corona del propósito humano. La Torá, por el contrario, nos dice: “Conoce al Di-s de tu padre, sírvelo a El con todo tu corazón y el deseo de tu alma”, y también “Sabe ante quién estás parado”. Dentro del esquema de la Torá, el propósito del hombre es conocer a Di-s, o sea, estar constantemente perceptivo a Su presencia, que es lo que da plenitud a la conciencia del hombre.

Sin embargo, esto crea una paradoja. Para conocer a Di-s, el hombre debe conocerse primero a si mismo, porque en cada judío hay un alma que debe ser considerada parte de Di-s. Al conocer una parte, podemos conocer el todo. La tarea del hombre es, entonces, descubrir la Divinidad oculta en su interior. Empresa nada simple, pero sin duda invalorable. Una vez armonizada con su propia dimensión Divina, la persona estará mejor posicionada para ver la Divinidad inherente en toda la creación, y sentir exactamente cuál es su rol individual en el gran proyecto del Creador.

Dice la Tora, que Di-s creó el mundo para tener un hogar en los mundos inferiores. “Inferiores”, no implica humildad física, sino humildad en la escala de la conciencia de Di-s. Nuestro mundo material, se encuentra en el peldaño más bajo de una basta jerarquía de universos u órdenes de existencia, dotado cada uno, con un grado diferente de percepción de qué y quién es Di-s. Nuestro mundo es el más bajo en ese respecto, y por si mismo, no refleja en principio el hecho de que alguien lo haya creado. La naturaleza es entonces, un disfraz perfecto para el poder Divino, que constantemente crea el mundo, que le permite a la gente nacer, vivir toda su vida, y morir sin que jamás se les pueda ocurrir que hay un Di-s. De hecho, El está tan oculto, que hay mucha gente inteligente que está convencida de que no existe.

Es este mundo, en donde la Divinidad está tan oculta, donde El pretende hacer su hogar. Precisamente aquí, donde todo aparenta ser antitético de la percepción de Di-s, El quiere que todos se percaten de su existencia, y establezcan una relación con su Creador. Este es el motivo de que haya creado semejante mundo en primer término, y de que cada alma individual, que es parte de Di-s, sea enviada aquí abajo. Cada individuo tiene un rol único en el logro de este objetivo, y la única manera de que una persona pueda tener idea de cuál es su propósito específico en este esquema, es armonizándose con la Divinidad que hay dentro de él.

De acuerdo con el judaísmo, es con este sentido y para este fin, que la persona debe conocerse a si misma. Conociendo la parte, o sea su alma Divina, puede tener un atisbo del todo, la esencia de Di-s reflejada en ella.

Parte 3

La Salida

La psicología laica se basa, por definición, en los conocimientos que se obtienen y verifican por medio de la experimentación científica. Di-s, por supuesto, trasciende este estrecho marco. Así, la psicología secular no presume de conocer nada acerca de la existencia o los asuntos de Di-s. A pesar de que no niega categóricamente Su existencia, tiene que ignorarla como determinante activo de la salud mental. Más todavía, tiene que ignorar la existencia del alma Divina como entidad separada y que trasciende la conciencia básica humana, a la que la psicología reconoce y con la cual trata.

Esto deja a la psicología secular en algo así como un dilema filosófico. Si una persona se está hundiendo en arenas movedizas, se tiene que aferrar a algo o alguien que esté afuera para que lo saque. En forma similar, una persona asediada por problemas y ansiedades, necesita procurarse a si mismo de alguien o algo que trascienda estos inconvenientes, para que lo libere de ellos. Pero lo máximo que la psicología laica le puede ofrecer al alma sufriente, es la mano auxiliadora de otro ser humano (o quizás una dimensión humana aún inexplorada del mismo paciente). Esto puede proporcionar un respiro temporario, pero no puede aspirar a servir como una solución definitiva, de momento que todos los seres humanos, están sujetos a un mayor o menor grado de limitación y restricción psicológica.

Si estamos todos en el mismo barco, ¿quién está allí para arrojarnos una soga? Cualquiera sea el éxito que la psicología secular pueda conseguir en liberar al hombre de la maraña de problemas, es en el mejor de los casos sólo una ayuda temporaria o superficial. Por más impresionante que su éxito pueda ser, por su misma naturaleza, no puede encausar o resolver los enigmas fundamentales de la existencia humana. Después de todo, se origina en la misma mente humana que está tratando de comprender. En contraste, el reconocimiento conciente del alma Divina que hay dentro de nosotros, es la clave para nuestra redención psicológica personal, frente a las fuerzas que amenazan doblegarnos. No importa cuán bajo podamos pensar que hemos caído, Di-s permanece con nosotros y está siempre ahí, arrojándonos una cuerda de la cual agarrarnos, para que elaboremos nuestro camino para subir y salir del pozo. Cuanto más podamos sensibilizarnos a nuestra esencia Divina interna, más rápido podremos desembarazarnos de las tribulaciones que nos tiran para abajo.

Conocer a Di-s, significa sentir Su misericordia, porque la Torá nos enseña que ese es el atributo esencial de nuestro Creador. Cuando la persona está conciente de la infinita misericordia de Di-s, que lo envuelve en todo momento, ella puede evaluar segura y objetivamente su propia salud psicológica. Sabiendo que puede recurrir a Su amor, no tiene miedo de reconocer la verdad sobre si mismo, no siente la necesidad de esconder su comportamiento bajo toda clase excusas o justificaciones. Es por esta razón, que hasta que una persona no ha logrado cierto tipo de concientización de su alma Divina, es probablemente mejor que no afronte los aspectos oscuros de su personalidad, que yacen enterrados profundamente en su subconciente. Por cierto, es un acto de misericordia por parte de Di-s, que haya algo como el subconciente, donde la maldad que está al acecho en el corazón del hombre, se mantenga oculta hasta que estemos preparados para enfrentarla.

La psicología laica hizo, por supuesto, tremendos adelantos en ayudar al hombre a conocer su propia mente y mejorar su bienestar psicológico y habilidad para afrontar los desafíos de la vida. El judaísmo ve la ciencia y la investigación positivamente, siempre y cuando tenga por objetivo complementar e incrementar la sabiduría de la Torá, antes que suplantarla o atacarla. Inversamente, la sabiduría de la Torá nos permite identificar qué es verdadero y qué no lo es, en las pruebas de la investigación laica, y asociar cada verdad con su contexto apropiado en la visión del mundo que tiene la Torá.

Haciendo esto, elevamos las chispas de divinidad, que son parte integrante de todo el conocimiento de la ciencia, y las liberamos de su sumisión a la orientación laica. Esta es en si misma, una fase importante en la rectificación de la realidad, que a fin de cuentas nos conducirá al regocijo de la Redención final y definitiva.

Parte 4

Técnicas Terapéuticas

En general, podemos afirmar que la mayor parte de los desórdenes psicológicos, tienen su raíz en la ansiedad. En principio, la misma tensión y las presiones que acompañan la angustia por los temas más básicos, como la salud y el dinero, causan y exacerban muchos problemas psicológicos. A un nivel más profundo, un examen íntimo revela que casi todos los desórdenes provienen, ya sea de algún miedo o fobia conciente o subconciente, o de alguna frustración proveniente del inevitable conflicto, entre las básicas urgencias animales del hombre, y sus aspiraciones espirituales (en el caso del judío, debemos agregar también el conflicto entre estos últimos y su tercer nivel de conciencia, la de su alma Divina, cuyo único deseo es cumplir la voluntad de Di-s). En una persona que cree en Di-s y trata de vivir de acuerdo con las enseñanzas de la Torá, estos miedos y frustraciones también pueden expresarse como miedo al pecado. La confrontación y el tratamiento de la ansiedad, en cualquiera de las formas que pueda asumir, es la base de toda terapia psicológica.

Las enseñanzas de la cabalá, como del judaísmo en general, están íntimamente ligados a los matices del texto escrito de la Torá. Toda pesquiza dentro del enfoque cabalístico de un tema en particular, debe comenzar con un análisis de cómo es tratado por el texto sagrado. La ansiedad es mencionada varias veces en la Torá escrita, pero la instancia seminal es el siguiente versículo del libro de Proverbios, 12:25.

“Si hay ansiedad en el corazón del hombre, déjenlo que la suprima.
Y que la convierta en alegría con una buena palabra.”

El libro de Proverbios fue escrito por el rey Salomón, que fue el más sabio de todos los hombres, particularmente en el campo de la psicología humana. En este versículo, entonces, podemos esperar encontrar la clave para el bienestar psicológico, y el apropiado enfoque para enfrentarse con los problemas de la salud mental. La frase “déjenlo que la suprima”, es el sentido básico del verbo que describe qué es lo que tenemos que hacer con la ansiedad. La tradición registra otros dos significados auxiliares: “déjenlo que la ignore”, y “déjenlo que la articule”. Tenemos entonces tres instrucciones distintas, que representan tres técnicas terapéuticas diferentes y complementarias para enfrentar la ansiedad. Cuando son implementadas correctamente, se puede esperar de estas técnicas en conjunto, que impidan que la ansiedad devenga en una condición más seria, e incluso hasta que curen completamente al paciente.

Parte 5

Suprimir la Ansiedad

La primera y más básica instrucción que formula el versículo de Proverbios: “Si hay ansiedad en el corazón del hombre déjenlo que la anule, y la transforme en alegría con una buena palabra”, es anular la ansiedad que mortifica el corazón, o sea desinflarla o disminuir su envergadura.

Esto puede ser realizado de dos maneras: la primera es através de la auto abnegación. Cuando una persona es afligida por algún motivo, su tendencia natural es centrar su atención en él hasta que la ansiedad comienza a dominar todo su ser. Su problema le preocupa día y noche, lo acosa incesantemente y, eventualmente, comienza a definirse a si mismo en los términos de su miedo. En su imaginación el pánico comienza a asumir proporciones apocalípticas, stá convencido que nadie puede penetrar en la profundidad de sus problemas. De esta manera su ansiedad sirve inflar su ego, que ahora se fundamenta e identifica con su miedo.

Sin embargo, si se detiene por un momento para contemplar la infinita grandeza de Di-s y la insignificancia del hombre comparado con El, su ego se va a desinflar inmediatamente. Entonces, cuando una persona renuncia a su ego, sus preocupaciones sufren una pérdida de magnitud similar: si él no es nada, también sus problemas serán seguramente nada. No estamos sugiriendo que una persona desinfle su ego disminuyendo negativamente su autoimagen. Hacer incapié en faltas y defectos sólo lleva a la depresión y la desesperanza. La humildad que una persona debe pretender cultivar es la de naturaleza existencial, una conclusión natural que proviene de su apreciación de la naturaleza de su existencia, y ver cómo son las cosas exactamente sin culparse a si mismo. Di-s es infinito y el hombre finito, e incluso el número finito más grande que se pueda imaginar, es nada comparado con el infinito.

El segundo método para aplastar la ansiedad es con la plegaria sincera. Cuando alguien está asediado por un problema, y seguramente por alguna clase de ansiedad, debe implorar a Di-s para que se lo resuelva. Creer en la omnipotencia y misericordia de Di-s implica que sólo El puede y va a proveer la solución efectiva a todo problema. Tanto con las inspiradoras palabras de la liturgia o del libro de los Salmos, o por la verbalización espontánea e informal de los anhelos del corazón, una persona siempre puede beneficiarse con el benevolente interés que tiene Di-s por su vida. No debe caer en la trampa de pensar que por cuanto que Di-s es compasivo por naturaleza no tiene necesidad de rezar, o que si Di-s lo hace sufrir a pesar de Su compasión significa que es por su propio bien. Aunque esto es seguramente verdadero, es sólo parte del cuadro general. Di-s quiere que reconozcamos nuestra impotencia ante El, y seamos concientes de que podemos y debemos dirigirnos hacia El para todo.

Entonces, incluso si los padecimientos de la persona se deben a sus pecados o a la rectificación de una encarnación previa, la sentencia siempre puede ser conmutada con la plegaria. El acto de rezar sirve para desinflar el ego, ya que al invocar la misericordia Divina, la persona está admitiendo que algunas cosas en la vida son simplemente tan grandes que él no tiene necesariamente todas las llaves para su salvación. Y como dijeramos, tan pronto como su ego se desinfla, sus ansiedades se desvanecen junto con él. El viento los deja fuera de combate, y ya no plantean la amenaza ominosa de antes.

Tanto si se logra con la contemplación o la plegaria, el resultado de anular la ansiedad es ese sentimiento liberador de que no todo está perdido. El problema posiblemente siga estando allí, pero ha sido reducido a su verdadera magnitud, y ya no amenaza aplastar a la persona bajo su peso como lo hacía antes. Ahora que ha sido liberado de esta opresión, puede proseguir con la fase siguiente de su terapia.

Parte 6 Ignorar la Ansiedad

La segunda fase de la terapia es ignorar la ansiedad, como lo sugiere la segunda interpretación del verbo en el versículo de Proverbios: “Si va a haber ansiedad en el corazón de un hombre, déjenlo que la aplaste y la transforme en alegría con una buena palabra”. Esto es mucho más fácil de realizar una vez que la inmensidad del problema, según la percepción de la persona, ha sido reducida con la primera fase de la terapia descripta en el artículo anterior.

Para ignorar una preocupación hay que reemplazarla con un buen pensamiento. Posiblemente no seremos capaces de detener el pensamiento, pero sí estamos en libertad de elegir en qué pensamos. En vez de concentrarnos en lo que nos preocupa de un tema en particular, podemos concentrarnos en algún aspecto de él que nos haga sentir seguros y alegres. Esta es la intención subyacente en la segunda parte del versículo antes citado: “… y la transforme en alegría con una buena palabra. Por eso la Torá nos dice: “He puesto ante ti vida y muerte, bendición y maldición, ¡Elige la vida! Deuteronomio 30:19.

Vemos que hay en cada situación algo positivo y algo negativo, ¡Elige ver lo positivo! El poder del pensamiento positivo para traer el bien y el negativo para lo contrario fue documentado una y otra vez. No hay razón para no utilizar esta potente herramienta para mejorar la calidad de nuestra vida en general, y nuestro bienestar mental en particular.

Por su propia naturaleza, la mente tenderá a llenarse de pensamientos negativos que provienen de su subconsciente no rectificado, por lo tanto es necesario ocupar concientemente la mente con pensamientos completamente positivos. La fuente mas segura y potente de tales pensamientos y actitudes es la Torá misma, como esta escrito en Salmos 19:9: “Los preceptos de Di-s son eternos, regocijando el corazón

La imagen utilizada en la Tora para describir esta técnica es tomada de la historia de Iosef y sus hermanos. Cuando delato a sus hermanos, ellos lo arrojaron a un pozo mientras debatían como deshacerse de él. La Tora describe a este pozo como “vacio”, no había agua en él. (Génesis 37:23). La Torá oral explica la aparente redundancia en esta descripción: “por cierto que no había agua, pero estaba lleno de víboras y serpientes. Sin embargo Di-s no permitió que las serpientes atacaran a Iosef por de su rectitud.

El agua es entendida frecuentemente en el léxico alegórico de la Torá como un símbolo del flujo vitalizante y refrescante de la propia sabiduría de la Torá. El pozo, en esta alegoría representa la mente humana, que es idealizada como el recipiente para contener el agua de la Torá; las víboras y serpientes representan los pensamientos negativos y destructivos que predominan en ausencia de los pensamientos positivos y orientados por la Torá; Iosef simboliza la habilidad de la mente de transformar los malos pensamientos en positivos. Su entrada al pozo neutraliza el poder de las fuerzas negativas que lo llenan.

Todos tienen su Iosef interior, la habilidad profunda de alterar la perspectiva de los problemas y verlos bajo una luz optimista. Si una persona es capaz de sacar de adentro esta habilidad y utilizarla, mucho mejor. Si no, deberá requerir la inspiración que reoriente su perspectiva de aquellos que sí la tienen.

Parte 7 Articular la Ansiedad

La fase final de la terapia es la articulación o verbalización de la ansiedad, segun es insinuada por el tercer significado del verbo en el versículo de Proverbios: “Si hay ansiedad en el corazón de un hombre, déjenlo que la suprima, y la transforme en alegría con una buena palabra”. La Tora identifica el poder del habla como la quintaesencial expresión humana del hombre. Aún cuando su habilidad de pensar es superior a la de las otras formas de vida, lo que define al hombre es la excepcional habilidad de expresarle verbalmente a otro ser humano sus pensamientos y sentimientos. Esto es así porque el habla, más que el pensamiento, tiene el poder de revelar las profundidades ocultas del alma.

Todos experimentamos cómo el exteriorizar verbalmente, incluso para nosotros mismos, nos ayuda a ordenar y cristalizar nuestros pensamientos. En muchos casos, articularlos nos permite descubrir profundos puntos de vista y nuevas percepciones sobre el tema que tenemos entre manos. Cuando la persona desnuda sus intereses y ansiedades a un amigo o mentor sensitivo e interesado, este puede ayudarlo a resolver su problema. La dialéctica del diálogo es el instrumento con el que juntos llegan a la resolución del conflicto, como dice la Tora: “Di-s ilumina los ojos de ambos”, Proverbios 29:13. También es esto lo que significa la segunda parte del versículo: “…y la transforme en alegría con una buena palabra”.

La verbalización y el diálogo con el amigo o mentor, contribuye al proceso curativo de tres maneras.

La primera contribución que hace el amigo/mentor a la solución de la situación es su “objetividad”. El simple hecho de que no sufre el mismo problema que su confidente, le permite verlo desde un punto de vista diferente y más ventajoso. Incluso, a veces el confidente no necesita siquiera expresar esta perspectiva, su simple presencia basta para que la persona la perciba y la articule por sí misma. Si el problema no es demasiado complejo, esta perspectiva objetiva puede ser todo lo que se necesita para calmarlo y para que enfrente su problema en forma exitosa, tanto con o sin el consejo del confidente.

En esta fase el confidente permanece en su propio mundo, y es imperativo que así lo haga para que pueda aportar ese punto de vista ventajoso desde el que su confiado pueda ver su ansiedad objetivamente.

En aquellos casos en que esto no es suficiente, la siguiente contribución que el amigo/mentor puede hacer, es mostrar al que deposita su confianza que a pesar de la gravedad de la situación, aún queda en lo profundo de él un rincón que aún no ha sido afectado. Tan pronto como se le recuerda al sufriente la presencia de este intachable punto de plenitud y optimismo que hay dentro suyo, puede utilizarlo para reestructurar toda la situación de una manera más positiva. Antes de apercibirse de esto la persona se consideraba a sí misma problemática, como agobiada por un complejo o un desorden psicológico. Ahora puede comenzar a identificarse gradualmente con este punto interior saludable dentro de él, y entonces rehabilitarse a sí mismo con esta imagen.

En esta etapa el confidente ya entra en el mundo del otro. Ve el problema desde la perspectiva de su amigo, y reconoce la existencia y seriedad del motivo de su ansiedad. Aunque al suprimir e ignorar el problema se reduce su enormidad, no obstante aun permanece allí y se debe encontrar un camino para tratarlo.

La contribución decisiva que el amigo/mentor le ofrece al que padece, es posibilitarle ver la ansiedad misma en una luz positiva. Esto se hace posible considerando el elemento de la Providencia Divina. En el judaísmo es axiomático que Di-s supervisa y guía los acontecimientos de la creación. El fundador del jasidismo, rabi Israel Baal Shem Tov, hasta llegó a afirmar que la Divina Providencia se extiende incluso hasta una hoja que cae en el bosque, y determina exactamente cuándo y en qué dirección caerá. Hoy podríamos decir que Di-s dirige todo, desde la mas pequeña partícula subatómica hasta la más grande fuerza existente.

En esta etapa uno debe eludir caer en la trampa del fatalismo. La Providencia Divina es sólo una cara de la moneda, la otra es el libre albedrío. El hombre es un agente libre y por eso debe asumir plena responsabilidad por sus acciones. Los teólogos advirtieron a traves de los años la exclusión reciproca entre la Providencia Divina y la libre elección, tratando de resolverla. Pero la solucion definitiva es que no hay solución, ellas constituyen una paradoja teológica. De todas maneras la forma en que superamos esta paradoja es clara: invocamos la Divina Providencia para explicar el pasado y el libre albedrio para encarar el futuro. Di-s aparta, como si fuera, Su supervisión al considerar la elecci´on que hace el hombre, pero después que la hizo se vuelve retroactivamente revelado que era una parte predestinada del gran plan Divino.

De esta manera, todo lo que le sucede a una persona es directamente atribuible a la Providencia de Di-s, y como El es bueno y misericordioso por definición, resulta que incluso si una persona se encuentra en un estado psicológico depresivo, esto también debe ser en aras de su máximo bienestar. Ya sea que él tenga la fortuna de percibirlo alguna vez o no, esta nube gris, como todas las demás, contiene el bien en su interior.

Más todavía, el jasidismo nos enseña que el bien oculto en una situación aparentemente mala, es en realidad de un nivel superior que el bien que es reconocido inmediatamente como tal. La razón por la que Di-s elige a veces ser bueno con nosotros a través de caminos que parecen desagradables, es que el bien que desea otorgarnos en estos casos es tan grande e intenso, que no podemos recibirlo o asimilarlo bajo circunstancias normales. Como aquellos objetos preciosos que deben ser envueltos para su protección con un material rústico, las formas más elevadas del bien deben ser ocultadas dentro de su opuesto aparente.

Asi en vez de sentir que Di-s lo está ignorando o abandonando, la persona que sufre de ansiedad debe aprender a considerarlo como un regalo personal de Di-s, con el que expresa Su consideración especial. Esto por cierto es un examen de fé, y el cometido del amigo/mentor en esta etapa, es el de apuntalar y profundizar su fé en Di-s, Su inagotable bondad, y Su Providencia en todas las facetas de la vida. Cuando se llega al éxito, al que estaba afligido se le revelara una honda y más profunda dimensión de su personalidad, que no hubiera tenido y ni hubiera sido posible de otra manera. Más aún, habrá renovado, refrescado e incluso profundizado su conección con Di-s, pero sin expresarla o limitarla con los parámetros del bien y el mal como son percibidos por nosotros.

Una vez que el que sufre la ansiedad puede ver con cierta objetividad su problema, que se ha identificado con su esencia interior de bondad más que con su fobia o preocupación, y ha profundizado su fé hasta el punto en que puede experimentar su ansiedad como un regalo amoroso de Di-s, no tiene que sentirse inhibido frente a su confidente de exponer cualquier mal que tenga. Puede ahora revelar todos sus malos pensamientos que lo acosan día y noche, y se inmiscuyen en su plegaria, su estudio y su trabajo. Ya no hay cabida para la vacilación en afrontar los aspectos oscuros de su subconciente, desde el momento que el trabajo de base se impuso para enfocar esos aspectos en forma constructiva.

El simple hecho de admitir estos profundos miedos y ansiedades, debilitan su poder de doblegar a la persona en el futuro. Al no tener miedo de discutirlos abiertamente se destruye su imagen de dragones omnipotentes e invencibles que nadan en las corrientes oscuras de la mente subconciente.

Parte 8 El Terapeuta Jasídico

En esta etapa, el confidente debe identificarse profundamente con el confesante y su situación, para poder tratar los más íntimos y secretos deslices y fallas de este. ¿Cómo espera hacer esto? El terapeuta jasídico es alguien que se ha esforzado en estudiar, internalizar y realizar las enseñanzas del jasidismo por sí mismo, de manera conciente y afanosa en su vida diaria. Refinando persistentemente su propio carácter, y especialmente practicando y adquiriendo el atributo de humildad y autoabnegación a través del continuo autoanálisis, el jasid adquiere la habilidad de entender y asistir a su camarada con sus propios problemas psicológicos. Las enseñanzas del jasidismo imparten un entendimiento sutil y sensible de la psicología humana, a aquellos que las estudian devotamente y siguen su consejo.

Una de las trampas a que se enfrenta alguien que se ha dedicado a la vida espiritual es la de la falsa modestia. A primera vista, podría parecer que una persona realmente humilde debería esquivar el rol de confidente espiritual. Despues de todo, ¿no es presuntuoso asumir que se ha absorbido e internalizado las enseñanzas del jasidismo, lo suficiente como para ser capaz de dirigir y guiar a otro que todavía no ha alcanzado su propio nivel de refinamiento? ¿No debería temer, la persona que está siendo orientada espiritualmente, de los inevitables sentimientos de autosatisfacción que provienen de solucionar con éxito los problemas de otra persona?

Por supuesto, la verdad es exactamente lo contrario: la persona realmente humilde se humillará frente a la verdad, y será entonces conciente tanto de su propia experiencia, dones y talentos como de sus falencias y el largo camino que todavía tiene por delante. Más aún, no tomará en cuenta sus propios intereses y el peligro espiritual que implica ayudar a otra persona. Cuando sea convocado, va a asumir el rol de consejero o asesor con afabilidad y convicción, y no evadirá su responsabilidad por razones de falsa modestia.

Sea como sea, la resolución segura de los problemas del confesante nunca puede ser atribuida únicamente a la sensibilidad y el buen consejo del confidente. Esto es así, porque la persona misma que se confiesa juega un papel activo en la discusión de sus problemas y en los esfuerzos para atravesarlos. Entonces, de hecho las almas Divinas de ambos se unen en la lucha por disipar el mal dentro del confesante. La relación de fuerzas se inclina en favor del bien, por lo que el mal efectivamente no tiene chance.

La doctrina jasídica confía en la habilidad del hombre para desarraigar el mal de su interior (nuevamente, proveyendo las condiciones requeridas que han sido descriptas), y atribuye tanta importancia a este propósito, que lo considera el desafío central del verdadero educador/consejero. De momento que el hombre nace como un asno salvaje (Job 11:12), equipado desde el nacimiento con conductas y tendencias predominantemente animales, el primer objetivo que se debe fijar el educador/consejero dedicado y sincero es desterrarlas. Más todavía, sabe que su responsabilidad a este respecto es tan seria, que si no tiene éxito seguramente va a empeorar las cosas. El rol bíblico modelo en el que todo terapeuta o educador jasídico debe fijarse, es nuevamente Iosef. Como soñador e intérprete de sueños arquetípico de la Torá, Iosef encarna la cualidad de ser capaz de reordenar el caótico divague de la imaginación no rectificada o subconciente, en mensajes significativos que sirven de clave para los ocultos recovecos del corazón y la mente.

De acuerdo con nuestra tradición, la razón por la cual Iosef fue capaz de hacer esto, más que cualquier otra figura bíblica, se debe a que él lucho exitosamente contra la tentación sexual. Una vez que ascendió a una posición de poder en Egipto, una tierra inicua por su depravación y libertinaje sexual, pudo haber sido para él la cosa más simple y natural, entregarse a cualquiera de las abundantes tentaciones sexuales. No obstante, se nos dice que incluso a pesar de las proposiciones de una mujer atractiva y seductora de la aristocracia, resistió sus ofertas y guardó celosamente su pureza sexual. Por esta razón, la tradición le ha dado a Iosef el apodo de “el justo”.

Como es bien sabido, la psicología moderna verificó feacientemente que la mayoría de las psicosis, neurosis, desórdenes y síndromes están conectados con problemas sexuales. Marido y mujer existen antes de la concepción y el nacimiento como parte de una única esencia espiritual indiferenciada, que es separada en la concepción en sus componente femeninos y masculinos. Por consiguiente, el hombre nace con un deseo natural de encontrar su alma gemela perdida, y las frustraciones y desviaciones que experimenta a lo largo del camino en pos de este objetivo, da origen a gran parte de la confusión subconciente que socava su bienestar psicológico a través de su vida.

Fue entonces por virtud de su inmaculada y no afectada sexualidad, que Iosef pudo ayudar exitosamente a otros a clasificar sus complejos desórdenes psicológicos. Previamente identificamos a Iosef como un buen pensamiento, que permite a una persona ejecutar la segunda fase de la terapia psicológica, ignorando la ansiedad. Aquí estamos identificándolo con su rol más importante, el del confidente experimentado de la tercera fase, articulando la ansiedad (ver entregas anteriores). Como tal, Iosef es el rebe o mentor espiritual arquetípico de la Torá.

De él han obtenido su inspiración todos los pastores verdaderos del rebaño Judío y los sinceros mentores, educadores y confidentes a través de la historia.

Parte 9 Ignorar versus Articular las Ansiedades.

Hemos establecido entonces, que es saludable y positivo para la persona mantener una relación fluida con su mentor o amigo. Y así nos enseña el Talmud: “Hazte para ti un rabino y adquiere para ti un amigo”. La persona debe sentirse a gusto analizando con su consejero sus problemas e inseguridades, y en especial en lo que se refiere a su relación con Di-s. Además es de gran ayuda analizar regularmente con su amigo o mentor su mundo interior de pensamientos y emociones, incluso si no sufre de ninguna ansiedad o problema en particular. Esto es así, porque en el transcurso de la verbalización de sus pensamientos internos para poder compartilos con el otro, la persona debe explorarlos quizás más seria y profundamente que si lo hiciera de otra manera. Tiene que ordenarlos, organizarlos y hacer de ellos algo comprensible para poder expresarlos.

Todo el mundo posee aspectos de su vida íntima que tiende a ignorar o a no darles importancia. Debe enfrentarse a ellos e integrarlos dentro de la imagen general que tiene de sí mismo, si quiere que la sesión con su confesor sea realmente productiva.

Este proceso de dar la cara y enfrentar los aspectos menos positivos de su vida interna implica varias etapas. La primera, que bastante a menudo no se ejecuta concientemente, es una forma que tiene el ser humano de ignorar espontáneamente muchos sino la mayoría de los pensamientos que afloran desde el subconciente. Esto es una forma natural y saludable de supresión, con el simple fin de evitar cada complejo o pequeño impulso negativo que viene a la mente, complicando y descarrilando las funciones de vida normales. Con frecuencia, estos murmullos no están enraizados muy profundamente en el subconciente y no justifican ningún tratamiento importante que pueda requerir mucha atención.

Las dos etapas siguentes son caminos adicionales para ignorar el mal. Ambas están justificadas al asumir que el alma Divina judío no es afectada por la debilidad del alma animal, y por eso es posible para la persona rectificar su psicología total, acentuando su lado Divino y facultándolo para asumir el pleno dominio de su personalidad. De momento que la psicología secular no reconoce la existencia del alma Divina en sí, es de esperar que muchas escuelas psicológicas desaprueben la aparente evasiva en tratar directamente con las manifestaciones de los bajos instintos que estamos por detallar.

Cuando una persona se da cuenta de que sus pensamientos oscuros no lo abandonan y que no ayuda el ignorarlos, se dirige hacia lo alto e implora la ayuda de Di-s. Clamando a Di-s, reconoce por fin la existencia del mal dentro de sí, y admite que solo no puede combatirlo. En este punto no hay todavía ninguna confrontación directa con el mal, tampoco hay ningún intento de su parte por convocar sus propias fuerzas para luchar con él. Cuando el ruego tampoco es suficiente, la persona comprende que Di-s desea en este punto que empiece a enfrentar su mal interior por sus propios medios, en vez de aguardar que El venga en su rescate.

De todas maneras, antes de la confrontación directa con su lado negativo, la persona debe seguir tratando de ignorarlo, reemplazando sus pensamientos por otros positivos. A este respecto, es por supuesto particularmente eficaz meditar acerca de ideas de la Tora, especialmente aquellas que generan sentimientos de santidad, pureza, optimismo y alegría. De esta manera no quedará lugar en la mente para pensamientos malos y confusos. ¿Qué hacer cuando fallan incluso estos recursos, y los pensamientos perjudiciales continúan acechando la mente? Es tiempo entonces de verbalizar, explorar, ahondar en los profundos recovecos de la personalidad, hasta los más oscuros y menos placenteros, para descubrir la raíz de estos pensamientos y ansiedades y enfrentarse concientemente con ellos.

La persona debe tratar primero de conducir este proceso de excavación verbal en forma privada, explorando las cavernas oscuras de su alma con su Creador. Si esto prueba ser realmente insuficiente, y la persona siente que necesita revelarse frente a un oido humano que pueda escuchar sus problemas y aconsejarle como lidiar con ellos, puede entonces dirigirse a su buen amigo, un mentor o un terapeuta confiable.

Como acabamos de explicar, poner al desnudo y discutir el mal oculto de la persona es el último resorte, al que sólo se debería recurrir si todas las opciones previas para enfrentarse al mal han fallado. No obstante, se debe advertir al mismo tiempo que cada etapa sucesiva en el proceso terapéutico es también un tipo de progreso, un estado adicional de aptitud y audacia para desafiar el mal y transformarlo en bien. Las técnicas iniciales de aplastar e ignorar la ansiedad son ciertamente más seguras, por cuanto que eluden quitar el cerrojo del “closet” y ver al monstruo cara a cara; pero son inferiores, de hecho, para examinar la fortaleza de la bondad interior de la persona. Es menor la necesidad de despertar el núcleo de bondad latente en lo íntimo del ser, y por eso permanece oculto al no ser confrontado con las fuerzas oscuras que se le oponen.

Parecería ser que en nuestra generación, la conversación cotidiana acerca de los conceptos de la psicología moderna, produjo que todos nosotros seamos o llegemos a ser expertos en autopsicoanalizarnos. Y en cierto sentido así es como debería ser. Nuestra generación es la que será testigo de la verdadera y definitiva Redención, que señalará la aniquilación del mal y su trasnformación en bien. Puesto que este proceso es un aspecto esencial de la Redención, somos llamados ahora, y por lo tanto se nos da el poder para participar en este proceso. Debemos volvernos expertos en la transformación del mal en bien, incluso de la clase de maldad que en el pasado era mejor ignorar o suprimir.

Parte 10  Transformar el Mal en Bien

Es axiomático en el judaísmo que con el progreso de los tiempos, cada generación que se va alejando del momento de la entrega de la Torá, se encuentra en un nivel espiritual inferior a la que le precedió. La inmensa revelación Divina que se introdujo en la conciencia colectiva del pueblo judío en el monte Sinaí, se fue diluyendo más y más con el transcurso del tiempo. Esto nos fue dejando progresivamente menos perceptivos de la penetración de la maldad dentro de nuestra mente subconciente, por un lado, y menos capaces de combatirla, especialmente en sus formas más sutiles, por otro lado. Entonces, con el avance de la historia se cambió gradualmente el énfasis en el proceso personal de autorefinamiento del judío a través de desarraigar directamente su maldad interior (cosa que podía lograr fácilmente porque había menos maldad en él y porque era sicológicamente más fuerte para la tarea), por simplemente ignorarla (de momento que está atrincherada en su interior y no es suficientemente sano para darle batalla directamente).

Así, por un lado nos encontramos en el fondo de un largo y prolongado descenso desde las alturas espirituales que nuestra nación experimentó en el monte Sinaí, asediados por una mayor oscuridad, males internos y ansiedades que cualquier generación de judíos anterior a la nuestra. Por otro lado el inminente amanecer de la redención ya nos está elevando hacia nuestra más encumbrada personalidad, y entonces sentimos el poder del orden mesiánico corriendo por nuestras venas. Este llamado a la acción, si bien temperado por una prudencia madura, nos envalentona para enfrentar el mal de una manera que las generaciones previas estaban acertadamente reticentes a encarar.

De momento que somos capaces de hacerlo, se transforma en nuestra responsabilidad, porque el advenimiento del Mesías depende de la liberación de las chispas de bien atrapadas dentro del mal. Entonces, la revelación del mal dentro nuestro para transformarlo en bien se vuelve no solo algo de nuestro máximo interés, sino también nuestro deber sagrado.

El poder que el mal tiene sobre nosotros, haciéndonos pecar, es el poder de la ilusión. Ninguna persona inteligente hace adrede e intencionadamente cosas que lo perjudican. La persona consiente pecar, sólo cuando se ha convencido (u otros lo convencieron) de que ese pecado en particular no lo va a dañar, o que lo va a hacer en forma temporaria, o que el perjuicio va a ser superado ampliamente por los beneficios que brinda. Probablemente en la mayoría de los caso, el mal triunfa porque convence a la persona de que es para su mayor beneficio, y aún su máximo beneficio sucumbir a sus tentaciones. El placer ofrece tales promesas de éxtasis sublime, que nos quedamos convencidos de que puede mejorar inconmensurablemente nuestras vidas.

Posteriormente, sin embargo, la realidad nos golpea y admitimos para nuestra desason que hemos sido embaucados. Esta tentación fue un embuste; el alza fue sólo momentanea, y al despertar nos quedamos con sentimientos de bajeza y traición de mal gusto. Hay dos caminos para reaccionar a semejante apercibimiento. A partir del remordimiento por haber dado ese negligente paso en falso, la persona puede resolver no cometer otra vez semejante error.El temor a traicionar a Di-s (y a la Divinidad dentro de sí mismo) lo motiva a identificar y resistir la próxima vez las tácticas del mal. Ahora que se ha elevado a un nivel de conciencia de Di-s en que es claro que sus faltas previas fueron resultado de que ha sido engañado, ha transformado efectivamente esos pecados intencionales anteriores en involuntarios. De haber sabido entonces lo que sabe ahora, nunca hubiera pecado; por consiguiente, la única razón por la cual pecó es porque actuó bajo el influjo de una ilusión. Nunca tuvo la intención de causar el efecto que de hecho ocasionó el pecado.

En un nivel más profundo, la persona puede mirar retrospectivamente el pecado que ahora deplora y considerar cuál fue el motivo que lo hizo sucumbir. El modo en que el mal lo indujo a cometer el pecado fue prometiéndole algún estímulo o emoción, alguna ráfaga de exuberancia, penosamente ausente en su opaca vida. De momento que Di-s es la fuente de toda vida verdadera, la maldad se disfrazó de santidad y entonces fue tentado por sus tretas; la promesa de que Di-s estaba en el pecado fue lo que lo llevo a cometerlo. El mal jugó con el deseo innato en cada judío de conocer a Di-s de la manera más completa posible. El contexto de la estratagema fue por cierto malo, pero su germen fue la chispa de divinidad en su interior. Cuando una persona tiene éxito en aislar la sagrada semilla de su contexto malvado, puede centrar su atención en ella y ver qué fascinación tiene para él.

Por ejemplo, digamos que una persona está acechada por un complejo sicólogico que podríamos llamar “pasión por viajar”. Sueña constantemente en dejar a su esposa y su familia y viajar alrededor del mundo explorando sitios pintorescos y subyugantes. Constantemente lo obseciona el pensamiento de hacer esto, no dejándolo concentrar en nada ni nadie más, forzándolo a gastar hasta su último centavo en revistas de turismo, y desperdiciar hora tras hora viendo programas de viaje.

Ahora, si observamos más de cerca la vida de este individuo, podemos ver que se encorsetó a sí mismo en una existencia de ardua labor, dejando escaso, sino nada de tiempo para el relax o la expansión. El primer paso debe ser entonces dejarlo que salga de viaje una o dos veces al año si lo desea.

Sin embargo, aparte de esto podemos rescatar del fondo de este mal la necesidad legítima de estímulo y entusiasmo que hace la vida desafiante e interesante. Di-s quiere que nuestra relación con él sea tanto disciplinada como inspirada, regular y espontánea. Acaso cuando esta persona se topa con una idea interesante en sus estudios de Torá, la que le gustaría seguir o investigar, se deshace de su pensamiento diciendo: “No tengo tiempo para esto, tengo que terminar primero las obligaciones diarias de estudio que me fije, y luego tengo que procurar también sustento para mi familia”. O quizás no se permite concentrar en la plegaria como podría, por temor a perder trabajo (durante la semana) o por dejar esperando a su familia (en shabat). Se niega la emoción de dejar que su imaginación lo lleve a reinos inexplorados de su propia personalidad o de su relación con Di-s y el mundo.

Tal persona ha ahogado un aspecto de su personalidad por razones nobles. Sin embargo, estas facetas de su alma claman por su atención. Si no se le permite al alma obtener lo que necesita en un contexto saludable y santo, generará urgencias que conseguirá en otros contextos. Negándose una salida santa para sus urgencias legítimas de estimulación, las ha forzado a aflorar en caminos destructivos. La solución podría ser aquí asignar un tiempo para sí mismo, para seguir el sendero por el que su alma Divina desea conducirlo de cuando en cuando.

Así, más allá de la primera reacción de nunca más, la respuesta profunda es aislar el germen de bien dentro del mal, y reorientar la búsqueda desde su contexto dañino hacia uno de santidad. El mal sirve entonces como motivación para buscar y revelar a Di-s de una manera más intensa que lo que la persona pensaba antes de haber pacado. Cuando una persona hace esto, ha efectivamente trasnformado sus pecados intencionales en méritos. A causa del pecado, procura a Di-s y lo ama en un nivel superior que como lo hacía antes.

Cuando alejarse del pecado está basado en el temor a sus concecuencias, vivimos en una atmósfera de amargura y paranoia. Cuando está basado en la transformación del mal, vivimos en un ambiente de alegría, amor y perdón.

Originalmente, describimos el proceso terapéutico como uno en el que cada etapa era un incremento en el consentimiento renuente de la necesidad de enfrentar el mal interno. El ingreso a la etapa siguiente se debía al fracaso de la etapa anterior por deshacerse del problema. En cambio, en el contexto que acabamos de describir cada paso nos acerca al objetivo final: dejar al descubierto el mal oculto en todos sus significados y su transformación en bien. Así cada etapa sucesiva es una fase preparatoria que nos conduce a la próxima, como vamos a describir en el capitulo siguiente.

Parte 11 Luz y Oscuridad

Como dijimos, hablar es el instrumento más efectivo que se puede usar para curar las dolencias psicológicas de una persona. Por otro lado, también hemos observado que hay situaciones que requieren del silencio. El acto de expresarse saca a la luz de la mente conciente, sentimientos y emociones que de otra manera podrían quedar ocultos en el subconciente. Sin embargo, hacer hablar al subconciente no es un cuestión simple, y se debe tener un cuidado especial cuando se insita a revelar sus secretos. Por otro lado, los efectos de hacer esto pueden ser perjudiciales más que saludables.

En el simbolismo de la Tora, la mente subconciente es considerada oscuridad, y la mente conciente luz. Así esta narrado que “en el comienzo la tierra era informe y vacía, y la oscuridad se cernía sobre la faz del abismo, y el espiritu de Di-s merodeaba sobre las aguas. Y Di-s dijo: sea la luz! y hubo luz. (Genesis 1:2-3.)”. La tierra simboliza el alma del hombre que descendió para entrar y dar vida al cuerpo (en su forma prístina y separada del cuerpo, es simbolizada por los cielos). Las tres descripciones de la tierra primordial: informe, vacía y oscura, simboliza los tres componentes de la mente subconciente: fe, placer y voluntad. El espíritu de Di-s revoloteando sobre las aguas simboliza el nivel intermedio de conciencia entre las mentes conciente y subconciente (preconciencia en terminos psicologicos), que ronda entre la oscuridad del subconciente y la revelación de la mente conciente.

La revelacion de los secretos de la mente subconciente se produce a través de la palabra: “Y dijo Di-s: Sea la luz”. El propósito del servicio Divino en general y en la terapia psicológica en particular es permitir que brille la luz de la conciencia más y más sobre la oscuridad del subconciente. Cuanto más secretos ocultos de las regiones oscuras de la mente se sacan a la luz, más se pueden elevar al reino de la santidad. Cuando la persona tiene más éxito en exponer y rectificar su lado oscuro, entonces estará menos mortificado por los pensamientos invasivos y urgencias que afloran involuntariamente de allí. Este estado de estar liberado verdaderamente del propio yo inferior y no rectificado, es el que se persigue con las técnicas terapéuticas prescriptas por el pensamiento jasídico. Al estar destrabado del mal, el bien creativo que se encuentra en el hombre ahora podrá brillar, y su exclusiva expresión de Divinidad impactará con óptima efectividad sobre la realidad.

En el simbolismo de la Torá, los deseos primarios de la mente subconciente que influencian temporariamente sobre la psiquis están representados por las siete naciones paganas canaanitas que ocuparon la tierra de Israel antes de que entre el pueblo Judío. Entonces le es ordenado a la nación judía erradicar de la Tierra Santa a estas naciones y su cultura idólatra; esto simboliza la erradicación del mal de la psiquis a través de los medios terapéuticos que estamos describiendo.

En el conflicto entre la luz y la oscuridad, la luz triunfa por propia naturaleza. Si una poca de luz discipa mucha oscuridad, cuánto más entonces, mucha luz la dispersa completamente y toma su lugar como legítimo heredero de la mente de la persona.

En la visión profética de la carroza Divina de la que dá testimonio el profeta Ezequiel, se alude a la dualidad luz – oscuridad en la psiquis del hombre. Esta visión, que se encuentra en el primer capítulo del libro escrito por este profeta, es considerada el pasaje más oscuro y místico de la Biblia. En él, Ezequiel describe cómo se abren los cielos: “y vi visiones de Di-s. Y vi, y presencie un viento tormentoso aparecer del norte. Una gran nube, y un fuego relampagueante, y un resplandor rodeándolo, y de en medio él, de en medio del fuego, había algo como el jashmal” (Ezekiel 1:4.) La palabra jashmal aparece en la Biblia sólo en el contexto de esta visión, y es interpretada por la tradición como un tipo de luz o energía, que también es personificada como un tipo específico de ángel. Esta palabra es tomada como compuesta de dos palabras: silencio (jash) y hablar (mal); de aquí que se dice de estos angeles que a veces están en silencio y a veces hablan.

De esta manera, la interacción dinámica entre silencio y habla es una parte integral del proceso de revelación Divina, y el uso apropiado del habla es esencial para la cura de las partes enfermas del alma.

Parte 12 Sumisión, Separación y Dulzura

Entre los dos extremos que hay desde el silencio hasta el habla, la Cabalá y el Jasidismo identifican un tercer estado intermedio. En el sueño de Ezequiel (Ezequiel 1:4), también se alude a este estado cuando se refiere a la luz encandescente en la segunda sílaba de la palabra jashmal, esta vez en su significado de separación. Así, tenemos de esta manera tres estadios: silencio, separación y habla.

Como se mencionó anteriormente, la segunda ayuda que un confidente puede ofrecerle a una persona que sufre un malestar sicológico es mostrarle que existe un lugar dentro de suyo que no ha sido afectado por su problema. Una vez que se le hace notar esta realidad, la persona puede utilizar ese punto intacto de buena salud y optimismo para darle una nueva forma a su situación y con esto, también otorgarle a su imagen personal una luz más positiva. Su individualidad ya no es más sinónimo de su problema; ahora tiene una identidad y una personalidad independientes y ajenas a su problema. Esta separación mental de la consciencia de la persona de sí mismo es la separación a la cual se ha hecho mención anteriormente.

Sólo cuando la persona se libera de la identificación con sus problemas los puede encarar con objetividad y transformarlos en bien. El mal dentro del hombre es verdaderamente mal sólo cuando no hay ninguna posibilidad de atacarlo. Los tres términos (silencio, separación y habla), describen los actos que el individuo realiza en relación al fenómeno de su psiquis al cual está enfrentado.

El Baal Shem Tov introdujo un segundo terceto de términos, que describe el mismo proceso psicológico interno que atraviesa el individuo cuando tiene contacto y reacciona frente a los problemas que se le plantean. Este terceto es: sumisión, separación y dulzura. Sumisión se refiere a la anulación del ego, a través de silenciar la turbulencia interna del pensamiento. Es el proceso mediante el cual se aisla al mal que posteriormente se elimina. Dulzura es la reevaluación de la realidad en (la luz positiva de) la raíz del bien que estaba atrapado dentro del mal.

Este proceso triple, enseña el Baal Shem Tov, es una faceta integral de cualquier experiencia de crecimiento espiritual, y de hecho, la experiencia profunda de cualquier faceta de la realidad. Sólo es de esperar que estos tres términos se puedan asociar con una correspondencia de uno a uno con los tres estados de terapia psicológica:

Reprimir la ansiedad, como ya fue descrito, es un proceso de auto anulación. Al reducir la magnitud del ego en general los problemas del individuo van desapareciendo en forma concomitante. Como ya se mencionó, esto se puede lograr de dos formas: A través de la contemplación de la grandeza de Di-s y la humildad del hombre o a través de pedirle a Di-s que acalle la agitación producida por el propio ego. Este rechazo auto impuesto de involucrarse con el ego y con los problemas que éste plantea es un acto claro de silenciar el ruido interno con el cual el ego trata de monopolizar la atención del individuo. La abnegación del ego, requisito para este proceso, constituye un acto de sumisión; la persona debe anular su ser ante la realidad superior que es Di-s.

Ignorar la ansiedad (la segunda fase de la terapia que ya hemos mencionado), es la capacidad de la persona de cortar los lazos emocionales y conceptuales vinculados al mal que existe dentro de él. Como hemos notado, esto se logra eligiendo deliberadamente llenar la mente con pensamientos positivos, idealmente de Torá, pero también de cualquier naturaleza positiva. Este es el primer aspecto del Iosef interior de cada individuo, como ya hemos dicho. Al elegir deliberadamente no sumirse en su propio mal, la persona corta psicológicamente su relación con el mal y deja de identificarse con él, lo que claramente constituye un acto de separación.

Articular la ansiedad es la capacidad de la persona de descubrir y expresar el mal escondido dentro suyo y con la ayuda de un confidente objetivo y preocupado, analizar y curar los problemas que se suscitan. Este es claramente un proceso de habla y dulcificación, donde el lado amargo y oscuro de la personalidad se hace parte del lado normal y sano.

Parte 13 Inter-inclusión

En la cosmología de la Cabalá, el orden actual de la realidad es la versión rectificada de diversos estados inmaduros (de la creación) que le precedieron (hay que tomar la palabra precedieron en forma alegórica, ya que el tiempo como nosotros lo conocemos, sólo comenzó con la creación del orden actual).

Los órdenes previos a la creación se caracterizaban por la falta de unión entre las fuerzas creativas que los gobernaban; cada fuerza creativa seguía su propio curso de acción, sin tomar en consideracin el efecto que esto podría tener en las demás fuerzas paralelas ni el que éstas podrían ejercer sobre ella. El resultado fue el caos, que llevó a la destrucción de esos universos. A diferencia de esto, en el orden actual (al menos en su forma ideal), las fuerzas creativas que Di-s utilizó y utiliza para crear y mantener el mundo, actúan en armonía cada una tomando en consideración las características de todas las otras fuerzas. Esto es posible ya que estas fuerzas poseen “inter-inclusión”, es decir, que cada fuerza creativa posee dentro de su propia estructura algo de todas las demás. La presencia de un elemento de otra fuerza dentro de sí misma le permite interactuar con ella en forma constructiva.

De esta manera, la creación refleja la unidad subyacente que posee, en virtud de ser la creación de un Unico Di-s. Esta maduración de la creación se puede comparar, a grandes rasgos, al proceso de desarrollo de un niño hasta llegar a ser adulto. El niño posee los mismos rasgos personales que un adulto, pero ellos están en estado de caos, de desorden y falta de armonía. Sus deseos e impulsos son poderosos pero no mitigados, y cuando quiere algo le resulta difícil, si no imposible, tomar en consideración el impacto que puede tener la satisfacción del deseo actual, sobre otros deseos que por ahora están subyugados.

El proceso de maduración para convertirse en adulto, es mayormente un proceso para aprender a atemperar la naturaleza unilateral de sus deseos frente a su espectro completo de motivaciones. Para llevar a cabo este proceso se debe anular el egocentrismo del niño, a medida que se va dando cuenta gradualmente que debe moderar la búsqueda de sus propios intereses efímeros, en favor de objetivos superiores, más humanitarios y de largo plazo. El trauma que debe experimentar el niño por este despertar y por la consecuente redefinición de su personalidad es una característica muy importante en la adolescencia.

El sello del orden de la creación actual y rectificada, entonces es la inter- inclusión. Todo proceso, modelo, sistema u organización exitoso debe evidenciar esta cualidad. Y, por el contrario, cualquier proceso que no posee esta característica se considera no rectificado, es decir, perteneciente al orden anterior de la creación y antagónico al orden actual y a su progreso hacia la perfección.

Esta es la definición del “mal” de acuerdo a la Cabalá. Así, el potencial que tiene el modelo triple de crecimiento espiritual del Baal Shem Tov, como una senda hacia la rectificación, se hace completamente evidente cuando cada etapa es vista como una inter-inclusión de las tres. Por consiguiente, esto es válido tambien para el proceso terapéutico que hemos estructurado de acuerdo con este modelo: cada una de las tres técnicas de reprimir, ignorar y articular, están presentes como sub-etapas dentro de cada una de las tres.

A continuación detallaremos todo el proceso terapéutico, de acuerdo con este principio de inter-inclusión.

Parte 14 La Ansiedad y El Ego

La primera etapa de la terapia es suprimir la ansiedad, o sea disminuir su significancia y reducir su importancia en la vida de la persona. A pesar de que teóricamente esto puede ser realizado diréctamente minimizando el valor del problema mismo y demostrando que las cosas no son tan terribles como parecen, esto es contraproducente en la mayoría de los casos. En el momento en que un problema toma proporciones y se vuelve causa de ansiedad, muchas veces la persona afectada esta convencida de su extrema gravedad.

Tratar de argumentar en contra de esta convicción solo lo estimulará a probar cuan grave es el problema. El camino seguro es el indirecto, desinflar el problema desinflando el propio ego de la persona. Aunque al principio estemos tentados a pensar que la persona acusiada por la ansiedad sufre por tener disminuida su autoimagen, y que atacando su ego aumentaremos la gravedad de la herida, esto esta lejos de ser el caso. Cuando la ansiedad esta fuera de control, esto mismo infla el ego. La obsesión que tiene la persona por su problema exagera su autoconciencia y lo fuerza a pensar y focalizarse en sí mismo, al extremo de hacerlo incapaz de relacionarse con otras personas.

Su mundo se vuelve totalmente egocéntrico, más y más él y menos los otros. Más todavía, cuanto más grande es el problema según la percepción de la persona, tanto más grande se va a considerar a sí mismo, ya que sólo gente grandiosa puede sufrir semejantes problemas.

Por debajo de todo complejo de inferioridad yace un profundo complejo de superioridad. Pero lo opuesto también es cierto: cuanto más grande es el ego, mayores serán los temores y problemas de la persona. Cuanto más experimenta la persona su propio ser y llena su mente con sus propios sentimientos y autoimagen, mas intimidatorio es todo aquello que represente una amenaza potencial a la perfección de su auto percepción.

Más todavía, el ego genera deseos egoistas. Cuanto más grande se siente la persona, tanto más siente que merece, por lo que más agraviado se va a sentir frente a la falta de cualquier cosa a la que se siente merecedor. La dicotomía entre lo que tiene y lo que siente que debería tener lo molesta contínuamente. El ego entonces atrapa a la persona en un espiral de ansiedad que se autoperpetua y aumenta. A medida que su ego crece así aumentan sus problemas, y cuanto más se agravan su ego crece consecuentemente.

Entonces, la neutralización del ego es el paso obligado en el proceso de rectificación; la etapa más básica y primaria en la salud de la psique es la sumisión.

La pregunta es: ¿ Cómo podemos neutralizar el ego?

Tenemos aquí nuevamente un método directo y uno indirecto para elegir. Según las palabras de nuestros sabios del Talmud, la forma directa es contemplar la pequeñez del hombre, y la indirecta es contemplar la grandeza del Creador. Rabi Dover de Mezeritch sucedió al Baal Shem Tov como líder del movimiento jasídico; una vez dos discípulos suyos, Rabí Elimelej de Lizhensk y Rabí Zusha de Anípoli, le preguntaron si comenzar el proceso de autorefinamiento contemplando la grandeza de Di-s o la inferioridad del hombre.. Rabí Dovber les respondió que mientras que en las generaciones anteriores era posible comenzar con la humildad del hombre, en nuestra generación es mejor hacerlo a partir de la grandeza de Di-s.

En otras palabras, el metodo indirecto es nuevamente el de preferencia. Si una persona empieza por considerar su propia pequeñez puede lograr convencerse de ello, pero siempre va a estar centrado en sí mismo. Pero cuando ha contemplado plenamente la vastedad de Di-s va a ver su propia condición a la luz de la grandeza del Creador. Aun cuando va a enfrentar a su propio ego, seguirá haciendolo en forma indirecta.

Así, la respuesta jasídica al egocentrismo es el teocentrismo. Autorefinamiento o la anulación del ego significa reorientar las emociones hacia la Divinidad. Di-s se vuelve el objeto de nuestro amor, el único al que tememos, y asi sucesivamente con el resto de nuestras emociones. Esta es la esencia de la psicología judía, el objetivo de vivir no es “conocerse a sí mismo” sino “conoce al Di-s de tu padre”.

Así y todo, una vez mas la persona puede tratar de cambiar la orientación de sus emociones directa o indirectamente. El metodo directo es buscando experiencias que inspiren amor y temor a Di-s. Por cierto que puede reorientar exitosamente sus emociones en forma temporal con este sistema, pero su efecto será efímero. En cuanto la experiencia termine, pasará con ella la emoción que engendro. El camino más efectivo para reorientar las emociones es el indirecto, o sea, llevar a la mente a contemplar verdades que provoquen una elevación espontanea hacia reacciones emocionales correspondientes.

Parte 15 Contemplando la Grandeza de Di-s

Por supuesto, hay muchos aspectos en la grandeza de Di-s, ya que El es infinitamente grande en un numero infinito de formas. De todas maneras, el aspecto más comprensible de Su grandiosidad es la naturaleza absoluta de Su existencia.

El hecho de que Di-s creo y continúa creando el universo, coloca a la naturaleza de Su existencia en contraste directo con la de todo aquello que existe. Por cuanto que todo lo que existe le debe su existencia a Di-s, Su propia existencia es intrínseca, o sea que no depende de nada. Esto significa que aunque otras cosas sí existan, no existen por sí mismas, dependen de Di-s y están sujetas a Su deseo de que existan.

De esta manera, en términos de la realidad absoluta, solo Di-s existe realmente, como está escrito: “no hay nada fuera de El”. Todo lo demás es parte de una realidad relativa o dependiente, y si cesara de desear que exista cierto aspecto de la realidad, éste dejaría de existir instantáneamente. Toda otra cosa que no sea Di-s es esencialmente nada, El es el verdadero algo.

La primera conclusión lógica de esta cadena de pensamientos es que nada más que Di-s Mismo es objeto digno de nuestro temor; ¿por que temer a una criatura cuando todo el poder que posee es debido a la energía Divina que está en su interior? Y por cierto, una de las piedras basales de la filosofía jasídica es que una persona no debe temer a nada más que a Di-s Mismo.

El Baal Shem Tov quedó huérfano de su padre Eliezer cuando era un niño pequeño; las últimas palabras que le dijo fueron: “Israelik, no temas a nada ni a nadie salvo a Di-s Mismo!”. La relación entre la percepción que tiene una persona de la existencia absoluta de Di-s y su temor a las cosas del mundo es inversa por naturaleza: cuanto más temor de Di-s llegue a tener, y menos autonomía le va a otorgar a cualquiera de Sus criaturas o a los mecanismos de causa y consecuencia de la naturaleza, por lo que en consecuencia les tendra menos miedo.

Sumado a ésto, nada más que Di-s es merecedor de nuestra estima, incluida la más excelsa de Sus creaciones, el hombre. La naturaleza absoluta de Di-s implica por comparación la insignificancia del ser humano. Si una persona hace suficiente incapie en la absoluta infinitud del Creador, sentirá eventualmente disminuir palpablemente el tamaño de su propia existencia a una nadería frente a la absoluta realidad de Di-s. Al no concentrarse directamente en su ego, le asestará un golpe mortal, y habiéndolo subyugado, sus temores sufrirán una pérdida de similar magnitud: si el es nada, sus problemas serán seguramente nada.

El sentimiento de humildad engendrado por este tipo de pensamiento no involucra ninguna disminución negativa de la auto imagen del individuo. Es contraproducente atacar al ego basándose en las faltas o defectos, ya que en general lleva a la depresión y la tristeza, que al final sirven solo para inflar el ego. Mas bien, la persona debe buscar cultivar una humildad existencial, esto es, una conclusión lógica que proviene de la percepción de la misma naturaleza de su existencia, que es simplemente ver como son las cosas, y no su defecto o culpa. Di-s es infinito y el hombre finito, e incluso el número finito mas grande que se pueda imaginar es nada comparado con el infinito.

Parte 16 Contemplando la Humildad del Hombre

La percepción de la absoluta realidad de Di-s y la tenue naturaleza de la creación, hace que la persona desarrolle un saludable desdén por todo lo que se oponga a este conocimiento. Todo lo que desafíe la existencia de Di-s, requiriendo nuestra atencion o respeto por si mismo se vuelve, concientemente o no, un enemigo de la verdad. Aquel que percibe la verdadera naturaleza de la realidad buscará tanto elaborar cómo evitar tales entidades. Ciertamente, la maldad (y el pecado) debe ser definida como todo aquello (o todo acto) que se opone a la percepción de la existencia de Di-s y Su voluntad por parte del hombre.

Una persona que lleva grabada debidamente en si misma la perfección de la existencia de Di-s, ha de valorar los elementos que integran su vida en términos de hasta qué punto armonizan o no con esta verdad. Y el primer elemento de su vida que deberá estar sujeto a este escrutinio es su propia conducta. ¿Vive su vida amando, temiendo, respetando, etc. a Di-s, o a un panteón completo de pequeñas deidades?

Cada uno sabe en cierta medida que posee un alma animal, un bagaje básico de urgencias y conductas egoístas. Aunque generalmente nos guste identificanos a nosotros mismos con causas más elevadas que ésta, la verdad es que la mayoría del tiempo nos identificamos con este alma; consideramos como nuestras su perspectiva, forma de pensamiento y aspiraciones.

Por consiguiente, contemplar la grandeza de Di-s luego de llevar a la persona a la apreciación de su propia insignificancia, favorece que llegue al reconocimiento de su propia imperfección y bajeza. Una vez que la persona comprendió esto, su conclusión chocante pero lógica debe ser que, al contrario de su sentimiento original de que es una víctima inocente de alguna circunstancia o fuerza malévola, ya no es sorprendente que en realidad esté plagado de cualquier cantidad y clase de problemas. A pesar de que pueda cubrirlo con una fachada de decoro, de hecho no es menos animal que cualquiera, e incluso las chances son bastante elevadas de que el sea más depravado que muchos. Entonces, ¿qué derecho tiene a merecer alguna cosa?

Este entendimiento lleva a propinarle el primer golpe al ego, junto al espectro completo de sus ansiedades. El individuo ya no siente que merece algo, por lo que el tener menos de lo que amerita no le puede causar ningún problema. Ya nada podrá pretender coercionar su inflada autoimagen ahora debilitada. Por el contrario, el conocimiento de su propia bajeza le hace entender que debe estar propenso a todo tipo de complejos y desórdenes psicológicos. Ahora comprende que el lado oscuro de su personalidad domina su conciencia, y actúa naturalmente como un magneto para todo malestar físico o psicológico imaginable.

Entonces, si hay algo positivo en su vida, sólo puede ser una bondad inmerecida que Di-s tuvo para con él. Su respuesta a este acto de gracia Divina será una inmensa alegría y un fluir de agradecimiento a Di-s. Mientras que una persona egocéntrica siempre considera insuficiente lo bueno que tiene en su vida, lo que en consecuencia es motivo de lamentación, la persona humilde considera que lo bueno que recibió está por encima y más allá de lo que merece y por lo tanto es causa de alegría y gratitud consumada. De hecho, cuanto más simple se siente la persona, más indigno se va a sentir de merecer la benevolencia de Di-s, y más feliz va a estar con lo que El le pueda dar. La felicidad de la persona es proporcional a su sentimiento de no merecer. Incumbe pues a la persona examinar sus propios errores a la luz de todo esto, bajo el mayor candor y detalle.

Bajo esta luz, la persona humilde va a ser capaz de considerar bueno lo que pudiera sucederle, de momento que todo proviene de Di-s y todo lo que hace Di-s es bueno, simplemente porque tal es su naturaleza.

Esta negativa a relacionarse con el ego y los problemas que presenta con todo el respeto que presume demandar, es claramente un acto de silenciar el ruido interno con el que trata de monopolizar la atención del individuo. La negación del ego requerido por este proceso es un acto de sumisión, la persona debe humillarse ante la suprema realidad de Di-s..

Parte 17 Contemplación Detallada

El común denominador de los tres ejercicios de contemplación descriptos en los capítulos previos, es que son de carácter general y sinóptico. El énfasis es en la experiencia global de la mente acerca del tópico que se está escrutando, más que en el significado de los detalles individuales que conforman la imagen. El jasidismo se contrapone a este tipo general de contemplación a través de una contemplación detallada y específica, que emplea en forma más completa los poderes mentales del individuo y por lo tanto de un efecto de mucho más largo alcance.

La respuesta emocional evocada por la contemplación general, produce una impresión más profunda en la conciencia de la persona que la que produce la experiencia emocional directa, sin embargo no es algo verdaderamente duradero. Esto es porque la falta de atención a los detalles deja sin tocar gran parte de la mente y por lo tanto sin un cambio ni un convencimiento.

Las estructuras mentales con las cuales las personas se ha acostumbrado a crecer, utilizando el proceso progresivo de interpretar y reaccionar a la vida, no son afectadas por las amplias pinceladas bosquejadas por un escrutinio vago y general de un aspecto particular de la vida.

En nuestro caso, la contemplación sinóptica ataca sólo los síntomas del ego, los pensamientos egocéntricos que producen la ansiedad. La raíz inconciente del ego mismo permanece totalmente atrincherado e inalterado.

En cambio, a través de la contemplación detallada y cabal de ciertas facetas de la verdad, junto con todas sus implicancias, ramificaciones y aplicaciones, el individuo trasciende su propia percepción y se torna totalmente absorbido en la experiencia de la verdad. Un examen concienzudo de los distintos aspectos de una verdad, trae al enfrentamiento individual con una clara y lúcida percepción de la profunda verdad interna y su esencia. De esta manera, la contemplación detallada realza e incluso ilumina radicalmente la percepción lograda con la contemplación general.

Por otra parte, el efecto de ser absorbido en esta forma de contemplación, es que la persona comienza a adoptar la perspectiva inherente en esta verdad como parte de su psiquis. De esta manera, va renovando gradualmente los circuitos de su mente, de acuerdo a su esclarecida percepción y forja nuevos caminos de pensamiento, que con el tiempo también afectarán profundamente sus respuestas emocionales y de conducta hacia la vida.

Específicamente, la contemplación detallada comienza con el estudio en profundidad de la grandeza de Di-s por Su creación del universo y Su providencia sobre él. Los textos clásicos de cabalá describen en gran detalle el espectro completo de etapas del proceso creativo, desde la luz de Di-s primordial e infinita, hasta nuestros mundos inferiores. El jasidismo acentúa la habilidad del hombre de aprehender estos niveles relacionándolos con la experiencia y el servicio Divino del alma. En virtud de experimentar la luz inherente a la percepción de la grandeza de Di-s, se es capaz acto seguido de dirigirla hacia si, atestiguar en detalle su fluir y conocer en forma infinitamente más profunda que antes su nulidad existencial.

En cuanto a la inherente imperfección individual, la contemplación general de esta idea no es suficiente por si misma. La persona debe proceder a examinar todas sus faltas y defectos, que se expresan como sus ansiedades y miedos. A medida que los examina uno por uno, lo absoluto de su nulidad existencial se va reflejando más y más gráficamente. El efecto acumulativo de enfrentar un ejemplo tras otro de la propia humildad es un “agujero negro” psicológico que absorbe el ego de la persona, aniquilándolo parte por parte.

Contemplando la infinita grandeza de Di-s y la nulidad de la creación en general, se llega a conclusión de que la creación es insignificante y no posee en absoluto existencia independiente. Sin embargo cuando se empieza a contemplar las propias fallas dentro de su marco gráfico, se comprenderá que no sólo no posee la realidad intrínseca que tiene Di-s, sino que su presente condición psicológica es de hecho una antítesis de esa realidad. Su orientación material convierte su vida entera en algo negativo y ofensivo hacia la omnipresencia de Di-s. No sólo es no significativo, no real y no intrínseco, sino que es anti-significativo, anti-real y anti-intrínseco; es verdaderamente un agujero negro de antimateria, una mancha negativa en la perfección de la creación de Di-s.

En esta etapa, la persona está muy ocupada enfrentando su propia tosquedad y vulgaridad para rectificar o sanar sus ansiedades. Todo lo que puede y debe hacer en este momento, es sorprenderse por lo profundo de su perversión a medida que se va desplegando frente suyo. Esto posibilita examinar las propias ansiedades sin sentirse atrapado dentro de ellas.

Parte 18 Plegaria Sincera: Dulcificación dentro de la Sumision

Después de la contemplación intensiva de las propias falencias que se describió en los capítulos previos, la persona se vuelve hacia Di-s en oración, llorando desde lo profundo de su corazón. Le implora en busca de amparo y que, en Su infinita misericordia, le tienda un puente sobre el abismo que lo separa de El. Cada faceta del apercibimiento que tiene la persona de esa distancia, se vuelve la causa y el motivo de otra plegaria, otro llanto dirigido hacia Di-s.

Este sollozo no está expresando depresión, sino más bien frustración y amargura, y como dijimos antes, sólo es feliz aquel que está verdaderamente conciente de su humildad. Aunque no está contento consigo mismo, más bien está amargado, esta amargura lo mueve a la plegaria.

Cuando alguien esta acosado por un problema y seguramente por algún tipo de ansiedad, debe suplicar a Di-s para que lo ayude a resolverlo. Creer en la omnipotencia y misericordia de Di-s implica que sólo El puede proveer y seguramente proveerá la solución cierta a cualquier cuestión. La persona siempre se beneficiará con el interés bondadoso que Di-s tiene por su vida, tanto a través de las palabras inspiradoras de la liturgia, como del libro de Salmos o de la verbalización espontánea e informal de los deseos del corazón.

No debe caer en la trampa de pensar que por cuanto El es compasivo por naturaleza, no es necesario rezar, o si lo hace padecer sufrimientos a pesar de Su infinita compasión, significa que es por su propio bien. Aunque por cierto todo esto es verdad, es sólo una parte del cuadro. Di-s quiere que reconozcamos ante El nuestra impotencia y sepamos que podemos y debemos dirigirnos a El para todo. De esta manera, incluso si los sufrimientos son para la expiación de los pecados o para la rectificación de una encarnación previa, la sentencia siempre puede ser conmutada con la plegaria.

Se explica por ejemplo, que la razón por la cual Di-s mantuvo estériles a nuestros patriarcas por tanto tiempo, fue para inspirarlos a rezar por hijos. En forma similar, se dice del Baal Shem Tov que cierta vez él y sus discípulos fueron a visitar a un judío muy pobre y se proveyeron allí de casa y comida hasta acabar con sus pertenencias. Cuando la esposa del pobre hombre llegó hasta la desesperación ante tamaño desastre, estalló en llanto pidiendo salvación a Di-s. Enseguida, su marido descubrió un tesoro de monedas de oro oculto en su patio trasero. Cuando fue a relatarle la buena nueva al Baal Shem Tov, este le contó que ya había vislumbrado que estaba destinado a heredar una gran riqueza, pero no la recibía por no rezar por ella, a causa de su actitud indolente y su decidia. Así, el Baal Shem Tov tuvo que hacer algo drástico para forzarlo a implorar por su sustento, y el único camino fue llevarlo a una pobreza tan extrema que no le dejó otra opción.

El acto de rezar sirve para aplastar el ego, porque cuando al persona invoca la misericordia de Di-s, está admitiendo que hay ciertas cosas en la vida que son tan grandes para él que no le es posible encontrar la clave para su salvación. Y como en el cuento, en cuanto el ego es aplastado, las ansiedades se desvanecen con él, el viento las pone fuera de combate y ya no presentan tan tremenda amenaza como antes.

Sumario:

Hemos identificado entonces tres distintos subprocesos dentro del proceso general de sumisión.

1. La supresión general del ego, que es la sumisión dentro de la sumisión.

2. La examinación detallada de las falencias y ansiedades, que es un acto de separación dentro de la sumisión.

3. La plegaria sincera y humilde a Di-s, la conversación privada entre el hombre y su Creador, que es similar a la etapa dulcificante de la confidencia hacia un mentor confiable, y se puede identificar claramente con la etapa de dulcificación dentro de la sumisión.

Parte 19 Separación: Ignorar la Ansiedad

La fase de separación de la terapia es aquella en la que la persona ignora sus ansiedades, problemas o malos pensamientos que lo asedian y los reemplaza por pensamientos positivos. Esta etapa es necesaria para que ocurra la fase final, que es la articulación y discusión del problema con lo cual este puede ser curado y rectificado en su conjunto.

Para poder asociarlo a algo objetivamente y analizarlo en forma cabal, la persona debe primero ser desvinculada de sus lazos subjetivos que lo atan al problema. Cuando un judío se concentra en cierto concepto de la Torá, incluso temas teológicos como la naturaleza de Di-s, etc., está creando un punto ventajoso abstracto, desde donde puede asumir una relación imparcial con sus problemas y complejos.

Es explicado en forma extensa en el pensamiento jasídico, que la habilidad judía para rectificar el mundo y transformarlo en un hogar para Di-s, depende de su habilidad de sentir que el mismo no está sujeto a las constricciones y limitaciones inherentes al mundo. El desapego es el prerrequisito para influenciar. Cuando la persona se siente despegada del mundo de esta manera, algo así como un extranjero en una tierra extraña, puede mirar al mundo objetivamente, ver qué necesita para arreglarse y, en mayor o menor medida, cómo arreglarlo. Sin esta separación, él mismo es atrapado por las leyes naturales e impiadosas del mundo. Entonces, antes de proceder a la etapa de endulzar, en la cual el ocultamiento de la Divinidad que se transmite en este mundo será definitivamente transformado en la revelación Divina que tuvo la intención de ser, debemos pasar primero por la etapa de separación.

Es tentador pensar que esta fase de separación de la mente comienza sólo cuando una persona empieza a estudiar Torá, entonces es instruido cómo distinguir entre el bien y el mal. Sin embargo, la verdad es que la fase de separación comienza mucho más temprano que esto, viertualmente desde el nacimiento.

La Torá ordena que cada varón judío sea circuncidado ritualmente ocho días después de su nacimiento. La mujer es considerada circuncisa desde que nació, o sea que la mujer judía posee ese cierto grado de perfeccionamiento espiritual que el varón adquiere a través de la circunsición.

La circuncisión implica que el prepucio que se interpone entre el hombre y el mundo exterior es un defecto espiritual que tiene que ser removido. Este defecto es la elevada sensualidad de esa piel exterior por un lado, y por el otro su innata insensibilidad. La presencia del prepucio hace las relaciónes sexuales más titilante físicamente, pero también aisla al individuo de los sentimientos de su pareja. Es entonces al mismo tiempo la manifestación física de ambos egoismos, el deseo sensual y el innato egocentrismo. Si se deja en su lugar será la raíz de todas los males que asedian a una persona en la vida. La circuncisión es el acto de dessensibilizar a la persona de su lujuria por el placer y sensibilizarlo hacia los otros sentimientos.

Por supuesto que esto no quiere decir que un hombre circuncidado o una mujer es inmune al ego y la lujuria. Una persona puede por supuesto readquirir su egocentrismo y concupiscencia, tanto por influencias externas o por su identificación deliverada con su naturaleza animal. Esto es llamado mellar y dañar el pacto de la circuncisión. Pero el hecho de que la persona fue circuncidada siendo un infante (o nació circuncidado, en el caso de una mujer), le da la capacidad de rectificar fundamentalmente y dulcificar su subconciente a través de su vida, con sólo hacer el esfuerzo necesario. Su circuncisión es su poder de revelar las oscuras y ocultas profundidades de su alma en la confesión sincera hacia un confidente confiable. Esto es porque ya se deshizo en gran medida de la cáscara de egocentrismo, haciéndole posible llegar a una visión objetiva de sus propios problemas.

Parte 20 Descartar los Malos Pensamientos: Sumisión dentro de Separación

La primer etapa de ignorar la ansiedad, que a menudo no es realizada concientemente, es la forma en que un persona deshecha muchos, sino la mayor parte de los pensamientos que emergen del subconciente.

Este es una forma de sumisión o supresión natural y saludable, que simplemente impide que toda pequeña necesidad o complejo que viene a la mente pueda complicar o descarrilar las funciones normales de la vida. Bastante a menudo, estos murmullos no están enraizados muy profundamente en el subconciente, y por lo tanto no justifican ningún tratamiento fundamental que requiera prestarles mucha atención. Si este es el caso, ignorar el problema es por cierto la mejor forma de tratarlo. Una atención injustificada del problema sólo lo va a agravar, causando que asuma dimensiones artificiales.

Por ejemplo, nuestros sabios nos enseñan que la mejor forma de luchar contra la ira es premanecer en silencio y de contrarrestar los celos es ignorarlos. Cuando una persona hace esto concientemente, su desatención a sus problemas, ansiedades, neurosis e incluso psicosis, es una tácita admisión de que es impotente para confrontar y desafiarlos por si misma. Concomitante con la comprensión de su bajeza y degradación existencial, está su apercibimiento de que no está capacitado para atacar directamente su mal interior. Su primer recurso es entonces simplemente ignorarlo.

Cuando la persona se da cuenta de que sus pensamientos oscuros no se apartan de él, e ignorarlos no ayuda, se vuelve hacia el cielo e implora la ayuda de Di-s. Cuando la persona clama a Di-s, al mismo tiempo reconoce la existencia del mal dentro de si y admite que no puede darle batalla por si mismo. Advierte que sus plegarias anteriores no fueron intensas o suficientemente específicas para librarlo del flagelo particular que está padeciendo.

En sus plegarias previas le pidió a Di-s el poder de superar las ansiedades, pero ahora se da cuenta de que esta plegaria no fue del respondida del todo y ruega en cambio para que Di-s mismo lo rescate de ellas.

Hasta este punto, no hay ninguna confrontación directa con el mal, ni tampoco ningún intento de parte de la persona por juntar fuerzas para combatirlo. El efecto conciente y subconciente de la circunsición sobre la psiquis de la persona es que el sabe que es esencialmente bueno y separado existencialmente de los problemas y ansiedades que acosan su mente. En cualquier momento puede beneficiarse de la ayuda de Di-s, de momento que El está siempre a su lado, en sentido figurado, listo para salvarlo de la agresión de los malos y oscuros pensamientos que lo atacan constantemente. En este sentido, puede considerarse siempre por encima de las miserias de este mundo.

Admitir no estar capacitado para desprenderse de los pensamientos negativos o rogarle a Di-s para hacerlo es la subface de la sumisión dentro de la separación.

Parte 21 Plegaria Meditativa: Separación dentro de Separación

Las dos etapas próximas de ignorar el mal, están basadas en la asunción de que el alma Divina del judío no es afectada por la debilidad de su alma animal, lo que hace posible que la persona rectifique su psicología en general enfatizando su lado Divino y lo habilite a asumir un reinado completo sobre su personalidad. De momento que la psicolog’ia secular no reconoce un alma Divina separada, es de esperar que muchas escuelas psicológicas desaprueben la aparente evasión consistente en tratar directamente con estas manifestaciones de los bajos deseos que vamos a detallar.

El arte de la meditación es el medio poc el cual el alma adquiere las alas de conciencia necesarias para elevarse por encima y más allá de los confines de nuestro ser inferior, con su entorno de pensamientos negativos que plagan la conciencia. Una de las formas básicas de meditación enseñadas por el Baal Shem Tov, es visualizarse ascendiendo de mundo en mundo. Esto significa comprehender y reconocer más y más elevados niveles bitul (“autonulificación”).

Primero debemos recordar el descenso inicial del alma en el nacimiento desde las alturas celestiales hacia las profundidades de este mundo, y luego, con la fe certera de que es con el objetivo de un ascenso aún mayor, comenzar a ascender la escalera de la plegaria meditativa. La meditación judía no se satisface con meras formas de visualización, más bien tiene que ser parte constitutiva de la plegaria a Di-s, haciéndolo en Su presencia y pidiéndole que nos eleve.

Todo elemento de la creación posee su origen espiritual superior hacia el que es capaz de ascender con la ayuda de la meditación. En la plegaria del Perek Shirá, cada faceta de la creación canta su canción particular de alabanza a Di-s. El judío tiene un canal judío, el no judío tiene su propio canal, y así a través de toda la creación. Esto está basado en el reconocimiento innato de que el individuo tiene una fuente espiritual superior.

Esta es nuestra innata separación. Cada uno es un extranjero en una tierra extraña, y una de las funciones del alma judía es despertar esta realidad en la creación.

Esta es la subfase de separación dentro de separación.

Parte 22 Pensamiento Positivo. Dulcificación dentro de Separación

Al descender de la plegaria meditativa, la persona debe ahora ignorar activamente sus ansiedades reemplazando los malos pensamientos por otros positivos.

Por supuesto, es particularmente beneficiosa a este respecto la contemplación de ideas de la Torá, especialmente aquellas que generan sentimientos de santidad, pureza, optimismo y alegría, con lo que quedará espacio en la mente para pensamientos malos y confusos.

No podremos detener nuestro pensamiento, pero estaremos en libertad de elegir lo que queremos pensar. Ha sido documentado repetidamente el poder del pensamiento positivo de producir el bien y el del negativo de llevar al mal, no hay ningún motivo para no utilizar esta potente herramienta para mejorar la calidad de nuestra vida en general y nuestro bienestar mental en particular.

Debido a su propia estructura, la mente tenderá en principio a llenarse de pensamientos negativos que surgen de su subconciente no rectificado, por lo que es necesario ocuparse concientemente de ocuparla con pensamiento sanos y positivos. La fuente más segura y potente de tales pensamientos y actitudes es la Torá misma, como está escrito (Salmos 19:9): “Los preceptos de Di-s son justos, alborozando el corazón”.

Desviar la mente del problema sumergiéndola en el estudio de la Torá, puede parecer una forma de escapismo, desde que el momento permanece sin resolver y la persona sólo está posponiéndo el enfrentamiento con él. Sin embargo, la eficacia de esta técnica recae en el hecho de que la Torá conecta con Di-s, el que entrega la Torá, a la persona que la estudia, lo que le otorga el poder espiritual necesario para enfrentar el problema de manera optimista.

Una persona puede reaccionar a cualquier situación dada de forma optimista o pesimista, los hechos objetivos del problema son los mismos, pero el modo en que responde a ellos es su elección. La Torá nos dice (Deuteronomio 30:19): “He puesto ante ustedes la vida y la muerte, la bendición y la maldición… ¡Por consiguiente, elijan la vida!” Elijan ser optimistas.

La ilustración clásica de esto es la siguiente historia del Talmud, Berajot 60b, acerca de rabi Akiva, el pilar de la Torá oral: Cierta vez, Rabi Akiva estaba de viaje y llegó a cierto pueblo. Buscó un lugar donde estar pero fue rechazado en todos lados. Dijo entonces: “Todo lo que Di-s hace es para bien”, y pasó la noche en el campo abierto. Llevaba con el un gallo para que lo despierte, un burro y una lámpara. Repentinamente el viento apagó la lámpara, vino una comadreja y se comió el gallo, y apareció un león y se comió el burro. Nuevamente dijo: “Todo lo que hace Di-s es para bien”. Esa misma noche una banda de ladrones llegó y arrazó el pueblo, pero él quedó a salvo. Si la lámpara no hubiera sido apagada, los ladrones lo hubieran visto y caido también sobre él, similarmente si hubieran oido al gallo o al burro. Rabi Akiva dijo:”¿No les dije que todo lo que Di-s hace es para bien?”

La capacidad de rabi Akiva de visualizar de forma optimista todo lo que le pase deriva en definitiva de su inmersión devota en el estudio de la Torá. Y por cierto, el valor numérico su declaración, todo lo que hace Di-s es para bien, es equivalente en hebreo a la palabra Torá.

La subfase de dulcificación dentro de separación es cuando la persona llena activamente el espacio vacío de su mente con pensamientos positivos de Torá y/o optimismo.

Parte 23 Las Tres Fases de la Sumisión

La primera etapa de la rectificación de la psiquis es la sumisión. El agresivo yo es la causa de todo mal físico y espiritual y su neutralización es la condición sine qua non del proceso de rectificación. Cuanto más grande sea el ego de la persona, más lo serán sus preocupaciones y problemas; cuanto más se empeña la persona en la experiencia de si misma y ocupa su conciencia con sus propios sentimientos y autoimagen, más intimidante va a ser cualquier cosa que entraé una amenaza potencial a la perfección de su autopercepción. Merece todo y carece de todo.

Por lo tanto, la etapa primaria y más básica para recobrar la salud de la psiquis es la sumisión. La sumisión es la simple percepción y la experiencia existencial natural de no ser perfecto. A cierto nivel, toda persona sabe que tiene un alma animal, un depósito básico de deseos y conductas egoístas. Aunque generalmente preferimos identificarnos con objetivos más elevados que este, en verdad la mayor parte del tiempo nos identificamos con este alma, consideramos como propia su perspectiva, forma de pensar y aspiraciones. Una vez que la persona se da cuenta de esto, la lógica conclusión es que no merece nada! en contradicción con su presunción inicial. En realidad no es mejor que nadie y es muy grande la posibilidad de que sea peor que la mayoría de la gente.

Siendo este el caso, todas las ansiedades de la persona se desvanecen como una bocanada de humo. Ya no merece nada, y ya nada es una amenaza para su propia imagen nunca más. El conocimiento de su bajeza innata lo hace comprender que es naturalmente propenso a adquirir toda clase de complejos y desórdenes psicológicos. El lado oscuro de su personalidad, que ahora cae en la cuenta de que domina su conciencia, actúa naturalmente como un magneto para todo malestar físico y psicológico imaginable que exista.

Entonces, si hay algo positivo acerca de su vida, sólo puede ser una acción benevolente inmerecida que Di-s le concede. Su respuesta a este acto de gracia Divina será de una interminable alegría y agradecimiento a Di-s.

Alumbrado con esta nueva luz, la persona despojada de su ego podrá considerar bueno todo lo que le suceda, de momento que todo proviene de DI-s y todo lo que El hace es bueno, porque esa es su naturaleza.

El objetivo del auto refinamiento es reorientar nuestras emociones hacia la Divinidad; Di-s debe ser el único objeto de nuestro amor, el único al que temamos, y así sucesivamente. Sin embargo, para lograr esto la persona no debe intentar cambiar la orientación de sus emociones directamente, buscando experiencias que lo inspiren a amar y temer a Di-s, ya que por cierto puede tener un éxito temporario en reorientar sus emociones de esta manera, pero el efecto será efímero. En cuanto la experiencia llegue a su fin, se irá con ella la emoción así engendrada. El camino más efectivo para lograr el cambio buscado es el indirecto, sujetando la mente y forzándola a contemplar verdades que generen espontáneamente las reacciones emocionales correspondientes.

La magnitud de la nulificación del ego que la persona puede alcanzar depende de qué es lo que contempla y cómo elige contemplarlo. Primero debe considerar su nulidad existencial como así también la del universo en general. De todas maneras esto no es suficiente en y por sí mismo. Debe seguir examinado todas sus fallas y defectos, que se expresan como sus ansiedades y temores. A medida que va reviendo una por una, se va arrivando más y más graficamente a lo absoluto de su nulidad existencial. El efecto acumulativo de encarar un ejemplo trás otro de la propia insignificancia, es un “agujero negro” psicológico que succiona el ego de la persona, aniquilándolo trozo por trozo.

En esta etapa, la persona está demasiado ocupada enfrentando su propia tosquedad y vulgaridad como para rectificar o sanar sus ansiedades. Todo lo que puede y debe hacer en este punto es sobrecogerse ante lo profundo de su depravación a medida que se va desplegando ante si. Esta habilidad de examinar las propias ansiedades sin sentirse atrapado dentro de ellas es un presagio de la segunda fase de la sumisión, como se explicará.

En el curso de la contemplación de la infinidad de Di-s y la nulidad del a creación en general, la realidad de esta verdad se va gravar tanto en la mente que va a comenzar a considerar insignificante a la creación. Si continúa aún más con la consideración de esta realidad, llegará a la conclusión de que la creación per se no posee una existencia independiente en absoluto, como está escrito: no hay nadie fuera de El.

No obstante, cuando comienza a contemplar esta verdad en todos sus detalles, teniendo en cuenta sus falencias en todo su relieve gráfico, comprenderá que no sólo no tiene la intrínseca realidad que posee Di-s, es una antítesis de esa realidad. Su orientación material le da a su vida en general un cariz de negación y afrenta a la omnipresencia de Di-s. No sólo es no significativo, no real y no esencial, sino antisignificativo, antireal y antiesencial; no sólo no posee una realidad intrínseca, sino que posee una realidad negativa. En verdad es un agujero negro espiritual de anti materia, una mancha negativa en la perfección de la creación de Di-s.

Después de esta contemplación intensiva de sus fallas, la persona se vuelve en súplica hacia Di-s clamando desde las profundidades de su corazón, le suplica que lo abrigue y, en Su infinita misericordia, le tienda un puente sobre el abismo que lo separa de El. Cada detalle de la ahora desenmascarada depravación de la persona deviene en causa y sujeto de una nueva plegaria, otro clamor dirigido hacia Di-s.

Hemos identificado entonces tres subprocesos distintos dentro del proceso general de sumisión. De acuerdo con el principio de interinclusión, estos son los tres subniveles de sumisión dentro de sumisión, separación dentro de sumisión y dulcificación dentro de sumisión. La anulación general del ego es sumisión dentro de sumisión; la examinación detallada de las falencias y ansiedades es un acto de separación, porque separa a la persona de sus problemas y lo divorcia de su identificación con ellos; la plegaria a Di-s sincera y humilde, la conversación privada entre el hombre y su Creador, es similar a la etapa dulcificante de la confidencia a un confidente, identificándose aquí claramente con la etapa de dulcificación dentro de sumisión.

Parte 24 Las Tres Fases de la Separación

La fase de la terapia denominada separación es aquella en la que la persona ignora sus ansiedades, problemas y malos pensamientos que lo asedian y los reemplaza con pensamientos positivos. Esta fase es necesaria para que ocurra la fase final, que es la verbalización y discución del problema, con el fin de que este pueda ser curado o rectificado completamente.

Para poder referirse al tema en cuestión objetivamente y analizarlo en forma veraz, la persona debe deshacerse de las ataduras subjetivas que lo unen a él. Cuando el judío se concentra en un concepto de la Torá, incluyendo temas teológicos como la naturaleza de Di-s, etc., está creando un punto de ventaja abstracto desde el que puede asumir una relación imparcial con sus problemas y complejos.

En el pensamiento jasídico es explicado extensamente que la habilidad del judío de rectificar el mundo y transformarlo en una morada para Di-s depende de su habilidad de sentir que el mismo no está sujeto a las restricciones y limitaciones inherentes del mundo. El desapego es un prerrequisito para influenciar. Cuando una persona se siente distanciada de este mundo de esta forma, algo así como un extranjero en una tierra extraña, puede ver el mundo objetivamente y ver qué necesita ser arreglado y, en mayor o menor medida, cómo arreglarlo. Sin esta separación, es atrapada por las leyes naturales e impiadosas de este mundo. Por lo tanto, antes de ingresar a la etapa de endulzar, donde el ocultamiento de la Divinidad que deforma este mundo se transforma definitivamente en la revelación de Divinidad que debería ser, debemos pasar primero por la etapa de la separación.

Es tentador pensar que esta fase de separación en la psiquis se inicia sólo cuando una persona comienza a estudiar Torá. Es entonces cuando llena el vacío de su mente con aguas vivificantes como describimos anteriormente, y aprende cómo distinguir entre el bien y el mal. Sin embargo, la verdad es que la fase de separación se inicia mucho antes que esto, virtualmente desde el nacimiento.

La Torá ordena que cada varón judío sea circuncidado ritualmente ocho días después de su nacimiento. La mujer es considerada circuncisa de nacimiento, o sea que posee de entrada cierta perfección espiritual que el hombre sólo adquiere a través de la circuncisión.

Este acto implica que el prepucio, que se interpone entre las terminaciones nerviosas del hombre y el mundo exterior, es un defecto espiritual que debe ser removido. Este engrosamiento de autoaislación frente a los sentimientos de los demás es la manifestación física del egocentrismo innato que, si se deja en su lugar, ser volverá la raíz de todos los males que pueden plagar a la persona en la vida. La circuncisión es el acto de sensibilizar a la persona a los sentimientos de los otros y neutralizar su ego.

Por supuesto, esto no quiere decir que un hombre circuncidado o una mujer es inmune al ego y las afecciones que lo acompañan. La persona puede readquirir su egocentrismo tanto a través de influencias externas o por identificarse con su naturaleza animal. Esto se denomina mancillar o dañar el pacto de la circunsición (pegam habrit). El hecho de que la persona fue circuncidada cuando niño (o de nacimiento en el caso de la mujer) le da la capacidad a lo largo de su vida de rectificar y dulcificar fundamentalmente su subconciente con sólo hacer el esfuerzo necesario. Su circuncisión es su poder de revelar las profundidades oscuras y ocultas de su alma en una confesión sincera a un confidente adecuado. Eliminando la caparazón del egocentrismo se le hace posible adquirir una visión objetiva de sus problemas.

Dentro de la fase de separación de la terapia, podemos identificar tres subfases tal como lo hicimos en la fase de sumisión.

La primera etapa de la separación es cuando el individuo admite su incapacidad para atacar directamente los múltiples problemas, ansiedades, neurosis y psicosis que identificó dentro de si en la fase de sumisión. Simultáneamente a la comprensión de su bajeza y degradación existencial, está la asumsión de la imposibilidad de confrontar y desafiar la plétora de problemas por si mismo. Su primer recurso es, entonces, ignorarlos. Esta admisión de inaptitud es la subfase de sumisión dentro de separación.

La percepción y el efecto subconciente de la circuncisión en la psiquis de la persona es que sabe que es esencialmente bueno, y existencialmente separado de los problemas y ansiedades que asedian a su mente. En cualquier momento puede beneficiarse con la ayuda de Di-s, de momento que El está siempre a su lado, como si fuera, listo para salvarlo de la embestida de los pensamientos malos y oscuros que lo atacan constantemente. En este sentido, siempre se puede considerar a si mismo por encima de las miserias de este mundo. Esta es la subfase de separación dentro de separación.

La subfase de endulzar dentro de separación es cuando la persona llena activamente el espacio vacío de su mente con pensamientos positivos de Torá y/o optimismo.

Parte 25 Dulcificación sin Separación

Para ingresar a la etapa final de dulcificar es necesario anteponer las etapas precedentes de sumisión y separación.

El mismo acto de discutir los problemas con una segunda parte y hacer un esfuerzo conjunto para resolverlos, son técnicas terapéuticas positivas y necesarias establecidas por la Torá, pero esta fase de dulcificar debe ser precedida por la de separación.

La psicología secular no le da ningún valor apreciable a ignorar los problemas, a sus ojos esto es represión, negarse voluntariamente a permitir que afloren los pensamientos subconcientes a la mente conciente donde podrán ser tratados. Condo se reprimen estos pensamientos, impulsos o deseos, sólo se enquistarán en el subconciente, emergiendo eventualmente en una forma mucho más perjudicial, por lo que la psicología laica alienta a la persona a enfrentarse con sus problemas psicológicos tan pronto como se entera de ellos.

En verdad, ha desarrollado la progresión de sumisión – separación – endulzar todo en uno, y sin duda esta progresión triple difiere fundamentalmente de la implícita en las enseñanzas de la cabalá y el jasidismo, de momento que no toma en cuenta la existencia de Di-s o el alma Divina dentro de la ecuación de la salud mental. No obstante, sus muchos éxitos (con lo parciales que puedan ser) indican que hay ciertos puntos de veracidad en su entendimiento básico de la psicología humana, esto en referencia a la topología de la psique, el alma animal, que la psicología moderna describe en forma bastante completa, como así también en cuanto a su aproximación a la terapia en general.

La fase de sumisión de la psicología secular es la gran preocupación del terapeuta y de la terapia con la cuestión de los límites y fronteras.

En el curso de la terapia se requiere del paciente que preste debida atención al convenio que tiene con el psicólogo, de qué es permitido o prohibido dentro del consultorio y fuera de él. La aceptación de las limitaciones que plantean estas reglas de juego es una forma de sumisión, la humillación del deseo del paciente (de otra manera irreprimible), de expresar y lograr sus aspiraciones de cualquier manera posible.

La etapa de separación juega una de las partes cruciales del diálogo entre ambas partes, en la que la distinción es trazada entre aquellas facetas de la psiquis del paciente que le son intrínsecas y las que se originan fuera de si. En el transcurso de tal discusión, muy a menudo el paciente cae en la cuenta de que los elementos negativos que consideraba parte componente de su personalidad, son un bagaje externo que se ha injertado en él y que no debe seguir cargando. La separación se hace aquí entre el verdadero ser del paciente y la caparazón externa y no esencial que lo circunda.

En la fase de dulcificación de la terapia psicológica secular según es descripta gráficamente en las teorías más recientes, el terapeuta juega a menudo un rol de madre que le refleja los puntos buenos a su hijo. Esto sirve para curar la psiquis enferma del paciente en la medida en que estos buenos puntos se expanden en su conciencia.

Esta psicilogía incluso pone sus propios reparos contra la dulcificación prematura, particularmente en su discusión de la importancia del “timing” de parte del terapeuta. Se le aconseja no hacer incapie problemas difíciles antes del tiempo en que se esté maduro para afrontarlos. A este respecto, una mal manejo de los tiempos es propenso a provocar una reacción terapéutica negativa que sólo va a estropear el proceso y posiblemente dañe al paciente.

Todo esto sirve para ilustrar el hecho de que a pesar que a menudo surja una afinidad entre la psicilogía judía y la secular, permanece una diferencia esencial: la psicología laica está limitada por las fronteras del alma animal del paciente y el intelecto del terapeuta, mientras que las prácticas judías derivan su eficacia de la revelación de los poderes infinitos del alma Divina y su conección con su Fuente, como también de la creencia profunda del terapeuta-mentor en su existencia y potencia.

Separación a Través de la Torá

Sea como fuere, la psicolog’ia secular generalmente busca evitar lo que considera ser la etapa perjudicial de separación e ignorar la ansiedad. Este es el ejemplo clásico de lo que la doctrina jasídica identifica como la debilidad humana habitual de procurar comenzar directamente con el proceso de endulzar sin experimentar las etapas previas necesarias de sumisión y separación.

La etapa de separación es donde se pone en juego el elemento excepcionalmente judío en el proceso de interpretar la vida: la Torá. En hebreo, la palabra Torá denota instrucción, es la instrucción Divina para todo momento a través de las generaciones que nos permite distinguir entre lo sagrado y lo profano y entre lo puro y lo impuro. En la etapa de separación la persona define por si misma que es lo que se considera permitido o prohibido. El propósito de hacer esto es moverse enteramente dentro del reino de lo permitido y al mismo tiempo alejarse de lo prohibido en el pensamiento, el habla y la acción. Cuando pasa por la mente un mal pensamiento (y esto incluye todo pensamiento que distrae su atención de su relación con Di-s) la reacción inmediata será entonces ignorarlo.

Sólo después que se ha establecido los límites entre el bien y el mal y se ha vuelto práctico en el arte de ignorar el mal, es posible proceder a la etapa siguiente de endulzar. Sólo entonces la persona puede comenzar a examinar, identificar y exponer los recovecos de la mente subconciente para transformar en luz este área oscura y no santa. Este es el significado místico del verso que describe la creación de luz y oscuridad (Génesis 1:5): “Y Di-s llamó la luz día y la oscuridad El la llamó Noche”. Le dió a cada una su lugar propio y definido: “y fue la tarde y fue la mañana, un día”. Sólo entonces todo pudo ser endulzado y volverse parte de la unicidad de la creación.

Parte 26 Permisividad versus Simplificación

La psicología secular no posee la Torá, por consiguiente no cuenta con una definición clara de lo que es permitido y lo que es prohibido, por lo que tiende intrínsecamente a la permisibilidad, la actitud en que todo es esencialmente permitido. Esto es especialmente evidente en cuanto a la sexualidad, cuya falta de restricción es, en apariencia, no del todo dañino para la sociedad. De acuerdo con el punto de vista secular, el mejor método para resolver problemas psicológicos es ser lo más libre e irrestricto posible y permitir que los deseos naturales del ser humano reinen libres para buscar su realización.

En contraste, la premisividad que se logra en la fase tercera de dulcificación de la terapia guiada por la Torá, que es llevada a cabo sólo después de las fases preliminares de sumisión y separación, no constituye una forma de liberarse de ninguna de las prohibiciones legisladas en la Torá, esto a pesar del hecho de que la persona entra en el reino de la oscuridad con el objetivo de transformarla en luz.

(En verdad existen casos extremadamente excepcionales en los cuales la Torá misma ordena al individuo realizar temporariamente un acto normalmente prohibido o abstenerse de realizar un acto normalmente permitido. En las palabras de los Salmos, 119:126): “Es el tiempo de actuar en haras de Di-s; profanaron la Torá!” De todas maneras estos casos son muy raros y por lo tanto fuera del alcance de la presente discusión.)

El cambio de rumbo que ocurre, entonces, entre las fases de separación y dulcificación del proceso de la terapia psicológica definido por la Torá es como se describe a continuación:

Durante el período en que una persona está atravesando la fase de separación de su renovación espiritual, se debe refrenar de entregarse a cualquiera de los placeres mundanos con propósitos personales. Es verdad que la Torá permite disfrutar de estos placeres en la medida en que el hacerlo no involucre una transgresión palpable de ninguna de sus prohibiciones; sin embargo, en esta etapa el individuo no está aún suficientemente maduro espiritualmente para permitirse estos lujos. Debe más bien seguir el consejo de nuestros sabios para la gente en este estado de conciencia: “Santifícate [incluso] con lo que te es [por lo demás] permitido”. Se debe abstener de cualquier placer sensual que este mundo le ofrece, a menos que forme una parte esencial de la observancia de algún mandamiento Divino. Un ejemplo podría ser comidas y bebidas finas en honor del Shabat. Pero incluso aquí, de momento que no alcanzó madurez espiritual, se le aconseja ejercitar la máxima restricción posible.

Por el contrario, cuando una persona ha alcanzado la etapa de endulzamiento y se ha liberado de su orientación hacia el interes personal del ego no rectificado, puede empezar por cierto a saborear las delicias que Di-s ha puesto en el mundo para su regocijo. En este contexto, el ya mencionado consejo de nuestros sabios se entenderá como “Infunde tu actitud sagrada hacia la vida en todos los placeres que te son permitidos”. Esta es la interpretación del jasidismo de la directiva del Rey Salomón (Proverbios 3:6: “Conócelo a El en todos tus caminos”, y también la aserción de nuestros sabios que “eventualmente el hombre será llamado a rendir cuenta por todos los placeres que pudo haber disfrutado en este mundo y se abstuvo de ellos”. En este nivel, todos los actos de la persona son verdaderamente en haras del cielo.

Esta dulcificación de la vida avalada por la Torá es descripta como que brinda gran placer a Di-s, como si fuera, ya que El creó este mundo como un vehículo a través del cual brindar placer a Sus criaturas. No obstante se debe tener en mente que es imposible disfrutar el mundo de la manera en que Di-s pretende a menos que mantengamos una conciencia y apercibimiento constantes de Su presencia en nuestras vidas.

Parte 27 Separación – La Clave para la Dulcificación

La conciencia y percepción constante de Di-s, incluso mientras se disfruta de los placeres de Su mundo, sólo se consigue una vez que se ha completado el trabajo de separación. A través de su deseo de liberarse de las cadenas de este mundo y aferrarse sólo a Di-s y del estricto apego a la Torá y los mandamientos de Di-s, la persona se libera exitosamente de la esclavitud a la gratificación sensual.

Una vez que ha experimentado el bello sentimiento y el verdadero deleite de estar cerca de Di-s ya no lo impresionan las tentaciones de este mundo, ya no se siente compelido a esforzarse para conseguirlas y dejarse seducir por ellas. Cuando una persona que ha llegado a este nivel de madurez espiritual se gratifica con algún goce físico, lo hace de una manera esencialmente liberada. Experimenta el placer como algo puro e inalterado en lugar de satisfacer alguna vanidad o necesidad artificial. Y por sobre todo, de momento que no está cautivo en forma alguna del placer que se permite, puede asociarlo y experimentarlo en el contexto de su conección global a Di-s y la conciencia que tiene de El.

Durante la etapa de separación, el inividuo no le confía a nadie el mal que lleva oculto en su interior, más bien trata de ignorarlo de la mejor manera que pueda y no pensar para nada en él. Pero por el contrario, durante la etapa de dulcificación, una vez que se divorció exitosamente de su anterior identificación con sus neurosis y se liberó de la errónea idea de que son parte esencial de su psiquis, la persona puede exteriorizar cosas con su confesor y revelarle todos sus problemas mientras trata de ocuparse de ellos. Durante el tiempo que dura la etapa de separación, hablar acerca del mal es malo en si mismo, de acuerdo con el dicho de nuestros sabios que una persona no debe hacerse malvado a los ojos de los demás; pero en la siguiente etapa la persona debe entrar dentro de su propia zona malvada y debatir acerca de ella para dulcificarla. Aquí, la permisividad es la licencia para discutir lo que antes constituía un tabú.

El deseo de endulzar la realidad inmediatamente sin primero separar (o subyugar), recuerda el pecado de los judíos en el desierto que intentaron dirigirse hacia la Tierra Prometida incluso luego de que Di-s les dijo que estaban sentenciados a vagar allí por cuarenta años (Números 14:40-45). Moisés les advirtió que Di-s no iba a estar con ellos, y por cierto fueron derrotados inmediatamente en la batalla a manos de las naciones enemigas que se opusieron en su camino.

Esta impetuosidad es la raíz de la mayor parte de los pecados descriptos en la Torá, incluso a veces aquellos de individuos grandes y justos. La conducta psicológica de empujar incautamente hacia el fin se origina en la misma inhabilidad para tratar con el mal que motiva a la persona a empujar (reprimir) su maldad interior de vuelta a su subconciente. Cuando una persona se siente amenazada por su maldad interior, se siente presionado tanto a reprimirla (y por lo tanto evitar el proceso de separación) como a pretender que no existe (por lo que procede prematuramente al proceso de dulcificación).

Parte 28 Endulzar el Subconciente

La tercera etapa es la capacidad de endulzar la ansiedad verbalizandola y debatiéndola con una segunda parte.

A esto se refiere alegóricamente la profecía de Ezequiel. Al bosquejar el Templo que va a ser reconstruido en la era mesiánica como centro de Jerusalem, el profeta describe un maravilloso manantial cuyas aguas fluirán hacia afuera desde la cámara interna del Templo. El agua se convertirá en un poderoso río que endulzará (esto es, hará potable) toda el agua salada del mundo. En las orillas de este río crecerán árboles cuyos frutos serán para alimento, y sus hojas para descanso curativo. (Ezequiel 47:12).

El descanso curativo es el relax que provee liberación de las tensiones y presiones que acompañan los miedos y ansiedades. Cuando una persona se desahoga de esta fricción, se restituye el flujo apropiado a los sistemas fisiológicos y psicológicos de su cuerpo. La relajación es entonces la condición sine qua non de las salud mental y física. Por supuesto, parte de este proceso de relajación es la licencia que se le concede a la persona de expresarse libremente y exteriorizar sus preocupaciones y temores. Este proceso conduce en definitiva a su curación psicológica.

La fuente de este reposo reparador, en el simbolismo de la profecía de Ezequiel, es la hoja. Una hoja es de secundaria importancia cuando se la compara con el propio árbol o sus frutos, un detalle menor que a menudo no es apreciado, a pesar de que realiza la función crucial de la fotosíntesis. Similarmente, generalmente ignoramos nuestras mentes subconcientes y le damos escaso cuidado a la forma crucial en que afecta nuestras vidas. Así, la hoja es una metáfora apropiada para el subconciente.

La hoja, el inconciente, contiene la clave de la curación definitiva de la psiquis. En el futuro, las hojas se tornarán comestibles como el fruto; con la completa transformación del mal en bien el subconciente será capaz de expresarse plenamente, todas las constricciones y cautelas que rodean a su verbalización se relajarán.

El comienzo del libro de Salmos también hace uso de la metáfora de la hoja en el contexto del árbol al que está adherida (Salmos 1:1-3):

“Feliz es el hombre que no siguió el consejo del malvado…

Sino más bien [sólo] los deseos de la Torá de Di-s…

El será como un árbol plantado a la orilla de la corriente de agua,

Que brindará su fruto en la estación apropiada,

cuyas hojas nunca se marchitarán,

“y todo lo que produzca prosperará”.

Vemos aquí que el individuo virtuoso es comparado con un árbol plantado junto al agua vivificante. La hoja que no se marchitará es su subconciente, que ya ha sido verbalizado y endulzado. Esto ha sido logrado después de las fases de sumisión (no siguiendo el consejo del malvado, apartándose de lo negativo) y separación (deseando y estudiando la Torá de Di-s). Se dice que el Baal Shem Tov, cuando aún era un niño, reconoció la providencia de Di-s sobre todas sus criaturas observando la forma en que una hoja era levantada desde el suelo por el viento. Prestando atención y tomando nota de un factor aparentemente insignificante en el gran esquema de la creación, discernió la verdad que iba a ser la piedra fundamental de su sistema teológico, basado en la existencia, el desarrollo y el despertar (evocar) de los lazos extraconcientes entre el hombre y Di-s.

En la misma vena, nuestros sabios usan la alegoría de la hoja para simbolizar la conversación mundana de los estudiosos de la Torá. En contraste con la charla mundanal de los iletrados, la conversación mundana de alguien que está lleno de la sabiduría de la Torá es en si misma una lección de sagrado vivir y es siempre considerada un tema digno de estudio. Las lecciones de vida que afloran en la conversación mundana del sabio de la Torá, refleja la forma en que ha rectificado su mente subconciente. Absorbiendo las actitudes expresadas en sus palabras, la persona ordinaria puede adquirir algo de su perspectiva constructiva de la vida. Como tal, su conversación sobre temas mundanos, sus hojas, pueden servir como una fuente de optimismo y curación para la persona ordinaria.

Parte 29 Dulcificación dentro de Dulcificación

El propósito de expresar verbalmente las ansiedades a otra persona, es transformarlas en alegría con una buena palabra. Esta palabra que brinda el confidente puede sonar como un consejo o puede ser alguna forma profunda de comprender la raíz del problema. Alternativamente, puede ser incluso un nivel superior de resolución del problema, tema que vamos a continuación.

Verbalizar la ansiedad o el mal que nos afecta dentro de la psiquis actua dulcificando en tres niveles:

Primero, la simple articulación del problema en si mismo lo dulcifica en cierto grado. Está explicado en el pensamiento jasídico que el poder del habla implica de por si una sutil experiencia de placer, por lo que esa charla toca la fuente del placer en el alma. Esto endulza o inyecta un elemento de placer en lo que sea que la persona este hablando. Hablar revela el poder de la persona de exponer los reinos secretos de su alma, y esta experiencia le demuestra a la persona que no está sola, sino por el contrario, se encuentra envuelta por la misericordia de Di-s. En virtud de esta gracia de Di-s, puede permanecer conectada a El a pesar de las profundas deficiencias de su psiquis. Esta experiencia se logra principalmente gracias al confidente interesado que juiciosamente evita saltar de horror cuando escucha las confesiones, sino que más bien le da a entender que aunque descubra ciertos asuntos difíciles, no constituyen un impedimento para su relación con Di-s.

El buen consejo ofrecido por el confidente continúa con el proceso de dulcificar, que prepara el camino hacia la rectificación del problema y separa al sufriente de sus padecimientos. Una vez que se ha propuesto una solución, uno puede verse a si mismo como por encima de su situación y considerar objetivamente sus opciones, en cuanto a cómo rectificarla y redimirla.

Sin embargo, la dulcificación final ocurre cuando ambas partes aciertan con una nueva e ingeniosa percepción de la realidad que la existencia del problema requiere. Esta nueva comprensión les permite ahora entender el real proceso interno que lleva a que se produzca el problema en primer lugar. Con este conocimiento, el confesante puede ajustar su forma de vida, con lo que ya no caerá presa de este encierro.

Esta nueva profundización en la naturaleza de la realidad, habiendo sido precedida por la etapa de separación, de una completa sumisión a la autoridad de la Torá respecto a decidir qué es bueno y qué es malo, es una revelación de una nueva dimensión del entendimiento de la Torá, la que es llamada por nuestros sabios el anteproyecto de la creación. Es Su plan, de acuerdo con el cual creó el mundo, el sistema de circuitos internos fundamentales de la realidad. Por lo tanto toda nueva comprensión de la realidad es en esencia una nueva penetración dentro de la Torá.

La existencia del mal, ansiedad o temor dentro de la psiquis es sólo un síntoma de una enfermedad más general: un cuadro o interpretación imperfecto de la realidad. Nacimos en un mundo de una aparente disonancia, y la maduración es en gran parte el proceso de ordenar las miríadas de contradicciones que nos presenta la realidad y desarrollar una comprehensiva visión del mundo que pueda explicar cómo la aparente desarmonía refleja de hecho la unidad subyacente dentro de la creación. El éxito que una persona puede esperar tener en este proceso de aprendizaje está en proporción directa con cuanta Torá ha estudiado, de momento que la Torá es la enunciación inalterada y inadulterada del plan Divino de la creación.

Por el contrario, cuanto más alejada se encuentre y más tenga que recorrer para adoptar el modo de pensar y las categorías conceptuales de la Torá, más lo van a irritar las contradicciones y discrepancias de la vida.

Mientras que el buen consejo del confidente está dirigido en forma directa hacia los problemas de la persona, el nuevo entendimiento no lo está. Esta nace de la tensión creada por el problema, pero está focalizada en algo mucho más grande: la raíz del problema; lo que permite la existencia y el desarrollo del problema es la percepción inconsistente e inmadura de la realidad.

El desafío de transformar lo amargo en dulce es quizás el único llamamiento de nuestra generación. Ninguna de las épocas anteriores estaba tan plagada de neurosis profundamente arraigadas como estamos nosotros, o no eran capaces de enfrentarse a ellas directamente y por lo tanto se ocupaban de ellas ignorando y reprimiéndolas.

Hemos identificado entonces tres etapas en la terapia dentro de la fase de dulcificación: sumisión dentro de dulcificación (articulación del problema), separación dentro de dulcificación (el consejo para tratar directamente con el mal) y dulcificación dentro de dulcificación (transformar [la raíz del] mal en bien).

El tercero y consumado nivel de dulcificar, el fluir de nuevos y profundos enfoques de la concepción de la realidad en general y de la Torá en particular por parte de la persona, es una expresión del aspecto más profundo del alma Divina judía. La cabalá enseña que Di-s, el pueblo judío y la Torá son en esencia una sóla entidad. En virtud de la completa aniquilación de su ego, el judío puede experimentarse a sí mismo como uno con Di-s y con la mentalidad con que creó el mundo, la Torá. El resultado de esta identificación tripartita es el flujo espontáneo de nuevas ideas y comprensiones del significado y relevancia de la Torá. Conectado a la Torá y su origen, el alma Divina judía sirve como un canal para la revelación de la Torá en la realidad, en el contexto de su personalidad individual.

Parte 30 El Discurso Terapéutico

Se enseña en la cabalá y el jasidismo que además de la comprensión general de la Torá que comparte con todos los judíos, cada judío en particular tiene una conección especial [o ángulo a través del cual se conecta con] la Torá, distinta de los demás. Por eso la obligación judía de estudiar Torá consiste no sólamente en la exigencia de dominar ciertos tipos o cantidad de información, sino también en la de revelar ideas o comprensiones nuevas que le ofrece su propia perspectiva de la Torá. Identificándose con su fuente personal en la Divinidad, puede revelar su conección especial con la Torá, y así revelar su porción de ella.

Cuando sucede esto, el individuo judío y su mentor participan en cierta medida de la experiencia de Moisés, el conducto humano a través del cual la Torá fue introducida en el mundo. La profecía de Moisés fue la más perfecta y transparente de todos los profetas, y de acuerdo a la palabra de nuestros sabios: la Presencia Divina hablaba por la garganta de Moisés.

Un aspecto central del futuro mesiánico es que toda la humanidad alcanzará este nivel de unión con Di-s: “Yo derramaré Mi espíritu en toda carne, y tus hijos e hijas profetizarán (Ioel 3:1). Incluso quien no haya alcanzado este nivel de comunión con Di-s, se podrá beneficiar con la capacidad del habla de revelar la esencia íntima e inexplotada de su alma Divina, y lo hará con un hablar cándido y espontáneo.

El habla es visto según el método jasídico como la segunda de las tres vestimentas o instrumentos que tiene el alma para expresarse. El pensamiento es la vestimenta más refinada y abstracta, y la más externa y concreta es la acción. El camino general que sigue una idea que nace en la mente es secuencialmente la de estas tres etapas: pensamos acerca de la idea, hablamos de ella y finalmente actuamos en consecuencia. Por eso, pensamos en el habla y la usamos como un modo de expresar la ideas que ya hemos desarrollado y meditado en nuestra mente conciente, por lo que podría parecer que el habla no puede revelar a otra persona más que nuestro mundo interno de pensamiento. Sin embargo, el mundo del pensamiento conciente es muy limitado en relación a los vastos reinos del pensamiento inconciente que integran la mente subconciente, por lo que el habla podría aparecer restringida a expresar las ideas limitadas de la mente conciente. Pero la verdad es que el habla no está ligada a ninguna forma específica de pensamiento, es una vestimenta independiente que funciona por si misma.

Así como a veces no hablamos acerca de nuestras ideas, sino que simplemente pensamos y luego actuamos directamente sin expresarla verbalmente, también, a veces, salteamos el pensamiento conciente y expresamos con el habla una idea originada en los niveles preconcientes de la mente. Este tipo de expresión es completamente espontáneo y improvisado, en contraste con el discurso bien razonado y deliberado que expresa las ideas cuidadosamente editadas y censuradas por la mente conciente a través de la facultad del pensamiento conciente. En tales casos de habla espontánea, las ideas expresadas son profundos pensamientos subconcientes que no han sido refinados por la mente conciente.

Como todos sabemos, estas expresiones involuntarias de la mente subconciente ocacionalmente pueden escurrirse por entre el proceso de censura de la mente conciente y surgir inintencionalmente, a veces para nuestra desazón, en el curso de la conversación.

Para que la facultad del habla exprese los profundos recovecos de la mente de manera más asidua, la persona debe ser persuadida, de alguna manera, a bajar la guardia. Esto raramente se puede conseguir directamente y con su consentimiento conciente, por lo que es usualmente el trabajo del terapeuta o confidente, relajarlo y hacerlo sentir suficientemente confortable y confiado para permitir que el centinela de su mente conciente sea arrullado en un estado de adormecimiento temporario. Entonces, la conciencia del confesante cambia a un modo más natural y espontáneo, al despojarse de la armadura sicológica afectada, que viste normalmente para protejer la imagen que desea preservar para si mismo y los demás.

Una vez hecho esto, la persona puede comenzar a verbalizar en mayor medida sus percepciones de la Torá, así como aquel que ha alcanzado el nivel de comunión con Di-s descripto en los capítulos previos.

Parte 31 “Sumisión, Separación y Dulcificación en el Terapeuta”

Hasta ahora, hemos descripto el proceso de sumisión, separación y dulcificación padecido por el sufrimiento individual a partir de desórdenes sicológicos. El confidente, mentor o terapista, debe experimentar su propia versión del mismo triple proceso, a fin de que su atención y consejo sean verdaderamente enfatizados. Describiremos este proceso:

La sumisión que el confidente debe manifestar, es enfocar de lleno su atención e interes en el confesor. Esto involucra callar las “voces” que compiten para atraer su atención dentro de su mente, y así corresponder al significado de la primer sílaba de la palabra electricidad – “jashmal”, silencio.

Este enfoque es posible solamente cuando es motivado por el verdadero amor basado en el encuentro fundamental entre dos almas judías como ocurre aquí. Este amor es lo que marca la diferencia entre el verdadero interés de parte del terapista y la simple curiosidad.

Esta relación que se basa en un verdadero amor, es posible sólo cuando el confidente no alberga ninguna actitud condescendiente hacia el confesor.

Su actitud debe demostrar que es completamente antinatural e incómodo que el esté representando el papel de terapista y el confesor sentado opuestamente a él actue como paciente. Mas bien es sólo providencia Divina que ocurra de esta manera, y los papeles podrían haber sido a la inversa. Después de todo “La carrera no es ganada por el más veloz, ni la batalla por el más fuerte, ni el pan por el sabio ni la riqueza por el hombre de entendimiento ni el beneficio por el hombre de habilidad sino que el tiempo y la oportunidad acontecen a todos ellos” (Ecclesiastes 9: 11). En las palabras de nuestos sabios la rueda de la fortuna gira en el mundo, el que es rico hoy tal vez no lo sea mañana, y el que es pobre hoy quisa deje de serlo mañana. Si esto es cierto sobre la riqueza fisica, es ciertamente verdadero sobre el bienestar mental y toda cosa que fomente la tranquilidad de la mente.

La separación que debe hacer evidente el confidente es el proceso de filtrado interior que el debe experimentar cuando escucha a su paciente. Debe seleccionar a través de diferentes situaciones que le acontecen, desarraigando en primer lugar aquellas originadas y puestas de manifiesto en las regiones no rectificadas de su propia psiquis, y en segundo lugar aquellas que se originaron en un buen sitio pero son más relevantes a si mismo que a su amigo o paciente. Una vez que todo esto es llevado a cabo, debe archivar las respuestas rechazadas por sus últimas consideraciones y garantizar que ellas no afectarán su actitud o respuesta durante la terapia.

Si elige ver esta indeseada e irrelevante respuesta desde una perspectiva profunda, el confidente se dará cuenta que es una bendición disfrazada.

La Divina providencia le envió la persona que sufre para hacerlo consciente indirectamente de las áreas de su propia psiquis que requieren un tratamiento ulterior.

Dicen nuestros sabios : “¿Quién esta lleno de sabiduría? Aquel que aprende de todas las personas”. El Baal Shem Tov enseña que el significado interior de esta afirmación es que uno debería aprender aún del comportamiento o actitud de una persona malvada. El hecho de que la Divina providencia haya dispuesto que semejante persona se cruce en su camino, es para mostrarle que la misma maldad que observa en esa persona existe de alguna manera en sí mismo. Podrá existir en él de una manera mucho más abstracta o refinada, pero dado que la persona generalmente no nota sus propios defectos, la forma que Di-s nos alerta sobre ellas es mostrándonos estas faltas en otra gente.

Cuando la persona rectifica la falta en si mismo, concluye el Baal Shem Tov, purifica también a la persona en quien observó la falta. Además esta enseñado en el jasidismo que éste es el camino correcto para cumplimentar el mandamiento de reprender a al semejante (Levítico 19:17). Cuando uno observa a otro pecando o mostrando algún defecto, debe considerarse primero como si él mismo fuera culpable de alguna manera de la misma falta, luego corregirla y sólo entonces proceder con diplomacia a ayudar al otro a salir de esa situación. Esta metodología es por supuesto relevante también al proceso terapeútico, como ya hemos visto.

Después que el Rebe Dov Ber de Lubavitch terminara de recibir gente en audiencia privada, tenía que cambiar su camisa porque estaba impregnada en traspiración. Cuando le preguntaron sobre ésto, el explicó que cuando alguien entraba en su estudio para pedir su consejo, se tenía que quitar sus propias “vestimentas” y ponerse las de esa persona para poder entender su problema completamente, luego volver a sus propias “ropas” para ver el problema objetivamente y ofrecer consejo desde su propia perspectiva. El esfuerzo de hacer ésto repetidamente le causaba traspirar profusamente. Aquí vemos que el mentor o terapeuta se debe manejar con mucho cuidado y cautela entre una identificación subjetiva con el mundo del confesor y el mantenimiento de si en su propio mundo, guardando la distancia que lo habilita a una perspectiva objetiva.

El estado de endulzamiento del confidente es el mismo que el del confesor. Es el diálogo en el cual juntos encuentran la solución adecuada y el confidente brinda el apoyo necesario para transformar lo malo en bueno.

Parte 32 La Ansiedad positiva

A lo largo de nuestro debate, hemos llegado a la conclusión de que si dejamos sin tratamiento la ansiedad, puede y ciertamente dará lugar a consecuencias negativas en la salud mental de la persona, mientras que una terapia apropiada puede llevar a un nivel de salud mental superior al que se podría lograr de otra manera.

De este modo, indiréctamente, la ansiedad (y aún la existencia del mal dentro del subconsciente) puede ser una ventaja para el desarrollo mental y espiritual de una persona. La ansiedad no es algo negativo en si mismo; sólo que cuando se la deja supurar sin tratamiento, se manifiesta como una visión negativa en la psiquis de la persona.

Ahora pongamos nuestra atención en una forma de ansiedad que no solamente no es negativa, sino que es realmente una contribución positiva para el bienestar general de la persona, sirviendo como fuente de motivación para acciones virtuosas.

Comencemos observando lo que nuestros sabios aseguran: “Di-s revela los secretos de la Tora sólo a una persona ansiosa”. La ansiedad es entonces un requerimiento para el estudio y el entendimiento de la Torá, lo que significa que hay cierto valor redimible en la ansiedad que hace que la persona que sufre de ella logre entender y relacionar aspectos de la Torá que alguien que no la padece no puede vincular o entender.

La Torá es un vasto cuerpo de conocimientos, tanto en cuanto a la cantidad de información que abarca como al tipo de conocimientos que comprende. Aparte del texto mismo, el conocimiento mas básico que nos brinda la Torá, es un sistema apropiado segun el cual la persona debería conducir su vida para realizar la voluntad de Di-s. Este es el aspecto legal de la Torá, el cual incluye las leyes en si mismas, sus derivaciones y contenido, y la metodología para obtener nuevas leyes. En vista que las mismas leyes y reglas de conducta para cumplir la voluntad de Di-s se aplican a todos, este cuerpo de conocimientos es también llamado el aspecto revelado de la Torá. El deber de conocer y entender la ley otorga igualdad en todo y no depende de ningún logro moral anterior o cualidades especiales. Simplemente estipula que todos deben saber como conducir su vida de acuerdo con la voluntad de Di-s, por lo tanto todos deben estudiar el aspecto revelado de la Torá.

El éxito en el estudio de este aspecto de la Torá depende exclusívamente de la cantidad y calidad del esfuerzo y dedicación que la persona aplica en ésto. Cualquiera que se dedica apropiadamente a este cometido puede dar por hecho su cumplimiento.

No obstante, el nivel interior de la Torá no trata con prototipos habituales de comportamiento, sino con la vida emocional del individuo y la dinámica de su relación personal con Di-s. Puesto que la personalidad de cada uno es diferente, este aspecto de la Torá es mucho mas subjetivo y relativo que el aspecto revelado. Por lo tanto es conocido como su aspecto oculto, dado que sus enseñanzas se encargan del aspecto personal de la vida del individuo, el cual está generalmente oculto al resto de la gente.

Esfuerzo y dedicación no son suficientes para asegurar el éxito en este estudio, se requiere de ansiedad por parte del estudiante.

Esta es la razón por la cual los secretos de la Torá iluminan los problemas existenciales del hombre y del mundo en general; ellos constituyen una respuesta comprensiva a los problemas mas esenciales de la vida y el universo. Ahora, si no hay preguntas no hay necesidad de respuestas. Así, sólo alguien que es importunado por las incongruencias de la vida, cuyo corazón grita por una solución a todas las cuestiones aparentemente insolubles de la vida actual, puede esperar vincularse con este aspecto de la Torá. Si una persona no se preocupa de modo alguno por cuestiones tales como por que he sido creado y porque existe la maldad o el sufrimiento en el mundo, la dimensión interior de la Tora no le dira nada. De esta manera, el sufrimiento de algun tipo de ansiedad revela un alto nivel de sensibilidad, sentimiento y compasión. Una persona que no sufre de ansiedad no es sensible a la patología que hay en su vida, por lo que es indiferente a los interrogantes que se encuentran en los secretos la Torá.

Parte 33 Esperando al Mashiaj

Los interrogantes más esenciales de la vida se pueden sintetizar en una pregunta general: ¿Porqué todavía no ha llegado el Mashiaj?

Este es posiblemente el tema fundamental que enfrenta el hombre de hoy. Desafortunadamente existe una tremenda confusión alrededor de este tópico, ya que no hay una verdadera valoración de la importancia que tienen para la fe judía elementos básicos como el Mashiaj y la era mesiánica que lo acompañará, o peor todavía se desconocen completamente. Incluso entre aquellos que sí lo saben, se asume en general que la llegada del Mashiaj no es algo por lo que necesitemos preocuparnos o tratar activamente de acelerar.

El objetivo de este artículo es discutir en detalle y refutar los motivos de estas concepciones equivocadas.

En este punto vale confirmar que la creencia en Mashiaj, su llegada inminente y nuestro deber de acelerar su arrivo son facetas esenciales de la creencia judía.

Esto es así porque el mensaje del Mashiaj es que el mundo no es perfecto, y su imperfección no es sólo el resultado de una pocas fallas menores, sino que hay algo fundamentalmente erróneo, incongruente y anómalo acerca de la misma estructura del mundo material. Existe una visión de cómo Di-s creo el mundo, y no es la que vemos en la realidad fisica.

Creer en Mashiaj es la expresión de nuestro rechazo radical a aceptar la realidad tal como es, una audaz negativa a estar satisfecho con el orden presente, y esto proviene de la visión de un mundo perfecto descripto en la Torá. De esta manera el advenimiento del Mashiaj es el cumplimiento de la promesa de la Torá de que este mundo puede, debe ser y en definitiva se convertirá en una morada para Di-s. La era mesiánica es la respuesta a todos los problemas, ya que estos provienen de una percepción errónea que será corregida con la llegada del Mashiaj.

Este es un tema crucial para la persona interesada, no es una aspiración abstracta hacia la que apuntamos en la lucha por la vida, sino que es una necesidad básica, un imperativo humano. El hecho de que el Mashiaj no ha llegado todavía es causa de una grave preocupación, el enigma que hay detrás de su retrazo debe ser resuelto.

Todas las demás ansiedades personales se pueden resumir en esta. La medida de cuánto una persona está ocupada en sus necesidades y problemas propios, es una indicación inversa de la seriedad con que los toma. En otras palabras, al no generalizar sus preocupaciones personales en un concernimiento hacia la angustia de la humanidad, está atestiguando que sus problemas no lo afectan tanto como para motivarlo a eliminar la causa subyacente que les dan origen. Se contentará con poner un vendaje temporario para aliviar su dolor momentáneamente y continuar con su vida.

Pero si universaliza el espectro de sus preocupaciones en el tema general de la llegada del Mashiaj, está demostrando su deseo de encarrilar la realidad, incluso la suya propia, de una vez para siempre.

Al estar ansiosos por esta tardanza aceleramos su llegada, como declara repetidamente el Rebe de Lubavitch, si hubieramos querido verdaderamente que venga, el Mashiaj ya hubiera llegado hace mucho tiempo.

Aunque se haya atravesado el proceso terapéutico completo detallado arriba y hubiera ascendido la escalera de la espiritualidad hasta el punto en que su conciencia es totalmente la de su alma Divina, no se es inmune a esta ansiedad general. Aún cuando haya hecho las paces con todas las ansiedades circunstanciales que plagan normalmente a la gente, hay una ansiedad básica que permanece, y que resulta de las limitaciones inherentes a la creación. Se enseña en cabalá y jasidismo que en el curso de su descenso al cuerpo, el alma pierde la percepción infinita de Divinidad de la que gozaba antes; al entrar al mundo físico que está circunscripto a las limitaciones de espacio y tiempo, está forzada a concebir y relacionarse con todas las cosas en el contexto del espacio y el tiempo. Por eso le es imposible imaginar un nivel de realidad que esté fuera de esas limitaciones. Aquel que está a tono con este hecho pero el deseo de su corazón es conocer y apegarse a Di-s, está fundamentalmente frustrado por esta realidad.

Por eso, incluso el individuo más recto, el parangón de la perfección espiritual, es objeto de una profunda ansiedad y sufre en virtud de que es un ser creado, atrapado en el contexto, limitaciones y formas conceptuales del mundo físico. De momento que estas limitaciones físicas serán removidas completamente luego de la llegada del Mashiaj, tal individuo debe también anhelar su llegada y estar ansioso por acelerarla.

La ansiedad por la llegada del Mashiaj, cualquiera sea la forma que esta tome, focaliza e intensifica la preocupación de la persona por la falta de complesión de la vida.

Cuando amplía el rango de su interés hacia la condición irredimida de la realidad en general, tanto a nivel del sufrimiento humano común, como de las constricciones existenciales de la creación, sus ansiedades toman un sentido más amplio y profundo.

De esta manera, si la ansiedad en general prepara a la persona para el estudio de la dimensión interior de la Torá, la ansiedad por la llegada del Mashiaj lo prepara para la colosal y completa revelación que acompanará el advenimiento de la era mesiánica, porque estudiamos que la dimensión interior de la Torá que conocemos hoy, es sólo una anticipación de la revelación que presenciaremos con la llegada del Mashiaj.

Parte 34 La Chispa de Mashiaj

Se enseña en el jasidismo que cada judío contiene dentro de si una chispa o elemento del Mashiaj. Esta es la capacidad que hay en cada uno de actuar como una fuerza redentora de si mismo, de aquellos que conoce, y en definitiva, de todas las cosas de este mundo con las que entra en contacto.

Así como la revelación del Mashiaj general depende de que la humanidad esté ansiosa por su retraso, la realización de la chispa que hay dentro de cada individuo requiere primero que este ansioso por el hecho de que esa misma chispa todavia no ha aflorado y se ha manifestado. El más profundo complejo en la psiquis de un individuo es la frustración que siente por no ser capaz de realizar en forma completa sus potenciales, de vivir de acuerdo a como siente que es capaz de llegar a ser. Sabe en lo más íntimo de su ser que su alma Divina es una parte de Di-s, y por su intermedio es capaz de revelar la presencia de Di-s en el mundo, por lo que el hecho de que está impedido de hacerlo lo aflige profundamente. Esta frustración es equivalente a la de no ser capaz de revelar su chispa de Mashiaj interior. De esto se desprende que es la chispa de Mashiaj en cada individuo que produce esta ansiedad existencial.

La ansiedad se vuelve más intensa cuando nos ponemos a pensar acerca del propósito de la vida, de nuestra propia vida, y la urgencia por rectificar la realidad. Como hemos apuntado, esta ansiedad sensibiliza a la persona hacia lo profundo y apasionante de la dimension interior de la Torá, y lo faculta a comprenderla más y más. El estudio de la dimensión inde la Torá no sólo sirve para elevar la comprensión de la persona acerca del propósito de la vida y la urgencia por la redención, lo que intensifica su deseo por el Mashiaj, sino que también refuerza su convicción y optimismo en cuanto a la inminencia de la redención. Esto sirve para apartar la amargura de la ansiedad por Mashiaj, sin mitigar su intensidad. Esta intensidad acelera su llegada, y la ansiedad por la revelación de su chispa de Mashiaj cataliza su revelación.

Esta revelación no es un asunto de una sola etapa; por cuanto que el alma Divina contiene infinitos estratos de potencial, tan pronto como la persona consigue llegar a un nivel y agota sus posibilidades, cae en la cuenta de que puede acceder a un nuevo nivel más profundo y poderoso.

Así, una persona que busca desarrollarse y orientada espiritualmente vive en una dinámica progresiva de tensión y realización, que se eleva continuamente en espiral hacia más elevados niveles de revelación de su chispa de Mashiaj, su habilidad de redimir el mundo. Cuanto más grande es su ansiedad, se siente más inspirado a revelar esa chispa, profundizar su relación con Di-s y ahondar en los secretos de la Torá. Cuanto más lleva a la realidad su potencial de redimir el mundo, profundiza su relación con Di-s y aprende de la dimensión interior de la Torá, siente más intensamente la urgencia por la redención y la ansiedad por su demora.

Cada respuesta que brinda la Torá acerca de las anomalías de la vida inspira una nueva pregunta más profunda, ya que la Torá es infinita y por lo tanto también lo es la comprensión de la vida que brinda al que la estudia. Así, cada nivel de entendimiento es rebatido y reemplazado por un sucesivo nivel más profundo.

Esta corriente dinámica de tensión y resolución es necesaria para el continuo crecimiento espiritual del individuo. Cada respuesta, cada nueva comprensión global que se consigue viene acompañada de un sentimiento de satisfacción por haberla logrado. Esta satisfacción naturalmente produce complacencia: el problema es resuelto, tenemos la respuesta. Nada agranda más el ego que el sentimiento de tener todas las respuestas, por lo que es necesario prevenir este engrandecimiento mediante la percepción de una nueva y más profunda pregunta inmediatamente luego de la resolución de la cuestión anterior.

Por supuesto que lo infinito de este proceso no significa que nunca se llega a una conclusión. Se explica en jasidismo que la revelación de una cierta masa crítica de chispas espirituales de Mashiaj, causará que se revele el Mashiaj general y ocurrirá la Redención verdadera y definitiva.

De esta explicación hemos entendido el concepto de la chispa de Mashiaj dentro de cada individuo como un proceso evolutivo de crecimiento espiritual, por lo que es lógico asumir que presentará la misma estructura triple que tipifica todo proceso de este tipo.

La fase de “sumisión” de la chispa de Mashiaj es la ansiedad por la demora en la llegada de Mashiaj, el sentimiento de desamparo frente a la enormidad de la incomplesión del mundo.

Nuestros sabios nos enseñan que Mashiaj vendrá cuando no se lo espere. A pesar de que esta declaración implica que la mejor manera de acelerar su llegada es ignorando el tema, obviamente esta no puede ser la intención de esta enseñanza, ya que ellos han declarado que la constante espectativa por la era mesiánica es uno de los dogmas fundamentales del judaísmo. En las palabras de los profetas (Habakuk 2:3): “Si se demora, esperalo, porque seguramente vendrá, sin tardanza”.

El significado es más bien que debemos creer en el inminente arribo del Mashiaj a pesar de que el mundo no parezca preparado y digno de él. Hay muchos signos de que nuestra era está madura para la Redención, pero en muchos aspectos no parece estar muy preparada. Nuestros sabios nos enseñaron que debemos creer con fe completa que Mashiaj puede venir en cada minuto, no importa cuán improbable parezca. Incluso cuando la situación del mundo es tal que nadie puede pensar que pueda venir ahora, no obstante debemos confiar que su llegada es inminente.

Esta es la fase de separación del proceso de revelación del Mashiaj, en el cual debemos liberarnos de todas las nociones preconcebidas en cuanto a que debe ser para que llegue el Mashiaj.

La fase en la que brilla la chispa individual de Mashiaj y estamos comprometidos en la redención de nuestro rincón del mundo, es la fase de dulcificación.

Parte 35 Merecer Misericordia

Hemos hecho mención varias veces de la necesidad que tiene el individuo en busca de una terapia, de sentirse abarcado por la misericordia de Di-s. El secreto de conseguir este sentimiento está descripto en el siguiente versículo del libro de Proverbios (28:13): “El que oculta sus transgresiones no triunfará, pero al que las admite y se abstiene de ellas le será mostrada misericordia”.

Sentir la misericordia de Di-s depende entonces de admitir los actos erróneos, sentirse arrepentido de haberlos hecho y resolver no repetirlos más (las dos últimas condiciones están incluidas en la idea de abstinencia). Este proceso triple de cambio es conocido en el judaísmo como “teshuvá”, muy comunmente mal traducido como arrepentimiento pero que en realidad significa retorno, tanto a Di-s como a una más noble visión de uno mismo.

Por medio de la teshuvá la persona se libera y se redime de su estado actual, y se libera de los patrones de comportamiento en los que previamente estubo encerrado.

De momento que la teshuvá es un proceso de crecimiento espiritual, podemos hacer un paralelo con las tres etapas que tipifican este tipo de procesos: La confesión es un claro acto de sumisión, humillando al propio ego. Abstenerse del pecado mediante el arrepentimiento y la resolución de no repetirlo es un acto de separación. Sentirse abarcado y apoyado por la misericordia de Di-s es la fase de dulcificación del proceso. La teshuvá en si misma es un proceso triple que pasa por las facetas intelectual, emocional y de comportamiento de la conciencia del hombre.

La persona debe primero admitir la verdad, debe dejar de engañarse (o permitirse ser engañado) pensando que el pecado no es un pecado; luego debe sentirse emocionalmente agradecido a Di-s por la oportunidad de cambiar; y finalmente debe reconocer el hecho de que ha hecho algo erróneo y resolver no repetirlo en el futuro.

El cuadro general es como sigue:

* Admisión de la verdad / Confesión del acto erróneo – Sumisión

* Compromiso Intelectual en pos de la oportunidad de cambiar las Emociones Resolviendo no repetir el pecado – Separación

* Conducta Receptora de la misericordia de Di-s – Dulcificación

Así como la misericordia es el atributo esencial de Di-s por excelencia, el esquema psicológico triple de admisión, compromiso y resolución de no repetir el pecado es la actitud más básica que caracteriza la psiquis judía. Por eso es costumbre que las primeras palabras que dice el judío al despertar a la mañana, la declaración que sirve de basamento a su conciencia para el resto de día es: “Doy gracias a Ti, Rey viviente y eterno, pues Tú has restituido misericordiosamente mi alma dentro de mi, Tu fe [en mi] es grande”. En esta frase el judío expresa los tres sentimientos que hemos mencionado: admite la fé en cuanto al propósito de la vida, que Di-s es el verdadero soberano del mundo y el único juez de lo que es bueno o malo; da gracias a Di-s por el regalo de restaurar el alma dentro de él; y confiesa su culpa de no vivir de acuerdo a su potencial, al reconocer la confianza de Di-s en que hoy actuará mejor a pesar de las faltas de ayer.

Parte 36 La Bondad y La Maldad

La cabalá concibe el bien y el mal como polos opuestos del espectro continuo de la moralidad. Esto significa que cualquier situación o entidad en la vida contiene elementos de ambas partes. La habilidad del hombre de descender en forma segura por el espectro de lo moral hasta el polo de la maldad para transformarla en bien, es una función de la fuerza con que está aferrado a las regiones superiores, cerca del extremo de la bondad. Cuando está firmemente anclado en el bien, esto es, se siente cercano en su relación con Di-s, no teme descubrir algún mal dentro suyo o en el mundo, y su descubrimiento no representa una amenaza a su confianza general en el eventual triunfo del bien sobre el mal.

La naturaleza animal del hombre lo empuja implacablemente hacia el polo del mal, alejándolo del reconocimiento de Di-s, mientras que su alma Divina lo empuja hacia el polo del bien. El espíritu del hombre asciende hacia las alturas, mientras que el espíritu animal tiende a descender cada vez más abajo, hacia la tierra. Por lo tanto, su capacidad de permanecer aferrado a la bondad depende de su éxito en dar preferencia a su alma Divina sobre su alma animal.

Cuenta el Talmud acerca de cuatro sabios, rabi Akiba y tres de sus discípulos, que se ocuparon de ciertas técnicas místicas de meditación y ascendieron a los reinos trascendentes de la percepción Divina.

Ben Azai miró [por sobre la Gloria Divina] y murió; dicen de él [proféticamente] las sagradas escrituras: “Apreciada por Di-s es la muerte de Sus piadosos” (Salmos 116:15). Ben Zoma miró y perdió la cordura; de él dicen las escrituras: “Has encontrado miel, come [no más que] tu medida, para que no te sientas lleno y la vomites” (Proverbios 25:16). El tercero Elisha ben Avuia, miró y se convirtió en hereje. Rabi Akiva entró en paz y salió en paz.

Está explicado en cabalá que cada uno de estos sabios trató de rectificar el pecado de Adam y su efecto sobre el mundo. Antes del pecado, el bien y el mal existían en dos reinos separados y no se mezclaban de ninguna manera. Cuando Adam y Eva comieron del árbol del conocimiento del bien y el mal, estos se entremezclaron y se creó el espectro continuo de moralidad antes mencionado.

El error de Elisha ben Avuia fue que trató de rectificar el pecado enfrentándose directamente con la maldad y descuidó primeró aferrarse al bien. Focalizándose enteramente en la maldad que hay en el mundo, perdió su habilidad de reconciliar la existencia del mundo con un Di-s benevolente y compasivo. Las dudas que le presentó el mal fueron demasiado grandes para él, llegando a la conclusión de que no hay Di-s y se volvió hereje.

Se cuenta que vió a alguien que le pidió al hijo que suba a un árbol y le traiga algunos pichones de un nido de palomas. El hijo, al complacerlo, cumplió dos mandamientos de la Torá al mismo tiempo: honrrar a sus padres (Exodo 20:12) y alejar a la madre de los pichones de su nido antes de tomar a sus hijos (Deuteronomio 5:16). La recompensa prometida para ambos mandamientos es la de larga vida, pero el niño calló accidentalmente del árbol y murió. Semejante anomalía fue más de lo que Elisha ben Avuia pudo soportar.

Rabi Akiva, por el contrario, buscó rectificar el pecado de Adam enfatizando el bien y venciendo al mal indirectamente. A pesar de que finalmente no tuvo éxito, no obstante fue capaz de salir ileso del intento. De momento que se mantuvo aferrado al sentido de benevolencia de Di-s, el mal en el mundo no constituyó una contradicción para él.

Rabi Akiva mantuvo esta perspectiva hasta el final de su vida. Cuando fue atrapado enseñando Tora durante las persecuciones de Adriano, fue sentenciado a muerte, y mientras los romanos rastrillaron su carne con cepillos de hierro, él recitó el Shemá, “Oye, Israel, Di-s es nuestro Di-s, Di-s es uno”, la declaración de unidad de Di-s. Continuó pronunciando la palabra “uno” hasta que expiró. La existencia del mal no presentó ninguna duda para su fé, por cierto su fé fue tan fuerte que fue capaz de sentrise cercano a Di-s incluso cuando su carne era rastrillada con cepillos de hierro.

Parte 37 La Terapia y las Sendas Jasídicas

Dentro del movimiento jasídico existen tres grandes corrientes de pensamiento y enfoque del servicio a Di-s de las que el padre de todas fue el Baal Shem Tov. Podemos asociar estas tres corrientes con los tres aspectos de la terapia, basándonos en las tres interpretaciones del verbo del versículo de Proverbios, alrededor del cual está centrada nuestra discusión de la terapia.

Tzadik, Beinoni, y Rasha

Suprimir la ansiedad por medio de la sumisión y la plegaria evoca el enfoque de Rabi Najman de Breslov. El jasidismo de Breslov se centra en el aislamiento meditativa, donde el jasid habla de sus problemas y ansiedades con Di-s, con profusa recitación de salmos y oraciones de súplica, con un énfasis general en la humildad simple y la sumisión ante el Creador. Claramente, el camino de Rabi Najman de Breslov está dirigido hacia una persona que todavía se considera en las garras de su inclinación al mal, un rashá. El consejo que ofrece y el tipo de comportamiento que desarrolla intentan principalmente cuidar a la persona de la desesperación ante su situación. Su método alienta al individuo a recordar que Di-s está con él en todo momento y en cualquier profundidad que haya caído. No importa cual sea el motivo, puede invocar a Di-s y conectarse a El a través de la plegaria.

Ignorar la ansiedad trae a la mente el sistema ético del Tania, la obra seminal del jasidismo Jabad fundado por el rabi Shneur Zalman de Liadi. En este libro, rabi Shneur Zalman divide al pueblo judío en tres tipos, basado en el grado de dominio de sus inclinaciones opuestas hacia el bien y el mal: el tzadik (justo) ha vencido su deseo de hacer el mal, el rashá (malvado) ha sucumbido a ese deseo y entre ellos dos se ubica el beinoní (persona intermedia), quien no ha vencido aún su mal deseo pero acierta a mantenerlo controlado y nunca sucumbe a él. Es virtualmente imposible volverse un tzadik por propios medios, a lo máximo que una persona pueden aspirar es volverse un beinoní, y luego si Di-s desea agraciar al beinoní y hacerlo un tzadik, entonces lo conseguirá. Por eso, la imagen del beinoní es lo que la mayoría de la gente debe trabajar por conseguir. Por cierto el Tania está subtitulado “El Libro de los Intermedios”.

El beinoní requiere y se le presenta un acercamiento psicológico a la vida en general (y a su propia psiquis en particular) diferente que el tzadik o el rashá. Por un lado tiene el valor de no ignorar el mal que todavía hay en él y no considerarse un tzadik, mientras que por otro lado debe que evitar el miedo que tiene el rashá de enfrentarse a ese mal. Antes bien, el principal objetivo de su vida es hacer frente a su propia maldad interior, personificado en su ego, que lo priva de desarrollar su relación con Di-s.

Rabi Shneur Zalmen aconseja al beinoní ignorar sus ansiedades. Debe más bien concentrarse en llenar su pozo vacío con las aguas de la Torá; así puede rectificar, aunque indirectamente, su subconciente.

Considerando que el beinoní no superó sus ansias de hacer el mal y no se liberó del deseo de permitirse cosas prohibidas, todavía no está listo para enfrentar abiertamente su lado oscuro. Nunca podrá alcanzar este nivel. Aún así, ignorando sus ansiedades y ocupándose activamente en llenar su mente de pensamientos positivos y saludables, eventualmente neutralizará los aspectos deletéreos de su subconciente.

La rara excepción a esto es el individuo que Di-s llamó a ser un justo consumado desde el día de su nacimiento. Una persona así no es obstaculizada porque no ha caído jamás del estado de gracia. Puede experimentar el anhelo por la redención en virtud de que su ser es un ente creado atado a las restricciones del tiempo y el espacio, pero a pesar de eso, nunca experimentará el dolor y el terror de saber cuánto puede agravar la situación irredimida de la realidad.

Por último, expresar verbalmente la ansiedad evoca el sendero en el servicio a Di-s de rabi Elimelej de Lizhensk y sus discípulos. Rabi Elimelej enfatiza en sus enseñanzas el rol del tzadik, especialmente cuando asume el liderazgo como rebe. Esta focalización en la completa transformación del mal en bien a manos del practicante jasídico consumado, es la máxima expresión de la visión mesiánica del Baal Shem Tov. Por medio de este proceso, el mundo comienza a experimentar efectivamente la metamorfosis que ocurrirá cuando venga el Mashiaj. Una vez que se haya alcanzado una cierta masa crítica de esta conciencia, provocará que ocurra de hecho la revelación del Mashiaj.

En la enseñanzas de este ala del jasidismo, cuanto más reconozca y aprecie el pueblo en general la exaltada estatura espiritual del tzadik, más dovotos se volveran de él. Esto les evita la necesidad de enfretarse solos a su propia maldad, porque la santidad del tzadik los envuelve y neutraliza su lado oscuro, capacitándolos a establecer una verdadera y profunda conección con Di-s. En contraste con el Tania, podemos considerar a la literatura producida por estos líderes (en particular el trabajo de rabi Elimelej “Noam Elimelej”) “el libro de los justos”, libros guía para rebes y sus seguidores.

Parte 38 Los Libros Terapéuticos de la Biblia

El texto hebreo de la Biblia contiene signos diacríticos que indican cómo se debe entonar su lectura. Estas señales, conocidas como signos melódicos, indican la melodía que debe ser usada para cada palabra y la cadencia general del versículo. Son signos musicales abreviados y también una pauta de la estructura gramatical del texto.

En todos los libros de la Biblia se emplea el mismo sistema de signos melódicos, con excepción de tres de ellos que utilizan un sistema propio: el libro de los Salmos, el de Proverbios y el de Job. En ellos el sistema es más complejo e intrincado y más dificil de cantar que en los otros. Muchas, si no la mayoría de las comunidades judías, han perdido el conocimiento exacto de la interpretación de esas melodías.

De momento que estos tres libros están compuestos y cantados de una manera especial, más complicada y dificultosa y un tanto esotérica, se los agrupa aparte de los otros libros de la Biblia, como reflejando un nivel más profundo y penetrante de entender la vida. Esta apreciación está reforzada por su profundo contenido filosófico y emocional, que los distingue de la otra literatura sabia y narrativa que vemos en las Sagradas Escrituras. Por lo tanto, aunque por supuesto toda la Biblia es rica en profundizaciones dentro de la naturaleza y psicología del hombre, se puede considerar a estos tres como los libros quintaesenciales de psicología bíblica. Efectivamente, luego de un examen detenido podemos trazar un paralelo entre cada uno de ellos y cada uno de los tres métodos de terapia que estamos discutiendo. Así, podemos verlos como una progresión secuencial de conciencia correspondiente a estas tres facetas de la terapia. El orden en que aparecen en la mayoría de las ediciones de la Biblia siguen la siguiente secuencia evolutiva:

  • Job: verbalización / dulcificación
  • Proverbios: ignorar / separación
  • Salmos: supresión / sumisión

Salmos es el libro de plegaria y ruego a Di-s; es una antigua y reverenciada costumbre judía derramar nuestro corazón a Di-s por medio del recitado de salmos con el corazón quebrado, en momentos de dolor y sufrimiento. Fueron escritos por el rey David, el dulce cantor de Israel (Samuel II 23:1). El rey David personifica los atributos de carácter de humildad y sumisión, como es evidente de la réplica a su esposa Mijal cuando lo recriminó por danzar deshinibidamente frente a sus criadas (ibid, 6:22): “Siempre he sido bajo, en mi propia estimación”. En virtud de su humildad frente a Di-s (y también ante las clases bajas), se le confirió la fuerza y convicción que le permitió liderar a su pueblo temerariamente, con la autoridad adecuada para un rey de Israel.

Proverbios es el libro de ética Divina escrito por el rey Salomón.

Rashi, el comentarista clásico, escribió en el comienzo de su comentario del libro de Proverbios: “Todas las afirmaciones [del rey Salomón] son parábolas y analogías. Comparó la Torá a una buena mujer y a la idolatría a una ramera… Uso estas analogías para enseñar sabiduría y ética al hombre, que puede dedicar su vida al estudio de la Torá, que es la verdadera sabiduría, ética y comprensión.”

Al final del libro, el padre sabio advierte a su hijo cómo escapar de su mala inclinación y guardar distancia de ella. El consejo que brinda es reemplazar los pensamientos que propone la mala inclinación con otros sobre lo atractivo de la Torá, que es comparada con una buena mujer, una amorosa servatilla y una graciosa cabra montañesa (Proverbios 5:19).

Este es el proceso terapéutico de separación, en donde la persona expulsa los pensamientos extraños de su mente reemplazándolos por otros positivos y orientados por la Torá. De esta manera rectifica su psiquis distorsionada y circuncida su corazón, abriéndolo a la santidad y purificandolo de todas las formas de ansiedad negativa.

Parte 39 Job: Verbalización y Dulcificación

El libro de Job es virtualmente un manual de psicología donde se describe en detalle el proceso del psicoanálisis.

Job sufre de una ansiedad psicológica, un dolor existencial que no puede sobrellevar. Cuando se lo enfrenta a él, en primera instancia se comporta como un doliente desconsolado que ni siquiera puede expresar su sufrimiento. Incluso luego de estar postrado por un período prolongado, permanece silencioso en presencia de tres amigos que vinieron para visitarlo y reconfortarlo, y siendo incapaz de deshacerse de su dolor comienza a hablar maldiciendo el día en que nació. Se sucede un fructífero diálogo entre él y sus amigos acerca de sus opresiones y quejas contra Di-s. Luego de esto aparece una nueva figura, Elihu ben Berajel, quien habla con inquietud honesta y no comprometida, y finalmente Di-s mismo se le dirige a Job y lo reprende. Job se recupera psicológica y físicamente y vuelve a su estado anterior de salud y bienestar.

A pesar de que Job no blasfemó contra Di-s, de todas maneras no aceptó su sufrimiento como algo justificado, por consiguiente no lo recibió con amor y sumisión ante Di-s. Sus tres amigos trataron de administrarle una terapia, cada uno utilizando una técnica psicológica diferente para convencerlo, sin éxito, de que sus sufrimientos tenían una causa. Fue después de todo esto que el joven Elihu, que se mantuvo silencioso durante el diálogo precedente en consideración a sus mayores, le ofreció su sensitivo pero convincente reproche.

Elihu prologó sus observaciones diciendo: “Pensaba que la vejez puede hablar y el paso de los años pueden impartir sabiduría”. Pero cuando vió que ellos no podían contestar a ninguna de las quejas de Job, se desilucionó de los mayores y concluyó que “más bien es el espiritu del hombre y el alma de Di-s (dentro de él) quien le da entendimiento” (Job 32: 7-8). La fuente de la respuesta verdadera a Job está en la inspiración Divina, que puede reposar en una persona joven tan fácilmente como en un anciano. Sólo con la ayuda y la inspiración de Di-s un consejero o terapista puede penetrar las profundidades del subconciente de una persona y así ayudarlo a resolver sus problemas psicólogicos.

Elihu, que comienza el proceso de la verdadera curación, juega el rol del profeta Elihau, el que preanuncia la redención mesiánica verdadera y definitiva.

Mashiaj es el psicólogo consumado que sabe desenredar las complejas pesadillas del amargo exilio, revelando su núcleo interno de bondad. Mashiaj sabe como liberar a cada uno y permitirle articular sus ansiedades sanamente, él recogerá todos los fragmentos dispersos de cada alma destrozada y los traerá de regreso al punto inmaculado que hay en lo más íntimo de sus corazones, que fue siempre fiel a Di-s y Su Torá.

Como el Baal Shem Tov, puede hacer recordar al hombre su identidad olvidada, y de esa manera resolver el dilema de su malestar psicólogico. Esta es la dimensión psicológica de la tarea del Mashiaj, reunir a los dispersos de Israel de vuelta en Zion, porque Zion (que significa literalmente punto, marca) simboliza en cabalá el punto más íntimo del corazón. El exilio de los judíos de su tierra natal es una metáfora de la conciencia dispersa de una persona que ha perdido contacto con su ser interior.

Parte 40 Mashiaj: El Verdadero Psicólogo

En el final del libro de Job, Di-s mismo le habla y despliega frente a él todos los misterios de la creación. Por haber padecido ansiedad se hace meritorio de la revelación de todos los secretos de la Torá; sus sufrimientos lo llevaron a un estado de conciencia plena de la grandeza de Di-s y la insignificancia humana. El final de este proceso se rememora en el libro de Eclesiastes (12:13): “Al final de la cuestión, todo ha sido escuchado ya, temer a Di-s y cuidar sus preceptos, porque para esto es todo hombre”.

Los cinco socios del diálogo de Job (sus tres amigos, Eliahu y Di-s) corresponden y expresan los cinco niveles del alma descriptos en la cabalá y el jasidismo. Los tres amigos corresponden a los tres niveles del alma que están investidos en el cuerpo (y por lo tanto limitados por sus parámetros). Estos son el poder de vida del alma (nefesh), las emociones (ruaj) y el intelecto (neshamá). Estos tres niveles son incapaces por si mismos de resolver los problemas que afloran del subconciente humano. Eliahu corresponde al cuarto nivel, la voluntad (jaia), que aunque actúa sobre el cuerpo no está localizado dentro de él y por lo tanto es relativamente libre de las restricciones que afectan a los niveles inferiores del alma. La revelación de Di-s corresponde al quinto y más elevado nivel del alma, su fuente como parte componente de Di-s Mismo, como ya se explicó anteriormente.

La odisea psicológica de Job desemboca entonces en la revelación de un aspecto superior y más profundo del alma, que se logra a través de despojarse de las sucesivas vestimentas de las limitaciones del cuerpo. En la literatura psicológica está documentada en forma amplia la idea de que dialogando con un terapeuta la persona puede enajenarse de sus problemas y dirigirse a los estratos íntimos de su alma. El proceso de dialogar con uno mismo reflejándose en otra persona, ayuda en el desarrollo del proceso terapéutico.

Pero la clave definitiva para desentrañar y curar el mundo estará a nuestro alcance sólo cuando venga el Mashiaj. Hasta entonces, de acuerdo con las palabras del Talmud, no podremos comprender “la tranquilidad del inicuo ni los sufrimientos de los justos”. Por cierto no podemos esperar comprender las terribles tragedias que cayeron sobre nuestro pueblo (y sobre todos los pueblos). Sólo cuando venga el máximo psicólogo, el Mashiaj, podremos descubrir el bien oculto dentro de la maldad aparente. Porque entonces la oscuridad se convertirá en luz y la amargura en dulzura. La luz brillará de la misma oscuridad, así como aspectos nuevos de la Torá que Di-s nos revelará. Entonces podremos decir verdaderamente: “Doy gracias a Ti, o Di-s por haberte enojado conmigo, porque así nos revelas Tu bondad interior”.

PSICOLOGÍA Y LAS RELACIONES INTERPERSONALES: Un Puente entre la Mente y el Corazón

Introducción

El siguiente es un sumario de una audio conferencia del rabino Itzjak Ginsburgh

(para una referencia orientativa de las sefirot, sus atributos psicológicos interiores y su división en intelectual, emotivo y de conducta, ver la sección Cabalá)

Daat significa literalmente “conocimiento”, pero en jasidut se utiliza con el sentido de   “conciencia” o “percepción”, especialmente “contactar” algo desde su interior. La primera aparición de la palabra daat en la Torá se produce en forma de verbo en el versículo

“Y Adán conoció a su esposa Eva” (1)

Su rol es servir como “puente” entre las sefirot o atributos intelectuales y emotivos de la psique, creando una motivación para realizar una acción (habito o conducta).

En consecuencia, Daat es vista como una sefirá (o facultad de la psique) abarcadora, general.

Los sabios dicen: daat kanita ma jasarta, daat jasarta ma kanita – “si has obtenido daat nada te falta, si te falta daat qué has obtenido?” (2)

Ya estamos familiarizados con las figuras arquetípicas de las sefirot emotivas y de conducta, Abraham con jesed, Itzjak es guevurá, Iosef con iesod, etc. y por supuesto, daat también tiene su ejemplo: Moshé Rabeinu o Moisés.

Moisés es considerado también como la cualidad interior de Iacov (“Moshé milegav, Iacov milebar” (3)). Esto está reflejado en la relación de las sefirot: Iacov es asociado con la sefirá de tiferet, mientras que daat, asociada con Moisés, está justo por encima suyo en el eje central, convirtiéndose en el alma interior de tiferet. Así, Moisés es la facultad central del intelecto, mientras que Iacov es la facultad central de las emociones.

De aquí que Moisés es la esencia del conocimiento o conciencia judía. Cada alma judía contiene un elemento de Moisés. (4)

¿Cómo podemos balancear la mente con el corazón?

A primera vista son opuestos. En cabalá, la mente se asocia con el agua, (frío y húmedo), mientras que el corazón con el fuego (cálido y seco). La mente supervisa el cuerpo e idealmente debe ser “fría y receptiva”. La experiencia del corazón es de exaltación (hitpaalut), sin la cual no puede continuar latiendo y bombeando sangre.

La mente pugna por ser objetiva, por observar la realidad tal como es (con los 5 sentidos, la vista que corresponde a la sabiduría, el oído al entendimiento, etc.) mientras que  el corazón se esfuerza en tener sentimientos subjetivos por los demás. Podemos decir que la mente percibe y el corazón experiencia. La mente está asociada con el aspecto masculino de nuestro ser y el corazón con el femenino. En el hebreo moderno, el nombre Eva (Java) es la raíz de la palabra experiencia.

De esto aprendemos que conseguir un balance entre ellos es unirlos realmente en un matrimonio metafórico dentro de cada uno de nosostros. El objetivo de la Torá siempre es unir, la primera tarea en pos de tal objetivo debe ser respecto a nuestras percepciones y experiencias.

Las experiencias llevan más fácilmente a la acción que las percepciones.

Daat como Puente

La Cabalá habla de tres tipos de canales “interconectores” en el alma.

·         32 Senderos de Sabiduría (jojmá)

·         50 Portales de Entendimiento (biná)

·         72 Puentes de Conocimiento (daat) (5)

(nota: a veces los 72 puentes se asocian con bondad, por cuanto el valor numérico de esa palabra en hebreo, jesed, es 72)

El rol de un puente es conectar dos cosas que están separadas por un abismo o valle, esto es, son opuestas.

Estos tres números (32, 50 y 72) son parte de una serie matemática conocida con la de los “cuadrados dobles”. Cada número de la serie es dos veces el valor de un cuadrado:

·         32 = 2 . 42

·         50 = 2 . 52

·         72 = 2 . 62

La serie completa, cuya función es 2n2, es: 2, 18, 32, 50, 72, 98, …

Ese 72 está compuesto de dos 36, que se asocia a la declaración de nuestros sabios que en cada generación hay 36 almas justas. El Zohar agrega que además de las 36 almas justas “reveladas” (las que  se conocen), hay otras 36 adicionales que permanecen “ocultas” (algunas veces incluso de ellas mismas), sumandos 72 almas en total. La tarea de estos justos tzadikim es hacer un puente entre las diferencias del pueblo judío.

En Cabalá, el cuadrado de un número representa un estado consumado de interinclusión o holografía, donde cada parte de algo refleja el todo.

Hay otra razón para concordar los 72 puentes con daat. Hay una correlación fonética entre las palabras hebreas para “puente”, guesher, y para “conección”, kesher, la conmutación de las letras g-guimel y k-kuf. En Jasidut se define daat como la facultad de crear conecciones, no sólo una vez, sino contínuamente como un puente. (6)

La naturaleza permanente de puente que provee daat entre el intelecto y las emociones, nos ayuda a “ser realistas”, “estar en la realidad”. Sin la habilidad de daat de ser el puente de las percepciones objetivas de la mente, las emociones pierden contacto con la realidad.

Un Puente entre los Opuestos

Hemos visto que el rol de daat es tender un puente. De acuerdo con Jasidut, en realidad hay cuatro formas diferentes en que daat zanja la diferencia y une los opuestos.

Siempre que tengamos cuatro compoentes de algo, corresponden de alguna manera a las cuatro letras del Nombre esencial de Di-s, Havaia (el Tetragramatón). Por cierto, a cierto nivel cada aspecto de la realidad puede ser analizado como conteniendo cuatro elementos que corresponden a esas cuatro letras, como dicen nuestros sabios que Di-s “rubrica” con su nombre todas las cosas de la creación.

1. Nulificación ante una autoridad común

Brindemos algunos pocos ejemplos de este tipo de unidad:

Nuestro primer ejemplo es cómo Di-s hace la paz o une a sus ángeles. Cada ángel sirve como una fuerza diferente de la naturaleza. Dos de los ángeles más importantes y opuestos son Mijael y Gabriel. El servicio de Mijael está asociado al agua, mientras que el de Gabriel está asociado al fuego. Para hacer la paz entre semejantes fuerzas opuestas Di-s simplemente se hace presente. Como ambos ángeles son sirvientes devotos, se doblegan ante el Todopoderoso, se nulifican ante El. Al nulificarse frente a alguien en común, se unen entre sí.

Como segundo ejemplo: cuando se unen en matrimonio un hombre y una mujer observantes, deben reconciliar sus diferencias en materias de tradición y halajá (la ley judía). Si cada uno proviene de ambientes de costumbres diferentes deben encontrar una base en común. Para lograr esto, la pareja debe aceptar una autoridad común ante quien comprometerse.

Como tercer ejemplo: en el estudio de la Torá, a veces puede parecer que dos versículos se contradicen. Los sabios dicen que si la contradicción llega a un callejón sin salida, debe buscarse un tercero que los reconcilie.

Respecto de la unión de la mente con el corazón, esto significa que cada uno debe nulificarse ante una autoridad que esté por encima de ambos.

1. Unificar encontrando una cualidad compartida

Aunque dos cosas puedan ser opuestas, se pueden unificar analizándolas y encontrando alguna cualidad que compartan. Por ejemplo, en el fuego hay una cualidad de agua oculta y visceversa. Para la mente y el corazón, esto significa que la mente tiene emociones (intelectuales) y el corazón intelecto (emocional). Subsecuentemente, las estas cualidades interincluidas conectan y facilitan la unión.

Otro ejemplo, un hombre y una mujer se unen encontrando lo masculino en la mujer y lo femenino en el hombre.

A diferencia de la unión alcanzada por la nulificación a una causa común, la unidad que se consigue a través de la interinclusión es un proceso de maduración (simplemente autoanularse no requiere necesariamente un alto grado de madurez). Dicho de otra manera, el análisis por medio de la meditación es un ejercicio de maduración.

2.    Unificar por medio de una tercera parte (memutzá hamejaber)

Una tercera parte, que no es ya de una autoridad superior a la de las dos partes opuestas, pero que es capaz de hacer la paz entrelos dos “rivales”.

Por ejemplo, podemos sugerir a una pareja que está teniendo problemas que vaya a un consejero matrimonial. Este no es necesariamente “superior” que el hombre y la mujer, pero está capacitado para negociar entre ellos.

Como ejemplo adicional, otro papel de las alma justas mencionadas anteriormente es de actuar como una “tercera parte” para conectar al pueblo judío con Di-s.

La “tercera parte” actúa “estrechando” metafóricamente las manos de los dos rivales. En el Tania mencionado arriba, daat (cuyo rol es unificar de esta manera) se define como “conectando” utilizando dos términos hebreos diferentes: hitkashrut e hitchabrut. Esta última, aunque significa “conección”, proviene de la palabra hebrea “amigo” (javer). Así, en este caso daat actúa como un “amigo” que une las dos partes extendiendo sus manos.

Como tal, se considera que daat posee tanto empatía y compasión, que le permite conectarse al corazón, como una inteligencia inherente, que le posibilita conectarse con la mente.

4. Unificar por medio de la jerarquía

Cuando dos personas tienen el mismo status, como en una corporación, o el mismo rango, como en el ejército, deben decidir quién va a conducir y quien va a obedecer. Aquí la clave es que un lado se somete al otro por razones prácticas. En esencia los dos permanecen iguales, pero en la práctica uno acepta la autoridad del otro.

Por supuesto, en cada situación la relación puede cambiar.

En relación a la mente y el corazón, este tipo de relación es conocida como “la mente rige sobre el corazón” (moaj shalit al halev). (7)

Esta observación, que la mente tiene el poder de controlar el corazón, es una de las más psicológicas que ofrece el Zohar y es la piedra angular del jasidut, particularmente Jabad. Sin esta habilidad innata de la mente, la mayoría de la gente no sería capaz de actuar de una manera que estimule la creación de una sociedad productiva. Un individuo que no puede controlar sus emociones está “patas arriba”.

No obstante, en los grandes tzadikim la esencia íntima del corazón rige sobre la mente. Al contrario de la gente común, ellos pueden confiar completamente en la orientación intuitiva de su corazón.

El punto principal aquí es que la relación entre el corazón y la mente es de jerarquías. En los niveles superiores de la jerarquía, los roles se intercambian. Esta jerarquía puede ser sin fin.

Otro ejemplo de unión por jerarquía traído en jasidut (8) es: ¿cómo puede una persona sabia puede llegar a considerar y pensar en una persona muy simple con quien no tiene nada en común? La única manera en que esto puede suceder es si la persona sabia  pudiera pedirle un favor a la persona simple. En el lenguaje de la Torá esto es llamado una mitzvá, un precepto. El favor, por así decirlo, de realizar el mandato liga y une al gran hombre con el simple. Hace de este una verdadera persona para el sabio.

De la misma manera, para crear un lazo con nosotros, el Todopoderoso nos ordena hacerLe “favores”, por así decirlo, cumplir Sus preceptos y al hacerlos crear un lazo entre El y nosotros. Ilustrando esta metáfora, el Baal Shem Tov enseñó que la palabra hebrea para “preceptos”, mitzvá, proviene de la palabra tzavta, que significa “juntar”. El inmenso amor de Di-s se pone de manifiesto en Su voluntad de “limitarSe” o “contraerSe” de tal manera que puede parecer que El nos necesita, creando así un vínculo de unión con nosotros.

Unificación y el Nombre Esencial de Di-s

Estas cuatro formas de unión corresponden, como ya se mencionó, a las cuatro letras del Tetragramaton.

En cabalá, las cuatro letras del Nombre esencial de Di-s (yudhehvavheh) corresponden a las sefirot como se menciona a continuación:

Letra del Nombre de Di-s Sefirá manifestación
iud sabiduría nulificación
hei entendimiento análisis
vav de bondad a fundamento mediación
hei reinado jerarquía

Unificar por medio de la nulificación, la primera manera de unión, corresponde a sabiduría, ya que la fuerza psicológica interior de sabiduría es la entrega, el desinterés propio.

Aunque aparentemente este es el nivel más elevado de unidad, tiene algo “problemático” porque puede llevar a la pérdida total de la definición de sí mismo, de la identidad propia. Esto recuerda el tipo de destrucción del ser que resultó de la autoridad dictatorial de los reyes del Mundo del Caos (olam hatohu). Al fin de cuentas, Di-s no desea que perdamos totalmente nuestras identidades.

La meditación, en hebreo hitbonenut, proviene de la misma raíz que biná, entendimiento. En jasidut, la meditación es considerada un proceso analítico por medio del cual es revelada la estructura íntima del objeto de la meditación. En este caso, el análisis pretende revelar el principio abarcador que une los dos opuestos.

La meditación por parte de un tercero está relacionada muy estrechamente con el significado de la letra vav en hebreo, un “gancho”. La tercera parte actúa como un gancho que sujeta a los dos opuestos, si se retirara el gancho estos se separarían nuevamente. Mencionamos arriba que esta forma de unificación es el rol de los tzadikim, de los cuales hay 36 en cada generación. Por cierto, el valor de la letra vav es 6, y 62 = 36.

En relación a la jerarquía como principio unificante podemos citar el proverbio del Baal Shem Tov que una comunidad sin un lider va a ser liderada eventualmente por Satán. El lider rectificado, como el Rey David, es alguien que rechaza el liderazgo y más bien podría tener a otro en la cima de la jerarquía. Claramente, el rol de la jerarquía y el liderazgo es la esencia de la sefirá del reinado.

Conclusión. El Amor: La Forma Supraconciente de Unificación

 

Por encima de estas cuatro maneras de unificación existe un amor esencial, no siempre conciente, sin el cual ninguna de ellas podría funcionar. Este amor, cuyo origen yace profundamente dentro del reino supraconciente del alma, corresponde a la unidad a nivel de la sefirá de la corona, el nivel de la supraconciencia.

Letra del Nombre de Di-s sefirá manifestación
El pico de la iud corona Amor

supraconciente

iud sabiduría nulificación
hei entendimiento Análisis
vav desde bondad

hasta fundamento

mediación
hei reinado jerarquía

Notas:

1. Génesis 4:1.
2. Vaikra Rabá 1:6; ver Talmud Nedarim 41a.
3. Tikunei Zohar 13 [29a].
4. Ver Tania capítulo 42.
5. Ver Zohar III, 227a; Likutei Torah del Alter Rebbe III, 36d.
6. Tania, final del capítulo 3.
7. Tania cap. 12. Basado en Zohar III, 244a.
8. Haiom Iom para el 8th día de Jeshvan.

EL SENDERO DEL ÁRBOL DE LA VIDA Primera parte

Clase de Fin de Curso del Segundo Año de la Escuela de Psicología, en la Casa Gal Einai Ierushalaim 27 de Tamuz 5768

Los Dos Árboles del Edén y el Consejero Maravilloso

Buenos Días para todos. Por Providencia Divina hoy es 27 de tamuz, día en que según la tradición nació Iosef el Justo. Como está escrito en nuestro libro de psicología “Transformar la Oscuridad en Luz”, Iosef es el arquetipo del psicólogo o consejero, que ayuda a descifrar los sueños y en general se ocupa del prójimo a encontrarse a sí mismo, para resolver sus conflictos espirituales.

Varias veces me consultaron acerca del objetivo de los cursos de esta escuela y la profesión que se ofrece, ya sea psicoterapeuta, asistente, consejero, etc. De acuerdo a la terminología de la Torá la palabra que más adecuada es consejero, ioetz יועץ . Por cierto el mismo Mashíaj es llamado Pele Ioetz , “el consejero maravilloso”. Hay una insinuación muy importante de esto, ya que פלא יועץ , ( pele ioetz , 287) tiene el mismo valor numérico que רופא , rofé , “médico”. Todo médico debe ser un “consejero maravilloso” o milagroso. Esto significa que el consejo debe surgir desde lo maravilloso y milagroso, originado en un lugar que está por encima de la naturaleza.

La palabra hebrea ioetz proviene de עץ , etz , “árbol”. Había dos árboles en el lugar donde fueron creados y formados Adam y Javá, el Jardín del Edén primordial, el árbol de la vida y el árbol del conocimiento del bien y el mal, etz hajaim etz hadaat . El pecado original del hombre fue comer el fruto del árbol del conocimiento antes de haber probado del árbol de la vida, y entonces ya no era bueno para él llegar hasta el árbol de la vida, como cuenta la Torá.

Pero si primero se hubiera consustanciado, fortificado, afirmado con el árbol de la vida, también podría haber rectificado y refinado el otro árbol para que sólo sea del conocimiento del bien, sin mal, como lo será en el futuro por venir.

De esto podemos deducir que así como hay dos clases de árboles, ( etz ), también hay dos clases de consejos ( etzá ) o dos clases de tratamiento psicológico. Uno proviene del lugar en donde todo es vida, jaim , como la expresión “vida eterna”. El otro surge del conocimiento, daat , דעת , y la ciencia, pero allí existe el bien y el mal, y entonces se genera el conflicto de si la persona sabe o no diferenciar perfectamente entre el bien y el mal conduciéndose por el camino correcto.

En general el bien y el mal están mezclados y confundidos, y el consejero no hace diferencia entre ellos, por lo tanto en general su consejo también está mezclado con los dos componentes de bien mal. Y por eso nuestro empeño aquí, y le pedimos a Hashem así sea, es que los consejos provengan desde el lugar de la vida, y no desde donde el bien y el mal se confunden y entremezclan. En todo consejo que damos puede haber un porcentaje dado de cosas buenas junto otras con malas.

Está escrito que en el principio de la creación “la luz y la oscuridad actuaban mescladas”, entonces puede darse la situación que le estoy explicando, revelando, le estoy dando luz a una persona, pero con un método que contiene mucha oscuridad. Por eso ese tipo de consejos no ayudan a que la persona y en general toda la humanidad se supere y progrese hacia la verdadera meta, el Mashíaj. Tenemos que decir entonces que los problemas que tiene la persona deben ser algo bueno, porque lo obliga a fortalecerse, a buscar su esencia y llegar al final al árbol de la vida.

Los Kerubim y La Espada de Fuego que Gira

Está escrito que después del pecado, cuando Adam fue expulsado del jardín del Edén, Dios puso “ kerubim” (ángeles guardianes) y una “espada de fuego que gira” en la entrada “para cuidar el sendero del árbol de la vida”, de manera que no fuese sencillo llegar hasta él. Los kerubim pueden ser algo simpático e inocente, un símbolo de amor como los que estaban en el Templo Sagrado de Ierushalaim sobre el arca del testimonio, pero también pueden ser ángeles de punición ( malajei jabalá ), como en el caso de los que cuidan el Jardín. Pero si actuamos de una manera correcta y rectificada podemos transformarlos en los ángeles de amor del Templo.

De todas maneras, el hecho es que están los kerubim y la espada de fuego, amenazando a todo aquel que no tiene los méritos suficientes para ingresar. ¿Cuándo es meritoria la persona? Los sabios aprende de “el sendero del árbol de la vida” ( derej etz hajaim ) que “sendero” ( derej ) es la senda del bueno comportamiento y “el árbol de la vida” es la Torá, de lo que deducen el gran principio universal que dice “el buen comportamiento antecedió a la Torá”. Si la persona tiene incorporado este principio y está rectificada conduciéndose de acuerdo a este principio, tiene luz verde para entrar y comer del árbol de la vida.

Cuando Javá probó del árbol del conocimiento del Edén fue muy generosa y quiso compartirlo con su marido, esto nos indica que también todo aquel que come del árbol de la vida enseguida quiere invitar a su prójimo. El que “encuentra vida” quiere que los demás también logren vivir, y en especial la vida eterna, de esa manera es verdaderamente bueno.

¿Qué es el buen comportamiento que precede a la Torá? Sin duda es también parte de la Torá, es la rectificación de la personalidad, del alma. Todas las personas que tienen dificultades, en esencia tienen problemas de derej eretz , carecen de un comportamiento correcto y rectificado, el sendero de cómo vivir como judío.

Seguramente habrán escuchado la expresión “la naturaleza judía”. Es la naturaleza judía que hay que adoptar para vivir una vida buena en este mundo. Por supuesto esto implica el cumplimiento de los preceptos, y entonces cuando decimos “antecede a la Torá”, en este caso la Torá que es un objetivo sumamente Divino, no sólo la parte literal y revelada, sino también los secretos ocultos, que son como una revelación Divina que llega después que la persona se rectificó. Derej eretz (lit. el sendero del mundo, la forma correcta de conducirse en el mundo) es una reparación, una rectificación que también debe ser hecha de acuerdo con la Torá.

El Consejo que Viene del Árbol

Decíamos que se puede estudiar psicología como un curso o una carrera en la universidad, en cualquiera de sus varias técnicas y vertientes, pero los consejos serán del “árbol del conocimiento del bien y el mal”, con lo que se convertirá en una repetición de lo que sucedió en el principio de la creación. Por lo tanto, no sólo no le permitirá a la persona acercarse al árbol de la vida, sino que justamente causará que se interpongan los kerubim y la espada de fuego para “proteger el sendero del árbol de la vida”. Las recomendaciones mezcladas de bien y mal evitan el progreso y encaminarse hacia el objetivo. Lo que estamos tratando de conseguir aquí es llegar a los consejos verdaderos de acuerdo con la Torá.

Otra cosa importante respecto a עץ , etz , árbol, la raíz de etzá , “consejo”. El libro, quizás el más importante que hemos publicado, es Perek Avodat Hashem , “Capítulo sobre el Servicio a Dios”. Como su nombre lo indica, intenta definir qué es servir a Dios. El judío debe ser un obrero. Incluso cuando Hashem puso a Adam y Javá en el Jardín del Edén Primordial, fue explícitamente para eso, para “trabajarlo y cuidarlo”. Hay un dicho que no es de la Torá, al comienzo del libro llamado Shivat Tzión que dice “el servicio es nuestra vida”.

Esto es algo muy cierto, la pregunta es cómo entendemos el concepto avodá , literalmente “trabajo”, aunque en nuestro contexto ser[ia “servicio”. Porque si hay un sendero hacia el árbol de la vida es el sendero del servicio a Dios, el “buen comportamiento” que antecedió a la Torá. No es correcto que no seamos íntegros, perfectos. Tener conciencia de nuestras carencias y de que no actuamos correctamente es la base de la humildad, como lo insinúa la primera toma de conciencia del Mashíaj: “no soy correcto”.

Por eso se necesita trabajar, servicio. Nos referimos al esfuerzo espiritual y físico, tal como está escrito en el Tania, pero para esto también se necesitan reglas e instrucciones para saber qué hacer. Porque el trabajo no es algo alejado de la razón, sino que es un trabajo de raciocinio mental conciente; un esfuerzo duro de la mente para que dirija y domine las pasiones superficiales, los deseos no purificados del corazón. Entonces el lema es “hay trabajar”.

Está el que viene al sicólogo y quiere una solución fácil, y lo primero que hay que saber es que eso no existe. Hay que luchar y trabajar, y eso es duro, pero por medio del trabajo se puede evitar también, incluso en casos muy difíciles, el uso de drogas, etc. No hace falta llegar a tomar tranquilizantes y remedio más fuertes, hay avodá , el servicio a Dios, el servicio espiritual del alma.

La avodá , עבודה , es entonces la ע , ( ain) de la raíz עץ , etz .

El Amuleto que viene del árbol

Pero la gente busca además otra cosa. Somos el “Pueblo Especial”, o elegido, ( עם סגולה , am segulá ) y buscamos segulot , traducido normalmente como amuleto, frases o artilugios que tienen un poder especial que no conocemos para producir determinados efectos. En realidad no sabemos por qué funcionan. Todos lo quieren, porque son cosas relativamente sencillas y fáciles, por ejemplo leer algunos capítulos de los Salmos, o hacer determinada cosa y te sentirás mejor, etc. Es como un remedio, pero espiritual.

En la Torá, como está escrito en el Tania en la parte final llamada Epístola Sagrada, la segulá para toda cosa buena en el mundo es la tzedaká , la donación (literalmente “hacer justicia”). Como está escrito “quien se apiada de las criaturas, se apiadan de él desde el Cielo” y “tu pecado se expiará con tzedaká”. Si una persona ha pecado, y en general todos los problemas son por eso (desde el pecado original en adelante, del cual somos herederos hasta hoy en día), se puede solucionar todo dando tzedaká . No significa sólo dar dinero, sino incluso físicamente, ayudando al prójimo. A tal punto que se puede decir con total seguridad, y así lo asegura el Tania, que si hiciéramos actos de tzedaká por encima de nuestras posibilidades, de verdad, viviríamos la mejor de las vidas, sin ningún problema, tanto física como espiritualmente. Además de que la tzedaká es un precepto de la Torá, es también la segulá general y más completa que hay en la Torá.

La צדקה , tzedaká , es entonces la letra ץ , tzadik final, de עץ , etz .

Un Consejo Completo y Verdadero

Entonces comenzamos con esta alusión, de donde surge este consejo completo y verdadero (que comprende en esencia las dos columnas centrales en equilibrio correcto): hace falta por un lado el trabajo espiritual, en busca de la humildad y la autoanulación (como está escrito también en el Tania) y por otro lado una entrega al prójimo pero más allá y por encima de la naturaleza de bondad que tengamos.

Veamos otro ejemplo del Tania. Dicen los sabios de bendita memoria que el judío se caracteriza por tener estas tres cualidades: “misericordioso, vergonzoso y que hacen buenas acciones”. Como el judío es misericordioso trata de ayudar al que se encuentra en dificultades, extenderle la mano y ayudarlo en todo lo que pueda. Esta naturaleza espontánea se llama “acto de justicia”, “ maasé tzedaká ”, como se explica en el Tania sobre el verso:

“y el acto de justicia será paz

y el servicio de justicia dará calma y seguridad por siempre”.

Volvemos a aclarar que tzedaká es ayudar monetariamente o brindar ayuda y hospitalidad. Este es un verso muy importante incluso como segulá , y es muy importante y bello enseñar a los niños que cuando ponen sus monedas de tzedaká en la alcancía, digan este verso, y otros dichos de los sabios que también es bueno decir. Esto no es sólo para los niños sino para todos.

Vemos en estas palabras algunas cosas maravillosas, ante todo la unión de “servicio y donación”, avodá tzedaká , de los que hablamos antes. ¿Cuál es la diferencia entre “el acto de tzedaká ” y “el servicio de tzedaká ”? Dice el autor del Tania que el acto de tzedaká es lo que la persona hace dentro de los límites de su naturaleza de bien. Ve a alguien necesitado y su corazón lo obliga a ayudarlo. Esto produce paz, es verdad, pero todavía no da “calma y seguridad por siempre”.

Si estuviera escrito sólo “shalom” diría que así estaría completo y comprende todo, pero como está equiparando el “acto de tzedaká ” con “shalom” y el “servicio de tzedaká ” con “la calma y la seguridad por siempre”. Pero por el estilo de la escritura del verso queda claro que el “servicio de la tzedaká ” es algo incomparablemente superior, y por eso se entiende que “calma y seguridad” es más que “paz”.

Lo Bueno es Bueno, pero ¿ lo Muy Bueno no es Mejor?

Para entender de qué se trata, explica que así como el “acto de tzedaká ” es algo natural en el judío, también la “paz”, que significa sentirse bien en los buenos tiempos. Pero aún no es seguro que se sienta bien todo el tiempo (no son exactamente sus palabras, pero es una explicación en términos simples). Cuando el judío se siente bien, se pone a rezar y siente la comunicación con el Creador del Mundo, a esto se le llama “revelación Divina”. Se siente bien, está unido a Dios y puede hablar con Él, sintiendo que tiene un buen padre.

Pero cuando termina su plegaria, sale al trabajo, a la calle y se enfrenta a todo tipo de situaciones y pasa por procesos en la vida, ya no es seguro que se sienta bien. La paz permanece en el plano espiritual, lo está esperando, pero no es seguro que entre y permanezca en su vida diaria. Esto es así cuando se ha hecho tzedaká de acuerdo a la naturaleza de bien.

Pero si realiza un esfuerzo supremo, muy por encima de su naturaleza básica, esto se llama “servicio”, en el sentido de trabajo o esfuerzo, y significa ir más allá de la naturaleza, como explicaremos. Hay una naturaleza general y además una naturaleza de bien, pero cuando Dios creó al hombre en este mundo le dio esta naturaleza de bien con el deseo de que vaya más allá de ella, de que sea más que bueno (hay una expresión en idish “si lo bueno es bueno, ¿lo muy bueno no es muy bueno [mejor]?”, está lo bueno y lo muy bueno).

Para llegar a lo muy bueno a partir de lo bueno se requiere el trabajo del alma, avodat banefesh . El servicio de tzedaká es dar mucho, muy por encima de la capacidad espiritual con que contamos y del dinero que tenemos en el bolsillo. Mucho más, por encima y más allá de lo que la misericordia natural nos obliga.

La Segunda Naturaleza

Si la persona se acostumbra a esto en el servicio de la tzedaká , “la costumbre se hace naturaleza”, una “segunda naturaleza”.

El “acto de tzedaká” es indudablemente bueno, pero si la persona comienza a darle importancia y movilizarse interior y exteriormente en aras del “servicio de la tzedaká”, siendo que “el servicio es nuestra vida”, entonces la Torá nos asegura “calma y seguridad por siempre”, que tengamos tranquilidad y calma espiritual por siempre.

En la introducción al Tania está escrito que ese libro es para encontrar “sosiego para su alma”. El libro todo se ocupa de dar “buenos consejos para las afecciones del alma”, tal cual sus palabras, y la persona que se cura está tranquila. Por eso está escrito allí que todo es para encontrar “sosiego para su alma”, que es “la calma y la seguridad por siempre”, y esto se logra sólo a través de la conjunción del servicio y la dádiva, “el servicio de la tzedaká ”.

Un Caminante en el Sendero

Aquí está escrito que el servicio es sólo un tema, trabajar la naturaleza en cuanto a los asuntos de tzedaká , pero nosotros dijimos dos cosas diferentes, que el servicio es el trabajo del alma, la humildad y la autoanulación, y la tzedaká es una segulá , relativamente.

El punto en común es que a través de un buen consejo la persona logra dirigirse y entrar al Jardín del Edén Primordial, regresar al lugar donde Dios quería que viva, y que siga adelante para llegar hasta el árbol de la vida.

El judío es llamado “caminante”, como está escrito “y les di caminantes entre aquellos que están parados”. Los ángeles del cielo están “parados”, si no estáticos completamente, todo el tiempo en un proceso de “correr y volver” suben y bajan pero avanzan retrocediendo, por lo que en realidad no avanzan. Pero el judío realmente camina, avanza hacia la meta, no avanza de forma aparente para luego retroceder. El andar del judío es justamente “el sendero del árbol de la vida”, llega al árbol y allí ya se encuentra preparado nuevamente para como en el principio antes del pecado, porque los consejos –el buen comportamiento- son ya por la inspiración del árbol de la vida. No son consejos del árbol del conocimiento, que no hacen avanzar al hombre, que no lo hacen un caminante verdadero.

Caminar es exactamente el esfuerzo y el servicio por sobre la propia naturaleza, y como ya dijimos esto se expresa principalmente intentando superar nuestra naturaleza respecto a la entrega de tzedaká , espiritual y materialmente. Esta debe ser la motivación básica de todo aquel que viene aquí para estudiar, personas que quieren ayudar al prójimo. Puede haber otros motivos, pero quien quiere curar y llegar a ser un curador del cuerpo y el alma, tiene que sentir que verdaderamente le duele el dolor del prójimo, y por eso intenta ayudarlo.

Para lograrlo debe trabajar duro consigo mismo, ser un caminante del esfuerzo de dar tzedaká .

NOTAS

1(del hebreo להתעצם , lehitatzem , también de la raíz עץ , etz , “árbol”, y que significa אני עצמי , “yo mismo” o “mi esencia”, el verdadero yo)

2(Torá y filosofía judía, del Rabí S. Polonsky)

EL SENDERO DEL ÁRBOL DE LA VIDA (Parte 2)

Clase de Fin de Curso del Segundo Año de la Escuela de Psicología, en la Casa Gal Einai Ierushalaim 27 de Tamuz 5768

La Reparación de la Ansiedad: (Conceptos de la Porción Masei , “Travesías”)

Hasta aquí fue una introducción del tema que vamos a tratar ahora. Hay un dicho que dice “debemos vivir con el tiempo”, y esto significa con la porción semanal de la Torá. Esta semana es masei , “las travesías”, que comienza con las 42 travesías que tuvo el Pueblo de Israel desde la salida de Egipto hasta la entrada a la Tierra de Israel. Todos los peregrinajes del Pueblo de Israel, que son las peripecias del exilio en este mundo, se dividen en cuarenta y dos viajes. En todos los libros de Jasidut está escrito que esto simboliza las travesías del judío en este mundo, y también las reencarnaciones de cada alma en particular.

Todo lo que le sucede al judío es un proceso, todas etapas desde Mitzraim (Egipto, pero literalmente “estrecheces” o sufrimientos), desde el estado espiritual de estrechez, de un círculo vicioso sin salida, hacia la tierra bondadosa y amplia, que representa a un estado de amplitud y donde se puede expresar la naturaleza judía, que es estar de manera natural todo el tiempo con el Creador, cuando tiene claro que el Pueblo de Israel, la Torá y Dios son todo uno. Vivir todo el tiempo con Hashem, con el Pueblo de Israel, con la Torá de Israel, con la Tierra de Israel, y ocuparse de que la conciencia de la Tierra de Israel se extienda a todo el mundo.

En esencia, los 42 viajes son una forma de andar en “el Sendero del Árbol de la Vida”, este árbol dentro del jardín es la Tierra de Israel, la Torá de la Tierra de Israel. Para poder llegar debe haber un proceso, andar en el servicio de la avodá /acción y la tzedaká /donación, el trabajo espiritual de la autoanulación y la donación entregándose entero en aras del prójimo, y esto le permite a la persona que avance permanentemente en su camino.

Pero cada etapa del viaje es una historia diferente, y el nombre en hebreo de cada una de ellas es algo muy especial en toda la Torá, y se encuentran todos en el comienzo de la porción semanal masei .

“Y viajaron desde… y acamparon en…”

En cada verso que describe cada travesía hay una alusión a 42, מב , men bet , porque cada viaje es “ויסעו מ … ויחנו ב …”. , vaisú mi … vaiajanú ve …. Cada vez dice “y viajaron desde … y acamparon en ”. En la historia de los patriarcas está escrito que fueron bendecidos ” ב כל מ כל כל” , acol icol col , “en todo, con todo, todo”. La mem pertenece a Itzjak y la bet a Abraham. En cada travesía existe el deseo de llegar desde la estrechez, la contracción de Itzjak, hasta la amplitud de Abraham.

En cada “y acamparon en…” nos sentimos bien, por lo menos algunos instantes, y por eso queremos detenernos y acampar. Sentimos que llegar de un lugar donde ya nos sentimos oprimidos e inconfortables a uno que por lo menos en este momento es cómodo. Hay una expresión que la gente utiliza últimamente en la vida diaria que dice “el tren está en marcha”; estamos de viaje, pero también hay descansos en el camino.

¿Para qué están estas estaciones? Para las personas que todavía no tuvieron la oportunidad de subir al tren, y así poder agregarse. Estamos viajando, y hasta que no lleguemos a la estación terminal estamos todo el tiempo de viaje.

El síndrome del viajero. Una enfermedad judía, la vivencia de salir de Egipto y la búsqueda de la Tierra de Israel

Hay incluso como una enfermedad mental descripta en la ciencia, por la cual hay personas que todo el tiempo tienen que estar viajando, y en verdad es una enfermedad característicamente judía. Incluso en nuestra tierra, no hay otro pueblo que se la pase viajando y dando vueltas constantemente por el mundo.

¡Qué deseo de llegar a todos los lugares, a toda esquina alejada del mundo! Es una pasión especialmente israelí.

Pero en realidad todos los viajes y travesías son para llegar al final a la Tierra Prometida de Israel, la verdadera. Puede suceder que una persona haya nacido, crecido, y haber sido educado aquí, pero no sepa qué es la Tierra de Israel. Por eso va a la India, a Brasil o a cualquier otro lugar, y así regresa a su verdadera esencia ( etzem ), a su árbol ( etz ). Pero la de esta semana es una parashá (“travesías”) de vivir transitando, en calidad de viajero.

Está escrito que todas las travesías son etapas de la salida de Egipto. Teóricamente sólo el primer viaje, desde Mitzraim hasta Ramsés se lo puede llamar así, pero se considera que todas son etapas de la salida de Egipto, donde cada estación vuelve a ser Mitzraim, estrechez, limitación, un lugar cerrado, como una cárcel espiritual, y por eso se necesita nuevamente que “y viajaron de…” y entonces “acamparon en…” y así continuamente. Como dijimos hay 42, מב , y cada uno debe atravesar todas a lo largo de su vida.

La Travesía de la Ansiedad

De las 42 travesías, la estación y el viaje cuyo nombre está más asociado con los problemas y necesidades psicológicas se llama חרדה , jarada . Por eso queríamos hablar hoy acerca de la jaradá , “la ansiedad” como el ejemplo tal vez más importante que hay que conocer y saber cómo tratar, aconsejar qué hacer con ella y las distintas clases de fobias.

Los jasidim explican la expresión “En el principio creó ( ברא )”, que el principio de todo es estar sano ( בריא , barí , de la misma raíz), y para eso hay que mirar en la vida, la Torá de la vida, porque está dicho que “Miró en la Torá y creó el mundo”. Se supone que todas las estaciones en el camino son algo positivo, es imposible llegar a la Tierra de Israel sin atravesar jaradá , es algo necesario en la vida de la persona.

42 Travesías – El Secreto de “ ehié asher ehié , “seré lo que seré”, el Nombre de la salida de Egipto

Como veremos, de las 42 es posiblemente el lugar más importante, además de la última. מ ב , 42, se divide en 2 veces כא , 21, que en Cabalá es el Nombre sagrado: אהיה , ehié , que se le reveló a Moshé cuando preguntó qué le iba a responder cuando le pregunten los hijos de Israel quién lo envió a salvarlos, y Dios le respondió “ אהיה אשר אהיה ”, “ ehié asher ehié [y le dijo así le dirás a los hijos de Israel ehié me envió a uestedes]”. Sólo en este verso esta palabra es un Nombre sagrado, y este Nombre no se encuentra en ningún otro lugar en el Tana”j. Por lo tanto, es un Nombre especial de la salida de Egipto.

Significado que en toda oportunidad yo aspiro a ser, a ser lo que soy de verdad, que está en un estado de ocultamiento esencial. La salida de Egipto es que todo el tiempo “seré”, seré lo que seré, incluso si me parece que ya fui, que hay un solo seré pero sin embargo hay otro, que hay que estar ser nuevamente. Este Nombre representa la experiencia de la salida de Egipto, que describe el viaje de la vida, el “sendero del árbol de la vida”, avanzando constantemente hacia el árbol de la vida. Cada vez que me parece que conozco o comprendo algo, me doy cuenta que “el objetivo del conocimiento es que no sé nada”. De repente eso que sabía desaparece, se anula y entonces hay que comenzar un nuevo “seré”.

Está escrito que ehié es el nombre de la madre que da a luz, de la preñez y el nacimiento, por eso en Cabalá es un Nombre del partzuf Ima (madre, biná, “la madre se alegra con los hijos”). También es “yo en el futuro seré”, y también “en el fututo daré a luz” (el primero de los 28 “tiempos” de Eclesiastes es el “tiempo de nacer”). Cuando la madre da a luz en esencia está dando nacimiento a su verdadera identidad, por eso ella dice “seré” en relación al parto que tendrá. Por eso toda la salida de Egipto es una parábola en Cabalá del parto, por eso las heroínas de Egipto fueron las parteras hebreas Shifra Púa , (luego nos referiremos en especial a Shifra ), que de acuerdo a los sabios de bendita memoria son Iojeved Miriam (la madre y la hermana de Moshé).

EL SENDERO DEL ÁRBOL DE LA VIDA (Parte 3)

Clase de Fin de Curso del Segundo Año de la Escuela de Psicología, en la Casa Gal Einai Ierushalaim 27 de Tamuz 5768

Jaradá [Ansiedad] la travesía número 21 [ Ekié ]

Nos referíamos entonces a la salida de Egipto y las subsiguientes Ekié [Asher] Ekié (42) travesías. (También en el precepto de tefilín filacterias ], que de acuerdo a la Cabalá tiene el propósito de transmitir al hombre hebreo una forma de pensamiento llamada en Cabalá mojín de Ima [mentalidad del nivel de “madre”], la alegría de ir por la vida de “logro en logro”, figura el Nombre de Dios Havaía 21 veces en el tefilín del brazo, y también 21 veces en el de la cabeza, ] “21 asher 21” [en hebreo rosh- ראש -“cabeza” tiene las mismas letras que asher — אשר -”que”.) Y jaradá es especial por ser la travesía número 21, Ekié , justo la mitad de todo el viaje.

Completar el camino sería llegar a Aravot Moav a orillas del río Iardén Ierijó , junto a la frontera, instantes previos al ingreso a la Tierra Prometida. También aquí hay muchas insinuaciones. Está escrito que Iardén Ierijó alude a moreaj vedaián , “huele y juzga” como está escrito sobre el Mashíaj, que va a juzgar con el olfato y no con la vista y la audición. A ravot también implica afabilidad, amabilidad, dulzura. Esta es la travesía 42, pero para llegar a ella en el medio está jaradá , la ansiedad. También hay una relación numérica, donde חרדה , jaradá , 217, ערבת מואב , aravot moav , 721, con las mismas cifras pero en distinto orden, donde 21 queda fijo y el 7 en jarada está al final pero en aravot moav a la cabeza ( rosh ), como en Ekié ashe Ekié . Simplemente bello.

De dónde has venido y hacia dónde vas” – El Monte Shefer – Jarada – Makhelot

Para entender lo que es la ansiedad hay que saber, como está escrito en el Tratado de los Padres, “de dónde has venido y hacia dónde vas”. En este mundo hay 42 situaciones, pero si hay una que comprende a todas es la de jarada , todo el mundo es una gran ansiedad. Como el dicho famoso del jasidismo Breslov “todo el mundo es un puente muy estrecho, pero lo principal es no temer a nada”. O sea, todo este proceso, andar “en el desierto enorme y terrible, con la serpiente que quema y el escorpión que enfría, y con sed pero sin agua”, es un miedo terrible, da ansiedad. Pero si el hombre sabe “de dónde ha venido y a dónde va”, puede atravesar en paz e incluso llegar a un estado de “tranquilidad y seguridad por siempre”. ¿De dónde has venido? “Y viajaron desde el Monte Shefer y se estacionaron en Jarada”. ¿Y adónde vas? “Y viajaron desde Jarada y se estacionaron en Makhelot”.

Incluso los sabios y los comentaristas que no lo explican de acuerdo con la Cabalá, relacionan mucho el simbolismo de esas palabras con este tema. Esto habla de travesías, que viajaron desde el lugar que se llama Monte Shefer y llegaron a Jarada y luego siguieron adelante y llegaron a otro lugar que se llama Mahhelot. Esto nos está pidiendo “explícame”. También el Monte Shefer (en hebreo gracia, atractivo) suena como algo agradable, al igual que Makhelot (coro, estribillo). Entonces de dónde vienes es algo bueno, y a dónde vas también, y en el medio hay ansiedad. Por un lado toda la vida es ansiedad, pero en este momento se transformó en una transición entre dos cosas agradables.

Hay otro fenómeno extraordinario, todas las travesías están nombradas en dos versos, en uno llegan al lugar y en el otro parten de allí hacia el próximo lugar. Pero este es el único caso de entre todas las travesías en que en cada uno de los dos versos en hebreo, “Y partieron desde el Monte Shefer y se estacionaron en Jarada. Y viajaron desde Jarada y se estacionaron en Makhelot”, hay 21 letras, de manera tal que comprende las 42 travesías. Tal cual dos versos de ekié asher ekié . Cuando se describe esto en forma de guematria se forma el “diamante de 6”, la suma de 1 a 6 y de 6 a 1, y no hay otro ejemplo como este en toda la descripción de las 42 travesías.

Los Coros que se Cruzan al abrirse el Mar Rojo

Según la tradición de la Torá escrita, cuando hay una palabra especial, que se encuentra pocas veces en el Tana”j (la Biblia), se la señala con un asterisco al lado de la palabra y al costado la nota con el número de veces que figura. En caso de que la palabra figure sólo una vez, dirá leit , “no hay otra”. En nuestro ejemplo, sobre Makhelot, que es el objetivo, la ansiedad por llegar allí, dice “ ב ”, bet , esta palabra figura 2 veces. Efectivamente, la encontramos una vez en el verso que estamos tratando y otra en el Salmo de David 68: “con coros bendijeron a Dios”. Los sabios explican allí que makhelot es un grupo que canta.

Hay coros de adultos y de niños, pero aquí dicen los sabios que se trata de un coro de niños en el vientre de su madre. Está escrito que ellos precisamente comenzaron a cantar el “canto del mar”. Cuando Dios realizó todos los milagros de la salida de Egipto, el más tremendo y ejemplar de todos fue la apertura del mar, entonces los niños dentro del vientre de sus madres rompieron en canto y agradecimiento a Dios, precediendo a todos. Según la ley judía se considera al feto como la misma madre, son una parte inseparable de ella, compartiendo la misma identidad, por lo que estos coros fueron en esencia de las mujeres embarazadas, pero no eran sus bocas las que cantaban, sino la de sus hijos dentro de sus entrañas. El término exacto es עובר ירך אמו , uvar ierej imó , “el feto es un muslo de la madre”, como está insinuado en la guematria עובר ירך אמו ) . Entonces, el simbolismo de todo esto va aumentando cada vez más. Sigamos.

De la ansiedad por la persecución al canto de nonatos

Dijimos que el nombre Ekié [seré] se refiere al nivel de Ima (madre), de la madre preñada, que es “yo seré”, en el futuro daré a luz en este mundo un alma nueva. Este es en esencia la culminación de mi camino, dar nacimiento a un alma nueva, multiplicar la semejanza de Hashem en este mundo.

¿Qué es ansiedad [ jaradá ]? Explica el Baal Haturim , uno de los comentaristas de la Torá que explica la tradición y relaciona las apariciones de las palabras: “Sobre el verso ‘En coros [makhelot] bendijeron a Dios’, los sabios explican que son los niños por nacer que cantaron antes que todos”. ¿Pero qué tiene que ver con nuestro verso “Y viajaron desde Jarada y acamparon en Makhelot” ? Explica este sabio que la principal ansiedad es por la persecución de Egipto. Antes de la partición del mar rojo los hijos de Israel estaban ansiosos porque vieron a los egipcios que los estaban persiguiendo, tanto a los egipcios de carne y hueso al frente de los cuales estaba el Faraón rey de Egipto, como a su ministro [ángel], la fuerza espiritual de Egipto. (Es su raíz espiritual, un enemigo espiritual que es un ser existente, verdadero. Porque no sólo las personas que pueden ser vistas son las que persiguen, también hay algo espiritual real que persigue).

Esto es la ansiedad, tal como lo explica el Baal Haturim, y cuando Hashem realiza el milagro de la apertura del mar y surge el canto de agradecimiento y alabanza es Makhelot , el coro. O sea que el objetivo de la ansiedad era para llegar a la formación del coro.  

El Canto del Mar, un método para pasar de un estado de embrión y ansiedad a la tranquilidad y la seguridad

Cuando alguien se nos acerca presentando un estado de ansiedad, en nuestra calidad de consejero, psicólogo, o como lo queramos llamar, podríamos tener la posibilidad de echar mano a los fármacos. Pero nosotros no queremos darle a una mujer pastillas tranquilizantes sino una guía correcta para que pueda ayudarse a sí misma. Ante todo, es importante saber que entre los sistemas jasídicos, Jabad dice que no hay artilugios fáciles y exige que la persona solucione sus problemas psicológicos a través su propio trabajo y esfuerzo. Lo que caracteriza a Jabad de entre el resto de las demás corrientes es la expresión: “el trabajo a través del esfuerzo propio”.

Entonces llega la persona con sus problemas, y por supuesto se necesita un proceso, un trabajo de superación. Pero dijimos que las personas buscan segulot , algún objeto, frase o acción que tenga el poder de provocar aquello que deseamos. Y en la Torá se puede encontrar muchas opciones para esto, que alivia y endulza sin gran esfuerzo. Así se consigue rápidamente un buen consejo para endulzar la situación. Vimos hasta ahora que una segulá simple es el “Canto del Mar”. Efectivamente, está escrito en los libros sagrados que cuando una joven busca pareja y todavía no la encuentra, que diga este canto todas las mañanas con mucha intención.

En general, no sabemos cuál es la conexión entre las segulot y aquello que deseamos, sólo que es aceptado, experimentado y comprobado que funciona, pero en el tema que estamos tratando es más comprensible porque hay un respaldo en la Torá, si se quiere atravesar ( over , עובר ) rápido la ansiedad ( jaradá ) se debe llegar a makhelot , al coro. La situación de atravesar o cruzar al otro lado es un estado “embrionario” ( uvarí , עוברי ), todavía no es mi estado maduro y completo.

Para entender lo que es ubar (el feto dentro de la madre) traeremos otro ejemplo del Tania, el libro básico del Jasidut Jabad. Para despertar el amor y el temor hace falta meditar ( hitbonenut , de biná, “entendimiento”) ¿Pero qué sucede si la meditación no funciona? Esto no quiere decir que no sea verdadera, sino que actuó en la psiquis a nivel embrionario. Se ha logrado tener amor y temor pero en un estado embrionario, que todavía no se ha logrado dar a luz, aunque algo se hizo.

Meditación es la madre, y allí el amor y el temor están en estado embrionario dentro del vientre materno. También en este caso primero los nonatos recitan el canto. Este estado embrionario ya puede ser por sí mismo salir de la ansiedad hacia un lugar alegre, de silencio y seguridad. Entonces tenemos aquí una segulá hermosa, empezar a cantar un agradecimiento a Hashem.

El Canto de Devorá

En la Biblia, se puede hacer un paralelo entre el Canto del Mar y el Canto de Devorá. Por ese motivo el canto de esta mujer es la lectura de las escrituras ( haftará ) que se lee luego de la porción “Y envió”, donde está el Canto del Mar”. Ante todo notemos que el valor numérico de Devorá , דבורה , sumá 217 como Jaradá , casi las mismas letras, salvo que se reemplaza bet y la vav por la jet . Por lo que parecería que este canto también es un intento de superar la ansiedad.

En este relato, la mujer era más fuerte que su marido Barak hijo de Avinoam. No estaba seguro de sí mismo, y por eso tuvo que obligarlo a salir a la guerra, a infundirle una confianza absoluta de Dios. Era una profetiza, el origen del espíritu sagrado y de la valentía. Ella canta esta poesía que en cierto sentido es la más elevada de toda la Biblia, de acuerdo con los sabios.

La Segulá de la Providencia Divina – La Adivinación Sagrada

Tenemos entonces a nuestra disposición el esfuerzo personal y las segulot . Aunque lo primero es lo recomendable, las segulot también son algo bueno y las principales son las que obtenemos de la Torá. El consejero que se basa en la Torá debe tener un gran repertorio para ofrecer al paciente, como un cantante que tiene muchas canciones, pero lo principal es que debe cumplir con el pedido de “vivir con el tiempo”, con la porción de la Torá que corresponde ese día.

Por ejemplo, si alguien viene hoy a mi es por Providencia Divina, y debe estar conectado con Iosef el justo (quien relaciona todos los fenómenos de la psiquis con la dimensión temporal, como explicamos en otra parte) con la parashá de esta semana, con lo que acabo de estudiar o me dijeron (según nos enseñó nuestro maestro el Baal Shem Tov). Sobre Iosef está escrito (Bereshit 44:15) “…un hombre como yo puede adivinar”, y esto no es simple de entender, porque está escrito “no adivinarán”, y para poder diferenciar entre la adivinanza correcta de la negativa hay que ser un médico experto.

Está escrito en el libro Keter Shem Tov, que el médico experto puede y debe utilizar drogas mortíferas para curar, pero para poder curar con esos venenos hay que ser muy experto. También es así con el tema de la adivinanza. Cuando lo dice Iosef se está refiriendo a la profecía, no a la adivinanza prohibida por la Torá sobre la que está escrito “No habrá adivino en Iaacov ni magia en Israel”. De todas maneras, hay algunas cosas beneficiosas que por cierto no perjudican. No se aconseja en reemplazo del esfuerzo propio, pero para el que se encuentra con angustia y ansiedad seguramente no será perjudicial llegar rápidamente a los “coros”, y puede ayudar. De esta manera explicamos lo que trae el Baal HaTurim acerca de esta tradición.

Complejo (ansiedad) de persecución de los traumas del pasado

Ahora vamos a decir algo más profundo, que ya es parte del trabajo propio: de acuerdo con la explicación del Baal HaTurim, todas las ansiedades son síndromes de persecución, que la psicología moderna lo llama paranoia. En otras clases explicamos el vínculo entre las diferentes festividades hebreas y las enfermedades mentales. Cada festividad tiene el poder de curar una determinada enfermedad, y como la medicina homeopática, la forma que tiene Dios de curar es “similar con lo similar”.

render perfectamente bien el significado de cada festividad y vivirlo a pleno, cada uno en su momento.

La festividad de la paranoia es el Séptimo día de Pesaj. El primer día de Pesaj es salir de Egipto, de las restricciones y el encierro, curándonos de la claustrofobia. Pero el séptimo día de Pesaj es el complejo de persecución. Esto se evidencia cuando ya se hizo la mitad del camino luego de 21 travesías y se llega a Jarada, donde justamente se siente la ansiedad, en el medio se produce la crisis ante la duda de seguir adelante o volver. Pero la ansiedad se produce porque en la mitad del desierto aun siguen estando perseguidos. El pasado aun lo sigue persiguiendo. En general, ¿qué es lo que persigue a la persona que sufre de ansiedad?: Los traumas del pasado. En el momento en que se originó el trauma se sintió paralizado, no se podía mover, y ahora camina, avanza pero con el miedo de volver a paralizarse lo persigue. Continuará

MINDSET: LA MENTALIDAD

De la clase del rabino Ginsburgh para la escuela Torat Hanefesh de Psicología Judía,
11 Av 5773, Har Hatzofim , Jerusalén

…Ahora hemos dicho que consolación, nejamá, tambien significa cambiar nuestra mentalidad. En un verso está dicho que Dios no cambia su mentalidad:

“La Eternidad de Israel no se arrepiente y no cambia Su mentalidad
porque no es un hombre para cambiar Su mentalidad”
וְגַם נֵצַח יִשְׂרָאֵל לֹא יְשַׁקֵּר וְלֹא יִנָּחֵם, כִּי לֹא אָדָם הוּא לְהִנָּחֵם

Pero, como citamos antes de los sabios, el Todopoderoso quiso crear el mundo de una forma, con la medida del juicio, y luego cambio de idea y lo creó con la medida de la compasión. ¿Entonces cómo es esto? Al parecer fue con ambas. Si hay un número infinito de ascensos, y cada ascenso implica una inversión del entendimiento, entonces todo mi esquema conceptual se invierte a cada momento. Pero para el Todopoderoso ambas dinámicas existen en el momento presente, sin depender del tiempo. Lo que no cambia es que en cada fracción de segundo hay una nueva luz, un nuevo entendimiento. Primero creó el mundo con la medida del juicio, y luego añadió la medida de la compasión (que la hizo entonces preceder al juicio, como está dicho:

בְּיוֹם עֲשׂוֹת הוי’ אֱ־לֹהִים אֶרֶץ וְשָׁמָיִם
“En el día que Havaiá (el Nombre de la Compasión)
Elokim (el Nombre del Juicio) creó la tierra y los cielos)”

Ahora, después de todo esto, conectemos todo esto con un tema popular en psicología. En inglés lo llamamos mindset, דְּפוּס חֲשִׁיבָה en hebreo, o en español “mentalidad” o estructura de pensamiento. Las expresiones modernas en hebreo son usualmente traducciones del inglés u otro idioma. La personalidad más conocida en esta área es hoy en día es una profesora de la Universidad de Stanford llamada Carol Dweck.
Como el consuelo significa cambiar nuestra mente, nuestra mentalidad, nuestro esquema conceptual, explicaremos lo que se dice acerca de esto en el mundo y cómo entender esto basados en la Torá.

La Teoría de Juegos y La Política

Un ejemplo relacionado con el concepto de mentalidad, y presentado antes de la teoría de Dweck, proviene del profesor israelí Robert Auhmann, quien ganó el premio Nobel en economía por la teoría de juegos. Antes mencionamos la idea de la Guerra Fría (entre USA y USSR). Así como cada persona tiene su mentalidad personal, también existe una mentalidad colectiva, como la que rigió durante la Guerra Fría. La mentalidad colectiva usualmente es muy difícil de cambiar. A veces una mentalidad tiene cierto beneficio, como en aquél momento en que se pensaba que como cada una de las superpotencias tenía el poder de destruir el mundo varias veces si lo quisiera, no se atacarían uno al otro. Por supuesto esto fue benéfico, porque mantuvo el mundo en paz sin una guerra nuclear. Este es un buen ejemplo de cómo introducir el concepto de mentalidad. Un área importante en la teoría de juegos es la mentalidad aplicada a la política.

Normalmente, cada persona está confinada por una mentalidad particular, o una fijación que encuentran difícil de cambiar. Con respecto a una mentalidad colectiva, la mente de cada individuo tiende a concordar con esta mentalidad, que es como poner a la persona dentro de una camisa de fuerza. Nuestro problema es cómo cambiar ¿cómo cambiamos nuestra forma de pensar para que podamos traer al Mashíaj? Parece ser casi imposible cambiar la mentalidad actual del pueblo judío. Por eso, nuevamente, la primera área en donde la teoría de la mentalidad es útil es en la comprensión de la política.
Y también es útil en el estudio de un partido en el poder, y aquí hay algo nuevo. Si el partido en el poder no es flexible en absoluto, incapaz de cambiar su propia plataforma, aunque sea un poco al menos de vez en cuando, no puede sostener su poder. Esto significa que todo partido exitoso está sostenido por su crítica interna, siempre está cambiando su mentalidad. Por mucho que esto parezca contradictorio, llega un momento en que uno se cansa de una determinada forma de pensar. Así que este es un punto importante, que un partido tiene que tener flexibilidad dentro de su plataforma. El país que mejor muestra esto es los EE.UU, donde ninguno de los dos partidos puede mantenerse en el poder durante mucho tiempo porque ambos son inflexibles en sus convicciones. Y por eso el público cambia el partido en el poder entre uno y otro cada tantos mandatos.

La lucha contra el terrorismo


Una segunda área en la que la mentalidad es aplicable y útil es en relación a la lucha contra el terrorismo. Esto es algo muy importante para nosotros aquí en la tierra de Israel. La guerra en general tiene que usar una mentalidad flexible. Tienes que cambiar tu forma de luchar todo el tiempo, especialmente cuando la lucha es contra el terrorismo. Incluso tus políticas y normas de moral tienen que ser flexibles. Entre otras cosas, aquí en la Escuela de Psicología Torat Hanefesh, queremos desarrollar un modelo de lo que debería ser el funcionamiento del estado de acuerdo a la Torá, y por cuáles normas éticas de guerra debería regirse.

Como se ha dicho, es importante que estas normas éticas sean flexibles. Esto es difícil para alguien que está conectado a la ley judía en profundidad, porque la ley judía es aparentemente inmutable. Pero, para lograrlo debes comprender el sentido de consolación de Dios, de cambio de Su mentalidad de tiempo en tiempo. Hay que ver cómo El mismo ‘juega’ con las reglas del juego todo el tiempo.

La mentalidad en la Psicología

Ahora, todo esto era sólo una introducción para ver cómo todo esto se refleja en relación con la psique. En psicología se considera que hay dos tipos de personas. Un tipo se denomina persona de “mentalidad fija”, y el segundo se llama persona de “mentalidad de crecimiento”. El tipo de mentalidad fija es estático, y la mentalidad de crecimiento es cambiante y dinámica. El punto principal (que es muy popular en el mundo de hoy) es que los niños deben ser educados para tener una mentalidad de crecimiento, en lugar de una mentalidad fija. Hay muchos dichos de los sabios que apuntan a fomentar una mentalidad de crecimiento, pero uno en particular es:

יָגַעְתִי וְלֹא מָצַאְתִי אַל תַּאֲמִין…
“Me esforcé y no lo encontré, no lo creas, etc.”

Si alguien dice: “He trabajado mucho y no he tenido éxito”, no le creas. Si alguien dice: “No he trabajado mucho y he tenido éxito”, no le creas. Si alguien dice: “¡He trabajado mucho y he tenido éxito”, créele!1

Esta es la esencia de todas las mentalidades de crecimiento. Ahora la idea es que hay un tipo de persona que piensa que todo su éxito en la vida tiene detrás algún tipo de razón mística. Un ejemplo de esto en la cultura pop solía ser “El Secreto”. Sistema de mentalidad de crecimiento de Dweck ya mucho mejor.

Ahora, el tipo de mentalidad fija piensa que todo el éxito depende de los talentos o lo genes con que he nacido. Que en este sentido todo está predeterminado. El tipo de mentalidad de crecimiento siente que todo el éxito depende del trabajo duro (עֲבוֹדָה ). Si trabajas duro tendrás éxito; si no trabajas duro, no tendrás éxito. Si te afanas encontrarás, si no trabajas, no encontrarás, si encuentras sin esfuerzo, tampoco le creas. Sólo si has trabajado duro puedes creer que has encontrado (el éxito). Especialmente en el jasidismo Jabad, esto se llama trabajar con la propia fuerza, y no confiar en lo que se te brinde desde afuera (como un regalo que se te ha dado).

En el Pirkei Avot (La Ética de los Padres) hay un dicho relacionado con el anterior:

אִם אֵין אֲנִי לִי, מִי לִי. וּכְשֶׁאֲנִי לְעַצְמִי, מָה אֲנִי
“Si yo no soy para mí ¿quién será para mí? Pero si yo confío sólo en mí mismo
(es decir, confío en lo que me fue dado de nacimiento, mis cualidades innatas),
entonces ¿qué soy yo?”

Tienes que trabajar duro independientemente de lo que se te ha dado

Una vez más ¿cuál es el ejemplo en lo que respecta a la educación de un niño? Un niño tuvo éxito en algo. La madre le dice: “¡Oh maravilloso, eres tan sabio e inteligente!” Esta es una señal (un disparador subconsciente) que la madre está dando al niño. En el subconsciente le crea una mentalidad fija según la cual el éxito depende de cómo es, no de lo duro que trabajó. El padre sabio dice: “Maravilloso, debes haber trabajado muy duro para lograr este éxito.” Esta es una señal subconsciente para una mentalidad de crecimiento, según la cual todo depende de tu esfuerzo.

Implementando las mentalidades fijas y crecimiento

Cuando el Alter Rebe designó a su hijo, el Mitler Rebe, para enseñar a los jóvenes jasidim, el Mitler Rebe tenía exigencias muy estrictas, y cuando no las podía alcanzar, se producía una gran decepción en todos. Una vez, uno de los jóvenes jasidim le dijo al Mitler Rebe: “¿Cree usted que somos todos los hijos de tu padre (que podemos alcanzar tu nivel)”? Esta frase realmente lo conmovió. Más tarde, el Alter Rebe le dijo a ese joven jasid, gracias por educar a mi hijo, por enseñarle cómo ser un jasid.

La mentalidad de crecimiento es el libre albedrío, mientras que la mentalidad fija es el determinismo, aunque de todas maneras hay cosas que están determinadas. Tenemos ciertos rasgos innatos, por lo tanto es necesario el equilibrio, a pesar de que (como dice la teoría) el punto principal de la educación debe ser enseñar sobre el crecimiento, también se necesita el otro lado.

El Rebe Najman de Breslev también alimentaba la conciencia de la mentalidad de crecimiento de sus jasidim. Él les decía: “Todos ustedes deben tratar de ser como yo”. No digas que soy un tzadik, qué clase de alma que debo tener. Tienes que intentar tan duro como te sea posible para alcanzar el mismo nivel. La naturaleza de un judío es ser “un andante entre los que están parados.” Quien tiene una mentalidad fija tiene miedo al fracaso, pero aquel que tiene una mentalidad de crecimiento no. Sabe que un tzadik cae siete veces y se siete veces se levanta. Sabe que el fracaso es parte del esfuerzo en este mundo. Este es un punto muy importante. Como judíos estamos destinados a movernos, a caminar, estar entre los que se destacan.

Los reyes primordiales del Mundo del Caos

Todos los reyes primordiales murieron porque no tenían flexibilidad ni crecimiento. El crecimiento es un modo de pensar, y uno también tiene que tener la flexibilidad necesaria para pasar de una mentalidad fija a una mentalidad de crecimiento.
Ahora bien, hubo siete reyes que murieron y uno que no: Hadar2  Los siete murieron porque estaban inmovilizados con una mentalidad política que no podían cambiar. Como explicamos antes, tal actitud no puede persistir. Entonces ¿qué tenía de especial Hadar? Hadar significa “retornar”, que significa cambiar de opinión (הֲדָר בֵּיה , en arameo). Pero si no murió también significa que vio los juicios de forma diferente (vio la muerte de manera diferente). En la Biblia es mencionado el nombre de su esposa (los otros no): Meheitavel, מְהֵיטַבְאֵל , o sea que sin una esposa siempre estás en una mentalidad fija. Para tener una mentalidad de crecimiento, y con mayor razón para ser flexible entre dos modos de pensar, necesitas una esposa que te diga: “Puedes ser mejor”. Ese es el significado de Meheitavel. Puede ser que ahora estés bien, pero sin dudas puede ser mejor. Es llamada la “hija de Matred” (בַּת מַטְרֵד ). Siempre estaba dando vueltas alrededor de su cabeza (el significado de Matred es “asediar”). Y también se llama בַּת מֵי זָהָב , “la hija de las aguas de oro”. El agua siempre se está moviendo. Tienes que ser capaz de cambiar de opinión, de estar vivo, y la señal de estar vivo es estar siempre en movimiento. Esta es la propiedad de oro de la vida.

NOTAS

1 Meguilá 6b

2 Genesis 36:39

EL RECONDICIONAMIENTO DE LA BIPOLARIDAD (PARTE 1)

extraído del sitio hermano INTERINCLUSION

autor: rabino Asher Crispe

¿Se puede ser serio y estar relajado a la vez? ¿Puede el corazón llorar y ser feliz al mismo tiempo? ¿Puede el optimismo y la autocrítica coexistir? La salud psico-espiritual a menudo requiere de una capacidad para abrazar las tendencias opuestas que caracterizan gran parte de nuestra experiencia interior. Para despolarizar el yo es un acto de fe. En un contexto cabalístico, la fe se entiende como el poder del alma que trasciende los límites del intelecto y acepta la paradoja supra-racional. Nuestras habilidades cognitivas por otra parte funcionan sobre la base de un principio de exclusión que rechaza a los opuestos.

A la lógica clásica, en particular, le agrada las soluciones binarias esto/aquello, si/no. La vida es grandiosa o terrible. El término medio parece ser erosionado por la mente. Intelectualmente sólo podemos experimentar sólo un estado al mismo tiempo. Por el contrario, para la mística, la fe no se rige por el bit del sistema binario, el uno o cero, algo o nada en computación; pero sí a lo que se conoce como la el cuantum, el “qubit” cuántico. En su uso normal, un qubit representa un enredo de muchos estados en la escala de partículas sub-atómicas de tal forma que se encuentran superpuestas una con la siguiente. Es como decir que algo está dentro y fuera al mismo tiempo. Podemos apropiarnos de esta idea y traducirla al ámbito psicológico.

Las mareas de la vida son las modulaciones de un sólo mar. Nuestro mundo interior no siempre puede resolverse en los extremos uno u otro. La sutil percepción de la coexistencia de los estados psicológicos cree que están agrupados juntos. El “arriba” nunca está muy lejos de “abajo” y viceversa. Mediante la sustitución de esto/o por ambos/y, aprendemos a mantener unidos dos estados contradictorios del ser que no pueden ser entendido simultáneamente por los estratos de la lógica. Así comienza una rectificación esencial de la psique que nos conducirá a un equilibrio espiritual saludable.

Para bromear con esto un poco más, encontramos que cuando hablamos con nosotros mismos, a menudo caemos en la trampa de decir «yo soy esto o aquello. ‘ “Soy una buena persona” -por lo cual podríamos estar tentados a pensar que es todo lo que soy. ‘Yo soy feliz’ es ocasionalmente registrado como «yo soy sólo feliz “. O, de otro modo: “Yo soy una mala persona” descubre que posiblemente sólo soy una mala persona. Así también, “estoy deprimido” puede ser fácilmente confundido con “Siempre estaré por toda la eternidad deprimido”. Una declaración de euforia que “todo es impresionante” enjuaga toda traza rastros de algo que sea menos que impresionante temporalmente. Lo mismo vale para “todo es miserable”

Esta es una tendencia de la mente a generalizar y excluir todo aquello que no encaja con la imagen. Si las cosas son buenas, entonces se deduce que no son malos. Las emociones nacidas fuera de estos pensamientos son también de naturaleza binaria. Sólo podemos sentir una cosa a la vez. Si las cosas son buenas, entonces simplemente nos sentimos bien. Las multitareas no emocionales son las permitidas. En la forma común de reflexionar sobre nuestra vida, somos propensos a olvidar en los buenos momentos de la existencia de algo mas, por no hablar de estados de ánimo que directamente van en contra de los granos de dominación de los sentimientos. Una persona incluso podría preguntar: ¿hubo alguna vez un momento en que algo no era bueno? Todo es monocromático. Lo mismo vale para el otro extremo. Cuando nuestro propio mundo parece estar cayendo a pedazos, entonces todo adquiere la apariencia de fatalidad y pesimismo. En una situación poco saludable, polarizado el conocimiento es separado por la repulsión de los dos polos.

En realidad, siempre estamos en varios estados al mismo tiempo. Nosotros contenemos toda clase de tendencias opuestas. Nuestra confusión puede ser a veces ilustrada con humor.Hay un sketch del Monty Python Flying Circus, entre un grupo de escritores que captura la esencia de nuestra discusión de la siguiente manera:

Larry: Vuelve a esos asientos de inmediato. Sí, tú. El que está en el centro ¿qué estás pensando?

Segundo escritor: (pánico) Eeemmm… eeemmm…

Larry: ¡Vamos!

Segundo escritor: Splunge.

Larry: ¿El ha dicho splunge?

Primer y tercer escritores: Sí.

Larry: ¿qué significa splunge?

Segundo escritor: Significa …es una gran–idea–pero–posiblemente–no–y–yo–no–estoy–siendo–indeciso!

Larry: Bien. De acuerdo… (al tercer escritor) ¿Qué piensas?

Tercer escritor: Em ¿Splunge?

Larry: OK …

Primer escritor: Si. Splunge para mí también.

Larry: ¿Así que ustedes tres piensan splunge, ¿eh?

Escritores: ¡Sí!

Larry: Bueno, ahora estamos llegando a alguna parte.

En términos generales, muchos de los problemas del mundo real al que nos enfrentamos, ya sean espirituales o físicos, psicológicos o materiales, se derivan de algún tipo de desequilibrio. Una de las enseñanzas más importantes del Zohar (el texto clásico de la Cabalá) es el secreto de la matk´la o escala equilibrada (literario de (igual) peso). Para cada medida hay una contramedida. Las fuerzas contraequilibrantes ayudan a estabilizar a una persona y crear un equilibrio. Lo mismo es válido para un desequilibrio de sustancias o un desequilibrio de la energía. ¿Por qué está la salud vinculada al equilibrio?

Esto actúa dentro de otro concepto fundamental en la Cabalá que es llamado ratzo v’shuv o “correr y ret ornar ” . La totalidad de la Torá se refiere a esta tendencia bipolar y es equivalente al desafío de tratarla. Los cabalistas incluso enfatizan esto con un guematria (alusión numérica): Torá ( תורה ) es igual a 611 al igual que la expresión hebrea “correr y retornar” ( רצוא ושוב ).

¿Qué tiene de especial esta frase que es equivalente a toda la Torá? Podríamos responder afirmando que la totalidad de la Torá es en cierto sentido, hacer frente a una bipolaridad primordial que subyace a la condición humana, así como la totalidad de la existencia. En resumen: el largo es el avance y el ascenso, mientras que el retorno es la vuelta y el descenso. La carrera marca el fuerte deseo de una persona para mejorar, de ir más allá, de trascender. Por el contrario, la vuelta representa un paso atrás. Con todo nuestro esfuerzo para ser mejores a veces anhelamos correr hasta la perfección sólo para darnos cuenta de que es inalcanzable.

Frustrado por tener que volver a bajar desde la cumbre podríamos sucumbir a la ansiedad por el fracaso. Muchos se han estrellado después de haber logrado temporalmente un estado elevado. Al descubrir que no siempre podemos vivir en lo más alto puede causarnos una zambullida. La vida se define por estos altos y bajos. El problema es cuando más alta es la subida mayor es la bajada trayendo un giro demasiado radical entre los extremos.

Si una persona tiene la capacidad para mantener el equilibrio psicológico interno, entonces todo está en orden. Tal persona puede manejar los altos y bajos bastante bien. Estamos bien condicionados a aceptar que la vida está llena de baches. Estamos muy contentos de surfear las olas de nuestra experiencia en vez de dejar que nos ahoguen y tiraren de nosotros. En la filosofía jasídica, se representa como una aceptación tácita de un descenso en aras de un ascenso o incluso un ascenso por el bien de un descenso. Los problemas realmente comienzan cuando una persona carece de este balance inicial. Mantenerse en posición vertical en medio de los altibajos viene finalmente de una calibración interna del giroscopio.

En ausencia de equilibrio, perseverancia y mantenimiento del equilibrio, incluso en el corto plazo, tiene sus retos ¿Cómo podemos manejar bien las fluctuaciones psicológicas que son parte del curso de la vida cotidiana y más en los casos en que se tocan el extremo? El objetivo es la estabilidad mental, pero esto requiere un cierto nivel de comodidad con agitación. ¿Pueden los trastornos molestarme o puedo seguir relajado a lo largo del camino? ¿Cómo son de buenos nuestros amortiguadores?

EL RECONDICIONAMIENTO DE LA BIPOLARIDAD (PARTE 2)

extraído del sitio hermano INTERINCLUSION

autor: rabino Asher Crispe 1 de abril de 2011

¿Qué tan bueno es tu sentido del equilibrio? Con sólo mirar las fotos del artista en la cuerda floja Philippe Petit caminando sobre un cable delgado a 420 de altura entre las torres gemelas del World Trade Center en 1974 es suficiente para dar vértigo a cualquiera. Evidentemente este acto de equilibrio se encuentra en una categoría a parte. Como el objeto de un premiado documental reciente, Hombre sobre un Alambre (2008), Petit ha sobrepasado los límites una y otra vez con sus acrobacias inimaginables. Mantener la compostura a tales alturas, con el riesgo enorme de peligro de muerte parece estar más allá de la comprensión. Es fácil asumir que los temerarios son simples locos. Sin embargo, hay una lección aplicable para el resto de nosotros –una que nos pueda apoyar en los límites externos de nuestra capacidad psico-espiritual.

Nuestro bienestar a menudo se basa en contar con un centro de gravedad bien establecido. Encontrar nuestro centro de gravedad en la práctica implica el descubrimiento de la fuerza que nos ayuda a estar unidos. “Mantenerse unidos” como suele decirse, presenta el mayor reto al enfrentarse a situaciones extremas. Con tanto en juego, ser capaz de comprometerse plenamente, ser “todo en” y poniendo a un lado cualquier reserva no es tarea fácil. Cuando nos sentimos interiormente desequilibrados entonces se convierte en imposible. Demasiadas fuerzas nos están tirando en distintas direcciones por lo que es difícil corregir rápidamente el balance. Ante cualquier cosa a menudo sobre compensamos.

¿Cuántas veces te has metido en la ducha cuando el agua está helada? La respuesta automática clásica es girar el agua caliente al máximo hasta que por supuesto resulta que ahora está demasiado caliente. Con la piel ardiendo, una vez más nos excedemos y volvemos a girar el agua fría y el proceso se repite varias veces hasta que encontramos un confortable término medio.

Este enfoque podría causar en la mayoría de nosotros que nos caigamos del alambre. La sabiduría convencional sugiere que es mejor no subir tan alto al principio si existe la posibilidad de caer -en particular cuando algo en nosotros puede romperse. Está bien poner a prueba nuestros límites, pero también tenemos que tener una idea de lo que podemos maniobrar. Espiritualmente subir a las alturas está bien, siempre y cuando tengamos un sentido interno de paz y yendo dentro de la experiencia con el suficiente conocimiento de nosotros mismos. También es bueno saber cuándo descender. Los descensos controlados son obviamente preferibles a las caídas.

Al ofrecer algunas orientaciones para hacer frente al acto de equilibrio de la vida, varios cabalistas han señalado que el Sefer Ietzirá (El Libro de la Formación) emplea la terminología de “correr y retornar” para definir los extremos de la psique donde “retornar” señala la necesidad de estar conectados a la tierra y no dejarnos llevar por el “correr” hacia arriba. En el Sefer Ietzirá (1:8) nos encontramos con la nota de advertencia: “Si tu corazón corre, retrocede…” y aquí hay tres variantes textuales distintas en cuanto a la forma y la caracterización del retroceso: regresar “hacia atrás”, regresar a “el lugar” o regresar a “el uno”.

Lo que es más esclarecedor acerca de estas tres versiones del texto es la forma en que todos se complementan entre sí en la exégesis, la tradición de los comentarios de la Torá.

E n primer lugar, el sentido estar volando, de subir a los cielos a una enorme altura espiritual, intelectual o emocional, puede causar que la persona retroceda de retroceda de miedo. El sentido de retornar que nos dice volver no es más que una impresión instintiva de que hemos ido demasiado lejos al extremo y necesitamos una corrección de rumbo psicológico. ¿Tal vez debemos tomar las cosas con más calma o relajarnos un poco? ¿Tal vez deberíamos regresar de donde vinimos originalmente? Es como decir que nunca se debe salir a un viaje peligroso si uno no sabe cómo encontrar el camino de regreso a casa. No comprar un billete de ida. Reserve uno de regreso antes de siquiera despegar. Por otra parte no acepte despegar si tiene dudas acerca del aterrizaje.

En Segundo lugar – “volver al lugar” bien podría leerse como “regresar a mi lugar”. A primera vista esto podría parecer el equivalente de la primera versión, sin embargo hay una diferencia importante. En la primera opción, regresar es un reflejo automático. Nos vemos impulsados por un sentido visceral de peligro de correr por una excitación emocional. Uno podría pensar: “si dejo que continúe este arrebato emocional, entonces voy a perder el control”. Es como llegar al punto de sentirse como que en cualquier lugar es mejor para mí que aquí, porque no puedo controlar la alta intensidad de esta experiencia. Por el contrario, “regresar al lugar” es un reconocimiento consciente de a donde realmente pertenezco. Esto puede implicar o no, volver a mi lugar de origen.

Lo más importante es que sea el lugar al que pertenezco. Mi tiempo en el espacio exterior o en la montaña es impresionante y emocionante mientras dura, pero incluso en la altura yo sé que mi verdadera vocación es estar en la casa de abajo. La vida en el valle, la vida con la familia y amigos con todas las cosas cotidianas es el lugar para reincorporarse a la vida real, ahora que he sido inspirado por mi carrera emocional. Incluso puede ser que en virtud a haber corrido que ahora merezco encontrar mi lugar.

La sabiduría Talmúdica depositada en la Ética de los Padres (6:6) refleja esta idea con la frase “¿Quién es sabio? Aquel que conoce su lugar “. Conocer nuestro lugar en la vida es sin duda clave para encontrar el equilibrio. Gran parte de la tirantez de la condición bipolar proviene de querer estar en un lugar al que no pertenezco, en el papel de alguien que no soy. Las p ersonas extraviadas experimentan alienación.

Para la persona, alejarse de un sentido interior de estar en casa –específicamente de estar en casa con uno mismo– es arrancar un ancla esencial de nuestra personalidad. Al mismo tiempo, la propulsión a chorro que alimenta nuestro correr de aquí para allá, está provocada y derivada directamente del malestar de la carencia de un hogar. De todas las patologías del ser, una de los más difíciles de afrontar es la náusea del desarraigo, de no sentirse en casa. Del mismo modo, en el Libro de las Crónicas (I 16:27), el don de conocer nuestra condición social, de ser “dueño de casa”, está expresado como: “…fuerza y alegría en su lugar”. Ser capaz de ‘ubicarme”, de reconocer a dónde pertenezco, es una fuente de fortaleza y alegría.

Por último, la tercera opción es “volver al uno”. El “uno” significa realmente la unidad fundamental, el sentido de unicidad. A veces queremos renunciar a todo lo que tenemos por salir a la búsqueda de lo inalcanzable. Nos estamos escapando de todo lo que nos define. Nuestro perfil personal sugiere que tenemos un cierto bagaje, una personalidad pública, rasgos de carácter definidos, talentos y capacidades que “contiene” nuestra alma. Este es el ser encarnado. El “Yo” llena todos estos envases, esos recipientes descriptivos, las herramientas y el equipamiento de mi ser intangible.

Pero ¿por qué no podemos permanecer indefinidos? ¿Por qué no podemos ir por la vida no identificadnos o no asociados? ¿Tal vez soy ninguna de estas cosas? Nada realmente me puede contener. ¿Entonces no debería dejar todo atrás y permitir que emerja mi ser superior? Ascender a otro nivel de existencia -de completa unidad- soy uno con mi ser entero. No tengo partes, ni líneas divisorias. Esta es la carrera.

El retorno, por lo tanto, es totalmente contra intuitivo. La unicidad absoluta, el más verdadero ser, se lo halla específicamente abajo. Incorporar todo lo infinito e inexpresable de los misterios de mí ser en los envases de este mundo finito, en el atuendo de las ideas, el vestido de las palabras y las ropas de la acción, connota la unicidad vital. El equilibrio se deriva de aceptar que soy inmanente dentro del marco de mi vida abajo, mientras simultáneamente transcendente a todo eso.

Hay una simetría entre abajo y arriba. Más todavía, lo que está abajo debe aspirar a subir hasta lo que está arriba y lo que está arriba debe desear descender a lo que está debajo. Los extremos entonces se anulan. El ser está equitativamente distribuido entre arriba y abajo, las alturas y los bajos. Tengo que aceptar a ambos siendo yo, y al hacer

EL RECONDICIONAMIENTO DE LA BIPOLARIDAD (PARTE 3)

extraído del sitio hermano INTERINCLUSION

autor: rabino Asher Crispe

Muy a menudo nuestra experiencia interior es esquematizada como una serie de etapas que en conjunto conforman un proceso. En cada etapa existen dificultades especiales que superar y distintos métodos para hacer frente a esos problemas. De igual modo, hacerle frente a los problemas y tribulaciones de las experiencias bipolares –experiencias que nos afectan a todos en cierta medida– también deben ser tratadas en términos de un proceso.

En la filosofía jasídica, una de las enseñanzas esenciales del Baal Shem Tov (el personaje fundamental del jasidismo) describe a muchos fenómenos en la Torá y en la vida como un sendero a través de un proceso de tres etapas llamados sumisión, separación y dulcificación. A la luz de este modelo, las tres versiones textuales del Sefer Ietzirá que introdujimos en el artículo anterior ordenándonos “retornar” o “retornar a nuestro lugar” o “retornar al uno”, puede ser vistas en términos de este triple proceso.

La primera etapa, que requiere de la persona sumisión o sometimiento de sus (hasta el momento) impulsos inciertos, es una cuestión de disciplina. Estamos llenos de toda clase de conductas –algunas positivas y algunas negativas, algunas ambiguas y algunas claramente autodestructivas. Para empezar, simplemente necesitamos tener las cosas bajo control –ser conductores no conducidos. Si he ido demasiado lejos, el mejor curso de acción es “bajarse del caballo”, relajarse un poco.

Después de disminuir la presión que me produjo mi autosuficiencia, después rendirme, entonces puedo pasar a la segunda fase. Denominada etapa de “separación”, la idea es separar el tema que nos ocupa. Al aclarar lo que es bueno y lo que es malo en mi situación, puedo personalizar mi respuesta de la forma que mejor se adapte a mí. En el contexto de la discusión actual, esto significa rechazar los lugares a los que no pertenezco y aceptar los que sí. En otras palabras, la etapa de separación es un proceso de filtración para ayudarme a ser capaz de hacer una elección consciente.

Por último, en la tercera etapa, una vez que se ha completado el trabajo de las otras dos etapas, soy capaz de endulzar mi realidad en general y hacer que mi lugar en la vida funcione como la intersección sobre la que puedan encontrarse los extremos. No importa dónde me encuentre, soy yo mismo.

Más aun, para dar una vuelta de hoja a mi relación con determinado asunto, y darle un marco diferente, podemos consolarnos con la idea de que lo Divino está en todas partes por igual. La unidad de arriba y abajo es en sí misma la dulcificación de la severidad de la vida, el alivio del juicio y suavizante de la definición. La finalidad y objetivo del proceso es el retorno al uno, a la unidad. Hay un común denominador psicológico siempre y en todas partes.

Uno de los versos que bellamente capta esta recalibración del ser aparece en los Salmos (139:8) donde el Rey David toma conciencia de su propia superación de cualquier tendencia bipolar en su alma; “Si subiera a los cielos, Tú [Dios] estás allí, y si tuviera que hacer mi lecho en las profundidades más grandes, por cierto, Tú [Dios] estás allí”. Dios se encuentra en todas partes arriba y abajo. La realidad suprema entreteje todas sus dimensiones. Las alturas y las profundidades, huecos y picos, coinciden como formas de la autoexpresión Divina. Así también con la condición humana, hemos retornado a una solidaridad del ser y a una unidad con nuestra realidad, cuando los extremos de nuestra experiencia -de la que normalmente nos disociamos- son aceptados y convergen juntos uno con el otro. Nos reunimos con nuestra unidad subyacente, no importa en qué dirección nos dirigimos.

La tentación es decir que Dios está con nosotros sólo cuando las cosas están en lo más alto y suben . Por el contrario, en el curso de una espiral descendente tendemos a pensar que hemos sido abandonados. Estados de depresión, de caída, de todas las situaciones infernales que nos atrapan pueden ser registrados como una pérdida o ausencia, pero esto es sólo a un determinado nivel consciente. Si somos capaces de superar el shock inicial de sentirnos abandonado, podemos descubrir dentro de una dimensión más sutil de nuestro inconsciente, la presencia insospechada de lo Divino.

Al igual que una persona que ha estado esperando al lado de un ser querido en un momento de angustia, la presencia Divina se dice que nos acompaña en el exilio de nuestro sufrimiento. El problema es que a menudo estamos demasiado preocupados con nuestros problemas inmediatos como para notar esta presencia. La mitad de la batalla por salir de los momentos de bajón es ganada al darnos cuenta que alguien nos tiene en mente -una presencia que se preocupa por nosotros está mirando.

La idea de “Tú estás allí” significa que el infinito está aquí. No puede haber fin en el viaje hacia el infinito. La detección de lo infinito es lo que mantiene la aspiración constante y sin fin de seguir escalando. Siempre hay que seguir adelante. La complacencia nos pone en peligro. Pensar que hemos cruzado la línea de meta nos lleva a renunciar a la caza, a seguir empujándonos.

Ya se trate de fases de rechazar instintivamente el lugar equivocado o conscientemente encontrar el correcto, o incluso la eventual comprensión de ser uno mismo en cada lugar y en cada situación en la vida, tenemos que pasar por todo. Por otra parte, lo importante es “el proceso hacia ”, y no “la llegada a” . Cuando se asciende a los cielos trabajamos para subir más y más alto, el peligro real de caer surge al sentir que hemos llegado. Misión cumplida. Cuando pensamos que estamos comprendiendo algo que en verdad es ilimitado, cuando creemos que hemos llegado a nuestro destino, esto es precisamente cuando estamos expuestos a caer inmediatamente.

Así el proceso es la meta, un componente esencial para el reacondicionar la bipolaridad.

LA ACADEMIA DE LOS JUSTOS

La Academia de los Justos

Uno de las más famosas figuras en el mundo del Jasidut es Rabí Elimelej de Lizensk, a quien algunas veces se le refiere por el nombre del libro de su autoría: Noam Elimelej. Rabí Elimelej, junto con su hermano mayor Rabí Zushe, fueron discípulos del sucesor del Ba’al Shem Tov: Rabí Dov Ber de Mezeritch. Más tarde, Rabí Elimelej se volvió un Rebe por propio derecho –un estimado líder jasídico– asentado en el pueblo polaco de Lizensk. Algunos de los grandes líderes jasídicos de Polonia fueron discípulos suyos, tales como el Maguid de Koznitz, el Vidente de Lublin y Rabí Mendel de Riminov. Uno podría decir que toda la “rama” polaca del Jasidut proviene d Rebe Elimelej.

Su libro, Noam Elimelej fue publicado después de su muerte el 21 de Adar de 5547 (1787) e inmediatamente se volvió un volumen esencial en toda casa jasídica. Aún en nuestros días la tumba del Rebe Elimelej es un lugar de oración con muchas historias milagrosas asociadas a ella, y su libro Noam Elimelej es altamente apreciado y hasta usado por muchos como una segulá (remedio espiritual).

El Libro de los Justos

De todos los Rebes Jasídicos, Rebe Elimelej representa un modelo de tzadik (justo). En su libro el tzadik juega un papel promitente, tanto que es frecuente que se le refiera cariñosamente como “El Libro de los Justos”. Los sabios enseñan que cada año en Rosh Hashaná, son abiertos tres libros ante el Todopoderoso: El libro de los Justos, El Libro de los Intermedios, y El Libro del Malvado. En casi todas las páginas del libro Noam Elimelej, el lector abre algo que está relacionado con el servicio del tzadik y cómo este se aferra a su Creador para hacer bajar las bendiciones y abundancia al pueblo judío.
Pero, ¿qué hace un judío simple cuando aprende algo del Noam Elimelej en su mesa de Shabat? Podría sentarse, echarse para atrás y admirar el nivel de los tzadikim retratados en el libro, profundizar en las enseñanzas, o simplemente imbuirse de la esencia de la santidad que emana de este santo libro. Otra opción es que pueda también comenzar a cosechar las chispas de consejos para reforzar su propio servicio a Di-s. Cualquier opción que elija, la impresión general es que el Rebe Elimelej no nos está hablando directamente a nosotros. Los justos se sientan y disfrutan del resplandor de la Presencia Divina, y nosotros tenemos el privilegio de mirarlos y seguir sus pisadas.

El Libro de los Intermedios

Podemos entender mejor los altos niveles del Noam Elimelej si lo comparamos con el Tania, escrito por el Rebe Shneur Zalman de Liadi quien estudió en el mismo lugar de estudio junto con el Rebe Elimelej. A diferencia del Noam Elimelej, el Tania es explícitamente un libro de guía sistemática para cada judío, como el Rebe Shneur Zalman explica en la introducción. La intención detrás de la autoría del Tania fue ser un compendio de guía personal que le daría a aquellos que busquen consejo.

En resumen, el Rebe Shneur Zalman explica que volverse un tzadik es un regalo del cielo, pero ser un intermedio es algo que cada uno puede alcanzar. El intermedio en el Tania no es aquel que está en equilibrio entre mitad de mitzvot y mitad de los pecados, sino quien está completamente en control de sí mismo (“la mente controla el corazón”), y no transgrede ni el menor pecado –¡ni en la acción, ni en el habla y menos aún en el pensamiento! Sin embargo, pese a su aparente comportamiento justo, es llamado un “intermedio” porque aún tiene una tendencia equiparada hacia ambos: el bien y el mal –el alma Divina y el alma animal. La inclinación al mal aún existe y ejerce un gran esfuerzo para tentarlo y llenar sus deseos e ideas malvadas, pero a través del poder de su libre albedrío, y con la asistencia Divina una persona puede y debe siempre aprender del lado del bien. Un verdadero tzadik no es sólo aquel que incesantemente hace el bien, sino quien aún en las profundidades de su alma aborrece el mal y lo detesta. Como declaran los sabios: “ha matado su inclinación al mal”. Pero la persona con ambas tendencias ¡no debe engañarse a sí misma! Siempre debe estar preparado para la batalla para que pueda salir siempre victorioso.

Por este motivo el Rebe Shneur Zalman llamó a su libro “El Libro de los Intermedios” –el libro es una guía para cada uno de nosotros, quienes pueden y deben aspirar a alcanzar el nivel de intermedio. La tarea del tzadik también es mencionada en resumen en el Tania.1
“Porque el sustento y la vitalidad de la psique, el espíritu y el alma de las personas corrientes provienen de la psique, el espíritu y el alma de los tzadikim y los sabios que son los líderes del pueblo judío en su generación.

Sin embargo, a través del Tanya no hay duda de que el individuo está esperando servir a Di-s según sus propios impulsos e ímpetus. Los Tzadikim no están aquí para hacer el trabajo por ellos.

No hay contradicciones entre los dos libros, pero hay una diferencia en su énfasis, El Rebe Shneur Zalman ofrece una guía directa y demanda más y más esfuerzo de nosotros; mientras que el Rebe Elimelej nos da una visión dentro del mundo del tzadik.

Todo el mundo es un Tzadik

En nuestra generación necesitamos hacer una conexión más cercana entre el Rebe Elimelej y el Rebe Shneur Zalman. Mientras estemos discutiendo el servicio individual a Di-s, el consejo es seguir el Tania del Jasidut Jabad. Así, el servicio primario del Jasidut Jabad hoy no es qué hacer contigo mismo, sino cómo afectas las vidas de otros judíos, como usaba decir el Rebe de Lubavitch: “¡Sal afuera y enseña!” Ufaratzta, (וּפָרַצְתָּ ). Si sabes cómo ponerte los tefilín, sal a la calle y brinda ese privilegio a otro de realizar la mitzvá de tefilín. Si sabes cómo estudiar Torá, sal y establece una clase de Torá en tu vecindario. Más aún, debes actuar para cambiar el estado comunal actual del pueblo judío, como el Rebe gritó: “¡Hay que dar vuelta el mundo hoy!”

Mientras que nuestra postura principal sea con nuestros rostros hacia el exterior, para lograr el objetivo mesiánico del Ba’al Shem Tov: “Tus manantiales sean diseminados hacia afuera”, entonces todos tienen el poder de afectar a los otros, y todos estamos sirviendo como un “sustituto” para el tzadik. El poder de influencia del Tzadik, como el Rebe Elimelej nos enseña, está en ambos reinos, en el espiritual y en el material. Si ayudas a alguien que esté pasando por un problema financiero o das consejo a alguien que lo requiere, entonces estás usando en ese momento el sombrero del tzadik (por lo cual se nos recomienda el libro Noam Elimelej y estudiarlo). Entonces, no olvides quién eres, no te engañes a tí mismo, y por mucho que influencies a otros debes permanecer conectado a alguien que identifiques como un verdadero tzadik actuando en su nombre y como su emisario.

Entre dos justos

Uno puede pensar que todos los tzadikim son exactamente lo mismo, sin embargo, este es un error común de aquellos que ven las cosas desde lejos; como aquellos que piensan que todo “religioso judío” con su kipá y barba es un clon del mismo hombre… Sin embargo, aunque haya algunas cosas que son iguales, cada tzadik tiene su propio carácter y su propia forma de servir a Di-s.

Por ejemplo, los dos aspectos de un tzadik son mencionados en Cabalá como el “tzadik superior” y el “tzadik inferior”. El “Tzadik superior” es como la figura de Iosef, quien se eleva ligeramente por encima de la realidad, mirando todo desde lo alto y controlando lo que sucede. Por el otro lado, el “tzadik inferior” está más comprometido con la realidad y sufre por la obscuridad y las aflicciones que ve a su alrededor; pero aun así, permanece justo. El alma arquetipo de este nivel inferior es Biniamín (quien, al igual que Iosef, también es llamado “Biniamín el justo”), quien sufre por la desaparición de su hermano mayor, Iosef.

Aún el Rebe Elimelej, quien habla tan profusamente sobre el Tzadik, constantemente distingue entre los diferentes tipos de tzadikim, y en muchas ocasiones compara dos tipos diferentes, como en el siguiente pasaje:2

El mundo siempre está necesitado de dos tipos de tzadikim: Uno que siempre piensa en los mundos superiores y unificaciones, y constantemente agrega luz más y más elevada. El otro es aquel que siempre piensa en las necesidades de este mundo, que necesita ganarse la vida, bendición y vivir y todo lo demás que necesitan. Por medio de estos dos tzadikim el mundo existe.

Como ya hemos mencionado dos tipos de tzadikim, debemos mencionar otra maravillosa y amada figura jasídica junto con el Rebe Elimelej y el Rebe Shneur Zalman: el Rebe Levi Itzjak de Berditchev (a quien también se lo llama “el defensor del Pueblo Judío”). El Rebe Levi Itzchak de Berditchev también es de la misma casa de estudios donde estudiaron los otros dos sabios. El libro del Rebe Levi Itzjak es llamado “Kedushat Levi” (lit: “La Santidad de Leví”) y también es un agregado importante para toda biblioteca jasídicas.

Entonces, ahora hemos completado la lista de libros jasídicos que deben encontrarse en toda casa judía: Noam Elimelej, Tania y Kedushat Levi. Una indicación de estos tres libros seleccionados está en la frase de nuestras oraciones: “con idioma claro y tono sagrado” (declarada con la referencia al canto y la alabanza de los ángeles). “Idioma claro” (שָׂפָה בְרוּרָה , safá brurá) se refiere al Tania, que nos explica claramente todo lo que tenemos que hacer,3 “tono” (נְעִימָה , neimá) se refiere al libro Noam Elimelej (נֹעַם אֶלִימֶלֶךְ ); y “sagrado” (קְדוֹשָׁה , kedushá) se refiere al Kedushat Levi (קְדוּשַׁת לֵוִי ). Las últimas dos palabras están muy próximas, mientras que las primeras, que se refieren al Tania, están juntas por otro lado. El Kedushat Levi y el Noam Elimelej representan los dos aspectos del tzadik que nos sirven de inspiración y guía, mientras que el Tania es el libro del servicio del intermedio que se afirma entre los dos tzadikim

Ahora, para concluir hagamos un pequeño cálculo: si sumamos estas tres figuras, intermedio-tzadik—tzadik (בֵּינוֹנִי צַדִיק צַדִיק ) encontramos que suman 536. Pero ¡este número es exactamente igual al valor promedio de la suma de los tres libros Tania-Noam Elimelej-Kedushat Levi (תַּנְיָא-נֹעַם אֱלִימֶלֶךְ-קְדוּשַׁת לֵוִי )!

Todos en el pueblo de Di-s son justos, comenzando con el nivel intermedio, que se conecta a todos los tipo de tzadikim. Los intermedios se volverán tzadikim y traerán la bondad al mundo.

NOTAS

1 Capitulo 2

2 Noam Elimelech Parashat Vayechi, en la frase: “y Iosef tomó.”

3 Cuando nació el Rebe Iosef Itzjak de Lubavitch, su abuelo el Rebe Shmuel de Lubavitch lo bendijo diciendo que daría discursos jasídicos con un “idioma claro”.

DESCANSO FÍSICO Y ESPIRITUAL

DESCANSO FÍSICO Y ESPIRITUAL

Cada noche del viernes, hacemos kidush sobre el vino y decimos “Día sexto, y fueron terminados los Cielos y la Tierra”. ¿Existe un verso como este en la Torá? La respuesta es que no, no hay en la Torá un verso como este, ¡sino que son dos! Un verso dice “Y fue la noche y fue la mañana, el sexto día”, y a continuación dice “y fueron terminados los Cielos y la tierra y todas sus huestes”. En el kidush simplemente tomamos el final de uno y el principio del otro.

Pero aquí hay algo que me pide que lo explique. En los días anteriores hay versos parecidos “y fue la noche y fue la mañana, quinto día”, y antes “y fue la noche y fue la mañana, día cuarto”. Y así en cada día de la creación. ¿Cuál es la novedad en el sexto día? Que no está escrito como todos los días “día sexto”, “shishí”, sino “EL día sexto”, “hashishí”. Esto por supuesto les molestaba a los sabios de bendita memoria y preguntaron para qué hacía falta la hei extra. Sabemos que en la Torá todo es absolutamente exacto. ¿Qué agrega esta hei en el sexto día? Los sabios responden: “El sexto se refiere al sexto conocido”. No es ese sexto día cuando fue creado el hombre, y que no es tampoco el sexto día de la semana, sino el día sexto del mes. El mes de Sivan, ese seis de siván que iba a suceder 2448 años después que fue dicho y en el cual fue entregada la Torá.

Entonces la Torá viene a enseñarnos que el sexto día de la creación está conectado con el sexto día de Siván cuando se nos entregó la Torá. ¿Qué relación hay entre ellos? Al contrario, teóricamente no tiene ninguna conexión. Formulado de otra forma. ¿Hay algo que no fue creado en durante los siete días de la creación? La Torá, que estaba antes en la mente de Dios pero no había sido creada, ni escrita ni hecha. Dios escribió la Torá y nos la entregó. Por eso en hebreo se dice “Matán Torá”, nos obsequió la Torá, no así el resto del mundo, del cual está escrito “fue creado”, briat haolam iesh miain, la creación del Mundo ex nihilo, algo a partir de la nada. Esto es, antes de ser creado no existía, y cuando en el principio creó Elokim los Cielos y la tierra, fueron creados algo a partir de la nada. En cambio la Torá estaba, incluso mucho antes de que el mundo sea creado y de que nos sea entregada, pero estaba en la Esencia del Creador. Y Dios con su bondad nos regaló la Torá. Está escrito que Dios se la entregó a Moshé Rabeinu, y él por su amor a Israel nos la entregó.

Entonces si decimos que la Torá no fue parte de la Creación, sino que al contrario, nos fue entregada como obsequio, ¿cuál es la relación entre el sexto día de la creación del mundo que es el sexto día de la semana, y el sexto día de siván, de la Entrega de la Torá, que es algo completamente diferente? Más todavía, la Torá está por encima del mundo, y la Torá que estudiamos los judíos hoy en día, nos eleva por encima de la naturaleza y del mundo. Cuando Rabi Shimón quiso que caiga lluvia, ¿qué hizo? Le dijeron que el mundo necesitaba lluvia. Qué hicieron otros tzadikim cuando hace falta lluvia, como el famoso cuento de Joni el hacedor de círculos, hizo una promesa, le suplicó a Hashem, plegarias, etc. Pero Rabi Shimón cuando escuchó, dijo palabras de Torá, “qué hermoso y agradable, sentarnos los hermanos juntos”, lo explicó de acuerdo a la Cabalá y cayó lluvia. Esto nos ilustra que Rabi Shimón, que está a nivel de la raíz de la Torá, actúa e influencia sobre el mundo, no es parte de la creación, sino que la maneja y domina.

¿Entonces qué nos quieren explicar los sabios cuando conectan el sexto día de la creación con la entrega de la Torá? El sexto día Dios completó la creación. Pero nadie estaba satisfecho todavía. A pesar de que completó los Cielos y la Tierra de forma completa, maravillosa. La naturaleza estaba perfecta, no había problemas ecológicos, agujero de ozono, aire contaminado, y todo era verde y puro, maravilloso y perfecto. ¿Qué dijo Dios? Pongo una condición a la Creación, con los Cielos y la Tierra. Si el Pueblo de Israel acepta recibir Mi Torá, aunque sucederá dentro de 2448 años, ustedes seguirán existiendo, pero en caso contrario los vuelvo al estado del caos. Significa que a pesar de que los Cielos y la tierra son maravillosos y perfectos, no tienen el derecho a existir, porque depende de algo que sucederá dentro de muchos años. Y cuando el Pueblo de Israel vino y dijo “haremos y luego comprenderemos”, y recibieron sobre ellos el cumplimiento de la Torá, sin preguntas, incluso sin intentar comprender, primero recibir las órdenes, y luego de hacerlas que nos expliquen los motivos. Y así fue.

Y a esto alude la hei del sexto día, a pesar de que Dios terminó los Cielos y la tierra en el sexto día no piensen que en el sexto día se termina el asunto, hay que llegar a “el sexto día”, con la hei agregada, el día de sivan y entonces sabremos de verdad si tienen el derecho a existir.

Esta idea el rey David la resumió en tres palabras del libro de Tehilim: “la tierra temió y calló”. [Tehilim 76:9] El mundo tenía miedo de desaparecer, y llegó a calmarse y callarse. Desde que se creó el mundo hasta la entrega de la Torá, todo el universo temblaba de miedo, no tenía descanso, porque no sabía si tenía derecho a existir. Pero cuando el pueblo de Israel recibió la Torá llegó la calma y el descanso. Entonces vemos que el descanso es un socio del Shabat y la entrega de la Torá. Así como dijimos, que el Shabat trae descanso al mundo, ahora vemos que la entrega de la Torá trae también descanso al mundo.

Ahora llegó el momento de saber qué es descanso, menujá, מנוחה . Vimos que el Shabat tiene que ver con el descanso, la Torá, e incluso la redención tiene que ver con el descanso, y estamos en la víspera de Shabat que se bendice el mes de Siván [esto fue hace dos meses], cuando comienza la bendición y la abundancia del Siván, cuyo diamante en la corona es justamente la Entrega de la Torá, necesitamos meditar y comprender qué es el descanso, que tiene un lugar central en el Shabat, la Entrega de la Torá y la Redención.

Volvamos a lo que dijeron los sabios: en hebreo literalmente la frase dice “¿Qué era [lo que a] el mundo faltaba? Descanso. Vino el Shabat y vino el descanso.” Si decimos que al mundo le faltaba el descanso, y cuando llego el Shabat quedó perfecto. ¿En qué medida lo afectaba? En realidad no es una pregunta, porque la frase de los sabios hay que leerla en forma diferente, cambiando de lugar el signo de interrogación. “¿Qué era el mundo? Falta de descanso [reposo]”. Entonces no se habla aquí de una carencia, se habla de la situación, el estado en que fue creado. ¿En qué estado Dios creó el mundo? En un estado de falta de reposo. ¿Por qué lo creó así? No suena para nada bien. La respuesta es que el mundo fue creado en un estado de cambio y movimiento. Antes se creía que el cambio y movimiento era por ejemplo, si hay viento y las hojas se mueven. Pero hoy sabemos, que esta mesa que parece estable y podemos poner un vaso de café y no se derrama, su existencia es 100% movimiento. Partículas y energía que se mueven y no hay nada quieto. Y si, Dios no lo quiera, el mundo llega a estar en un estado de inmovilidad, eso es la muerte, no es lo que Dios creó.

El fundamento del mundo que creó Dios es cambio y movimiento. Piensen por ejemplo, si no hubiera “y fue la noche y fue el día”, cuando a la luz llamó día y a la oscuridad llamó noche, y así hay cambio de día en día, pero si no hubiera cambio, estaríamos en un día permanente y nunca llegara la noche, nos sentamos, vamos y venimos y nunca llega la noche, no se sentiría el tiempo. El tiempo se siente, se percibe al cambiar los días, y eso se produce porque hay día y hay noche.

Entonces hay cambio en el tiempo y movimiento en el espacio. Y no hay nada en el mundo que no esté en movimiento, ya sea aparente o lo aparente, y todo está sometido al cambio en el tiempo. Por eso ¿Qué era el mundo? Falta de descanso, porque el cambio y el movimiento son lo contrario del descanso, de reposo. Entonces ¿no es bueno que llegue el descanso!? Buena pregunta. Entonces si antes pensaba que cuando llegaba el Shabat llegaba el descanso, y eso me tranquilizaba, ¡ahora no me tranquiliza! ¿Entonces qué es ese descanso del Shabat?

Surge una pregunta: ¿En shabat no hay día y noche? ¿En Shabat el reloj no se mueve? Es verdad, que algunos jasidim acostumbran no llevar reloj en Shabat. Algunos no dicen buenas noches a la noche ni buenos días a la mañana. No es porque no son amables, sino porque dicen Shabat shalom, el Shabat de la noche es el mismo que el de la mañana, no están conectados con el cambio, no están bajo la tiranía del tiempo. Esta es una bella costumbre jasídica que conviene adoptarla, pero todavía no nos da la respuesta a lo que estamos preguntando. Porque en Shabat la lluvia sigue cayendo, los relojes avanzan, y hasta los electrones siguen dando vuelta, porque estuvimos de acuerdo que el universo carece de reposo.

¿Qué significa que “viene el Shabat viene el descanso”? La respuesta es que el Shabat es un estado del nefesh, alma. Dijimos antes que el universo tiene dos aspectos básicos: tiempo y espacio. ¿Cuál es el tercer aspecto, que es la condición para la existencia de todo lo que existe? Alma. ¿Qué pasa si dejamos que el universo siga existiendo con el tiempo y el espacio, el cambio y el movimiento, pero le quitamos la conciencia humana, la nefesh? No existe nada. Tal como no puede existir nada sin espacio, ni sin tiempo, (en tiempo cero no ocurre nada, y en cero espacio no ocurre nada), sin nefesh, que es el hombre, no ocurre nada. Por eso dijeron los sabios “no hay hombre que no tenga su lugar y no tenga su hora.”

Si es así, sabemos que Dios creó el tiempo y el espacio en un estado de cambio y movimiento, tiempo y espacio. En verdad, si una persona cambia de lugar, también se produce un traslado del nefesh, o sea falta de reposo. Pero si dijo que Hashem otorgó reposo el día de Shabat: ¿A quién se la otorgó? Al hombre, que fue creado el sexto día, que puede estar dentro del tiempo y el espacio, porque la realidad no cambia, y a pesar de eso está verdaderamente en un estado de reposo. ¿Por qué, cómo funciona? Y aquí hacemos una pregunta más profunda: ¿Qué es verdaderamente el reposo? Por supuesto no es la muerte, Dios se apiade, porque ese es un descanso transitorio, ya que volverá con la resurrección de los muertos. No es un estado pasivo. Estamos hablando de un reposo completamente diferente. Hablamos del reposo en medio de la corrida de la vida. ¿Cómo existe un reposo como este?

Ya dijimos que es un estado del alma. ¿Cómo se siente ese estado espiritual? Ya dijimos que hay un triángulo: el espacio, que es llamado “mundo”; el “tiempo”, que es llamado “año” y “nefesh”, que es la conciencia, el hombre. ¿Cuál de los tres afecta a quién? Si lo vemos de forma natural, ¿el tiempo y el espacio es algo que antecede al hombre o el hombre antecede al tiempo y el espacio? Primero Dios creó el tiempo y el espacio el primer día de la Creación, luego agregó a todas las criaturas individuales y el último ¿quién fue? El hombre, Adam. O sea que el hombre que fue creado de forma natural, es influenciado por el tiempo y el espacio. ¿Cómo lo influencia? Falta de reposo. ¿Qué era el mundo, y el mundo pequeño es el hombre? Falta de reposo. Un disturbio psíquico, un estado en que permanentemente carece de tranquilidad interior. Específicamente el hombre, porque los animales y el resto de la creación estaban bien.

¿Entonces qué aportó el Shabat, que trajo, a quién le trajo reposo? Trajo un descanso tal al hombre, que en vez de estar sometido y afectado por el tiempo y el espacio, él somete y afecta el tiempo. Por ejemplo: en el aula hay un niño bueno revoltoso, no deja de molestar, ¿qué le dirá el maestro? Siéntate por favor, cálmate. Pero si hay un niño hiperactivo, y molesta en el aula, el maestro sería muy tonto si le dijera que se siente en su lugar y se calme, porque sólo se aguantará un segundo. A un niño tal hay que realizarle un cambio, y solucionarle su problema que lo hace intranquilo.

Entonces, si decimos que al mundo le faltaba reposo, el reposo del Shabat no es simplemente decirle “cálmate”, o tómate una pausa. El reposo debe ser un cambio de estado. ¿Cómo cambiamos un estado? Demos un ejemplo: Cuando nos levantamos por la mañana, abrimos el periódico y leemos las noticias, o las escuchamos o las vemos. ¿Cómo influencia a la nefesh [nuevamente, alma o psiquis]? Falta de reposo, porque al enfrentarse a eso, estás dejando que los cambios de la realidad, en este caso las noticias, te influencien, te afecten el pensamiento, las emociones, y al final de cuentas cambian tu comportamiento. Y esto te lleva a una situación de crisis interior, psíquicamente, intranquilidad. Le tienes que prestar atención a infinidad de cosas que te atrapan y preocupan, y llegas a quebrarte en innumerables fragmentos.

Pero si te levantas a la mañana, y dices “Reconozco ante Ti, Rey viviente y eterno, que devolviste mi alma en mí, con cariño, grande es tu confianza”. Antes de la palabra “grande es tu confianza” hay un punto, que indica que en vez de que la persona de disperse en noticias, historias, se concentra en un único punto que es la fuente de todo. Ese es el reposo.

Entonces hay noticias, pero alguien tiene que producirlas. ¿Quién es el que “Renueva en Su bondad cada día el Acto de la Creación? El Uno y Único del universo. Entonces la persona tiene que decidir en qué se concentra. Si se entrega a disgregarse, romperse y quebrarse en fragmentos sometido a todo lo que cambia, a todo el movimiento del mundo, y deja que las ruedas de la realidad lo aplasten, Dios no lo quiera, se encuentra en un estado de falta de reposo. Pero si se eleva con todo su ser por encima de la realidad, porque sabe que todo fue creado para él, el hombre fue puesto como rey del mundo, entonces se une al Creador, que es Uno y Único, entonces puede observar todos los cambios, y en vez de ser influenciado por ellos, y carente de tranquilidad, puede dominarlos. “Fructificad y multiplicaos, llenen la tierra y conquístenla.” [Bereshit 1:28] Así le dijo Dios a Adam. Pone a la realidad bajo su mano, y dirige a la realidad.

Entonces me pregunto: ¿Es esto posible? ¿Es posible que el hombre, que es parte de la Creación, se eleve con sus propias fuerzas y se conecte con el Creador? Porque sabemos la regla de los sabios: “un preso no puede liberarse a sí mismo de la cárcel”. Por ejemplo, me creó dentro de la cárcel del mundo, el sexto día de la Creación, a pesar de que las condiciones eran las de un paraíso, pero es parte de la creación. ¿Cómo puede elevarse por sobre todo eso? La respuesta es que no puede. Por eso dijeron los sabios, “¿qué le faltaba al mundo? Descanso. O como dijimos “¿Qué era el mundo? Falta de reposo.” Y eso comprende a ese pequeño mundo que es el hombre. Y aquí comprendemos por qué el regalo es tan grande: “viene el Shabat, viene el reposo”.

¿Qué sucedió en Shabat? Hashem dejó de crear. En Shabat no salieron los periódicos, no había noticias, no se creó nada nuevo. Dios puso su atención en ningún asunto. Y así, de repente, la persona puede concentrar toda su atención, no en las criaturas que cambian, sino en el Creador, en quien no hay ningún cambio. “Yo Havaiá no cambié”.

Y así sucede con nuestro Shabat. A la persona, durante los días de semana, le toca sostener su hogar, realizar su misión en el mundo, y está ocupado con los asuntos del mundo, olam, que significa “ocultamiento”. Y también tiene que estar actualizado. Cierta vez el Rebe habló acerca de una noticia, refiriéndose a “¿eres de los que leyeron el periódico o los que escucharon a los que leyeron el periódico? No hace falta leer uno mismo el periódico y ver el noticiero, pero hay que estar actualizado, saber lo que sucede. Ahora, con el paso del tiempo, estás con los asuntos del mundo y te es muy difícil sentir al Creador Único, y por lo tanto difícilmente te encuentres en un estado de descanso, al contrario estás intranquilo.

¿Qué produce el Shabat, cuál es ese regalo del Shabat? Eleva a la persona a un estado de reposo. Una situación en que de repente todo se conecta, de repente siente que todo viene de Hashem Ejad.

Hubiera pensado, que si el Shabat es como un ascensor en el tiempo y en el espacio, me eleva por encima de la realidad, y me lleva a una experiencia y una sensación interior de UNO, es como la experiencia de la persona que pone la mano en los ojos y dice “Oye, Israel, Hashem Elokeinu, Hashem Ejad. ¿Por qué se pone la mano sobre los ojos? ¡Para no ver las noticias! ¿Pero cuál es la dificultad que hay en esto? ¿Qué pasa en el momento en que saco la mano de los ojos? Aquí hay que saber, que justamente en este contexto viene la Torá. Dijimos que dos cosas traen reposo al mundo: el Shabat y la Torá. ¿Cuál es la diferencia entre ellos? El Shabat lleva a la persona al descanso en una primera etapa. ¿Cuál es esa etapa? Elévate por encima de la realidad, tápate los ojos, apaga la radio, deja entrar al Shabat, desconéctate de la realidad, o mejor dicho, elévate por sobre la realidad. Y tienes el poder para hacerlo, porque Hashem nos ha dado el Shabat. Y al elevarnos, podemos ver cómo todo está conectado con Dios, entonces sientes tranquilidad, estás en reposo. Hay cambio y movimiento, los electrones dan vuelta, pero tú estás por encima de ellos. Hay noche y día, pero estás por encima del tiempo en Shabat. ¿Por qué? Porque Hashem te permite conectarte con él por encima del tiempo.

Pero… ¿qué voy a hacer el domingo, ¿qué hago cuando se termina el Shabat? La Torá significa instrucción, enseñanza. ¿Y la instrucción de la Torá es para los ángeles o para los seres humanos? Los seres humanos. ¿Para los tzadikim-justos, o los beinonim-intermedios y los reshaim-malvados? Para todos, porque tzibur, צבור , “comunidad”, son las iniciales de “tzadikim, beinonim y reshaim. ¿La Torá nos da instrucciones sólo para situaciones de kedushá, como el Shabat, las festividades, o sólo para un lugar sagrado como la Tierra de Israel? Nos da instrucciones para cada instante del tiempo, y para todo rincón del mundo.

Por eso, cuando un judío recibe instrucciones de Hashem Bendito Sea qué hacer aquí y ahora, y luego se encuentra en una situación diferente, y nuevamente recibe una instrucción de Dios qué hacer aquí y ahora, y luego una tercera situación y nuevamente recibe una instrucción de Hashem qué hacer aquí y ahora. Y si no le queda claro, “hazte un rabino y quítate la duda”, en el rabino le enseña cuál es la voluntad de Dios. ¿Qué le produce esto a la persona? Incluso cuando pasa de una situación a otra, en vez de que lo afecte y le falte reposo, en vez de que tenga intranquilidad interior que lo quiera y lo rompe en pedazos, en esencia está concentrándose en el mismo punto, porque en toda situación, estado y momento se encuentra en el mismo punto. ¿Cuál es ese punto? Cuál es la instrucción, qué quiere Dios. Y no se pregunta qué quiere Dios porque está fuera de la realidad, no está actualizado de las noticias, al contrario, es el más actualizado. Y por eso se pregunta qué quiere Dios en esta nueva situación. Su vecino se rompe la cabeza porque ayer fue así y hoy es diferente; todos los comentaristas, los que miran en los astros, ayer dijeron a y ahora todo se transformó en b. ¿Qué hago yo ahora? Pregunta el vecino. Pero el que mira en la Torá, ayer se preguntó qué quiere Hashem y tuvo su respuesta, hoy tuvo su respuesta, y sabe que mañana también tendrá su respuesta, porque la Torá es justamente para dar instrucciones.

Y desde el momento que vino la Torá al mundo, nos permite tomar ese reposo del Shabat y llevarla a todos los días de la semana, a todo instante del tiempo y a todo rincón de espacio. Y esa es la razón de que la Torá fue dada en el desierto, en el lugar menos esperado, en el lugar donde no se asientan las personas, donde no hay tranquilidad de pensamiento, no es un lugar para las personas normales. Las personas no están allí, solo las personas que perdidas. Y justamente también allí hay instrucción, también allí la Torá tiene lo que decir, porque si la Torá no tuviera lo que decir en el desierto, qué le sucedería a la persona que se encuentra de repente en el desierto, estaría intranquilo, carente de reposo. Y la Torá trae el reposo en toda situación posible. No importa si estás en el lugar más sagrado como el Kodesh Hakodashim el día de Iom Kipur, o si estás perdido en el medio del desierto. Si diriges tu mirada a Hashem Bendito Sea, y le pides instrucción, Torá, descubres que recibes allí mismo en el desierto la Torá.

Este es el verdadero descanso. Por eso que rezaremos en Shabat, después de hacer kidush, bendeciremos el pan, y haremos la bendición final de la comida, bircat hamazón, le pediremos a Hashem Bendito Sea, “que el Misericordioso nos otorgue el día que será todo Shabat y descanso para la vida eterna”. ¿Qué nos quiere decir? Hoy, para que esté conectado al Shabat y la Torá, para que esté en un estado de reposo, para que resuelva este disturbio psicológico, esta falta de tranquilidad permanente, necesito un médico. Moshé Rabeinu fue un médico, el Mashíaj es un médico, Rebe es un médico, un médico del alma. Pero desde el instante en que llega la redención, todos seremos sanos, tal como fue en la Entrega de la Torá, cuando todos los enfermos se curaron, los ciegos vieron, los sordos oyeron, y los discapacitados recuperaron sus capacidades. Moshé Rabeinu dejó de tartamudear en la Entrega de la Torá.

Entonces, el punto es que ese día que será por siempre Shabat y descanso para la vida eterna, que es el día de la Redención Final, el reposo se transforma en la realidad normal, el estado natural. Hoy tenemos que prepararnos para llegar a eso. Prepararnos para Shabat, prepararnos para el estudio de la Torá, estudiarla con esfuerzo, recibir la Torá con alegría e interiormente. Pero en el instante de la redención se transforma en algo natural. Y por eso cuando ahora nos preparamos para el Shabat que bendecimos el mes de Siván, el rosh Jodesh Siván, para la festividad de la Entrega de la Torá, tenemos que recordar, que la Torá es entregada justamente en el desierto, en ese lugar en que el ser humano se siente perdido, donde siente desesperación, en ese lugar donde uno piensa que nunca hubo una persona allí, y quizás Hashem no está conmigo, no lo veo. Tengo que recordar que justamente acá Hashem me da la Torá. Y eso se consigue sólo a través de “te esforzaste, lo lograste”. Porque si te esforzaste y no lo lograste, no lo creas”, pero “si te esforzaste y lo lograste, créelo”.

Terminaremos con esto. Nos preparamos para la festividad de Shavuot, y para prepararnos de forma adecuada hay que programar las cosas con tiempo suficiente, una de las cosas más importantes a las que hay que prepararse en la festividad de Shavuot, es traer a todo ben o bat Israel, incluyendo bebés en el vientre materno, que oigan los Diez Mandamientos y la lectura de la Torá en la Shavuot. Allí se lee la Torá, y recibimos la fuerza para vivir en reposo, que lleguemos al día en que será Shabat por toda la vida eterna.

(NOTA DEL TRADUCTOR:

Esta maravillosa enseñanza fue brindada por el rabino Jaim Iosef Ginsburgh, rosh Ieshivá Ramat Aviv, Israel, hijo del rabino Itzjak Ginsburgh, en la víspera del Shabat mevarjim mes de Nisán 5775, pocos días antes de la fiesta de la Entrega de la Torá.

Se las brindamos a ustedes esta víspera de Shabat Vaetjanán 5775, 15 de Av, Tet Vav del mes de Menajem Av, el día más feliz del año junto con Iom Kipur. En él las jóvenes en Israel salían en canto y baile a mostrarse para encontrar a su esposo. Que sea para inspiración y buena hora para que se cumplan esos deseos, y todos los deseos que tenga cada uno, que nos alegremos encontrando al que completa nuestra alma, El Rey de reyes de reyes, el Creador bendito Sea.

Fue traducido directamente del video, y hay muchos errores, sepan disculpar, y quien quiera corregirlo, sea sobre él o ella bendición, para ser publicado y de bendición para muchos.

Dedicado a la que ama mi alma, Lili Rivka, en el aniversario 38 de nuestro casamiento frente a Hashem, motzaei Tu Beav, que este año cae Shabat Vaetjanán. Jaim Mates Frim)

EL FESTIVAL DE PURIM
Y ALGUNAS SUGERENCIAS PARA ENVEJECER DE MANERA DIVERTIDA

Extraído del libro del Rabino Ginsburgh “La Chispa en Tus Ojos” – Remedios Cabalísticos para la Preservación de la juventud y la Memoria

Cuando se trata de alegría, Purim es la fiesta más evidente. Es el momento del año en que se llega al nivel más alto de júbilo, como dice el verso en el Libro de Esther: “los judíos tuvieron luz y alegría y felicidad y honor.”1 En Purim alcanzamos un nivel que está por encima de todo recuerdo y suele ser inalcanzable. Este es el nivel de “no saber”, señalado en la historia del mendigo ciego del cuento de los Siete Mendigos de Rabi Najman.

Al recordar cada año la alegría original de Purim, traemos esos eventos verdaderamente de nuevo a la existencia. Al final del libro de Ester el versículo dice: “estos días son recordados y suceden en cada generación.” El Arizal2 interpreta esto en el sentido de que si los eventos de Purim se recuerdan correctamente, entonces el tiempo es “rememorado”, es llamado nuevamente al presente. Los acontecimientos que recordamos vuelven a a suceder en este mismo momento, incluso con más fuerza que cuando sucedieron por primera vez. Por lo tanto, Purim nos enseña que el verdadero poder de la memoria se encuentra en recordar algo lo suficientemente bien como para asegurarse que los eventos son en realidad llamados a nuestro presente y ocurren una vez más.

Recordar una situación determinada nos da el poder de rectificarlo.3 Esto es especialmente cierto con los recuerdos desagradables. Mientras que los recuerdos felices evocan emociones positivas, porque nos recuerdan los acontecimientos alegres que tuvieron lugar, los recuerdos perturbadores nos ofrecen la oportunidad de revivir los acontecimientos y rectificar la raíz de las emociones desagradables que invocan. Esta idea se hace más potente cuando añadimos el famoso dicho del Baal Shem Tov que “Una persona se encuentra allí donde están sus pensamientos.”4 Cuando uno piensa o recuerda un acontecimiento del pasado, uno realmente regresa en el tiempo para volver a experimentar ese momento.5

Otro elemento importante de la memoria en el libro de Ester, que se produce en el punto de inflexión crucial del libro, es cuando el rey Ajashverosh pide sus crónicas, o el “libro de memorias”.
Incapaz de dormir, el rey estaba profundamente preocupado de que se había olvidado un evento importante (tal vez deliberadamente lo había puesto fuera de su mente y olvidado, como el mayordomo cuyos sueños interpretó Iosef). En el sueño uno se libera de las pruebas y tribulaciones de la vida real, y se olvida de todos los dolores que tiene, pero Ajashverosh daba vueltas en la cama, incapaz de relajarse y dejarse ir a la deriva en los brazos del olvido. En el fondo, sabía que había olvidado algo que era muy importante para él, simplemente no podía recordar qué era! El rey pidió que le sean llevadas las crónicas reales para ver lo que había olvidado. El Talmud6 afirma que Ajashverosh sospechaba que en ese momento su vida estaba en peligro. Inconsciente estaba “rememorando”, trayendo de nuevo al presente aquella trama palaciega de la cual Mordejai lo había salvado. Sin embargo no salió a la superficie en su conciencia hasta que le fueron leídas las crónicas. Fue entonces cuando se dio cuenta de por qué estaba tan perturbado y recordó que aún no había recompensado a Mordejai por salvar su vida.

Una enseñanza sumamente importante que aprendemos de esto es nunca olvidarse de recompensar a la gente por las cosas buenas que hicieron por nosotros.

No es Un Asunto de Monos

La letra hebrea asociado con el mes de Adar en el que ocurre Purim es la letra kuf (ק ), cuyo nombre también significa “mono” (קוֹף ).7

En Eclesiastés, el rey Salomón, el más sabio de todos los hombres, se refiere a siete “vanidades”,8 a partir de lo cual el Midrash9 traza las siete edades del hombre desde el nacimiento hasta la vejez: “al año de edad es como un rey en su carruaje, y todo el mundo lo abraza y lo besa, etc.”

En contraste con las primeras vanidades, que aparecen en la frase repetida: la “vanidad de vanidades” (הֲבֵל הֲבָלִים , hevel havalim), la séptima y última “vanidad” (relacionada con la vejez) está en la frase “todo es vanidad” (הַכֹּל הָבֶל , hacol hevel). Esto alude a dos posibilidades: una podría ser “todo (הַכֹּל , hacol) o nada (הֶבֶל , hevel).” A medida que se envejece, uno vuelve a ser un rey, o se convierte en un mono: “…Cuando se hace anciano, se vuelve como un mono. Esto dijeron con referencia a los ignorantes, pero de los que estudian Torá dice el versículo: “Y el rey David se volvió anciano”10, a pesar de que era viejo, todavía era un rey “11

“Todos los séptimos son queridos”12 y puesto que la vejez es la séptima etapa de la vida, es de esperar que sea el momento más preciado de todos. Este midrash hace hincapié en que todo depende de lo que hagamos con ella.

Aunque cuando somos mayores puede que ya no seamos capaces de realizar las mismas travesuras que hacíamos cuando éramos jóvenes, a medida que el cuerpo se vuelve más arrugado y encorvado hasta puede parecerse a un simio (¡en el mejor sentido posible, por supuesto!).

El lado positivo de ser un mono es que el mono que es un imitador, como en “Lo que el mono ve, el mono hace”, y podemos utilizar nuestros rasgos simiescos para emular los propios atributos de Dios. Cuanto más nos parecemos al Todopoderoso, nuestra experiencia de “mono” es mejor. Así, a medida que envejecemos, podemos o bien degenerar en un mono (tanto que no necesitamos ponernos un traje de gorila en Purim!),13 o (si tenemos suerte) nos convertimos en un calco del Rey de reyes, emulando Su sendas.14
Otro significado de la palabra “mono” (קוֹף ) está en la expresión “el ojo de una aguja” (קוֹף הַמַחַט , kof hamajat). Uno de los sueños más ridículos que el Talmud menciona es soñar con un elefante que pasa por el ojo de una aguja.15

Sólo el hilo de coser más fino puede pasar por el ojo de una aguja para coser las piezas de tela y hacer una vestimenta. Mientras sigamos reteniendo nuestro sentido del ser en toda su elefantina magnitud, será imposible unir las piezas en una sola unidad. Al cultivar el desinterés y la disminución de nuestro ego a lo largo de la vida, podremos llegar a ser lo suficientemente pequeños como para pasar por el ojo de la aguja. En la vejez, podremos entonces coser todas las experiencias de la vida para unirlas y así formar una entidad completa. Entonces seremos capaces de mirar hacia atrás y percibir cómo la Unidad de Dios nos ha acompañado a lo largo de nuestras vidas.

Llegamos a la etapa final de este viaje a través de la vida, ligando a nuestro mono sagrado con el Rey de reyes a través de la mitzvá de emular a Dios. Entonces salimos ilesos del lado de las “cáscaras” impuras y nos deslizamos hacia el lado de la sacralidad pura.

En la Torá, Abraham es llamado “el hebreo”16 (הַעִבְרִי , haivrí), que alude al hecho de que “el mundo entero estaba en un lado y Abraham estaba del otro lado.”17 Él fue el primero en ser descripto como “anciano”, lo que significa que logró pasar por el ojo de la aguja.18 Pero eso no quiere decir que Abraham era pequeño! El versículo dice que “El hombre [Abraham] fue el más grande de los gigantes”,19 como afirman las enseñanzas cabalísticas, “quien es pequeño, es grande”.20

NOTAS

1 Ester 8:16.

2 Según cita Rabi Jaim Iosef David Azulay (el Jidá) en su libro Lev David.

3 “Y estos días son recordados y suceden en cada generación” (Ester 8:16). A pesar de que el verbo “suceder” (לַעֲשׂוֹת , laasot) generalmente significa “hacer”, a menudo se interpreta en el sentido de “rectificar”, por ejemplo, Rashi, en Génesis 1:7.

4 Keter Shem Tov 1, 173; ibid, Apéndice 48.

5 La siguiente anécdota relatada por la suegra del editor con respecto a su padre, el rabino Iaakov Kahan, ilustra bellamente esta idea: Una vez, en un día de viaje en Israel, cuando el rabino Kahan tenía unos ochenta años, empezó a contar historias sobre su juventud, cuando estudió en la famosa Ieshivá Telz en Lituania. Durante el viaje, alguien le preguntó a Rabí Kahan, “¿Sabe usted dónde acabamos de estar?” (En referencia a su ubicación actual en Israel) Rabí Kahan respondido con gran entusiasmo, “¡Por supuesto que sé lo que hemos hecho, hemos estado en Telz!”

6 Meguilá 15b.

7 Sefer Ietzirá cap. 5 mishná 3 y 5.

8 La palabra “vanidad” (הֶבֶל , hevel) aparece cinco veces en el primer verso de Eclesiastés. De esas cinco, aparece dos veces en plural (הֲבָלִים , havalim). Como el plural es un mínimo de dos, esto equivale a siete “locuras” en total.

9 Kohelet Rabá 1:1.

10 Reyes I, 1:1.

11 La suma de “mono” (קוֹף , kof) más “rey” (מֶלֶךְ , melej) es 276, ¡el valor numérico de “vida eterna” (חֲיִים נִצְחִיִים , jaim nitzjim)!

12 Vaikrá Rabah 29:11.

13 De hecho, el Midrash nos enseña que debido a que mató a su hermano Hevel, los descendientes de Caín degeneraron en simios. Ver nuestro artículo “Involución del Ser Humano –Una Visión Mística de los Primates”; (en preparación)

14 Véase el capítulo cuatro con referencia a la compasión.

15 Berajot 55b.

16 Génesis 14:13.

17 Bereshit Rabá 42:8.

18 Una alusión a esta fascinante idea es que el valor numérico de “Abraham” (248,אַבְרָהָם ) es igual a la frase, “el ojo de la aguja” (קוֹף הַמַחַט , kof hamajat). Además, el valor numérico de “el ojo de” que también significa “mono” (קוֹף , kof) es igual al valor numérico de “espacio” (מָקוֹם , 186) que equivale a 3 veces 62, el valor de “aguja” (הַמַחַט , hamajat); es decir, una proporción de 1:3, lo que significa que la relación de “la aguja” a “Abraham” es 1: 4.

19 Ioshúa 14:15.

20 Zohar Bereshit , Parashat Jaiei Sará 122b.

PENDIENTE DE REVISION CATEGORÍA TRABAJO PSICOLOGICO

https://www.inner.org/Chassidic-Psychology/Part1-The-Wondrous-Advisor-Advice-from-the-Tree-of-Life

en la Hoja 6 no he traducido como comportamiento, derej eretz, porque parece desde la versión inglesa que se opta por una traducción literal, y parece que se quiere orientar el significado hacia rectificación de rasgos de carácter.

PSICOLOGÍA JASÍDICA

CATEGORIAS DE TRABAJO PSICOLÓGICO

El Consejero Maravilloso: El Consejo del Árbol de la Vida

-Introducción-

La dirección de nuestra formación – ” El Consejero maravilloso”

Por Providencia Divina hoy es el 27avo de Tamuz. Hay una tradición de que hoy es el cumpleaños de Iosef. En nuestro libro, Transformando la oscuridad en luz, escribimos que Iosef es el arquetipo de un psicólogo, o consejero, que ayuda a las personas interpretando sus sueños; ayuda a las personas a descubrir quiénes son y les ayuda a resolver sus problemas psicológicos.

Tuvimos algunas deliberaciones sobre cómo debería llamarse el curso de estudio en nuestra escuela. ¿Cómo debería nombrarse a un graduado del programa? ¿Debería ser un terapeuta, un consejero, un asistente? Para usar la nomenclatura de la Torá, el mejor término es un consejero. Incluso el mismo Mashíaj es llamado “un consejero maravilloso”[1], pelé ioetz,  (פֶּלֶא יוֹעֵץ ), cuyo valor es igual a la palabra “médico” (רוֹפֵא ), lo que sugiere que todo médico debería ser un consejero maravilloso. La parte maravillosa implica que el consejo proviene de una fuente sobrenatural.

La raíz de consejo y consejero en hebreo es “árbol”, etz, (עֵץ). En el Jardín del Edén – el origen de la humanidad – había dos árboles, el Árbol de la Vida y el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. El pecado primordial de la humanidad fue comer del Árbol del Conocimiento antes de comer del Árbol de la Vida. La Torá afirma que una vez que se invierte el orden, no es bueno comer del Árbol de la Vida. Pero, si el primer hombre hubiera encontrado su verdadera esencia, su verdadero yo, por medio de la integración (comer) del Árbol de la Vida, también tendría la capacidad de refinar el Árbol del Conocimiento – al no saborear el mal mezclado en él (así es como explica el Mei Hashilo’aj).

Dado que hay dos árboles, se deduce que hay dos tipos de consejos, dos tipos de tratamiento psicológico. Un tipo se origina en la vida todo abarcadora – a esto conectamos el concepto de “vida eterna”. El segundo tipo proviene de un lugar de conocimiento o conciencia, pero contiene una mezcla de bien y mal. Su éxito se basa en la capacidad de distinguir adecuadamente entre el bien y el mal, guiando así al aconsejado por un buen camino. Pero normalmente, incluso el consejero no puede distinguir adecuadamente entre ellos, por lo tanto, la mayoría de los consejos ofrecidos por los terapeutas son mixtos. En nuestro programa destacamos la necesidad de rezar para que los consejos se originen en la vida y no en la mezcla del bien y el mal.

En cada consejo que damos a alguien puede haber una mezcla de bien y mal. Al igual que cuando se creó la luz, al principio, la luz y las tinieblas se mezclaron. Debido a esta mezcla, mi consejo no hace avanzar ni a mi asesor ni a la humanidad en general, hacia la verdadera meta del Mashiaj. El hecho de que las personas tengan problemas es aparentemente positivo porque las obliga a buscar el Árbol de la Vida.

Cuando pensamos en el Árbol de la Vida como fuente de maravillosos consejos, nos viene a la mente otro acrónimo. Las dos letras de “árbol”, ayin y tzadik, significan literalmente “ojo” y “tzadik“, refiriéndose a un individuo sagrado y justo.

Pero, mientras uno no esté recibiendo consejo psicológico de un maravilloso tzadik, cuyo consejo se origina en el Árbol de la Vida, uno debe asumir que el consejo que se da es desde el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Aquí también podemos diferenciar entre tres niveles de asesores y sus consejos. Veamos cómo se aplica esto al caso de un asesor o consejero matrimonial.

Hay un consejero, u orientador, que actúa en oposición a la Torá. Su principio rector es la liberación de las partes más bajas y destructivas de la psique, por lo que se deduce que todos sus consejos provienen del Árbol del Conocimiento del… Mal. Dicha persona buscará consejos prácticos que busquen una solución rápida y no exijan ningún cambio o refinamiento por parte del individuo. Al final, tales soluciones solo dañan el tejido interior de la vida marital. Eventualmente conducirán a la destrucción y muerte del poder de vida y nacimiento inherente al matrimonio. ¡Quien es lo suficientemente sensible siente que en un consejero de este tipo late la fuerza que busca destrozar el matrimonio e impedir el nacimiento de la descendencia!

Los consejos de este tipo provienen del “árbol de la muerte”, todo lo contrario del árbol de la vida.[2]  En correspondencia con el modelo de los Cuatro Mundos, este asesor expresa la esencia del mundo del Mundo de la Acción, cuya mayoría es mala y sólo una pequeña fracción es buena.[3]  Las soluciones prácticas de este asesor son negativas y despiertan enojo y división y es sobre ellas que el versículo dice: “Incluso lo he logrado [enojo]”, aludiendo al Mundo de Acción.

Un segundo tipo de consejero busca desarrollar las partes más delicadas de la psique con miras a preservar el matrimonio. Tal asesor se dirige al ego de la persona, enseñándole cómo mantener una relación matrimonial agradable y buena, todo con el propósito de beneficiarse a sí mismo. El consejo de dicho asesor se centra en los sentimientos del cliente y en cómo se relaciona con los demás. Pero, debido al sentido del yo mezclado con los consejos, son una mezcla de bien y mal.

Este consejo tiene su origen en el Mundo de la Formación, el mundo de las emociones, donde lo bueno y lo delicado se mezclan con los sentimientos de auto-complacencia y prejuicios personales.

Un tercer tipo de asesor es positivo y meritorio. Este consejero se esfuerza por enseñar a la pareja cómo mejorar su relación a través del amor mutuo y la voluntad de entregarse el uno al otro para beneficiarse. El tercer consejero enseña a la pareja a ejercitar el principio de “la mente sobre el corazón” antes de actuar; la mente permite a una persona escapar de su egocentrismo y actuar con menos interés propio y luchar por la verdadera bondad y justicia. El consejo de este consejero proviene del Árbol del Conocimiento del Bien y expresa la conciencia del Mundo de la Creación, el mundo del intelecto, que se describe como “en su mayoría bueno”, y del cual solo una minoría es mala.

Sin embargo, incluso el consejo que proviene del Árbol del Conocimiento del Bien es esencialmente humano y no refleja la maravilla inherente al consejo del individuo justo, porque aunque eleva la mente sobre el corazón, no puede llegar a las partes inconscientes de la psique. El consejo del tzadik se origina en el Árbol de la Vida, paralelo al Mundo de la Emanación, la realidad unificada (conocida como el dominio del Uno, en Cabalá). En esta realidad, todo se ve constantemente desde una perspectiva Divina. Aquí no hay ningún mal en absoluto y el tzadik puede llegar a las raíces del inconsciente y purificarlo de todo mal. ¿Cómo hace esto el tzadik?

El tzadik es único en el sentido de que puede describirse como el “consejero maravilloso”, que puede dar un par de consejos que Isaías describe como, “Consejos desde la distancia, la fe fuerte”.[4] Los consejos que ofrece fortalecen la fe. En el contexto del matrimonio, fortalecen la fe que el esposo y la esposa tienen el uno al otro. El tzadik penetra en los recovecos inconscientes de la psique donde falta la fe y los identifica como la fuente de los problemas que tiene la pareja. Su consejo por tanto fortalece estos focos de desconfianza. Tal consejo requiere que uno sea un “consejero maravilloso” porque la fe en la psique se considera la parte más alta e incognoscible del inconsciente, la cual es conocida como “la cabeza inconsciente e incognoscible” – lo que significa que no se conoce a sí misma y no puede ser conocida por los demás.

En general, conectar y tener una relación con el tzadik de la generación que ama a todo Israel, cree en ellos y siente su unidad subyacente, nos inculca la fe en la mejor y Divina parte de cada judío. A medida que se fortalece la confianza absoluta entre marido y mujer, se liberan de esos puntos persistentes e inconscientes de desconexión y separación entre ellos y ameritan una relación sana y fluida, libre de obstáculos inesperados.[5]

El consejo que se origina en el Árbol del Conocimiento se puede atribuir a la fuerza intelectual de conocimiento (daat) en el alma, que está anatómicamente asociada con el cerebro posterior (incluida la médula, la protuberancia anular y el cerebelo). Es responsable de la conexión matrimonial descrita como, “Y Adam conoció a Eva, su esposa,”[6] una conexión en la que la pareja se siente como dos entidades separadas cuya relación es secundaria a sus esencias individuales. Como resultado, el asesor inspirado por el Árbol del Conocimiento (del Bien y del Mal) guiará a la pareja considerando su nivel de idoneidad del uno para el otro, acercándose a ello desde el punto de vista de dos que están separados en su esencia y ahora deben unirse. Por supuesto, cuando dos personas se consideran esencialmente separadas, siempre existe (consciente o inconscientemente) la posibilidad de una separación o divorcio, Dios no lo quiera.

En contraste, el consejo inspirado por el Árbol de la Vida está asociado con la conciencia y una mirada frontal descrita como “Mira la vida con la mujer que amas.”[7]  Visto desde esta perspectiva, se considera que el vínculo matrimonial surge de una unidad esencial, profundamente arraigada en el ser combinado de ambos cónyuges. Son esencialmente uno. El asesor inspirado en el Árbol de la Vida abre los ojos de la pareja (los han cerrado hasta ahora) y les revela que su vínculo es su esencia misma y no necesita ser revisado o cuestionado periódicamente. Partiendo desde la percepción de esta obviedad absoluta, el consejero anima a la pareja a sentir que todos los problemas o crisis pueden resolverse.

Basándonos en nuestra exposición, podemos generalizar que los asesores que provienen del plano de los tres mundos inferiores – acción, formación y creación – se dirigen a las partes inferiores de la psique (conocidas como: psique, espíritu y alma). El asesor orientado a la acción aborda la parte más baja de la psicología de la pareja, enfocándose así en su compatibilidad física y apego.

En contraste, el consejero maravilloso cuya conciencia se encuentra en el Mundo de Emanación es capaz de penetrar el inconsciente de la psique – en particular, los dos aspectos de la super-conciencia conocidos como las facultades circundantes del viviente ( jaiá ) y el singular ( Iejidá). Los sabios describen la facultad del viviente con las palabras: “Aunque él [la conciencia] no puede ver, [el viviente] ve”. El viviente también se conoce como el mazal de una persona. El consejero justo puede revelar el mazal común que rodea a la pareja como uno solo. Incluso puede revelar la facultad de fe común que los rodea, despertando su fe el uno en el otro. Estas dos facultades circundantes se revelan al unísono: la verdadera fe de uno en el otro sustenta el sentimiento de que son uno y viceversa; esto es similar a la fe que un individuo tiene en sí mismo. Al reconocer su unidad esencial, la pareja puede superar cualquier crisis temporal, llegando incluso a revelar sus profundas raíces permitiéndoles rectificarla en su origen.

El camino del árbol de la vida: el camino de la tierra[comportamiento] precede a la Torá

La Torá relata que después de que el hombre fuera exiliado del Jardín del Edén, Dios colocó querubines y una cuchilla giratoria en llamas para proteger su entrada y dificultar seguir la senda del Árbol de la Vida. Algunos querubines son agradables, por ejemplo, los querubines en el Templo, que eran un símbolo del amor entre Dios y el pueblo judío, pero estos indican terror.[8]  Aparentemente se usa la misma palabra porque los querubines guardianes pueden transformarse en los querubines del Templo.

¿Cómo hacerse digno de aproximarse al Árbol de la Vida? Los sabios explican que “el camino [del Árbol de la Vida]” se refiere a lo que se conoce como “el camino de la tierra” (דרך ארץ), derej eretz, mientras que el árbol de la vida en sí se refiere a la Torá. De esta descripción aprenden que “el camino de la tierra precede a la Torá”. Cuando una persona ha alcanzado este estado, se le permite acercarse e incluso comer del Árbol de la Vida.

De las acciones de Eva, vemos que quien come del Árbol del Conocimiento inmediatamente quiere compartirlo con los demás. Lo mismo ocurre con el Árbol de la Vida. Quien ha encontrado la vida, inmediatamente quiere compartirla para que otros también puedan alcanzar la vida, la vida eterna. Entonces, ¿cuál es el camino de la tierra que precede a la Torá? En realidad, también es parte de la Torá, pero se refiere específicamente a rectificar el carácter propio, el tikun de la psique. Cualquier problema que podamos sufrir psicológicamente, son problemas en nuestro camino de la tierra, la forma de vivir como judío. Existe un concepto conocido como “naturaleza judía”. El camino de la tierra es la naturaleza judía que debemos adoptar para poder vivir una buena vida en este mundo. Esto ciertamente también incluye el cumplimiento de mitzvot, lo que significa que la Torá a la que todo esto precede no es solo la Torá literal, sino los secretos de la Torá que revelan divinidad. Todo esto sucede después de que el individuo se ha rectificado. Esta rectificación debe basarse en la Torá y en las mitzvot.

Se puede estudiar psicología en la universidad. Hay muchos sistemas que aprender y muchos consejos derivados del Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal. Pero, seguir estos simplemente repite lo que se relata en Génesis. No solo no conducirá al Árbol de la Vida, sino que hará que los querubines y la cuchilla giratoria sean erigidos para proteger el camino del Árbol de la Vida. Los consejos que mezclan el bien y el mal evitan el avance hacia la meta real. Lo que buscamos es dar consejos verdaderos basados ​​en la Torá.

Traducción de la clase de 27 de Tamuz 5768 del rabino Itzjak Ginsburhg impartida en la primera ceremonia anual de apertura para graduados de Torat Hanefesh.

No revisado por el rabino Ginsburgh.

Lectures on Chassidic Psychology • Lecture 2 • Part 1 • Categories of Psychological Work – GalEinai – Revealing the Torah’s Inner Dimension

NOTA: Hay una referencia en el último párrafo al Arbol de la Vida y que es la parte previa a esta enseñanza del Rav. ¿está localizable?

En amarillo dejo marcadas palabras que dudo o improvisé

PSICOLOGÍA JASÍDICA

CATEGORIAS DE TRABAJO PSICOLÓGICO

-Parte 1 –

Esta es la primera parte de una transcripción de la clase del rabino Ginsburgh en la Escuela de Psicología Judía Torat Hanefesh del 13 de Av, 5769

Metodología

Lo que vamos a hacer es observar el concepto de “trabajo” en el contexto de la psicología y, como es nuestro método habitual, examinar las diferentes formas en que se entiende el trabajo y cómo cada una corresponde a una de las Diez Sefirot. Cada uno de los poderes o facultades de la psique necesita participar en un tipo particular de trabajo mental. El consultor-asesor necesita diagnosticar dónde se debe practicar la mayor parte del trabajo, ese es el “sentido” más importante del asesor. Una vez que se ha identificado la facultad o área de la psique, el rol del asesor es guiar al asesorado sobre cómo mejorar esta área. Para cada una de las facultades de la psique – las Diez Sefirot – meditaremos en un verso, o dicho en particular de los sabios, o una enseñanza jasídica, que inspirará nuestra comprensión de esta facultad y su forma de trabajo.

Corona: “El levita trabajará”. El trabajo rectifica el eje izquierdo

En el Libro de Números, encontramos un versículo interesante que describe el deber de los levitas: “Y el levita realizará el trabajo, él [solo] del tabernáculo”[9]  (וְעָבַד הַלֵּוִי הוּא אֶת עֲבֹדַת אֹהֶל מוֹעֵד). La forma en que esto está escrito en el hebreo original, la palabra “él” se deja colgando y es sólo contextualmente que podemos entender que el significado es que el levita solo debe hacer este trabajo, pero en ese caso la palabra “él” todavía parece ser innecesaria; el versículo podría haber simplemente leído: “Y el levita hará el trabajo del tabernáculo”.

Ahora bien, la sefirá de corona es la super-conciencia, la conciencia que se encuentra por encima y más allá de nuestra mente racional y nuestra conciencia habitual. Es la parte inconsciente de nuestra psique. La corona contiene tres facultades conocidas como: fe, placer y voluntad; todas están inconscientes. El pronombre en tercera persona “él” se usa para referirse a alguien que no está presente, o si está presente está “oculto” para una referencia directa – al igual que la super-conciencia está oculta – por lo que tiene el prefijo “super,” como figura anteriormente. Debido a esto, la palabra “él” en el versículo señalado se interpreta en el pensamiento jasídico y cabalístico como una referencia a las facultades super-conscientes (específicamente, al placer) a las que el levita puede ascender a través de su dedicado trabajo en el Tabernáculo.

Los propios levitas están asociados con el eje izquierdo, el pilar izquierdo entre los tres pilares de esfuerzo humano sobre los que se sustenta el mundo: el pilar del trabajo o del servicio. Los otros dos pilares son los actos de bondad-amorosa -situados a la derecha – y la Torá, situada en el centro. Aparte, aprendemos de esto que aunque el trabajo como servicio Divino (avodá) generalmente se asocia con el eje izquierdo, hay tipos de trabajo como los actos de bondad-amorosa y la Torá que también están asociados con los ejes derecho y central.

El objetivo de todo trabajo o labor es que las cosas que tienen valor no llegan fácilmente. Como dijo el faraón: “Que se imponga al pueblo un trabajo más pesado”.[10]  Tenemos que trabajar duro en la vida y las verdaderas bendiciones de la vida no se pueden desbloquear sin trabajo duro.

Luchando por lo desconocido

Una vez más, “él” se refiere a lo que está escondido y oculto. A través de su trabajo y esfuerzo, el levita puede ascender a lo que está oculto, a la corona. Esta es la esencia de la explicación jasídica de estas palabras. ¿Cómo debemos entender esto?

Toda persona vive dentro de fronteras, dentro de alguna situación de la vida que le proporciona un marco de referencia. Puede ser el trabajo, la familia, las relaciones, etc. Incluso si los límites de este marco están delimitados por la santidad, por la Torá, son confines y, por lo tanto, son indicados como “un Egipto de santidad”, porque Egipto (מִצְרַיִם) significa literalmente ” restricciones” (מֵצָרִים). Dentro de estas fronteras, cada uno de nosotros vive y se las arregla, más o menos. Pero puede ser que esta persona no se esfuerce por expandirse más allá de estas fronteras, por encontrar nuevos horizontes, por alcanzar lo oculto. Hay áreas espirituales de la psique, mundos superiores, de los que aún no somos conscientes. Ese es el reino de la super-conciencia, lo desconocido: la corona.

La raíz de dos letras de “corona” (כֶּתֶר) es כר, que también es la raíz de dos letras de “conciencia” o “concienzación-conocimiento” (הַכָּרָה) y de “extraño” (נָכְרִי). Un ejemplo de las conexiones entre estas palabras se puede encontrar en el Libro de Rut. Rut, una recién conversa de la nación de Moab, sigue a su suegra Noemí a Betlejem y sale al campo a recoger el trigo sobrante. El dueño del campo, Boaz se vuelve hacia Rut, a lo que Rut dice: “¿Por qué he hallado gracia a tus ojos para que me conozcas y, sin embargo, soy una extraña?”[11]  Rut, que es una extranjera en una tierra extraña, es abordada repentinamente por un príncipe de Judá que reconoce que está destinada a convertirse en la matriarca de la realeza. Obviamente, esto es un territorio extraño para ella, pero al abrirse a él, eventualmente se torna consciente de su potencial.

En cada una de nuestras psiques, hay sin duda una extensión infinita de lo desconocido. Entonces, si una persona no anhela ir más allá de con lo que está familiarizado, si se siente cómoda donde está y no quiere ir más allá, ese es un problema profundo en la psique.

Incapacidad para funcionar en entornos familiares

Uno debe sentirse atraído por lo oculto, por ejemplo, una persona que anhela aprender Cabalá y Jasidut. Pero hay personas que temen esto o simplemente no se sienten atraídas por ello – se sienten cómodos en su mundo, el mundo revelado, y no están buscando nuevos horizontes. Solo quieren que su vida familiar sea buena. Pero normalmente, si eso es lo que una persona quiere, no estará bien tal como a él le gustaría. No puede entender por qué las cosas no se perciben tan bien. Intenta desarrollarse donde está y no puede entender por qué no está funcionando. Este es particularmente el caso de las mujeres.

La corona es donde la diferencia entre un judío y un no judío es más pronunciada. Un no judío puede estar contento, más o menos, en un entorno familiar. Puede desarrollarlo, moldearlo lo mejor que pueda y no tiene que buscar lo oculto. Vemos que en la ciencia moderna hay una búsqueda constante de lo desconocido. A veces, también nosotros necesitamos aprender de la ciencia. Este es un principio conocido como “de ello aprenderemos cómo servir a Dios”, lo que significa que la forma en que las partes profanas o incluso impuras de la realidad se comportan, pueden proporcionarnos lecciones sobre cómo debemos servir al Todopoderoso. En este caso, la búsqueda de la ciencia por lo desconocido, su profunda creencia de que lo oculto existe, su reconocimiento de que se puede decir que estamos encerrados en una caja negra, todo esto puede inspirarnos. Incluso hay una forma de ansiedad, claustrofobia, donde uno se siente como si estuviera encerrado en una caja y necesita salir para respirar.

Conectemos esto con la Torá. En Sucot, nos sentamos en la sucá durante siete días y todo lo que hacemos allí se considera parte de la mitzvá de vivir en la sucá. Pero, alguien que con el fin de aprender Torá (en la sucá) necesita salir a respirar un poco de aire, puede hacerlo. Utilizando términos cabalísticos, hacerlo se describiría como salir del reino de la moja stima’á (“mente oculta”) para alcanzar el avira (“aire”) por encima de ella. Ambos son parte de la sefirá de la corona, pero es la avira la que conduce al individuo a encontrar nuevas ideas y concepciones.

Experimentar un “retorno” después de la “carrera”

Hemos explicado que una persona debe esforzarse por alcanzar lo oculto. Pero, ¿qué significa para nosotros servir al “él”? La frase “el levita servirá él” implica que se supone que debemos hacer algo con lo que está oculto, que debemos trabajar con ello y de esta manera servir a Dios.

Para entender esto, necesitamos introducir la noción de que el servicio incluye una dinámica conocida como “correr y regresar” (רצוא ושוב). Servir a Dios implica períodos de acercamiento seguidos de períodos de separación. Aquí estamos tratando de explicar cómo se desarrolla este correr y regresar en la sefirá de corona. El “correr”, en este caso, es la atracción por lo que está oculto, mientras que el “retorno” es el intento de convertir al “él” en “tú”, es decir, revelar lo oculto, hacerlo claro y presente.

En la corona, el “correr” está asociada con su mitad inferior (técnicamente, su partzuf inferior ), conocido como Arij Anpin (el rostro extendido). Arij es la mitad relativamente externa de la corona. El “regresar” está asociado con la mitad interior de la corona, Atik Iomin , que representa el último anhelo del Creador para hacerse una morada abajo. En el Sefer Yetzirá esto se describe como: “Si tu corazón corre [hacia el Creador], que regrese al uno, [al lugar]”.

Todo esto lo podemos expresar en un lenguaje sencillo, menos técnico: Respecto a la corona, decimos que si ves a una persona que no tiene aspiraciones, que no busca descubrir nuevos horizontes en su vida, tiene un problema psicológico (sobre todo si él o ella es judío). Como consejero, debe ayudarlos a trabajar en su concepto de “él”; ayúdalos a aspirar a alcanzar el “él” y a revelarlo.

Resumen de la corona

Hemos visto que la categoría de trabajo psicológico asociado con la corona se aprende de la frase, “Y el levita trabajará él” (וְעָבַד הַלֵּוִי הוּא), lo que indica una atracción y anhelo de correr y volver a la corona. Correr y ser atraído por lo desconocido, lo oculto, lo oculto, y luego revelar el “él”, revelarlo. La peor enfermedad en esta área es una persona indiferente que no tiene anhelo en absoluto, por nada, no tiene ganas de “correr”. Si como asesor conoce a una persona apática, debe trabajar con ella en su corona.

Sabiduría: “Servirás a Havaía tu Dios”

La fuente de la obligación de servir a Dios y las bendiciones que dependen de ella

¿Cuál es la fuente de nuestra obligación de servir a Dios [también, trabajar a Dios, en hebreo]? Se puede encontrar en un verso al final de la parashá Mishpatim (la parashá misma comienza con el tema del servicio y el trabajo en el contexto de las leyes de un sirviente judío), “ Servirás a Havaiá tu Dios y Él bendecirá tu pan y tu agua y Yo te quitaré la enfermedad. Las mujeres no abortarán, ni habrá infertilidad en tu tierra; llenaré tus días” (וַעֲבַדְתֶּם אֵת הוי’ אֱ-לֹהֵיכֶם וּבֵרַךְ אֶת לַחְמְךָ וְאֶת מֵימֶיךָ וַהֲסִרֹתִי מַחֲלָה מִקִּרְבֶּךָ. לֹא תִהְיֶה מְשַׁכֵּלָה וַעֲקָרָה בְּאַרְצֶךָ אֶת מִסְפַּר יָמֶיךָ אֲמַלֵּא). Lo que este versículo y el versículo inmediatamente posterior dicen es que al servir a Dios todas las bendiciones de este mundo vienen (hijos, salud y sustento). Todo depende del trabajo.

Cuatro bendiciones

El Ibn Ezra señala que estos dos versos contienen cuatro bendiciones, que podemos ver fácilmente como corresponden a las cuatro letras de Havaiá , el Nombre esencial de Dios. Aunque no es nuestro tema principal aquí, echemos un vistazo a esta hermosa correspondencia.

Las dos primeras bendiciones, correspondientes a las dos últimas letras de Havaiá , están en el primer verso. “Él Bendecirá tu pan y tu agua” corresponde a la hei inferior y a la sefirá de reino; reino representa la responsabilidad de proporcionar alimentos (sustento) al pueblo. Esta es la necesidad más básica que tiene la gente. Aquí la bendición es que no solo se satisfarán éstas, nuestras necesidades básicas, sino que se satisfarán con abundancia – el pan y el agua serán bendecidos en nuestros cuerpos.

“Te quitaré la enfermedad” corresponde a la letra vav en Havaiá y la sefirá de la belleza ( tiferet ). La enfermedad corporal está relacionada con esta sefirá , que representa el cuerpo en si. Las enfermedades psicológicas corresponden a la sefirá de conocimiento ( daat ). Estas son dos de las características de nuestro modelo de la Universidad de la Torá, un modelo que organiza las diversas disciplinas en el mundo académico moderno de acuerdo con las sefirot . De hecho, daat y tiferet se consideran como un alma y su cuerpo y que son los aspectos externos e internos de la letra vav en Havaiá. Por lo tanto, “Te quitaré la enfermedad” abarca tanto la enfermedad física como la psicológica.

Las siguientes bendiciones, “ni habrá infertilidad en tu tierra” obviamente corresponden al principio de madre, la sefirá de entendimiento ( biná ) y la primera letra hei en Havaiá .

Finalmente, la bendición final en estos versículos, “llenaré tus días”, corresponde con la sabiduría y la letra iud de Havaiá. Una vida larga se caracteriza por tener muchos días llenos de luz, es decir, revelación Divina, el objeto del verso, “Y Dios llamó a la luz ‘día’”. La revelación de la luz divina es el sello distintivo de la sefirá de sabiduría. Además, la letra iud también tiene una punta que alude a la corona por encima. La parte inferior de la corona, como hemos visto, se llama Arij Anpin, que significa literalmente “largos días”. Por lo tanto, su extensión en la iud , de la que forma parte, aporta una larga vida a la sabiduría, así como nuevas percepciones todos los días.

Oración como trabajo

Regresemos ahora a la frase en la que nos estamos centrando: ” Servirás a Havaiá tu Dios”. Según Maimónides, aunque esto parecería ser una declaración general que incluye todo sobre nuestra obligación de servir a Dios y Maimónides no cuenta tales obligaciones entre los 613 mandamientos particulares, este no es el caso. Este versículo se refiere a una forma particular en la que servimos a Dios – la oración.

Así como en el Templo se realizaba un servicio a través de sacrificios, cuando el Templo fue destruido, los sabios sustituyeron los sacrificios diarios con oraciones diarias regulares. Aun así, Maimónides explica que este versículo indica que ya existe una obligación de la Torá misma de rezar, al menos una vez al día. Esta obligación es independiente de la sustitución de los sacrificios por la oración, según Maimónides.

Debido a este versículo, es común entre los jasidim designar a un individuo que va más allá para invertir su tiempo y esfuerzo en la oración como un oved , que literalmente significa “el que sirve” o “el que trabaja”. En nuestra generación, un oved ciertamente podría usarse para describir a una persona que está comprometida a servir a Dios también de otras maneras, pero la oración fue en tiempos pasados el sello distintivo del oved .

Sirviendo a Dios y destruyendo la idolatría

Sin embargo, si miramos el contexto de este versículo, esta frase que describe nuestra obligación de servir / trabajar a/para Dios, encontramos que los dos versículos que lo preceden dicen: “Cuando Mi ángel vaya delante de ti y te lleve a los amorreos, los hititas al ferezeo, al cananeo, al heveo y al jebuseo, y Yo los aniquilo. No te inclinarás ante sus dioses en adoración ni seguirás sus prácticas, sino que los derribarás y harás pedazos sus columnas”. Entonces, servir a Dios viene después de la obligación de eliminar la idolatría – lo que también puede entenderse como una referencia a las prácticas psicológicas negativas.

Debido a la proximidad entre estas dos obligaciones – eliminar la idolatría en la tierra de Israel y servir a Dios, hay comentarios, como el Or Hajaim, que explican que esto es lo que hace que la obligación de servir a Dios aquí sea única y particular, lo que le permite identificarse con la oración. En cualquier caso, borrar la idolatría es parte de lo que significa servir o trabajar para Dios.

Anulando el egocentrismo de uno

Ahora tenemos que tomar estos conceptos y abstraerlos. Por lo general, no esperamos salir y encontrar un ídolo para destrozar, como hizo Abraham. La referencia aquí es a algo mucho más abstracto y común: el ídolo en nuestro corazón. Un ídolo también se llama etzev en hebreo.[12]  Esta palabra hebrea también está relacionada con “estado de ánimo”, especialmente cuando se entiende en un sentido negativo, como en “Está de malas”. Entonces, este ídolo, este monumento que se erige en su honor, hoy lo llamamos egocentrismo. Esta es la arrogancia, el sentimiento de orgullo propio del hombre. Está escrito que, de todas las formas de idolatría, la peor es la adoración a uno mismo; no hay mayor abominación. La forma de borrarlo es burlándose de ello, tal como se actuaría hacia la idolatría clásica. El Talmud escribe que si un individuo seduce a otros para que lo adoren —él se convierte en un objeto de adoración— es necesario burlarse de él y ridiculizarlo. La capacidad de anular el ego, la idolatría y la auto-adoración del ego proviene de la sefirá de sabiduría, cuya experiencia interna es de auto-anulación.

Existe un principio en Israel de que las dos letras ayin (ע) y alef (א) están relacionadas de tal manera que la ayin es como una vestimenta que oculta una alef . Entonces, muchas veces, cuando encuentras una ayin en una palabra, hay una alef escondida adentro. Por lo tanto, servir / trabajar a Dios, es avad con un ayin (עבד) es albergar en sí mismo un avad con una alef (אבד), que es la raíz de “borrar”, como en nuestro verso. Para servir y trabajar para Dios, primero hay que borrar la arrogancia. Como dice Dios, “Él y Yo no podemos vivir en el mismo lugar”.[13]

Si hay un concepto que es el más central e importante en todas nuestras clases, es esta noción de sumisión y anulación, y por supuesto su complemento, la humildad. Luego hemos visto que anular la arrogancia en uno es similar a borrar la idolatría y este acto en sí se designa como servir / trabajar para Dios.

Anulando los diferentes aspectos de la idolatría

Eliminar la idolatría fue en realidad la primera mitzvá realizada por Abraham, nuestro antepasado, cuando destrozó los ídolos de su padre. Abraham fue todo bondad-amorosa. Su intención era acercar a los idólatras a Dios, convertirlos al monoteísmo. Pero cuando se trataba de los ídolos en si mismo – las falsas supersticiones – él los borró y nosotros asi deberíamos. Hacerlo es servir a Dios.

Como mencionamos anteriormente, existen ciertos métodos de tratamiento psicológico que son un engaño absoluto, pero se presentan como si fueran tratamientos psicológicos. Estos métodos no solo son falsos y se están aprovechando de las personas necesitadas, sino que a veces contienen prácticas idólatras reales. Para comenzar a trabajar para Dios, debe eliminar estas prácticas.

La forma más importante de erradicar la idolatría es el conocimiento ( daat ), el desgarro está en el corazón y la destrucción representa el poder de la acción. Nuevamente, el versículo contiene los tres actos: “No te inclinarás ante sus dioses en adoración ni seguirás sus prácticas, sino que los derribarás y romperás sus pilares en pedazos”. Hay una estructura clara en este versículo. “Los derribarás” es paralelo a “no … seguirás sus prácticas”. “Derribarás y romperás sus columnas en pedazos”, es paralelo a “No te inclinarás ante sus dioses”. Los dos primeros se refieren a asuntos del corazón y los dos segundos a asuntos de adoración práctica y ritual.

Sabiduría y anulación

En el modelo de categorías de trabajo psicológico que estamos desarrollando aquí, no estamos tratando la sabiduría y colocamos la obligación de borrar la idolatría en la sabiduría. La sabiduría tiene que ver con la anulación y lo que estamos diciendo es que anular nuestro ego insensible es el tipo de trabajo que se realiza en esta categoría. Es posible alcanzar un verdadero estado de auto-anulación, que en el pensamiento jasídico se llama anulación del ser, o verdadera anulación del ser.

Tenemos, pues, una categoría de trabajo psicológico que se relaciona con la sabiduría. Según Maimónides, la esencia de toda la Torá es la anulación y erradicación de la idolatría. Un jasid diría que si resumiéramos todo el Tania en una frase, sería: “No te engañes”. No se engañe pensando que ha alcanzado el estado de tzadik. No te consideres un tzadik. Pero, una vez más, según Maimónides, la esencia de toda la Torá es la erradicación de la idolatría comenzando, como hemos explicado, con cada atisbo de adoración a uno mismo.

El comienzo del trabajo

Dado que todo el trabajo está asociado con el eje izquierdo de las sefirot, el trabajo psicológico también debe comenzar con “la izquierda aparta”. Primero que nada, debemos rechazar cualquier indicio de idolatría, cualquier aberración o desviación de la verdad absolutamente clara de servir solo a Dios. Esa es la manera de cumplir el versículo, “Apártate del mal y haz el bien”, según su orden literal: primero absténgase del mal — en este caso, erradicando la idolatría, la adoración a uno mismo — y sólo entonces podrá volver a hacer el bien sirviendo a Dios.

Hay un versículo bien conocido que dice: “En ese día, Havaiá será uno y Su Nombre será uno” (וְהָיָה בַּיּוֹם הַהוּא יִהְיֶה הוי ‘אֶחָד וּשְׁמוֹ אֶחָד). La primera parte del verso, ” Havaiá será uno” implica servir solo a Dios, que es uno y único, por si solo. Que “Su Nombre será uno” implica la erradicación de la idolatría (y la adoración a uno mismo). El valor de “Su Nombre [será] uno” (וּשְׁמוֹ אֶחָד) equivale a “la erradicación de la idolatría” (בִּטּוּל עֲבוֹדָה זָרָה). Al erradicar la idolatría, el Nombre de Dios se revela y santifica en la realidad.

Estos dos pilares del servicio divino o trabajo están simbolizados en los dos pilares que estaban a la entrada del Santuario en el Templo. Estos pilares fueron conocidos como Iajin y Bo’az.[14]  Iajin alude a la “preparación” del corazón para servir a Dios, hasta que uno ve que Dios es uno. Si bien Boaz alude a la erradicación de la idolatría, como su nombre indica – Boaz significa “el poder está en él”. Las letras de Bo’az (בֹּעַז ) también son un acrónimo de la frase, “la erradicación de la idolatría” ( בִּטּוּל עֲבוֹדָה זָרָה). De hecho, la suma de estos dos nombres, Iajin y Bo’az ( יָכִין בֹּעַז ) es 169, o el cuadrado del valor de “uno” (אֶחָד ), 13, indicándonos que todo es uno.

Terapia para la arrogancia

Ahora bien, si alguien entra en contacto con nuestro consejero, podría resultar evidente que la causa fundamental de todos sus problemas es que tienen una gran dosis de arrogancia y vanidad. Este es el caso de la mayoría de las personas, pero a veces el problema sobresale bastante. A veces, la adoración a uno mismo es formidable, solo podemos esperar que esta persona no se pare frente al espejo adorándose a sí mismo. ¿Qué tipo de terapia, qué tipo de trabajo necesita? Necesita este trabajo de ” Servirás a Havaía tu Dios”, que según el Or Hajaim y otros comentarios, literalmente se refiere a erradicar la idolatría.

El esfuerzo de aprender Torá – el árbol de la vida

El Sifrei nos ofrece otra interpretación de la frase que hemos estado considerando, además de la relativa a la oración. El Sifrei dice que se refiere al aprendizaje. La conexión entre esta interpretación y la sefirá de sabiduría es incluso más clara que la que se refiere a la erradicación de la idolatría.

Muchas veces, cuando la Torá habla de trabajo duro, se refiere al esfuerzo invertido en aprender Torá. Si una persona viene a buscar consejo y es un erudito, alguien que puede aprender y por alguna razón no está usando el intelecto que Dios le dio, no tiene un horario de aprendizaje diario, eso es un problema. Todos los consejos que necesitamos se pueden encontrar en la Torá. Hablamos en la clase anterior sobre el consejo que viene del Árbol de la Vida. La Torá en sí misma es el Árbol de la Vida para quienes se aferran a ella, y quienes la secundan son felices. Entonces, una vez más, hay quienes quieren encontrar encantos o atajos. Pero, como judíos, tenemos la Torá y las mitzvot, por lo que tenemos los mandamientos para anular y erradicar la idolatría y aprender la Torá.

Encontrar consejos a través del esfuerzo en la Torá

¿Dónde deberíamos situar la interpretación del Sifrei? Este es otro aspecto de la sabiduría sin lugar a dudas, que el Zohar describe como “La Torá surge de la sabiduría”. Servir a Dios con estudio está ciertamente relacionado con servirLe a través de la oración.

Está escrito que Dios puso al hombre en el Jardín del Edén para que lo trabajara y para salvaguardarlo. El Zohar escribe que “trabajar” el jardín se refiere a los 248 mandamientos prescriptivos — el buen consejo sobre lo que debemos hacer — y “salvaguardar” el jardín se refiere a los 356 mandamientos prohibitivos — el consejo sobre lo que NO hacer. La esencia interior del Jardín del Edén es el Árbol de la Vida, por lo que todos estos consejos están destinados a ayudarnos a ameritar obtener el Árbol de la Vida. También hay una declaración de los sabios de que “trabajarlo” se refiere a aprender Torá y “salvaguardarla” se refiere a los mandamientos.

Entonces tenemos dos versículos importantes que nos dicen que trabajar significa aprender Torá. Esta es la idea más sencilla: un judío, si tiene un problema, debe dedicarse a aprender Torá con esfuerzo. ¿Dónde está la cura? En la Torá. La encontrará usted mismo. Dice que si alguien aprende Torá con verdadero irat shamayim (temor del cielo), encontrará la cura en la Torá. Entonces tenemos esta segunda categoría de trabajo mental que está relacionada con la sabiduría.

Notas:

[1] . Números 18:23.

[2] . Éxodo 5: 9. Ver Rebe de Lubavitch Haiom Iom para el 24 º de Tamuz.

[3]. Ruth 2:10.

[4] . Véase, por ejemplo, Jeremías 22:28.

[5] . Sotá 5a.

[6] . 1 Reyes 7: 15-20. Jeremías 52: 21-23.

Lectures on Chassidic Psychology • Lecture 2 • Part 2 • Categories of Psychological Work: Music and Depth – GalEinai – Revealing the Torah’s Inner Dimension

REVISAR PARRAFO HOJA 6 EN AMARILLO ( sobre sinónimos de humildad )

PSICOLOGÍA JASÍDICA

CATEGORIAS DE TRABAJO PSICOLÓGICO

MÚSICA Y PROFUNDIDAD

-PARTE 2 –

Esta es la segunda parte de una transcripción de la clase del rabino Ginsburgh en la Escuela de Psicología Judía Torat Hanefesh del 13 de Av, 5769

Comprensión (Biná): oración y alegría

La oración contemplativa despierta misericordia

Así como la sabiduría tiene que ver con el estudio de la Torá, la comprensión tiene que ver con orar con un corazón contemplativo; este es el trabajo asociado con la oración. La contemplación conduce a un despertar de rajmei, una palabra aramea que significa [compasión, amor y] oración. Como dicen los sabios: “No hagas de tu oración un acto de habitualidad, sino de compasión y súplica ante Dios”. Hay dos tipos de compasión (rajamim), que se considera la dimensión interior de la sefirá de belleza (tiferet). En el artículo “Rectificar el ego” ya aprendiste acerca de la unificación entre humildad y compasión – mediante la cual, nuestra humildad despierta la compasión de Dios. El primer tipo de compasión se ejemplifica en la Torá cuando Iaacob besa a Rajel y luego llora. En este caso, es la belleza (tiferet) – Iaacob es la figura arquetípica de esta sefirá— lo que despierta la compasión por el reino (maljut) – Rajel simboliza el reino. Pero también se da el caso donde es el reinado, cuya dimensión interior es la humildad, clamando primero para despertar la compasión. Esto se ejemplifica en el versículo, “Rajel llora por sus hijos”. Ella llora por sus hijos que están en el exilio, o en términos cabalísticos, el reino está despertando la compasión desde arriba sobre su progenie que está en los tres mundos inferiores y, por lo tanto, se sienten separados y no pueden experimentar la unidad absoluta de Dios.

A veces, belleza se asocia con rajamim (compasión) mientras que reino se asocia con rajmanuth (la forma lingüísticamente femenina de compasión), pero la raíz de ambos está en el rejem, el útero, de la comprensión, el principio madre. Es en este contexto que la contemplación da origen a sentimientos de compasión en el corazón. Este es uno de los objetivos más importantes de la oración contemplativa, que, como dijimos, es el trabajo psicológico asociado con la sefirá de comprensión (biná) – el principio madre. Reinado, cuando desciende a los mundos inferiores para darles vitalidad, se conoce como la Congregación de Israel (knesset Israel). Cuando desciende allí, llora ante Dios. El lugar de reino en los mundos inferiores es el lugar de David, malka meshija, quien se describe a sí mismo con las palabras: “Yo soy oración”. El “yo” de David representa a todos los hombres y mujeres del pueblo judío y nos incumbe a cada uno de nosotros despertar la compasión desde arriba sobre nuestro yo comunitario y nuestro yo personal. Nuevamente, hemos dicho que la Torá es el trabajo de sabiduría, que corresponde a la iud en el Nombre esencial de Dios, Havaiá. Y ahora hemos visto que la oración contemplativa que despierta la compasión corresponde tanto a la primera hei en Havaiá (es decir, la contemplación está en comprensión) como a la vav en Havaía, que representa la compasión y a la hei final, que representa tanto el yo comunitario y como el yo personal sobre el que estamos despertando la compasión.

Trabajar con alegría: terapia con la canción

Además de la oración, la comprensión también está relacionada con la alegría. La alegría es su dimensión interior. Hay un versículo bien conocido que habla del trabajo y el gozo unidos: “Sirvan [trabajen] a Dios con gozo”.[15] Aunque el trabajo no es fácil, debe hacerse con alegría. Comenzamos con el versículo sobre el trabajo de los levitas en el Templo. Los sabios describen este trabajo como los levitas, “elevan su voz”, una referencia a su canto y música.

En nuestra primera conferencia aquí dijimos que la segulá más importante es la tzedaká – la caridad. Pero cada vez que alguien nos pregunta qué se puede hacer para mejorar el ambiente en el hogar o en el entorno personal, casi siempre recomendamos que haya mucha música y canciones espirituales llenando el aire. Hay dos tipos de melodías: melodías de anhelo y melodías de alegría. Melodías de anhelo representan el tipo de música que capta el trabajo de “el levita trabajará, él”, que corresponde a la corona. Las melodías alegres, por otro lado, son claramente parte del trabajo involucrado con la comprensión, que es también el principio madre, sobre el cual el versículo dice, “la madre de los hijos está alegre”.[16] Rebe Najman agrega que las melodías gozosas son una segulá para que las mujeres embarazadas tengan un parto fácil.

El cántico de los levitas

Una característica única con respecto al trabajo de los levitas con el cántico en el Templo se aprende de la forma en que la Torá lo describe. Su descripción aparece en un verso que dice: “Desde la edad de treinta años hasta la edad de cincuenta, todos los que estaban sujetos a trabajos de servicio y porteo relacionados con la Tienda de Reunión”[17] (מִבֶּן שְׁלֹשִׁים שָׁנָה וָמַעְלָה וְעַד בֶּן חֲמִשִּׁים שָׁנָה כׇּל הַבָּא לַעֲבֹד עֲבֹדַת עֲבֹדָה וַעֲבֹדַת מַשָּׂא בְּאֹהֶל מוֹעֵד). Los sabios explican que la frase “trabajo de servicio” (עֲבֹדַת עֲבֹדָה) se refiere al servicio musical de los levitas. Mientras los sacerdotes servían los sacrificios en el altar (en silencio, con intención interior), los levitas acompañaban el servicio con cantos y música. Como tal, el trabajo de los levitas era acompañar y complementar el trabajo de los sacerdotes. Esto es lo que la Torá quiere decir cuando lo llama “trabajo de servicio” (עֲבֹדַת עֲבֹדָה), es decir, trabajo que tiene el propósito de algún otro servicio.

Resumamos entonces que si una persona tiene problemas en la corona, le sugerimos que llene su espacio con melodías de anhelo. Si el problema está en la comprensión, las melodías de alegría ayudarán. Cuando lleguemos más tarde a la sefirá de reconocimiento (hod), veremos que hay un tipo de trabajo completamente diferente, un trabajo que no es un complemento de nada, sino que se considera el final y completo en sí mismo. Esto, como veremos, se llama “trabajo completo” (עֲבוֹדָה תַּמָּה). La conexión entre los dos es que la influencia de comprensión culmina en reconocimiento.

Conocimiento (Daat): Trabajar la tierra

La primera aparición de trabajo en la Torá: trabajar la tierra

Uno de los principios centrales que empleamos para entender una palabra (en nuestro caso, “trabajo”) es que debemos mirar su primera aparición en la Torá: “Todo sigue al comienzo”. La primera aparición de la palabra “trabajo” en la Torá se encuentra al comienzo del segundo relato de la creación, “Y no había ningún hombre que trabajara la tierra”.[18] De ello se deduce que el trabajo está esencialmente relacionado con la labranza de la tierra, específicamente.

Labrar y trabajar la tierra fue el lema de quienes llegaron a la tierra de Israel a finales del siglo 19 y principios del 20. Curiosamente, el valor de esta frase, “trabajar la tierra” (לַעֲבֹד אֶת הָאֲדָמָה) es el mismo que el de la palabra “sionismo” (צִיּוֹנוּת).

Esta frase aparece solo una vez más en toda la Biblia, justo después de que Adam y Javá comieran del Árbol del Conocimiento, siendo expulsados ​​del Jardín del Edén. Allí, la Torá dice: “Dios lo expulsó [a Adam] del jardín del Edén para trabajar la tierra de donde había sido tomado”.[19] Así que la historia del hombre en el jardín del Edén comienza y termina con el trabajo de tierra. Este es un ejemplo del principio de que “el final está encajado en el principio”. Como dice la Torá, “Todo salió de la tierra y todo vuelve a la tierra”, “porque tú eres polvo y al polvo regresarás”. La construcción física también comienza removiendo tierra, este es el trabajo de Abraham que dijo de sí mismo: “Yo soy [sino] polvo y cenizas”.

En ambos casos, el trabajo de la tierra se encuentra fuera del Jardín del Edén. ¿Quién fue el que continuó la labor de la tierra después de Adam? Fue Caín, su primogénito, no el personaje más positivo. Su hermano Abel era pastor. Trabajar la tierra físicamente requiere de mucha rectificación. Los sabios señalan que aquellos que se obsesionaron con la tierra se deterioraron – estos fueron Caín, Noaj y el rey de Judea Uziyahu.

Rectificar la Primera Eva – rectificar el poder de nuestra imaginación

Las iniciales de las palabras, “trabajar la tierra” (לַעֲבֹד אֶת הָאֲדָמָה) deletrean el nombre, Lea (לֵאָה). Lea y Rajel eran hermanas. La Torá describe que, “Los ojos de Lea eran débiles [וְעֵינֵי לֵאָה רַכּוֹת], y Rajel era de hermosa figura y bello rostro”. ¿Por qué trabajar la tierra estaría relacionado específicamente con Lea?

En Cabalá está explicado que Lea y Rajel son las versiones rectificadas de la primera y segunda Eva. Sin entrar en este asunto en profundidad, resumamos que en un principio Dios creó una primera Eva, que no sobrevivió. Solo entonces creó una segunda Eva con la que Adam se casó y tuvo hijos. Nuevamente, este es un tema muy amplio y variado que hemos analizado en el pasado, pero en forma resumida, el Arizal escribe que Lea es la versión rectificada de la primera Eva y Rajel de la segunda Eva.

En la psique, la primera Eva representa el poder de la imaginación. Mientras que la primera Eva no estaba rectificada en términos de su imaginación (se imaginaba a sí misma como algo que no era), Lea tiene pensamientos claros y precisos. Por esta razón, Lea representa el mundo del pensamiento en la Cabalá y el Jasidut. Ella rectifica su imaginación con el propósito de no casarse con Esaú el malvado – su maldad reside en su naturaleza sedienta de sangre y también en su imaginación no rectificada (recuerde que tierra, אֲדָמָה, está relacionada con “imaginación”, דִּמְיוֹן). Los ojos de Lea eran delicados debido a todas las lágrimas que derramó, y gracias a esas lágrimas, mereció estar casada con Iaacob (numéricamente, “los ojos de Lea” [וְעֵינֵי לֵאָה] es igual a “Iaacob” [יַעֲקֹב]).

Rajel, por otro lado, representa el habla. Aunque existe una idea cabalística de que “Rajel” (רָחֵל) equivale a 2 veces el valor de “lágrima” (דִּמְעָה), la naturaleza innata de Rajel es la alegría. Solo cuando tuvo problemas para concebir, comenzó a temer que Iaacob se divorciaría de ella y que terminaría casada con Esaú. Los sabios explican que estos temores poco realistas que surgen de su imaginación, fueron el producto de Esaú codiciándola. Más adelante en Los Profetas, se describe a Rajel llorando por sus hijos – aprendió el arte de llorar de su hermana mayor, Lea.

Trabajar la tierra: rectificar la imaginación

Dijimos que tanto el hombre (אָדָם) como la tierra (אֲדָמָה) provienen de la misma raíz de dos letras, sangre (דָּם), y todos están relacionados con la “imaginación” (דִּמְיוֹן). Conocimiento, la sefirá de daat, es donde comenzó la ruptura de recipientes. Aquí es donde los Reyes Primordiales (refiriéndose a las sefirot emocionales desde conocimiento hasta fundamento) del Mundo de Nekudim, o el Mundo del Caos, comenzaron a romperse. En la Torá, estos reyes son los reyes de Edom (Esaú), un nombre que también está relacionado con “imaginación”.

Rebe Najman escribe que el valor de “poder de la imaginación” (כֹּחַ הַמְּדַמֶּה) es equivalente al valor de “Zilpa” (זִלְפָּה), la sirvienta (y medio hermana) de Lea. Por supuesto, en este contexto, Zilpa representa la forma rectificada de imaginación, que se conoce como el Tikún de Lea.

En la Cabalá, la raíz de todos los problemas mentales y psicológicos se puede encontrar en la sefirá de conocimiento, de daat y en la imaginación. Trabajar la tierra es entonces, en sentido figurado, trabajar para rectificar nuestra imaginación. Hacemos esto integrando en nosotros mismos el significado del verso, “Para conocer tu camino en la tierra”[20] (לָדַעַת בָּאָרֶץ דַּרְכֶּךָ). Una guematría interesante que revela que las iniciales de esta frase (לבד) tienen el mismo valor numérico que “Lea” (לֵאָה).

Lea imagina que Iaacob la odia

A pesar de que Lea es considerada la rectificación de la primera Eva, ella también tiene algunos problemas con su imaginación. Ella imagina que Iaacob la odia. Ella dice: “Porque soy odiada”. Como mencionamos, Rajel también se vio afectada por esto e imaginó que Iaacob se divorciaría de ella, como explicamos.

De hecho, ello ciertamente puede ser el caso de que Iaacob amaba a Rajel más de lo que amaba a Lea. La Torá describe esto como: “Él también amó a Rajel más que a Lea”. El innecesario “también” en la frase indica que Iaacob también amaba a Lea. El original hebreo incluso significa, según algunos comentarios, que “amó también a Rajel por causa de Lea”. Es decir, que su amor por Rajel fue el resultado de su amor por Lea. El Ba’al Shem Tov explicó esto como, “el amor de Lea se convirtió en un asiento [una base] para el amor de Rajel”, razón por la cual, explica, la Divina Providencia dictó que primero tenía que casarse con Lea. En resumen, Iaacob no odiaba a Lea, pero Lea se imaginó que sí.

Robar los ídolos de Labán – salvar a Labán de su imaginación

Lea y Rajel eran las hijas de Labán, que era un estafador. Uno de los símbolos más obvios en la Torá para el poder de la imaginación (y la adoración que lo rodea) son los ídolos de Labán. La palabra hebrea para ídolos en este caso es terafim (תְּרָפִים), que está relacionada con la palabra para “medicamento” (תְּרוּפָה), lo que sugiere que la rectificación de la imaginación es necesaria para tratar adecuadamente con sistemas y doctrinas falsas en psicología y más allá. Así como Iaacob tuvo que “robar” el corazón de Labán – esencialmente, su confianza en Iaacob- con el fin de escapar de sus garras sin que él supiera acerca de los planes de Iaacob, también Rajel robó los ídolos de Labán para liberar a su padre de la férrea idolatría que tenía en su mente y corazón; y sin embargo, hay opiniones de que fue castigada por este acto, ya que al final le faltó el respeto a su padre.

Cuando Labán alcanzó a Iaacob y su familia, buscó sus ídolos por todas partes. Finalmente, se acercó a Rajel, que de hecho había robado los terafim. ¿Por qué sería Rajel la que se involucraría en rectificar el poder de imaginación de su padre? La historia de fondo es que en su planeada noche de bodas, cuando Labán engañó a Iaacob y la cambió por Lea, Rajel, en un acto de abnegación emocional, transmitió la gestualidad secreta que Iaacob le había revelado a Lea para que Lea no se avergonzara si Iaacob se diese cuenta de que era ella y no Rajel con quien estaba casado. Esa primera noche, Lea concibió a Reuben. Ahora, legalmente, si Iaacob estaba esperando a Rajel, pero terminó con Lea, teniendo relaciones con una mujer diferente a la que él pretendía, haría del niño concebido, Reubén, lo que se conoce como un ben temura – es decir, el hijo del intercambiado [mujer]. Hay 9 tipos diferentes de imperfecciones que pueden relacionarse con un niño que nació de una concepción irregular, un tema que hemos discutido en otras ocasiones.[21] Entonces, ¿cómo es que no se considera que Reubén tenga esta imperfección?

Según la Cabalá, al entregarle los gestos corporales a Lea, se considera que Rajel se ha “embarazado” en Lea. Es como si Iaacob estuviera con Rajel esa primera noche – siguiendo su pura intención. A cambio de su sacrificio, Lea le dio a Rajel el poder de rectificar la imaginación de su padre robando sus ídolos. Es fácil suponer que así como Rajel le dio a Lea los gestos que Iaacob le enseñó (gestos que se considera que purifican la mente de marido y mujer durante las relaciones matrimoniales), Lea le dio a Rajel los “gestos” que le enseñó su padre Labán: gestos, o técnicas que hubieran evitado que Iaacob se diera cuenta de que no estaba teniendo relaciones con Rajel, sino con otra persona. Estos “gestos” se basan en engañar a la mente utilizando el impuro dominio de Labán de los poderes de la imaginación y la sugestión. Entonces, aunque era Lea quien debía rectificar la imaginación de Labán, Rajel recibió el poder de rectificar a Labán de Lea cuando divulgó los gestos que Iaacob le había enseñado. Hay una hermosa alusión a esto en la Torá, ya que las iniciales de las palabras, “Ella [Rajel] tomó los ídolos” (לָקְחָה אֶת הַתְּרָפִים) deletrea Lea (לֵאָה).

Que la conciencia de Labán se está ahogada en su imaginación, lo vemos cuando confronta a Iaacob y dice: “las hijas [tus esposas] son ​​mis hijas, tus hijos son mis hijos, el ganado es mi ganado, y todo lo que ves me pertenece”. En lo que respecta a Labán, Iaacob no existe. No es más que un comodín imaginario que lo conecta con sus extensas posesiones y propiedades. Rajel quiere romper el control que la imaginación de Labán tiene en su mente, pero en el proceso, ella misma se ve afectada por la impureza y el efecto de deformación de la realidad de los ídolos de su padre. Esto es algo así como lo que hemos visto aquí en nuestra escuela, que a veces los estudiantes vienen con el conocimiento de varios métodos que han aprendido en otros lugares y creen que ya han logrado “convertir” estos métodos haciéndolos kosher. Pero en realidad, es solo su imaginación la que los convence de esto. ¿Cómo sabemos que Rajel se volvió impura por los ídolos que le robó a su padre en su intento de romper su dominio sobre él? Porque ella se disculpa por no ponerse de pie en su presencia diciendo: “No puedo levantarme ante ti, porque tengo la costumbre de las mujeres”. En otras palabras, ella misma está comparando su estado con la impureza de un nidá, cuya esencia también está relacionada con el poder de la imaginación, que conduce a la contaminación.

Moshe Rabeinu: el conocimiento que todo lo incluye

El que más rectificó el partzuf de Lea (es decir, la sefirá de comprensión, biná) fue Moshe Rabeinu. Se le describe como, “Y el hombre Moshé era más humilde que todos los hombres sobre la faz de la tierra”.[22] Las palabras para “muy”, “hombre” y “tierra”, meod, Adam, adamá, (מאד אדם אדמה) están todas relacionadas. De paso, mencionemos que hay tres versículos que concluyen con la palabra “la tierra” (הָאֲדָמָה) y que se relacionan con la auto-anulación, la humildad, la honradez y la honestidad: “Y no había hombre que trabajara la tierra,” que vimos anteriormente, se trata de la auto-anulación; el verso, “Havaiá Elokim formó al hombre del polvo de la tierra”[23], trata sobre la bajeza; y este versículo sobre Moshé – que describe la humildad.

The one who most rectified the partzuf of Leah (i.e., the sefirah of understanding, binah) was Moshe Rabbeinu. He is described as, “And the man Moshe was humbler than all men on the face of the earth.”[8] The words for “very,” “man,” and “earth” (מאד אדם אדמה) are all related. In passing, let us mention that there are three verses that conclude with the word “the earth” (הָאֲדָמָה) and that are related to self-nullification, humility, lowliness, and humility: “And there was no man to work the earth,” which we saw above—is about self-nullification; the verse, “Havayah Elokim formed man dirt from the earth”[9]—is about lowliness; and, this verse about Moshe—describing humility.

Volviendo a la forma en que Moshe Rabeinu rectifica la imaginación. En este episodio, donde su hermana y su hermano hablaban de él, Moshe pudo haber imaginado que lo odiaban. Pero esta afirmación de que era el más humilde de los hombres pretende justificar por qué no cae en fantasiosas especulaciones. Rashi explica que “humilde” significa “humilde y paciente”. Su poder de imaginación está tan rectificado que él es el único profeta que ha transformado el “así” (una descripción aproximada) que abre las profecías, en “esto” (una descripción exacta).

Por eso, cuando Moshe profetiza, comienza con la palabra “esto”. Su profecía se vio a través de un cristal transparente. No a través de un espejo, sino a través de un panel de vidrio transparente. A este respecto, vale la pena mencionar que mujeres como Lea y Rajel pueden mirar su imagen en un espejo; hacerlo les ayuda a rectificar su poder de imaginación. Pero un hombre como Moshe Rabeinu, que ya ha rectificado su poder de imaginación, tiene prohibido ver una imagen.

Por lo tanto, Moshe Rabeinu ascendió a este nivel de profecía, de ver con precisión y no ver imágenes solo, debido a su humildad. Esto puede servir como una ilustración de la enseñanza del Ba’al Shem Tov sobre el versículo, “Y no había hombre que trabajara la tierra”, por lo cual Dios no traído la lluvia sobre la tierra. Su interpretación novedosa establece que para convertirse en alguien que pueda trabajar la tierra, y en cuyo mérito Dios haga caer la lluvia sobre la tierra, es decir, Dios revela la Torá – uno tiene que alcanzar el estado de “no hay hombre” (אָדָם אַיִן ), es decir, una persona que se encuentra en un estado consumado de auto-anulación (bitul). Hay muchos niveles de auto-anulación debatidos en Jasidut, entre ellos el estado único alcanzado por Moshe Rabeinu, un estado que se basa en su humildad. Este es el significado interno de la declaración de los sabios de que “Moshé ameritaba comprensión”. La sefirá de entendimiento está asociada con la humildad (עֲנָוָה). Como dijimos, Moshé corresponde al conocimiento todo-inclusivo (da’at) del pueblo judío y esta frase, “Moshé mereció comprensión [a través de su humildad]” (מֹשֶׁה זָכָה לְבֵינָהּ) tiene el mismo valor que “conocimiento” (דָּעַת). A veces, Moshe Rabeinu se asocia con la sabiduría y, en ocasiones, se asocia con el conocimiento (en este caso, el conocimiento que unifica el intelecto con las emociones). Como el conocimiento integral del pueblo judío, se le conoce como el “Pastor de la fe” (Raia Mehemna) en el Zohar, ya que sostiene y nutre la fe del pueblo judío al imbuirlos de su propio conocimiento o conciencia.

Rectificar el conocimiento – aprender a no ser superficial

Ahora estamos llegando a lo que significa “trabajar la tierra”. Ya dijimos que se trata de rectificar el poder de la imaginación. Sin duda, este es un trabajo duro. Para curar a alguien de su paranoia, por ejemplo, primero tienes que ponerlo en contacto con la realidad – mostrarle lo que realmente está pasando – y hacer que admita que el resto es un vuelo fantasioso. ¿Cómo haces esto? Este es un objetivo muy importante. Por un lado, no deseas darles una pastilla, un amuleto, y en el 99 por ciento de los casos, realmente no necesita medicamentos. En el 1 por ciento de los casos, terminas necesitando consumir medicamentos, pero iniciamos nuestra escuela para evitar que las personas lleguen a la etapa en la que necesitarían consumir medicamentos. ¿Entonces, qué debería hacer?

Para tener éxito, se necesita mucho trabajo. El conocimiento (daat) es similar a una reflexión profunda sobre la realidad. Las facultades intelectuales de la mente (sabiduría, comprensión y conocimiento) se describen como las tres dimensiones de longitud, amplitud y profundidad. El conocimiento (daat) es la profundidad.

¿Cuáles son los delirios que genera la imaginación? Son una evaluación superficial y externa de la realidad. ¿Cómo puedes mostrarle a alguien que está seguro de que todos lo odian que está perdido en delirios? La única forma es ayudarlo a profundizar su comprensión de la realidad. Recientemente tuvimos algunas clases sobre el tema de la superficialidad en general. La mayoría de las personas viven sus vidas de una manera muy superficial. No saben que es superficial, que es fortuito, pero todo lo que hacen en la vida es superficial sin ningún intento de llegar a la profundidad. Para alcanzar la profundidad, hay que ser humilde, como Moshe Rabeinu. Ésta es la cualidad de la sefirá del conocimiento.

Si eres capaz de enseñar a alguien, enséñale para que sea profundo, eso es la rectificación del conocimiento. Esa es la forma de sacar a una persona de sus delirios. Todas las ilusiones son el resultado de interpretar la realidad de una manera superficial. Todas estas son interpretaciones superficiales que no tienen una conexión real con la realidad, conclusiones que no tienen una base real y todo es el resultado de tener una mente superficial.

Profundizar en el conocimiento – comprender verdaderamente la realidad

Penetrar la realidad no es una cosa simple. Necesita un mashpia jasídico o un consejero para que le enseñe a considerar a fondo lo que ven sus ojos. No es sencillo analizar con profundidad el mundo que vemos. Este es el trabajo enseñado por Jasidut, particularmente el pensamiento profundo de Jabad. Pero si lo hace con éxito, puede deshacerse de los delirios que se derivan de hacer asociaciones y conexiones incorrectas.

La imaginación trata de asociación, comparar una cosa con otra. Pasó una cosa y sucedió otra y tal vez estén conectadas. Algo pasó y luego escuché otra cosa en la radio. Si esto se convierte en una enfermedad mental, uno comienza a pensar que la radio le está hablando personalmente. El problema general es que una persona toma puntos no conectados y dibuja líneas para conectarlos, líneas imaginarias que no tienen base. Así comienza la locura. Todo porque no hay una conexión real con la realidad ni un conocimiento verdaderamente profundo.

El conocimiento profundo se conoce como lanzar o plantar el conocimiento de uno, como en el versículo, “Lo fijaré como una estaca en un lugar firme”[24] (וּתְקַעְתִּיו יָתֵד בְּמָקוֹם נֶאֱמָן). Tienes que fijar tu facultad de conocimiento en suelo firme y con eso trabajas la tierra, fijas el poder de la imaginación. La palabra para “estaca” (יָתֵד) es un acrónimo de las sefirot a lo largo del centro del eje medio (fundamento, belleza y conocimiento – יְסוֹד תִּפְאֶרֶת דָּעַת).

En el Tania,[25] se establece que si no hay daat, no hay conciencia o conocimiento, entonces los sentimientos que nacen en el corazón terminan siendo ilusiones. Un engaño es como un aborto espontáneo. La madre es un símbolo para comprensión y si no hay conocimiento que la acompañe, no hay conexión o asociación verdadera, entonces lo que nace no puede prosperar.

Sin conocimiento no hay diferenciación

Otra afirmación de los sabios es que, si no hay conocimiento, no puede haber diferenciación. El conocimiento es el poder de diferenciar – reconocer la diferencia entre fenómenos. Como dijimos, cuando el conocimiento es profundo, no se crean conexiones ni asociaciones falsas. Significa que uno no se vuelve loco al encontrar todo tipo de conexiones endebles entre lo que se escucha en la calle y lo que se ve en un sitio de Internet. Necesitas poder diferenciar.

Normalmente, decimos que el Ba’al Shem Tov nos enseñó que debemos aprender algo en nuestro camino de servir a Dios en cada situación y cada experiencia en la vida. Él propugnó que, en cada palabra hablada por cada persona, a pesar de que están hablando por su propia voluntad, Dios me está hablando, guiándome. Sin embargo, esta era una enseñanza destinada a personas que tenían una fuerte facultad de conocimiento (de daat), personas que eran capaces de distinguir entre la verdad y la falsedad (es decir, delirios); aquellos que son personas que están acostumbradas a un pensamiento profundo y penetrante, como los Rebeim nos enseñaron a hacer. El requerimiento del Ba’al Shem Tov de aprender algo de todo lo que vemos u oímos es pertinente solo si una persona es capaz de obtener una percepción de ello con respecto a su propio estado interior; no si lo que “descubre” son indicios de futuro, no toda clase de amenazas o revelaciones de peligro, ni siquiera elogios o alabanzas. Las únicas modalidades aceptables de percepción son las que llevan a uno a dar gracias a Dios por lo que la persona ha visto, o las que le hacen rectificar algo en su conducta con un sentido de teshuvá gozosa – ¡nada más! Es necesario que haya razones muy sólidas para asociar o unir dos cosas, como cuando los sabios enseñan sobre los vínculos en el texto de la Torá conocido como gezeira shava. Tales vínculos solo son verdaderos si tienen una tradición que se remonta a Moshe Rabeinu (y el alma de cada judío contiene una chispa de Moshe Rabeinu, como se explica en el Tania, y, por lo tanto, lo más importante es ser humilde como Moshe). Entonces, ver la conexión o asociación entre dos fenómenos requiere una sensibilidad especial que no todos tienen. Esta sensibilidad puede describirse como la capacidad de establecer paralelos correctos y, como es bien sabido, la palabra “Cabalá” deriva literalmente de la palabra que significa “paralelos”. No todo el mundo puede hacer esto correctamente y con toda certeza no cuando todavía ven la realidad desde una perspectiva superficial.

Lectures on Chassidic Psychology • Lecture 2 • Part 3 • Categories of Psychological Work: Charity, Fear, Tanning, and Miracles – GalEinai – Revealing the Torah’s Inner Dimension

PSICOLOGÍA JASÍDICA

CATEGORIAS DE TRABAJO PSICOLÓGICO

CARIDAD, TEMOR, CURTIDO Y MILAGROS

-PARTE 3 –

Esta es la tercera parte de una transcripción de la clase del rabino Ginsburgh en la Escuela de Psicología Judía Torat Hanefesh del 13 de Av, 5769

Bondad amorosa: un servicio de entregar

Un servicio de dar y no un servicio de retirar

Comenzamos con el trabajo del levita y ahora llegamos al trabajo del sacerdote que se describe como “el hombre de bondad-amorosa”. Con respecto al servicio del sacerdote, hay una frase especial: “Y tú y tus hijos contigo guardarán tu sacerdocio en todo lo que pertenece al Altar y lo que está dentro del Velo; y servirás; Te otorgo el sacerdocio como un servicio de presente[el servicio mismo constituye un regalo]; y el hombre común que se acerque, morirá”[26] (וְאַתָּה וּבָנֶיךָ אִתְּךָ תִּשְׁמְרוּ אֶת כְּהֻנַּתְכֶם לְכָל דְּבַר הַמִּזְבֵּחַ וּלְמִבֵּית לַפָּרֹכֶת וַעֲבַדְתֶּם עֲבֹדַת מַתָּנָה אֶתֵּן אֶת כְּהֻנַּתְכֶם וְהַזָּר הּמָתּמָתרֵב יו).

Jasidut explica que un servicio de presente (עֲבֹדַת מַתָּנָה) se refiere al “gran amor” (אַהֲבָה רַבָּה) – un estado de amor constante por Dios que se le da al tzadik desde arriba como un regalo, lo que significa que no depende de sus acciones. A veces esto es llamado “amor placentero” (אַהֲבָה בַּתַּעֲנוּגִים).

Pero el significado simple que aparece en el Talmud es diferente. Solo los sacerdotes pueden realizar sus funciones en el Templo. Si una persona que no es sacerdote desempeña uno de sus deberes designados, es responsable de muerte por decreto celestial. Sin embargo, el versículo dice que solo si la acción realizada fue “un servicio de dar y no un servicio de quitar”. Cuando el sacerdote coloca algo en el altar, eso se llama un “servicio de ofrenda”. Quitar algo del altar, por ejemplo, las cenizas sobrantes de los sacrificios, eso se llama un “servicio de remoción”, y un no sacerdote que realiza este servicio no es responsable de muerte por decreto celestial.

Dificultad para dar – una enfermedad mental

¿Qué nos enseña esto psicológicamente? La experiencia de bondad-amorosa (jesed) es el amor y el Zohar establece que no hay servicio como el servicio del amor. Aunque dijimos anteriormente que todo trabajo (servicio) está relacionado con el eje izquierdo de las sefirot, aquí vemos un tipo de servicio o trabajo que está asociado con el eje derecho, con el amor. Esta tendencia a la derecha deriva del lenguaje literal usado en el versículo, “un servicio de presente”, avodat mataná, (עֲבֹדַת מַתָּנָה).

Una mujer viene a pedir consejo y usted, el consejero, ve que tiene problemas para dar. Hay personas a las que les resulta fácil tomar, pero les cuesta dar, simplemente no les gusta dar. Este es un problema formidable para cualquier persona, especialmente para un judío. Podrías enfermarte, sin saber por qué, si tienes un problema para dar, lo que indica que tienes un problema en tu sefirá de jesed, con el poder del amor en tu psique.

Agudeza para dar

Como dijimos, en Jasidut, un servicio de dar es el amor placentero que se otorga a un tzadik después de que transforma (it’hapja, similar a lo que llamamos “endulzar”) su inclinación al mal, en lugar de simplemente subyugarlo (itkafia, que solemos denominar “sumisión”). Aparentemente, los dos están relacionados. Para estar mentalmente sano, uno necesita tener una perspicacia tan fuerte para dar que no tiene que venir a través de la sumisión – forzándose a sí mismo a dar. Llegaremos a la tzedaká (caridad) en un momento, pero lo que él ha aprendido sobre el trabajo psicológico asociado con la bondad-amorosa (jesed) es que dar debe ser tan natural para una persona que se hace con un corazón voluntarioso y con pasión, no hay sentimiento de que uno necesite coaccionarse a sí mismo para dar. Esta es una capacidad del “amor de Israel” (ahavat Israel). Normalmente, una persona se limita a dar hasta una quinta parte de sus posesiones para tzedaká, “Quien derrocha, no debe derrochar más de una quinta parte”. Sin embargo, del lenguaje usado por los sabios, el Ba’al Shem Tov aprendió que esta limitación solo se aplica a quien siente que dar tzedaká es como malgastar o despilfarrar su dinero. Pero uno tiene una sensibilidad natural por dar y se complace en ello, entonces no está limitado. Una vez más, hay personas que sufren porque su sentido de dar está subdesarrollado. Todo judío tiene una propensión natural a dar, porque, como dicen los sabios, una de las tres características distintivas de los judíos es que tienen compasión (y son mansos y benefactores). Cuando algo anda mal, es como si la sensibilidad por dar se atascara, como si hubiera sido “poseída”, no permitiéndole moverse libremente para poder dar sin fin.

Poder (Guevurá): Servir a Dios con Temor

No temer nada más que a Dios

Con respecto al entendimiento (biná), aprendimos el verso, “Servid a Dios con gozo, venid ante él con cánticos”.[27] Hay un verso paralelo que dice: “Servid a Dios con temor, temblad con alegría”[28] (עִבְדוּ אֶת הוי ‘בְּיִרְאָה וְגִילוּ בִּרְעָדָה). Los sabios interpretan este versículo en el sentido de que “donde hay gozo, hay temor”.[29] En otras palabras, nos están diciendo que tener temor o experimentar miedo [del cielo] es un tipo específico de trabajo. ¿Qué tipo de trabajo es este?

Esto es lo que el padre de Ba’al Shem Tov le dijo antes de su muerte: “Srulik, no temas a nada en este mundo, excepto a Dios”. No puedes temer a dos cosas a la vez. El miedo puede estar relacionado con la ansiedad, de la que hablamos en la clase anterior. El verdadero temor o miedo es cuando temes solo a Dios y a nada más en el mundo. Solo si una persona no tiene otros miedos ni ansiedades, podemos decir que su facultad de poder (guevurá) se rectificó.

Temer a Dios es una experiencia agradable, porque Dios es un padre bondadoso; es agradable cumplir el mandamiento de reverenciarLo como se le ordena a uno respetar a su padre. Hay dos mandamientos separados: uno es respetar a los padres; este mandamiento aparece en los Diez Mandamientos, “Honra a tu madre y a tu padre…”[30] (כַּבֵּד אֶת אָבִיךָ וְאֶת אִמֶּךָ). Este mandamiento incluye la mayoría de las obligaciones activas que una persona tiene para con sus padres. El otro mandamiento, reverenciar a los padres, se aprende del versículo: “Cada uno reverenciará a su madre y a su padre”[31] (אִישׁ אִמּוֹ וְאָבִיו תִּירָאוּ). Este mandamiento requiere que respetemos a nuestros padres, asegurándonos de no insultarlos, etc.[32]

Por esta razón, temer cualquier cosa que no sea Dios es una experiencia terrible, porque inconscientemente estamos cambiando a Dios por otra cosa. Uno no debe tener absolutamente ningún temor, excepto el temor de Dios. Así como cuando la facultad de conocimiento (daat) está contaminada, una persona sufre desde su poder de imaginación, así cuando la facultad de poder (guevurá) está contaminada, uno sufre de ansiedad y miedo. Como con respecto al conocimiento, el tratamiento y el trabajo aquí es anular todos los falsos miedos superfluos y fortalecer el temor del Cielo.

El temblor con alegría del Ba’al Shem Tov

¿Quién es el tzadik ejemplar que ilustra el principio de que donde hay alegría, ahí es donde hay estremecimiento? Ese sería el Ba’al Shem Tov, nuestro maestro. Y, sin embargo, siempre estaba en un estado de alegría.

Podemos leer este versículo como si tuviera dos partes. La primera parte es, “Sirve a Dios con temor”[33] (עִבְדוּ אֶת הוי ’בְּיִרְאָה וְגִילוּ בִּרְעָדָה), prescribiendo el servir a Dios con temor. Luego, la segunda parte, “tiembla de alegría”, significaría que si a veces, además del miedo, experimentas alegría, entonces en ese estado de alegría debería haber estremecimiento. Pero realmente, ambas partes del versículo son una cosa y lo que el versículo quiere decir es que si sirves a Dios con temor, entonces ese temor despertará gozo en ti (como explicamos) e incluso en ese lugar de gozo, debería haber temblor. En otras palabras, debido a que el gozo se originó en mi temor de Dios, ese gozo en sí mismo va acompañado de un temblor positivo residual. Esto es lo que el Ba’al Shem Tov exhibió continuamente. Es bien sabido que cualquier cosa que tocara temblaría. Incluso si pusieras una taza llena de agua en el otro extremo de la habitación en la que se encontraba, el agua temblaría. Los animales en su presencia también temblarían con reverencia.

Rectificando el alma con alegría; Rectificando el cuerpo con temor

El verso, “servir a Dios con temor” aparece en el segundo capítulo de los Salmos, un capítulo que está dedicado al Mashíaj. En ciertos pasajes del pensamiento jasídico se explica que el mandato de servir a Dios con gozo es para los judíos y el mandato de servir a Dios con temor es para los no judíos.

¿Cómo podemos aplicarnos esta explicación a nosotros mismos? El judío en mí es mi alma, el no judío en mí es mi cuerpo (la palabra hebrea para “cuerpo” es גְּוִיָּה, que se relaciona con “no judío”, es decir, un goy). Por lo tanto, el temblor del Ba’al Shem Tov era una forma de refinar su cuerpo. En cualquier caso, estos dos, el alma y el cuerpo, son descritos por el verso, “Soy entendimiento, tengo poder”[34] (אֲנִי בִינָה לִי גְבוּרָה). El gozo está en la comprensión, como explicamos, y el poder corresponde a servir a Dios con temor.

Belleza (Tiferet): Curtiendo pieles

Refinando los rasgos propios

La sefirá de belleza (tiferet) corresponde al torso, al cuerpo. Uno de los conceptos relacionados con la belleza es el refinamiento de los rasgos de carácter del corazón.

Este tipo de trabajo se compara en el pensamiento jasídico con el curtido, el proceso por el cual las pieles de animales se transforman en cuero. El curtido toma algo que es áspero y agreste y lo trabaja para que se vuelva suave y útil. En yiddish decimos que al principio una persona es grob, es decir, grosera, y sus rasgos de carácter deben procesarse, deben suavizarse como el curtido.

Curtir la piel de serpiente

Por supuesto, existe una conexión entre tener rasgos de carácter burdos y ser orgulloso, pero no son exactamente lo mismo. Grosero (o áspero) no es solo un adjetivo que se usa para describir los rasgos emocionales en su estado original, sino que también describe el estado de la piel de un animal antes de ser curtida – una piel en bruto. Después de que Adam escuchó a la serpiente en el Jardín del Edén y comió del Árbol del Conocimiento, todo su cuerpo es descrito como “una piel de serpiente” (מָשְׁכָא דְּחִוְיָא). Aunque una piel de serpiente es muy áspera, si sabes cómo curtirla, puedes hacer algo hermoso, algo que sea bueno y fino. Por tanto, el proceso de curtido está relacionado con la sefirá de belleza. Hay personas cuya alma animal es como un buey, o como una cabra, o como una oveja – cada uno representa una naturaleza animal diferente – pero lo que todos tienen en común es que no son refinados y tienen un espíritu burdo. El concepto de espíritu[35] en sí mismo está relacionado con la sefirá de belleza – el espíritu puede ser burdo o refinado y cultivado. Aunque halajicamente, diferenciamos entre el ganado llamado “burdo” (bueyes y vacas) y el ganado “delicado” (ovejas y cabras), la naturaleza de todos ellos necesita refinamiento. Tenemos que llevar su estado al estado del Rey David, razón por la cual también se le conoce como “Adino”,[36] (עֲדִינוֹ) que significa “suave” (עָדִין).

Este trabajo, mediante el cual el consejero ayuda a una persona a refinar y suavizar los rasgos de su carácter explicando que su problema es que es áspero o grosero en su comportamiento y en su forma de expresarse, todo esto comienza con el corazón, con la sefirá de belleza.

Victoria:

Vimos que la categoría psicológica de trabajo asociada con la bondad-amorosa (jesed) es dar. La victoria es la extensión de bondad-amorosa en el eje derecho de las sefirot. Victoria significa triunfar sobre mi propia naturaleza. Este es otro ejemplo de la necesidad de subordinar nuestra naturaleza (itkafia). Específicamente, está relacionado con el versículo que vimos en la primera clase que dimos en esta serie, “Y el servicio de tzedaká será paz, y el trabajo de tzedaká tranquilo y confiado por siempre”[37] (וְהָיָה מַעֲשֵׂה הַצְּדָקָה שָׁלוֹם וַעֲבֹדַת הַצְּדָקָה הַשְׁקֵט וָבֶטַח עַד עוֹלָם). En esa clase anterior, también explicamos que la primera mitad del versículo (el servicio de tzedaká) se refiere a dar de acuerdo con la naturaleza de uno. Mientras que su segunda mitad (la esfuerzo o el trabajo de tzedaká) se refiere a dar más allá de tu inclinación natural.

Cuando eres victorioso sobre tu naturaleza, mereces que la tzedaká que das te lleve a “la tranquilidad y la confianza para siempre”. Esto es como la diferencia entre el hecho de que la tzedaká “funciona” en el mundo y cuando “funciona” y te afecta a ti mismo. Este es siempre el caso de ir más allá de tu naturaleza. Si aprendes algo cien veces, alcanzarás un estado de paz, pero si lo repites una vez más, yendo más allá de lo normal, verás no solo paz, sino milagros – incluso milagros físicos.

El poder de realizar milagros

Ahora, extendamos este concepto de ir más allá a la categoría del trabajo psicológico asociado con victoria. Si alguien viene en busca de consejo y vemos que no puede ir más allá de su naturaleza, hay algunas opciones diferentes. Con respecto a corona, la diagnosticamos como un problema de no añorar lo oculto, el misterio, el más allá. Con respecto a victoria, el problema es que la persona no puede ir más allá de su naturaleza. Da, pero no puede trabajar para crear un milagro en su psique. Puede ser que, en secreto, no crea que haya milagros. Podría racionalizarlo citando a los sabios: “No se debe confiar en un milagro”, pero el hecho de que no se debe confiar en un milagro le hace pensar que no hay milagros; ciertamente, que no sería capaz de crear un milagro en su propia psique yendo más allá de su naturaleza en la dedicación a los demás.

La causa fundamental de este problema está relacionada con el comienzo del eje derecho, la sabiduría. En la sabiduría reside el poder de la autoanulación. Si uno no ha anulado su ego adecuadamente, ello afecta en la extensión final del eje derecho, victoria, y le impide dedicarse por encima y más allá para hacer que suceda un milagro.

El Sefer Ietzirá describe diez “profundidades” o dimensiones.[38] La que se corresponde con victoria es “la profundidad de lo alto” (עֹמֶק רוּם), que nuevamente se refiere a ir a la profundidad que está por encima y más allá de la naturaleza. En la Torá se nos dice que uno no debe decir: “Es por mi destreza y la fuerza de mi mano por lo que se me ha conseguido este éxito.”[39] En lugar de eso, uno debería decir: “Recuerda a Havaiá, tu Dios, porque es Él quien te da la destreza para triunfar.”[40]. Esto es, según algunas opiniones[41] uno de los 10 versos de recuerdo que una persona debe recitar todos los días. De esos 10 recuerdos, éste corresponde a victoria. Si una persona pretende actuar solo con sus propias fuerzas, nunca podrá superar a la naturaleza. Pero en el momento en que atribuye sus habilidades al Todopoderoso e identifica todo su éxito con Dios, puede ir más allá de su naturaleza. Por lo tanto, este tipo de trabajo está asociado con la transformación, it’hapja. La bondad amorosa – el trabajo de dar – se asoció con la sumisión (itkafia) y victoria, su extensión, está asociada con la transformación, o endulzamiento (it’hapja).

https://www.inner.org/torah_and_science/torah-psychology/lectures-on-chassidic-psychology-%E2%80%A2-lecture-2-%E2%80%A2-part-4-%E2%80%A2-categories-of-psychological-work-thoroughness-self-fulfillment-servitude

He tenido un pequeño conflicto a la hora de traducir labor y work ( opté por labor-labor y work trabajo) La versión inglesa lo utiliza para distinguir ente poal y avodá y trabajo general y particular). Quizas se tenga que variar u optar por otra traducción….

PSICOLOGÍA JASÍDICA

CATEGORIAS DE TRABAJO PSICOLÓGICO

METICULOSIDAD, AUTORREALIZACIÓN Y SERVIDUMBRE,

-Parte 4-

Esta es la cuarta parte de una transcripción de la clase del rabino Ginsburgh en la Escuela de Psicología Judía Torat Hanefesh del 13 de Av, 5769

RECONOCIMIENTO: EL TRABAJO QUE ESTÁ COMPLETO

El trabajo que no tiene trabajo subsiguiente

La frase que describe la categoría de trabajo asociada con la sefirá de reconocimiento (hod) es “Trabajo que está completo” (עבדה תמה). La fuente de esta frase está en el versículo que vimos anteriormente: “Servirán, yo te doy el sacerdocio como servicio de presente; y el hombre común que se acerque morirá”[42] (וַעֲבַדְתֶּם עֲבֹדַת מַתָּנָה אֶתֵּן אֶת־כְּהֻנַּתְכֶם וְהַזָּר הַקָּרֵב יוּמָת). La Torá menciona “Servirán” (וַעֲבַדְתֶּם) dos veces en el contexto de servir a Dios. Hemos visto ambos versículos; el primero fue con respecto a la sefirá de sabiduría, “Servirás a Havaia tu Dios” (וַעֲבַדְתֶּם אֵת הוי’ אֱ-לֹהֵיכֶם).[43]

En el versículo, “Servirás… un servicio de presente” (וַעֲבַדְתֶּם עֲבֹדַת מַתָּנָה), los sabios[44] interpretan la palabra “servirás” para significar, “Trabajo que está completo” (עבודה תמה), es decir, una acción que no requiere que se tomen otras acciones para completarlo. Por ejemplo, al sacrificar un animal, se necesitan cuatro acciones para completar la ofrenda: sacrificar, recibir la sangre, llevar la sangre al altar y, finalmente, verter la sangre sobre el altar. Cada uno de los tres primeros no puede denominarse “trabajo que está completo”, porque la ofrenda no está completa cuando se han realizado. El final es sólo cuando la sangre ha sido derramada sobre el altar. La sangre derramada sobre el altar se llama “regalo” (מַתָּנָה), lo que significa algo que se ha dado, por lo que es tanto una obra de dar como una forma completa de trabajo.

Aunque quien no es sacerdote no puede recibir la sangre del sacrificio, ni puede llevarla al altar, solo realizar la última, derramar la sangre sobre el altar se castiga con la muerte del Cielo porque solo se define como “trabajo que está completo”. En contraste, el sacrificio del animal en sí está permitido incluso para un no sacerdote.

Este concepto de “trabajo que está completo” está claramente relacionado con la sefirá de reconocimiento porque su experiencia interna es una de “integridad-compleción” (תמימות), que a veces también traducimos como seriedad o sinceridad.

Aquel que comienza, pero no completa, sufre de angustia existencial

Ahora traduzcamos este tipo de servicio o trabajo a su categoría psicológica. Hay muchas personas – este es quizás el problema más común – cuyo problema es que no pueden terminar las cosas. Comienzan un proyecto, comienzan una tarea, tal vez comienzan a tomar un curso, pero no pueden terminarlo. No hay nada más frustrante, incluso si la persona misma no puede identificar la fuente de la frustración. El problema existencial de esta persona en la vida es que comienza, pero no puede completar. Comienza un libro, pero no puede terminarlo. Este es un problema psicológico, al igual que ser miserable es un problema psicológico. Si uno es un avaro, no significa que sea malvado o perverso, porque los rasgos de todos los judíos son (como vimos), que son compasivos, humildes y benevolentes. Más bien, hay algo de cáscara, algo de kelipá que le impide abrir su corazón y su mano. Del mismo modo, en este caso, hay otro tipo de kelipá que causa los peores tipos de frustración y puede conducir a situaciones terribles, Dios no lo quiera, por lo que una persona no puede completar las cosas. Desde este estado, puede llegar a un estado de desesperación, que es la enfermedad de la sefirá de reconocimiento expresada en el versículo, “mi vigor [hod]se ha vuelto destructivo”[45] (וְהוֹדִי נֶהְפַּךְ עָלַי לְמַשְׁחִית). Cuando la palabra hod (הוֹד) se escribe al revés se convierte en “miseria” (דָּוָה) como en la frase de Lamentaciones, “en miseria constante”[46] (כָּל־הַיּוֹם דָּוָה). La desesperación puede llevar a todo tipo de terrible sufrimiento, todo porque una persona se ha rendido a mitad de camino hacia su objetivo. En general, nuestra facultad de reconocimiento es responsable de todas las formas de perseverancia, persistencia y diligencia.

Trabajo que está completo; la capacidad de terminar las cosas; una mitzvá se atribuye a aquel que la completó

Hay un dicho rabínico con respecto a la importancia de la persistencia y terminar lo que uno ha comenzado. En el verso, “Observarás fielmente toda la mitzvá que hoy te ordeno” (כָּל־הַמִּצְוָה אֲשֶׁר אָנֹכִי מְצַוְּךָ הַיּוֹם תִּשְׁמְרוּן לַעֲשׂוֹת). De la palabra aparentemente superflua “toda [la mitzvá]”los sabios aprenden (y Rashi trae esto en su comentario) que “una mitzvá se atribuye solo a la persona que la completó”. Cada principio general como este tiene una fuente y en este caso la fuente se encuentra en relación con los restos de Iosef. El profeta nos dice: “Los huesos de Iosef, que los israelitas habían traído de Egipto, fueron enterrados en Siquem.”[47] ¿Quién fue el que extrajo los restos de Iosef de Egipto y los llevó incansablemente con él durante 40 años? Fue Moshé Rabeinu. ¿Por qué entonces el profeta lo atribuye a los israelitas como un todo? Porque Moshé Rabeinu no cruzó el Jordán. No fue él quien llevó a Iosef a Siquem. Debido a que completaron la mitzvá, toda la mitzvá se les atribuyó.

Tenemos aquí a Iosef, que es el alma arquetípica de fundamento, Moshé Rabeinu, que es el alma arquetípica de victoria, y el principio que aprendimos está relacionado con la sefirá de reconocimiento. Así que este es un mecanismo muy básico en la psique con el que podemos ayudar a las personas a liberarse de esta incapacidad para completar las cosas en su vida. Este es el primer significado de “trabajo que está completo” (עֲבוֹדָה תַּמָּה).

Sentir que cada acto está completo e importante en sí mismo

Una segunda explicación para el “trabajo que está completo” en la psique es cuando sientes que todo lo que haces está completo. El Zohar está repleto de casos en los que después de que un sabio o sabios escucharon un jidush, una idea novedosa de la Torá de otro sabio, dicen: “Valió la pena para mí venir al mundo, aunque solo fuera para escuchar esta enseñanza”.

El Ba’al Shem Tov dijo esto de otra manera. Dijo que vale la pena vivir durante 70 años y aún más para ayudar a una persona una vez, por ejemplo, para ayudar a alguien a cruzar la calle. Cuando mereces hacer una mitzvá, justifica incluso setenta años de vida.

Esta es una mentalidad que una persona necesita adoptar. Dijimos que el problema asociado con reconocimiento es la desesperación debido a la incapacidad de completar lo que haces. Pero hay otra forma relacionada de desesperación, que sucede incluso si termino algo. Lo termino y digo: “¿Para qué?” Siento que fue inútil. No tiene ningún valor a mis ojos. De hecho, para mí puede parecer que es inútil, pero a los ojos de Dios es muy valioso. Necesito reconocer que para Dios definitivamente vale la pena, ya que decimos que uno de los principios de fe de la dimensión interna de la Torá es que, “Nuestro servicio es necesario Arriba” (עבודה צורך גבוה). De hecho, de los nueve principios de fe tratados en la dimensión interna de la Torá, este principio corresponde a la comprensión (Biná) y como dice el Zohar, “La comprensión se expande hasta reconocimiento” (בינה עד הוד אתפשטת).

Incluso el menor acto tiene valor y tengo que agradecer a Dios, tengo que dar gracias (reconocimiento, hod, también se puede traducir como agradecimiento) a Dios por permitirme completar con éxito cada acción. Este también es el significado de “trabajo que está completo”. Esta segunda interpretación está aún más cerca del significado literal que terminar lo que empiezo.

Hay dos antologías bien conocidas de las enseñanzas de Ba’al Shem Tov – Keter Shem Tov y Tzava’at Harivash. Esta última comienza con la necesidad de ser “ferviente en el servicio a Dios, con un trabajo que sea completo”. Una persona siempre debe estar en un estado de apreciación de que lo que acabo de hacer no necesita más trabajo, no necesito nada más y toda mi vida valió la pena, aunque solo fuera por esta mitzvá que acabo de realizar. Ser agradecido es el trabajo asociado con reconocimiento. Este es un trabajo psicológico que rectifica nuestra mentalidad.

FUNDAMENTO: “UN HOMBRE SALE A ACTUAR Y A TRABAJAR HASTA LA NOCHE”

Misión personal

Correspondiente a la sefirá de fundamento (iesod), hay un versículo bien conocido de los Salmos, “El hombre sale a su labor y a su trabajo hasta la noche”[48] (יֵצֵא אָדָם לְפָעֳלוֹ וֹלַעֲבֹדָתוֹ עֲדֵי־עָרֶב). El significado literal es que cuando comienza el día, las personas salen a sus labores y trabajan hasta el atardecer, es decir, trabajamos de amanecer a atardecer. Una interpretación en los sabios es que las palabras, “hasta la noche”, se refieren al Mundo por Venir.

En Haiom Iom,[49] el Rebe de Lubavitch explica todo el versículo como refiriéndose al Mundo por Venir. Lo que una persona trabaja en esta realidad presente, continuará haciéndolo en el Mundo por Venir. Si ha aprendido Torá en este mundo, entonces continuará con más vigor en el Mundo Venidero. Diferencia entre “labor” (פֹּעֲלוֹ) y “trabajo” (עֲבוֹדָתוֹ). El primero es general, el segundo específico. El trabajo general es hacer que nuestra forma (nuestra dimensión espiritual) sea superior a nuestra materia (nuestra dimensión física) iluminando el mundo con la luz de la Torá y la vela de una mitzvá. El trabajo específico es la misión particular que a cada alma se le confía realizar con su mente y alma.

¿Qué nos dice esta interpretación y cómo se relaciona con la sefirá de la fundación? En el Zohar y en Jasidut, fundamento representa un sentimiento de tener una misión en la vida. Fundamento es conocido como “el mensajero”. ¿Quién lo envía a su misión? Puede ser la sefirá de belleza (tiferet) o conocimiento, o corona; en cualquier caso, es el mensajero. Y está siendo enviado al reino(maljut), representando la realidad en la que vivimos. Un tzadik, que es descrito como “el tzadik, fundamento del mundo”, es el mensajero de Dios.

Falta de enfoque e imaginación

Hay otro punto que olvidamos mencionar anteriormente sobre conocimiento (da’at), aparte del tema de pensar profundamente sobre las cosas. Una persona es más susceptible a fantasías cuando carece de enfoque, cuando no tiene una dirección clara en la vida; si están haciendo las cosas como una rutina. Ser estático en lugar de dinámico te hace susceptible a las fantasías. En general, un judío es descrito como “avanzando” (מהלכים) en lugar de ser “estático” (עומדים). Cada vez que una persona se vuelve estática, su imaginación capturará su mente desde todas las direcciones. Pero, si tiene enfoque y dirección, está progresando. El movimiento mismo rechaza las fantasías – las cáscaras impuras (kelipot) que quieren afianzarse. Se vuelven irrelevantes. Una vez que tengo dirección en la vida y estoy enfocado, todo lo demás parece ridículo, o en el peor de los casos, una molestia. ¿Las palabras que acabo de escuchar en la radio se refieren a mi misión en la vida? Una persona con dirección y enfoque no tiene tiempo para leer el periódico o escuchar la radio, no tiene tiempo para cosas que para él son extrañas. Si una persona no tiene enfoque en la vida, eso significa que está sin “conocimiento”(da’at) y eso hace que su facultad de conocimiento sea susceptible. Ahora el punto es que lo que es conocimiento en el intelecto es paralelo a fundamento (iesod) entre las facultades emotivas.

“Su labor” y éxito

Hay personas cuyo principal problema es que no sienten que tienen un propósito, una misión en la vida. Cada persona nace en este mundo para hacer algo, para cumplir una meta, y esto consta de dos dimensiones: existe la labor general (פֹּעֲלוֹ) y el trabajo particular (עֲבוֹדָתוֹ). Estamos hablando aquí de su trabajo particular.

Las dos dimensiones están relacionadas gramaticalmente. Hay muchos ejemplos de raíces hebreas donde la segunda letra de una sirve como origen de la otra. Como en este caso, el trabajo (עבד) se origina en la segunda letra de labor (general) (פעל). Como se mencionó, la labor representa la dirección general que desea tomar en la vida, mientras que el trabajo representa la tarea particular en la que está involucrado hoy. Un ejemplo de alguien que tuvo una dirección general clara en su vida es Iosef el tzadik y él es el alma arquetípica de fundamento. Todo lo que hace, día a día, está relacionado con su misión general en la vida. Es por eso que se le llama “un hombre exitoso” (איש מצליח).

El problema que describimos que golpea a reconocimiento (hod) era que una persona no puede terminar nada. Más particularmente, mencionamos que esto también podría ser un problema con sentirse exitoso – podrías terminar tareas, pero no sentir que son significativas, que esta tarea en particular es la razón por la que tu alma bajó al mundo para hacerlas. Cuando se rectifica reconocimiento, incluso hacer una sola mitzvá en un lapso de 70 años se siente significativo y vale la pena. Pero, incluso si te sientes así, no significa automáticamente que sientas que esta mitzvá que hiciste está relacionada con la misión de tu vida. Conocer la misión de uno es mucho más que ser capaz de reconocer y dar gracias por una sola mitzvá. Si eres un Lubavitcher, por ejemplo, entonces tu misión es tu shlijus, la casa de Jabad que abres en algún lugar y donde concentras tus esfuerzos con autosacrificio. Ese es un ejemplo de una misión en la vida – una shlijus.

Una Shlijus dulce y profesional

¿Qué pasa con el final del versículo, “[a su trabajo] hasta la noche”? Fundamento corresponde a Occidente, donde el sol se pone por la noche. Los sabios, como señalamos, identifican la noción de “hasta la noche” con el Mundo Venidero, porque es cuando uno recibe la recompensa por su trabajo en este mundo.

La palabra “tarde” (ערב) también está relacionada con “sabroso” (ערבות). ¿Cuál es la diferencia entre “sabroso” y “dulce”? Dulce se usa para describir algo que es naturalmente dulce, como un terrón de azúcar, pero salado describe un plato que inicialmente no era tan bueno, pero se hizo sabroso agregando especias. Por lo tanto, un plato que es sabroso es mejor que uno que es dulce. Este es el poder mismo de fundamento – la capacidad de agregar una especia a la realidad al realizar la misión propia, el shlijus de uno. Por lo tanto, la palabra “noche” y “sabroso” significan- mezclar, mezclar claro y oscuro o mezclar especias con alimentos – todo con el fin de hacer que la realidad sea mejor y más sabrosa. Condimentar la comida adecuadamente es un secreto culinario, un secreto profesional – un aficionado no puede hacerlo bien. Para ser un emisario con una misión necesitas ser un profesional, como un farmacéutico, para saber exactamente qué añadir. Hay muchos secretos profesionales que hacen que tu misión sea exitosa.

Sin embargo, es importante recordar que algunas personas se encuentran en una etapa más temprana (especialmente las personas más jóvenes). Todavía no han descubierto cuál es su misión en la vida, aún no saben para qué trabajo están saliendo por la mañana y qué trabajo deben hacer hasta la noche. Todavía no son aficionados en su campo, y mucho menos profesionales que saben condimentar la realidad para hacerla sabrosa.

Compromiso a través de la identificación

Fundamento es, por lo tanto, el trabajo de perfeccionar tu misión hasta que alcances un estado de que sea sabroso. Normalmente, decimos que la recompensa está en el Mundo Venidero, pero luego se deduce que fundamento contiene un cierto sabor del futuro. Los sabios ciertamente dicen que hubo tres individuos a quienes Dios alimentó del sabor del Mundo Venidero en este mundo. Esto es lo que recibe quien rectifica su fundamento. De hecho, el órgano procreativo, que corresponde a fundamento, se conoce como el órgano del placer.

El Rebe de Lubavitch explicó que, si hay una mitzvá, que podría ser grande en sí misma, pero no es tu misión particular en este mundo, entonces si hay muchos obstáculos en el camino para que esto se realice, no tienes que exagerar para tener éxito, puedes encontrar una dirección diferente. Pero si esta mitzvá es parte de tu misión, entonces no debes permitir que ninguna dificultad te impida perfeccionarla. Hay que perseverar, “hasta la noche”, hasta que lo agrio se vuelva dulce.

REINO: SERVIDUMBRE

Un judío es el Siervo de Dios

Finalmente hemos llegado al reino, que incluye el significado básico del trabajo, que aún no hemos mencionado. En otros idiomas además del hebreo, cuando dices que trabajas, lo principal a lo que te refieres es al tipo de trabajo. Sin embargo, en hebreo, la misma palabra también significa “siervo”, y allí el énfasis está en “¿a quién estás sirviendo?” Esto se debe a que, en hebreo, trabajo (עבודה) significa servidumbre, como un siervo hebreo (עבד עברי).

El primero de los Diez Mandamientos nos dice que Dios nos sacó de Egipto de una casa de servidumbre. Los sabios dicen que aprendemos de esto que el pueblo judío es siervo de Dios y no debe servir a nadie que sea un siervo. Así como no debemos temer a nadie más que a Dios, debemos servir sólo a Dios. Dijimos anteriormente que el trabajo se deterioró desde Adam hasta Caín, pero luego se deterioró aún más hasta que llegó a Canaán, quien se convirtió en “esclavo de sus hermanos”. Cuando llegó a Canaán, el trabajo había caído al nivel más bajo posible y se había convertido en la base de la esclavitud.

El trabajo está conectado con el servicio, como el servicio y los rituales que se realizan en el Templo. Pero el ritual por sí solo no captura el significado completo de “trabajo”. Puedo ser un profesional independiente que es contratado para hacer trabajos para algún contratista. Sin embargo, un siervo solo puede hacer el trabajo de su amo. Puedes decir, ¿cuál es tu trabajo? Y podría responder: “Soy electricista”. Eso no significa que pertenezcas a la persona que contrató tu trabajo como electricista. Pero en hebreo, trabajar es estar en servidumbre, pertenecer a alguien, a un amo.

En el caso de nuestra conexión con Dios, cada judío es como un siervo que pertenece al Amo del Universo. Hay diferentes niveles de propiedad que puedes experimentar. En el mundo de la Creación, cada judío es como una sirvienta hebrea. En el mundo de la Formación, cada judío es como un siervo hebreo. Y en el mundo de la Acción, pertenecemos tan completamente a Dios, que somos como esclavos no judíos (es decir, un esclavo cananeo).

Por lo tanto, trabajar y servir en hebreo significa pertenecer, ser posesión de alguien. Rav Kook solía firmar sus cartas: “Un siervo de un pueblo sagrado”. Él declaraba: “No soy más que un siervo”.

La batalla cultural contra la servidumbre

Hoy es difícil hablar de la servidumbre como algo positivo, como una categoría de trabajo psicológico. Va en contra de toda la mentalidad occidental decir que eres el sirviente de alguien. La civilización occidental de hoy está luchando contra la mentalidad asociada con la servidumbre. Se anima a todos a sentirse libres. Esta batalla es en realidad una batalla contra la Torá.

A veces, luchas contra algo y es algo bueno, porque hay aspectos negativos que necesitan ser purgados de esa cosa. Pero hay que tener cuidado de no abnegarlo por completo, puede terminar vertiendo sobre el bebé el agua sucia del baño, por así decirlo.

Lo mismo puede decirse, por ejemplo, en la lucha contra la monarquía en el mundo. Tratar de anular por completo la soberanía de los monarcas es, en cierto nivel, muy bueno. Pero si destruyes la monarquía, es decir, el concepto de reino por completo, si no hay reyes en absoluto, entonces también has negado el concepto de “David, el rey de Israel, está vivo y existe”. Y ese no debería ser tu objetivo.

Lo mismo ocurre con la servidumbre. La servidumbre también, como acabamos de ver, corresponde a la sefirá de reino. En realidad, la monarquía y la servidumbre son mutuamente dependientes, ya que en realidad es un rey quien tiene sirvientes. Si desechas la servidumbre, entonces también dañas a la familia porque una vida familiar saludable exige que tanto el esposo como la esposa sientan que son sirvientes, que pertenecen a su vínculo. Este es todo el punto detrás de la ketubá, el contrato de matrimonio. Ambos se convierten en sirvientes. El matrimonio no es solo un compromiso del uno con el otro, es un compromiso con nuestro vínculo común, un compromiso de servir a ese vínculo y a la familia que engendra. Ambos pertenecen a algo superior. Así como Rav Kook dijo acerca de sí mismo: “Un siervo de un pueblo sagrado”, él pertenece al pueblo judío, ellos son su amo y él es su siervo. Así es también como podemos entender que “siervo hebreo” (עבד עברי) tiene el mismo valor que “Mashíaj” (משיח). El Mashíaj es un sirviente.

La rectificación de la servidumbre

Dijimos antes que, con Canaán, el trabajo o la esclavitud alcanzaron un mínimo absoluto. Acerca de Canaán, Noé dijo: “Maldita sea Canaán, esclavo de esclavos será para sus hermanos.”[50]  ¿Quién fue el primero en rectificar el concepto de esclavitud? Los sabios dicen que Eliezer hizo esto cuando se describió a sí mismo: “Soy el siervo de Abraham.”[51] Los sabios nos dicen que Eliezer fue Canaán y al identificarse como el siervo de Abraham, al reconocer la imagen de un amo sagrado en Abraham, rectificó todo el concepto de esclavitud y lo convirtió en servidumbre rectificada. Hacerlo eliminó la maldición que Noé le había situado sobre él y lo bendijo. Que Eliezer fuera el esclavo de Abraham, su sirviente, fue el mayor gozo posible.[52] Los dos – el gozo y la humildad – son interdependientes.

Fue entonces Moshé Rabeinu quien continuó rectificando el concepto de esclavitud al ser descrito como “siervo de Dios.”[53]  Después de él, hubo muchas personas a las que Dios describió como “Su siervo”.

La Cabalá explica que la servidumbre rectificada de Eliezer continuó y pasó espiritualmente a través de Iosef y luego a través de muchos otros, hasta que finalmente llega al Mashíaj. Esta es una historia de la rectificación cada vez mayor del concepto de esclavitud y servidumbre de la manera correcta y hacia la santidad.

Reino, humildad y servidumbre

Una vez más, la servidumbre es la categoría de trabajo que se necesita en el reino, es la base que sostiene nuestro modelo de fortaleza. Un judío (y hasta cierto punto, todo ser humano) debe esforzarse por sentir que pertenece a Dios, tanto que pueda identificarse como perteneciente a Dios. Soy un siervo de Dios y ese es el mayor gozo de la vida.

Hay personas que, debido a la cultura occidental moderna, no pueden servir a nadie. Una persona así tendrá una vida familiar pobre porque no puede someterse, no puede tolerar estar en un estado de bajeza. Reino es humildad.

RESUMEN

Ahora hemos terminado el modelo completo de las categorías psicológicas del trabajo. Nuestra Escuela de Psicología Judía está orientada a enseñar a las personas sobre el trabajo, cómo trabajar y cómo a través del trabajo correcto, casi todos los problemas, con la ayuda de Dios, pueden resolverse. Simplemente trabaje, y como dijo el faraón: “Que el trabajo recaiga pesadamente [que también significa “honor” en hebreo] sobre el pueblo.”[54]  Dale mucho honor a Dios trabajando mucho.

Resumamos rápidamente todo lo que hemos visto. En corona está la obra de revelar lo que está oculto, encontrar constantemente nuevos horizontes del no-revelado, “Él”, transformar lo desconocido en un lugar habitable, transformar el caos en civilización, como dice el versículo: “Él [Dios] no la creó [la tierra] para el caos, sino para ser civilizada “. Esto es como llegar al Salvaje Oeste y civilizarlo. Aprendemos esto de la primera mitzvá de la Torá: “Sean fructíferos y multiplíquense, llenen la tierra y conquístenla”. Con sabiduría dijimos que existe el trabajo de aprender Torá y anular la idolatría, es decir, el ego. En comprensión vimos la raíz de la oración con la contemplación y el trabajo de la alegría (melodías alegres). Conocimiento es el trabajo de rectificar la imaginación considerando la realidad más seriamente y encontrando un rumbo – que es la raíz del hallazgo de la propia misión, que tratamos en fundamento. La bondad-amorosa era el trabajo de darnos a nosotros mismos. Poder era el refinamiento del miedo, aprender a temer sólo a Dios y nada más; temblando durante la alegría. La belleza consistía en curtir las pieles en bruto o perfeccionar los rasgos de nuestro carácter.  Victoria, dijimos, se trata de ir más allá de nuestra naturaleza, usándola para el trabajo de caridad que conduce a la paz eterna. Reconocimiento es un trabajo que está completo y significa trabajar en terminar tus tareas, no desesperarte en el medio y poder dar gracias por cada pequeño trabajo que hayas terminado apreciando que es un regalo que Dios te ha dado y estar contento con él.[55]  Fundamento se trata de encontrar la propia misión o shlichus. En términos seculares esto se llamaría autorrealización, comenzando por tener hijos (que puede verse como preservación de la especie humana y, en un nivel más profundo, aumentando la imagen de Dios presente en la corporeidad). Reino es el trabajo necesario para sentir la servidumbre, para tomar el yugo del cielo y para sentirte siervo de un amo (ya sea Dios, el rey de Israel, el pueblo judío o tu familia). En la Torá, este es el significado más importante del verbo “trabajar”. También necesitas ser el hijo de Dios, necesitas ambos, y además hay un nivel descrito en los escritos jasídicos como “un hijo que se ha elevado al estado de siervo”, como lo explica el quinto Rebe de Lubavitch.

Que el Todopoderoso merezca que tengamos un trabajo significativo y honorable y que el “siervo hebreo” finalmente sea liberado (por la redención).

MEDITACIONES JASÍDICAS ANUALES

MEDITACIONES PSICOLOGIA JASIDICA

AÑO 5783

La Universidad de la Torá

Psicología Jasídica

CUATRO MATICES DE LA HUMILDAD

Los dos fundamentos de la rectificación de la psique: humildad y desinterés

Jasidut enseña que el orgullo es la fuente principal de toda impureza y que la humildad es el rasgo de carácter más básico sobre el cual se basa el servicio a Dios y con el cual se puede rectificar la psique. Este enfoque está respaldado por los versículos de la Torá, las enseñanzas de los sabios, las palabras de Maimónides, y los libros de ética que condenan el orgullo y alaban la humildad. La importancia fundamental y central de la humildad requiere una terminología que diferencie entre los diversos matices de conceptos que parecen similares, si no idénticos. Como todo tema que queremos tratar en profundidad, la humildad requiere que definamos una terminología precisa tomada de nuestras fuentes en la Torá para trazar el sutil paisaje de la psique y, posteriormente, poder navegar por él tanto personalmente, o como asesores, que ayudan a otros con sus propios problemas, a sobrellevarlo.

Debido al lugar central de la humildad en la comprensión de nuestra psicología, el texto más básico estudiado en la escuela de psicología judía de Rabi Ginsburgh conocida como Torat Hanefesh es un artículo que lleva el sencillo título de, “Un Capítulo para el Servicio a Dios” (פֶּרֶק בַּעֲבוֹדַת ה’), pero que podría denominarse más acertadamente como “Comprender y Regular el Ego”. El quid de este breve tratado escrito por Rabi Ginsburgh es que, para ser rectificado, un individuo debe ejercitar dos rasgos conocidos como desinterés (bitul) y pequeñez (shiflut) y lograr un equilibrio adecuado entre ellos. A primera vista, el desinterés y la humildad pueden parecer similares, pero en realidad son casi opuestos. El desinterés es el producto de una conciencia de la Presencia de Dios, que sirve para anular nuestra conciencia de nuestro “yo”, como separado del resto de nuestro entorno y fomenta el reconocimiento de que todo lo bueno que experimentamos e incluso todo lo bueno que hacemos, debe atribuirse sólo a Dios. La pequeñez o bajeza es la sobria autoconciencia, de nuestras carencias personales y lo alejados que nos sitúan de Dios.

Toda nuestra vida es una serie de ascensos y descensos, subidas y bajadas, como una montaña rusa. Cuando trabajamos juntos para crear un sentido rectificado del yo, el desinterés y la humildad aseguran que cuando tengamos éxito (las subidas de la vida), no inflemos nuestro ego y perdamos de vista nuestros deberes en la vida – lo que es más importante, la misión divina con la que nacimos – y que cuando experimentamos fracasos (descensos en la vida), nuestra propia imagen no implosione, llevándonos a la desesperación y la depresión.

[Tenga en cuenta que hay una diferencia entre el enfoque de Jabad hacia la humildad y el enfoque general jasídico, enseñado por otros discípulos del Ba’al Shem Tov y su sucesor, el Maguid de Mezritch. Jabad enfatiza principalmente el desinterés, que se explora en profundidad y se divide en tipos y subtipos en la literatura de Jabad (que forman la columna vertebral conceptual de las enseñanzas de Rabi Ginsburgh). Los otros discípulos se centraron más en la humildad, ejemplificada en nuestra generación por la conducta y enseñanzas del tzadik, Rabi Usher Freund, quien fue uno de los mentores de Rabi Ginsburgh en sus primeros años].

Desinterés, humildad, sumisión y pequeñez

Debido a que el desinterés y la humildad son opuestos – el primero nos salva del egoísmo engreído cuando experimentamos el éxito, el segundo interviene para evitar que nos estrellemos y nos derrumbemos cuando llega el fracaso – existen matices intermedios entre ellos. Estos atributos de transición expresan el estado de inter-inclusión entre los dos polos, lo que significa que, debido a que son parte de una estructura rectificada, el desinterés y la humildad incluyen aspectos del otro principio dentro de ellos. En los términos muy precisos que surgen del estudio en profundidad del pensamiento jasídico, los dos matices intermedios son la humildad[56] (עֲנָוָה) y la sumisión (הַכְנָעָה). La humildad representa la cualidad de la pequeñez dentro del desinterés y la sumisión representa el desinterés que está dentro de la pequeñez.

La humildad comienza con el claro reconocimiento de que nuestras cualidades positivas son todos regalos gratuitos del Cielo. Este reconocimiento luego conduce a la comprensión de que, si una persona diferente hubiera recibido estas mismas habilidades o talentos, los usaría de manera más efectiva que nosotros mismos. Así es como Moisés, que era muy consciente de sus cualidades positivas, pudo ser “muy humilde, más que cualquier hombre sobre la faz de la tierra”.[57] ¿Cómo se inter-incluye la humildad y la pequeñez en el desinterés? Con la humildad, un toque de autoconciencia infiltra nuestro desinterés absoluto, es decir, un toque de autoconciencia se introduce en nuestra aniquilación de la conciencia del yo. La autoconciencia aparece en nuestra capacidad para identificar y pensar en nuestras cualidades positivas. Esta autoconciencia, sin embargo, es anulada por el desinterés, que atribuye estas mismas cualidades positivas a Dios. Así, la humildad es la pequeñez dentro del desinterés.

La sumisión es el reconocimiento de que hay una verdad que está por encima de mi comprensión – una verdad con la que, debido a mi pequeñez, no puedo identificarme ni comprender completamente. Sin embargo, debo relacionarme con ello con sumisión, lo que significa que estoy obligado a obedecerlo y tratar de mantener mi vida en línea con ello. La humildad pura involucra solo al yo y sus defectos. La experiencia es de distancia existencial de la conexión con la bondad de Dios. [Esto describe la experiencia desde la perspectiva del individuo. Dios, desde Su perspectiva, tiene compasión del hombre y se preocupa por sus asuntos, por lo que el individuo está siempre cerca desde la perspectiva de Dios]. En un estado de sumisión, por el contrario, levantamos nuestros ojos a la luz de Dios que aparece en la Torá e ilumina la realidad. Dentro de la sumisión, aunque hay mucha autoconciencia, también está presente un destello de la luz de Dios (que es característico del desinterés). Incluso si no logra crear una revolución real en la personalidad propia, hace posible la mejora. Así, la sumisión es desinterés dentro de la pequeñez).

Nuestra relación con los demás

Además de la inter-inclusión aquí, podemos señalar que mientras el desinterés y la pequeñez son principalmente experiencias internas relacionadas con la relación entre el hombre y Dios, los matices intermedios resaltan la forma correcta de relacionarse con los demás. Veamos este último punto con más detalle.

La humildad es la manifestación adecuada de la abnegación hacia los demás. El reconocimiento de que todo el bien que recibo es un regalo del Cielo, desde la marca de Dios de absoluto desinterés, me hace comprender que el objetivo de todo el bien que tengo en mi vida no debo ser yo mismo y mi desarrollo personal, sino más bien, colmar a los demás con los beneficios que se pueden derivar de este bien. La humildad impulsa a aquellos que son verdaderamente desinteresados ​​a descender de las alturas del logro personal e interactuar con los demás; nos permite renunciar a nuestros logros personales y estar dispuestos a ejercer el autosacrificio. Las personas que tienen humildad están motivadas a hacer el bien a los demás, incluso a aquellos que pueden ser considerados los más bajos y hasta los pecadores (como lo hizo Moisés desde el momento en que aceptó su misión de sacar al pueblo judío de Egipto y llevarlo a la Tierra Prometida).

La sumisión, que es el resultado de la humildad, requiere nuestra entrega al bien que está por encima de nosotros. Su expresión especial está en cómo nos relacionamos con los demás. Cuando una persona reconoce su pequeñez personal, es capaz de someterse a la guía de los que son más grandes que él e incluso de someterse como “un sabio que aprende de cada uno”[58] a la especial cualidad de bondad que ve en cualquier otra persona, que es más grande que él según su entendimiento. Así, el rey David, que dijo de sí mismo: “Seré humilde a mis ojos”,[59] danza con entrega y sumisión ante Dios. Él relaciona a la Torá ubicada dentro del Arca de la Alianza con la sumisión y se siente honrado de estar en presencia de los más sencillos del pueblo judío.

Correspondencia con Havaiá

Al igual que con cualquier modelo de cuatro partes, este también nos invita a hacer corresponder sus elementos con las cuatro letras del Nombre esencial de Dios, Havaia, de la siguiente manera:

Iud Desinterés – anulación בִּטּוּל
Hei humildad עֲנָוָה
Vav sumisión הַכְנָעָה
Hei Bajeza – pequeñez שִׁפְלוּת

Un punto final. Las iniciales de estos cuatro elementos que componen la psique rectificada son bet, ayin, hei y shin, que se pueden reorganizar para formar la palabra “siete”, shibá (שִׁבְעָה). El número siete de por si alude a los siete veces siete días de la cuenta del Omer – siete días al cuadrado desde el segundo día de Pesaj hasta Shavuot – cuando nos involucramos en la rectificación de nuestro carácter enfocándonos en los siete poderes emotivos de nuestro almas animales. Estos cuatro rasgos son fundamentales en ese proceso de rectificación.

La Universidad de la Torá

Psicología Jasídica

NO TIENES QUE SER POBRE

“Una persona es pobre sólo en su facultad de conocimiento”, dijeron los sabios[60]. La pobreza en el conocimiento, sin embargo, genera pobreza real. Los dos tipos de pobres, pobres en conocimiento y pobres en adquisiciones, se mencionan en el verso “Él salva al pobre del que es más fuerte que él, y al pobre y al desfavorecido del que les roba.[61]” La palabra hebrea para “pobre” es עני (ani). Si las letras se reorganizan, se escribe עין ayin (ojo). La pobreza comienza con la perspectiva de una persona sobre la realidad (que fluye desde su facultad de conocimiento, su conciencia interior). La rectificación de las dos personas pobres en el verso anterior depende de la rectificación de los dos ojos:

Cuando el sexto Rebe de Lubavitch, el Rebe Raiat”z, tenía cuatro años, su padre, el Rebe Rashab, le explicó que una persona nace con dos ojos para que con su ojo derecho, el ojo que ama y acerca a otros, mirará a sus compañeros judíos y al libro de oraciones. Con su ojo izquierdo, el ojo que aleja y contrae, debe mirar “la golosina y el juguete”. Cuando se trata de asuntos de santidad y de nuestro prójimo, debemos abrir mucho los ojos para ver las virtudes y las alturas espirituales que aún no hemos alcanzado, mientras anhelamos e intentamos ascender en la escalera de la santidad. Cuando se trata de asuntos mundanos, debemos mirar con la perspectiva opuesta. Deberíamos mirar a aquellos que parecen estar por debajo de nosotros y, con esa perspectiva, cultivar el enfoque de sentirnos ricos y felices con nuestra suerte. Una persona que invierte el orden, sintiéndose complacido consigo mismo en asuntos espirituales y deseando más y más placer físico, se vuelve “pobre en conocimiento”. Una persona que no tiene un impulso para crecer permanece pequeña y pobre. Será literalmente pobre, porque “Una persona no muere con ni la mitad de sus deseos en la mano.[62]” Siempre se sentirá pobre y carente.

Es importante interiorizar esta comprensión desde una edad muy temprana. Pero hay una explicación adicional, más profunda, más relevante para nuestra edad adulta, cuando nos preocupamos por nuestra imagen y nuestras relaciones con los demás: una persona nació con dos ojos para que pueda mirar a los demás con su ojo derecho y amoroso y ver la amplitud de sus virtudes. Debe volver su ojo crítico izquierdo hacia sí mismo, lo que resultará en humildad y voluntad de superación.

Aquí, también, comienzan los problemas si invertimos el orden: cuando miramos a los demás con nuestro ojo izquierdo, el ojo “malvado”, que se enfoca en sus defectos, no podemos conectarnos con ellos y nos volvemos “pobres en conocimiento”. Da’at (conocimiento) también significa ‘conexión’, como en el verso “Y Adam conoció (iada) a su esposa Eva[63]“. No hay nadie más empobrecido y deplorable que una persona que no puede conectarse de una forma genuina con los demás y permanece encerrada en su soledad (mientras imagina cómo todos los demás son “más fuertes que él” y están tratando de aprovecharse de él y hacerle daño). Además, cuando una persona se mira a sí misma con su buen ojo, su ojo derecho, en lugar de asumir la responsabilidad, rectificar lo que está mal y progresar, se convierte en un consentido, se siente patético y está convencido de que el mundo le ha robado su protagonismo.

La segulá (remedio espiritual) que evitará que nos sintamos pobres, en todas sus manifestaciones, es la rectificación de la perspectiva de nuestros ojos. Cuando miramos a los demás con el ojo derecho, podemos acercarnos a ellos, aprender de ellos y conectarnos con ellos. En este estado somos ricos en conocimiento. Aprendemos de todos, estamos rodeados de amigos cariñosos y la gente coopera con nosotros y nos apoya. Mirarnos a nosotros mismos con el ojo izquierdo, con una crítica penetrante, hace posible que no sólo nos baste con poco, sino que nos hagamos realmente ricos. Dios está esperando que salgamos de nuestra conciencia de derechos. Quiere que dejemos de atribuirnos el mérito de nuestros logros y éxitos (“Mi poder y la fuerza de mi mano me han dado este éxito[64]”). Tan pronto como recordemos que todo viene de Él y Él nos da el poder para tener éxito, Él nos colmará de abundancia infinita.

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UNIVERSIDAD DE LA TORÁ

PSICOLOGÍA DE LA TORÁ – TORAT HANEFESH

LA LLAVE PARA EMERGER DESDE UNA CONCIENCIA CONTRAÍDA

Mi cabeza no funciona, mi corazón está bloqueado, no puedo orar y no tengo fuerzas para nada. Me siento amenazado, todo me irrita, y todas las afirmaciones elevadas y hermosas me resultan lejanas y no tienen nada que ver conmigo en este momento. No tengo paciencia para ideales, todo lo que quiero es acurrucarme debajo de mi manta, sobrevivir este día y no ver a nadie. En resumen, estoy con una conciencia contraída.

A veces, caemos en un estado de una conciencia contraída sin una razón aparente, a veces es la situación externa la que crea tensión y presión. De una forma u otra cuando una persona está experimentando una conciencia contraída está cautiva de sus inclinaciones naturales. Solo se preocupa por sí mismo y se enfada con cualquier persona o cosa que crea que le está haciendo daño. (A menudo ve a todo el que le rodea como una amenaza e intenta distanciarse de él).

Uno de los fundamentos de las enseñanzas del Baal Shem Tov es que debemos, y es posible, servir a Dios en cada situación y condición, tanto en un estado de conciencia contraída como expandida. Como escribió el rey Shlomó en Eclesiastés: “Estás en un buen día, sigue en lo bueno, en un mal día, mira, Dios ha hecho uno opuesto a lo otro”.[65]

Dios está en todas partes, no solo en un lugar físico sino también en un estado emocional. Esta creencia nos permite soportar la situación, enfrentarla y servir a Dios mientras estamos en medio de ella. Además, Dios vela por todo con Su Divina Providencia. No sólo Dios está conmigo cuando me encuentro en mi estado de conciencia contraída, sino que es Él Quien me puso allí y espera que actúe de una determinada manera. Él me da la fuerza para superar la prueba y para servirLe aquí mientras la estoy afrontando. En última instancia, Él también me liberará de la crisis y habré ganado algo precioso.

Cuando damos otro paso adelante con este concepto revelamos una clave muy importante para gestionar la conciencia contraída: necesito fortalecer mi fe y confiar en que el Creador, mi Padre compasivo, pronto me sacará de este lugar restringido y me llevará a un lugar de amplitud. Mañana ya no estaré aquí, pero mientras estoy aquí hoy en este lugar puedo darLe a Dios un placer único que no podré darLe cuando ya no esté aquí.

Dios obtiene un placer especial justamente de los clamores del corazón desde dentro de la oscuridad, de un pequeño esfuerzo realizado en medio de una dificultad aplastante, de la devoción y la buena voluntad cuando la mente y el corazón están bloqueados y contraídos. Mañana, con la ayuda de Dios, no estaré aquí, pero mientras estoy aquí me propongo dar Dios el mayor placer posible con mi conciencia contraída.

Este pensamiento es mucho más que palabras de fortalecimiento para ayudarnos a sobrellevar la situación o animarnos a mantener la cabeza fuera del agua, ambas cosas importantes por sí mismas. Este pensamiento es la fuente de la capacidad para emerger desde lo profundo de nuestro espacio contraído. En un estado de conciencia contraída la persona se encierra en sí misma y se apoya en consideraciones egoístas. Está motivada por factores que no son en aras de Dios. Pensar en el placer especial que puede proporcionar a Dios, específicamente desde su lugar contraído, le saca de sus pensamientos egoístas. En lugar de pensar en sí mismo, en sus dificultades actuales y en la futilidad de sus acciones, se acuerda de Dios y de su aspiración a darLe placer. Su conciencia ha comenzado a transformarse en un estado de “en aras de Dios”.

Este es el significado profundo de “De dentro de no hacer en aras del Cielo, se llega a hacer en aras del Cielo”.[66] “מתוך שלא לשמה בא לשמה”, “mitoj shelo lishmá, ba lishmá”. El punto interior de “no en aras del Cielo”, el propósito por el cual Dios nos trajo a este estado de conciencia contraída es específicamente el servicio de “en aras del Cielo”, complacer a Dios. Cuando recordamos la oportunidad única que tenemos de complacer a Dios en nuestro estado contraído, nuestra conciencia se transforma y comenzamos a acceder a una conciencia expandida.

El Baal Shem Tov dice que a veces Dios pone a grandes personas en estados restringidos para que puedan identificarse con aquellos que están en un lugar más bajo y contraído y ayudarlos a emerger de allí (volver a Dios o incluso convertirse). Incluso cuando nos encontramos en un lugar contraído debemos permanecer en un estado de influenciar, con fe en que justamente esta caída nos permite preocuparnos por los demás. Y la preocupación por los demás es la clave para emerger desde la conciencia contraída a una nueva luz de expansión.

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PSICOLOGÍA JASÍDICA

Interpretación Profunda para Superar las Dificultades

¿Estás lidiando con un problema? ¿Busca una solución? A veces, conversamos sobre nuestras dificultades y lo que buscamos es un oído atento y empatía, mucho antes de buscar una solución.

¿Qué es una solución? En el lenguaje actual, una solución es algo que nos saca de un problema: un paso, un proceso o una idea que nos liberará del lugar donde estamos atascados y nos ayudará a avanzar. En la Torá, sin embargo, la palabra hebrea para resolver (patar) describe la interpretación de los sueños. Todo tratamiento para la psique es como la interpretación de un sueño.

La interpretación no es la conclusión práctica que aborda el contenido del sueño. Es un análisis profundo del sueño, una comprensión de sus alusiones, y se relaciona con su trasfondo en la psique. Un sueño se compone de fragmentos confusos de realidad e imágenes que ascienden desde el inconsciente. Para interpretarlos (en hebreo, liftor), tenemos que coser (en hebreo, litfor) sus piezas de la manera correcta y dotarlas de significado. En arameo la raíz de liftor, פתר , es la raíz פשר (pesher). (Las ת–ש se intercambiaron, como es común entre el hebreo y el arameo). La palabra pesher se repite numerosas veces en el Libro de Daniel, en arameo, en asociación con la interpretación de los sueños, y aparece una vez en hebreo en Eclesiastés: “¿Quién como el sabio, y quién sabe la interpretación (pesher) de una cosa? ”[67] La solución a un sueño es encontrar su interpretación.

Cuando tenemos un problema, en particular un problema en el ámbito de nuestras emociones, una solución práctica que nos sacará de la situación problemática generalmente no es suficiente. Para sanar la psique, necesitamos una solución que sea un pesher, una interpretación profunda que dote de sentido a la realidad de nuestras vidas. A veces se necesita la interpretación para lograr una verdadera solución a una crisis, sin la cual todas las soluciones prácticas del mundo serían inexactas e ineficaces. A veces, ocurre justo lo contrario y primero, necesitamos resolver el problema real, para detener el comportamiento dañino, por ejemplo, eliminar nuestros pensamientos de él y volver a la normalidad, y solo entonces será posible descubrir las raíces profundas del problema. A veces, simplemente encontrar la interpretación resuelve el problema y no es necesario realizar ningún cambio adicional.

¿Por qué es tan importante la interpretación? En el futuro, Elías el Profeta vendrá para traernos buenas nuevas de salvación y consuelo. La salvación es la redención de las penalidades del exilio. El consuelo es la interpretación – la razón profunda detrás de todas las dificultades, una explicación que puede ser aceptada por el corazón y el entendimiento de que son específicamente esas dificultades las que adelantaron la redención. Sin el consuelo, la salvación resuelve la situación a partir de ese momento, pero deja en su lugar la dificultad y las penalidades del pasado. Una solución sin interpretación del pasado deja un ‘agujero’ en nuestra biografía; un período de tiempo no deseado e inexplicable que continúa agobiándonos mucho después de que la situación haya pasado.

Esto se puede asociar con otro elemento importante en el tratamiento psicológico: La anulación de votos, basada en una comprensión de la motivación emocional de la persona que hizo el voto. Los sabios enseñan que un hombre sabio que anula un voto lo arranca de su fuente como si nunca hubiera existido, y no sólo desde el momento de la anulación y en adelante.

A diferencia de la curación física de una enfermedad, que puede dejar huellas y cicatrices, la anulación de los votos no deja huellas del pasado. Un buen tratamiento psicológico debe, al final del tratamiento, crear una nueva realidad en la que todas las dificultades del pasado se conecten a un continuo de progreso. Cuando las dificultades se interpretan profundamente y se ponen en su verdadera perspectiva, se vuelven parte del proceso de nuestro crecimiento y aprendizaje. Hay una hermosa alusión numérica a este concepto: el valor promedio de las palabras פתרון (solución) y פשר דבר (interpretación) es igual a las palabras finales y culminantes de la Torá לעיני כל ישראל (“ante los ojos de todo Israel”). Moisés rectificó los ojos de Israel y les enseñó a ver el pasado, el presente y el futuro como un continuo de progreso hacia la redención final.

La raíz pesher también es la base de la palabra pshará (acuerdo). “Un acuerdo es preferible a un juicio”. Cada dificultad que uno experimenta es la realidad del juicio. Es un sentimiento de que Dios está oculto y muchas veces sentimos que nuestra realidad es injusta. El pshará es el descubrimiento de que Dios está en cada lugar y en cada situación y que todo lo que sucede es producto de la compasiva Providencia Divina. Cuando hacemos las paces con Dios, cuando tanto lo bueno como lo malo de la vida se fusionan en un compromiso, constituyen la paz interior del alma. Una alusión numérica: יודע פשר דבר [el que conoce la interpretación profunda de una cosa] es igual a שר שלום [Sar Shalom – maestro de la paz] uno de los nombres de Mashíaj, quien nos consolará de las penalidades del exilio y nos traerá la verdadera paz al mundo.

A pair of footprints in the sand

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UNIVERSIDAD DE LA TORÁ

CABALÁ Y POLÍTICA – MALJUT ISRAEL

Y

PSICOLOGÍA DE LA TORÁ – TORAT HANEFESH

PSICOLOGÍA DE LA TORÁ Y PARASHAT NOAJ

“Tus Quiebres y Tus Olas Pasaron Sobre Mí”

מִשְׁבָּרֶיךָ וְגַלֶּיךָ עָלַי (Tehilim 42:8)

Sal del Arca - Las Crisis de la humanidad y el humano PSICOLOGÍA DE LA TORÁ Y PARASHAT NOAJ por Zoom

https://youtu.be/ha15QEy6GjQ

LAS CRISIS DE LA HUMANIDAD Y DEL SER HUMANO

La historia del crecimiento del hombre y del mundo es en gran medida la historia de las crisis por las que atraviesa. Nuevas oportunidades y avances nacen precisamente de la olla a presión de las crisis. Por eso tiene mucho sentido identificar los diferentes tipos de crisis, y a partir de ahí descubrir la manera de reparar y crecer a partir de ellas. Resulta que los primeros capítulos de la Torá, Génesis y Noaj, describen tres tipos de crisis: 1. La crisis de la expulsión del Gan Eden, 2. La crisis del Diluvio, 3. La crisis de la generación de la la Torre de Bavel. Si les sumamos la principal crisis de la que trata la Torá más adelante, la esclavitud de Egipto, obtendremos cuatro prototipos generales de crisis.

Si observamos, podemos identificar los patrones recurrentes de estas crisis y su estructura evolutiva en diferentes períodos históricos, incluidos los días de “Los Talones del Mashíaj” en los que nos encontramos. Y estos patrones se reflejan no solo en la vida pública, sino también en la vida de la persona privada.

Conocer la enfermedad es la mitad de la cura, dice el viejo refrán. En el tema que nos ocupa, aprenderemos a identificar los tipos de crisis generales y señalar las formas de curar cada una de ellas, tanto para la sociedad como para el individuo, como dijo el rey David: “Tus Quiebres y Tus Olas Pasaron Sobre Mí”, מִשְׁבָּרֶיךָ וְגַלֶּיךָ עָלַי (Tehilim 42:8)

No te pierdas el final del artículo, que demuestra cómo la historia se repite, los cuatro tipos de crisis vuelven a aparecer en nuestros días. Las historias de las crisis mundiales tienen la intención interior de traer una realidad más rectificada, y en eso creemos.

Y así sabemos que incluso las crisis de nuestro tiempo darán a luz una nueva realidad en nosotros, si tan solo aprendemos de las formas de corrección que hemos encontrado en el pasado.

Primera Etapa

LA EXPULSIÓN DEL GAL EDEN. LA PÉRDIDA DEL GRAN SUEÑO

La novedad es que este sueño existió y fue creado, y aún hoy tiene un papel muy importante en la conciencia.

La primera crisis, la expulsión del Gan Eden, es el sueño perdido. Aunque el Jardín del Edén en la Torá no es solo una parábola sino una realidad verdadera, hoy no lo encontraremos en ningún lugar conocido de la Tierra. Está en otra dimensión de la realidad, y desde nuestro punto de vista es una especie de “mundo onírico” que es la puerta de entrada a la misma.

Nos bloquearon la entrada. Del mismo modo, parece que antes del pecado del primer hombre y la expulsión del Jardín del Edén, el mundo que conocemos no existía realmente. Solo después del pecado se invirtió el cuadro, el Cielo se volvió teórico y nuestro globo se hizo real.

La realidad soñada es la ‘utopía’, una realidad ideal teórica. Pero la novedad es que ese sueño existió y se creó, y aún hoy tiene un papel muy importante en la conciencia. Vivimos en este mundo, pero en realidad “no somos de aquí”, todos fuimos expulsados ​​del Jardín del Edén. Es importante recordar esto, pero uno no debe caer en la nostalgia y vivir en un sueño, sino trabajar en la realidad existente, actuar en el ‘afuera’ que ahora es mi lugar.

Y los arrojó Havaia Elokim del Jardín del Edén, para labrar el suelo del cual había sido tomado.” [Bereshit 3:23] ¡Y esta es la rectificación!”

En la vida de cada uno de nosotros, el punto de partida es posterior a la expulsión del Jardín del Edén: el alma fue expulsada del mundo utópico de ensueño en el que se encontraba, y se estrelló contra el suelo de la dura realidad que conocemos. De ahora en adelante, toda nuestra vida está dedicada a la restauración de este trauma de la destrucción del sueño. En esta historia, como en el Jardín del Edén, hay un factor que precipita la expulsión: es la serpiente, es el instinto del mal. Cuando la serpiente logra intervenir la inocencia inicial se quiebra, somos desterrados al campo cruel y alienado de la vida, y ahora nos toca trabajar y enfrentar este mundo y saber arreglar la crisis.

En resumen: la primera crisis de la historia es la expulsión del Jardín del Edén.

Hoy, el cielo es una realidad utópica que ya no existe.

En la vida del individuo, es la ruptura de la inocencia y la pérdida del sueño que atraviesa nuestra alma en su descenso al mundo.

De ahora en adelante, todas nuestras vidas son una corrección para eso.

Segunda Etapa

EL DILUVIO – LA DESTRUCCIÓN

La generación anterior se quebró, y tú que fuiste parte de esa generación, eres la solución, siempre que logres mirar hacia adelante.

La segunda crisis, el diluvio, es la destrucción del mundo. A diferencia del Adam Noaj no fue desterrado a otra realidad, sino que “su mundo se destruyó para él”, literalmente. Aunque antes del diluvio el mundo no era un lugar tan agradable para vivir, ciertamente no era una utopía, pero había un lugar donde vivir, gente y animales, el bullicio y los sonidos de la vida, y de repente, aquí ahora todo está desierto, un silencio terrible prevalece en el aire y una pequeña célula humana tiene que empezar todo de nuevo.

No tienes que pasar por una crisis así, pero le pasa a mucha gente. Por ejemplo, un hombre que perdió a toda su familia y ahora, después de su diluvio personal tiene que empezar desde el principio. Es realmente una tarea difícil, es necesario reunir mucha fuerza psicológica y espiritual para empezarlo, y es muy tentador huir de la realidad con la bebida y rodar dentro de la tienda como Noaj… pero no hay elección, había un mundo antiguo pero se destruyó y ya no existe, y ahora te quedas solo para construir un mundo de nuevo a partir de sus ruinas. La generación anterior se quebró y ahora , que fuiste parte de esa generación, eres la solución, la rectificación, siempre y cuando logres mirar hacia adelante.

No hace falta ir muy lejos: es asombroso ver tantos judíos que atravesaron el terrible holocausto y perdieron todo lo que amaban, y después de la destrucción se recuperaron y literalmente reconstruyeron todo de nuevo.

En resumen:

La segunda crisis de la historia es el Diluvio.

Después de la destrucción del mundo, Noaj tiene que empezar de nuevo.

Un ejemplo de esto en la vida del individuo es una persona que ha traicionado a su familia.

Los sobrevivientes del Holocausto son un extraordinario ejemplo de personas a las que les destruyeron el mundo y decidieron recuperarse y comenzar todo desde cero.

Tercera Etapa

GENERACIÓN DE LA PARTICIÓN (TORRE DE BABEL) – LA DISPERSIÓN

Una personalidad que tenía paz interior entra en conflicto consigo misma, la persona que conocía una vida de relativa armonía y unidad cae en un estado de dispersión de la psiquis.

La tercera crisis, la generación de la Torre de Babel, es la dispersión. Al principio todos los seres humanos eran “una lengua y mismo propósito” [Bereshit 11:1] una sociedad humana única, grande y concentrada. El castigo de la crisis de la generación de la dispersión no fue la muerte y la destrucción del mundo, sino simplemente la dispersión, “Entonces el Eterno los dispersó de allí sobre toda la superficie de la Tierra, y cesaron de edificar la ciudad”, “Se dispersaron los pueblos en la tierra…”. [Bereshit 10:32] En vez de una nación ahora hay setenta naciones, cada una con su propio idioma especial, cada una en su propio país y cada una en su propia cultura. Esta crisis puede parecer más fácil que la expulsión del Jardín del Edén y la destrucción del mundo con el Diluvio, pero no es para nada fácil: el marco social cambió por completo y todos los códigos sociales necesitaron ser reescritos.

La separación no es el propósito. La rectificación del mundo disperso comienza con Abraham, nuestro padre, que aparece al final de la parashá: “Cuando el Altísimo repartió a los pueblos su heredad, cuando Él separó a los hijos del hombre, [la dispersion de la generación de la Torre de Babel] Él fijó las fronteras de las naciones en virtud del número de los Hijos de Israel.” [Devarim 32:8] Abraham y sus hijos después de él llevaron la noticia de la rectificación del mundo disperso. Los tres patriarcas, de los cuales habría de surgir la nación de Israel, producirán una unidad rectificada, no una unidad humana simulada de paz externa sin anulación a Dios, sino una unidad en cuyo centro se encuentra un pueblo elegido que revela al mundo entero que “”Dios es uno y Su Nombre es uno”. [Zejariá 14:9]

La crisis de dispersión se repite mucho en la historia: una sociedad cohesionada y unida comienza a desintegrarse en diferentes partes, y en lugar de la comunicación constructiva positiva que había antes, se empieza a hablar en diferentes idiomas, hasta que la única ‘comunicación’ es tirar piedras el uno al otro… Incluso en el mundo de cada uno se puede señalar esa dispersión: una personalidad que tenía paz interior se vuelve conflictiva consigo misma, la persona que conocía una vida de armonía y una relativa unidad cae en un estado de dispersión psíquica y muchas veces se encuentra vagando por el mundo y tratando de recoger los fragmentos de sí mismo. Todo esto debe encontrar su rectificación, encontrando una columna vertebral central de unidad, tanto como una sociedad en general como en la personalidad del particular.

En resumen:

La tercera crisis de la historia es la historia de la Torre de Babel.

De un solo pueblo con una lengua común, la humanidad se divide en setenta culturas diferentes.

El marco social que se vino abajo necesita ser reconstruido.

En la vida del individuo, esto se manifiesta en la dispersión del alma, y ​​la corrección es la reunificación de las partes de la personalidad.

Cuarta Etapa

EL DESCENSO A EGIPTO – LA ESCLAVITUD

El principal esclavizador no es necesariamente el ‘Gran Hermano’ exterior, sino las tribulaciones por el mundo alienado en el que vivimos.

Al final del período de los patriarcas, los israelitas descienden a Egipto y en la siguiente generación comienza la esclavitud. Este es un nuevo tipo de crisis: no es la destrucción del sueño, no es la destrucción del mundo ni la dispersión, sino el exilio y la esclavitud. Toda una nación, seiscientas mil almas, se convierte en una nación de esclavos donde la esclavitud es total, en lo material y en lo espiritual, un trabajo duro que agota y quebranta el cuerpo y no deja descanso al alma. Es imposible respirar, porque cada gota de aire y toda atención está inevitablemente dedicada al amo esclavizador, hasta que olvidas quién eres y en lugar de ser tú mismo, te sumerges por completo en otra mentalidad ajena, extraña.

La rectificación es el éxodo de Egipto, y el mayor milagro es el éxodo mismo de “un pueblo de dentro de otro pueblo”, [Devarim 4:34] de Egipto emerge y nace la nación de Israel. En esta historia debemos tener la figura del goel, el redentor, Moshé, que fue enviado para sacar a Israel de Egipto, y además debe haber un propósito y una meta para todo el proceso, la entrega de la Torá, hasta completar el proceso de traer a Israel a la Tierra de Israel.

Podemos pensar en nosotros mismos como libres, pero la verdad es que hasta cierto punto todos estamos esclavizados. El principal esclavizador no es necesariamente el “hermano mayor” del exterior, sino los problemas del loco mundo en el que vivimos. Preocuparse por ganarse la vida puede convertir a una persona en un esclavo, e incluso si no hay problemas de dinero, somos una generación preocupada: la preocupación y la presión constantes nos oprimen como un yugo de hierro, no hay capacidad en el alma para liberarse realmente, respirar libremente y dedicarse a las cosas que son realmente importantes. Además de eso, todos estamos atados por las convenciones sociales, la cultura barata que nos alimenta y dicta nuestros patrones de pensamiento y comportamiento: un enfoque moderno de esclavos con una amplia sonrisa y un látigo de oro… Todavía hay mucho camino por recorrer hasta que se corrija todo, pero eso no nos absuelve de hacer todo lo que podamos: primero identificar la esclavitud personal y general. Después de eso, una liberación interna de más y más partes de la personalidad y más y más judíos de la esclavitud en la que estamos.

Para resumir:

La cuarta crisis es la esclavitud en Egipto.

Hoy, los problemas del mundo y el dictado de patrones de pensamiento por parte de la cultura existente esclavizan a la humanidad con un “látigo de oro”.

Debemos ser redimidos de la esclavitud, y la corrección completa sucederá por el último Redentor.

LAS CRISIS EN LA HISTORIA JUDÍA EN LOS TIEMPOS MODERNOS Y SU RECTIFICACIÓN

Podemos ver que el modelo de estas cuatro crisis corresponde al proceso que atraviesa Israel en las últimas generaciones:

La Pérdida del Sueño:

El sueño que hubo y ya no está es “la pérdida del mundo judío en la Diáspora”. El viejoy pequeño poblado judío, del que se pueden leer descripciones sentimentales y llevas de vida, es como un mundo de ensueño utópico con olor a Jardín del Edén. Y he aquí que se hizo añicos este sueño, cuando aún antes del holocausto sobrevino al poblado judío una terrible destrucción espiritual. La serpiente en esta historia fue el movimiento de la Ilustración, y de repente los judíos se encontraron fuera del Jardín del Edén, la fragancia del viejo ‘Idishkeit’ se había ido, el invernadero fue forzado y los espíritus malignos están adentro. No hay nada que hacer, ya no es posible volver al pueblo añorado tal y como era, y la rectificación es trabajar dentro del mundo de hoy.

La Destrucción:

La destrucción de la era moderna es, por supuesto, el terrible holocausto, todo un mundo judío fue destruido, comunidades enteras fueron aniquiladas y los judíos sobrevivientes rescatados del fuego tienen que empezar de cero después del diluvio. La rectificación es no desesperarse y comprender que si me salvé milagrosamente, mi tarea ahora es mirar hacia adelante y construir un mundo nuevo.

La Dispersión:

Con toda la maravilla del regreso a Tzión, donde el asentamiento judío en la tierra de Israel era como el arca de Noaj que fue salvada del diluvio por la providencia Divina maravillosa, el estado que se estableció en realidad en la dimensión visible recuerda a una especie de Torre de Babel decepcionante; en lugar de que todo se construya explícitamente sobre el fundamento de la Torá y la elección del pueblo de Israel, con el reconocimiento explícito de que somos el pueblo de Dios, están tratando de crear una nación cuya característica principal sea la cooperación exterior de todos, y deliberadamente dejando a Dios, el Dios de Israel, fuera de escena.

La crisis no se hizo esperar: después de los primeros años en los que se sintió el sentimiento de ‘unión’, vinieron años de decepción y el paquete nacional comenzó a desmoronarse; la polarización entre las diversas fracciones de la nación iba en aumento, y la crisis nacional se expresaba agudamente en el fenómeno de los ‘que bajan’ (en contraposición de los que suben a la Tierra). La rectificación debe ser según el camino de los patriarcas de la nación, Abraham, Itzjak y Iaacov: establecer el ‘hogar nacional’ sobre los cimientos de la unicidad judía, y levantar la bandera de la Torá y la fe como la bandera del judío estado judío rectificado.

La Esclavitud:

Finalmente viene la crisis de la esclavitud -en la que nos encontramos- que se expresa en la admiración por la cultura de los gentiles. Interiorizamos una mentalidad ajena, hablamos y pensamos con herramientas prestadas de una cultura ajena que ata y esclaviza. Una de las expresiones más agudas de esto es el miedo al ‘qué dirán los pueblos’, que parece ser el principio más consistente en las políticas de todos los gobiernos israelíes desde entonces hasta hoy…

Para corregir la realidad actual, es necesario hablar explícitamente del Redentor, el Rey Mashíaj, que nos abre la boca para hablar de manera judía y pensar de manera judía, un redentor que nos saca de todas las esclavitudes, nos quita todas las ataduras y lidera la verdadera revolución, para ser “un reinado de sacerdotes y un pueblo sagrado”. [Éxodo 19:6] Y así como la corrección de la última crisis (que en realidad conduce a la corrección de todas las crisis) fue con la entrega de la Torá, así en la verdadera y completa redención se revelará una “nueva Torá”, que revelará el interior y la esencia de la misma Torá eterna que recibimos en el Monte Sinaí.

La Universidad de la Torá

Psicología Jasídica

PARASHÁ DE LA SEMANA LEJ LEJÁ

“SOLO SOY POLVO Y CENIZAS”

Abraham fue el primer patriarca. Las dos primeras letras de su nombre en hebreo (אַבְרָהָם) en realidad significan “padre”, Ab (אָב). Abraham tenía una conexión especial con el polvo de la tierra. Primero, Dios lo bendijo para que su descendencia fuera tan numerosa como el polvo de la tierra: “Haré tu descendencia tan [numerosa como] el polvo de la tierra, de modo que, si uno puede contar el polvo de la tierra, entonces tu descendencia también se puede contar.”.[68] Abraham parece haber tomado esa frase, “el polvo de la tierra,” como su lema. Cuando argumenta con Dios sobre el destino del pueblo de Sodoma, humildemente dice: “Aquí me aventuro a hablar a mi Señor y, sin embargo, no soy más que polvo y cenizas”.[69]

Generaciones más tarde, en los últimos años del Segundo Templo, esta misma imagen aparece en la historia de Najum Ish Gamzu, un sabio que fue enviado en misión diplomática a Roma con el objetivo de revertir un duro decreto dictado contra el pueblo judío residente en la Tierra de Israel. Por desgracia, una caja de gemas preciosas y oro que se le dio a Najum para ofrecer como tributo al emperador romano fue robada sin que Najum lo supiera y su contenido se vació y se reemplazó con polvo. Al abrir su tributo, el Emperador enfureció y deseaba matar a Najum y castigar aún más al pueblo judío. Sin embargo, milagrosamente, uno de sus consejeros relacionó el polvo de la caja con Abraham y sugirió que tal vez este era el famoso polvo con el que Abraham venció a los Cuatro Reyes del Este contra los que había luchado para salvar a su sobrino, Lot.[70]

¿Cuál es el secreto de este “polvo de la tierra” tan estrechamente asociado con Abraham?

La psicología jasídica asocia el polvo con el atributo de carácter de humildad. La humildad es el rasgo de carácter que mejor se puede adquirir en la Tierra de Israel, más que cualquier otro rasgo de carácter. Todos los discípulos famosos del Baal Shem Tov, los grandes tzadikim que continuaron al frente del movimiento jasídico, al llegar a la Tierra de Israel, testificaron que es el mejor lugar para adquirir humildad.

La humildad está particularmente relacionada con el polvo de la Tierra de Israel. Cuando una persona ha adquirido un verdadero sentido de humildad, de reconocimiento de que está lejos de ser perfecta y, por lo tanto, lejos de cumplir la misión que Dios le ha dado en la vida, adquiere el mérito de servir a Dios con alegría. De hecho, aunque pueda parecer que la humildad y la alegría son dos estados opuestos del ser, en realidad dependen el uno del otro. La señal de alcanzar la verdadera humildad es experimentar un gozo verdadero e infinito. Si la bajeza no es auténtica, si no es más que una falsa humildad, entonces no es más que más ego disfrazado de humildad, un intento autodestructivo de fingir humildad, que no puede producir ninguna alegría. La verdadera humildad me hace libre. Esa es su marca registrada. Con humildad, puedo regocijarme en servir a Dios.

¿Qué sucede cuando el amor desciende?

Abraham es el alma arquetípica, la sefirá de bondad. La bondad generalmente se asocia con el agua. Entonces, ¿cómo llegó el polvo de la tierra a simbolizar a Abraham? En el Tania,[71] el fundador de Jabad, Rabi Schneur Zalman de Liadi proporciona una respuesta en nombre de su maestro, el Maguid de Mezritch. El Maguid explicó que el alma de Abraham es un arquetipo de la sefirá de bondad, ya que se encuentra en el más elevado de los Cuatro Mundos, el Mundo de Emanación, donde la conciencia está puramente enfocada en lo Divino. Pero el atributo de bondad como está arriba, en el Mundo de Emanación, no se parece en nada a la forma en que se manifiesta cuando desciende a nuestra realidad, incluso al cuerpo sagrado de Abraham. Allí, en el Mundo de la Emanación, la bondad es de naturaleza Divina y, por lo tanto, ilimitada. Aquí abajo, no es más que una sombra de su naturaleza prístina. Para ilustrar este descenso, Abraham usó la metáfora de un árbol que se quema. En todo su esplendor, el árbol se compone de los cuatro elementos, fuego, aire, agua y polvo. Pero si se quema, todo lo que queda es el polvo, el más tosco y físico de todos los elementos. Asimismo, cuando la bondad desciende, en forma figurada se quema, y todo lo que queda es el polvo. Y así, Abraham usó una metáfora basada en la naturaleza para ilustrar cuán categóricamente diferente es su facultad de bondad cuando descendió a esta realidad.

En su exposición, Rabi Schneur Zalman hace referencia al versículo: “Todo viene del polvo y todo vuelve al polvo”.[72] Aparentemente, este es un versículo importante sobre el cual meditar en referencia a la Tierra de Israel y su afinidad con la humildad. Este versículo nos recuerda la afirmación de los sabios sobre la cual toda persona debe meditar: “¿Cuál es tu origen y hacia dónde vas?”[73] Viniste del polvo de la tierra, ya que en la Torá se escribe que Dios creó a Adam del polvo de la tierra.[74] Pero, ¿estaba originalmente el hombre destinado a volver al polvo? Solo después de que Adam y Java pecaron, Dios le dijo a Adam: “Porque polvo eres, y al polvo volverás”.[75]

Una posibilidad es que, si merecemos volver al polvo durante nuestra vida, es decir, que adquirimos el rasgo de humildad, podamos estar libres del castigo de “al polvo volverás”. Cuando Dios se dirigía a Adam, se dirigía en primer lugar al pueblo judío, los descendientes de Abraham, cuya descendencia Dios describió como el polvo de la tierra. Esto, por supuesto, incluye a todos los justos conversos al judaísmo que toman sobre sí el nombre de Abraham como su padre.[76]

Basado en esta idea, el Rebe de Lubavitch explicó que si podemos conducirnos a un estado de verdadera humildad, mereceremos la experiencia de la vida eterna. El Rebe cita una fuente adicional: al describir la Resurrección, el profeta Isaías dice: “¡Oh, deja que tus muertos revivan! ¡Que se levanten los cuerpos! Despierta y da gritos de júbilo, tú que moras en el polvo.”[77] Los sabios[78] señalan que la redacción hebrea exacta carece de la preposición “en”, lo que significa que los resucitados no son solo aquellos cuyo cuerpo físico se ha convertido en polvo,[79] sino que sugiere que son aquellos que se han convertido en polvo durante su vida, imitando al rey David, quien en el apogeo de su éxito pronunció: “Seré humilde a mis propios ojos”.[80] Por lo tanto, todo depende de alcanzar el estado de ser como el polvo, cualidad especial de Abraham.

El polvo y la tierra de Israel

Volviendo al versículo, “Haré tu descendencia como [numerosa como] el polvo de la tierra, de modo que, si uno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia puede ser contada”.[81] Justo antes de que Dios dijo esto a Abraham, Él le prometió la Tierra de Israel, “Levanta tus ojos y mira desde donde estás, al norte y al sur, al este y al oeste. Porque toda la tierra que ves te la doy a ti y a tu descendencia para siempre”.[82]

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La Universidad de la Torá

Psicología Jasídica

RASGOS DE PERSONALIDAD

Amor Amor ¿Amor?

A nuestra generación no le gusta odiar. Es dudoso que haya menos odio entre las naciones, sectores o individuos en el mundo de hoy. Pero como declaración, queremos solo amor. Los sentimientos de odio se consideran negativos y vergonzosos, o como una distorsión que requiere tratamiento.

A primera vista este es un enfoque erróneo. Después de todo, el amor por el bien y el odio por el mal están interconectados: “Odia el mal y ama el bien”.[83] El Tania explica que la medida de un verdadero tzadik es su odio por el mal. La demarcación entre el bien y el mal determina las fronteras. El odio al mal genera el poder de rechazarlo y defenderse de él. Un enfoque que desdibuja las fronteras, profesando estrictamente el amor y la apertura hacia todos y todo crea la mayoría de las aberraciones propias de nuestra generación: la ofuscación de la verdad, el desliz ético y práctico en relación con los enemigos y la legitimación de la mayoría de los impulsos negativos.

Dicho esto, el acercamiento al amor es parte del proceso de aproximación a la redención y tiene una gran chispa mesiánica. El amor y el odio tienen cargas emocionales opuestas: el amor es energía positiva, mientras que el odio es energía negativa. La emoción básica en el corazón debe ser el amor, una carga de emoción buena, positiva y constructiva. El odio es inherentemente negativo e incluso cuando nos vemos obligados a emplearlo, debemos tener mucho cuidado de no adoptarlo como un atributo permanente. (Generalmente, nuestros odios “justificados-racionalizados” incluyen una dimensión de odio infundado, que debe transformarse en amor mediante la contemplación, el buen ojo y la compasión, como se explica en el capítulo 32 de Tania).

Nos volcamos en el odio porque hay maldad en el mundo, pero nuestra aspiración no es intensificar la maldad, sino anular la existencia del mal para que ya no necesitemos el odio. Este es el destino mesiánico de “Y el espíritu de impureza sacaré de la Tierra”[84] – la aniquilación de la inclinación al mal que anulará la necesidad del odio. Entonces, podremos ver con ojos físicos que Dios creó todo para Su honor.

El Zohar describe la energía que transforma el mundo en un lugar mejor como ithapja (transformación), exclusiva de los tzadikim (“Y tu nación son todos tzadikim[85]). Los tzadikim transforman la oscuridad en luz y la amargura en dulzura. Hay, sin embargo, otra dimensión de transformación: La transformación del odio en amor.

Estas tres dimensiones de transformación son un proceso de pasado-presente-futuro, concretado en las tres festividades de peregrinación (los periodos de alegría transforman los días comunes en días santos). En la festividad de Pesaj transformamos las tinieblas en luz: el éxodo de Egipto, nuestro fundamento histórico, es el éxodo desde las tinieblas hacia una gran luz (cuando la luz se enciende e identificamos el bien oculto en el oscuro pasado). En Shavuot transformamos la amargura en dulzura – el consejo de la Torá, más dulce que la miel, endulza la amargura de la realidad y cura sus aflicciones en el presente. En Sucot, Dios nos cubre con una sucá de paz, y la alegría traspasa todos los límites, lo que nos permite transformar todo el odio en amor, dentro de nuestra nación (cuando todos los judíos son dignos de sentarse en una sucá) y en relación a las naciones del mundo, por quienes sacrificamos setenta vacas en Sucot. Sucot es la fiesta del futuro, cuando todas las naciones del mundo ascenderán a la Casa de Dios.

Después de la anulación del mal, cuando las tinieblas se hayan convertido en luz y la amargura en dulzura, podremos transformar todo el peso del odio en la fortaleza del amor.

UNIVERSIDAD DE LA TORÁ

TORAT HANEFESH Y PARASHAT VAIERA

SERVICIO A HASHEM CON RECIPIENTES VACÍOS - Clase por Zoom y Parashá Vaeirá

https://youtu.be/iS4E87SQLYY

SERVICIO A HASHEM CON RECIPIENTES VACÍOS

“Una Mujer de las esposas de los discípulos de los profetas clamó a Elisha” [Reyes II 4:1]

A veces nos quedamos sin energía. Tratamos de seguir andando de alguna manera hasta las últimas gotas de combustible, pero sentimos que hemos perdido vitalidad, que el entusiasmo ha desaparecido y que estamos muy lejos de vivir la vida que estábamos destinados a vivir. Las piernas no responden, y en el corazón comienzan a aparecer toda suerte de incertidumbres y dilemas: ¿acaso alguien nos necesita en este mundo?

No tienes que ser alguien que se quitó el yugo de la Torá para sentir este vacío, también es familiar para los temerosos de Dios. La sensación de que la chispa se perdió, que los mandamientos, las oraciones o las melodías que nos hicieron sentir una gran luz, de repente perdieron significado y se oscurecieron, estas son cosas familiares.

Pero el jasidismo, como de costumbre, nos enseña a no alarmarnos por una realidad difícil, sino a verla como una oportunidad y una puerta de entrada a una etapa nueva y más profunda en el trabajo de Di-s. Incluso el vacío y la pérdida de vitalidad, si nos permitimos morar en ellos con una mirada de fe, puede resultar ser una fuente de gran crecimiento.

También en una de las historias milagrosas del profeta Elisha encontramos a una mujer que trata de seguir con las últimas gotas de combustible. Más precisamente: las últimas gotas de aceite, “una vasija de aceite”. El Profeta le instruye que recoja muchos recipientes vacíos que pueda, los llene de la pequeña jarra de aceite y se gane la vida con la gran cantidad de aceite que ha salido de ella. La pequeña vasija de aceite que parece tan pequeña, resulta ser una fuente infinita. El vacío de los recipientes resulta ser un vacío que atrae una gran abundancia hacia él.

El jasidismo medita las historias del Tanaj, la Biblia, y las ve no sólo como una descripción histórica o una lección moral. Busca encontrar en ellas mensajes existenciales a lo más profundo del alma de toda persona.

El autor del Tania, Rabí Shneur Zalman de Liady, explica esta historia como la historia de cada alma. El alma clama por la sensación de vacío, y Hashem le revela que la pequeña gota que permanece en ella es en realidad infinita. Cuando una persona se siente vacía, no se espera que luche contra la vacuidad y se llene, sino que debe tratar de convertir esta vacuidad en un recipiente que recibirá en ella de la abundancia sin límites. ¿Cómo? Sobre esto dentro nos ocuparemos hoy.

Primera Etapa LA VIUDA DE OVADIÁ Y EL PROFETA ELISHÁ

La haftará de la Parashat Vaierá comienza con una historia sobre “una de las esposas de los hijos de los profetas” que le clama al profeta Elisha sobre su desgracia: su esposo murió, tuvieron dos hijos, y ahora aparece el “acreedor”, el hombre cuyo esposo le pidió prestado y no pagó. Como ella no tiene nada que pagar, él la amenaza con tomar a sus dos hijos como esclavos.

A la pregunta de Elishá, la mujer responde que todas sus posesiones se reducen a una pequeña “aceitera”, una pequeña cantidad de aceite. Elisha responde con un milagro. La envía a pedir prestadas tantos recipientes como pueda a los vecinos y llenarlas con aceite de la misma “jarrita de aceite”, y luego le indica que venda el aceite, pague la deuda y se gane la vida con el resto.

Un estudio de las palabras de los Sabios arroja luz sobre el trasfondo de la historia:

El esposo de la mujer, uno de los “hijos de los profetas” es Ovadia, y él, como Elishá, es también uno de los discípulos del profeta Eliahu. Ovadiá estaba a cargo de la casa de Ajav e Izebel, los malvados reyes de Israel. Después de que Izebel decretó matar a los profetas de Dios, Ovadia escondió devotamente a 100 profetas, los apoyó y se ocupó de todas sus necesidades. Todo esto requirió una gran cantidad de dinero, que pidió prestado a Iehoram, el hijo de Ajab. Pasó una generación, Ovadia falleció y Iehoram se convirtió en rey, y él es el mismo acreedor que exige el dinero de la viuda de Ovadia.

Los Sabios describen que esta mujer sintió en angustia existencial y clamó a Di-s en oración, y cuando no respondió, fue a la tumba de su justo esposo. Ovadia se le reveló y le indicó que se volviera a Elishá. Por cierto, una antigua tradición de la época del discípulo de Maimónides identifica la tumba de Ovadia cerca del pueblo de Baram.

Segunda Etapa EL GRITO DEL ALMA

Distanciarse de Di-s es el distanciamiento del cumplimiento del destino y la misión de uno en la vida. La lejanía evoca el grito interior del corazón:

Una vez, un miembro de los seguidores del rabino Schneur Zalman, el Baal Hatania, entró en las “iejidut” de su rabino. En las iejidut, el Rebe le da al Jasid consejos y orientación para la cercanía de Di-s. En esa iejidut el jasid pidió consejo sobre cómo lidiar con su lejanía de Dios. Como respuesta, el Alter Rebe le contó a su seguidor un profundo maamar jasídico, en el que explicaba la historia del profeta Elishá y la esposa de Ovadia como la historia del alma en el mundo.

El jasidismo agrega una profunda dimensión interna a las historias del Tanaj, explicando que tienen lugar dentro del alma humana. Los personajes que actúan en la historia se convierten en partes de la personalidad y la secuencia de la historia se interpreta como un proceso mental por el que cada uno de nosotros pasa por ellos.

Volvamos a la explicación del Alter Rebe sobre la historia de la Haftará: la mujer en apuros es el alma que grita sobre su distancia de Di-s. Distanciarse de Di-s es el distanciamiento del cumplimiento del destino y la misión de uno en la vida. La lejanía evoca el grito interior del corazón: “Sus corazones clamaron a Hashem”. “Tu siervo mi marido está muerto” – el alma clama por la pérdida del fuego y el ardor a Dios. El amor desapareció, la pasión se extinguió y la motivación para llevar a cabo la misión disminuyó. “Y el acreedor vino a tomar a mis dos hijos como esclavos” – la emoción y el entusiasmo fueron tomados por cosas que no son de santidad. Es un sentimiento familiar y doloroso: en momentos oscuros parece que no queda nada en nosotros. El alma ha sido vaciada de todo, y el servicio a Di-s, si todavía existe, es hueco y “muerto”, se hace como “mitzvá hecho por personas educadas”, porque fueron enseñadas a hacerlas pero no lo sienten.

¿Quién es Elishá el profeta? El alma clama a Dios, y la respuesta a este clamor es el nombre del Señor en boca de los servidores, de sus profetas. El nombre Elishá se requiere como dos palabras: ‘Eli‘ es Di-s, y ‘Sha’, un de dirigirse y pedir. En otras palabras, el nombre Elishá en realidad expresa una apelación a Di-s: “¡A-Li, vuélvete a mí! ¡Escucha mi grito!”

El grito de distanciamiento es en sí mismo una señal de que en un lugar profundo del alma siento cercanía. Si no siento, al menos un poco, la cercanía de Di-s, no me siento distanciado.

En resumen: El alma de cada judío clama por la pérdida del deseo por Di-s y su redirección a lugares extranjeros. Esta es una angustia existencial, pero el hecho mismo de gritar sobre la distancia da testimonio de la cercanía del alma a Dios.

Tercera Etapa LA SALVACIÓN – LA VASIJA DE ACEITE DENTRO DE CADA JUDÍO

En cualquier situación hay algún punto de vitalidad que todavía existe y al que se puede aferrarse.

Para ayudar a la mujer, Elishá pregunta: “¿Qué puedo hacer por tí? Dime qué tienes en casa”. Al hacerlo, provoca un cambio perceptivo en ella. La mujer esperaba que el profeta Elishá con su gran poder hiciera o dijera algo y la salvara. Pero Él le enseña algo importante: la salvación no vendrá de afuera, sino de lo que está dentro de su hogar. “Y dijo: tu sierva no tiene a nada en la casa”, la condición de la mujer es lamentable, su casa está vacía de todo. Pero la pregunta de Elishá la inspira a buscar cuidadosamente, tal vez algo último. Y luego recuerda: “Porque si derramo aceite”, una pequeña cantidad de aceite.

En cualquier situación hay algún punto de vitalidad que todavía existe y al que se puede aferrarse. Esa “vasija de aceite” restante es el punto simple de fe, el punto más íntimo. Podemos, Dios no lo quiera, cometer errores y engañar, caer en lugares oscuros, hacer cosas que no deben hacer y olvidar nuestro destino y misión. Pero incluso si estamos profundamente inmersos hasta el cuello en la corriente del mundo, este punto interno permanece puro. Este punto de fe es una herencia de nuestros antepasados, y permanecerá dentro de nosotros para siempre.

Pero a veces la situación es tan desalentadora que no podemos creer que quede algo vivo entre nosotros. El último recurso es gritar desde el fondo de tu corazón. A veces pronunciamos este grito conscientemente y con una gran voz, pero a veces es el grito silencioso del alma en las profundidades del inconsciente. El que lo oye es el Señor, que envía a sus siervos los profetas y justos a través de los siglos para recordarnos: Es precisamente este grito el que indica que hay esperanza. Mira dentro y encontrará que hay una fuente de energía dentro de ti, un punto que parece pequeño, pero puede extraer poderes infinitos de él.

El BeTselem reitera que así como uno debe creer en Di-s, también debe creer en cada judío, y la creencia en un judío es la creencia en el propio punto de fe, en el propio punto de fe. Hashem cree en mi punto de fe, y desde allí puedo comenzar a trabajar, para sacar fuerzas y refrescar mi trabajo de Di-s.

Conclusión: La salvación del alma viene precisamente de su punto interior, un punto de fe que permanece en cada situación. Creer en este punto interior es la fuente de fortaleza para la renovación del alma.

Cuarta Etapa ¡JUSTAMENTE PORQUE SÍ!

Los Recipientes vacíos nos permiten llenar la vida del aceite que fluye del punto interior del alma

La atención interior del profeta Elishá reveló que fue precisamente el grito de lejanía del alma lo que indica que queda dentro de ella un “aluvión gordo” de la cercanía de Dios, de una arraigada fe en sí misma que siempre ha existido. Pero, ¿cómo descubrirlo y llevarlo al uso diario?

cuando viertes estos recipientes desde el punto de la fe interior, encuentras que expresan la conexión más profunda: la terquedad judía,

El consejo del profeta Elishá fue: “Ve y pídete recipientes de afuera a todos tus vecinos, recipientes vacíos, no subestimes”. Así como el grito de distanciamiento reveló un punto interno de conexión, así, sorprendentemente, son precisamente los “recipientes vacíos” los que hacen posible llenar la vida desde el mismo punto interno. El aceite que se vierte desde el punto interno se utiliza en última instancia como el “aceite para la luz” que ilumina la vida.

¿Cómo?

El principio interno revelado aquí se expresa en el versículo “Como una ventaja de la luz de las tinieblas”. En pocas palabras, la luz es de hecho mejor que la oscuridad, pero en el significado interno del versículo, la “ventaja de la luz” se revela precisamente cuando viene “de la oscuridad”. Es precisamente desde los tiempos oscuros de la vida y desde los lugares oscuros del alma que es posible profundizar y revelar una luz mayor. “Y tú y tus hijos viviréis en lo restante“, en la “ventaja de la luz”, que se revela precisamente de las tinieblas.

El primer significado de “vasijas vacías” es la observancia de los mandamientos. “Mitzvá involuntaria como un cuerpo sin alma” – la mitzvá es una herramienta que expresa nuestra conexión interna con Di-s, el amor y la reverencia. Pero, ¿qué sucede cuando esa emoción desaparece, mientras el alma grita?

El consejo es multiplicar en ese momento con “recipientes vacíos”, para mantener las mitzvot incluso sin la experiencia interior. A primera vista, estos platos vacíos solo pueden aumentar la frustración, la sensación de distanciamiento y desconexión. Perocuando viertes estas recipientes desde el punto de la fe interior, encuentras que expresan la conexión más profunda: la terquedad judía, la experiencia de “así como así”, que se manifiesta en los momentos más difíciles.

Cada judío tiene una disposición a la devoción a Di-s. Este punto es lo que surge en tiempos de emergencia: en tiempos de muerte cuando los judíos dan sus vidas por la fe, o en tiempos de guerra cuando diferentes personas de repente se unen y se dedican al beneficio de los demás. En esos momentos, la luz del alma brilla con mayor intensidad que en los tiempos normales de rutina.

La novedad de las palabras del Profeta es que este punto de terquedad, la chispa que brilla en la oscuridad, se puede descubrir incluso en tiempos normales, y mucho menos en tiempos de caída. En un esfuerzo por hacer otra buena acción, en devoción al cumplimiento de otra mitzvá, incluso cuando estas carecen de una experiencia interna.

En conclusión: El punto de fe que se revela en tiempos especiales también se puede expresar en tiempos rutinarios: hacer más y más mitzvot “secas” por esfuerzo y devoción expresa la conexión más profunda con Di-s.

Quinta Etapa LA LUZ DENTRO DE LA OSCURIDAD

El servicio de los “recipientes vacíos” no se trata solo de cumplir mandamientos vacíos de emoción, sino de observar que yo mismo soy una “recipiente vacío”.

En las palabras de Elishá se encuentra una dimensión más profunda: el trabajo de “vasijas vacías” no se trata solo de hacer mandamientos vacíos de emoción, sino de observar que yo mismo soy una “vasija vacía”.

La sensación de lejanía indica algo real: entre Di-s y yo hay una brecha infinita, todo lo que hago en la vida es escaso y vacío frente al cual él será bendecido. Esto está más allá de la aritmética mental habitual de la mayoría de nosotros, cuyos resultados reflejan cuán vacíos y desperdiciados estamos en relación con el potencial oculto dentro de nosotros. Sin rodeos, esta comprensión crea la sensación de que soy un recipiente vacío, simplemente innecesario…

La mayoría de la gente prefiere reprimir esta sensación de vacío. Es frustrante y causa amargura interior. Pero lleva un mensaje profundo, y cuando el aceite se vierte sobre él, trae consigo grandes noticias.

Cuando una persona trata de llenarse por su cuenta, puede centrarse en los logros personales y la búsqueda de experiencias. De esta manera, el trabajodel “puede” convertirse en minutos en autotrabajo, colocando el “yo” en el centro y buscando la integridad personal.

Cuando el sentimiento personal es una “vasija vacía”, lejos de cualquier logro personal (¡por santo que sea!), Me dejo y estoy listo para servir como un recipiente vacío para la misión divina, a través de la cual Di-s quiere actuar en el mundo. Cuando logras hacer esto, la sensación de vacío se vuelve liberadora – ahora ya no es necesario medir los logros personales en relación con la realidad externa, buscar experiencias personales, éxitos o frustraciones – soy un recipiente vacío, me he hecho a un lado y ahora estoy exclusivamente frente a Dios.

En cierto modo, esta es la verdadera devoción del alma: devoción plena y total a Di-s, vaciándome de todo lo que he comprado y logrado. Le doy todo a Di-s – el mundo espiritual que he construido, los patrones de pensamiento que he adoptado y el pensamiento de que he entendido lo que es una Luz Divina y cómo se revela – y dejo que sea redescubierto dentro de mí.

Cuando nos dejamos ir, quedamos expuestos a Di-s, vacíos de nosotros mismos y listos para ser llenados solo por Él. Estar ante Di-s de una manera real y sin pantallas del “yo”, de mi imagen en mis ojos o en los ojos de los demás, hace posible ser llenado desde el punto de la fe, desde la máscara gorda. De esta manera, se obtienen nuevos entendimientos y sorprendentes revelaciones de Dios. De la gran oscuridad recibimos “una nueva luz sobre Sion brillará”.

Conclusión: La sensación de vacío y lejanía atesora dentro un mensaje, solo pararse vacío frente a Di-s, que no pretende entender qué es la cercanía y qué es la revelación Divina, llena el alma con una nueva luz de una cercanía más profunda a Di-s.

UNIVERSIDAD DE LA TORÁ

TORAT HANEFESH

PSICOLOGÍA JASÍDICA

Parashát Shemot – Nombres

EL NOMBRE DE DIOS QUE APARECE SÓLO UNA VEZ

El Servicio a Dios en el Presente, Mirando Hacia el Futuro

JUEVES POR ZOOM El Servicio a Dios en el Presente, Mirando Hacia el Futuro* El Nombre de Dios Seré

https://youtu.be/iptHgVMGV48

con el rabino Jaim Frim

INTRODUCCIÓN

¿Cómo lograremos la paz que anhelamos? ¿Es desarrollándose cada vez más, conquistando nuevos picos y apareciendo un nuevo bien en el mundo, o dejando de lado la carrera agotadora y enfocándose en el potencial del momento actual?

El mundo de la Nueva Era y el Oriente es alienta mucho “estar aquí y ahora” y dejar de buscar cómo cambiar la realidad externa o incluso interna, aceptar el presente y el mundo tal como es y así liberarse del sufrimiento. Si todas estas cosas te aburren un poco, puede ser quizás porque eres judío…

Ya en nuestra ‘sala de partos’ como nación justo antes del éxodo de Egipto se nos inculcó el famoso ímpetu e inquietud judíos:

Dios se nos presentó con el nombre “Seré el que Seré”, א-היה אשר א-היה, Ekié asher Ekié, y desde entonces hemos estado caminando por el mundo y pensando constantemente en lo que sucederá a continuación. Para el resto del mundo los judíos se encuentran al frente de cada gran cambio y revolución conduciendo al mundo entero tras ellos hacia un nuevo futuro.

En la meditación que tenemos ante nosotros presentaremos tres hermosas interpretaciones del nombre Ekié, “Seré”, siguiendo las palabras del defensor de Israel, Rabi Levi Itzjak de Berditchov. Su impulso y entusiasmo conocidos por las historias que conocemos sobre él están bien expresados ​​aquí:

Ekié, Seré, y por lo tanto siempre debo elevarme y mejorar. No hay fin para el refinamiento y la depuración. Siempre estoy justo al comienzo del camino, parado en la línea de largada y me siento tan incompleto en relación con lo que todavía es posible lograr.

Ekié, Seré, y por lo tanto no debería maravillarme de la inmadurez y la pequeñez del presente. Cierto, es decepcionante descubrir lo ocupado que estoy conmigo mismo y con mis pequeños intereses, pero ya seré “maduro”, así que mientras tanto me permito en este momento trabajar con “inmadurez”.

Ekié, Seré, y por lo tanto siempre nos espera algo mejor y más rico. No hay un límite en que Dios agote sus reservas de bondad y nos mueva a un estado estático. Él nos conduce de victoria en victoria hasta la redención y también mucho después de ella.

Después de eso descubriremos que el nombre “Yo seré” no es un objetivo en sí mismo, a veces es una etapa del proceso que nos conduce hasta el Nombre י-הוה, “Havaia”. Resulta que cuando una persona está dotada del poder del Nombre Ekié, “Yo seré”, es impulsada a estar ya en el presente: a ser para los demás, a concretar todo lo que ha acumulado en su ascenso incesante, a ser desinteresado y no esperar la recompensa futura.

Resulta que el judío por cierto también se esfuerza por estar aquí y ahora, por estar en el Nombre de “Havaia”. Pero cuando de fondo está el Nombre “Seré” hay en esta vivencia de ser una melodía judía única.

Te invito a participar hoy con nosotros de esta travesía y entonces también tú vivirás la unificación del pasado y el futuro en el presente.

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PRIMERA ETAPA

¡¿Cuál es Su Nombre ?!

“… Y me dirán ¿Cuál era Su Nombre? ¿Qué les diré?”.

“… וְאָמְרוּ לִי מַה שְּׁמוֹ מָה אֹמַר אֲלֵהֶם”

Nos dirigimos a Di-s bajo diferentes nombres: “E-l”, “A-Donai”, “E-lohim”, “Sh-adai”, “Havaia”, y otros. Los sabios definen estos nombres como la expresión de diferentes atributos o cualidades de Di-s con las cuales se revela. Los nombres nos brindan la posibilidad de percibir y captar sus diversas acciones: cuando nos beneficia, es la acción del nombre “E-l”, el atributo de Jesed, bondad, y cuando oculta su rostro se revela su atributo de juicio, el nombre “E-lohim”.

Cuando Moisés anticipa que el pueblo le preguntará cuál es el nombre del Señor, el Señor le dice: “אֶהְיֶה אֲשֶׁר אֶהְיֶה… אֶהְיֶה שְׁלָחַנִי אֲלֵיכֶם”, “Seré el que Seré… Seré me envió a ustedes”. ¿Cuál es el punto de este Nombre especial?

El nombre más “infrecuente” de Hashem aparece solo en nuestra parashá, cuando Hashem se revela a Moshé y le pide enviarlo para liberar al pueblo de Egipto. Cuando Moisés anticipa que el pueblo le preguntará cuál es el nombre del Señor, el Señor le dice: “אֶהְיֶה אֲשֶׁר אֶהְיֶה… אֶהְיֶה שְׁלָחַנִי אֲלֵיכֶם”, “Seré el que Seré… Seré me envió a ustedes”. ¿Cuál es el punto de este Nombre especial?

la revelación de Dios en el nombre de “Yo seré” fue una “inyección de aliento”, incluso si el presente se ve mal, incluso si piensas que no estoy contigo – ¡Estaré contigo!

La palabra “Seré” tiene un significado simple: una descripción de lo que será en el futuro, “estaré allí mañana”. En Egipto estábamos esclavizados con servicios forzados y exilio y la revelación de Dios en el nombre de “Yo seré” fue una “inyección de aliento”, incluso si el presente se ve mal, incluso si piensas que no estoy contigo – ¡Estaré contigo! El futuro será bueno, te sacaré de la difícil situación y seré bueno contigo. Cuando el presente es difícil es necesario centrarse en el futuro que contiene la esperanza de cambio y reparación.

Conclusión 1:

Los nombres de Dios son las maneras de Su revelación en el mundo. El nombre “Seré” aparece sólo en nuestra parashá y describe una futura revelación de Dios.

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SEGUNDA ETAPA

Desde la Elevación Propia a la Misión

Cuando Dios le pidió a Moshé que vaya a liberar al pueblo de Israel de Egipto, Moshé respondió que no era digno:

מִי אָנֹכִי כִּי אֵלֵךְ אֶל פַּרְעֹה, וְכִי אוֹצִיא אֶת בְּנֵי יִשְׂרָאֵל מִמִּצְרָיִם?!”.

“¿Quién soy yo que debo ir a Faraón, y para sacar a los hijos de Israel de Egipto?”

Esto es cierto para todos y cada uno de nosotros. Cuando se nos asigna una gran tarea o un papel importante, y cuánto más cierto cuando se trata de asuntos del espíritu, a veces hay un sentimiento de “no soy adecuado, no soy digno, necesito un mayor desarrollo”.

A veces esto se debe a la suposición de que más tiempo de esfuerzo alcanzaré el nivel apropiado. Pero el servicio a Di-s no es así: si al principio, cuando éramos adolescentes pensábamos que dentro de un año o dos nos convertiríamos en siervos de Di-s, después nos dimos cuenta de que tomaría al menos unos cuantos años, al final de los cuales nos quedó claro que este no era sino un proyecto de toda la vida, y no era del todo seguro que lo terminaríamos. En el servicio a Di-s la experiencia es que cualquier cosa que logre solo me abrirá nuevos y vastos horizontes, como un alpinista que desde la cima de cada pico que conquista revela un paisaje más lejano, más amplio y nuevos picos más altos por conquistar. Por lo tanto, un siervo de Dios siempre se siente carente e indigno. Después de todo ¡solo estoy al comienzo del camino!

Siempre habrá hacia dónde elevarse y a qué aspirar. Hay una etapa en la que debo dejar de centrarme en la trascendencia y el progreso personal, asumir la responsabilidad y la iniciativa y embarcarme en una misión.

Aspirar a lo Alto

Rabi Levi Itzjak de Berditchov en su libro Kedushat Levi “La santidad de Leví”, explica que este pensamiento, esta perspectiva es en realidad vivir con el nombre Ekié, “Seré”. En cada paso del servicio a Di-s uno debe saber que hay otros pasos que no alcanzamos y debemos esforzarnos por alcanzar. “Hay más por lograr, muchas cosas todavía están por delante y con la ayuda de Di-s las alcanzaré y Hashem se me mostrará allí”. La duplicación en la frase “אֶהְיֶה אֲשֶׁר אֶהְיֶה”, “Seré quien Seré” refuerza y profundiza esta comprensión: incluso lo que logre, incluso los niveles que alcance solo serán la puerta de entrada a nuevas aspiraciones y metas en el servicio a Di-s.

Este no es sólo un sentimiento digno de los que sirven a Dios, sino que es la verdad misma. Hashem nunca puede ser percibido. Una persona que siente que ha “captado a Dios”, que ha logrado “llegar al destino” no está sino equivocada. Puede ser un buen hombre, sabio o inteligente, pero no es un “siervo de Dios”, sino un servidor, Dios no lo quiera, de la “imagen” y la definición que eligió para Dios. El servicio a Di-s de forma madura es entender que Di-s es infinito y tengo que avanzar en el camino hacia Él y adquirir niveles y comprensiones cuanto más mejor, pero nunca seré capaz de captarlo o alcanzarlo.

Este es el mensaje de Di-s a Moshé del cual todos podemos aprender:

“וַיֹּאמֶר כִּי אֶהְיֶה עִמָּךְ, וְזֶה לְּךָ הָאוֹת כִּי אָנֹכִי שְׁלַחְתִּיךָ”

“Y dijo Yo estaré contigo, y esta es para ti la señal de que Yo te he enviado”

¡Empieza a Hacer!

Con toda la importancia que tiene el nombre Ekié, “Seré”, no se repite de nuevo en toda la Torá. Es una etapa importante en el comienzo del servicio, pero no es el propósito final. Precisamente por el hecho de que siempre habrá lugar para esforzarme y trascender en el servicio a Di-s, hay una etapa en la que debo dejar de centrarme en la trascendencia y el progreso personal, asumir la responsabilidad y la iniciativa y embarcarme en una misión.

Dedicarse a la preparación de uno mismo, el deseo de ser digno, puede ser una desventaja para nosotros. Como un joven de ieshivá que construye su mundo espiritual antes de salir a su shlijut, su misión en el mundo, un soltero tratando de alcanzar la madurez antes de la boda, o un escrita que está ocupado escribiendo, siempre es posible perfeccionar y afinar, mejorar y superarse sin fin. Pero siempre llega un momento en el que tienes que detenerte y decir: ¡ahora es el momento! “Si no es ahora, ¿cuándo?”, si no sales y comienzas a concretar, las cosas “permanecen en el estante y levantan polvo” y pueden volverse irrelevantes.

Por el contrario, es precisamente el sentimiento de que no somos dignos lo que nos da una humildad bendita, que nos pone en proporción de tal manera que nos facilitará las cosas en las grandes tareas. Este es el mensaje de Di-s a Moshé del cual todos podemos aprender:

“וַיֹּאמֶר כִּי אֶהְיֶה עִמָּךְ, וְזֶה לְּךָ הָאוֹת כִּי אָנֹכִי שְׁלַחְתִּיךָ”

“Y dijo Yo estaré contigo, y esta es para ti la señal de que Yo te he enviado”

La experiencia de la carencia y la lejanía de la perfección es el indicio y la señal de que tú eres el mensajero. Es ella quien muestra que realmente estás sirviendo a Di-s, experimentando Su infinito y continuando esforzándote hacia adelante y es precisamente por eso que es apropiado ser el líder.

Además, ir a cumplir una misión no es “renunciar” al intento de aferrarse a Di-s y alcanzarlo, por el contrario, es la única posibilidad para hacerlo:

Cuando dejamos de pensar que “un día llegaré, y nos enfocamos en la misión que tenemos en el mundo y el cumplimiento de la voluntad de Di-s es cuando hemos llegado. Cada momento en que lidiamos con el destino para el cual fuimos enviados al mundo, desde criar hijos hasta influir en el pueblo y en toda la humanidad, entonces llegamos al destino al que fuimos enviados, nos conectamos a la voluntad de Di-s y revelamos la gran Divinidad dentro de nuestra parte del mundo.

Conclusión 2:

El servicio a Di-s con el Nombre “Seré” es una trascendencia constante con un sentido de no ser suficientes y una comprensión de que cualquier cosa que logre solo me mostrará cuántos pasos y logros hay todavía por delante. La elevación y perfeccionamiento personal no es el propósito: junto con el sentimiento de carencia debo salir a realizar la misión, influir en el medio que me rodea y concretar la gran Divinidad dentro del mundo.

TERCERA ETAPA

¿Qué Obtengo de Ello?

Rabí Levi Itzjak de Berditchov nos revela otra dimensión del Nombre “Ekié”:

Todos tenemos situaciones de “pequeñez” o inmadurez en el servicio a Di-s, en las que buscamos nuestro interés personal y somos incapaces de dedicarnos adecuadamente al servicio a Di-s. El Nombre “Seré” que indica una revelación que sucederá en el futuro, viene como respuesta a estas situaciones pequeñez. ¿Cómo?

“Mitoj sheló lishmá ba lishmá”

Dicen los sabios: “ocúpate de la Torá incluso si no es en aras de ella, porque al hacerlo no en aras de ella, llegarás a hacerlo en aras de ella.” Hazlo por interés y llegarás a hacerlo desinteresadamente.

Hashem nos pide que lo sirvamos, pensemos en Él y nos enfoquemos en hacer Su voluntad: lishmá, “servicio en aras de sí misma”. Pero la mayor parte del tiempo es difícil para nosotros centrarnos en eso, porque nuestro bienestar personal y el beneficio que hemos obtenido de esto están a la vanguardia de nuestras mentes.

Esta actividad se conoce como “no en aras sí misma”. En los conceptos de Cabalá, estos estados se conocen como “grandeza” y “pequeñez”. Como un niño pequeño que quiere estar en el centro y todo girará en torno a él, así en el servicio de Di-s hay momentos en que estamos inmersos en nosotros mismos y en nuestra bondad.

La mente vaga hacia el futuro: “¿Qué obtuve de eso? ¿Qué obtendré al final?’. Los “intereses sagrados” también pueden hacer que el servicio “no sea por sí mismo”. El deseo de estudiar Torá para eventualmente convertirme en rabino también proviene de una cierta “pequeñez”. La “grandeza” en el servicio de Di-s es enfocarse en la voluntad de Di-s y nada más.

También los “intereses sagrados” pueden transformar el servicio “en aras de…” en “No en aras de…”

No negamos estas situaciones, y cuando una persona está en ellas debemos hablarle en ese idioma. Al comienzo del libro de Éxodo se presenta un buen ejemplo de esto: el pueblo de Israel en Egipto estaba en un estado de inmadurez, “pequeñez”, katnut. Por eso Di-s les promete los beneficios mundanos, te llevaré “a una tierra buena y ancha, a la tierra de la leche y la miel”. Pero el rango de la Tierra de Israel es la madurez, ‘grandeza’, gadlut, en el que el deseo principal debe ser únicamente servir a Di-s y como dice Maimónides: “Los sabios y los profetas no ansiaban los días del Mashíaj, ni gobernar sobre todo el mundo, ni descender sobre los gentiles, ni ser llevados por las naciones, ni comer, beber y regocijarse, sino para ser libres en ocuparse de la Torá y su sabiduría”.

Pero para aquellos que son pequeños e inmaduros los placeres mundanos deben ser garantizados.

El Nombre “Seré” que indica una revelación que sucederá en el futuro viene como respuesta a estas situaciones pequeñez. ¿Cómo?

“Al hacerlo no por sí misma, viene hacerlo por sí misma“. Cuando necesitamos apresurarnos a servir a Di-s a través del interés personal, en el tiempo de la pequeñez, necesitamos la acción de Di-s a través del nombre “Seré“, Ekié. Pero al mismo tiempo es necesario saber cómo avanzar y “madurar” en un servicio más profundo a Di-s, “en aras de Él”, sin luchar por salarios futuros: el servicio del nombre de “Havaia“, una revelación del “presente“.

De la experiencia a la anulación

Madurar en el servicio a Di-s se repite una y otra vez. Incluso dentro del servicio “por sí mismo” hay diferentes niveles en los que debemos avanzar y mejorar. En otro comentario del rabino Levi-Itzjak de Berditshov, el nombre “Ekie” y el nombre “Havaia”, Iud Kei Vav Kei, son en realidad dos niveles diferentes de conciencia humana en el servicio a Di-s:

Incluso cuando el hombre ha superado intereses propios y trabaja lishmá, “en aras de sí misma”, hay una tarea en la que está ocupado “preparándose” para el futuro con la conciencia de que “todas tus obras serán en Nombre del Cielo”, mientras trabajamos para ganarnos la vida o comemos por la existencia de nuestros cuerpos para que nos permitan adorar a Di-s. De esta manera preparamos el terreno y el alma para la revelación de Di-s que ha de aparecer: “Ekié“, Seré.

Más profundo es el servicio sobre el que se dice “en todos tus caminos conóceLo“: encontrar la misión dentro de lo profano en cada momento de la vida. Durante el encuentro con las personas diariamente, la honestidad en el comercio, el sentimiento del amor de Di-s en el sabor de la comida: este es el servicio a Di-s y Su conocimiento aquí y ahora, “Havaiá“.

“Cuando necesitamos apresurarnos a servir a Di-s a través del interés, en el tiempo de la pequeñez, necesitamos servir a Di-s con el Nombre “Seré”.

En la tarea de “preparación” no hay encuentro directo con Di-s sólo una esperanza. Me digo a mí mismo: ‘Yo seré’, ahora me estoy preparando y sentando las bases para que en el futuro me conecte con Hashem”. Tengo la intención y me dirijo a Hashem, pero al mismo tiempo ‘me siento a mí mismo’. Por el otro lado, en el encuentro con Di-s en el presente, lo principal es la revelación de Di-s aquí y ahora. Cuando esto sucede logro ‘olvidarme de mí mismo’, anularme a Di-s y dejar que Él llene toda la realidad.

Conclusión 3:

En situaciones de pequeñez necesitamos apresurarnos en el servicio a Di-s mientras pensamos en el bien futuro que surgirá de esto. Al mismo tiempo, debemos madurar en el servicio a Di-s “en aras de Él”, sin interés personal. Incluso dentro del servicio “en aras de DIos” necesitamos madurar, en lugar de centrarnos en los logros personales, debemos centrarnos en la voluntad de Dios.

CUARTA ETAPA

Progreso Eterno

Rabí Levi-Itzjak de Berditchov no está satisfecho con esto y nos revela otra capa profunda y significativa: allí “Seré” es la revelación de Di-s en situaciones cambiantes y transitorias.

El rabino Levi Itzjak, conocido como el “defensor de Israel”, explica que en el exilio es malo para el pueblo de Israel y bueno para las naciones del mundo, mientras que en la redención completa todo será bueno para el pueblo de Israel y Di-s castigará a todos aquellos que son malos con sus hijos durante el exilio. Estos procesos provienen del nombre de “Ekié”, Seré, que describe los cambios futuros en comparación con la situación actual.

La persona suele pensar que los cambios indican una situación de carencia y problemática que solo se completará cuando alcancemos la meta. Pero la Torá es eterna, todo lo que aparece en ella existe para siempre y allí “Seré quien Seré” también enseña acerca de un significado eterno sin interrupción.

Por lo tanto, hay cambios en la conducción de Di-s que cambiará en el mundo: el castigo a las naciones del mundo no es eterno, y después de que algunas de ellas desaparezcan, una parte significativa de ellas será rectificada y se unirán al pueblo de Israel.

“Seré el que Seré”, Hashem no dejará de beneficiarnos, de un bien a otro bien.

Por otro lado, los cambios para mejor durarán para siempre. Hashem nos está mirando ahora, siente nuestras carencias y promete: “Ekié, Estaré” con ustedes y les haré el bien. Sin embargo, incluso después de que llegue la redención en la que no habrá problemas ni dificultades, Di-s continuará beneficiándonos un favor tras otro. “Seré quien Seré”, Di-s no dejará de beneficiarnos, un bien tras otro. Los cambios y el progreso de lo bueno a lo mejor serán eternos e infinitos:

“יֵלְכוּ מֵחַיִל אֶל חָיִל יֵרָאֶה אֶל אֱלֹהִים בְּצִיּוֹן”.

“Irán de fortaleza en fortaleza, se mostrarán delante de Hashem en Tzión.”

Conclusión 4:

El Nombre Ekié, “Seré” en esencia es la revelación de Dios en situaciones cambiantes. Hay cambios que indican un estado incompleto que terminará en la redención completa. Pero “Seré quien Seré” es un cambio bueno y eterno: Di-s nos beneficiará constantemente, de un bien a otro, “de fortaleza en fortaleza”.

UNIVERSIDAD DE LA TORÁ

PSICOLOGÍA DE LA TORÁ – TORAT HANEFESH

Parashat Toldot – Vaietzé

TU LADO LUMINOSO Y TU LADO OSCURO

con el rabino Jaim Frim

UNIVERSIDAD DE LA TORÁ PSICOLOGÍA: TU LADO LUMINOSO Y TU LADO OSCURO - POR ZOOM y YOUTUBE

https://youtu.be/bx8MiozGU2o

Nos hubiera gustado tanto servir a Dios con fuerza, con ansias, con alegría. Nos gustaría tanto ser mejores personas, y judíos más fieles a nuestra misión. ¿Qué es lo que realmente nos molesta?

La respuesta habitual es “el ietzer hará”, el instinto del mal”. A veces lo llamamos “el satán” o “el ángel de la muerte”. Los “iodei Jen”, aquellos que conocen la Sabiduría Secreta, “la Cabalá, lo llamarán “sitra ájra” (= el otro lado), y los estudiosos del Tania responderán: el nefesh habehamit, “el alma animal”. En nuestra parashá esta es la lucha entre Iaacov y Eisav que tiene lugar incluso desde el vientre de su madre.

Y en general, es difícil para nosotros etiquetar algo como completamente malo; después de todo, a nuestros ojos no hay un instinto malo, solo hay un instinto que es malo para mí, que me perjudica…

Necesitamos una “historia” nueva. Nuevos apelativos y denominaciones que nos sirvan en el servicio de Dios y en nuestro crecimiento espiritual. Deben ser tales que nos “enciendan” y nos hagan querer movilizar todos los poderes del alma para luchar por el bien.

Nuestra propuesta es ver a los dos bandos en lucha como dos aspectos opuestos de un todo. Uno es el lado iluminado que vuelve su mirada hacia Dios. El otro es el lado oscuro, el que mira hacia atrás.

UNIVERSIDAD DE LA TORÁ

BIOLOGÍA, PSICOLOGÍA Y TORÁ

https://new.galeinai.org/universidad-de-la-tora/ciencia/paralisis-en-caliente-huir-o-luchar/

PARÁLISIS EN CALIENTE, HUIR O LUCHAR

de la clase de parashá Vaigash (tema 3)

Estancamiento en Caliente - El Sistema Nervioso Autónomo a Servicio de Hashem - parashá Vaigash

https://youtu.be/dm5t_DhebHo

En las siguientes líneas intentaremos trazar líneas paralelas entre la actividad fisiológica del sistema nervioso autónomo, y los diferentes estados de despertar y estancamiento en el alma humana y en la obra de Dios. Y especialmente sobre los engañosos estados intermedios de estasis llenos de actividad interna en el cuerpo y el alma y en la obra del Creador. Las cosas están escritas con el propósito de observar el tema y aún no han pasado por la Torá o la revisión científica.

En el aprendizaje de cómo hacer frente a una emergencia, un tema básico y el mecanismo de luchar o escapar. El mecanismo es el resultado de la activación del sistema simpático en el sistema nervioso autónomo, que en realidad es una especie de sistema de respuesta de emergencia que gestiona la toma de decisiones en momentos de angustia.

EL SISTEMA NERVIOSO AUTÓNOMO Y EL SERVICIO A DIOS.

En las siguientes líneas intentaremos trazar líneas paralelas entre la actividad fisiológica del sistema nervioso autónomo, y los diferentes estados de despertar y estancamiento en el alma humana y en el servicio a Dios. Y especialmente sobre los engañosos estados intermedios de estasis llenos de actividad interior en el cuerpo y el alma y en el servicio al Creador. Estas cosas están escritas con el propósito de observar el tema y aún no han pasado por la Torá o la revisión científica.

En el estudio y aprendizaje de cómo hacer frente a una emergencia, un tema básico es el FFF (fight, flight, freeze, luchar, huir, congelar (el mecanismo de luchar o huir. El mecanismo es el resultado de la activación del sistema simpático en el sistema nervioso autónomo, que en realidad es una especie de sistema de respuesta de emergencia que gestiona la toma de decisiones en momentos de angustia o estrés.

Para comprender mejor el mecanismo FFF primero expliquemos el sistema nervioso autónomo: el sistema nervioso autónomo (SNA) es responsable de la regulación fisiológica de la actividad de los órganos internos incluido el sistema respiratorio, el sistema digestivo y el sistema cardiovascular (el sistema cardiovascular). Se compone de dos subsistemas que operan constantemente a través de la retroalimentación repetida de la influencia del entorno con el fin de mantener un equilibrio de los procesos físicos y mentales.

Uno es el sistema nervioso simpático (SNS) que tiene un papel estimulante y es responsable de movilizar los recursos del cuerpo en la respuesta de “lucha o huida” a situaciones estresantes. El segundo es el sistema nervioso parasimpático (SNP), que tiene un papel inhibidor y es responsable de la relajación y la disminución de la excitación.

Como ejemplo a la hora de comer el sistema dominante es el sistema nervioso parasimpático que dedica sus recursos a la actividad tranquila del sistema digestivo. Pero tan pronto como el cuerpo detecta una situación estresante el sistema simpático tomará el relevo deteniendo la actividad digestiva a favor de una actividad acelerada del corazón y otros sistemas. Esta es la respuesta fisiológica del sistema autónomo. La reacción externa del sistema simpático se mueve en el eje entre luchar ‘furiosamente’ contra la amenaza, o huir.

Hay una tercera situación que es la parálisis o el estancamiento que en realidad es una situación intermedia. Por ejemplo, un piloto de caza atacado tiene que tomar una decisión en una fracción de segundo entre abandonar el avión por el asiento eyectable (escape) o seguir luchando contra la amenaza (lucha), porque está en juego un avión que vale una gran suma de dinero y por supuesto su propia vida. La reacción natural es la parálisis o estancamiento que resulta de la incapacidad de decidir entre luchar o huir. Es por eso que un piloto pasa por muchos entrenamientos destinados a prepararlo para tomar decisiones fatídicas en cuestión de segundos y bajo presión.

LA LUCHA, ESCAPE Y CONGELAMIENTO EN EL SERVICIO DE DIOS

Incluso en la observancia de la Torá y las Mitzvot hay situaciones en que se pueden hacer por costumbre o sin tener un despertar interior, hay situaciones de estancamiento real y también hay situaciones de ‘lucha’. Solo que no se trata de una guerra ofensiva contra una amenaza sino de una atracción interna hacia algo superior que también se percibe muy bien en el sistema fisiológico del cuerpo. Aunque esta situación no es accesible con el ‘clic de un botón’ para la persona promedio, ciertamente existe. Un judío llega a sentir un momento único y especial durante un encuentro personal de ‘iejidut’ con el Rebe, otra persona sentirá un sentimiento único rezando con gran despertar durante la oración de neilá, el cierre de Iom Kipur ‘una vez al año’, y hay quienes sentirán esto cuando se circuncidan o cuando se coloquen los primeros tefilín: el caso es que hay momentos en que la persona se activa fisiológicamente por el sistema simpático, aunque no es en una emergencia sino en momentos de hitpaalut y avodá pnimi, trascendencia y trabajo interior.

De hecho, el mecanismo de lucha y huida existe en un animal de manera instintiva como en un ser humano, pero en un ser humano el equilibrio entre el cuerpo y la mente es más rico y requiere una expansión interna correspondiente. Si es así, ¿cuál es el mecanismo que puede describir lo que pasa por la mente durante la excitación del despertar en el servicio a Dios?

En el libro del Tania se explica acerca de las ‘alas’ del alma Divina, que son el amor por un lado y el temor por el otro. Sin ellas es imposible ‘volar’ hacia arriba y el servicio a Dios queda atrapado abajo. Es decir, así como el pasajero sentado al lado del conductor puede permanecer en paz y calma incluso cuando el conductor a su lado pierde la tranquilidad debido a un peligro repentino en el camino, así también en la oración y el servicio a Dios. Una persona puede orar correctamente en el sentido de decir las palabras, pero sin ninguna movilización emotiva, mientras que su amigo que está a su lado está extasiado en una travesía interior frente a su Dios, un viaje que cambia toda su experiencia de la existencia de punta a punta. La diferencia entre el servicio de la oración de estas dos personas es que la primera hace lo estrictamente necesario, pero aun así no llega a elevarse porque le faltan las ‘alas’ que son el temor y el amor interior en sus diversos grados. Es decir, así como la forma del sistema autónomo de equilibrar los recursos necesarios en cualquier momento es que los subsistemas (simpático y parasimpático) trabajen en diferentes proporciones, así el alma Divina encuentra su manera de aferrarse al Creador profundizando el temor y el amor en él.

Todos estos, el servicio con temor y amor frente a un estado de indiferencia, y la actividad de los sistemas simpáticos frente al parasimpático, son un componente super significativo de la experiencia de nuestro tiempo. Como ejemplo: media hora antes del encendido de las velas de Shabat es posible lograr lo que no sucedió en las horas anteriores. ¿Cómo sucede esto? Cuando una persona se da cuenta de que el tiempo es corto y hay mucho trabajo por hacer el sistema simpático entra en mayor actividad y cada fracción de segundo se vuelve significativa, y por otro lado, el hambre o diferentes tareas que ocupaban la atención ceden el paso y se ponen a un lado. Este es en realidad el secreto de los virtuosos que viven por encima de la naturaleza y como si no estuvieran hechos del mismo material que necesita dormir y comer como los humanos. Más que eso, la multitud de jasidim que acuden al Rebe también se elevan un poco sobre el terreno material y sienten el valor de cada minuto del ‘tiempo de calidad’ que pueden aprovechar en la presencia del Rebe.

¿Y qué pasa todos los días, en los momentos simplemente grises, el sistema simpático se queda esperando aburrido? Y con el amor y el temor a Dios, ¿está reservado solo para las festividades? Lo cierto es que nuestra agenda se corresponde mucho más de lo que pensamos con el deseo de una experiencia significativa, es decir, incluso una persona común y corriente que no sabe cómo darle significado a cada momento de su vida, y por el contrario pasa de un estímulo a otro, de una golosina a la pantalla parpadeante y de ahí a las distracciones ocasionales y vuelta a empezar. Una persona así está constantemente tratando de encontrar una manera fácil de tener un momento donde experimente algo de mayor calidad. Al igual que el paquete de papas fritas es un sustituto simulado del almuerzo, solo que sin una respuesta real a la necesidad nutricional y, por supuesto, tampoco proporciona una respuesta a largo plazo para el hambre, sino que proporciona un aplazamiento engañoso hasta la próxima comida o merienda, de la misma manera la pantalla del teléfono celular da una sensación de ‘wow’ a los receptores de la experiencia y brinda un alivio instantáneo del dolor por el anhelo del alma de una experiencia plena de temor o amor por Dios.

Entonces, ¿qué se puede hacer para responder a esa búsqueda interior? ¿Y acaso es posible?

En la Guemará se trae la historia de Rabi Elazar ben Dordaia, que recorría el mundo para satisfacer el deseo de sus instintos. No había vuelos en ese entonces… y aparentemente estaba dispuesto a hacer todo lo posible para conseguir lo que quería. “Una vez escuchó que había cierta prostituta en uno de los pueblos junto al mar que aceptaba una bolsa de monedas como salario. Tomó una bolsa de monedas y cruzó siete ríos por llegar a ella. Mientras estaba con ella, ella suspiró y dijo: ‘Así como este aliento no volverá de donde salió, así Eleazar ben Dordaia nunca será recibido en arrepentimiento.’”

“Entonces fue, se sentó entre dos colinas y montañas y exclamó: ‘¡Oh, colinas y montañas, rogad misericordia para mí!’ Ellos respondieron: ‘¿Cómo oraremos por ti? Nosotros mismos la necesitamos, porque está dicho: “¡Porque los montes se apartarán y los collados se moverán!” Así que exclamó: ‘¡Cielos y tierra, pedid misericordia para mí!’ Ellos también respondieron: ¿Cómo oraremos por ti? Nosotros mismos la necesitamos, porque está dicho: “Porque los cielos se desvanecerán como humo, y la tierra se envejecerá como un vestido”. Luego exclamó: ‘¡Sol y luna, suplicad misericordia para mí!’ Pero ellos también respondieron: ‘¿Cómo oraremos por ti? Nosotros mismos la necesitamos, porque está dicho: “Entonces la luna se avergonzará y el sol se avergonzará”. Exclamó: ¡Estrellas y constelaciones, suplicad misericordia para mí! Dijeron: ‘¿Cómo oraremos por ti? Nosotros mismos lo necesitamos, porque está dicho: “Y todo el ejército de los cielos se desmoronará”.

Entonces dijo: ¡El asunto entonces depende solo de mí! Puso su cabeza entre sus rodillas, lloró clamando en alta voz hasta que su alma partió de este mundo. Entonces se escuchó una bat-kol, una voz del Cielo proclamando: ‘Rabí Eleazar ben Dordaia está destinado a la vida del mundo venidero! Rabi [al escucharlo] lloró y dijo: ¡Uno puede adquirir la vida eterna después de muchos años, otro en una sola hora! Rabi dijo de él: ¡No solo se acepta a los penitentes, sino que incluso se les llama ‘Rabí’! [ Avoda Zara 17a ]

Es lo mismo con nosotros: aunque se desperdician innumerables momentos sin propósito, pero una vez que una persona está harta de la pérdida de tiempo y los sustitutos vacíos de contenido, la mera tentación de lo malo puede dar el ímpetu para aferrarse al contenido positivo. La buena noticia es que, a diferencia del paquete de papas fritas que acallan el apetito, pero no sacian el cuerpo, los deseos latentes del hombre de una cercanía significativa con Dios no se pierden. Cuanto más frustrante es el proceso de alejarse del mal, más significativo es el impulso de volver a Dios. Los sentimientos congelados se derriten y se convierten en un río correntoso por estar de pie ante Dios sin dar lugar a ninguna dilación y o distracción. La piedra que fue desechada por los constructores será precisamente la piedra basal…

ESQUIZOFRENIA Y MEGUILAT ESTER

¿Quién soy de verdad?

¿Quién soy yo en realidad? Cada uno de nosotros se encuentra con esta pregunta de vez en cuando. A veces descubrimos brechas tan grandes en nuestra alma, entre la tristeza y la alegría, entre la fe y la incredulidad, entre la generosidad y el egoísmo, que empezamos a dudar si realmente tenemos alguna relación con todo esto. Y a veces esta pregunta realmente nos parte en dos. ¿Quién soy realmente, pero de verdad?

A menudo es inevitable admitir que sufrimos de un cierto tipo de doble personalidad. Gracias a Dios, la mayoría de nosotros no llegamos al punto de tener una enfermedad mental, pero la experiencia de escisión es compartida por muchas personas, incluso si nos definen como completamente sanas. Bueno, no hay una época más apropiada del año que durante la festividad de Purim, para discutir esta cuestión con seriedad… y con una amplia sonrisa. Las máscaras y los disfraces son nuestra forma alegre de presentar estas bipolaridades, y el vino que entra nos ayuda a sacar a la luz el gran secreto que se esconde en ellas.

ESQUIZOFRENIA Y MEGUILAT ESTER - La Psicología de la Torá - ¿Quién soy yo en realidad?

https://youtu.be/xg7aexzzU-Y

INTRODUCCIÓN

¿Quién soy yo en realidad? Cada uno de nosotros se encuentra con esta pregunta de vez en cuando. A veces descubrimos brechas tan grandes en nuestra alma, entre la tristeza y la alegría, entre la fe y la incredulidad, entre la generosidad y el egoísmo, que empezamos a dudar si realmente tenemos alguna relación con todo esto. Y a veces esta pregunta realmente nos parte en dos. ¿Quién soy realmente, pero de verdad?

A menudo es inevitable admitir que sufrimos de un cierto tipo de doble personalidad. Gracias a Dios, la mayoría de nosotros no llegamos al punto de tener una enfermedad mental, pero la experiencia de escisión es compartida por muchas personas, incluso si nos definen como completamente sanas.

Bueno, no hay una época más apropiada del año que durante la festividad de Purim, para discutir esta cuestión con seriedad… y con una amplia sonrisa. Las máscaras y los disfraces son nuestra forma alegre de presentar estas bipolaridades, y el vino que entra nos ayuda a sacar a la luz el gran secreto que se esconde en ellas.

Torat Hanefesh, la Psicología Jasídica nos da el coraje de mirar directamente estas polarizaciones, reconocerlas y no subestimar su valor. Enseña que la raíz de estas divisiones ya está en el pecado de Adam el primer hombre que provocó la dualidad del bien y el mal. Nos ayuda a identificar las diferentes apariencias de estas divisiones y observarlas con un ojo curioso y sin prejuicios. Y como siempre, nos anima a convertir las divisiones de un problema en una solución, y aprovecharlas en aras de crear un equilibrio mental más sólido y estable.

En esta presentación nos reuniremos con estas divisiones a través de la lente del Libro de Ester. Aprenderemos sobre el desarrollo del reconocimiento de la experiencia de la división de la personalidad en la cultura moderna y su adaptación a los patrones de desarrollo del interior de la Torá. Y finalmente descubriremos cómo la creencia en la unidad Divina tiene el poder de conectar todos los polos divididos en una personalidad estable.

Como una compleja estructura de ingeniería cuya fuerza y estabilidad son creadas por la tensión entre sus partes, así los diferentes tipos de división en la psiquis -y los seis mandamientos perpetuos que les corresponden- se apoyan mutuamente. Estos seis mandamientos nos brindan un espacio que cura todas las divisiones y nos permite ser personas creativas, activas y que rezan.

Sumerjámonos en las esferas de las máscaras del alma, y revelemos a ese Uno que está escondido en todas ellas.

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PRIMERA ETAPA

‘Sheda’ y su Nombre Esther

La tragedia de la reina Ester en la historia de la meguilá es conmovedora. ¿Una joven judía, justa, obligada a ir a vivir con un rey gentil? Y según los sabios, como Ester ya estaba casada con Mordejai, la tragedia se intensifica.

El Santo Zohar, y luego el Arizal lo endulza sorprendentemente: Ester, que significa secreto, se escondió de Ajashverosh y le envió a su doble en su lugar (“Shedá” en el lenguaje del Zohar). El santo Ari explica que su hijo, Darius, no es judío, porque nació de la doble Ester. Sin embargo, el Arizal explica que incluso en la doble de Ester había un potencial para el bien, en virtud del cual Darius se despertó para ayudar en la construcción del Segundo Templo.

Las palabras del Zohar suenan como las palabras de una leyenda y una fantasía para los oídos de nuestra generación, pero el jasidismo acerca las cosas al corazón.

Todos tenemos dos lados de nuestra personalidad, un lado bueno y un lado malo y Ester tenía el poder espiritual para separar los dos.

El Zohar explica que Ester logró vestir el alma animal en un cuerpo humano que se parecía exactamente a ella y lo envió a estar con el rey Ajashverosh. Básicamente, utilizó lo que hoy se conoce como ‘doble personalidad’. En los términos de la psicología moderna diríamos que el trauma de ir a Ajashverosh hizo que Ester se desvinculara emocionalmente del evento, como un mecanismo de defensa y así esencialmente crear otra personalidad en sí misma (en psicología este es un mecanismo de defensa inconsciente), una suerte de represión y enfermedad, mientras que para Esther es un acto iniciado de autodefensa).

En verdad, el Arizal explica que los seis protagonistas de la Meguilá son el resultado de personalidades divididas. ¿cómo es esto?

Toda la historia de la creación tiene sus raíces en el ‘pecado original’ en el Jardín del Edén: a pesar de la advertencia de Dios, después de la tentación de la serpiente Adám y Javá comieron del árbol del conocimiento. Toda la historia hasta hoy está destinada a corregir este pecado. El santo Arí explica que las tres figuras, Adám, Javá y la serpiente vuelven una y otra vez en la historia y en el rollo de Ester también aparecen, pero con un cambio maravilloso y especial ¡cada uno de los personajes se divide en dos!

El alma del primer hombre se divide en una parte buena, Mordejai, y una parte mala, Ajashverosh. El alma de Javá también se divide en una parte buena, Ester, y una parte mala, Vashti. La serpiente primigenia se divide en dos partes malvadas: Hamán y Zeresh su esposa.

Las palabras del Arí dan un sentido profundo al drama interior del libro de Ester. Ester, la parte buena de Javá, está ‘dividida’ entre Mordejai y Ajashverosh, las dos mitades del alma del primer hombre.

Purim es la época en que se expresa la personalidad dividida de todos nosotros.

Esta es también una de las razones de la costumbre del pueblo de Israel de disfrazarse en Purim. Cuando usamos una máscara estamos tratando de transmitir que tenemos lados diferentes y menos conocidos del alma.

Conclusión 1:

La Cábala explica que Ester tenía un poder especial de ‘división de la personalidad’, y a Ajashvarosh le envió solo la parte mala de sí misma. Además, el Arízal explica que los seis protagonistas de la Meguilá son en realidad divisiones de Adám, Javá y la serpiente. Purim es la festividad en la que se puede hablar de las divisiones y los diferentes lados del alma.

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SEGUNDA ETAPA

‘La Tercera Java’ en la literatura moderna

La personalidad dividida ha servido como fuente de inspiración para muchas obras en la historia. Tres famosas obras literarias, de diferentes épocas, tratan el tema. Observarlos apunta a una actitud de desarrollo y madurez de la humanidad hacia la personalidad dividida:

El libro ‘Frankenstein’ fue escrito en Inglaterra hace 200 años. es una historia ficticia sobre Victor Frankenstein, un químico que supuestamente sabe cómo dar vida a los muertos, quien creó una criatura, una especie de ‘golem’. La producción inusual y diferente no es aceptada en la sociedad, y se convierte en un ‘monstruo’ que se levanta y mata a su creador. Entre líneas, es posible entender que el creador en realidad sacó a relucir su yo interior en el monstruo, y que el creador y el monstruo son en realidad un solo personaje.

‘El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde’ fue escrita a fines del siglo XIX. ‘Dr. Jekyll’ trata sobre la

investigación médica, que se basa en la suposición de que cada persona tiene un lado bueno y un lado malo. a su personalidad. Descubre una droga que le permite suprimir temporalmente el lado bueno, y para comprender de manera óptima su lado malo, la ingiere. Como resultado, surge de él una personalidad oscura, retorcida y violenta, conocida como ‘Mr Hyde’. “Dr. Jekyll” intenta liberar su “buen yo” del control de “Mr. Hyde” – pero sin éxito. Este es un libro ficticio inspirado en un caso real que le sucedió al mejor amigo del autor.

“Tres caras de Javá” salió en los años cincuenta y describe un caso real. Un ama de casa sencilla y sumisa de repente se vuelve emocional y extrovertida. Casi mata a su tía y se divorcia de su marido. Después del tratamiento psiquiátrico, quedó claro que a veces ella es una ‘Javá blanca’ ya veces una ‘Javá negra’. La historia tiene un buen final: después de años de tratamiento, se descubrió una tercera personalidad superior. Los terapeutas que la trataron la llamaron ‘la tercera Javá’. A medida que la tercera figura se hizo más fuerte y se hizo más presente en su vida, las otras dos identidades, ‘Javá blanca’ y ‘Javá negra’, desaparecieron, dejando a la ‘tercera Javá’ y la creación.

Cuando miras las tres obras, ves el desarrollo en relación con la personalidad dividida:

El primer libro, ‘Frankstein’, describe una personalidad que dio a luz a un monstruo; no hay ninguna referencia al hecho de que una persona tiene dos lados diferentes. El segundo libro, ‘Dr. Jekyll and Mr. Hyde’, muestra a un hombre que se mueve constantemente entre el lado bueno y el lado malo de sí mismo, sin tomar una decisión. En el tercer libro, ‘Las Tres Caras de Eva’, aparece una tercera cara que llena toda la personalidad e incluye ambos lados anteriores de una manera sana y buena.

También es importante señalar que el primer libro es completamente imaginario, el segundo libro se ‘corresponde’ con la realidad y el tercer libro describe un caso real.

Conclusión 2:

En estas tres obras literarias famosas es posible identificar un desarrollo en la relación de la humanidad con la doble personalidad: ‘Frankenstein’ describe a un hombre que dio a luz a un monstruo, “Dr. Jekyll y Mr. Hyde” describe a un hombre que se dividió en una identidad buena y una mala, y “Las Tres Caras de Eva” describe una personalidad dividida que pudo sanar con la ayuda de una identidad tercera y buena.

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TERCERA ETAPA

La Personalidad Dividida en el Judaísmo

La cultura externa a la Torá refleja “como un mono ante un hombre” procesos profundos que primero tienen lugar en el alma del mundo, y están dentro de la Torá de Israel. De hecho, el proceso que surge de las tres obras es un reflejo de un proceso profundo descrito en la Cabalá y el jasidismo y describe la evolución en tres etapas, el desarrollo desde la infancia, la inmadurez hasta la madurez y por último la madurez total.

Los ‘nombres en clave’ cabalísticos de las tres etapas del proceso son “preñez, lactancia, cerebro”. Estas son tres etapas del desarrollo humano: inicialmente pasamos por el vientre de nuestra madre, después del nacimiento ya somos un ser vivo separado físicamente, pero completamente ‘dependientes’ mamando de nuestra madre. La tercera y última etapa es la maduración plena y madura.

Ibur: el estado embrionario durante la preñez. Al igual que en ‘Frankenstein’, donde la persona de repente descubre el mal en el alma, también lo es nuestra actitud inicial hacia la división de la personalidad: nos percibimos como personas ordinarias y normativas, y cuando el mal irrumpe, nuestra capacidad para enfrentar falta con ella, y preferimos huir de ella.

Un estado de preñez es como un ‘sueño’, una imaginación en la que el mal adquiere proporciones monstruosas y amenaza con levantarse contra su dueño y matarlo. Un mal que realmente no tiene una fuente definida y manejable dentro de mí y es verdaderamente un mal incontrolable que puede ser mayor que yo.

Ianiká: La división en dos identidades diferentes que aparece en

‘Dr. Jekyll y Mr. Hyde’ refleja en el lado de la santidad la siguiente etapa: entendemos que, de hecho, existen dos ‘personas’ dentro de nosotros, una buena y otra mala. De esto trata todo el libro del Tania, donde el ‘instinto bueno’ y el ‘instinto malo’ descripto por los sabios del Talmud se han convertido en un ‘alma Divina’ y un ‘alma animal’ como un sistema completo e integral. En este punto la división ya es real y aguda.

La etapa de nutrición o lactancia es una identificación emocional con las diferentes partes de la personalidad, pero sin la madurez intelectual para ver la unidad y vivirla en la práctica. A diferencia de lo que se describe en la literatura no judía, el beinoní, el hombre intermedio puede expresar el bien y subyugar el mal, incluso si todavía este existe dentro de él, y todos deberíamos y podemos aspirar a ser ‘intermedios’.

Mojin: El propósito del proceso evolutivo es el descubrimiento de una identidad superior y más saludable, a la manera de ‘la tercera Javá’. Cuanto más presente está más ocupa el lugar de las dos identidades anteriores y las une realmente. En el jasidismo, este es el ‘servicio de los justos’. El libro de Tania se llama ‘el libro de los intermedios’ porque es una guía para lidiar con una división interna entre el bien y el mal, pero los justos tienen un alma completa, unida y buena.

La etapa del ‘cerebro’ o madurez intelectual es una etapa de conciencia madura que logra crear una síntesis entre los diferentes lados de la personalidad, encontrando la raíz buena de ambos y viviendo en una conciencia completa y unificada del servicio de Dios. En el futuro por venir se cumplirá en todos nosotros “y vosotros todos sois justos”, y el que ya vive con tal conciencia de futuro es el justo.

Conclusión 3:

El desarrollo de la relación con la división de la personalidad en la literatura no judía es el resultado y reflejo de un profundo proceso cabalístico, cuyas tres etapas se denominan ibur, ieniká, mojín, lit. preñez o etapa embrionaria, ‘nutrición’ o lactancia y ‘cerebro’ o intelecto. Al principio no somos conscientes del mal, luego reconocemos claramente el mal y el bien en la psiquis y finalmente logramos unirlos en un servicio a Dios unificado.

CUARTA ETAPA

Sanar la División de la Personalidad

¿De dónde viene la capacidad de unir las divisiones en la psiquis y en el mundo entero?

Creemos en “Un Dios”. Hay una unidad divina que es la raíz de toda la creación, y desde su punto de vista todas las contradicciones se complementan entre sí. Los dos opuestos tienen una raíz común ‘sujeto de opuestos’.

Pero declaramos “Dios es uno” mientras cerramos los ojos. Hoy no vemos la misma raíz unificada. Está en el ‘super consciente’ del alma y ‘detrás’ de la naturaleza del mundo, y fallamos en experimentarlo. En el futuro tendremos el día en que “Dios será uno”: la experiencia de la división en el alma y en el mundo llegará a su fin.

Y, sin embargo, incluso ahora somos capaces, aunque sea un poco, de revelar esa unidad. La función del trabajo de observación es tomar la creencia y tratar de revelarla dentro de la conciencia. Esta habilidad es el nivel del ‘cerebro’ que se mencionó: estamos atrapados en la división, pero por momentos es posible ‘salir’ de él y examinarlo ‘desde arriba’. La mente y el intelecto son esta capacidad: observar las contradicciones y tratar de comprender cuál es su raíz común. Con el poder de la mente para traer a la conciencia lo que está en el ‘supra consciente’ que va desapareciendo.

En la clase pasada de ‘El lado luminoso y el lado oscuro’, aprendimos a observar el alma como una identidad que tiene dos ‘perfiles’-lados: el ‘lado iluminado’ que es consciente de la presencia de Dios, es iluminado por Él y actúa de acuerdo a Él; Y un lado oscuro y ‘en tinieblas’, que no es consciente de la presencia de Dios y que no está iluminado por Él. Hemos mostrado cómo en el ‘lado oscuro’ se encuentra un potencial no realizado, y cómo es precisamente allí donde se pueden descubrir matices especiales de luz que se crean al encauzar las propias energías al servicio de Dios.

Cuando comprendes que el ‘lado oscuro’ del alma es también un mensajero de Dios, logras reconocerlo como un motor más que empuja y fortalece el bien. Así, al observar los detalles de la creación y las partes del alma, incluso aquellas que parecen alejadas de la luz del rostro de Dios, es posible descubrir a Dios y el propósito para el cual fueron creadas, y aprovecharlas para corregir el todo.

Doble personalidad y la festividad de Purim

En Purim, las personas se disfrazan y usan máscaras, descubren diferentes lados del alma y se esfuerzan por enfrentar y rectificar incluso los lugares más oscuros.

En el Libro de Ester, se describe una trama compleja, fragmentada y bifurcada, pero falta una cosa principal: no hay una sola mención de Dios del Santo, bendito sea.

Este ‘Baile de Máscaras’ nos invita a descubrir al gran director que hay detrás de la trama. “Y viceversa”, la tarea de Purim es descubrir que detrás de la división se esconde el todo y que detrás del bien y el mal se esconde un bien mayor que incluye a ambos, les da sentido y los revela como expresión de Dios.

CONCLUSIÓN FINAL:

La curación de la personalidad dividida radica en el reconocimiento de que “Dios es Uno” y de Él provienen todas las divisiones. El completo reconocimiento estará en el futuro, pero ya ahora somos capaces de movernos en esa dirección a través de la mente que observa y encuentra una raíz común del bien y el mal en el alma. Purim es la fiesta apropiada para mirar lo bueno y lo malo del mundo y encontrar a Dios que se esconde detrás de todo.

MEDITACIONES PSICOLOGIA JASIDICA

AÑO 5782

¿QUÉ TAN FUERTES SON NUESTRAS FUERZAS?

Depende de en qué creemos

Recordemos qué principios nos guían

Anhelamos crear equilibrio en nuestras vidas.

Para alcanzar el equilibrio en la rutina de la vida debemos crear equilibrio mental.

El equilibrio mental nos obliga a romper las convenciones.

¿Cuáles son esas convenciones? En pocas palabras:

·        Estamos seguros de que somos nosotros quienes creamos el bien que nos rodea.

·        Culpamos a factores externos cuando algo sale mal.

·        Nuestro estado de ánimo sube y baja según los resultados de nuestras acciones.

Nuestra tarea psicológica es simple, pero enfocada, y funciona en las 3 convenciones que vimos. ¿No las recuerdas?

·        La realidad buena en nuestras vidas y alrededor de nosotros es creada por Hashem Bendito.

·        La responsabilidad de los fracasos en nuestras vidas es nuestra.

·        La realidad siempre es cambiante, por lo que no hay lugar para la desesperación.

Y así superamos algunos de los hábitos que hemos asimilado:

UNO

La tendencia innata dentro de nosotros a sentir una gran autoestima, una tendencia que nos lleva a crear una imagen del mundo equivocada, hacer un esfuerzo inagotable y agotador por ocultar nuestras deficiencias y fracasos, y para llegar a una distancia entre nosotros mismos y del Creador.

DOS

Al “dueño de la situación” -el instinto maligno y nuestro lado bajo y animal- que siempre está esperándonos al final de cada buena acción,  e infunde el veneno del orgullo y la auto inflación por la buena acción. Si y cuando esta ocurre efectivamente. Se podría decir que en ese momento, toda la buena acción “se fue al infierno” y eso perjudica más nuestra realidad mental y espiritual.

TRES

Una de nuestras tareas más importantes, es actuar después de la acción, y responder correctamente a nuestras acción.  Respecto a las buenas obras, hay que encontrar una forma de meditar en ellas para que no nos sintamos inflados de orgullo y egolatría. más bien estemos tranquilos, limpios y libres para continuar haciendo el bien y la bendición.

CUATRO

Debemos atribuir nuestras buenas obras a Hashem Bendito. a pesar de la “pérdida” del “mérito del provecho” por lo que hicimos para el beneficio de mejorar nuestra propia imagen. si atribuimos el verdadero crédito a Hashem Bendito. el acto ganará mucha mayor profundidad y potencia.

Entonces, ¿qué teníamos?

Aparentemente perdimos la oportunidad De aumentar y recomponer nuestra propia imagen Por el mérito de que hicimos algo bueno.

¿Pero en verdad? ¡Ganamos mucho!

hemos ganado que nuestra acción vale mucho más y de un valor mucho mayor, y seguimos sin inflarnos y sin orgullo. ¿No vale la pena?

Resumamos:

Los poderes que tenemos nos son otorgados en todo momento como un regalo perfecto de Dios y por Su misericordia. Es por eso que nuestros resultados provienen directamente de su gran poder. Si Dios está involucrado en cada segundo de nuestras vidas, este es el mayor equilibrio, Para que podamos lograr la elevación y la satisfacción en todos los ámbitos de nuestra vida.

El rabino Itzjak Ginzburg shlita trabajó duro en un esquema psíquico para crear equilibrio y el logro de nuestra misión en la vida, basó sus enseñanzas en el pnimiut HaTorá, el interior de la Torá, la Cabalá y el Jasidut. La investigó, pulió y procesó durante décadas, y construyó un plan probado para la base de Torat HaNefesh, la psicología.

Miles de alumnos de la Escuela Superior de Psicología, reconocen hoy los poderes del alma, e incorporar constantemente la presencia de Di-s en sus vidas, creando así una vida de mayor crecimiento para ellos y sus aconsejados.

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¿Cómo vivimos en paz y felicidad con esta percepción? ¿Cómo le damos sentido a nuestro trabajo?

Sigue nuestras publicaciones, y obtén maravillosas herramientas para aplicar s la psicología con éxito.

La Universidad de la Torá

Psicología Jasídica

Viviendo con el Tiempo: El mes de Kislev

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KISLEV: ¿LOS SUEÑOS SON REALES?

Kislev: ¿Son reales los sueños?

¿Qué es un sueño? Un sueño no es necesariamente la “película” que vemos mientras dormimos, y no son necesariamente los planes que tejemos para nuestro futuro mientras estamos despiertos. Un sueño es cualquier cosa que se mueva entre la realidad y la no realidad, cualquier cosa que pueda denominarse “realidad virtual”. Cuando soñamos, experimentamos el sueño como si estuviera sucediendo literalmente. Pero cuando nos despertamos e intentamos “atrapar” el sueño y experimentarlo, se desliza hacia la no existencia. ¿Tiene la realidad virtual alguna sustancia real? ¿Está necesariamente desconectada de la realidad?

En algún lugar sobre el arco iris

Un buen ejemplo de realidad virtual-onírica se esconde a plena vista. El signo celestial o mazal del mes de Kislev es el arco (keshet). (Este es el lugar para reiterar que no creemos en la astrología ni en la influencia de las estrellas sobre las personas. El mazal simbólico de cada mes, sin embargo, puede iluminar el trabajo espiritual que debemos realizar en cada mes particular del año.).

Una de las manifestaciones del signo del arco se puede encontrar en el arco iris. Este fenómeno natural es un buen ejemplo de la realidad que es fácil de ver, hermosa y colorida, pero no tiene sustancia que podamos sentir o atrapar con nuestras manos. Pero a pesar de que un arco iris es un tipo de realidad virtual, tiene una gran importancia en nuestra realidad tangible. El arco iris es un símbolo y un recordatorio del pacto que Dios hizo con Noaj y la humanidad después del diluvio, una promesa de que Dios nunca más destruirá el mundo. Es importante tener en cuenta que, según algunas opiniones, este pacto fue hecho en la Luna Nueva de Kislev, sólo unos días después del final del diluvio el 27 de Jeshvan.

¿Qué puede enseñarnos el arco iris sobre la conexión entre el mundo virtual de los sueños y la realidad concreta?

Consciente y subconsciente

Además de referirse a un arco iris, la palabra hebrea para arco, keshet, también puede referirse al arco del arquero que dispara flechas.

En el sagrado Zohar, el libro fundamental de la Cabalá, el arquero que dispara su arco es una de las metáforas que se usan para describir la plegaria. En general, en el Zohar la oración se compara con la guerra, porque mientras oramos se está librando en el alma una batalla entre lo bueno y lo malo. Es cierto que esta batalla entre las inclinaciones buenas y malas se libra todo el día, pero durante el resto del día, la batalla se libra contra nuestra voluntad. En cambio, durante la oración se iniciada en forma deliberada, y por lo tanto, es el tiempo durante el cual fortalecemos lo bueno dentro de nosotros para que domine nuestro lado malo y lo debilite. Cuando triunfamos durante la oración, esa batalla ganada deja su huella en el resto del día. Si superamos nuestra inclinación al mal durante la oración, será más fácil para nosotros hacer las cosas correctas y vencer las tentaciones durante todo el día.

El Zohar amplía la metáfora de la oración como guerra y señala que hay una serie de armas con las que se libra la guerra: arco y flecha, espada, lanza, etc. Jasidut explica que el uso de cada una de estas armas corresponde a diferentes estrategias utilizada. para vencer la inclinación al mal durante la oración en nuestra guerra virtual con ella. Las dos más importantes son luchar con una espada, que se utiliza para el combate cara a cara contra un enemigo, y luchar con un arco y flechas, que se utiliza para disparar a un enemigo distante, que a veces está tan lejos que no se le puede ver. Las flechas se disparan en la dirección general del enemigo, con la esperanza de dar en el blanco.

Asimismo, en la ‘guerra del alma’ que se libra mientras rezamos, la lucha a espada se libra contra el mal que es evidente y claramente presente en el alma. Estas son las inclinaciones negativas de las que somos conscientes. La lucha con un arco se libra contra el mal oculto en el alma. Se utiliza para tratar de deshacernos de los rasgos negativos que están ocultos en nuestro subconsciente, ejerciendo su influencia maligna e impidiendo nuestro progreso, aunque al mismo tiempo, somos incapaces de identificarlos. Disparamos nuestras flechas, las palabras de nuestra oración, en la dirección general de este mal inconsciente, con la esperanza de que den en el blanco y lo neutralicen.

El arco, entonces, media entre el consciente y el inconsciente del alma. La fuente de nuestros sueños es el inconsciente, que en relación con el consciente es la realidad virtual. Si bien la realidad es tangible y definible en el ámbito de la conciencia, lo que aparece en nuestro inconsciente se disipa cuando intentamos atraparlo. No es más que un símbolo de algo que la conciencia no puede captar. La descripción del arco que media entre el consciente y el inconsciente es muy apropiada para los sueños, en los que las imágenes del reino del inconsciente flotan y golpean la puerta de la conciencia, solo para hundirse una vez más en el inconsciente.

Se arquea hacia el inconsciente, se arquea hacia el consciente

Describimos la oración como el proceso de disparar flechas al mal inconsciente del alma. Disparar flechas a la fuente inconsciente de los sueños es una especie de psicoanálisis que intenta identificar, desde dentro de los destellos del sueño, los puntos en la inconsciencia del alma que necesitan ser rectificados. A diferencia del psicoanálisis y la variedad de métodos psicológicos que ha generado, la psicología judía no busca ahondar en el inconsciente. En cambio, intenta evaluarlo e identificar el mal dentro de él. Podemos comparar esto con una persona de pie con dos piernas firmemente plantadas en el reino de la conciencia, disparando flechas al inconsciente. Tenemos que mantener los pies fuera de nuestro inconsciente y no fusionarnos con él. Tenemos que rectificar sus puntos negativos para que podamos convertirnos en mejores personas.

Por lo tanto, el arco no es solo una imagen de disparar flechas desde la conciencia hacia el inconsciente, también al revés, podemos cambiar la dirección de la flecha e imaginar que se dispara desde lo oculto e inaccesible a la conciencia tangible.

Originalmente, el judaísmo no ve los sueños solo como una herramienta para realizar un análisis profundo del alma. La búsqueda para interpretar el significado del sueño tiene como principal objetivo identificar la declaración profética hecha por el sueño con respecto a la realidad tangible. Los sabios enseñan que “todas las (interpretaciones) del sueño siguen a la boca”. En otras palabras, el efecto del sueño sobre la realidad depende de la interpretación que le demos. La realidad virtual es fluida y evasiva, pero nuestra interpretación la estabiliza y abre la puerta a transformarla en realidad.

Podemos representar el arco como la herramienta que nos permite lanzar flechas desde la realidad virtual a la realidad tangible, desde el sueño a la vida real. El sueño que es el sentido del mes de Kislev no es un escape de la realidad a un mundo de sueños. En cambio, nos brinda la oportunidad de soñar de una manera que nos permitirá realizar el sueño y, por medio del sueño, influir en la realidad.

Este, por ejemplo, fue el poder de los Jashmonaim, cuya guerra exitosa junto con sus milagros celebramos en Janucá, al final del mes de Kislev. Su capacidad para enfrentarse a la superpotencia mundial de su tiempo surgió del poder de su sueño-visión. Si bien un sueño no es más que una realidad virtual, hace posible que una persona actúe en la realidad a la luz de su sueño: disparar flechas desde su visión a la realidad para rectificarla y cambiarla.

Kislev es el momento de soñar, ¡y ver cómo los sueños se hacen realidad!

Rabino Itzjak Ginsburgh

PSICOLOGÍA JASÍDICA

SIÉNTETE SUPERFLUO

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Los sabios dicen que una persona que “se hace a sí misma como sobras” merece ascender a las alturas más elevadas (Rosh Hashaná 17b). Hay personas para quienes la regla de oro de la vida es una cita de los sabios: “Si no soy para mí, ¿quién está para mí?” y “Tu vida tiene prioridad” (sobre la vida de los demás), impregnada de la interpretación más amplia y egoísta de la intención de estos dichos. Una persona así se preocupa primero por sí mismo y su familia. Solo después de que esté completamente abastecido y saturado con lo mejor de todo, se volverá para dar algo a los demás, si es que queda algo.

Menos egoísta es alguien que comparte todo lo que tiene con los demás, cumpliendo la directiva de la Torá de “amarás a tu prójimo como a tí mismo”. Pero aún más elevado es una persona que se considera superflua y se preocupa más por los demás que por sí mismo. Da lo mejor y lo más fino a los demás, mientras que siempre es el último en la fila. Toma las sobras y obtiene solo lo que necesita para existir. En un nivel más profundo, una persona que se hace a sí misma como ‘sobras’ no solo se contenta con recibir sobras, siente que él mismo es un tipo de sobra, algo que es superfluo para el mundo.

En el mundo actual, que gira en torno a la autoconciencia y el autodesarrollo, este tipo de pensamiento y conducta se considera una enfermedad mental que debe ser tratada, una receta para convertir a alguien eternamente fracasado, descorazonado y deprimido. Pero la Torá tiene este enfoque en alta estima y lo asocia con nuestros más grandes líderes, desde Abraham hasta Moshé y el Rey David. No solo fueron líderes ejemplares, sino que vivieron su vida con una misión revolucionaria, trabajaron incansablemente y alcanzaron grandes alturas. ¿Cómo?

Una persona que se preocupa por sí misma, particularmente por su propia imagen, está básicamente limitada. En el mejor de los casos, identificará sus habilidades personales y su rol en la vida y actuará dentro del marco de sus poderes limitados, dentro del rol en el que fue colocado y la imagen de sí mismo que fue diseñada para él por su entorno. En el peor y más común escenario, estará en constante fricción consigo mismo, estresado por su preocupación por sus propios beneficios (incluido el bien de aquellos que considera “sus” posesiones) cuando parecen contradecir su papel en la vida. Estará en un estado de fricción con su entorno en un intento de defender su rol y su lugar en la sociedad, siempre resguardando su estatus social y tenso ante la posible “invasión” de su territorio. Finalmente, sufrirá decepción y tristeza por no cumplir con las metas previstas.

Por el contrario, una persona que se considera superflua está libre de toda fricción. Ella le da crédito al Creador por sus logros. Dios es ilimitado, por lo que puede recibir energías ilimitadas de Él. Cuando una persona entrega su propia realidad a Dios puede actuar sin fricciones. No tiene ningún rol fijo, por lo que nadie puede competir con él. Cuando actúa no se mira a sí mismo desde fuera en un intento de justificar su imagen de sí mismo (o su estatus a los ojos de los demás). No está midiendo constantemente “lo mío” como opuesto a “lo tuyo”. No le preocupan las frustraciones y las desilusiones. En cambio, siempre está mirando hacia adelante.

Una persona que no tiene un rol y un área de acción definida puede hacer cualquier cosa. Está listo y dispuesto a realizar cualquier tarea y misión. Le preocupa rectificar el mundo como sea posible, no está por encima de las tareas simples (porque nada está por debajo de él), y tampoco tiene miedo de contribuir a las mayores revoluciones, por más desahuciadas que parezcan, porque no le teme a la decepción. y no hay límite para los poderes que Dios le da, si así lo desea.

Así que siéntete superfluo. ¡Hay un trabajo infinito, o dicho de otra manera el trabajo del Infinito lo tienes por delante!

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LA PERSONALIDAD DE DAN: Dan: la Tribu de Tevet

La tribu Dan incorpora características especiales necesarias para esta época del año.

La personalidad de Dan

El nuevo mes de Tevet es el más frío del año, el más asociado con el invierno. Cada mes del año según el Arizal y basado en Sefer Ietizrá, está asociado con una de las doce tribus, donde el decimotercer mes, el segundo Adar, que aparece en años bisiestos, estando asociado con la tribu de Levi. La Tribu de Dan es la asociada con el mes de Tevet, veamos cómo Dan calienta e ilumina el frío invierno.

Dan: Perdido y Encontrado

Cuando los Hijos de Israel caminaban por el desierto, la tribu de Iehudá iba al frente de los campamentos y la tribu de Dan iba detrás. Los participantes de una marcha militar o una caminata saben que se necesita una persona fuerte para la retaguardia. Tiene que ser alguien que sepa animar a todos a seguir adelante y asegurarse de que nadie se quede atrás o se pierda. Los sabios dicen que el papel de Dan en la retaguardia era encontrar y devolver los objetos perdidos. Más importante aún, el papel de Dan era cuidar de las personas que se perdían, devolverlas a sus familias y a su lugar.

Al traducir el papel de la tribu Dan a las dimensiones psicológica y espiritual, se revela que su papel es ayudar a las personas a encontrarse a sí mismas. A veces, las personas pierden su camino, su confianza en sí mismas, su sentido de propósito, su identidad. La tribu de Dan sabe cómo ayudar a toda esa gente, hacer que se recuperen y mostrarles el camino. En cierto sentido, devuelven a una persona su posesión más importante: su yo.

Un judío simple

¿Cuál es la fuente de este talento de la tribu de Dan? Después de que Lea dio a luz a cuatro hijos, Rajel le pidió a Iaacov que se casara con su sierva Bilhá, quien dio a luz a Dan. No se jactaba del ilustre linaje de los hijos de Lea y Rajel, era el hijo de la sirvienta, quien, en la superficie, se casó con Iaacov solo para permitir que su amada Rajel “compitiera” con su hermana Lea.

Dan nació poco después que Iehudá el cuarto hijo de Lea. Pero parece que hay una gran distancia entre ellos: Iehudá marcha al frente de todos los campamentos de la nación, mientras que Dan está en la retaguardia. Iehudá es el rey y Dan se describe como “la más pequeña de las tribus”. Pero es precisamente por esta razón que Dan merece algo muy sencillo: la gente de Dan encarna el carácter del judío simple, nada más. Dan no tenía ilusiones de grandeza, no tuvo que ocupar un rol elevado y por lo tanto no está obligado a cumplir grandes expectativas. Como resultado, no carga con los complejos que a veces caracterizan a personas más importantes y sabias. Dan logró una salud mental sencilla y sólida con la que pueda ayudar a sus hermanos a encontrar su camino y su identidad.

Dan sabe cómo tomar decisiones cuando otros pueden confundirse con situaciones y discusiones complejas. El Talmud relata que cuando los hijos de Iaacov vinieron a enterrarlo en la Cueva de Majpelá, apareció Eisav y retrasó el entierro, alegando que el lugar en la Cueva estaba reservado para él (dado que Iaacov ya había usado su lugar asignado para enterrar a Lea). Los hijos replicaron que Iaacov le había comprado la parcela de Eisav años atrás y que la escritura estaba en Egipto. Naftalí, de pies rápidos, fue enviado para que se apresurara a regresar a Egipto para traer la escritura, mientras que todos se vieron obligados a esperar, mientras Iaacov yacía avergonzado. Realmente fue una situación dolorosa y vergonzosa.

Jushim, el hijo de Dan, tenía problemas de audición y no podía escuchar las negociaciones que habían enviado a Naftali a Egipto. Todo lo que entendió fue que Eisav estaba evitando que los restos de su abuelo fueran enterrados y que esta era una situación vergonzosa. Entonces, levantó su espada y terminó la disputa cortándole la cabeza a Eisav.

Espero, Dios, tu salvación

El afecto de Iaacov por la tribu de Dan también es evidente en la bendición con la que los bendijo antes de morir: “Dan juzgará [vengará] a su nación, como a uno solo, las tribus de Israel. Será Dan como serpiente en el camino, serpiente sobre el sendero, que muerde los talones del caballo, y el jinete cae hacia atrás. Tu Salvación he esperado, Hashem” (Génesis 49: 16-18).

Mientras le daba esta bendición a Dan, Iaacov vio en su mente a Shimshón, el ilustre héroe y juez de la tribu de Dan, golpeando a sus enemigos como una serpiente. Iaacov experimentó indirectamente los últimos momentos de Shimshón y su clamor: “Acuérdate de mí y fortaléceme, solo esta vez, Elokim, y me vengaré de los filisteos por uno de mis dos ojos” (Jueces 16:28) y lloró junto a Shimshón: “Tu salvación espero Hashem” (Génesis ibid.)

La tribu de Dan tiene un poder especial para triunfar. Ellos ‘terminan el trabajo’ de una sola vez. Shimshón lleva una chispa del futuro, una chispa mesiánica heredada de Jushim, el hijo de Dan. De hecho ¡el nombre Jushim (חֻשִׁים) es un anagrama de Mashíaj (מָשִׁיחַ)! Iaacov también describe a Dan como una “serpiente en el camino”. En guematria, “serpiente” (נָחָשׁ, najash) también es igual a “Mashíaj“.

Antes de su muerte Iaacov intenta ver y revelar el tiempo de la redención a sus hijos: “Reúnanse y les diré lo que les sucederá al final de los días”. Sin embargo, se le ocultó el final. El Nombre Esencial de Dios, Havaiá, tampoco está escrito en las porciones de la Torá leídas durante el mes de Tevet sobre el descenso de la pequeña familia de Israel a Egipto. Pero cuando Iaacov bendice a Dan, la luz brilla de repente, una luz mesiánica esplendorosa para iluminar la oscuridad de Egipto: “Tu salvación espero, Dios (Havaiá)”. Esta es la única vez que se menciona Havaiá en las porciones de la Torá de Tevet.

Hay una expresión aramea especial en el Midrash (Vaikra rabá 24:3): “Didan notzaj” (דִּידַן נָצַח) que significa, “el triunfo es nuestro”. Esto claramente alude a Dan. La primera palabra contiene el nombre Dan, mientras que las 5 letras restantes de la frase, que son דינצח, equivalen a 162 ó 3 veces 54, el valor de “Dan” (דָּן). Por lo tanto, el valor numérico de la frase completa, “Didan notzaj” (דִּידַן נָצַח) es igual a 4 veces Dan (דָּן).

(En Jabad, el quinto día de Tevet se conoce como Didan notzaj. Este es el día en que el Rebe de Lubavitch ganó el llamado juicio del Libro, cuando la corte de USA reconoció que la librería milenaria del Rebe Anterior no era una propiedad personal sino de todos los jasidim, todo el movimiento Jabad Lubavitch).

El Mashíaj del Caos

Shimshón es una figura sobrenatural. Se le considera uno de los jueces y salvadores de Israel. Todo en él es extraordinario, desde su nacimiento hasta su muerte. Siempre trabajó solo, literalmente como una serpiente. Tiene poderes tremendos, pero no siempre se canalizan al lugar correcto. El tremendo poder de Shimshón es verdaderamente mesiánico, sin embargo, aparece en forma salvaje, sin procesar, irregular. Por lo tanto, finalmente se rompe.

En términos cabalísticos, Shimshón está asociado con el Mundo del Caos, que tiene “muchas luces y pocos recipientes”. Es una energía tremenda la que hace una explosión por falta de un recipiente adecuado que la contenga. El propósito final es lograr el Mundo de la Rectificación, en el que las energías aparecen de manera ordenada y equilibrada, con la luz interior asentada firmemente en el recipiente externo apropiado.

Sin embargo, no queremos renunciar por completo al inmenso poder del caos. El camino del Mashíaj se describe como “las luces del caos en recipientes rectificados”. En otras palabras, el tremendo poder, como el de Shimshón, el “Mashiaj del Caos”, dentro de recipientes y parámetros ordenados, que no resultan en muerte y destrucción, sino en creatividad y vida.

Ira adecuada

La comparación de Dan con la serpiente expresa su atributo de ira. La ira es peligrosa y, por lo general, debemos alejarnos de ella como si fuera fuego. Tiene el poder del caos y no es algo con lo que jugar. La ira de Dan, sin embargo, es positiva y adecuada. Sabe cómo luchar con los enemigos jurados de Israel, que no entienden ningún otro idioma.
En Cabalá, el sentido de ira es el sentido del mes de Tevet. La guematria (valor numérico) de “Tevet” (טֵבֵת) es igual a “caos” (תֹּהוּ). Podemos concluir que el mes de Tevet puede servir para rectificar el atributo de la ira, que tiene el gran poder del caos, y aplicarlo en la medida correcta y en las situaciones adecuadas.

El lugar real de Dan en la vida es el papel de “la mano derecha” de Iehudá. A pesar de las diferencias entre los dos tienen un modo de cooperación interesante. En el trabajo de construcción del Tabernáculo los principales artesanos fueron Betzalel de la tribu de Iehudá y Ohaliav de la tribu de Dan.

En la bendición de Iaacov vemos el mismo concepto: “Dan juzgará a su nación, como una a las tribus de Israel”, refiriéndose a iehudá, a quien se describe como “la única”, la más especial de las tribus. En su bendición a las tribus, Moshé usa las mismas palabras tanto para Iehudá como para Dan: “Dan es un cachorro de león” y “Un cachorro de león es Iehudá”. Finalmente, la Cabalá enseña que el Jefe del Estado Mayor del Mashíaj (que es de la tribu de iehudá) será de la tribu de Dan. Juntos, salen victoriosos: ¡Didan notzaj! ¡La Victoria es Nuestra.

Rabino Itzjak Ginsburgh – Instituto Gal Einai – www.Galeinai.org

Psicología Jasídica

LA ESENCIA DE LA ORACIÓN: VOLVERSE A DIOS COMO “TÚ”: PARTE 1

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Nuestra conexión con Dios se expresa de diferentes maneras. Cuando estudiamos Torá y cumplimos los mandamientos de Dios, nos conectamos con Su sabiduría y Su voluntad, respectivamente. La Torá es la sabiduría de Dios, los mandamientos son una declaración de Su voluntad. Lo que tanto la Torá como los mandamientos tienen en común es que cuando nos involucramos en cualquiera de ellos, percibimos a Dios, en términos relativos, como si estuviera muy lejos de nosotros. Aprendemos y hablamos de Él, pero no a Él. Sin embargo, cuando oramos, por el contrario, Dios está presente, justo frente a nosotros. Nos dirigimos a Él directamente.

En realidad, hay dos etapas en la oración: al alabar a Dios, la sección de las oraciones matutinas conocida como pesukei dezimrá, versos de alabanza, y al recitar la oración de Shemá, que consta de varios párrafos de la Torá, hablamos de Él. Pero en la oración de la Amidá (el Shmoné Esre, La Oración Silenciosa), nos dirigimos directamente a Dios, dirigiéndonos a Él en segunda persona: “Tú”.

Dirigirse a Dios de esta manera directa es exclusivo de la oración de Amidá. Las bendiciones que recitamos en esta oración, que fueron estandarizadas por los sabios rabínicos del período del Segundo Templo, son diferentes a las otras bendiciones que recitamos durante el resto del día. La mayoría de las bendiciones comienzan con la segunda persona, “Bendito seas” y luego cambian a la tercera persona: “Quien nos ha santificado con Sus mitzvot ” o “Quien saca pan de la tierra”, etc. En la oración de Amidá, por el contrario, la bendición no vuelve a la tercera persona. ¡La palabra más común en la oración de Amidá es “Tú”! El objetivo es seguir hablando con Dios en segunda persona, para sentir que estamos “ante el Rostro de Dios” durante toda la oración.

Dirigirse a Dios directamente no es fácil. Requiere un esfuerzo tremendo. No es sencillo sentir la presencia de Dios como sentiríamos la presencia de otra persona. Pero si nuestra oración no llega a esta etapa y no nos dirigimos a Él directamente, entonces en realidad hemos convertido las otras partes de nuestro servicio a Dios en una especie de escape de la intensa reunión.

Profundicemos un poco más. Un poco de contemplación revelará que cuando nos dirigimos a Dios en segunda persona, “Tú”, nos enfrentamos a dos desafíos diferentes e incluso opuestos.

Emergiendo del “Yo”

Por un lado, cuando rezamos la oración de Amidá, estamos literalmente de pie ante Dios. Hablar con Dios requiere que sintamos Su presencia. Esta experiencia anula nuestra existencia, tanto que en el Tania, el Alter Rebe describe el acto de volverse directamente a Dios como un acto de autosacrificio. ¿Cómo es eso? Obviamente, esto no se refiere al autosacrificio de nuestro ser corpóreo.

Para poder dirigirme a Dios como “Tú”, tengo que salir de mi “mí”. Debo eliminar los pensamientos y las experiencias sensoriales que distraen mi corazón de enfocarse en Dios hasta que toda mi personalidad sea atraída hacia Él. Cuando oramos directamente a Dios, no solo le enviamos un mensaje, como dejar una carta en el buzón. Estamos construyendo una verdadera conexión en tiempo real con Él. Mientras oramos de esta manera, podemos alcanzar un estado en el que no haya nada más que Él ocupándonos. El Alter Rebe explica que la frase “Sal y mira” (צְאֶינָה וּרְאֶינָה, tzeena ureena) puede entenderse como una abreviatura de “Salgo de mí mismo y veo la Nada” (צֵא אֲנִי וְרוֹאֶה אַיִן, tzé ani veroé ain). Estar abierto al Ain, (la nada), para realmente sentir y ver la presencia de Dios, primero tengo que salir de mí mismo, de mi “mí”.

“Tú”: una conversación directa entre amigos

Por otro lado, dirigirse a Dios directamente nos coloca en una posición de igualdad con Él, por así decirlo. Cuando nos dirigimos a una persona honorable en tercera persona, “¿Le gustaría al rabino…?” o similar, expresamos una sensación de distancia y honor con la que nos acercamos a ellos. Acercarse a una persona honorable con el pronombre de segunda persona “usted” puede parecer un descaro límite, lo que sugiere que nos relacionamos con él como un igual.

Cuando estudiamos Torá y realizamos las mitzvot, sentimos la brecha intrínseca que nos separa de Dios. Sentimos que Dios está por encima de nosotros, enseñándonos y mandándonos, y aprendemos Torá y cumplimos Sus mandamientos. Por el contrario, pararse ante Dios y suplicarle en oración que nos conceda nuestros deseos y necesidades, requiere honestidad. La oración es como una conversación directa entre amigos, en la que le decimos a Dios cómo nos sentimos realmente.

El Rebe de Kotzk expresó estos dos estados internos opuestos que fomentamos durante la oración en sus propias oraciones. Rezaba como si estuviera hablando con un amigo. No oró en voz alta, no enfatizó diferentes sílabas por mucho tiempo, no dibujó palabras ni oraciones, no se balanceó enérgicamente de un lado a otro, y no adjuntó una melodía particular a sus palabras. Simplemente hablaría, manteniendo una conversación honesta y directa. ¿Suena fácil? Pruébalo y verás lo difícil que es. En consecuencia, después de su oración “simple”, le llevaría mucho tiempo reconocer a las personas que lo rodeaban. Si Dios es tu amigo, el resto de la realidad puede resultar bastante borrosa.

Dirigirse a Dios como “Tú” es la cúspide de nuestra conexión con Él. Es la esencia de nuestro encuentro con la presencia real de Dios en nuestras vidas. Debido a la dificultad de esta experiencia intensamente poderosa, se limita solo a la oración de Amidá. El resto del tiempo es propio relacionarse con Dios en tercera persona.

CONOCER AL OTRO COMO ‘TÚ’: PARTE 2

Two children playing in a field

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Relacionarnos con otra persona con el pronombre “tú” de manera directa y honesta es la base de nuestras relaciones con los demás. Los principales problemas dentro de las relaciones se crean cuando llegamos a relacionarnos con los demás como “él” o como “ella”, minimizando así su personalidad en algo limitado y confinado en lugar de entablar un diálogo con ellos.

Cuando tratamos de huir de dirigirnos a los demás como “tú”, relacionándonos con ellos en tercera persona, puede ser porque nos sentimos amenazados por ellos. Cada individuo tiene la experiencia de que solo él o ella existe verdaderamente. Esta es la naturaleza de nuestra psicología. Sentimos: “Estoy en el centro y todos los demás me rodean, tal vez incluso giran a mi alrededor, y solo pueden medirse en relación conmigo”. Hacer real e importante a otra persona y centrarme en ella requiere que sea más flexible con mis opiniones sobre ella y rompa los estigmas imaginarios que pueda tener, así puedo relacionarme con el verdadero ser de la otra persona, como un individuo con voluntad y opiniones únicas.

Los versículos fundamentales que delinean cómo debemos relacionarnos con los demás son:

No andarás de chismoso en tu pueblo, no te quedes de brazos cruzados junto a la sangre de tu prójimo, yo soy Dios. No odiarás a tu hermano en tu corazón; reprenderás a tu compañero y no llevarás el pecado por causa de él. No te vengarás ni guardarás rencor a tus compatriotas, y amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy Dios.[86]

El contar cuentos convierte a los otros en un “él” o en una “ella”, en un objeto del que hablamos con desapego y extrañeza. La Torá relata que antes de que los hermanos de Iosef lo vendieron como esclavo, “no podían hablarle en paz”. En lugar de volverse hacia Iosef directamente, como “tú”, sus hermanos se refirieron a él como “él” (el otro). Esto allanó el camino para que eventualmente lo vendieran.

En cambio, para eliminar el odio albergado en el corazón, para combatir el sentimiento de “lo que me hizo”, la Torá nos ordena dirigirnos al otro directamente: “Reprenderás a tu compañero”.[87] Dirigirse al otro directamente, incluso íntimamente, con un sentimiento de cercanía e igualdad. De esta manera, incluso tu reprensión abrirá los corazones. Las palabras hebreas que significan “reprender a tu compañero” (הוֹכֵחַ תּוֹכִיחַ אֶת עֲמִיתֶךָ, hojíaj tojíaj et amiteja) también pueden entenderse como “hacer presente a tu compañero”. Vuélvanse a él y no carguen con el pecado por él. No hables de él a la distancia o a sus espaldas.

El verdadero amor por nuestro prójimo requiere que dejemos atrás nuestros egos. Significa liberar tiempo, pensamientos y emociones para enfocarnos en volvernos honestamente hacia nuestro prójimo como “tú”. Este enfoque en otra persona muestra fe en él y expone su esencia interna, su verdadero “tú”, su alma, que se expresa en sus deseos positivos.

Claramente, dirigirse directamente a otra persona no pretende anular mi existencia. Por el contrario, la capacidad de dirigirme a otra persona como “tú” se basa en mi propio ser. Cuando nos relacionamos con otra persona con honestidad y honor, construimos reciprocidad e igualdad y revelamos nuestra esencia interior. Cuando vemos el verdadero “tú”, simultáneamente reevaluamos nuestro propio yo, revelando el verdadero “yo”.

Nuestras almas son literalmente una parte de Dios. Cuando nos dirigimos directamente a nuestros semejantes, revelamos su esencia interna y revelamos a Dios, tal como Él está presente en ellos. De esta manera, la comunicación directa con nuestros semejantes encaja con la comunicación directa con Dios como presente y manifiesto en nuestras vidas. “Pongo a Dios delante de mí siempre”[88] (שִׁוִּיתִי הוי’ לְנֶגְדִּי תָמִיד, shivit Hashem lenegdí tamid) en todas mis relaciones.

Rabino Itzjak Ginsburgh – Instituto Gal Einai – www.Galeinai.org

Psicología Jasídica

¿PODEMOS ESTAR AUTÉNTICAMENTE ALEGRES?

Purim está a la vuelta de la esquina y ahora tenemos que ser felices. ¡Es una orden! Porque “Cuando llega Adar aumentamos nuestra alegría”. Pero ¿podemos elegir ser felices? Después de todo la vida está llena de eventos tristes y nuestra psiquis ciertamente nos brinda muchas oportunidades para sentirnos apesadumbrados. ¿Qué puede hacernos soltarlo todo y simplemente alegrarnos?

Para que la alegría sea auténtica y no sólo una máscara que oculta la depresión, la felicidad tiene que brotar desde adentro. No puede ser externo a nosotros o simplemente ser otro proyecto que emprendemos. Esta felicidad tiene que ser la esencia de nuestras vidas: natural, fluida y simple.

Esta alegría no es el resultado de eventos externos, todo lo contrario: es la razón de innumerables cosas buenas que pueden surgir de nosotros. Nos vitaliza desde dentro, nos libera de la pesadez y nos da un choque de energía y vitalidad para todas las facetas de nuestra personalidad. La verdadera alegría no depende de algo que tiene que suceder, simplemente estamos felices sin ninguna razón en particular.

El regocijo natural es la alegría por lo que somos, por nuestra existencia misma. Algo que ya existe dentro de nosotros, sólo nos queda descubrirlo, y sobre todo elegirlo y adoptarlo como forma de vida. Este descubrimiento se manifiesta en cada uno de los poderes del alma, los cuales se transforman por completo cuando se encuentran con la felicidad.

Alegría: La Vitalidad del Alma

Una innovación de primer orden del Jasidut es “servir a Dios con alegría”.[89] Por supuesto, el Jasidut no descubrió la alegría. Las fuentes judías están repletas de elogios a la alegría en el servicio de Dios: “La Shejiná no habita en un estado de tristeza, ni en un estado de pereza, ni en un estado de jolgorio, sino en un estado de alegría en la realización de la mitzvá”.[90] No obstante, el jasidut destacó la alegría y la estableció como un principio central.

Un sinónimo de alegría es ‘vitalidad’. Uno puede ser un judío temeroso de Dios que cumple con la Torá y las mitzvot, pero de una manera relativamente ‘seca’, desprovista de entusiasmo o vitalidad interior. Cuando cumplimos los mandamientos de Dios con alegría los vitalizamos, agregando nuevas dimensiones a su cumplimiento. Por ejemplo, una persona puede recitar el Kidush en Shabat de manera rutinaria, pero cuando lo recita con alegría por el regalo del Shabat y por su testimonio de que Dios creó el mundo, vitaliza la oración.

Cuando cumplimos las mitzvot con alegría, deseo y vitalidad, le mostramos a Dios que estamos mucho más allá de simplemente cumplirlas de memoria, sino que estamos gozosos en Él y en Sus mitzvot. Esto trae placer a Dios. No hay mayor placer para un padre que ver a sus hijos disfrutar de algo que les ha regalado. Esta es la razón por la que el Ba’al Shem Tov dijo que las mitzvot se daban principalmente por el gozo del cumplimiento de la mitzvá oculta en ellas.

Alegría en todos los Poderes del Alma

Más allá de la vitalidad con la que la alegría infunde en las mitzvot, también vitaliza nuestras almas. La felicidad se conecta con todos los poderes del alma, desde el supraconsciente, Keter, pasando por el intelecto, las emociones y hasta los poderes conductuales de acción. Los vitaliza y los ilumina con una nueva luz.

Algunos de los poderes del alma, como el amor o la confianza, están naturalmente conectados con la alegría, pero también hay poderes más “serios”, como el temor o la humildad. ¿Qué tienen que ver con la alegría? Los jasidim son seriamente alegres, incluso cuando están serios rebosa su alegría. La alegría salvaguarda la seriedad, evitando que se transforme en tristeza y pesadez.

¿Cuáles son algunos ejemplos de la alegría como un poder motivador y vitalizador? ¿Cómo funciona la felicidad dentro de nosotros?

Alegría y autoanulación

Uno de los mayores peligros en el servicio de Dios es el orgullo, el egocentrismo que es la raíz de todas las características negativas. La felicidad puede estar a un paso del orgullo: lo logré, estoy feliz y satisfecho, y antes de darme cuenta, caí en un sentimiento de orgullo. La verdadera felicidad, sin embargo, va acompañada de un sentimiento de auto anulación ante Dios.

El orgullo proviene de sentirnos satisfechos con nuestros logros, pero, sin embargo, generalmente el orgullo estará seguido de la tristeza. La gente espera reconocimiento por sus talentos y logros e inevitablemente encontrará decepción, pero nadie puede apreciar suficientemente nuestros esfuerzos y éxitos. Invertimos energías en mantener nuestros logros y replicarlos. Esto provoca estrés e irritabilidad. El logro del que inicialmente nos enorgullecíamos perderá su brillo con el tiempo. La próxima vez será dará por sobreentendido y nos impulsará a nuevas expectativas.

La verdadera felicidad, por otro lado, está impregnada de la auto anulación y de aprecio por la bondad de Dios: Dios me dio un regalo y le doy gracias. No nos creamos a nosotros mismos, no es nuestro logro e incluso no es algo en lo que tengamos que pensar demasiado, simplemente podemos recordarlo y ser felices. Cuanto más invertimos en nosotros mismos, más condicionada está nuestra felicidad a nuestros logros. Y cuanto más estamos ‘fuera de la imagen’ y no estamos enfocados en nosotros mismos, más logramos ver la bondad de Dios tal como aparece en la realidad y fluye dentro de nosotros. Con este enfoque, nuestra felicidad se vuelve natural y permanente, casi como respirar. Con cada aliento que tomas debes alabar a tu Creador. Respiramos alegría con un sentido de gratitud por la bondad de Dios.

Regreso gozoso a Dios

¿Cuál es la conexión entre el regreso a Dios (teshuvá) y el gozo? Antes del surgimiento del Jasidut, la palabra ‘teshuvá’ generalmente despertaba una sensación de temor, amargura y contracción del alma. ¿Felicidad? No en el mes de Elul, el mes de la teshuvá. Sin embargo, conectándola con la alegría se impulsa a la teshuvá a otra dimensión, a la que los sabios se refieren como ‘teshuvá motivada por el amor’.

Con una teshuvá motivada por el amor y la alegría, el enfoque se transfiere de nosotros mismos y nuestras fallas hacia nuestra relación con Dios y nuestra conexión renovada con Él. Cuando un padre y un hijo que habían experimentado una crisis en su relación se reencuentran después de años de separación, la experiencia es sobre todo de una gran alegría. Esta es la manera de hacer teshuvá: con alegría ante la oportunidad de volver a Dios. Como está escrito en el Tania: “Y así será su servicio todo el día, con gran alegría… y como dijeron nuestros sabios, estar ‘todos sus días en teshuvá’”.

Alegría y Confianza

La alegría y la confianza están especialmente conectadas, como en el versículo de Salmos 33:21: “Porque en él se regocijará nuestro corazón, porque en Su santo Nombre hemos confiado”. La conexión entre alegría y confianza es bidireccional. La alegría intensifica la confianza y la confianza llena el corazón de alegría. Cuando una persona está experimentando dificultades, pero logra confiar completamente en que Dios la salvará, se llena de alegría, incluso antes de que su realidad cambie para mejor. En la otra cara de la moneda, cuando estamos felices es fácil actuar con energía y sin esfuerzo, con plena confianza en nuestro éxito y en la influencia positiva que tendremos en nuestro entorno.

¡Así que levántate, toma acción y llénate de felicidad!

¿PODEMOS SER AUTÉNTICAMENTE ALEGRES? PARTE 2

En el capítulo anterior decíamos que la alegría natural es la felicidad de ser quienes somos, por nuestra existencia misma. Esa emoción ya existe dentro de nosotros, sólo nos queda descubrirla y, sobre todo, elegirla y adoptarla como forma de vida. Este descubrimiento se manifiesta en cada uno de los poderes del alma, los cuales se transforman por completo cuando se encuentran con la felicidad. En este capítulo continuamos con las diversas manifestaciones de la alegría en los poderes del alma.

Alegría y Unificación

La mayor alegría es la alegría de la boda. Uno pensaría que los novios son los que invitan a todos a celebrar el encuentro de sus dos almas, pero en ciertos aspectos es todo lo contrario: todos vienen a la boda para alegrar a los novios, para darles la energía que necesitan para superar sus dudas y las brechas entre ellos, y casarse. La alegría tiene el poder de unificar los opuestos, disipar las diferencias y las ansiedades y crear conexiones. Entonces, no es solo el hecho de la boda lo que hace que el evento sea alegre, ¡es la alegría lo que hace que se haga la boda!

Esto también es válido a lo largo de los años del matrimonio. El pegamento que conecta a un hombre y una mujer es el gozo del esposo en su esposa y el gozo de la esposa en su esposo y su mutuo gozo en su amor. Su alegría hace que su relación sea creativa y fructífera, como en el versículo de los Salmos: “La madre de los hijos está feliz”. La felicidad nos permite conectarnos con los demás y la conexión con los demás nos hace felices.

Alegría y Compasión

¿Cuál es la conexión entre la alegría y la compasión? Generalmente nuestra compasión se despierta frente a una situación triste, es el sentimiento que surge cuando verdaderamente sentimos y nos identificamos con el otro. Una persona que está triste está encerrada en sí misma y es incapaz de abrirse para sentir a la otra.

El Zohar llama a la alegría “el mundo de la libertad”. La alegría nos saca de nosotros mismos y nos abre los ojos para ver a los demás, sentirlos y tener compasión de ellos. Salir de nosotros mismos depende de nuestra propia alegría y también despierta la alegría. Incluso si la situación que enfrentamos induce a la compasión, al ser sensibles y compartirla enciende la alegría. Por el contrario, cuando estamos del lado que despierta la compasión y nos abrimos a sentir la compasión y el amor incondicional de Dios por nosotros, nos llenamos de una alegría sencilla que refleja la alegría Divino por el hecho de que existimos.

Alegría y sinceridad simple

 

Sé sinceramente simple con tu Dios.”[91] La sinceridad simple es una gran virtud en el servicio a Dios. También es la salud emocional: honestidad, seriedad, sencillez. La gente tiene miedo de ser simplemente sincera, piensan que solo las personas sofisticadas triunfan. Quizás también han sido engañados aquí y allá. La felicidad, sin embargo, protege a la sinceridad sencilla y la convierte en una experiencia positiva. La persona sencillamente sincera es consciente de que la gente puede tratar de aprovecharse de ella, pero adopta esta actitud como una forma de vida. Incluso si alguien trata de engañarlo no se molestará demasiado y permanecerá alegre con la sencilla sinceridad que eligió.

Esto se ejemplifica en la historia de Rebe Najman en la que el modelo a seguir es el hombre sencillamente sincero y siempre alegre. Su alegre y simple sinceridad es la clave de su éxito.

Una persona que camina ante Dios con simpleza y sinceridad puede aceptar todos los fracasos de la vida con alegría. Todos tenemos situaciones en la vida que no salen como soñamos, pero esta persona acepta esto con alegría y fe en que todo lo que le sucede es para bien. La alegría y la sinceridad simple crean salud y resiliencia emocional en todas las circunstancias de la vida.

Alegría y humildad

El poder más bajo del alma es la humildad. La humildad es nuestro conocimiento sobrio y honesto de nosotros mismos, incluidas todas nuestras debilidades y defectos. Piensa en cómo te gustaría ser, cómo podrías ser con el potencial Divino escondido dentro de ti, y luego abre los ojos y mírate como realmente eres. Esta es una toma de conciencia saludable, pero es difícil decir que llevaría a una persona a un estado de alegría. La alegría protege la humildad para que no se deteriore y derive en depresión, como podría suceder fácilmente cuando una persona se enfoca en sí misma conciente de todos sus defectos. La felicidad nos permite mirar fuera de nosotros mismos y recordar que nuestros problemas son solo una pequeña partícula en la amplia y feliz realidad.

La expresión preeminente de la humildad aparece en la Torá en la cima de un evento feliz: el Rey David dice “Y seré humilde a mis ojos,”[92] para explicar por qué bailaba desinhibido ante el Arca de la Alianza. Su sentido de bajeza generaba alegría. ¿Por qué? Primero, la humildad libera a la persona de la tensión que implica preservar su propia imagen. Sí, tengo defectos y debilidades, ese soy yo, y no tengo que invertir energías en engañarme a mí mismo o a los demás. Esta es una declaración muy liberadora, suficiente para hacer que uno quiera bailar. Cuando soy “humilde a mis ojos” y siento que no tengo derecho a nada, mis ojos se abren para ver todos los dones que Dios me ha dado, tanto grandes como pequeños. Siento el amor y la compasión de Dios por mí a pesar de todos mis defectos, e incluso debido a ellos. Doy gracias a Dios, soy feliz con mi suerte y soy verdaderamente rico en felicidad.

La alegría de la fe: alegría en estado puro

La alegría de cumplir una mitzvá es un gran gozo. La alegría que conecta a los otros poderes del alma es espléndida. El Jasidut, sin embargo, estableció un nivel completamente diferente de servicio a Dios con alegría. No se trata del disfrute que depende del cumplimiento de una mitzvá en particular, sino más bien de “la alegría en su forma más pura”, independiente de cualquier cosa externa: la alegría de la fe.

A veces no tenemos la energía para realizar ciertas tareas o misiones, pero la alegría de la fe no necesita razones. Para ser feliz no necesitas nada, solo sé tú mismo: un judío que cree en Dios. No tenemos que invertir esfuerzo en creer, la fe está en nuestros genes como “creyentes hijos de creyentes”. La fe es nuestra autodefinición, es lo que realmente somos. No es un añadido a la vida, sino la vida misma. “Un tzadik vivirá por su fe”,[93] literalmente como la resurrección de los muertos. Cuando nos despojamos de todas las capas que nos ocultan, se manifiestan nuestra fe y alegría naturales. Entonces tenemos la fuerza para cumplir con todas las mitzvot.

El Rebe de Lubavitch acuñó la frase “alegría en su forma más pura”, diciendo que ya se han probado todas las formas de traer la redención, y todo lo que queda es traer la redención mediante “alegría en su forma más pura”. La alegría en estado puro es la redención del alma. Cuando se expresa por la autorrealización del alma y una conexión completa y pura con Dios, trae la redención al mundo entero.

En nuestra generación, a medida que se acerca la redención todo lo que tenemos que hacer es alegrarnos en Dios, alegrarnos por nuestra fe en Dios y alegrarnos por la fe de Dios en nosotros, en el hecho de que Él nos da vida en cada momento, a pesar de todo y a causa de todo. La mitzvá de la fe se puede expresar como “Sé judío, sé tú. Justamente, en hebreo “ser judío”, tiene el mismo valor numérico que emuná-simjá, fe-alegría.

A person holding a flower

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Cabalá y Psicología

Inspiración

¿CÓMO DECIMOS REALMENTE GRACIAS?

La Alegría de no sentir que merezco el bien que recibo

Dar las gracias tiene que ser genuino y no simplemente de los labios para afuera. Por regla general las cosas valiosas son directas y verdaderas, y brotan de nuestro mundo interior. Pero cuando decimos gracias, es particularmente importante ser genuinamente honesto. Cuando damos las gracias solo para parecer educados o porque será beneficioso para nosotros, el destinatario percibe el fraude.

Entonces, ¿cómo decimos realmente gracias?

Sinceridad simple

La capacidad de decir gracias (todá en hebreo) proviene de la sefirá de hod, que generalmente traducimos como dar las gracias (o reconocimiento). La dimensión interna de hod es temimut , que significa “sinceridad simple”.

Para dar gracias, tenemos que ser simplemente sinceros. Cuanto más sofisticados seamos, más difícil se vuelve expresar el agradecimiento genuino. Incluso da miedo dar gracias de verdad. En nuestras mentes, cuando agradecemos a los demás, estamos exponiendo nuestra debilidad. Tenemos miedo de revelar nuestra dependencia de los demás o de expresar nuestras necesidades personales. Es posible que sintamos que al agradecer a los demás estamos admitiendo que le debemos algo a alguien y no podemos pagar nuestra deuda, solo podemos agradecerle. Una persona sofisticada, incluso si los buenos modales lo obligan a dar las gracias, encontrará todo tipo de formas de negar que alguien le hizo un favor, explicará que en verdad la otra persona no tuvo más remedio que realizar el acto de bondad. Una persona simplemente sincera, por otro lado, dirá la verdad tal como es. Me hiciste un favor. Te diste por mí, llenaste mi necesidad.

Gratitud

Para que el agradecimiento sea genuino, tenemos que reconocer que alguien realizó un acto de bondad por nosotros. Los sabios dicen: “Un buen invitado, ¿qué dice? Todos los problemas que tuvo que pasar el anfitrión fue por mí” (Berajot 58a). Cuanto más pensamos en el bien por el que damos gracias, más podemos reconocerlo como bueno y dar gracias de todo corazón. Tenemos que contemplar lo importante y reconfortante que fue el acto de bondad y apreciar cada detalle del acto. Por ejemplo, “Tu pastel llegó exactamente cuándo lo necesitaba, era hermoso y delicioso, es justo lo que me gusta y me trajo alegría”.

Es importante no dar por sentados los actos de bondad. Necesitamos reconocer la cantidad de problemas y esfuerzos que se hicieron por ellos (mientras superamos nuestra tendencia a minimizar la dificultad y el esfuerzo de los demás y a centrarnos solo en lo que es difícil para nosotros). Además, necesitamos desarrollar un sentido interior para identificar el profundo mundo emocional que se esconde detrás de hechos aparentemente simples: cuánto esfuerzo y voluntad se realizó para poder expresar el verdadero cariño. Necesitamos dar gracias por eso y corresponder bondad por bondad.

La alegría de dar gracias

La gratitud no es simplemente una respuesta a un favor hecho. Es un estilo de vida. Para reconocer todo el bien que recibimos tenemos que acabar con todo sentimiento de que es nuestro derecho recibirlo. Cuando interiorizamos este concepto, cada acto de bondad que encontramos despierta alegría y gratitud en nuestro interior.

Una persona que siente que es merecedora de todo no tiene nada por lo que dar gracias. El verdadero agradecimiento se relaciona con lo que está más allá de la obligación. Una persona que se siente merecedora, con todas sus sofisticadas justificaciones, vive en un eterno estado de insatisfacción. Según ella no solo no hay nada por lo que deba estar agradecido, sino que tiene mucho de qué quejarse. Desarrolla necesidades imaginarias y le duele no poder satisfacerlas.

Por el contrario, una persona que analiza lo que realmente necesita y lo que merece con simple sinceridad y honestidad, descubre que recibe más allá de sus necesidades básicas y que tiene mucho por lo que agradecer. Profundizando, descubre qué grandes regalos son sus necesidades básicas -familia, amigos, salud, pan para comer y agua para beber, ropa simple y un lugar para dormir. Son obsequios magníficos y preciosos que nunca deben darse por sentados. Todos y cada uno de ellos justifican un gran agradecimiento y llenan de alegría el corazón. Debemos agradecer al Creador por todos y cada uno de estos obsequios y también agradecer a todos aquellos que son parte de la donación: nuestros amigos, familiares e incluso nuestro jefe o cliente. Una persona que sabe que no tiene derecho a nada se llena de gratitud. Vive una vida de acción de gracias y su corazón siempre está lleno de alegría.

Rabino Itzjak Ginsburgh

Psicología Jasídica

LOS CUATRO NOMBRES DEL HOMBRE

https://new.galeinai.org/universidad-de-la-tora/psicologia/los-cuatro-nombres-del-hombre/

Hay cuatro sinónimos para hombre en la Torá: Adam (אָדָם), Ish (אִישׁ), Guever (גֶּבֶר), y Enosh (אֱנוֹשׁ). Estos cuatro sinónimos se enumeran en el Zohar y en numerosos lugares en los escritos jasídicos. El sinónimo más inclusivo es, por supuesto, Adam (אָדָם), por lo que incluye a los otros tres en términos de significado. El hecho de que el hombre tiene debilidades es aludido en el primer versículo de Crónicas: “Adam Seth Enosh”, donde Enosh es el sinónimo que se refiere a la debilidad del hombre, a su humanidad.[94]

¿Cuál es la relación entre estos cuatro sinónimos? Se explica en Jasidut que Adam (אָדָם) se refiere al intelecto, Ish (אִישׁ) se refiere a los atributos emocionales, las midot (מִדּוֹת). Estos dos son sustantivos relativos a los otros dos sinónimos que se consideran adjetivos.

Así, Adam e Ish son dos sustantivos que describen la humanidad. Adam se refiere al ser humano como un “pensador”, maskil (מַשְׂכִּיל). Los sabios se refieren al hombre como “hablante”, medaber (מְדַבֵּר), pero, aunque el Jasidut suele ser estricto al retratar al hombre de esta manera y no como un “pensador”, hay lugar para referirse a un ser humano también como un “pensador”.

Si eres una persona que se empodera o fortalece, ya sea en tu esencia como Adam o como Ish, eso significa que eres un guever (גֶּבֶר) ya sea en tu mente (Adam) o en tu corazón (Ish). Eres un Adam-Guever o un Ish-Guever. El Guever es un adjetivo que describe el sustantivo, el Adam o el Ish. Pero si eres débil, incluso frágil, ya sea en tu corazón o en tu mente, entonces eres un Enosh. Esta es la explicación habitual de cómo se relacionan los dos sustantivos y los dos adjetivos. Pero una vez más, todos ellos están incluidos dentro del nombre más inclusivo del humano, Adam.

A lo largo del Tanaj, Onkelos traduce al arameo a “Adam” como “Anash” (que es de la misma raíz que Enosh). Él usa la misma palabra aramea para traducir “nefesh”, en aquellos lugares donde se usa como Adam o Ish. De paso, podemos mencionar que “Nefesh Adam Enosh” (נֶפֶּשׁ אָדָם אֱנוֹשׁ) es igual a 832, el valor de “la Tierra de Israel” (אֶרֶץ יִשְׂרָאֵל, Eretz Israel), o 32 veces 26: “corazón”, lev (לֵב) veces Havaiá (‘הוי). La forma plural de Ish es Anashim (אֲנָשִׁים). Según el Radak, esta forma plural se toma de la raíz de Enosh (אנש). También escribe que “mujer”, ishá (אִשָׁה) es de la raíz Enosh, a pesar de que los sabios afirman que Ish e Ishá son de la misma raíz, una paronomasia que ofrecen como prueba de que el mundo fue creado con el lenguaje sagrado del Tanaj.

Esta identificación gramatical por parte del Radak explicaría por qué se dice que las mujeres son el sexo débil, pero dado que las debilidades son en realidad positivas, esto debería considerarse un mérito para ellas. Podríamos haber pensado que la forma plural de Ish sería Ishim (אִשִׁים), que es una palabra que aparece unas cuantas veces en el Tanaj, como en el verso: “A vosotros, hombres, llamaré”[95] (אֲלֵיכֶם אִישִׁים אֶקְרָא, aleijem ishim ekrá), un verso que aparece el principio de la introducción del Tania.

La traducción habitual de “humanidad” es “Enoshut” (אֱנוֹשׁוּת). ¿Por qué toda la humanidad lleva el nombre de Enosh? ¿Por qué no usamos el Adam más inclusivo? Adam fue la primera generación de la humanidad y Enosh fue la tercera generación. ¿Por qué preferir a Enosh? Hay comentarios que sugieren que esto se debe a que el significado de Enosh es como dijimos “debilidad”, y lo que es común a todas las personas – lo que llamamos la “condición humana”- lo que nos define son nuestras debilidades.

Hay estudios gramaticales más modernos[96] que sostienen que, en las lenguas semíticas, la raíz אנש significa “fraternidad” o “conexión”. Esto refuerza la observación de que sin debilidades no puede haber sociedad. Esos mismos estudios afirman que es bien sabido que el hombre es político, es decir que tenemos un deseo innato de crear una “polis” rectificada, una sociedad rectificada, porque el hombre no puede vivir solo en un estado solitario. Este no es solo un argumento hecho por pensadores no judíos, también lo afirma el Rambam.

Volviendo a Onkelos, a lo largo del Tanaj él traduce Adam como Anash (אנש), pero traduce Ish (אִישׁ) como Guever (גֶּבֶר). El arameo se describe como la parte trasera, o subconsciente, del hebreo. Entonces, la parte trasera, el subconsciente de Adam es Enosh y la parte trasera, o subconsciente de Ish es Guever. Esto revela una relación diferente a la que aparece en Jasidut y con la que comenzamos.

Lo General y lo Particular

Un principio final que queremos presentar es que Adam es como un principio general, mientras que Ish es un caso particular, o lo que llamamos en el razonamiento talmúdico, klal u’prat (כְּלָל וּפְרָט). Para ver esto en la Torá, veamos el versículo que describe a Java dándole nombre a su hijo Caín: “Porque he obtenido un hombre (אִישׁ) con Dios”[97], (קָנִיתִי אִישׁ אֶת הוי). Ella no menciona que Hevel era un “hombre” (אִישׁ), quizás porque era más débil.[98] Sin embargo, siempre que encontramos la frase, “Ish Ish”[99] (אִישׁ אִישׁ), según la Cabalá se refiere a las raíces del alma de Caín y Abel, los dos descendientes personales de su padre, Adam, el principio general.

Asimismo, en referencia a Adam, cuando Dios creó a Javá de él, se refirió a sí mismo con este nuevo sustantivo, Ish, “Esta será llamada mujer [Ishá], porque de un varón [Ish] fue tomada”[100] (לְזֹאת יִקָּרֵא אִשָּׁה כִּי מֵאִישׁ לֻקֳחָה זֹּאת). Lo que podemos aprender de esto es que cuando un joven siente su debilidad y es capaz de casarse, en ese momento se transforma de un estado general, inclusivo, a uno particular. Cuando Adam fue creado, parte de su inclusividad general era que incluía tanto aspectos masculinos como femeninos en el mismo cuerpo, como dice la Torá: “Varón y hembra los creó y los llamó ‘Adam’ el día en que fueron creados”[101] (זָכָר וּנְקֵבָה בְּרָאָם וַיְבָרֶךְ אֹתָם וַיִּקְרָא אֶת שְׁמָם אָדָם בְּיוֹם הִבָּרְאָם). Adam es el sustantivo común e inclusivo que se usa para hombre y mujer juntos. Pero cuando están divididos, siendo cada uno medio cuerpo, eso crea en ellos una debilidad, una necesidad de volver a unirse. La separación y la reunificación son necesarias para crear una personalidad individual.

A tree in a forest

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Psicología Judía y el Calendario Hebreo

Las Festividades del Año

UN REMEDIO PARA LAS ENFERMEDADES MENTALES

Los días sagrados traen consigo remedios para las enfermedades mentales:

El primer día de Pesaj salimos de Egipto (Mitzraim, que también significa “constreñido”). Esta es la liberación de la claustrofobia,  el miedo a los lugares estrechos y restringidos.

Incluso después del primer día de la liberación de Egipto, todavía teníamos miedo de los egipcios, que nos perseguían. Fue solo el séptimo día de Pesaj que fuimos curados de este miedo, cuando los egipcios se ahogaron en el mar. Esto es la liberación de la paranoia. (Es posible ser paranoico incluso cuando uno realmente está siendo perseguido).

El resto, en pocas palabras: La festividad de Shavuot rectifica la ansiedad. El sublime temor en el Monte Sinaí alivia los temores inferiores. La coronación de Di-s en Rosh Hashaná es la rectificación de la megalomanía.  El arrepentimiento, particularmente hatarat nedarim (anulación de las promesas) en Iom Kippur es la rectificación de la obsesión. Sucot es la rectificación de la depresión maníaca, el movimiento entre la alegría extrema y la tristeza extrema, porque Sucot es “el tiempo de nuestra alegría”. Tiene un enfoque rectificador de la tristeza (en la atmósfera de arrepentimiento y el Rollo de Kohelet que leemos en Sucot). Purim rectifica la esquizofrenia, el desorden de salir de nuestra propia mente, que rectificamos con el “hasta que no se sepa la diferencia entre maldito Amán y bendito Mordejai” y con la derrota absoluta del mal. Janucá es la salvación de la antigua cultura griega, la salvación de ser irremediablemente normal

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Universidad de la Torá

PSICOLOGÍA JASÍDICA

COMPRENDER LA ADOLESCENCIA: DEL CAOS A LA RECTIFICACIÓN

Uno de los temas más fundamentales en la Cábala del Arizal es la destrucción del llamado Mundo del Caos y la construcción del Mundo de la Rectificación. En la dimensión revelada de la Torá, este proceso fue descrito en el Midrash[102] como que Dios creó mundos y luego se destruyeron. El pensamiento jasídico traduce al ámbito psicológico este movimiento de una realidad destrozada a una rectificada y lo identifica con la construcción del carácter de la persona, por medio del cual se rectifican los rasgos negativos[103] en la psique humana.

Este es un proceso general durante toda la vida y a la vez un proceso puntual que se aplica a cada crisis emocional que atravesamos en la vida. La crisis señala una ruptura dentro de nuestra psique similar a la ruptura del Mundo del Caos; y la sanación señala que ha comenzado un proceso de rectificación, similar a la construcción del Mundo de la Rectificación.

La adolescencia, en su conjunto, es una de esas grandes transiciones de la vida en las que cada individuo experimenta la destrucción y reconstrucción de la psique. Los rasgos de carácter con los que nacemos se identifican con el Mundo del Caos. “El hombre nace asno montés”,[104] proporcionando una imagen poderosa para los rasgos de carácter caóticos con los que entramos en la adolescencia. Estos inevitablemente se rompen hasta que eventualmente el adolescente madura y su carácter se estabiliza en una personalidad más rectificada.

El paso del caos a la rectificación, sin embargo, no debe considerarse como una falla en nuestro desarrollo, sino más bien un proceso vital de crecimiento y desarrollo sin el cual el adulto maduro nunca emergería del niño.

Enumeremos brevemente algunas de las características del Mundo del Caos y describamos su manifestación en la psicología adolescente.

“Yo voy a gobernar”

Una personalidad caótica se experimenta a sí misma como el punto focal del mundo, con cada emoción o percepción extremadamente amplificada. Además la persona caótica piensa que tiene todas las soluciones para todos los problemas del mundo: “Deja que yo y/o mis opiniones manejen la realidad y todo será diferente; haz lo que yo digo y todo estará bien.”

Falta de interinclusión

El Mundo del Caos es inherentemente solitario. En términos psicológicos, se podría decir que está para siempre en un estado de soltería. Sus componentes no pueden crear lazos y pactos como el matrimonio. Una persona que se experimenta a sí misma como el punto focal de la realidad no puede comunicarse honestamente con otra persona, respetarla o relacionarse con sus emociones. Una persona que no puede apreciar una experiencia o punto de vista diferente o incluso opuesto al suyo interpreta todo en términos de blanco o negro. Por ejemplo, una persona cuyo principal rasgo de carácter es el amor puede tener dificultades para apreciar la importancia de los límites y el orden. Una persona que es muy estricta consigo misma y con la realidad puede no apreciar la importancia de la compasión y de dar a los demás el beneficio de la duda.

Miedo a la intrusión

El Mundo del Caos es el mundo de la guerra total (piensa en el amor por los videojuegos a esta edad, la inversión de tiempo en los deportes y otras competiciones). Aquellos que están en este estado de caos temen que alguien más se entrometa en su espacio, de ahí que lo guarden a él y a su intimidad con fanatismo. Más interiormente, este comportamiento está motivado por el temor de que alguien pueda darse cuenta de mis limitaciones y defectos, que el individuo mismo trata de encubrir o ignorar a toda costa. Este sentimiento puede proyectarse hacia el exterior como indiferencia (estar “genial”) o “Todo está bien conmigo”.

Una plétora de luz y una escasez de recipientes

El Mundo del Caos normalmente sufre de una plétora de luces. Estos se manifiestan como sentimientos fuertes, experiencias poderosas, ideales elevados y una disposición aparentemente profunda para el sacrificio personal. Pero las herramientas o recipientes necesarios para expresar estos poderosos sentimientos o luces son muy pocos.

Como resultado el individuo que vive en el reino del Caos rápidamente se siente abrumado emocionalmente. Su personalidad no es lo suficientemente compleja ni sofisticada para abarcar todas sus experiencias. No cuenta con los medios ni la capacidad para promover verdaderamente sus ideales en el mundo real de manera efectiva. En un nivel más profundo, este rasgo es la raíz y el denominador común de todos los rasgos anteriores.

en el adolescente

Todos estos rasgos los podemos identificar fácilmente en el adolescente. El adolescente se experimenta a sí mismo como el punto focal del mundo. Cree que puede dirigir el mundo mejor que los demás. Todavía es demasiado joven para casarse y no lo suficientemente maduro para relaciones complejas y sutiles. Experimenta la realidad en blanco y negro.

El adolescente es extremadamente celoso de su espacio personal y de su libertad, se opone a cualquier tipo de intervención exterior y teme que los demás descubran su mundo interior con todas sus turbulencias. La adolescencia es la edad de las emociones abrumadoras y del celo abnegado por los grandes ideales (celo que nace del egocentrismo), aunque el adolescente no disponga de los medios complejos y eficaces para llevarlos a la realidad.

La característica final, una plétora de luz en una escasez de recipientes explica la importancia del caos. Sin la abrumadora energía emocional —la plétora de luz— que se experimenta en la adolescencia, el desarrollo de la psique se detendría y, como resultado, el desarrollo del mundo también se vería afectado.

El desafío que enfrenta el adolescente y los adultos que lo rodean es identificar correctamente y poner de relieve las enormes reservas de energía positiva que están detrás del comportamiento difícil y caótico. Esta energía necesita ser nutrida con amor, y es necesario hacer recipientes para contenerla.

Para navegar con éxito la adolescencia debemos tener cuidado de no oponernos directamente a las luces, lo que lleva a crear un adulto con pocas luces y ausencia del carácter que se forma durante estos años, sino más bien ayudar al adolescente a integrarlas en recipientes rectificados, comportamientos constructivos, intereses, y relaciones, de tal manera que puedan alimentar una vida larga, feliz y plena, que incluye la construcción de una familia y el fomento de la conexión con Dios y otras personas.

Foto de Daria Tumanova en Unsplash

La Universidad de la Torá

Psicología Jasídica

ERES IMPORTANTE PARA DIOS

Para hacer una morada para Dios aquí en los reinos inferiores, que es el objetivo final de la creación, debemos tener cuidado con la humildad fuera de lugar.

La humildad es el fundamento básico del servicio de Dios – desde la rectificación de nuestros rasgos de carácter hasta la anulación de nuestro sentimiento de “ser” para que podamos vencer la inclinación al mal, abstenernos del pecado y cumplir los mandamientos – incluso si no tenemos ganas de hacerlo. Sin embargo, la humildad indecorosa es lo que destruyó el Templo. Para hacer una morada para Dios aquí en los reinos inferiores, que es el objetivo final de la creación, debemos tener cuidado con la humildad fuera de lugar. No hay lugar para la humildad que pone en duda la importancia de nuestras acciones a los ojos de Dios y nos impide adoptar las medidas necesarias.

Por lo tanto, la primera ley (citada de la Mishná) en el Código de la Ley Judía se refiere a cómo debe despertarse un judío por la mañana. Debe contemplar el hecho de que un gran Rey está por encima de él, observando todos sus actos – los cuáles son importantes y queridos para Él. “Sé audaz como un leopardo[105]” frente a todos aquellos que lo ridiculizan (incluidos sus detractores internos, escépticos y arrebatadores del entusiasmo). ¿No se contradice este arrojo con la humildad?

Nuestro maestro, el Baal Shem Tov, dijo que una persona debe contemplar que Dios está mirando sus labios, esperando que hable palabras de Torá y oración. Y cuando pronuncia esas palabras, Dios lo besa en los labios con amor. Cuando la fuente de audacia y autoestima es la conexión con Dios, no existe el orgullo de sentirse separado de Dios apegado a ellos. Las acciones y palabras de un judío crean ángeles, atrayendo gran abundancia a los mundos. Toda esta relevancia externa y mensurable, sin embargo, se atenúa a la luz del precioso y verdaderamente importante estado de besarse con Dios.

Esto adquiere un enfoque aún mayor cuando entendemos que, desde el punto de vista del Rey, el beso en si – enlazarse con Sus amados hijos – es primordial. El Maguid de Mezritch dijo que Dios ama a cada judío – tal como es – y se complace en él en cada estado hasta tal punto que su forma está grabada en Dios. Es en esta forma que Él se revela a ese judío. Cuando salimos de Egipto con la conciencia inmadura y contraída, Dios se nos reveló como un joven héroe de guerra. Cuando la Nación de Israel maduró (en un proceso rápido) Él se reveló a la Nación Judía en el Monte Sinaí como un anciano lleno de compasión. Dios se hace “pequeño” o “grande” según el estado de cada judío.

Un judío accede a la audacia y el coraje para apreciar y atesorar los principios del Primer Mandamiento, que establece la conexión personal entre él y la Esencia Interna de Dios: “Yo soy Havaia tu Dios, Quien te ha sacado de la Tierra de Egipto, de la Casa de esclavitud.”[106] ‘(Este mandamiento es la raíz inclusiva de todos los mandamientos positivos). El judío recibe la humildad que anula todo excepto a Dios del Segundo Mandamiento: “No tendrás Dioses ajenos delante de Mí”[107] (que es la raíz general de todas las prohibiciones ordenadas en la Torá). De esta manera, merecemos valentía y humildad juntos. La audacia precede a la humildad como en el famoso poema litúrgico, “La audacia y la humildad por el Eterno[108]”.

El conocimiento que se equilibra entre la asertividad y la importancia y la desconsolación y la humildad, en un estado de unificación con Dios, es exclusivo de la Nación de Israel. Expresamos esta unificación dos veces al día en nuestras oraciones: “Escucha, Israel (unificación con Dios en el atributo de conocimiento) Havaia nuestro Dios (como en el Primer Mandamiento, “Yo soy Havaia tu Dios) Havaia es Uno (como en el Segundo mandamiento: “No tendrás dioses ajenos delante de Mí”).

El objetivo final es “Para que todas las naciones de la tierra sepan que Havaia es Dios[109]”. Con nuestra facultad de conocimiento asertivo, rompemos y anulamos la experiencia de existencia que abarca a todas las naciones del mundo y revelamos a todos que Dios es Uno.

ROMPER LA ADICCIÓN CON ALEGRÍA

Una de las sugerencias para ayudar a las personas a superar los repetidos lapsos de comportamiento es multarse a sí mismos. Para romper una adicción, a menudo se recomienda que la persona se encargue (sin hacer un voto) de dar una suma significativa a la caridad en caso de una caída. Por ejemplo, si una persona con adicción a la pornografía ingresa a un sitio web inmodesto, le costará $ 100 para la caridad.

Con frecuencia, una persona tiende a caer en la “opción barata” y las cáscaras externas le dan sus favores gratis (hasta que recibe la factura final, Dios no lo quiera). Hacer un verdadero cambio en la realidad requiere esfuerzo. Es más fácil desahogar la ira con alguien cercano (alguien no tan cercano puede ser insultado). Construir una verdadera relación con el cónyuge es el trabajo de toda una vida. Es mucho más fácil “disfrutar” de relaciones a corto plazo sin compromiso. Un verdadero logro espiritual o físico requiere trabajo duro. “Premiarnos” con una ligera incursión en el pecado es fácil y muy accesible. Desde este punto de vista, poner un alto precio a un comportamiento negativo lo hace insostenible.

Es importante enfatizar que una sanción económica por un comportamiento negativo no es un simple “entrenamiento”. La búsqueda de la justicia es una característica humana básica. Así como una persona espera elogios y recompensas por sus buenas acciones, anticipa críticas y castigos por sus acciones negativas. Por lo tanto, cuando una persona es castigada por una acción negativa, junto con su dolor por la transgresión y la pena, también se complace en que se haya hecho justicia. Esto es particularmente cierto en el caso de las sanciones autoinfligidas, cuando no hay nadie más a quien culpar.

Junto al dolor, la pena debe ser pagada con gran alegría con la mitzvá de caridad, que es la mitzvá más abarcadora de la Torá, sobre la cual está escrito: “romped vuestros pecados con caridad”.[110] La mancha del pacto (mala conducta sexual), como muchas otras adicciones, surge de la tristeza y la desesperación, que desencadenan un deseo de comodidad a corto plazo y gratificación momentánea. Esta tristeza es en realidad una expresión de orgullo oculto, que impide que una persona se regocije en Dios con un corazón puro. Una persona que está preocupada por fortalecer su estatus personal no está verdaderamente feliz con los dones que Dios le ha dado. Está sumergido en la crispación, en un intento de justificar la falsa imagen que ha creado de sí mismo y está lleno de desilusión y frustración por cada desliz personal.

Sancionarse a uno mismo es un antídoto para los dos polos del círculo vicioso de la adicción: el orgullo (ego inflado, que se fortalece cuando una persona es estricta consigo misma) y la tristeza (ego frustrado). El verdadero gozo de participar en una mitzvá, y no en mi imagen personal como un tzadik (porque el trasfondo de esta caridad es mi desliz y no mi generosidad de buen corazón) es el antídoto para el orgullo. Regocijarme en Dios, que en su misericordia abre el camino del arrepentimiento y la verdadera conexión con Él (a pesar de mis debilidades y carencias) es el antídoto contra la tristeza y la desesperación.

Por supuesto, no tenemos que caer en un comportamiento negativo para regocijarnos en Dios. Cada día que nos salvemos de lapsos, debemos agradecer profusamente a Dios por el milagro, reconociendo que, si fuera solo por nosotros, caeríamos. El hecho de que hayamos disfrutado de un día sin lapsos es un regalo gratuito de Dios. Si no reconocemos el milagro y le damos gracias a Dios por él, nuestro éxito en vencer la inclinación al mal fortalece nuestra autoimagen de rectitud, infla nuestro ego y como resultado, nuestro nivel de tensión, tristeza y frustración (ya que una persona ‘como yo ‘ no se supone que caiga en absoluto y ciertamente no tiene nada de qué alegrarse si no cayó). Por lo tanto, es importante agradecer a Dios con todo el corazón, con gran alegría y liberación del enfoque egoísta de que lo he logrado debido a mi propia destreza personal. Esta liberación también nos libera de la tristeza que la acompaña.

Cuando verdaderamente nos regocijamos en la mitzvá de la caridad – incluso si es el resultado de un desliz – y principalmente, cuando nos regocijamos y agradecemos a Dios por cada día en el que no caímos, poco a poco vamos rompiendo nuestras adicciones hasta convertirnos en un testimonio vivo del verso: “Siete veces caerá un tzadik y se levantará”.[111]

¿RECTIFICAR DEMONIOS? ¿O SUPRIMIRLOS?

Bajo la superficie del alma del hombre, los demonios juguetean, proyectando una sombra sobre la perfección del alma. Estos demonios son lujurias, situaciones imaginarias, ansiedad, cicatrices del pasado y más. ¿Cómo podemos lidiar con estos ‘demonios’? ¿Tenemos que revelarlos y enfrentarlos cara a cara? ¿O es mejor suprimirlos de nuestra conciencia tanto como sea posible? Por un lado, es más fácil protegerse de un demonio patente – limitar su influencia y transformarlo en bueno. Por otro lado, en cuanto el demonio aflora, se concreta y tiene presencia, es mucho más difícil de eliminar.

La mayoría de las personas no tienen la capacidad de alcanzar un nivel de rectificación y endulzamiento de sus ‘demonios’ (llamado ascenso de los atributos en palabras del Ba’al Shem Tov). Por lo tanto, el Rebe de Lubavitch nos indicó, la regla principal en el servicio Divino de una persona es alejar sus pensamientos de sus temores. No debe darles ningún lugar, no debe tratar de interpretar sus sueños, liberar su imaginación, profundizar en traumas pasados ​​o incluso intentar rectificar las manchas sexuales de su adolescencia (siempre y cuando no sea lo suficientemente maduro para hacerlo). Dios nos dio el don del olvido, y debemos usarlo al máximo – lo cual no es desdeñable– para olvidar el pasado, cumplir nuestro rol en el presente y avanzar hacia un futuro mejor.

Sin embargo, no hay regla que no tenga sus excepciones. En una situación perfecta y rectificada, tratar con el ‘demonio’ ​​nos ayuda a liberarnos de él, e incluso a redirigir sus energías caóticas hacia asuntos sagrados. Por lo tanto, el servicio Divino de los tzadikim, por el poder de la Torá, es profundizar en lo negativo y llevarlo a una rectificación completa. “Y Tu nación son todos tzadikim”, y así, cada persona puede – en ciertas circunstancias – desempeñar el servicio Divino de tzadikim.

Cuando una persona tiene un bien consejero, experimentado y basado en la Torá, que asume la responsabilidad de salvaguardarlo de la confusión y las definiciones borrosas – puede, con su guía, elevar las cosas a su conciencia y tratarlas correctamente. Un ejemplo de esto está en el ámbito de la educación: por un lado, los ‘demonios’ de los niños suelen ser simples y menos complejos, básicos, deseos ingenuos y miedos elementales. En cambio, para el niño, su padre o maestro es sin duda un guía adecuado, que puede lidiar con esas características. Por lo tanto, muchas veces, cuando nos encontramos con el deseo de un niño, debemos permitirle que lo realice, en el contexto correcto, de la manera adecuada y en una dosis inofensiva. Le permitimos elevarlo a su conciencia, tratarlo, procesarlo y refinarlo e incluso usarlo para el bien. De la misma manera, a menudo vemos adultos en nuestra era que, después de haber satisfecho todos sus deseos y descubierto que están vacíos, se animan a arrepentirse y volver a Dios.

¿Cómo sabemos qué método elegir? Los sabios nos instruyen que el brazo izquierdo debe usarse para distanciar (reprimir) y el brazo derecho más fuerte debe usarse para acercar (revelar y rectificar). Cuando una persona está en un lugar emocionalmente contraído, sus pensamientos giran constantemente en torno a sí mismo y su miedo al mal – debe suprimir sus demonios y esperar que la eliminación de sus pensamientos los entierre profundamente en las profundidades. Sin embargo, una persona que confía en el triunfo del bien, que está llena de amor por todos y que amerita una percepción sobre la forma de rectificar su situación, puede hacer elevar a esos “demonios” a su conciencia, encontrarlos y eventualmente rectificarlos. Como en muchos otros ámbitos, la clave para la rectificación es el pensamiento positivo. No tengas miedo de tus demonios imaginarios y no te controlarán. Piensa positivamente y todo será positivo – y los superarás.

Foto por Tanya Trofymchuk en Unsplash

LO MÁS BAJO DE LO BAJO

En Tisha B’Av llegamos al punto más bajo del calendario judío. Nos sentamos en el suelo y leemos el Libro de las Lamentaciones que describe la destrucción del Templo Sagrado en Jerusalén, comenzando con las palabras desgarradoras: “Ay, Solitaria queda la ciudad que alguna vez estuvo llena de gente”.[112]

Sin embargo, existe una humildad positiva, como enseñan los sabios: “Sed muy, muy humildes de espíritu”.[113] Aparentemente, podemos rectificar la humildad negativa experimentada en Tisha B’av por medio de esta humildad positiva. ¿Cómo podemos lograr esto?

La Cabalá y el Jasidut enseñan que la humildad es la dimensión interior y la experiencia existencial que acompaña a la sefirá de reinado (maljut). Esto parece presentar una dificultad, porque después de todo, el rey, que encarna la sefirá de reinado, reina de manera suprema. Según la ley judía, al rey ni siquiera se le permite perdonar un desaire a su honor. Entonces, ¿cómo es posible que el rey esté experimentando humildad? ¿Cómo podría la dimensión interna de la sefirá de reinado ser de humildad?

¿Quién soy?

Ciertamente tenemos que tratar con inclinaciones diferentes e incluso contradictorias dentro de nosotros mismos, dentro de nuestra psique. Estas contradicciones internas conducen a una pregunta muy aguda e inquietante: ¿Quién y qué soy? ¿Soy realmente una buena persona, pura y santa, que de vez en cuando yerra? ¿O soy una persona tosca y baja (quizás incluso una mala persona) que a veces logra superar su carácter negativo? No importa lo que respondamos, aún sentiremos que hay algo de verdad en la respuesta alternativa y continuaremos viviendo con la sensación de poseer una especie de personalidad dividida. ¿Cómo podemos resolver este conflicto interno?

La respuesta profunda es que al final realmente tenemos un tipo de doble personalidad. Tenemos mucha luz y bondad, pureza y santidad dentro nuestro. Estos constituyen un lado de lo que somos. Por otro lado, nuestra identidad básica es baja y oscura. En palabras de los cabalistas (adoptadas por el Jasidut), estos dos lados de la personalidad se conocen como el alma divina y el alma animal. Comenzamos nuestras vidas identificándonos con la oscuridad del alma animal y su enfoque en la supervivencia. Esto conforma nuestra identidad inicial. A partir de ahí, progresamos constantemente en la dirección de una identidad elevada e iluminada que se logra mediante el estudio de la Torá y el cumplimiento de las mitzvot.

Debemos reconocer el hecho de que somos simples. La bajeza es positiva cuando sirve de trampolín para la elevación. La persona que experimenta la humildad positiva se dice a sí mismos: “No tengo nada, estoy completamente vacío de bien, estoy hundido en lo más profundo. Pero es específicamente porque soy un recipiente vacío que estoy completamente abierto a recibir toda la abundancia infinita que Dios me otorga. ¡Esta es, ante todo, una preciosa alma divina que en realidad es parte de Dios! Soy simple y, sin embargo, Dios ha puesto el bien, el alma divina, dentro de mí. Así es exactamente como se define la sefirá de reinado, la última sefirá: “No tiene nada de sí mismo”.[114] Pero gracias a que no tiene nada propio, es capaz de recibir e integrar todas las luces sobre él.

El rey humilde

El personaje definitivo de un rey es David. Cuando se le presiona para que explique por qué bailó sin tener en cuenta su estatus ante el Arca de Dios, da testimonio de sentirse bajo a sus ojos, diciendo: “Y seré humilde a mis ojos”.[115] Es cierto que está prohibido para un rey ignorar su estatus real. Su conducta externa debe ser imperial y debe mantener una distancia real de sus súbditos. Su experiencia interior, sin embargo, es de humildad existencial ante Dios. Por lo tanto, el rey David no se avergonzó de bailar ante el Arca Sagrada. Debido a que él es completamente humilde en su interior, su reinado permanece libre de egoísmo y egocentrismo y es amado por todos.

Cada individuo tiene un Rey David dentro. No por nada el rey David es una de las figuras más queridas de la Biblia. Personifica el alma rectificada que ha sido rectificada y liberada de sus complejidades. El rey rectificado se dice a sí mismo: Soy humilde y tengo un alma enorme, y precisamente por eso puedo gobernar y conducir a los que están bajo mi soberanía.

Regreso del Reino

En Tisha BeAv, cayó el reino de Iehudá. El Templo Sagrado de Jerusalén fue destruido y el pueblo de Israel fue dispersado y expulsado a un largo exilio. El Templo se compara con un león, el rey de los animales. La Casa de David también se compara con un león, y el león también es el mazal del mes de Av – el mes en que se destruyó el Templo. Pero el león desapareció, como dijo Isaías: “Oh Ariel, Ariel, la ciudad donde acampó David… Entonces angustiaré a Ariel, y habrá llanto y gemido… Y abatida, hablarás desde la tierra”.[116]

Sin embargo, es en este mismo día, en Tisha BeAv, que estamos llamados a hacer la rectificación con respecto a la humildad. Nuestro desprecio externo como pueblo despierta en nosotros el atributo de la sagrada humildad interior. Cuanto más profundicemos en las interioridades de esta bajeza, cuanto más nos esforcemos por entender qué significa y cómo usarla (como se explica extensamente en los escritos jasídicos), más pronto restableceremos nuestro reino. Seremos dignos de un reino y merecedores de ver “el Templo del Rey [Dios], ciudad real, levantarse, salir de las ruinas”.[117]

Los sabios dicen que la destrucción del Templo sucedió en el mes de Av para que “el León [Dios] venga en el mazal del león [el mes de Av] y construya Ariel [literalmente, “el león”, refiriéndose al Templo]. ¡Que sea este año, Amén!

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Psicología Jasídica

EL DESAFÍO DE LA RIQUEZA

Atravesar una prueba requiere confianza en Dios. En principio, todo desafío es una prueba de fe, cuando parece que la Providencia de Dios desapareció, Dios no lo quiera, la persona tiene que hacer acopio de fuerzas y elegir el camino correcto a seguir.

El Jasidut usa la metáfora de un sello convexo para un juicio o prueba. Para pasar el juicio o la prueba, por así decirlo, el individuo necesita actuar como un sello cóncavo. El significado detrás de esta doble metáfora es que el juicio o la prueba se experimenta como si Dios hubiera ocultado o contraído Su presencia, por así decirlo, dejando un espacio vacío en la vida del individuo que invita al hombre a llenarlo, de ahí la metáfora del individuo necesitando actuar como un sello cóncavo.

El versículo “Porque Havaiá tu Dios te está probando para saber si amas a Havaiá tu Dios”[118], describe la atmósfera que se siente cuando uno está soportando una prueba. La Torá plantea que una prueba hace parecer como que Dios no conoce el futuro y por lo tanto no sabe qué elegirá la persona: ¿optará por pasar la prueba o se rendirá? La persona que se enfrenta a la prueba siente que el futuro ahora está completamente determinado solo por ella. Así, la interpretación jasídica de este versículo subraya que lo que sucede durante una prueba es que el individuo tiene la oportunidad de transformar un estado inseguro, incierto (en sí mismo), donde siente, por así decirlo, que Dios está al margen y no se involucra, en un estado concreto, palpable y conciente de seguridad, confianza y amor en Dios.

Cuando Dios esconde Su rostro, por así decirlo, nos enfrentamos a una prueba. Por lo tanto, es normal suponer que la pobreza, un estado en el que Dios oculta, por así decirlo, Su rostro financiero de la persona, es una prueba muy difícil de fe en Dios. Sin embargo, sorprendentemente, los sabios afirman que la prueba de tener riqueza es más difícil que la prueba de la pobreza. ¿Cómo puede ser esto?

En pocas palabras, la prueba de la riqueza es resistir la tentación de pensar y sentir que mi riqueza es el resultado de “mi poder y la fuerza de mi mano [que] me han traído toda esta prosperidad”.[119] La persona rica debe luchar constantemente para evitar caer en un estado de apatía excesiva e indiferencia hacia Dios.

El antídoto para este sentimiento de autoengrandecimiento se puede encontrar en el versículo que también se conoce como el “recuerdo de la Tierra de Israel”.[120] Nuestro servicio Divino en la Tierra de Israel debe ir acompañado de riqueza, no solo material sino también espiritual, como dice el versículo, “con alegría y buen corazón, por la abundancia de todo”.[121] Dado que la Tierra de Israel está destinada a ser un lugar de riqueza, su recuerdo nos proporciona el ejemplo más claro de lo que significa la confianza rectificada en Dios: “Recuerda que es Havaiá tu Dios quien te da el poder para tener éxito, en cumplimiento del pacto que hizo, del juramento que hizo, con vuestros antepasados”.[122]

Dado que el propósito final de una prueba es animar a una persona a convertirse en un sello convexo, poderoso y confiado, este versículo que conmemora la esencia del servicio Divino en la Tierra de Israel es mucho más que una advertencia. No solo nos advierte que no olvidemos la fuente Divina de nuestro éxito, o que retrocedamos a un estado en el que sentimos que el rostro de Dios está oculto, y que solo nuestros talentos naturales y nuestro arduo trabajo son responsables de nuestro éxito.

El recuerdo de la Tierra de Israel es un llamado, incluso una demanda: usar los talentos que se nos han dado para tener éxito. Por lo tanto, la prueba de la riqueza se trata de si elegiremos hundirnos en la comodidad o si aprovecharemos al máximo la riqueza, tanto física como espiritual, con la que Dios nos ha bendecido.

Es más fácil atravesar una prueba cuando las circunstancias difíciles nos exigen ser fuertes (la única otra alternativa es perecer, Dios no lo quiera) que exprimir más fortaleza e intensidad de nosotros mismos cuando todo está bien. Pasar la prueba de la pobreza se asemeja a un estado de espera, como tomar un descanso de la vida ordinaria esperando que las dificultades pasen pronto. Por otro lado, pasar la prueba de la riqueza requiere un cambio en nuestras vidas ordinarias y cómodas, con la esperanza de que las bendiciones de la riqueza simplemente no pasen.

No sorprende entonces que la recompensa por pasar la prueba de la riqueza sea mayor. En el último maamar (ensayo) que distribuyó, el Rebe de Lubavitch habló sobre aquellos jasidim que desinteresadamente resistieron la muy difícil prueba de la pobreza en la Rusia comunista. Sin embargo, cuando se les permitió emigrar a países occidentales más ricos, las pruebas que habían soportado no continuaron desempeñando un papel en su servicio Divino.

El Rebe explicó que las dificultades que acompañan a cualquier prueba descubren una dimensión sobrenatural de la psique, que tiene el poder de superar las debilidades personales. Pero esta dimensión sobrenatural desaparece cuando terminan las dificultades. Entonces, aunque los judíos de la Unión Soviética pudieron soportar tremendas dificultades en Rusia, su resistencia no continuó cuando se mudaron a Occidente. Por el contrario, cuando alguien es movido a actuar, no para sobrevivir per se, sino porque experimenta el dolor del largo exilio y esto lo motiva a esforzarse (aunque personalmente los tiempos sean buenos) se abre una dimensión sobrenatural que es constante y estable en la personalidad. Está afectado hasta la más mínima partícula de su ser. Siente que cada ápice de sus habilidades le está gritando,

Este fenómeno descrito por el Rebe es evidente en todos sus miles de cartas, ensayos y discursos. El Rebe mismo fue un símbolo para toda una generación que pasó de los horrores del Holocausto y la vida bajo una dictadura comunista antisemita a la libertad y la prosperidad de los países occidentales que les permitieron actuar, ayudados por las muchas posibilidades que vienen con la prosperidad. Por este motivo el Rebe hizo pública la demanda de más y más iniciativa, compromiso y acción incansable y milagrosa, todo lo cual constituye la forma correcta de navegar la prueba de la riqueza, la prueba de la Tierra de Israel. La integración exitosa de este principio es lo que realmente produce lo que puede llamarse un nuevo judío, uno que experimenta lo sobrenatural en todos los niveles de su alma y afecta al mundo de maneras maravillosas.

Foto de Vita Vilcina en Unsplash

¿QUIÉN ESTÁ REALMENTE CUERDO?

La cordura parece pertenecer a las personas sobrias, que desconfían de las expectativas excesivas y se preparan para las decepciones y las caídas. La absoluta confianza en que todo será bueno parece peligrosa e incluso raya en la locura. Después de todo, la experiencia muestra que quien está seguro de que todo será bueno, de que Mashíaj vendrá “hoy”, es probable que se decepcione, y si incluso después de las decepciones de anteayer, ayer y hoy, sigue estando seguro de que mañana será bueno, probablemente solo esté loco…

Pero la verdad es todo lo contrario: el miedo a las decepciones, las caídas y la locura, es lo que impide que una persona confíe verdaderamente y, por lo tanto, la perjudica en cuanto a la alegría, el progreso en la vida y, sobre todo, la plena realización de sus capacidades.
Es cierto que probablemente la persona segura también se sienta decepcionada y no hay persona que no tenga caídas, pero aquellos que están verdaderamente cuerdos tienen la capacidad de recuperación que les permite superar todas las crisis en paz.

Esta cordura consiste en un punto de exaltación en el alma, una conexión con Dios que nada puede dañar, con una experiencia sobria-existencial de inferioridad, que no se sorprende por una caída.

Los verdaderamente cuerdos pueden permitirse caminar sin miedo por el camino de la seguridad, hacia la redención.

La fe inocente y la seguridad absoluta son los cimientos del servicio a Dios en el sendero del Jasidismo. El rabino Ginzburg en sus enseñanzas expande el significado de la vida del individuo al trabajo por la comunidad en el camino hacia la redención. En la resiliencia mental que acompaña a este trabajo, que es percibido por muchos como peligroso, está el secreto de las maravillas de Tu Torá.

Psicología Jasídica

BAAL SHEM TOV: TODOS MIS PENSAMIENTOS SON SOBRE TI

Traducido de la trilogía de historias del Baal Shem Tov de Rabi Ginsburgh, vol. II pág. 124

El Ba’al Shem Tov dijo: Incluso si el plato lleno de comida está puesto sobre la mesa, si Dios Todopoderoso no ordena comer, es imposible comer.

Reshimot Devarim vol. 4, pág. 81

Siempre haciendo lo que se le ordena

Un principio fundamental en las enseñanzas del Baal Shem Tov proviene del verso, “ConóceLe en todos tus caminos”[123] (בְּכָל דְּרָכֶיךָ דָעֵהוּ). Un siervo de Dios vive con Él siempre, cada acción que realiza es un acto de unificación, un acto que lo acerca a Dios Todopoderoso.

En generaciones anteriores, no encontramos nada parecido a este principio fundamental: que nos enseña a actuar con la unificación en mente. No había tal guía general para aquellos que buscaban seguir el servicio Divino. La mayoría de los que se comprometieron a servir a Dios (avdei Hashem) concentraron sus energías en el cumplimiento de las mitzvot, los 613 mandamientos de la Torá. Todo lo que no estaba directamente relacionado con las mitzvot, los asuntos mundanos de la vida cotidiana y las necesidades de la vida material, se percibía como indeseable; en el mejor de los casos, podía tolerarse como una necesidad ingrata que el siervo de Dios preferiría olvidar.

El Baal Shem Tov fue enviado al mundo para avivar el alma de la Congregación de Israel, para despertarla de su estado comatoso en el que había caído después de tantos siglos de exilio. El Baal Shem Tov vino a revitalizar a los judíos y a la vida judía. Su llegada es considerada como una preparación para el tiempo del Mashíaj, cuando, como predicen los profetas: “He aquí, Dios ha creado algo nuevo sobre la tierra: la mujer perseguirá al hombre”.[124] La “mujer” representa a aquellos asuntos materiales y mundanos de la vida que habían sido ignorados en gran medida por las generaciones anteriores en su búsqueda por dedicar su vida a la Divinidad. Por eso, sus enseñanzas otorgan gran significado a las iniciativas que vienen de abajo, al encuentro con Dios Todopoderoso que brota de las propias cuestiones mundanas.

Inicialmente, Dios tejió la trama para que la humanidad pueda conectarse con Él. Ahora, mientras la Congregación de Israel asciende del desierto del exilio y se prepara para la redención completa, Él espera que nosotros hagamos nuestra parte y nos conectemos con Él viéndolo en todos los aspectos de la vida.[125]

Cuando el Ba’al Shem Tov se sentaba a la mesa para comer, sintió la dificultad de iniciar una unificación entre lo mundano y lo Divino. Estaba buscando un mandamiento, una mitzvá sobre la cual pudiera basar su conexión con Dios. El Baal Shem Tov buscó entrar en la categoría de “aquel que recibe órdenes y cumple con su obligación”.[126] Antes de que una persona llegua a un estado en el que puede iniciar la unificación con Dios por sí misma, se llena de la sensación de que, en verdad, no tiene nada propio que ofrecer.

Esta experiencia no debe confundirse con la sensación de ser nada que acompaña a la humildad. Más bien, es el estado de anulación absoluta del ser que uno experimenta ante Dios. Cuando el oído está eternamente a la espera de oír la palabra de Dios y de ser diligente en todo lo que Él manda, uno se acostumbra a estar en la posición de receptor, de alguien sobre quien Dios actúa. Uno acostumbra a decir: “Que mi boca se llene de Tu alabanza”,[127] es decir, que no puedo decirTe nada, si Tú no pones primero las palabras en mi boca.

Una persona temerosa de Dios entrena todos los órganos de su cuerpo para estar conectados y comprometidos con Dios Todopoderoso, para hacer todo lo que se le ordena y abstenerse de hacer todo lo que está prohibido. Con una mentalidad como esa, se deduce que incluso si el plato de comida se pone delante de un individuo tan temeroso de Dios, ¿qué diferencia hay? Si no existiera el argumento de la mitzvá que lo obliga a comer, no podría tocar la comida en absoluto. Porque sólo a lo que está obligado lo lleva a la acción. Simplemente desear la comida no es suficiente para que la coma.

Expresando la misma idea en términos jasídicos, diríamos que una persona necesita un despertar desde arriba antes de su propio despertar desde abajo. Para que pueda iniciar una acción, para que tenga la conciencia de que tiene algo para desarrollar que ofrecer a Dios, necesita la autorización y la seguridad de Dios. Este es el despertar requerido para llevar a comer a tal persona, como lo declaró el Baal Shem Tov en el pasaje de apertura.

En la práctica, el “mandamiento” de comer no es una de las mitzvot de la Torá, es más bien el mandamiento más general de que en nuestra generación, Dios espera que todos y cada uno de nosotros nos mantengamos firmes y tomemos la iniciativa. En las palabras de los sabios, “esfuérzate por ser un hombre”[128] para que puedas causar satisfacción espiritual a Dios Todopoderoso, con literalmente, todo con lo que entres en contacto.

UNIVERSIDAD DE LA TORÁ

PSICOLOGÍA DE LA TORÁ – TORAT HANEFESH

Parashat Toldot – Vaietzé

TU LADO LUMINOSO Y TU LADO OSCURO

con el rabino Jaim Frim

UNIVERSIDAD DE LA TORÁ PSICOLOGÍA: TU LADO LUMINOSO Y TU LADO OSCURO - POR ZOOM y YOUTUBE

https://youtu.be/bx8MiozGU2o

Nos hubiera gustado tanto servir a Dios con fuerza, con ansias, con alegría. Nos gustaría tanto ser mejores personas, y judíos más fieles a nuestra misión. ¿Qué es lo que realmente nos molesta?

La respuesta habitual es “el ietzer hará”, el instinto del mal”. A veces lo llamamos “el satán” o “el ángel de la muerte”. Los “iodei Jen”, aquellos que conocen la Sabiduría Secreta, “la Cabalá, lo llamarán “sitra ájra” (= el otro lado), y los estudiosos del Tania responderán: el nefesh habehamit, “el alma animal”. En nuestra parashá esta es la lucha entre Iaacov y Eisav que tiene lugar incluso desde el vientre de su madre.

Y en general, es difícil para nosotros etiquetar algo como completamente malo; después de todo, a nuestros ojos no hay un instinto malo, solo hay un instinto que es malo para mí, que me perjudica…

Necesitamos una “historia” nueva. Nuevos apelativos y denominaciones que nos sirvan en el servicio de Dios y en nuestro crecimiento espiritual. Deben ser tales que nos “enciendan” y nos hagan querer movilizar todos los poderes del alma para luchar por el bien.

Nuestra propuesta es ver a los dos bandos en lucha como dos aspectos opuestos de un todo. Uno es el lado iluminado que vuelve su mirada hacia Dios. El otro es el lado oscuro, el que mira hacia atrás.

TU LADO LUMINOSO Y TU LADO OSCURO

“El Eterno le dijo: Dos pueblos hay en tu vientre, y dos civilizaciones de tus entrañas se separarán, una civilización se fortalecerá de la otra civilización, y el mayor servirá al menor” [Bereshit 25:24]

“Y los ojos de Lea eran lánguidos, pero rajel era hermosa de cualidades y bella de aspecto”. [Bereshit 25:24]

Únete a nosotros en un viaje fascinante para hacer un upgrade, “actualizar la versión” del servicio a Dios.

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Esteban J. Andrada[129]

Necesitamos una “historia” nueva

Nos hubiera gustado tanto servir a Dios con fuerza, con ansias, con alegría. Nos gustaría tanto ser mejores personas, y judíos más fieles a nuestra misión. ¿Qué es lo que realmente nos molesta?

La respuesta habitual es “el ietzer hará”, el instinto del mal”. A veces lo llamamos “el satán” o “el ángel de la muerte”. Los “iodei Jen”, aquellos que conocen la Sabiduría Secreta, “la Cabalá, lo llamarán “sitra ájra” (= el otro lado), y los estudiosos del Tania responderán: el nefesh habehamit, “el alma animal”. En nuestra parashá esta es la lucha entre Iaacov y Eisav que tiene lugar incluso desde el vientre de su madre.

Todos estos apelativos son reales y verdaderos, y cada uno de ellos agrega un estrato o significado valioso e importante. Pero con el paso de las generaciones les pasa lo mismo que a cualquier buen medicamento: desarrollamos una tolerancia, y ya no nos influye como al principio.

Es duro para nosotros el concepto de “instinto del mal”. Parece como que pertenece a cuestiones religiosas y no a nuestra existencia como seres humanos. Y en general, es difícil para nosotros etiquetar algo como completamente malo; después de todo, a nuestros ojos no hay un instinto malo, solo hay un instinto que es malo para mí, que me perjudica… El concepto de “alma animal” también es desalentador, porque nos ofende que se nos asemejen a los animales. Así, la historia pletórica de aventuras de nuestra vida de servicio a Dios se va decolorando cada vez más de generación en generación.

Necesitamos una “historia” nueva. Nuevos apelativos y denominaciones que nos sirvan en el servicio de Dios y en nuestro crecimiento espiritual. Deben ser tales que nos “enciendan” y nos hagan querer movilizar todos los poderes del alma para luchar por el bien.

Nuestra propuesta es ver a los dos bandos en lucha como dos aspectos opuestos de un todo. Uno es el lado iluminado que vuelve su mirada hacia Dios. El otro es el lado oscuro, el que mira hacia atrás.

Si lo dibujamos de forma tangible, los dos lados son como la cara de una persona con un foco iluminando desde un costado. Su rostro está dividido en dos lados, dos perfiles: un lado es claro y el otro es oscuro.

El beneficio desde esta perspectiva es enorme: el “problema” del lado oscuro no es su esencia misma. Cuando reconocemos algo como oscuro queda implícito un reconocimiento de su capacidad para ser iluminado algún día. El servicio de la teshuvá ahora es menos combatiente y humillante, y nos brinda un relax que también nos inspira un gran vigor para iluminar el mundo entero.

Únete a nosotros en un viaje fascinante para hacer un upgrade, “actualizar la versión” del servicio a Dios.

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PRIMERA ETAPA

¿Quién eres tú mala inclinación?

Las luchas internas del alma también cambian de generación en generación. La mente se desarrolla y cambia, los trucos del instinto se perfeccionan y actualizan; y surge la necesidad de redefinir la batalla entre las tendencias opuestas del hombre.

Una lucha constante tiene lugar entre dos fuerzas contrarias y opuestas compitiendo por la atención del ser humano. Según los sabios se les llama ietzer ra y ietzer tov, dos inclinaciones: “instinto bueno” y “instinto malo”. Se pueden comparar con dos agentes de ventas que persuaden a las personas para que compren su mercancía. Hay que usar la mente, identificar y elegir lo bueno y mantenerse alejado de lo malo.

Incluso antes de que recibiera su nombre el mal hábito recibió muchos nombres. Esto se debe a su ‘costumbre’ de disfrazarse y cambiar de cara. Las luchas internas del alma también cambian de generación en generación. La mente se desarrolla y cambia, los trucos del instinto se perfeccionan y actualizan; y surge la necesidad de redefinir la batalla entre las tendencias opuestas del hombre.

El Alter Rebe, Rabi Shneur Zalman de Liadi, el autor del Tania, redefinió la guerra del alma:

¿Creías que eras una personalidad? Te equivocas. Estás compuesto de dos almas completamente diferentes: un “alma Divina” que anhela elevarse al Cielo, y un “alma animal” que quiere bajar al fondo de la tierra.

Las nuevas definiciones dieron una existencia realidad a ambas pasiones e intensificaron la lucha entre las partes:

Cada una de las almas incluye un conjunto completo de poderes: mente, emociones y formas de lenguaje y expresión. El instinto del bien y el instinto del mal competían por el corazón del hombre, pero el alma animal y el alma divina compiten entre sí en cuanto a quién es el hombre. Esta lucha se describe en Sefer HaTania como una guerra entre dos reyes por una “pequeña ciudad”. En la guerra de los instintos el hombre es una identidad con atracción por dos tendencias emocionales, mientras que en la guerra de las almas se debate entre dos identidades. De esta manera, el esfuerzo pasó del corazón a la mente, de una lucha en el plano emocional a una lucha en el plano de las ideas o planes para una situación determinada: el dominio intelectual. Cada una de las almas quiere reinar sola sobre la personalidad humana.

Así el Alter Rebe dio una explicación a la pregunta de la división de la personalidad que carcome el corazón de cada siervo de Dios: si en un momento anhelo la santidad y al siguiente puedo estar lleno de impulsos mundanos, entonces, ¿quién soy yo realmente? La definición del hombre como dos almas diferentes agudizó y determinó la escisión de la personalidad, pero le dio una explicación plausible.

Sin embargo, desde que se escribió el Tania ha habido transformaciones y cambios de gran alcance. La multitud de guerras, la vida de abundancia y los avances y desarrollos acelerados de la tecnología, la ciencia y en general de la sociedad presionan al hombre: aumentaron las angustias psicológicas, la capacidad de cargar con la culpa y la crítica ha disminuido, la humanidad se embarcó en un viaje de autodescubrimiento y autorrealización, y la tendencia general es buscar la armonía que surge de diferentes fenómenos.

Las definiciones precisas del libro de Tania pueden ser extrañas al espíritu de los de nuestra generación. Los términos “alma Divina” y “alma animal” no siempre estimulan al alma a adorar a Dios. La división de la personalidad, las exigencias más estrictas sobre la persona y la polaridad aguda en la psiquis pueden unirse, y en lugar de atraer a la persona al trabajo interior, vivo y fresco, pueden, Dios no lo quiera, llevarla a una profunda desesperación.

Por lo tanto, para refrescar el servicio a Dios y motivarnos para llevarlo a cabo, surge la necesidad de agregar otro nivel y redefinir los instintos buenos y malos en la psiquis.

En resumen:

Dentro del hombre hay dos fuerzas opuestas, cuyos nombres cambian según los conceptos de tiempo y alma: en el lenguaje de los Sabios, estas son la “buena inclinación” y la “mala inclinación”; en el libro del Tania, se les llama la ‘alma Divina’ y ‘alma animal’. En nuestra generación, para refrescar el servicio a Dios, se necesita reformularlas.

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SEGUNDA ETAPA

Un Lado Iluminado, un Lado Oscuro

Cada cara tiene dos lados, dos perfiles. Una luna llena se llama así cuando está ubicada frente al sol y recibe su luz. Pero este es solo un perfil, el perfil iluminado, mientras que el otro lado es oscuro. En la comparación de Dios con el sol y del hombre con la luna se obtienen dos perfiles de la personalidad.

El Alter Rebe, Rabi Shneur Zalman de Liadi, el autor del Tania, redefinió la guerra del alma:

¿Creías que eras una personalidad? Te equivocas. Estás compuesto de dos almas completamente diferentes: un “alma Divina” que anhela elevarse al Cielo, y un “alma animal” que quiere bajar al fondo de la tierra.

Las nuevas definiciones dieron una existencia realidad a ambas pasiones e intensificaron la lucha entre las partes:

Cada una de las almas incluye un conjunto completo de poderes: mente, emociones y formas de lenguaje y expresión. El instinto del bien y el instinto del mal competían por el corazón del hombre, pero el alma animal y el alma divina compiten entre sí en cuanto a quién es el hombre. Esta lucha se describe en Sefer HaTania como una guerra entre dos reyes por una “pequeña ciudad”. En la guerra de los instintos el hombre es una identidad con atracción por dos tendencias emocionales, mientras que en la guerra de las almas se debate entre dos identidades. De esta manera, el esfuerzo pasó del corazón a la mente, de una lucha en el plano emocional a una lucha en el plano de las ideas o planes para una situación determinada: el dominio intelectual. Cada una de las almas quiere reinar sola sobre la personalidad humana.

Así el Alter Rebe dio una explicación a la pregunta de la división de la personalidad que carcome el corazón de cada siervo de Dios: si en un momento anhelo la santidad y al siguiente puedo estar lleno de impulsos mundanos, entonces, ¿quién soy yo realmente? La definición del hombre como dos almas diferentes agudizó y determinó la escisión de la personalidad, pero le dio una explicación plausible.

Sin embargo, desde que se escribió el Tania ha habido transformaciones y cambios de gran alcance. La multitud de guerras, la vida de abundancia y los avances y desarrollos acelerados de la tecnología, la ciencia y en general de la sociedad presionan al hombre: aumentaron las angustias psicológicas, la capacidad de cargar con la culpa y la crítica ha disminuido, la humanidad se embarcó en un viaje de autodescubrimiento y autorrealización, y la tendencia general es buscar la armonía que surge de diferentes fenómenos.

Las definiciones precisas del libro de Tania pueden ser extrañas al espíritu de los de nuestra generación. Los términos “alma Divina” y “alma animal” no siempre estimulan al alma a adorar a Dios. La división de la personalidad, las exigencias más estrictas sobre la persona y la polaridad aguda en la psiquis pueden unirse, y en lugar de atraer a la persona al trabajo interior, vivo y fresco, pueden, Dios no lo quiera, llevarla a una profunda desesperación.

Por lo tanto, para refrescar el servicio a Dios y motivarnos para llevarlo a cabo, surge la necesidad de agregar otro nivel y redefinir los instintos buenos y malos en la psiquis.

En resumen:

La personalidad está compuesta de un ‘lado iluminado’ y un ‘lado oscuro’. Por un momento estamos en el lado positivo, sirviendo a Dios, y al siguiente giramos la cabeza y nos olvidamos de su existencia.

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TERCERA ETAPA

Conciencia Iluminada

En contraste con el lado iluminado que se vuelve hacia Dios y siente Su supervisión personal a cada paso, el que da la espalda a Dios puede caer en el sentimiento de “es mi fuerza y ​​el poder de mi mano” incluso en sus buenas obras.

¿Cuál es servicio a Dios en el lado iluminado del alma? El lado iluminado es la conciencia del hombre de la presencia de Dios en su vida. ¿Y cuándo se manifiesta su ‘lado oscuro’? En los momentos en que esta conciencia se va y la persona se hunde en sí misma.

Aquí no se mide a la persona como justa o malvada, ni siquiera una referencia a la cuestión de si actualmente está cumpliendo mitzvot o, Dios no lo quiera, transgrediendo. Es posible que un ‘tzadik’ que está ocupado estudiando Torá y observando las mitzvot, pero está concentrado en sí mismo y no se dirige a Dios. En momentos en que no todo sale bien, no estar conciente de Dios puede ser abrumado y llevar a caídas y a una oscuridad mental de tristeza y desesperación.

En contraste con el lado iluminado que se vuelve hacia Dios y siente Su supervisión personal a cada paso, el que da la espalda a Dios puede caer en el sentimiento de “es mi fuerza y ​​el poder de mi mano” incluso en sus buenas obras.

Por otro lado, para asombro de la mayoría, es posible estar consciente de Dios incluso durante las caídas espirituales. Puede haber una persona que tenga caídas, errores y tiempos sin deseos de adorar a Dios, pero a pesar de ello está en diálogo con Él en toda situación. Así se entenderá el mandamiento de adorar a Dios “‘בְּכָל־לְבָבְךָ‘, “‘con todo el corazón’, con ambas inclinaciones, con la buena inclinación y la mala inclinación”. Y como interpretó el Rambam: “Y lo que dijo ‘con el ietzer hará‘, quiere decir devolver a su corazón el amor de Dios y creer en Él, e incluso en el momento de la transgresión y la ira y el enojo, que todo de esto la inclinación mala, como dijo: ‘En todos vuestros caminos, conóceLo’, incluso al hacer transgresión”. Incluso en tiempos de caída en la red del ietzer hará, cuando la persona se detiene y se , se acuerda de Él y cree en Él – él está en el lado bueno, en el lado iluminado.

Tal vida logra iluminar a la persona en su totalidad, tanto en su lado positivo como en el negativo. Así es como el verso “Caminaré delante del Señor en las tierras de la vida” se requiere en el jasidismo: “caminar” es un proceso de acercarse y alejarse, “querer una y otra vez”. El Rey David enseña a caminar siempre con el rostro hacia el destino, “delante del Señor”. El rostro se vuelve hacia Dios incluso cuando me alejo. El esfuerzo por expresar el lado luminoso en cada situación, ilumina cada vez más partes del alma que hasta ahora estaban en el lado oscuro – hasta que la persona logra que toda su personalidad sea iluminada por la luz del rostro de Dios.

Conclusión:

El lado positivo es tener conciencia de la presencia de Dios en la vida. De acuerdo con esto, incluso una persona que cumple con las mitzvot puede hundirse en el lado oscuro y olvidarse de Dios, mientras que puede haber una persona que no está libre de caídas y sin embargo vive en el lado positivo y en diálogo constante con Dios.

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CUARTA ETAPA

“Luces Tenebrosas”

El potencial de la oscuridad

Aprendimos entonces que hay tres significados en la raíz אפל: oscuro, inmaduro, maravilloso.

Tiniebla significa ausencia de luz, “חֹשֶׁךְ אֲפֵלָה”, “la oscuridad tenebrosa”. Pero esta palabra tiene otros significados. Para revelar el secreto de la palabra, hay que observar su primera aparición en la Torá.

Tiniebla significa ausencia de luz, “חֹשֶׁךְ אֲפֵלָה“, “la oscuridad tenebrosa”. Pero esta palabra tiene otros significados. Para revelar el secreto de la palabra, hay que observar su primera aparición en la Torá. La raíz א.פ.ל. , alef pei lamed, aparece por primera vez en la descripción de la plaga del granizo:

וְהַחִטָּה וְהַכֻּסֶּמֶת לֹא נֻכּוּ כִּי אֲפִילֹת הֵנָּה

Y el trigo y el alforfón no se quebraron porque eran afelot“. [Shemot 9:32]

Rashi explica que “Afelot” significa “tardíos, y aún estaban tiernos”. El trigo y el alforfón crecían lentamente y por eso no fueron quebrados por el granizo. Rashi da otra interpretación de los sabios de bendita memoria en el midrash. : “‘Afelot’ – se les hicieron פלאי פלאות, maravillas de maravillas”.

Aprendimos entonces que hay tres significados en la raíz אפל: oscuro, inmaduro, maravilloso.

El lado oscuro le da al servicio a Dios una forma de expresión única, que se refleja en cada una de las tres interpretaciones:

Dirigirse a Dios del lado iluminado es el resumen de todo el servicio a Dios. De las oraciones que hice, las melodías que canté, los momentos de apego, es aislamiento y las conversaciones con Dios que experimenté, el esfuerzo que puse en estudiar la Torá y cumplir las mitzvot, todo lo que hubo hasta ahora.

El lado oscuro, por otro lado, apunta al potencial de lo que debería ser de aquí en adelante. Hay muchas profundidades en la psiquis, aguas subterráneas infinitas. Siempre quedarán áreas oscuras, campos poceados que aún no han sido arados. En este sentido, el lado oscuro de cada persona desafía al lado luminoso: no te duermas en los laureles y estés ‘satisfecho’ con lo que hay. ¡Hay espacio para avanzar, todavía hay algo que iluminar!

Agregar la dimensión inmadura a la palabra “oscuro” también enseña cómo avanzar.

Si el lado oscuro es en realidad una parte del alma insuficientemente desarrollada, esas características del alma con un cierto ‘retraso en el desarrollo’, el enfoque es más indulgente y paciente. Por supuesto que no queremos dejarlo sin desarrollar, pero entendemos que no hay nada por lo que culpar o enojarse, sino más bien enfocarnos en encontrar una manera de hacerlo crecer y madurar. De esas pequeñas cualidades, si las cultivan adecuadamente, aún saldrán buenos frutos.

MARAVILLAS DE MARAVILLAS

el rostro, precisamente entonces se revelan en él los poderes más profundos. Como en un dibujo en blanco y negro, donde el negro expresa la profundidad de la pintura, el lado oscuro aporta la dimensión de profundidad en la vida.

Pero en el lado oscuro del alma se encuentra otro secreto profundo: “maravillas de maravillas”. Este es el gran potencial que hay en todos. En la parte no realizada de nosotros aguardan fuerzas y potenciales que hasta ahora no conocíamos.

Vamos a explicarlo. La conciencia de Dios en el lado iluminado trae una cierta relajación. El hombre confía en Dios, se ilumina con Su presencia y lo deja dirigir y conducir. Precisamente el lado oscuro, que no siente la luz de Dios, expresa de manera contundente la fortaleza del alma y agudiza el poder de elección y de acción.

Pero en tiempos de crisis, cuando el hombre siente que Dios le ha escondido el rostro, precisamente entonces se revelan en él los poderes más profundos. Como en un dibujo en blanco y negro, donde el negro expresa la profundidad de la pintura, el lado oscuro aporta la dimensión de profundidad en la vida.

La sensación de los potenciales del lado oscuro tiene dos lados inapropiados: el orgullo por los éxitos y la desesperación por los fracasos. A pesar de esto, estos potenciales no deben eliminarse o anularse, sino que deben iluminarse y aprovecharse para el servicio a Dios. Dios busca criaturas que estén frente a Su rostro y sean iluminadas por Su luz, pero no por sumisión pasiva, sino que se valgan por sí mismos, con un sentido de independencia, deseo y ambición. La iluminación del lado oscuro no es a través de convertirlo en una copia del lado iluminado, sino más bien por el descubrimiento de los tonos especiales de luz que se crean aprovechando las fuerzas del lado oscuro puesto al servicio a Dios.

Todo el objetivo es descubrir a Dios en el mundo, en la vida personal y en el mundo entero. Dios también nos lleva a lugares oscuros con el objetivo de que transformemos la oscuridad en luz.

Conclusión:

El lado oscuro de la psiquis enseña que no debemos conformarnos con lo existente, sino avanzar e iluminar nuevas profundidades que tenemos en el alma. “Oscuro” también se interpreta como no desarrollado: el progreso busca ayudar al lado inmaduro de la psiquis a madurar y crecer. Además de eso, contiene poderes maravillosos del alma, cuyo uso correcto es el propósito de la creación del mundo.

Universidad de la Torá

PSICOLOGÍA JASÍDICA

CONSEJOS PRÁCTICOS: LA SABIDURÍA DE CREAR, LA SABIDURÍA DE REPARAR

Los Problemas de Producción

Siempre que te propongas publicar algo, ya sea un libro, un plan de negocios, un producto que hayas diseñado o cualquier cosa que quieras producir, debes saber que nunca será perfecto. La Cabalá nos enseña que cada vez que comienza una nueva creación debe incluir una etapa conocida como la Ruptura de los Recipientes después de la cual viene una etapa de rectificación. Lo que estamos diciendo ahora es fundamental y claro, cuando Dios creó la realidad quiso que ocurriera la Ruptura de los Recipientes. Esto no fue un accidente, estaba destinado que suceda, esta era la intención Divina. Pero lo que aprendemos de ello es que cualquier cosa que publiques cualquier cosa que saques a la luz necesariamente va y debe estar sin rectificar, debe estar incompleta, también tiene que experimentar algún tipo de destrucción.

Por lo tanto, hay un tipo de experiencia involucrado en la creación de algo, como producir un libro, y hay otro tipo de experiencia necesaria para arreglarlo una vez que lo hayas producido. Encontramos un concepto similar en el servicio Divino (Avodat Hashem). Considera el versículo: “No hay una persona justa en el mundo que haga el bien y no peque”[130] (כִּי אָדָם אֵין צַדִּיק בָּאָרֶץ אֲשֶׁר יַעֲשֶׂה טּוֹב וְלֹא יֶחֱטָא). Este versículo quiere decir que por el solo hecho de que alguien hace una buena acción, una mitzvá, con ese mismo acto también se involucra en alguna incorrección [que generalmente aparece en forma de auto-engrandecimiento o búsqueda de gratificación o reconocimiento de otros por haber realizado la buena acción]. Una vez más esto lo aprendemos de Dios mismo, quien después de haber creado la realidad necesitaba volver y rectificarla y refinarla. En el Zohar la palabra “hacer” también significa “rectificar” o “refinar”, como en el verso “Tú [Dios] has hecho todo con sabiduría”,[131] que el Zohar explica que significa: “Tú has refinado todo con sabiduría.”[132] Se necesita sabiduría para hacer algo y se necesita sabiduría para luego refinarlo.

Dos tipos de sabiduría

Así, tenemos aquí dos formas de sabiduría. La primera forma es la sabiduría que está asociada con el proceso de evolución de la realidad (Seder Hishtalshelut) como se le conoce en el pensamiento jasídico. Se hace referencia a esta sabiduría en el sentido llano de “Todo lo has hecho con sabiduría”. Pero como dijimos, si haces entonces necesariamente algo debe ir mal y debe arreglarse. Como dijimos “No hay hombre justo en el mundo que haga el bien y no peque”. Es imposible actuar sin que haya alguna fechoría. Luego viene la segunda etapa con la segunda interpretación del verso, “Todo lo has hecho [refinado] con sabiduría”, que requiere un tipo diferente de sabiduría, la sabiduría de la Torá para refinar lo que fue hecho.

Por qué los eruditos de la Torá no suelen ser prácticos

Lo que acabamos de estudiar es que la sabiduría de la Torá está destinada a refinar, a rectificar, pero no es la sabiduría la que produce o hace las cosas. De hecho, esta es la razón por la que mucha gente argumenta que las personas que se dedican a la Torá no son prácticas, no hacen nada y no producen nada. Por eso, parece que una vida de Torá, ser observante, choca con la vida práctica, como por ejemplo la construcción de la Tierra de Israel, etc. Este es un tema que se plantea con frecuencia y está relacionado con muchos sub- asuntos. Entonces, lo que acabamos de ver es que hay una base real para este tema que plantea la gente. La base es que la Torá está destinada a rectificar y refinar la realidad. Primero, alguien necesita actuar, hacer algo, pero entonces una vez producido necesita llamar a un rabino, ¿qué hago ahora? ¿Cómo arreglo esto que he hecho?

Lo que tenemos aquí es una definición muy significativa de la diferencia entre la sabiduría de la Torá y la sabiduría habitual. La sabiduría habitual es para hacer cosas, para actuar. Pero la sabiduría de la Torá es para arreglarlas; para saber qué hacer con ellas, para refinarlas una vez producidas.

Primero Dios satisface nuestras necesidades y luego escucha nuestro clamor

Esta idea es similar a la explicación del Baal Shem Tov del versículo que decimos tres veces al día en el Salmo 145: “Él [Dios] cumple la voluntad de los que le temen, escucha su clamor y los salva”.[133] Esta explicación aparece en Keter Shem Tov [una antología antigua de las enseñanzas del Baal Shem Tov].

El Baal Shem Tov explica que primero Dios cumple lo que desean aquellos que le temen. Le piden algo y Él procede a cumplir su deseo. Pero resulta que como lo pidieron, lo que pidieron en realidad está viciado, no es exactamente lo que realmente necesitan. Entonces, después de que se cumple su pedido se sienten muy angustiados porque Dios les dio lo que pensaban que querían o necesitaban, y vuelven a clamar a Dios. Ese es el significado de la segunda mitad del versículo: “Él [Dios] escucha el clamor de ellos y los salva”. Claman a Dios para que los salve de lo que ellos mismos pidieron.

Y Dios les ayuda con eso también.

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EL CALENDARIO HEBREO

EL MES DE SHEVAT

PSICOLOGÍA JASÍDICA

EL PLACER DE SHEVAT

La persona tiene que servir a Dios aceptando el yugo de Sus mandamientos sobre sí mismo, pero el propósito final es que este servicio fluya desde un lugar de felicidad y placer. ¡Qué gusto es servir a Dios!

Placer, disfrute, felicidad… Todas estas son palabras hermosas. Es un verdadero placer escucharlas. ¿A la Torá le “gustan” estos conceptos? A primera vista, parecería que no estamos a favor del disfrute y el placer. Aceptamos el “yugo del Reino de los Cielos” sobre nosotros con temor al Cielo – no por diversión. Maimónides lo expresa de manera sucinta: “Los mandamientos no fueron dados para placer”.[134] ¿Acaso el disfrute y el placer no son burdos y bajos, repletos de egocentrismo en lugar de centrarse en ayudar a los demás?

El Placer Sutil

Por otro lado, si Adam no hubiera pecado habría permanecido en el Jardín del Edén, un lugar de maravilloso placer. Es cierto que tuvo que “trabajarlo y salvaguardarlo” [135] pero el fin último es “complacerse en Dios[136]”. Esta es también la recompensa prometida en el mundo de las almas, el cual es llamado el Jardín del Edén, donde “las personas justas se sientan y se complacen en el resplandor de la presencia inmanente de Dios”. [137] En Shabat, también se nos ordena hacer que el día sea placentero desde la fuente del Mundo Venidero… disfrutar de las delicias.

Shevat es el mes del placer. El Jardín del Edén está lleno de árboles y Shevat es el mes del Año Nuevo de los árboles. Comer el fruto de los árboles es una delicia. Hay comida básica y luego hay frutas dulces y deliciosas. En la bendición “Boré nefashot” que recitamos después de comer ciertos tipos de alimentos bendecimos a Dios por los alimentos que necesitamos para satisfacer nuestras necesidades básicas: “Quien crea muchas almas y satisface sus necesidades”. Luego continuamos “por todo lo que Tú creaste para dar vida al alma de todo ser viviente”, refiriéndose a los frutos que vienen a traernos vitalidad y placer. La tribu del mes de Shevat es la de Asher cuyo nombre también significa “felicidad”, como dijo Lea la madre de Asher cuando este nació: “Es mi felicidad porque las muchachas me llamarán feliz”[138]. La tribu de Asher fue bendecida con abundancia de árboles frutales: “En cuanto a Asher, su pan es abundante y dará manjares reales.[139] “Y sumerge su pie en aceite.”[140]

¿Cuál es el placer verdadero y correcto? El placer sutil y refinado como se alude en el nombre del Jardín del Edén. En hebreo ‘Edén’ significa ‘suave’ o ‘refinado’. Cuanto más pura se vuelve una persona su placer se vuelve más refinado. Hay una conexión entre la palabra hebrea הנאה (placer) y אני (yo). Ambas palabras también tienen el mismo valor numérico. Hay un placer tosco que amplifica el ‘yo’. Este tipo de plac