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Dios me enseña con rostro sonriente - Parashá Itró

Nuestra porción de la Torá de esta semana es la parashá Itró. La parashá de la entrega de la Torá, de los Diez Mandamientos. Los Diez Mandamientos comienzan con:

“אנכי הוי’ אלהיך אשר הוצאתיך מארץ מצרים מבית עבדים”

“Yo Soy Havaiá tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto de la casa de esclavos.”

Anoji Havaiá Elokeja, Asher hotzitija meertez Mitzraim, mibeit abadim.

¿Por qué tiene escribir “que te saqué de la tierra de Egipto” y no “que creé los cielos y la tierra”? Así preguntan los comentaristas. Hay varias explicaciones y réplicas a esta pregunta. Una de las explicaciones que trae Rashi es, en su explicación al jumash, “la explicación simple del texto”, es que en el mar Hashem se reveló como un guivor miljamá , “poderoso en la guerra”, como está escrito en la Canción del Mar en la parashá anterior: “Havaiá es un hombre de guerra, Havaiá es Su Nombre”. Entonces vimos, como si fuera, al Sagrado Bendito Sea como un poderoso de la guerra.

¿Dónde está escrita esta expresión? Al principio del capítulo 24 del libro de Salmos: “Havaiá poderoso y valiente, Havaiá poderoso en la guerra”. En verdad en la Canción del Mar está escrito “hombre de guerra”, pero al principio está escrito “un poderoso de la guerra”, y así Rashi lo trae en nombre de los sabios, que en el mar Hashem se nos reveló como un poderoso de la guerra, pero aquí, en la Entrega de la Torá, Hashem se reveló como “un anciano lleno de misericordia”. 

Y para sacar del corazón este pensamiento o duda de que pueda haber dos entidades, Dios nos libre, que exista un Dios así y un Dios de otra manera, entonces por eso Hashem, HaKadosh Baruj Hu comienza los Diez Mandamientos diciendo: “Yo Soy Havaiá Elokeja que te saqué de la tierra de Egipto de la casa de esclavos”. En el mar aparecí como valiente de la guerra y aquí como un anciano lleno de misericordia, pero sepan que esto es sólo apariencias, y en esencia Yo soy Uno, Único e Individual.

Ahora, en verdad está escrito “no vieron ninguna imagen”, que en la Entrega de la Torá no vimos ninguna imagen. Por eso preguntan sobre el Midrash que trae Rashi, ¿Cómo pueden decir los sabios que en la Entrega de la Torá vimos a Hashem, como si fuera, como un anciano lleno de misericordia?

Por lo tanto, hay que decir que en verdad, aunque no vimos una imagen, pero con “el ojo de la mente del corazón se percibe todo”. Hay una expresión en el Zohar, que Rashbi, Rabi Shimón Bar Iojai le dice a Raia Mehemna [el pastor fiel], apodo de Moshé Rabeinu, que Moshé tampoco vio el rostro de Hashem, sólo la parte posterior en el clímax de su profecía. Pero Rashbi le dice que en el ojo de la mente del corazón has visto incluso el rostro de Hashem. Pero, ¿qué significa que sí lo has visto? Está escrito en la Torá que no vio, ¡“y Mi rostro no verás”! Y he aquí que Rashbi dice que “sí has visto”. Entonces vemos que hay una cierta visión muy interior. ¿Qué significa interior? Que no era conciente para nada.

Más tarde, en generaciones posteriores con los sabios de la Torá Oral, surge que lo que era inconsciente incluso para Moshé Rabeinu o para el Pueblo de Israel, se revela luego que sí vimos a Hashem, como si fuera, como un anciano lleno de misericordia. Por eso las generaciones deben saber que a pesar de que en el ojo de la mente del corazón, Hashem aparece en diferentes formas y aspectos, de todas maneras hay que saber que es siempre el mismo. 

Ahora, los sabios dicen en el Misdrash incluso más de lo que trae Rashi en nombre de los sabios. Rashi trae que hay sólo 2 visiones: una en el mar como “poderoso en la guerra”, y en el monte Sinaí como “un anciano lleno de misericordia”. Pero hay una enseñanza de los sabios en el Midrash que dice, que en verdad en el mar vimos a Hashem como un valiente en la guerra, como guerrero, pero en el Sinaí Lo vimos como “sofer melamed Torá”, “un maestro que enseña Torá”, esta es la expresión, como un maestro que enseña en el aula.

Hay otros dos lugares, en nuestra historia, en que vimos a Hashem de una forma diferente. En los días del rey Shlomó, cuando construyó el Templo Sagrado, y en honor al Templo Sagrado compuso su obra más sublime, su kodesh kodashim, lo más sagrado de lo sagrado llamado “El Cantar de los Cantares”. Porque “todos los poemas y todas las escrituras son sagradas, pero El Cantar de los Cantares es el sagrado de los sagrados”. Y allí Hashem, que es el “querido” del Cantar de los Cantares”, se presenta como un joven: “joven como los cedros”. Así dicen los sabios, en los días de Shlomó Hashem se le presenta al Pueblo de Israel como un joven.

Un joven no es exactamente un héroe. Aunque en verdad se halla a veces la expresión “un joven de la guerra”, pero aquí se diferencia: el poderoso de la guerra, y en la entrega de la Torá en el Sinai se presenta como una imagen diferente, llamada sofer, “maestro” un maestro en el aula, que enseña Torá, y luego en los días de Shlomó es un joven. Haskadosh baruj Hu pasa a ser un muchacho en el ojo de la mente de nuestro corazón. Así lo vemos en el corazón, en el punto interior del corazón judío.

Y hay una cuarta forma, que es de la época de Daniel. El libro de Daniel es donde hay más visiones Divinas posiblemente de todos los libros del Tanaj, la Biblia. Y allí Hashem es llamado “Atik Iomín”, el Anciano de los días. Está escrito allí que justamente en el Midrash de Daniel, Hashem aparece como un anciano lleno de misericordia. Es decir, exactamente la misma expresión, que aquí Rashi trae de otro lugar de las enseñanzas de los sabios, en la Entrega de la Torá Hashem donde es un anciano lleno de misericordia. Pero en el segundo midrash está escrito que es la cuarta imagen, no la segunda como en la Entrega de la Torá, sino en los días de Daniel. Porque el libro de Daniel está pleno de imágenes y es un libro muy mesiánico, porque allí se encuentra la visión del final de los días, de la llegada del Mashíaj.

APERTURA DEL MAR ROJO: VALIENTE EN LA GUERRA

ENTREGA DE LA TORÁ: MAESTRO QUE ENSEÑA TORÁ

EL TEMPLO SAGRADO: UN JOVEN

LA VISIÓN DE DANIEL: ANCIANO LLENO DE MISERICORDIA

Ahora hay algo más, además de estos cuatro, hay un midrash en el cual Hashem es, volviendo a la Entrega de la Torá, como un “maestro que enseña Torá”. En jasidut en general está escrito que quien no es jasid, siente que “yo estudio la Torá”, yo incorporo conocimientos, lo más que pueda, todos los días más y más conocimientos. Pero un jasid no estudia Torá así: “yo estudio Torá” El jasid es como un alumno en el aula donde “la Torá le enseña”. Esta es la expresión en Jasidut, de acuerdo con el verso que nosotros somos “alumnos de Havaia”, somos discípulos de Hashem”.

Esta experiencia de abrir un libro, estudio Torá, ¿Qué tiene que ser para mí? Cuando me siento aquí con un libro abierto, lo observo pero alguien está frente a mí, que en esencia es HaKadosh BarujHu, el que da la Torá. Por eso bendecimos antes de estudiar Torá: “Bendito eres tu Hashem… que da la Torá”, sentir que Hashem nos da la Torá ahora en el presente. Somos alumnos que nos sentamos en el aula y somos “estudiantes de Havaiá ”. Dios nos enseña, y así hay que vivir la experiencia del estudio de la Torá cada día y día.

Es sabido que Rabi Akiva estudiaba Torá “zemer bejol iom, zemer bejol iom”, “cantando cada día, cantando cada día”. Así dicen los sabios. Zemer-זמר, son las iniciales de “zakén malé rajamim”, “Un Anciano lleno de misericordia”. Es decir, que todo el tiempo tiene al “Anciano lleno de misericordia” parado delante suyo enseñándole Torá, y es el mismo, el Atik Iomín que vio Daniel en su profecía de la llegada del Mashíaj.

Ahora, en el midrash está escrito que en la Torá hay varias categorías diferentes: Está la Mikrá-Torá escrita (el Tana’j, תנ”ך, la Biblia escrita), y la Torá Oral: la Mishná, el Talmud y la Agadá. La Agadá, es como la Cabalá. Son 4 niveles similar al Pardés (Pshat-Remez-Drush-Sod), pero aquí está escrito Mikrá-Mishná-Talmud-Agadá.

Nuevamente, debemos sentarnos, recibir, estudiar la Torá cada día, “que cada día [las palabras de Torá] sean a tus ojos como nuevas”. ¿Y dónde radica la novedad? Me siento aquí y de repente Hashem me enseña y me sorprende con una idea brillante de la Torá que Él me está dando en este momento. Pero cuando me enseña Tanaj, cuando estudio solo la parte literal del Tanaj, lo  que veo, así dicen los sabios, que Hashem se dirige a mí con rostro severo. Cuando me enseña Mishná se dirige a mí con rostro intermedio. Cuando me enseña Talmud se dirige a mí con rostro explicativo. Y cuando me enseña Agadá, HaKadosh Baruj Hu se dirige a mí con rostro risueño. Este es un Midrash algo extraño, y de todo lo que hablamos hasta ahora, si queremos meditar en algo profundo, hay que meditar en esto.

Entonces, esos niveles corresponden a י-ה-ו-ה, Iud-Hei-Vav-Hei, las letras del Nombre de Dios desde abajo hacia arriba, los Mundos desde abajo hacia arriba:

Asiá – ה – Torá escrita – rostro adusto – “el justo que tiene mal”

Cuando estamos en el mundo de Asiá-Acción, la letra ה, es la parte literal, como está escrito af asitiv, “y hasta lo hice”, donde hay un “tzadik veralo”, “justo que tiene mal”, y no sabemos el motivo, por qué suceden las cosas como suceden. Un tzadik veralo es una persona buena que recibe algo no bueno, de acuerdo a nuestro punto de vista. Y nosotros no sabemos por qué. Es como si Hashem me enseña lo que yo veo, me enseña las lecciones de la vida. ¿Qué es Torá? Torá es Torát Jaim –la enseñanza de la vida-. Él me enseña la vida, pero con el rostro un poco adusto. Esto es en la ה hei inferior, el mundo de Asiá.

Ietzirá – ו – Mishná – rostro intermedio – bueno para el justo malo para el malvado

Cuando subo al mundo de Ietzirá-Formación, la ו vav del Nombre de Dios, es estudiar la Mishná, la Mishná es la Halajá, la ley. La halajá en la Torá también es la parte literal, lo que me concierne en tanto ser humano que vivo mi propia vida. Entonces la halajá dice claramente: haz lo que corresponde, así hay que hacer, y entonces Hashem también hará lo que corresponde, también Hashem cumple la Halajá. Sé bueno, y Hashem será bueno contigo, si no, no lo será. No hay en el mundo de Ietzirá tzadik veralo, el justo que tiene mal, que sufre. En Ietzirá al justo le va bien, y el malvado que sufre. Así yo estudio, recibo la Torá allí en el mundo de Ietzirá. A esto se llama que Hashem me enseña con el rostro beinoní, es intermedio.

Subo otro nivel, al mundo de Briá donde está el Talmud; es el mundo de la mente. Entonces allí Hashem me enseña y me observa con rostro explicativo, cordial. ¿Qué significa explicativo? Que comienza a darme los motivos, a explicarme de buena manera y entendible por qué las cosas verdaderamente ocurren como ocurren, hasta las del mundo inferior de Asiá, por qué Hashem se comporta así.

Briá – ה – Talmud – Rostro cordial – explicaciones profundas para la conducta en la realidad.

El que se eleva hasta el Talmud estudia explicaciones. Hubo uno de los grandes de Israel, el gaón de Rogatchov, que todo lo que ocurría en la vida cotidiana, en la realidad, lo asociaba en sus estudios con explicaciones profundas del Talmud. La profundidad de las explicaciones del Talmud es explicarte por qué suceden las cosas. De momento que te explican por qué suceden las cosas, te calmas, la persona piensa con tranquilidad, se complace, comienza a alegrarse un poco. No se alegra del todo, solo un poco, cuando comienza a entender lo que sucede, por qué pasan las cosas. A esto se le llama que Hashem me enseña con rostro afable, explicativo.

Atzilut – י – Agadá (Cabalá) – Rostro radiante – un gran regocijo

Pero cuando nos elevamos a Atzilut, la agadá [historias, epopeyas] y la agadá es Cabalá, el interior, el secreto de la Torá, allí todo se transforma en risa. Todo lo que sucede en todos los mundos, porque en el mundo de Atzilut se observa y se ve todo lo que sucede en todos los mundos, todo es una gran risa y diversión. Una gran diversión Divina.

Por lo tanto, cuando venga el rey Mashíaj pronto en nuestros días, a Itzjak se le llamará nuestro padre, Itzjak Avinu, Itzjak de la palabra tzjok, “risa”. “tú eres nuestro padre”. Porque entonces toda la Torá que se estudie, toda la “Torá nueva de Mi saldrá”, todo estará a un nivel de agadá, de Cabalá. Hashem me enseña la Torá y yo sólo me siento y Él me enseña, me enseña con rostro sonriente.

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