EL SANTO ARIZAL: HABLAR A LAS ALMAS

El 5 de Av es el día de la partida de rabi Itzjak Luria, el Arizal, que este año es el lunes por la noche y el martes (5 y 6 de agosto). Decenas de miles de personas visitan su tumba en Tzfat en este día. El Arizal revitalizó la Cabalá en el siglo XVI y lo convirtió en lo que es hoy.

¡Que el estudio de la dimensión interior de la Torá endulce nuestra realidad para que podamos merecer la redención verdadera y completa rápidamente en nuestros días!

El Santo Arizal: Hablar a las Almas


Por rabi Itzjak Ginsburgh

En su libro, Shivjei HaArí, “Las Alabanzas del Ari”, el distinguido estudiante del Arizal, rabi Jaim Vital, relata que el Arí conocía toda la sabiduría del mundo. El Zohar nos dice que en el año 600 del sexto milenio (el año 5600, hace aproximadamente 180 años) se revelarían las profundidades más bajas de la sabiduría (ciencia) en preparación para la redención final, y los depósitos de la sabiduría de la Torá se abrirían desde arriba. El Arizal conocía no solo toda la sabiduría del mundo físico, sino también lo que se llama ‘conocimiento espiritual’: el lenguaje de los pájaros, las palmeras y más.

Sinagoga del Arizal en la Ciudad de Tzfat

El Arizal sabía cómo comunicarse con todo lo que existe. Rabi Jaim Vital relató que vio con sus propios ojos que el Arizal incluso se comunicaba con objetos inanimados, como las piedras. Cuando veía la llama de una vela, también podía comunicarse con ella, ya que una llama tiene su propia historia que contar. Esta es una cavaná-intención especial para la mujer cuando enciende las velas de Shabat: escuchar lo que la llama le dice. Esto también es cierto para las velas de Janucá. En Janucá encendemos 36 velas, correspondientes a los 36 tzadikim de la generación. Para aquellos que tienen ese sentido especial, cada vela cuenta la historia de uno de esos tzadikim. Las velas hablan.

Rabi Jaim Vital también relató que cuando alguien venía al Ari sagrado para una rectificación del alma, el Ari, que conocía «la sabiduría del rostro», particularmente la sabiduría de la frente, miraba la frente de la persona y veía -escrito en letras- todo lo que le había sucedido a esa persona. Veía todas las acciones positivas que había realizado, todas las cosas negativas que había hecho y luego le decía cómo rectificar su alma.

Además en su libro, rabi Jaim Vital escribe que el santo Ari sabía aún más que todo esto. A veces, hay cosas muy sutiles que son imposibles de ver o leer en la frente de una persona. El Arizal simplemente hablaba con el alma de la persona que acudía a él, le decía que aunque no puedas oírme, ahora estoy hablando con tu alma y escucho todo. Tu alma me dice todo. Todo lo que le sucedió en esta vida y en encarnaciones anteriores. Rabi Vital escribió que la capacidad del Arizal de dar a las personas las respuestas que buscaban se debía principalmente a sus conversaciones con sus almas.

Esto puede parecer irrelevante para nosotros, algo que está más allá de nuestras propias capacidades, pero es justamente a partir de este punto que podemos intentar aprender del santo Ari. ¿Cómo podemos hablar con el alma de alguien?

Primero, debemos estar llenos de amor por la persona, esto crea un canal a través del cual entrar en su alma. Esto es similar a lo que está escrito sobre Moshé, quien era «un amante de Israel», y que pudo percibir la melodía particular de cada persona. Rabi Jaim Vital escribe sobre el sagrado Ari, y aparentemente eso es lo que entendió del propio Ari, que él era el Moshé de su generación. Con su amor a Israel escuchaba la melodía única de cada alma y podía hablar con ellas.

De todos los secretos que reveló el Arizal, el más importante es llamado «el secreto de la contracción», sod hatzimtzum. Cuando Dios iba a crear el mundo solo había una luz simple y eterna. Todo era luz. Dios contrajo esa luz para hacer un espacio para que existan los mundos. Este es el «secreto de la contracción»: la contracción de la luz para que haya espacio para otra cosa.

En el alma, el secreto de la contracción significa que para dejar espacio a alguien más en mi mundo, tengo que dejar a un lado la conciencia de mí mismo. Si puedo apartare del cuadro, puedo darle espacio a la otra persona y comenzar a comunicarme con su alma.

Tumba del Arizal, en el cementerio antiguo de la ciudad de Tzfat

Este es también el secreto de los esfuerzos incomparables del Arizal en el aprendizaje de la Torá, por cuyo mérito llegó a esas excelsas alturas. Innumerables gigantes de la Torá hicieron un gran esfuerzo en su aprendizaje de la Torá, pero lo que hizo único al Arizal fue su esfuerzo por eliminarse por completo del cuadro, contraer por completo su autoconciencia, a fin de dejar espacio para la revelación del alma de la Torá, hablar con ella y aprender de ella. Así es también como Moshé mereció que la «Shejiná hablara desde su garganta», anulándose a sí mismo por completo, como dijo acerca de sí mismo y de Aarón: «Y nosotros somos qué». También podemos conectar esto con otro punto de alabanza para el Arizal, cuyo día de fallecimiento siempre cae en la semana de la porción de Torá de Devarim: «Y estas son las palabras que Moshé habló a todo Israel». El libro de Deuteronomio es el libro de la Torá en el que la «Shejiná habla desde su garganta (la de Moshé)».

Del secreto de la contracción podemos aprender que si amamos a alguien y nos contraemos, sin pensar en nosotros mismos y en nuestras agendas, como si no estuviéramos aquí, entonces, de repente, podemos ver el alma del otro y podemos hablar con ella directamente. Esta es la sabiduría única del Arizal: hablar con las almas, y esto está profundamente conectado con el secreto principal y profundo que reveló, el secreto de la contracción. Cuando me contraigo para hacer un espacio para otra persona, toda mi atención se centra en ella, con amor. Cuando toda mi atención se centra en ella, su alma se manifiesta y puedo comunicarme con ella.

Esta comunicación con el alma de otra persona es el deleite por el cual Dios creó el mundo. El propósito final de la creación es «hacer una morada para Dios en los mundos inferiores.” Dios ciertamente está aquí, ve nuestras almas y se comunica con todos y cada uno de nosotros. Debemos caminar en sus caminos y aprender a estar aquí sin sentirnos aquí, para que nuestros sentimientos de importancia personal no se vean que figuran, porque ya no existen. Este es el secreto de la contracción (el secreto de «ver y no ser visto», el guematria de “Israel”). Cuando sucede esto solo vemos al otro y podemos hablarle a su alma.

Este punto nos lleva del Arizal al Baal Shem Tov y, más adelante, al Alter Rebe. Nos enseña que, a partir del vasto y eterno conocimiento espiritual del Arizal, llegamos al fundamento de las enseñanzas del Baal Shem Tov: Amor a Israel y ver la Divina Providencia de Dios en nuestras vidas. Desde este punto, podemos profundizar aún más para comprender que, en esencia, todo es Dios. Cuando miramos al mundo desde esta perspectiva, del Daat Ilaá-Conocimiento Superior, podemos percibir que todo es bueno. Este es el punto final de las enseñanzas del Rebe Alter, por el cual sacrificó su vida, para que incluso las almas humildes tuvieran alguna pista de entendimiento de este Conocimiento Superior.

Que todos merezcamos ir por la senda del Arizal y aprender de él. «Y tu nación son todos tzadikim» Todos podemos aprender de los tzadikim. Incluso hablar con almas es pertinente para todas las personas, cuando seguimos los pasos de los tzadikim y adoptamos el secreto de contracción del Arizal.

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