PARASHÁ DE LA SEMANA

Guematrias breves para Lej Lejá 5783

  • La madre de Shimshón, Sansón, es una de las cuatro mujeres descritas en la Biblia como “estériles”. Los sabios revelan que su nombre era “Tzalelfonit” (צַלְלְפוֹנִית). El valor de su nombre es exactamente el mismo que el de su hijo, “Shimshón” (שִׁמְשׁוֹן). Ambos provienen de la parte superior de la sefirá de Keter, Corona, llamada el partzuf del “Anciano de los Días” (עַתִּיק יוֹמִין, Atik Iomin), razón por la cual Sansón tiene un aspecto de Mashiaj caótico a su alrededor y por qué el nombre de su madre no pudo ser revelado hasta el tiempo de los sabios. Este número, 696, es también el valor de la descripción de la Torá de la fe de Abraham en Dios (Génesis 15:6), “Él creyó en Havaiá, y lo consideró un acto de bondad” (וְהֶאֱמִן בַּי-הוה וַיַּחְשְׁבֶהָ לוֹ צְדָקָה) es también el valor del segundo mandamiento (Éxodo 20:3), “No tendrás otros dioses en vez de Mí” (לֹא יִהְיֶה לְךָ אֱ-לֹהִים אֲחֵרִים עַל פָּנָי), el corolario de la fe de Abraham en Dios. Esto destaca un nivel profundo de conexión entre Shimshón e Itzjak y entre sus padres, Tzalelfonit y Abraham.
  • Hay cuatro mujeres nombradas en la Biblia que se describen como estériles. ¡El valor de 4 veces “estéril” (עֲקָרָה, akará) es 1500, que es el producto de las letras del Nombre esencial de Dios, Havaiá (י-הוה), multiplicadas entre ellas, ó sea, iud (י) por hei (ה) por vav (ו) por hei (ה), ó 10 veces 5 veces 6 veces 5!
  • El Arizal explica que la esencia de la historia de Abraham es que Adám dañó el mundo y Abraham vino a reparar lo que Adám había hecho. En resumen, podemos decir que “Adán dañó [al mundo]” (אָדָם הָרִאשׁוֹן קִלְקֵל, Adam harishón kilkel) y “Abraham nuestro padre rectificó [al mundo]” (אַבְרָהָם אָבִינוּ תִּקֵּן, Abraham Avinu tikén). Sorprendentemente, estas dos frases tienen el mismo valor, 867. Este número, 867, se divide por 3, así que como hay tres palabras en cada frase, el valor promedio de cada palabra es 289, ó 17 (“bueno”, טוֹב) al cuadrado. 289 es también el valor de las palabras (Génesis 1:1), “Elokim creó” (בָּרָא אֱ-לֹהִים) indicando que Adám era el bien que Dios había previsto desde el principio de la creación.

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