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La Cuarta Revolución requiere una escalera graduada por la que pueda ascender toda la humanidad. En realidad, la escalera ya existe. El pueblo judío fue seleccionado para surgir de toda la familia de naciones. Esto no sucedió todo a la vez. Tomó varias generaciones. El camino que siguió el pueblo judío es la escalera que podemos ofrecer a cada individuo y a la humanidad en su conjunto.

El primer y segundo peldaño de la escalera representan el hecho de que todos somos hijos de Adam e hijos de Noé y todos estamos obligados por los siete mandamientos de Noé, que revisamos anteriormente. Este es el trasfondo sobre el que apareció Abraham, el primer judío. Abraham hizo pública la creencia en el Dios Único y enseñó al mundo acerca de los actos altruistas de bondad. Dios llamó a Abraham, el primer patriarca, “el padre de una multitud de naciones”. Los Hijos de Noé están invitados a escalar más alto e identificarse con Abraham y así progresar al nivel de Hijos de Abraham.

Así como Abraham, el primer patriarca, representa el siguiente peldaño en la escalera de ascenso, también su hijo y su nieto, Itzjak y Iaacob, los otros dos patriarcas. Juntos, los tres patriarcas son paralelos a los tres pilares sobre los que se asienta el mundo, en su totalidad: la Torá, el servicio Divino y los actos de bondad.

Abraham enseñó al mundo a actuar con caridad y justicia. Él es el pilar de la bondad amorosa. Itzjak agregó el servicio Divino y la oración dirigidos hacia adentro, simbolizados por los pozos que cavó profundamente en la tierra. El servicio de Itzjak se lleva a cabo con contemplación y devoción emocional. Y así, se alienta a quien se identifique como Hijo de Abraham a esforzarse más para convertirse en Hijo de Itzjak, sirviendo a Dios con temor, asombro y alegría.

En el siguiente peldaño de la escalera, encontramos a los Hijos de Iaacob. Estas son las personas que sienten que el estudio de la Cuarta Revolución en la Torá los está llamando. Se sientan y estudian Torá, tal como Iaacob se sentó y estudió Torá en las tiendas de Sem y Ever; Sem y Ever no eran judíos.

Estos cinco niveles —Adam, Noé, Abraham, Itzjak y Iaacob – son los peldaños de la escalera del ascenso humano que precedió al nacimiento del pueblo judío. Estos son los cinco niveles que debemos presentar a la humanidad, invitando a todas y cada una de las personas a subir la escalera, nivel por nivel: Llegar a ser Hijo de Adam, luego Hijo de Noé y luego Hijo de Abraham, Hijo de Itzjak y finalmente, un Hijo de Iaacob. Finalmente, a aquellos que deseen subir otro peldaño en la escalera y unirse plenamente al pueblo judío, les decimos: la puerta a la conversión según la ley judía está abierta de par en par.

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