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A. LOS SEIS PRECEPTOS PERMANENTES

De cómo cumplir “Puse a Hashem frente a mí siempre”

Ahora vamos a hablar de la meditación, cómo puede cambiar nuestra vida para bien, enriquecer nuestras vidas, y qué es meditación.

Como dijimos antes, uno de los motivos dados para la creación del mundo es que la criatura sea consciente del Creador. Y volvernos conscientes del Creador es a través del pensamiento, el poder del pensamiento, y dirigir y focalizar el pensamiento de la manera apropiada.

También sabemos que en la Torá hay 613 preceptos que fueron para el Pueblo judío. 

La Torá tiene 613 preceptos o mitzvot, son preceptos prácticos, cosas que tenemos que hacer. Pero 6 de ellos son deberes del corazón, tal es el término, porque el corazón debe sentirlos incluso físicamente, el pulso del corazón tiene que volverse más rápido y fuerte en virtud de cumplir estos seis preceptos continuos. Uno de los comentarios más importantes del código de la ley judía, el Shulján Aruj, explica ya en la primera instrucción de ese código de leyes, que la forma de lograr “ser constantemente consciente de estar frente a Di-s”, es cumplir con esos seis preceptos continuos. ¿Cuáles son?

Las Tres partes de la Fe

Primer precepto: Creer en un solo Dios, que Di-s es el Creador, que Di-s tiene Providencia Divina sobre todo lo que sucede en nuestra vida y en todo lo que creó. Este es el primero y es continuo, cada momento de nuestra vida debemos ser conscientes de esa verdad.

Segundo Precepto: No caer en el error de pensar y creer que hay otras fuerzas en la naturaleza que controlan nuestras vidas. Esto significa en la práctica no creer en dioses extraños, porque todo aquello que creemos que es un factor de control en nuestras vidas, es considerado un “dios extraño”. Toda cosa a la que una persona otorga un supuesto control sobre su vida, es un dios extraño. Si la persona piensa que su éxito, incluso las transacciones comerciales, se debe a alguna causa física o algo que ha hecho, nosotros decimos que de una forma muy refinada, es como adorar ídolos, porque no comprende que si tiene éxito eso es un regalo del Dios Uno.

Nuevamente, el segundo precepto continuo en cada instante de nuestra vida es no creer en dioses extraños. Dioses extraños significa no creer en fuerzas extrañas de la naturaleza o en mi vida. Nada controla mi vida excepto el Dios Uno. 

Estas son las partes positiva y negativa o prohibida de un mismo principio de creer en Di-s.

Tercer Precepto: Luego viene el acto supremo de unificación de Di-s, la declaración que cada judío proclama como mínimo dos veces al día: Shemá Israel Hashem Elokeinu Hashem Ejad, “Oye Israel, Di-s es nuestro Di-s, Di-s es Uno”. Y es muy significativo saber que uno de los más grandes sabios de las generaciones recientes, [Rabi Jaim Iosef David Azulai] en una época de buenas relaciones con los no judíos justos, sugirió y enseñó que incluso si no eres judío, debes recitar y meditar este verso de la declaración de fe en un absoluto único Di-s. ¿Qué quiere decir un Di-s? No es simplemente creer en Di-s como lo establece el primer precepto y que Su providencia controla nuestras vidas. El tercer precepto es creer que es absoluta e indivisiblemente uno, es uno sin igual, su unidad es única, no existe otra unidad como la Suya.

Esta es la proclamación fundamental de nuestra fe “Oye Israel Havaiá es nuestro Elokim Havaiá es Uno”, Esta es la proclamación fundamental de nuestra fe “Oye Israel Havaiá es nuestro Elokim Havaiá es Uno”, Y mucho más aun, este pensamiento es una gran innovación, dado que el versículo dice “Escucha Israel”, de todas maneras, nuestros sabios enseñaron que es un pensamiento universal, que se puede aplicar incluso a un no judío 

Amor y Temor – Mis Alas Espirituales 

Luego vienen los dos preceptos que están relacionados con las dos emociones primarias del corazón, que son el amor y el temor. Tienen que estar en un estado de equilibrio y balance entre ellas. Estas dos emociones son realmente como dos alas. Si nos imaginamos al alma como un ave o un ángel que asciende hacia el cielo, la única forma que un pájaro puede volar es con dos alas y esas dos alas han de trabajar en equilibrio, juntas. 

Las dos alas de nuestra alma son nuestro amor por Di-s y nuestro temor o reverencia en presencia de Di-s y son también dos preceptos. La Torá nos enseña que hemos de amar a Di-s y también temer a Di-s. 

De todas maneras, una es más grande que la otra, como está dicho que debemos comenzar por el temor pero la mayor de ambas es el amor, y en realidad el temor es considerado ser parte del amor, como vamos a explicar.

Tenemos hasta ahora cinco preceptos continuos, que no dependen del tiempo o el lugar, en cada momento de nuestras vidas, estemos donde estemos, a cada paso que demos, hemos de mantener en nuestra conciencia, cumplir y obedecer estos cinco preceptos: creer que Di-s está dirigiendo mi vida, no creer que ninguna otra cosa está controlando en modo alguno mi vida; comprender que el Di-s en que yo creo es uno de manera única, es solo uno y absolutamente uno, amarlo –significa sentirse atraído hacia Él, temerle, que significa sentir un temor reverente ante Su presencia.

Cuidar el Pensamiento – La Clave para la Salud Espiritual y Psicológica

Estos son cinco de los seis preceptos, ¿cuál es el sexto? El sexto precepto continuo es cuidar nuestros pensamientos, no permitir que los malos pensamientos entren en nuestras mentes, y si sentimos en un momento algún pensamiento negativo, como pensar algo malo de otra persona, una pasión extraña no acorde con lo bueno de la Torá. Que algo nos persigue o alguna forma de paranoia. Todo trastorno psicológico comienza con pensamientos negativos. Por lo tanto, si podemos cumplir adecuadamente este sexto precepto continuo, que es ser capaz de cuidar nuestros pensamientos, nadie tendrá ningún desorden psicológico porque todos comienzan por el pensamiento.

Este es un precepto sumamente profundo, en palabras de la Torá, Deuteronomio (Bamidvar números 15:39: “lo taturu ajarei einejem veajarei levavjem”, “No vayan detrás de sus ojos y detrás de sus corazones…” teniendo pensamientos negativos. Lo que despierta pensamientos negativos es lo que la gente ve, siente. 

Estamos diciendo, como explicamos está dicho en el comienzo del Shulján Aruj, el libro de leyes judías, si uno está consciente y cumple estos seis preceptos continuos, está cumpliendo el verso de los Salmos: “Puse a Di-s ante mí siempre”. Esta es la primera halajá o ley del Shulján Aruj, que comprende estos seis preceptos. 

B. CONSTRUYENDO EL ESPACIO DIVINO

Vivir dentro del Templo Divino.

Ahora vamos a hablar de Jasidut, lo que el Baal Shem Tov y sus seguidores han ido enseñando hasta el presente con respecto a estos 6 preceptos. La enseñanza es que constituyen la meditación básica y más fundamental, que sería muy bueno si la pudiéramos practicar ahora mismo, aquí sentados, o mañana al despertarnos como la primera meditación del día, antes de comenzar a hacer nada, incluso como preparación para la oración matutina. Antes de orar debemos prepararnos para orar. La meditación es una preparación para la oración, es una orientación para que tengamos presente a Quién estamos rezando, a quién estamos suplicando en nuestras plegarias.

Antes mencionamos el precepto de construir un Templo para Di-s. Construir un Templo para Di-s en su sentido último solo será cuando estemos en Israel, cuando tengamos un verdadero reinado, incluso un reinado mesiánico, y entonces podremos construir el Templo, tuvimos dos templos, pero fueron destruidos por nuestras iniquidades. Pero todos creemos y rezamos tres veces por día y más que el tercer Templo será construido.

Este es el templo físico. Toda cosa física tiene su correspondiente contrapartida espiritual y la construcción espiritual del Templo es construir un Templo en nuestro corazón y alrededor de nuestro ser.

Un templo es un espacio, la meditación más básica que realmente nos transforma, cambia nuestras vidas. Antes mencionamos que hay cuatro causas que hacen que las cosas sucedan, y para cambiarnos a nosotros mismos comienza ubicándonos en un espacio espiritual, y esta meditación es llamada “Viviendo en un Espacio Divino”, y también es el nombre de nuestro libro. Y Vivir en un Espacio Divino significa construir un templo espiritual alrededor de uno mismo.

Todo espacio físico es definido por seis direcciones, derecha e izquierda, adelante y atrás, arriba y abajo, o los puntos cardinales este y oeste, norte y sur y nuevamente arriba y abajo. Si estoy aquí sentado en este salón, tengo los muros o lo llamaremos borde. Un borde a mi derecha y otro a mi izquierda. Un borde es una definición, algo que define mi espacio a mi derecha y algo que define mi espacio a mi izquierda, otro delante de mí y detrás de mí, arriba mío y debajo de mí. Si puedo definir mi espacio por medio, en virtud de los seis preceptos continuos, que son estados de conciencia, construyo así a mí alrededor un templo o un tabernáculo espiritual. 

El Espacio de la Plegaria

¿Qué significa mi presencia dentro de ese espacio que rodea todo mi ser? ¿Qué es lo que yo experimento allí dentro? Uno de los versículos más importantes sobre el Templo en los Profetas, referido al Tercer Templo que estamos anticipando sea construido espiritualmente en nuestros días, dice “Mi Casa será una Casa de Oración para todos los pueblos”, para todas las naciones. El Templo está pensado para ser un lugar universal de oración. Pero la oración es cuando uno conoce a Di-s, cree en un Di-s y cree que Él es el único a quien hay que hablarle al rezar, y esto es válido para todos, no solo para los judíos.

La experiencia de estar en el Templo, es la experiencia de la oración en sí misma. Rezar es uno de los preceptos de la Torá, de acuerdo a la opinión de la mayoría de los rabinos es uno de los 613 preceptos de la Torá, pero no se considera como un precepto continuo como los otros seis. ¿Por qué es así? Porque la persona reza una o dos o tres veces al día, diez veces. ¿Qué significa rezar? Es cambiar mi dirección, aquello que tengo enfrente, donde tengo mi conciencia y dar un giro de 180 grados para hablar implorar a Di-s. Entonces de acuerdo al significado literal del precepto no puedo decir que la persona reza continuamente, 24/7 en un estado de plegaria. 

Pero, nuevamente, está dicho en la Cabalá que hay un objetivo final por el que hay que esforzarse. La frase en hebreo es “halevai hitpalel Adam col haiom culó”, “ojalá rezara el hombre todo el día” a Di-s. Entonces, aunque el precepto no es definido como continuo, porque no se puede esperar que la persona esté rezando siempre, pero podemos esforzarnos para que en nuestro corazón siempre estemos hablando dirigiéndonos a Di-s. Esto sólo puede suceder si estás dentro de este espacio divino que te rodea, que sí está delimitado por los seis preceptos continuos de la Torá. 

Seis Preceptos y los Seis Extremos del Espacio

Ahora tenemos que explicar las direcciones. Lo diremos de forma rápida: El hecho de que hay un Creador y es Providencial, tiene providencia sobre mí dirigiendo y controlando mi vida, tener conciencia de esto es lo que define lo que está sobre mí, la dirección ascendente. En el pueblo judío está la costumbre que el hombre tenga cubierta la cabeza con un iarmulke, [iaré malká, “temor al rey”] la kipá. Esa kipá es para recordar que hay alguien sobre mí. Muy simple, ser consciente de que Di-s está arriba. Significa que Di-s está, existe y desde arriba me mira. Providencia.

Dijimos que los dos primeros preceptos son el lado positivo y negativo de la misma idea. El lado negativo es no creer que hay algo más que tenga control sobre mí vida, nadie ni nada más conduce mi vida. Esto defiende mi piso, y mi piso es estable caminando en terreno firme. Dijimos antes que, si la persona si cae en un pozo espiritual al pensar que alguien me controla, de cualquier manera que sea, eso es caer abajo. Lo que me defiende y protege de caer, porque se puede romper los brazos y las piernas, como sucede espiritualmente cuando caes. Tenemos que estar protegidos de caer, y lo que nos protege es en realidad cumplir con el precepto de creer que no hay otro control sobre mí que Di-s.

La unidad de Di-s, “Oye Israel, Di-s es nuestro Di-s, Di-s es Uno”, es llamada mi conciencia frontal, lo que hay frente a mí. Significa literalmente poner a Di-s siempre frente a mí.

Mi lado derecho es mi amor por Di-s, como dijimos antes el amor y el temor son dos alas que tiene el alma para ascender. El ala derecha y el ala izquierda, ambas deben ser saludables y fuertes y actuar juntas porque el ave no puede volar con un ala.

El ala derecha, el lado derecho de mi conciencia que define mi lado derecho es el amor. Es atracción, ser atraído a Mí amado como dos almas que se aman mutuamente, atracción. Estar con temor respetuoso es mi lado izquierdo, el temor. Porque en cierta manera es muy profundo si pudiera ser uno con Él, pero tengo temor y respeto por el Ser Infinito ante mí.

Lo principal del servicio a Hashem – con alegría y amor

Dijimos que mi derecha es mi amor y mi izquierda mi temor, y está dicho que la izquierda debe ser incorporada en la derecha. Cuando hablamos de servir a Di-s, como el siervo que sirve a su amo, hay dos formas de servir a Di-s, una es servir a Di-s por temor, y la otra por amor. ¿Cuál es más grande? Es muy claro que es servir a Di-s por amor. Di-s espera de nosotros, especialmente del pueblo judío, pero también de todos los pueblos, justamente en nuestra época servirlo por amor, no solo con temor.

ServirLo con amor es también servirlo con alegría, porque uno depende del otro. En el libro de Salmos hay dos versos complementarios y paralelos, en hebreo: Salmo 2:11 “ivdú et Hashem beirá”, “sirvan a Di-s con temor”, y el otro Salmo 100:1 “Sirvan a Di-s con alegría”, que significa servir a Di-s con amor y alegría. ¿Cuál es superior? Servir a Di-s con alegría y amor. Aunque tengo que tener ambas alas y deben ser saludables porque tienen que volar juntas, sin embargo, el Zohar, el libro clásico de Cabalá, afirma “no hay un servicio como el servicio por amor”, amor es la esencia de servir al Creador.

Maimónides explica lo especial que había en el primer judío, Abraham, el primero de los tres patriarcas del pueblo de Israel, llamado el padre de todas las naciones, no solo del pueblo judío, av amón goim, el padre de una multitud, de miríadas de naciones, Abraham. ¿Y por qué fue escogido como el primer judío? Porque amaba a Di-s, absoluta y totalmente, “Abraham es Mi amante”. Así dijo Di-s en el libro de Profetas.

Maimónides explica que amar es hacer lo correcto. Él explica que amar es hacer lo que es correcto y verdadero simplemente porque es verdad, sin esperar ningún tipo de recompensa, la recompensa vendrá si merecemos ser recompensados. Porque nosotros creemos que hay castigo y recompensa, pero la motivación detrás de cada una de nuestras acciones es puramente porque es la verdad, es lo correcto. Y la persona que hace algo porque es lo correcto, lo que hay que hacer, sin importar sus resultados, no considera ni está motivado por los resultados que obtendrá para sí mismo, quizás obtendrá algo de ello, e incluso puede llegar a padecer por ello, pero no le importa porque eso es correcto, es la verdad. Así Maimónides define qué significa servir a Di-s por amor. No es algo evidente ni obvio ni evidente, porque yo pensaría simplemente que amor es amor, amor es atracción, quizás es satisfacción, que dos amantes se aman uno al otro porque obtienen satisfacción de eso. Pero el Ramban dice que el amor es procurar la verdad pura y simplemente porque es la verdad, sin esperar ninguna recompensa ni satisfacción, simplemente por dedicación o devoción a lo que es verdad, a lo que es justo y verdadero. Y él dice que esto hizo de Abraham el primer judío.

Una de las explicaciones de los sabios de la relación entre los versículos de los Salmos “Sirve a Di-s con temor” y “Sirve a Di-s con alegría”, o sea con amor, es que servir a Di-s con temor está dirigido a todos los pueblos de la tierra, mientras que servirlo con alegría y amor se refiere explícitamente a habilidad del alma judía, del pueblo judío. 

Pero ahora llegamos al objetivo de nuestra charla de hoy, a lo que llamamos la Cuarta Revolución, que es llevar y enseñar la Torá a todas las naciones de la Tierra, Esta es la manera de conducir a la llegada de la redención, del Mashíaj. Y una de las enseñanzas más fundamentales, que tiene que llegar a ser universal para todos los pueblos, no solo a los judíos, es servir a Di-s con amor y alegría. Como dijimos el salmo 2 es servir a Dios con temor, y este es servir a Di-s con amor y alegría, el salmo 100 de los 150 Salmos que hay en el libro de Salmos.

Esta es una de las formas de explicar y entender, cuando decimos que ha llegado el momento de hacer brillar la Luz y enseñar la Torá a todos los pueblos en la Tierra, es enseñar amor. A pesar de que algunas personas piensan erróneamente que la Torá está más dirigida y enfatiza el temor que el amor, lo cual es una total equivocación, y muy opuesto a la verdad. Ya lo hemos dicho antes, el primer judío es judío por su amor y no por su temor. 

A fin de equilibrar el amor y el temor, porque ambos han de estar presentes y balanceados para poder volar, el segundo patriarca, Isaac su hijo es el equilibrio de su padre, que era fundamentalmente amor, e Isaac lo equilibra con su cualidad del temor, pararse con temor.

El amor y el temor son mis dos lados de mi espacio Divino, los dos lados de mi templo espiritual que construyo a mi alrededor: el amor es mi lado derecho y el temor es mi lado izquierdo, como dos manos, dos alas.

Cuatro Niveles de Temor Sagrado

Hablemos un poco más sobre el temor. ¿Qué significa temer? La persona puede pensar que temor significa miedo al castigo, nadie quiere ser castigado por lo tanto intenta no hacer nada equivocado. Como un niño, no hace nada malo porque teme que sus padres lo castiguen, o le pegue, por eso no lo hace. En Cabalá y Jasidut se reconoce que este tipo de temor existe, pero ese nivel de temor está tan alejado de lo que Torá quiere significar cuando nos dice temer a Di-s, que no proviene del lado de la santidad. El temer a Di-s porque uno teme ser castigado, ya sea en este mundo o en el mundo venidero no es un temor sagrado.

Hay cuatro niveles de temor sagrado, que como toda estructura de cuatro componentes corresponden a las cuatro letras del Nombre de Di.s, el Tetragramaton. Los vamos a explicar de abajo hacia arriba:

1. El nivel más bajo de temor sagrado es el temor equivalente al que sentimos ante la presencia de un rey, llamado iraat hamaljut en hebreo, el temor al reinado porque el rey tiene en su poder recompensar o castigar. Es una forma de pensar completamente diferente. Es decir, si la persona se imagina en su mente el purgatorio o el infierno, o algo horrible que le puede ocurrir en este mundo: enfermedad, pobreza. Tiene miedo a la pobreza a la enfermedad, lo que tiene en su mente es esa imagen negativa, no tiene para nada presente a Di-s en su mente. Si tienes una imagen negativa de algo malo que pueda suceder, Di-s no la permita, no es para nada sagrado. Por eso se explica que el miedo al castigo no es sagrado, no es en absoluto dice la Torá.

El primer nivel de temor que sí es sagrado, es simplemente el que experimenta la persona cuando aparece el rey. Como si el rey entra caminando a esta sala, nos sobresaltamos y tememos no porque el rey nos va a pegar, sino porque sabemos profundamente que el rey tiene el poder de recompensar o castigar. Pero la imagen que tengo en mi mente no es la del castigo o algo malo. Es sencillamente una experiencia del temor reverencial ante el rey, irat melej. Este es el nivel de temor que sí es sagrado. No es el temor al castigo, que no es sagrado. 

2. Por encima de este hay un nivel más elevado y mucho más importante de temor. Es llamado el temor a que se rompa el lazo de mi unión con Di-s. ¿Cuál es el significado del pecado? El pecado hace que el hombre deje de ser consciente de Di-s. Este temor, está totalmente subordinado al amor. Si yo amo a mi Creador, a Di-s, tal como el marido ama a su esposa, lo peor que puede suceder es que me separe de mi esposa. Tengo miedo de hacer algo que corte nuestra relación.

Este es llamado iraat jet, el temor al pecado. Para nada temor al castigo, no es porque el rey tiene el poder del castigo y la recompensa, sino el temor a las consecuencias del pecado. Temor pecar porque sé que cortará el amor entre mí y mi Esposo Divino. Este temor es mucho más elevado. 

3. El siguiente nivel más elevado aún es llamado el temor a la Eminencia de Di-s, iraat haromemut. Proviene de la meditación en la grandeza e infinitud de Di-s, que hace de mi existencia algo tan pequeño, nada en presencia del Infinito, como que desaparezco de la existencia por el temor ante su Majestad. Cuando algo es muy muy grande, su enormidad me hace muy pequeño, nada, ese es el nivel de temor.

4. Cuando llevamos a este tercer de temor otro paso más adelante, que es muy cercano pero es un paso más adelante, llegamos al temor aludido en la primera palabra de la Torá “En el principio”, del verso “En el principio creó Di-s el Cielo y la tierra”, “Bereshit” en hebreo. Es una palabra de seis letras בראשית. “bereishit“, y cuando se permutan, se cambian de orden forman dos palabras, ירא בשת, iaré boshet, que significa “temor de vergüenza” o “temor vergonzoso”. 

La imagen o metáfora para imaginar este tipo de temor, que está un poco más allá de la experiencia de la infinitud o excelencia de Dios es la sensación de que la conciencia de mí mismo crea una mancha, por así decirlo, en esa infinita luz blanca del Creador. La imagen que tomaremos es una hoja perfectamente blanca, y si se pone un punto oscuro toda la hoja queda manchada. Si estoy tan avergonzado de ser consciente de mí mismo, sabiendo que solo existe Dios, en cierto sentido mi existencia es una ilusión, sin que esto quiera decir que yo no estoy aquí, como creen aquellos que piensan que estamos solo soñando, que ninguno de nosotros está realmente aquí, algo que la Torá no acepta en absoluto. Yo estoy aquí, pero si aun de la manera más sutil soy egocéntrico y pienso que soy algo, es como una mancha negra en una hoja perfectamente blanca y eso crea en mí lo que llamamos un estado existencial de vergüenza. Vergüenza por el solo hecho de ser, estar separado, porque ser una mancha en esa hoja blanca es estar separado y en cierta manera cercenado. Entonces Dios es excelso, una luz infinitamente blanca y perfecta, y me siento avergonzado de manchar esa perfección. Eso es llamado temor por la vergüenza existencial. 

Por más elevado que sea ese nivel de temor, tiene que estar equilibrado por un nivel más elevado aun de amor, y ser conducido y atraído como un imán hacia Dios. Porque esa vergüenza existencial lo que hace es actuar como un imán que me magnetiza hacia el amor a Dios y me incorpora en la Esencia de la Divinidad.

Resumen de los niveles de temor superior (todos por encima del temor al castigo)

1. Temor por vergonzoso

2. Temor por lo excelso

3. Temor al pecado

4. Temor al Rey

La Importancia de cuidar el Pensamiento

Ahora llegamos al sexto mandamiento continúo llamado mi lado posterior, como una puerta trasera. Cuidar nuestros pensamientos es no permitir ningún pensamiento extraño. Lo llamaremos nuestro sistema inmune espiritual. Cuidar nuestros pensamientos es un saludable sistema inmunológico espiritual, que no permite que una bacteria dañina pueda entrar en mi conciencia.

Las personas no se dan cuenta qué potente y qué importante es el pensamiento. Reconocemos nuestras acciones, y el hombre puede hacer cosas muy malas, Dios lo prohíba, con resultados negativos, la persona dice cosas malas, dice lashón hará, la mala lengua que puede tener los efectos e influencias más negativos en otras personas, separando las almas. Entonces es claro que los malos actos son malos y las malas palabras son malas, hacen mal, pero solo no están conscientes de lo malo que son los malos pensamientos. 

En cierto sentido, como aprendemos en el texto clásico de Jasidut llamado el libro de Tania, del tercer maestro de Jasidut, después del Baal Shem Tov y el Maguid de Mezritch, el Rebe Shniur Zalmen de Liadi autor del Tania, el primer Rebe de Jabad, y en su texto clásico explica qué potente es el pensamiento, más que las palabras e incluso que los actos, porque el pensamiento afecta la realidad, la forma de pensar afecta la realidad. 

Espíritu Sagrado y Plegaria Continua por Cuidar los pensamientos 

¿Por qué hay grandes tzadikim, grandes almas justas en el mundo que poseen el llamado Ruaj Hakodesh, el Espíritu Sagrado?  ¿Cómo merecen algo así? Porque el Espíritu Sagrado es el don de la profecía, es profético, conversan con Di-s, reciben mensajes verdaderos de Di-s. Hay muchas personas que creen recibir mensajes divinos, pero no es verdad. Solo las personas que son realmente justas los reciben realmente, ¿por qué merecen algo así? Obviamente deben haber hecho grandes cosas en sus vidas, seguramente habrán guardado sus lenguas de hablar decir cosas malas, pero está dicho que la verdadera virtud por la que lo merecieron, y hay personas como esas ahora en nuestros días y nuestra época que merecieron el Ruaj Hakodesh, el Espíritu Sagrado, grandes tzadikim como el Rebe es porque cuidan sus pensamientos. Solo piensan pensamientos puros, solo piensan bien de las otras personas, no piensan mal de nadie.

Como dijimos, en nuestro Templo Divino que construimos alrededor nuestro, nuestra presencia se esfuerza por estar en un estado permanente de plegaria, y eso depende principalmente de pensar siempre bien. Si pienso bien de alguien, por ejemplo, si está enfermo, y pienso bien estoy realmente orando por él, le estoy pidiendo a Hashem que esté mejor, si necesita estar sano que reciba salud, si necesita sustento que reciba sustento. Entonces este sexto mandamiento permanente que es pensar bien, me lleva realmente a un estado continuo de plegaria a Dios, para que cada uno tenga el máximo bienestar en su vida.  

Resumiendo los Siete Preceptos en el Espacio Divino

Una vez más: tenemos nuestros seis lados del templo, vamos a repasarlos: encima mío es aceptar que Di-s existe y que Él tiene y ejerce su Providencia Divina sobre mi vida; debajo mío es no caer en el error de pensar o creer que existe alguna otra fuerza en el universo que tenga cualquier forma de control sobre mí; la tercera es que ese Di-s que está por encima mío y en el cual yo creo es uno y únicamente uno, absolutamente uno, indivisible; a mi derecha está mi ala derecha que es mi amor por Di-s; y a mi izquierda está mi ala izquierda que es mi tenor de Di-s; y detrás mío es  la fuerza de mi conciencia, lo que llamamos la esencia de mi conciencia positiva para purificar los pensamientos en nuestra mente, porque nuestra mente puede estar sucia, contaminada porque tener malos pensamientos contamina nuestra mente, y así nuestra mente puede estar limpia y pura. 

Eso define al tzadik, las almas justas, que merecen el Espíritu Sagrado, la pureza de sus mentes, pensar solo buenos pensamientos, algo sumamente difícil. Y ya explicamos que la relación entre esto y la plegaria se puede expresar en la forma negativa, está dicho que los malos pensamientos aparecen frecuentemente en medio de la plegaria, en ese momento es cuando “trabajan” más fuerte los malos pensamientos para entrar en nuestra conciencia y distraerlo de la verdadera intención en la plegaria. Así que, una vez más vemos la relación entre cuidar nuestros pensamientos, entre la pureza de nuestros pensamientos y la oración. 

Los Seis Preceptos son para todo el Mundo

Es importante explicar a todo el mundo que esto es universal, estos seis mandamientos permanentes de la Torá no están incluidos como uno de los siete preceptos de los Bnei Noaj. Sabemos que, según la Torá, se dieron siete mandamientos a todos los seres humanos, que son: no matar, no cometer adulterio, no robar, no adorar ídolos, no blasfemar el Nombre de Di-s, no comer partes de animales vivos, establecer un sistema de cortes de justicia para regir y haya justicia en la sociedad. Estos son los siete mandamientos universales. 

En ellos no se menciona el amor a Di-s, los únicos mandamientos entre estos siete que están relacionados con Di-s son no adorar ídolos y blasfemar a Dios, no maldecir ¿Por qué no hay un mandamiento de amar a Di-s? Todos deben amar a Di-s o temer a Di-s como se nos dice. Incluso los sabios nos enseñan que hasta los no judíos pueden decir Shemá Israel, “Oye Israel…”. La verdad es que los preceptos de amar y temer a Di-s se aplican a todos, son universales.

El Midrash dice que no solo los judíos pueden poseer el Espíritu Sagrado y la profecía, sino cualquier ser humano, sea o no judío, si vuelve su corazón y dedica su vida a Di-s, inmediatamente el Espíritu Sagrado residirá en él. ¿Cómo se llega a merecer algo así? Como dijimos antes, puede hacer buenas acciones y no dice cosas malas, pero es purificando sus pensamientos, ama a su Creador teme a su Creador, así que es obvio que estos preceptos son universales.

Esta es una de las cosas más importantes que estamos enseñando, tratamos de enseñar al mundo que la construcción de este templo espiritual alrededor nuestro y entrar en un estado de plegaria continua, de estar siempre implorando a Di-s que ayude a cada individuo, que tengamos en mente que envíe al Mesías para traer la redención al mundo, esa es la más bella de las enseñanzas, la meditación universal, y esta es la meditación que puede cambiar nuestras vidas para mejor.

Esta era la segunda parte de nuestra charla de hoy. Ahora escucharemos un poco más de música.

Esta es una melodía del primer Rebe, el autor del Tania:

Keli Ata vehodeka, Elokai aromemeKa.

Eres mi Di-s y te alabaré, Mi Di-s te exaltaré.

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