NOAJ Y LA FÉ MENOR

Vivir con las circunstancias

Al comienzo de la porción de la Torá de Noaj, aprendemos que “Noaj caminó con Dios”. Noaj no fue la primera persona a la que la Torá describe de esta manera. También nos encontramos con el bisabuelo de Noaj, Janoj, sobre quien la Torá escribe: “Y Janoj caminó con Dios y desapareció”.

¿Qué significa “caminar con Dios”? El primer comentarista de la Torá, Unkelus, que generalmente se distancia de cualquier descripción física en su comentario, traduce caminar con Dios de la siguiente manera: “Con temor de Dios caminó Noaj”. En realidad, una persona no puede caminar con Dios porque éste es un acto físico. Por lo tanto, Unkelus explica que Noaj condujo su vida (caminó) con el atributo de temor a Dios. (Unkelus también traduce de la misma manera con respecto a Janoj).

¿Cómo es la vida de una persona que se conduce con temor de Dios? Si adoptamos la expresión de Rabi Usher Freund, quien fue uno de los grandes siervos jasídicos de Dios en nuestra generación, una persona que conduce su vida con temor de Dios vive con las circunstancias que Dios le envía. En todo lo que ve y oye busca la guía Divina. ¿Qué quiere Dios de mí? La suposición básica, por supuesto, es que todo lo que me sucede es obra de Dios.

Temor a Dios y autoanulación en el alma

Jasidut explica que el temor es un movimiento del alma de anulación y autoanulación en el alma. Con la ayuda de este temor, una persona puede escapar del sentimiento de que es una realidad separada de Dios. Por lo tanto, el objetivo del temor es la consecución del ayin (la nada). ¿hasta qué punto soy inexistente?

En términos más actuales, podemos explicar que el temor significa que una persona es sensible. Una persona que no tiene un verdadero temor del Cielo ciertamente puede equivocarse en su comprensión de las maquinaciones y circunstancias Divinas. ¿Cómo? Imaginemos a una persona que está escuchando la radio y está convencida de que el locutor le habla personalmente. Este, por supuesto, es un ejemplo extremo, pero ejemplifica cómo este tipo de pensamientos imaginarios tienen sus raíces en un ego inflado. Del mismo modo, una persona que sufre de paranoia en realidad sufre de un sentimiento de importancia personal y de “algo”. Para analizar correctamente el mensaje oculto en las circunstancias que encontramos a diario – lo que Dios quiere de mí – tengo que estar lo suficientemente anulado como para sentir que yo soy la ‘nada’ y que Dios es el ‘Algo’ – la realidad. Y que es Dios Quien dirige las circunstancias de mi vida, no que las circunstancias giran en torno a mí para servirme.

“Noaj era de los creyentes menores”

Por lo tanto, “caminar con Dios” significa vivir con el temor a Dios, ser sensible y atento al mensaje Divino que resuena en todas nuestras circunstancias – desde nuestro entorno. A todos los efectos prácticos, un “creyente” es prácticamente sinónimo de una persona que es “temerosa de Dios”. Al igual que el temor de Dios está conectado con el ayin, también lo está la fe. Por lo tanto, al final del versículo que describe el camino de Janoj, la Torá dice: “Y él fue nada”. (Una hermosa alusión matemática a este versículo es la siguiente: “ויתהלך חנוך את הא־להים ואיננו”: (“Y Janoj caminó con Dios y desapareció”) es exactamente diez veces el valor numérico de איננו (nada). Janoj se aferró tan fuertemente a su camino que finalmente se convirtió en nada, se unió a la nada Divina y partió hacia ella. ¡Una vez más se convirtió en nada!

Vemos que el caminar de Noaj con Dios se refiere a su fe. Con respecto al versículo “Y Noaj y sus hijos y su esposa y las esposas de sus hijos vinieron con él al arca frente a las aguas del diluvio”[1] Rashi cita a los sabios y comenta: “Noaj también era de los creyentes menores. Creyó y no creyó que vendría el diluvio y no entró en el arca hasta que el agua le obligó a hacerlo”. La dependencia de Noaj de las circunstancias que Dios puso ante él le hizo creer que, por un lado, habría un diluvio. Pero, por otro lado, mientras Dios no le instó a entrar en el arca (con el agua – las circunstancias) tuvo miedo de tomar la decisión de hacerlo por sí solo.

Esta característica es denominada “fe menor”. Este admirable nivel de fe no empuja a la persona a iniciar nada en su servicio a Dios. Noaj, que representa el nivel más alto de un no judío justo y servidor de Dios, sólo puede caminar paso a paso tras Dios. Su caminar con Dios significa que Dios avanza (por medio de las circunstancias que Él crea en el mundo) y la persona con menor fe sólo puede ser sensible a la orientación y caminar en Su sendero. El papel principal de los Justos de las Naciones es preservar lo que ya existe (ésta es la fuente de la sensibilidad hacia el medio ambiente y la naturaleza), pero no pueden ser innovadores espirituales o de fe. Esto es lo opuesto a Abraham, el primer judío, de quien la Torá dice: “Y creyó en Dios y Él lo consideró por justicia”.[2] ¿Por qué la fe de Abraham se considera justa? Porque Abraham ascendió por encima del nivel de Noaj y Janoj al nivel de fe mayor. Al hacerlo, mereció no sólo el atributo de la fe, sino también el atributo de confianza.


[1] Génesis 7:7

[2] Génesis 15:6

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