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¿Qué es la Sefirat Haomer, La Cuenta del Omer?

Contamos y Nos Transformamos con la Cuenta del Omer
Aplicar cada día estas enseñanzas y ejercicios en todas las tareas de tu vida. En 49 días habrás rectificado tus cualidades de acuerdo a la medida de tu esfuerzo.

CONTRAER MI EGO

Semana 5 día 2 – 15 de Iyar
“Hoy es treinta días, que son cuatro semanas y dos días del Omer”
Poder en el esplendor – Guevurá shebeHod

Para poder aceptar en forma plena al prójimo y el lugar que le pertenece, muchas veces y con gran esfuerzo tengo que reducir mi espacio para poder darle su espacio completo, donde pueda actuar, donde pueda ser él mismo, con la ayuda de Dios, dentro del marco de la Torá que Dios nos dio a todos.

Pero tenemos que aceptar que cada uno tiene su lugar, su tema especial en la Torá. Tengo que aprender de él, porque está escrito “cada uno se rectifica con su compañero”, y él tiene una cualidad buena que no hay en mí. Tengo que reconocerlo, y esto sólo se logra con fuerza para contraerme a mí mismo, para poder darle todo el lugar que le pertenece.

MEDITACIÓN:

Con la cuenta del omer queremos corregir el pecado de los alumnos de rabi Akiva y respetarnos unos a los otros, darle su lugar al compañero. Pero muchas veces nos damos cuenta que algo nos molesta para darle al otro el espacio que necesita, y ese algo es justamente nosotros mismos. Pero ya no somos bebés y sabemos que hay otras personas además de nosotros, y a pesar de eso en cierto punto nos parece que sólo nosotros sabemos hacer las cosas de la mejor manera. ¿Qué puede haber en el otro mejor que yo? Entonces, llegamos a la conclusión de que no hay lugar para los demás, no tienen ninguna tarea especial. Quizás así pensó cada uno de los discípulos de Rabi Akiva: yo estudié con el mejor rabino, que me estimó tanto, ¿entonces qué tiene mi compañero que yo no tenga?

Aquí viene en nuestra ayuda guevurá shebehod, “el poder [rigor] en el esplendor [reconocimiento]”: para poder reconocer y aceptar de verdad el lugar del otro, tenemos que utilizar el poder de la guevurá que contrae. Reconocer el hecho de que no somos perfectos, y que de seguro en cada uno de los demás tiene algo que es mejor que en nosotros. La enseñanza del Tratado de los Padres dice: “y se humilde ante todas las personas”.

En Jasidut se explica que se puede llegar a eso al comprender que “cada uno se rectifica con su compañero”. Es decir que en cada uno hay un mérito propio, una virtud especial y particular que no tiene el otro, y al ver esa cualidad yo puedo rectificarme. Así por ejemplo en el estudio de la Torá, incluso el sabio más grande tiene que saber que en el judío más simple de todos existe un lugar especial en la Torá que sólo él puede revelar, su propia letra en la Torá.

Todo esto tiene que ser con alegría. Este reconocimiento, hodaá, está acompañado de un sentimiento de agradecimiento, hodaiá y aprecio al compañero. Gracias a Dios que creó en Su mundo tantas personas y en cada uno hay algo especial que sólo él puede dar, a cada uno le dio su lugar, y qué hermoso que sea así.

EJERCICIO PRÁCTICO:

Piensa honestamente: ¿hay personas con las que te encuentras y crees que no hay en ellas nada bueno que tú no tengas? Repite para tus adentros la frase tan importante “cada uno se rectifica con su compañero”.

LA LLAMA SE ELEVA

El Poder en el Agradecimiento se ve en Aharón encendiendo las llamas de la menorá del Templo Sagrado, el Tabernáculo del Desierto. “Cuando eleves-enciendas las velas” בְּהַעֲלֹתְךָ אֶת הַנֵּרֹת, Behaalotjá et haneirot”, “hasta que la llama siga encendida-se eleve por sí misma”, [Números 8:2] La llama es el amor como fuego. Hay un amor que es como el agua, el amor de Abraham Avinu: “El recuerdo del padre continúa tras de ti como el agua”, decimos en la plegaria por las lluvias en el mes de Tishrei. Pero el amor de Aharón que enciende todas las almas del Pueblo de Israel, las enciende con amor fogoso. Infunde un amor tan profundo y esencial en cada uno hasta que sea una llama que se eleva por sí misma. Es la guevurá, el atributo de fuego, y representa el elemento de fuego dentro del atributo de Hod, el reconocimiento de Aharón el Sumo Sacerdote.

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