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Antes de que el Maguid de Mezrich se acercara al Baal Shem Tov, acostumbraba ir todos los años a Cracovia, al gaón autor del Pnei Ieshoshúa. Dado que el Maguid era físicamente débil, le aconsejó al Maguid que fuera a ver al Baal Shem Tov para pedirle curación, porque ya era sabido que el Baal Shem Tov curaba a los enfermos. El Maguid respondió que no podía ir a Baal Shem Tov porque tenía 36 cuestionamientos hacia él.

Cierto día el Baal Shem Tov viajó a Cracovia, y fue a visitar la ieshivá del Pnei Iehoshúa. Estaba parado en la puerta de la ieshivá y le pidió a uno de sus ayudantes que le pidiera a Pnei Iehoshúa que saliera hacia él. El Baal Hapnei Iehoshúa  que estaba en medio de sus estudios. preguntó:

  • ¿Quién es el hombre que quiere verme? Si es necesario, que venga a mí. y agregó: no puedo salir porque estoy ocupado estudiando Torá en público.

El Baal Shem Tov siguió su camino sin encontrarse con el Baal HaPnei Iehoshúa. Y así sucedió otra vez más. Era la víspera de Shabat. El Baal Shem Tov se demoró en Cracovia y nuevamente le pidió al Baal HaPnei Iehoshúa  que saliera a encontrarse con él. Pero Baal HaPnei Iehoshúa nuevamente no salió. El Baal Shem Tov envió a su ayudante a decirle a Baal Pnei Iehoshúa el siguiente mensaje:

Debes demandar al shojet, (el matarife ritual) de tu ciudad, él alimenta a los judíos de tu ciudad con carne de animales no casher.

Después de que el ayudante entregó el mensaje, el Baal Shem Tov y su ayudante continuaron su camino. El Baal Hapnei Iehoshúa sabía que el carnicero de su ciudad era un erudito y temeroso de Dios y no sospechaba de él en absoluto. Pero las palabras de Baal Shem Tov quedaron grabadas en su mente. Y decidió comprobarlo solo para estar seguro, el shojet, se quebró y admitió que había cometido una abominación para Israel. El Baal Hapnei Iehoshúa estaba muy asombrado por el hombre desconocido y se dio cuenta de que era un hombre de Dios. Estaba interesado en saber quién era el hombre y se dio cuenta de que era el Baal Shem Tov mismo.

En la siguiente visita del Maguid, el Baal Hapnei Iehoshúa le contó al Maguid la historia y le ordenó que fuera a Mezhibuzh y se encontrara con Baal Shem Tov. Algún tiempo después, el Baal HaPnei Iehoshúa se encontró nuevamente con el Maguid. Este mientras tanto se había hecho muy cercano a Baal Shem Tov. Le preguntó qué pensaba ahora del Baal Shem Tov y si se habían resuelto los cuestionamientos. El Maguid respondió:

  • Tuve cuestionamientos porque pensé que el Baal Shem Tov era un hombre como todos. Pero ahora que sé que él no es una fuerza humana ordinaria, todos los cuestionamientos se resolvieron automáticamente.

(De escuchas e Historias 3, página 147).

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