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¿EN HONOR A QUIÉN?

Rabi Moshe Jaim Efraim de Sudilkov nació en Mezhibuzh (Medzhybizh, Ucrania) en 5502 (o 5508) (1742 o 1748) hijo de Rabi Iejiel-Mijel Ashkenazi y Adel, la hija del Ba’al Shem Tov. En una carta a su cuñado, Rabi Gershon de Kitov, alrededor del año 1753, su abuelo, el Ba’al Shem Tov, le describió como “un gran genio en el sentido más estricto”. Después del fallecimiento de su abuelo, Rabí Moshe Jaim Efraim estudió con los estudiantes del Ba’al Shem Tov: el Maguid de Mezritch, Rabi Zev Wolf Kitzes, y principalmente con el autor de Toldot Iaacov Iosef. Sin embargo, él mismo también recibió directamente de las enseñanzas de su abuelo e incluyó las enseñanzas que escuchó de él en su libro Deguel Majané Efraim. Sirvió como rabino y predicador en Sudilkov, liderando una comunidad relativamente pequeña. Al igual que su maestro, el autor del Toldot, su destreza se centró principalmente en la escritura y la predicación. Alrededor del año 1788, Rabí Moshe Jaim Efraim regresó a su lugar de nacimiento, Mezhibuzh, y dado que su hermano Rabí Baruj sirvió allí como Rebe, oró en la sinagoga de su abuelo, el Baal Shem Tov, y también brindó consejos a sus propios seguidores allí. El vínculo de amistad entre los hermanos era muy estrecho, a pesar de que ambos sirvieron como rabinos en la misma ciudad. El 17 de Iyar, víspera de Lag BaOmer del año 1800, Rabí Efraín falleció y fue enterrado en Mezhibuzh, al lado de su abuelo, el santo Baal Shem Tov.

Cuando el santo Rabi Moshe Jaim Efraim era un honrado predicador en el pueblo de Sudilkov, tuvo un enemigo que angustió y amargó mucho su vida, hasta que cayó enfermo. Su hermano, Rabi Baruj de Mezhibuzh, vino a visitarlo y el tzadik le abrió su corazón a su hermano.

Rabi Baruj, que por naturaleza era muy crítico, le aconsejó a su hermano que “¡rezara para que sea castigado desde el cielo!”. Rabí Moshe Jaim Efraim respondió: “¿Cómo se te ocurre buscar venganza contra un judío y guardarle rencor? ¿No dice la Torá: ‘No te vengarás ni guardarás rencor?’” Rabi Baruj respondió: “¿No eres tú un erudito de la Torá? Los sabios dicen que ‘un erudito de la Torá que no se venga y guarda rencor como una serpiente no es un erudito de la Torá’.[1] Incluso si renuncias a tu propio honor y lo perdonas, ¿cómo puedes renunciar al honor de la Torá?” Pero Rabí Moshe Jaim Efraim dijo inocentemente: “De hecho, yo también lo pensé. Pero cada vez que decidí pedir su castigo al cielo, sentí que no lo hacía por el honor de la Torá sino para proteger mi propio honor, e inmediatamente dejé de orar por esto”.

El encuentro entre los santos hermanos, Rabí Moshe Jaim y Rabí Baruj, enfatiza bien la diferencia entre ellos:

El autor del Deguel, Rebe Moshe Jaim, estaba asociado con el lado derecho de su abuelo, el Baal Shem Tov, el lado de la bondad, mientras que su hermano, Rebe Baruj, estaba asociado con el lado izquierdo del Baal Shem Tov, el atributo de poder o rigor. Incluso la guematría de sus nombres insinúa esto: Moshe Jaim Efraim (מֹשֶׁה חַיִּים אֶפְרַיִם) es igual a 3 veces el valor de “Abraham” (אַבְרָהָם), lo que significa que Abraham, el hombre de bondad, es el promedio de sus tres nombres. Por otro lado, “Baruj” (בָּרוּךְ) es igual a “como Itzjak” (כְּיִצְחָק), el hijo de Abraham que es la figura arquetípica de poder en la Torá.

En consecuencia, Rabí Moshe Jaim Efraim se destacó por su humildad y modestia (rasgos que también pertenecen a Abraham, quien dijo “Yo no soy más que polvo y ceniza”[2]) y Rabí Baruj fue conocido por su severidad y sus encarnizadas luchas contra todo lo que se le opusiera a la santidad y el Jasidut. En consonancia, los dos hermanos también se comportaron en condiciones económicas completamente diferentes: Rabi Baruj tenía la mentalidad de que “aquel que desee enriquecerse debe inclinarse hacia el norte” y su hermano, Rabi Moshe Jaim Efraim tenía la mentalidad de que “El que quiera volverse sabio debe inclinarse hacia el sur”. El norte está asociado con la izquierda y la sefirá de poder, mientras que el sur está asociado con el eje derecho de las sefirot, incluyendo la sefirá de bondad.

Se cuenta que una vez, Rabi Baruj visitó a su hermano, el autor del Deguel, en un sagrado Shabat, y se sorprendió al ver el alcance de su pobreza: el mantel extendido sobre la mesa era como un saco y los candelabros estaban hechos de arcilla. Le preguntó: “¡¿Hasta tal punto?! ¡¿Ni siquiera tienes candelabros de plata?!” Su hermano respondió: “¡¿Y tú tienes candelabros de plata?!” Rabi Baruj dijo: “Sí”. Rabí Moshe Jaim Efraim le preguntó a su hermano: “¿Y cómo tuviste dinero para comprar candelabros tan caros?” Rabi Baruj dijo: “Viajo entre aldeas y ciudades para librar al pueblo judío de calamidades y enfermedades, y ellos me benefician con su dinero”. Rebe Moshe Jaim Efraim le dijo: “Tú viajas por las ciudades y tus candelabros están en casa, y yo prefiero quedarme en casa y dejar que mis candelabros estén en las ciudades”.

Concluyamos con otra alusión numérica, que revela la estatura del tzadik. La guematría de “Moshe Jaim Efraim” (מֹשֶׁה חַיִּים אֶפְרַיִם) es también la misma que la frase “a nuestra imagen y semejanza”[3],betzalmenu kidmutenu (בְּצַלְמֵנוּ כִּדְמוּתֵנוּ). De esto podemos aprender que el humilde tzadik es la encarnación de la voluntad suprema que informa la creación del primer hombre. Esta conexión nos recuerda una afirmación similar hecha con respecto a Rabí Shimon bar Iojai, cuyo día de fallecimiento es el día siguiente al de Rebe Moshe Jaim Efraim: “’Hagamos al hombre’[4], fue dicho en tu nombre”.[5]]


[1] Iomá 23a

[2] Génesis 18:27

[3] Ibid.1:26

[4] Ibid.

[5] Del poema Bar Iojai.

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