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Nos cuenta la Torá, que al inaugurarse el santuario del desierto, Moshé tenía que iniciar a los sacerdotes y
levitas en su tarea. Los hijos de Aharón, Nadav y Avihu se apresuraron a entrar el Kodesh Hakodashim, el
lugar más sagrado del mundo, y por eso sus almas salieron de este mundo y murieron.
Las personas que los retiraron de allí se impurificaron y no pudieron cumplir con el precepto de Pesaj. Por
eso le reclamaron a Moshé, y Dios le dijo que tenían razón. El Creador ordenó que todos los 14 de Iiar se
establezca un segundo pesaj. Por supuesto en el Templo no había jametz, pero se pudo hacer la ofrenda de Pesaj un mes después del Pesaj normal. Porque siempre hay una segunda oportunidad, cuando queremos cumplir con la Voluntad de Dios, cuando hacemos teshuvá de verdad. Entonces este 14 de Iyar hay que comer matzá un poco y mientras se come revisamos qué hemos profanado, qué nos gustaría mejorar, y tomar una buena decisión para aumentar en mitzvot. Nada se opone frente a la teshuvá. Teshuvá es una espada de doble filo que rectifica el pasado y dulcifica el futuro.

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1) arrepentirse y decidir no volver a caer en el mismo error.
2) retornar a Dios y tomar buenas decisiones para el
futuro.

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