Keter “Corona”

Las Emanaciones DivinasLas Diez Sefirot

Keter, la primera de las diez sefirot, corresponde al reino de la superconsciencia de la experiencia, y esto se corresponde con la imagen de una “corona”, lo que sugiere un aura rodeando la propia conciencia.

En la configuración de las sefirot, keter aparece en el ápice del eje central.

El Zohar establece: “la corona suprema (keter elión) es la corona del reino (keter maljut)”. La primera, la más elevada de las emanaciones Divinas (keter), es entonces conectada con la última (maljut).

La palabra keter = 620. Este número, es el total de los mandamientos que Di-s ordenó al pueblo de Israel, las 613 mitzvot de la Torá escrita, junto con las 7 mitzvot de la Torá oral. El texto de la Torá donde se relatan los Diez Mandamientos, está compuesto por 620 letras, por lo que cada una de las 620 mitzvot están incluidas en los Diez Mandamientos. En Cabala, el secreto de los 620 mandamientos es que de keter (=620) son proyectados “620 pilares de luz” que sirven para conectar el “techo” de keter con el “piso” maljut. Estos pilares de luz acompañan las almas de Israel que cumplen devotamente la voluntad (keter) del Rey de Reyes, el Santo Bendito Sea (malchut).

La sefirá de keter se desarrolla dentro de dos partzufim (“perfiles”). Su partzuf externo, llamado Arij Anpín (“el Rostro extendido”), corresponde al poder supraconciente de ratzón (“deseo o voluntad”) en el alma. El partzuf interno, conocido como Atik Iomín (“el Anciano de Días”), corresponde al poder correspondiente de taanug (“placer”) en el alma.

Las siete sefirot inferiores de Atik Iomín se “incluyen” dentro del partzuf de Arij Anpín, (presentando de este modo al placer como una fuerza motivadora primaria conduciendo la voluntad). Las tres sefirot superiores de Atik Yomin, la cuales no se “incluyen” en Arij Anpín, representan el inalterado placer supraconciente de emuná (“fe”), derivado de la experiencia del arraigo esencial de uno, dentro de la Divinidad.

Por otra parte, la cabalá habla de los tres Reshin (“cabezas”) de keter, referido en el Zohar (Deuteronomio 288a ) y el Arizal como: Reisha d’Arij (“la cabeza extendida”), correspondiente a la fuerza de ratzón, Reisha d’Ain (“la cabeza de la nulidad”), correspondiente a la fuerza de taanug; y Reisha d’lo Itiadá (“la cabeza incognosible”), correspondiente a la fuerza de emuná.

Estas tres “cabezas” corresponden a los tres significados de la palabra keter en hebreo. Sumado al significado de “corona”, la raíz hebrea de la palabra keter significa también “esperar” y “rodear”.

El significado “esperar” corresponde a “la cabeza incognosible” de keter, por la que esperamos con fé completa, ese nivel de Divinidad esencial de Di-s completamente oculto y encubierto a nuestra conciencia de este mundo, que va a ser revelado en la conciencia del mundo por venir.

El significado “corona”, corresponde en particular a “la cabeza de nulidad”, la fuente de placer Divino en el alma. La “corona” simboliza el poder espirtual de recibir e integrar en la propia conciencia el placer de la revelación Divina, como nuestros sabios expresan con respecto al mundo por venir : “los justos se sientan con sus coronas en sus cabezas y reciben placer de la radiación de la Presencia Divina” (Tratado Kalá Rabatí 2:3 ).

El significado “rodear” corresponde a la “cabeza extendida” el nivel de deseo ó voluntad suprema. El poder de voluntad “rodea” o envuelve todos los poderes concientes del alma (correspondientes a las emanaciones Divinas de jojmá a maljut). Los fuerza a manifestarse de acuerdo con sus directivas.

Tres
Reishin
Fuerza“Significados”
de keter
Cómo se refleja en Di-s
Reisha
d’lo Itiada
Emuná“aguardar”Di-s es todo.
Todo es Di-s
Reisha d’AinTaanug“corona”Omnipresencia
Reisha d’ArijRatzón“rodear”Omnipotencia

El poder de voluntad, o sea “la cabeza extendida” de keter, refleja la omnipotencia de Di-s. Por su parte el estado Divino de placer, “la cabeza de nulidad” de keter, refleja la omnipresencia de Di-s, (“la radiación de la Presencia Divina”). Fe perfecta, “la cabeza incognosible” de keter, refleja la verdad absoluta de que “Di-s es todo, y todo es Di-s”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *