EL MATRIMONIO SECRETO DEL BAAL SHEM TOV

Rabi Avraham Gershon de Kitov nació en Galicia, Europa Oriental, siendo su padre Rabi Efraim. Rabi Gershon era conocido como un genio de la Torá y un gran cabalista y fue uno de los miembros del famoso kloiz en Brody. Después de darse cuenta de la grandeza del Baal Shem Tov (que estaba casado con su hermana), se unió a él y se convirtió en su discípulo. Rabi Gershon hizo aliá a la Tierra de Israel en 5507 (1747), estableciéndose primero en Jebrón y luego en Ierushalaim. Allí, estudió Torá con Rabi Shalom Sharabi (el Rashash). Rabi Gershon Kitov falleció el 25 de Adar Alef de 5521 (1761) y fue enterrado en el Monte de los Olivos.

En la biografía del Baal Shem Tov, Shivjei HaBesht (47) se cuenta la historia del matrimonio del Baal Shem Tov y la hermana de Rabi Gershon de Kitov:

Después, él (el Baal Shem Tov) decidió no ocultarse tanto. Fue a Brod y se convirtió en maestro. Era querido por todos pues era un estudioso de la Torá y muy sabio, a tal punto que las cuestiones y los problemas de toda la comunidad eran resueltos por él. Cuando había un desacuerdo entre las personas consultaban al Baal Shem Tov y él juzgaba entre ellos, y ambas partes estaban contentas con su juicio porque en su gran sabiduría, les explicaba su decisión a un nivel interior y era aceptado por todos.

Rabi Gershon Kitov era el jefe del tribunal de justicia judío en Brod. Su padre, Rabi Efraim, tuvo cierta vez un caso judicial con una persona de la comunidad del Baal Shem Tov, cerca de Brod. Rabi Efraim solicitó celebrar el juicio en Brod. 

“Tenemos aquí un maestro que es un gran estudioso de la Torá y juzga con justicia”, dijo el segundo litigante. “Cada vez que la gente viene ante él por un juicio, ambas partes sienten que se ha hecho justicia, porque él explica bien las razones de su decisión. Vengamos ante él y presentemos nuestros casos y si no está satisfecho -entonces lo acompañaré a Brod.” Rabi Efraim accedió feliz y se presentaron ante el Baal Shem Tov.

Inmediatamente cuando Rabi Efraim se presentó ante el Ba’al Shem Tov, este vio con su ruaj hakodesh (inspiración Divina) que la hija de Rabi Efraim iba a ser su esposa. En ese momento era costumbre que cuando un invitado de honor se presentaba ante un erudito, este mencionaba un tema de la Torá y lo analizaba. El Baal Shem Tov discutió un tema del Rambam con gran complejidad y sabiduría y también explicó otros temas. Rabi Efraim sintió que su alma se estaba uniendo con el alma del Baal Shem Tov. 

Después de esta introducción el tribunal se reunió y cada parte presentó su caso. Hubo muchos reclamos, porque habían tenido muchos desacuerdos a lo largo de los años. En poco tiempo el Baal Shem Tov presentó a los litigantes su decisión. Claramente fue una decisión celestial. Rabi Efraim la encontró maravillosa y amó profundamente al Baal Shem Tov. 

Mientras tanto, Rabi Efraim descubrió que el Baal Shem Tov estaba buscando esposa. Rabi Efraim tenía una hija divorciada. “¿Tal vez este shiduj (emparejamiento) funcione?” pensó. Rabi Efraim se presentó ante el Baal Shem Tov en secreto y le dijo: He oído que su señoría necesita una esposa. ¿Quizás a su señoría le gustaría casarse con mi hija?

“Esa es una buena idea”, respondió el Baal Shem Tov. “Pero en esta comunidad ya he recibido muchas ofertas de matrimonio, así que tendremos que mantener esto en secreto. Porque no puedo ser desagradecido con ellos después de que han hecho tanto por mí y me han dado un gran honor. Si su señoría está de acuerdo con esto, redactaremos el acta de compromiso en privado”. “Además”, continuó el Baal Shem Tov, “solicito que hagas la pareja conmigo – y no con la Torá que he aprendido o con mi sabiduría. Porque bajo ninguna circunstancia deseo que me alabes con toda clase de atributos. Simplemente escribe: “Nuestro maestro Israel, el hijo de nuestro maestro Eliezer”.

Rabi Efraim, que se sentía muy conectado con el Baal Shem tov en ese momento, accedió a todas sus solicitudes y redactaron el acta de compromiso. No escribieron el nombre de un lugar y no le dijeron a nadie sobre el compromiso. 

En el viaje de regreso a su hogar Rabi Efraim se enfermó y falleció. Su hijo Rabi Gershon Kitov fue informado y vino a elogiar a su padre como es costumbre. Rabi Gershon recibió todos los documentos que se encontraban con su padre, incluido el contrato de compromiso de su hija, la hermana de Rabi Gershon, con un hombre llamado Israel. Era muy sorprendente para él, porque su padre era un hombre famoso, y ¿cómo iba a comprometer a su hija con un hombre sencillo y anónimo, sin siquiera escribir dónde vive o el nombre de su familia? Rabi Gershon le contó esto a su hermana, quien dijo. “Si fue bueno a los ojos de nuestro padre, seguramente no debemos pensar que está mal.” 

El Baal Shem Tov esperó hasta que finalizó su contrato de enseñanza y dijo a los habitantes del pueblo: “Regresaré a mi lugar.” La gente del pueblo trató de convencerlo de que se quedara, prometiéndole un salario mayor, pero él se negó, porque esa no era su intención. Salió del pueblo, y cuando llegó a las afueras de Brod cambió su atuendo y se vistió como un simple campesino, con chaqueta corta y cinturón ancho. Cambió su forma de hablar, adoptando un tono áspero y rudo, y entró en la ciudad de Brod yendo directamente a la casa de Rabi Gershon Kitov. Dos tribunales de ley judía estaban en sesión ante él y Rabi Gershon estaba supervisando a ambos.

El Baal Shem Tov se paró en la puerta y Rabi Gershon pensó que era un mendigo. Sacó una moneda para dársela pero el Baal Shem Tov le dijo: “Tengo un asunto privado que discutir contigo”. Entró en una habitación con él y el Baal Shem Tov le mostró el contrato de compromiso y le dijo: “Por favor, trae a mi esposa a mí.” Cuando Rabi Gershon vio al hombre y su atuendo y su manera ruda de hablar, se asustó mucho y no podía entender lo que había hecho su padre. Llamó a su hermana y le contó todo. Ella respondió una vez más: “Como nuestro padre ha hecho esto, seguramente no debemos pensar mal de ello y ciertamente esto es de Di-s. Quizá dé a luz hijos nobles de este matrimonio. Entonces se fijó una fecha para la boda. 

Antes de la ceremonia de matrimonio el Ba’al Shem Tov dijo que le gustaría hablar primero con su esposa, como dicen los sabios: “Está prohibido que un hombre se case con una mujer hasta que la haya visto”. El Baal Shem Tov habló con su esposa en privado y le reveló la verdad. Y le pidió que hiciera voto de que no revelaría nada de lo que él le había dicho, aunque sufriera privaciones y pobreza. Ella aceptó voluntariamente sus condiciones.

Cambio de atuendo y discurso

En esta historia, como en otras situaciones de su vida, el Baal Shem Tov cambia rápida y hábilmente de disfraces y roles. En sus enseñanzas de Torá, transmitidas por su discípulo “Baal Hatoldot”, explica que este es un reflejo del Cielo. Di-s también “cambia Su atuendo y su manera de hablar” en la forma en que conduce al mundo. Él nos habla desde dentro de diferentes situaciones en nuestras vidas y en muchos y variados personajes. 

La capacidad de adoptar diferentes personajes proviene del atributo del reinado. La capacidad de liderar e influir en aquéllos que están en un nivel inferior, requiere un descenso hacia ellos, hablarles en su idioma y aparecer ante ellos en una forma con la que puedan relacionarse. Así, la dimensión interior del atributo de reinado es el atributo de humildad. Incluso el rey más honorable sabe que tiene que dejar su honor a un lado para liderar y poder saltar de su lugar a otro lugar con presteza y facilidad. 

El Rey David, la principal expresión del atributo de reinado en la Nación Judía ejemplifica esta habilidad: “Y seré humilde a mis ojos, y con las criadas de las cuales has hablado, con ella las honraré” (Shmuel II, 6:22). El talento del rey David para asumir diferentes personalidades se manifestó nuevamente en la corte de Avimelej, cuando se disfrazó de lunático.

La habilidad de “disfrazarse” muestra que incluso cuando el disfraz es excelente, no es un atuendo permanente para la persona que adopta la personalidad. Esto encaja con el Baal Shem Tov, que vino a iluminar el mundo con la luz de la esencia de Di-s, más allá de cualquier manifestación específica. Para una persona que se adhiere a la esencia inherente de Di-s, tanto lo pequeño como lo grande son iguales. Desde esta perspectiva, vestirse y actuar como juez y sabio maestro es también un disfraz que no es del todo natural. 

Otra razón para cambiar de atuendo es por la impresión que da. Los límites y definiciones de los diferentes personajes se desdibujan y la distancia entre ellos es menos evidente. El Tania explica que la Nación de Israel es literalmente una esencia y que lo único que distorsiona visualizar esto son los cuerpos que están separados unos de otros. El Rebe de Lubavitch explicó que los cuerpos también incluyen nuestra propia imagen, que surge de nuestro sentimiento de existencia como un ser creado, que no es la perspectiva del alma. 

Por lo tanto, para aumentar el amor entre los judíos el Baal Shem Tov actúa de tal manera que se rompan los prejuicios que dividen su personalidad como juez y su personalidad como simple aldeano. Al hacerlo, el espectador se inspira para reconocer la igualdad de todos los judíos en su esencia, que es la principal y verdadera característica en ambas personas. 

A partir de esta historia, entendemos que el Baal Shem Tov cambió su atuendo y su manera de hablar de la personalidad de un juez a la de un simple campesino, pero para nosotros es sorprendente que incluso antes de revelar su verdadero yo, ya era juez y vestía como un estudioso de la Torá. Parece que cuando el Baal Shem Tov volvió a la personalidad de un campesino no era un mero cambio de vestuario, sino un regreso a su verdadera personalidad original, la personalidad que él quería para sí mismo. Si ser juez significa ser una persona de importancia y estatus, ser campesino significa ser anónimo.

Con gran presteza el Baal Shem Tov se desnudaba de un personaje y se vestía con el siguiente. Cuando era juez se vestía de cierta imagen y cuando ya no la necesitaba se desvestía y ya no estaba limitado por ella. Luego volvía a la persona del judío simple, su personalidad esencial, que era como una persona transparente sobre la que podía vestir todo tipo de “yoes” diferentes.

De acuerdo con esto, la solicitud del Baal Shem Tov a su futuro suegro de formar la pareja conmigo y no con mi conocimiento y sabiduría de la Torá” adquiere un significado adicional. La ley en el Shulján Aruj (Even Haezer 31b) dice: “Era costumbre hacer el matrimonio, kidushin, con un anillo que no tuviera piedra” para que la novia no apartara sus pensamientos del valor del anillo, en sí, hacia el valor de la piedra engarzada en él.

La novia puede estar pensando en la pequeña cantidad de dinero que vale el anillo. Pero el Baal Shem Tov insinúa que la simplicidad dentro de él vale mucho más que su sabiduría y erudición. Si haces un matrimonio con mi Torá y mi sabiduría no me entenderás realmente.

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