ESTUDIO PARASHÁ VAIKRA JODESH NISAN

*PARASHÁ VAIKRA JODESH NISAN*

*UN LIBRO DE BENDICIÓN*

*JUDAÍSMO PARA TODOS*

*📖 CABALÁ Y JASIDUT*

*DOMINGO 26 ADAR 5786 – 15-3-2026*

🕘*21:00 HORAS DE ISRAEL*

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“Cuando un hombre ofrezca” (Adam ki yakriv)

El libro de Vayikrá constituye una bendición en sí mismo, como una sección independiente dentro de los cinco libros de la Torá. Se ocupa en su mayor parte de un tema central: el servicio de los sacrificios y la santidad del sacerdocio. Por esta razón también recibió el nombre de “Torat Kohanim” (La Torá de los sacerdotes).

Su definición como un libro completo dedicado a este tema se deriva tanto del principio que siempre nos guía, “todo sigue a la apertura”[], como de la comprensión de que también los otros asuntos incluidos en él están relacionados y conectados con el tema con el que comienza.

Las leyes de los alimentos prohibidos, la impureza del leproso y su purificación, las prohibiciones de relaciones ilícitas y las mitzvot del año sabático (shemita) también forman parte de la construcción del punto interior de santidad del pueblo de Israel.

Ese punto, cuyo centro es el servicio de los sacerdotes en el Templo, un servicio en el cual participa todo Israel —
“los sacerdotes en su servicio, los levitas en su canto y los israelitas en su posición”[1]—
extiende sus ramas y construye los límites de la santidad en todo el pueblo de Israel, como está dicho:
“Y ustedes serán para Mí un reino de sacerdotes y una nación santa”[2].

En el comentario de Rashi sobre el primer versículo de la Torá aprendemos que, desde una perspectiva interior y esencial, podrían existir “competidores” en la obra de la Creación, competidores por el mérito de ser el comienzo y el principio de las palabras de la Torá:

“La Torá no debería haber comenzado sino con: ‘Este mes será para ustedes…’, que es la primera mitzvá que Israel recibió.”

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“Que sea la voluntad del Creador que, al entrar en este Mes de Nisán, el ‘Mes de la Primavera’, logremos transformar cada cansancio en un nuevo acercamiento (Korban).

Que así como la Alef pequeña de Vaikrá nos enseña humildad, nuestra Emuná sea tan grande que se convierta en una Confianza Activa (Bitajón), dándonos la fuerza para saltar de la alegría oculta de Purim a la libertad revelada de Pésaj.

Que en nuestro hogar, nuestro propio ‘Mishkán’ personal, nunca falte el fuego continuo del entusiasmo ni la sal del pacto eterno. Que cada palabra de Torá que traducimos y estudiamos sea una vasija lista para recibir los milagros que Dios está realizando por nosotros en estos mismos días.”

¡Amén, v’Amén!

Un “Vort:

“La alegría de Purim nos dio la fuerza para entrar en Nisán. Ahora, en Vaikrá, Dios nos ‘llama’ (Vaikrá) personalmente a cada uno. No nos llama para pedirnos algo difícil, sino para decirnos que, a través de nuestras pequeñas acciones diarias en el hogar, estamos construyendo un Santuario donde Su luz puede brillar”.

¡Buena semana y un mes de Nisán lleno de milagros y alegrías!

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NIGUN DE ALEGRÍA

ניגון מס’ 33 – גַּל עֵינַי – השער לפנימיות התורה

Puntos de Santidad del Mashiaj

Esta enseñanza trata sobre una de las costumbres más antiguas y hermosas de la educación judía: por qué los niños comienzan a estudiar la Torá con el libro de Vaikrá (Levítico).

“QUE VENGAN LOS PUROS”

El Midrash dice: “Cuando se comienza a enseñar Torá a los ‘tinokot’ (niños pequeños), se empieza específicamente desde la Parashá de Vaikrá (y no desde Bereshit/Génesis). Puesto que los niños son puros y los sacrificios (Korbanot) son puros, (por lo tanto) que vengan los puros y se ocupen de lo puro”.

El único lugar en el que la Torá denomina a los sacrificios con el nombre de “puros” (tehorím) es respecto a Noé, donde dice que tomó de los animales puros que estaban con él en el arca y los ofreció en el Altar.

¿Por qué el Midrash, al tratar sobre los sacrificios que recibimos en la entrega de la Torá (Sinaí), utiliza el mismo término que la Torá menciona solo respecto a los sacrificios de Noé, que fueron mucho antes de la entrega de la Torá?

Respecto a los preceptos (Mitzvot), existen tres periodos:

  • A. Los días de Noé: Todavía no existía el cumplimiento de la Torá, pero ya había comenzado cierta conexión, como las “Siete Leyes de los Hijos de Noé”, y también la definición de lo “impuro” y lo “puro”.
  • B. Los días de los Patriarcas: Quienes cumplieron “toda la Torá en su totalidad” antes de que fuera entregada.
  • C. Desde el momento de la entrega de la Torá en adelante: Cuando el pueblo de Israel recibió la Torá y los preceptos.

Así también en nuestra vida hay tres periodos paralelos:

  • A. Un ‘tinok’ (bebé/infante): Antes de llegar a la edad de la educación formal (Jinuj). Incluso entonces, dado que es un niño judío, ya tiene una conexión con la Torá.
  • B. Antes del Bar-Mitzvá: Pero después de que el niño ha llegado a la edad de la educación (Jinuj), en la cual estudia Torá y cumple preceptos como preparación para el periodo en el que estará obligado a los mandamientos.
  • C. Después del Bar-Mitzvá y Bat-Mitzvá: Cuando nos convertimos en responsables (obligados) de los preceptos.

Es precisamente en el primer periodo donde se manifiesta el concepto de la “pureza” que hay en los sacrificios. La esencia de los sacrificios es expiar aquellas cosas que un judío omitió, erró o dañó en el cumplimiento de la Torá y los preceptos. De aquí se entiende que los sacrificios expresan el vínculo interno y puro con el Santo, Bendito Sea, el cual permanece intacto incluso si ha ocurrido un daño en el cumplimiento práctico de la Torá y los preceptos.

Esta es la categoría de los “niños” (tinokot), que no han probado el sabor del pecado; ellos expresan el vínculo puro con el Santo, Bendito Sea, que está por encima de cualquier pecado o defecto. Es como el amor de los padres por un niño pequeño.

Por lo tanto, dice el Midrash: “Que vengan los puros y se ocupen de lo puro” — que vengan los niños y comiencen a estudiar el Levítico (Jumash Vaikrá), y revelen la esencia interior de los sacrificios: la expresión del amor profundo del Santo, Bendito Sea, hacia el pueblo de Israel.

(Adaptado de Likutéi Sijot, Vol. 22, pág. 1. De “Nishmatá deOraita”)

Puntos clave para entender la enseñanza:

  1. La Pureza del Niño: La enseñanza explica que un niño no tiene pecado, es “puro” por naturaleza. Por eso, su alma conecta mejor con el libro de Levítico, que trata sobre la santidad y la pureza del Templo.
  2. La Conexión Escalonada: El texto sugiere que la Torá no empezó “de la nada” en el Sinaí, sino que hubo una preparación desde Noé y los Patriarcas. De la misma manera, la educación de un niño comienza incluso antes de que empiece a estudiar formalmente.
  3. Vaikrá vs. Bereshit: Aunque lo lógico sería empezar por la creación del mundo (Génesis), el misticismo judío prefiere que el primer contacto del niño sea con la pureza, para que su base espiritual sea fuerte.

El texto cierra con una idea muy reconfortante:

  • El Sacrificio como Vínculo: Aunque los sacrificios servían para pedir perdón, su esencia no es el error cometido, sino demostrar que el vínculo entre Dios y el judío es indestructible.
  • El Amor Incondicional: Los niños representan ese estado de pureza donde el amor de Dios es como el de un padre por un bebé: no depende de lo que el niño “haga” o “logre”, sino de su esencia misma.
  • Educación con Amor: Al empezar a estudiar por los sacrificios, el niño aprende desde el primer día que Dios lo ama profundamente y que siempre hay un camino para “acercarse” (Korban/Karov).

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LA PARASHÁ VAIKRA es la primera del tercer libro de la Torá (Levítico) y se centra casi exclusivamente en las leyes de los Korbanot (sacrificios o acercamientos) en el Mishkán (Tabernáculo).

1. El Llamado de Humildad

La parashá comienza con la palabra Vaikra (“Y llamó”). En el rollo de la Torá, la última letra de esta palabra (la Alef) se escribe más pequeña. Los sabios explican que esto simboliza la humildad de Moisés: aunque Dios lo llamó directamente, él se sentía pequeño ante la presencia Divina.

2. Los Tipos de Sacrificios (Korbanot)

La palabra Korban viene de la raíz Karev, que significa “acercarse”. El objetivo no era “dar un regalo” a Dios, sino que la persona se acercara espiritualmente a Él. Se describen cinco tipos principales:

  • Olá (Holocausto): Se consumía totalmente en el altar. Representaba la entrega total y expiaba pensamientos inapropiados.
  • Minjá (Ofrenda de Harina): Traída generalmente por personas pobres que no podían costear un animal. Dios la valora tanto como un buey porque el pobre ofrece “su propia alma”.
  • Shelamim (Ofrenda de Paz): Una parte se quemaba, otra era para los Cohanim (sacerdotes) y otra para el dueño. Simbolizaba armonía y gratitud.
  • Jatat (Ofrenda por Pecado): Para errores cometidos por inadvertencia (sin intención).
  • Asham (Ofrenda por Culpa): Para faltas específicas, como el uso indebido de objetos sagrados o el robo seguido de un juramento falso.

3. La Sal y el Fuego

La Torá ordena dos cosas constantes en el Altar:

  1. El Fuego: “Un fuego continuo arderá sobre el altar; no se apagará”. Representa el entusiasmo que debemos mantener en nuestro corazón.
  2. La Sal: “Sobre todas tus ofrendas ofrecerás sal”. La sal nunca se pudre, simbolizando el pacto eterno entre Dios y el pueblo de Israel.

Conexión con tu texto anterior (Purim a Pésaj)

Tal como mencionaba tu texto sobre la fe y el hogar:

En la primera palabra de la Parashá, Vaikrá (וַיִּקְרָא), la letra Alef es diminuta.

  • El punto para compartir: Moisés, el hombre más grande, se hacía pequeño para dejar espacio a la Luz de Dios. Esto conecta con lo que leímos de Rabi Najman: la Anavá (humildad) es la vasija que permite que la Emuná (fe) se revele.
  • Reflexión: Para que nuestra fe crezca en este mes de Nisán, debemos “empequeñecer” nuestro ego, permitiendo que la Providencia Divina guíe nuestros pasos hacia la libertad de Pésaj.

2. “Adam Ki Yakriv Mikem” (El sacrificio eres tú)

El versículo dice: “Cuando un hombre de vosotros presente una ofrenda…”. El Jasidut explica que la palabra Mikem (de vosotros) significa que la ofrenda debe salir de dentro de uno mismo.

  • El punto para compartir: No se trata solo de traer algo externo al altar. El verdadero sacrificio es elevar nuestra propia “parte animal”: nuestro ego, nuestro enojo o nuestra flojera (esa que sentimos al entrar a casa, como decía el texto anterior).
  • Reflexión: En el Melave Malka, al despedir a la Reina Shabat, hacemos precisamente eso: tomamos la inspiración espiritual y la “sacrificamos” (la acercamos) a la semana laboral para que el resto de los días también tengan santidad.

3. El Salto de Purim a Pésaj (Confianza Activa)

Uniendo tu pedido de la imagen con el texto de la Parashá:

  • El punto para compartir: En Purim celebramos milagros ocultos (el nombre de Dios no aparece en la Meguilá). En Pésaj celebramos milagros abiertos (las 10 plagas).
  • Conexión: Vaikrá nos enseña sobre los utensilios del Mishkán. La Emuná es el motor oculto (Purim), y el Bitajón (confianza) es la acción valiente de salir de Egipto (Pésaj).
  • En la mesa: Podemos preguntar: ¿En qué área de mi vida necesito pasar de una “fe pasiva” a una “confianza activa” en este mes de Nisán?

4. La Sal y el Pacto Eterno

La Torá insiste en que nunca falte la sal en las ofrendas.

  • El punto para compartir: La sal preserva y nunca se echa a perder. Representa el pacto indestructible entre Dios e Israel.
  • Reflexión: Aunque a veces nos sintamos “agotados” o “sin aire” al volver a nuestras responsabilidades, la chispa de nuestra conexión con Dios es como la sal: permanece intacta y lista para darle sabor a nuestra vida si decidimos activarla.

Texto:

“En Vaikrá (Levítico 1, 1), la letra ‘Álef’ [de la palabra Vaikrá] es pequeña (zeirá). En cambio, la letra ‘Álef’ de la palabra ‘Adam’ al comienzo de Divrei HaIamim (I Crónicas 1, 1) es grande (rabatí).

Se puede explicar esto a modo de alusión (Rémez):

  • Aquí [en Vaikrá]: Se habla del llamado de Dios a Moisés. En su relación con Dios, el hombre debe empequeñecerse y ser ‘pequeño’ (humilde).
  • Sin embargo, en Divrei HaIamim: Se habla de las crónicas de la historia del mundo. En su relación con el mundo, el hombre debe ser ‘grande’, para liderar e influir en su entorno.”

(Sijat 4 de Adar Sheni, 5741 / 1981)

Esta enseñanza dice que el equilibrio espiritual del judío es doble:

  1. Hacia Dios: Humildad total (como Moisés, cuya Álef es pequeña).
  2. Hacia el mundo: Responsabilidad y grandeza (como Adam, cuya Álef es grande) para poder elevar la realidad y ayudar a los demás.

Es un mensaje muy potente para este mes de Nisán, donde celebramos la libertad: somos libres para ser “grandes” y servir a un propósito mayor.

Texto:

“Cuando un hombre de entre vosotros ofrezca una ofrenda al Señor, de los animales…” (Vaikrá 1, 2).

Hay que explicar los detalles del sacrificio en su aspecto interior: El concepto de sacrificio (Korbán) está cerca de las facultades y sentidos del hombre (“un hombre de entre vosotros”). Para lograrlo, uno debe tomar un animal y sacrificarlo a Dios. Es decir: el hombre debe tomar su propia alma animal y elevarla para que asista a los asuntos de santidad y servicio a Dios.

Y así como al animal se le debe revisar de cualquier defecto, así el hombre debe revisar las facultades de su alma, sus pensamientos, sus palabras y sus acciones, para que sean apropiadas y no tengan defecto (mum).

Después de esto, se toma el sacrificio y se degüella (shojtím). Así como en la Shejitá (sacrificio ritual) se extrae la sangre y el “espíritu de vida” del animal, pero el cuerpo permanece íntegro (aunque sin vitalidad), lo mismo sucede en el hombre: se extrae el “espíritu de vida” que hay en el alma animal —la vitalidad y el entusiasmo por los asuntos materiales— y queda solo el cuerpo del animal. Es decir: la parte física permanece, pero sin el deseo y el placer material en ella; se usa únicamente para asuntos de santidad.

El objetivo es llegar al estado de “Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón”, lo cual se interpreta como “con tus dos inclinaciones” (ietzer tov e ietzer hará). Que incluso en su alma animal se revele el gran amor del judío por el Creador. Esto es lo que se alude con el sacrificio en el fuego del Altar: que el animal —el alma animal en él— se consuma y se incluya en el fuego del amor a Dios.

(Basado en Likutéi Sijot, Vol. 1, pág. 205 – De “Likrat Shabat”)

Conceptos Clave para entender el texto:

  • Alma Animal (Néfesh HaBehamit): En el Jasidismo, es la parte de nuestra psique que busca la supervivencia, los placeres físicos y el egoísmo. No es “mala”, es simplemente natural/animal.
  • La Metáfora de la Shejitá: No significa destruir el cuerpo o dejar de comer o dormir, sino “quitarle la sangre” (el entusiasmo desmedido) a lo material. Si comes, lo haces para tener energía para servir a Dios, no solo por el placer animal.
  • Fuego del Altar: Representa la pasión espiritual que es tan fuerte que logra “quemar” (transformar) los impulsos instintivos en impulsos sagrados.

¿Sabías que…?

La palabra Korbán (sacrificio) viene de la raíz hebrea K-R-V, que significa “acercarse”. El objetivo del sacrificio no era “matar” algo, sino usar ese elemento para acercarse a la Divinidad.

En el lenguaje del “Tanya”:

Tanto el cuerpo como el alma reciben la luz y la vitalidad divina en una medida uniforme. Esta uniformidad se expresa de la siguiente manera: la “interioridad” de la vitalidad está oculta. La Luz se esconde y se reviste dentro de “ropajes”, y este ocultamiento es igual tanto en el cuerpo como en el alma.

Debido a que ambos —cuerpo y alma— pertenecen a este mundo, son iguales en términos de la ocultación de la Luz Divina. En todo este mundo, incluyendo sus asuntos físicos y espirituales, la vitalidad y la luz que emanan de “el aliento de Su boca” (el nivel de Maljut) se encuentran ocultas.

El Proceso de Descenso (Seder Hishtalshelut)

Para animar este mundo material y físico, la vitalidad Divina tuvo que descender a través de la cadena de mundos (Beriá, Yetzirá y Asiá). En cada nivel, pasó por numerosos Tzimtzumím (contracciones o condensaciones) que disminuyen y limitan la Luz.

Sin embargo, incluso todas estas contracciones no eran suficientes para crear algo con “entidad” (Yesh) y existencia tangible. Incluso después de todos esos procesos, la Luz permanecía en un nivel tal que solo una realidad espiritual podía surgir de ella. Para que se crearan asuntos físicos:

  1. La Luz tuvo que atravesar contracciones “revolucionarias”.
  2. Debía ocurrir un cambio absoluto en la esencia de la manifestación de la Luz.
  3. Finalmente, tras todos los descensos, la Luz se revistió en Kelipat Nogah (la “cáscara” o envoltura traslúcida).

El Propósito: El Libre Albedrío

La Luz se oculta dentro de Kelipat Nogah para que no sea evidente en absoluto que la vitalidad proviene de la Divinidad. Esto otorga la posibilidad de la Elección:

  • Santidad: La persona puede utilizar un objeto físico para una Mitzvá (precepto).
  • Impureza: Por el contrario, Dios no lo permita, puede usarse para una transgresión, que es lo opuesto a la santidad.

Como aprendimos en los primeros capítulos del Tanya, Kelipat Nogah contiene tanto bien como mal. Es el reino de la “neutralidad” donde existe la opción de que las cosas sean aprovechadas para el bien y la santidad, o para el mal. Si se utilizan para lo prohibido, reciben entonces su vitalidad de las “tres cáscaras (Kelipot) totalmente impuras”.

Conceptos Clave para Entender el Texto

  • Tzimtzum: Significa “contracción”. Es el proceso mediante el cual Dios “filtra” Su luz para que las criaturas finitas puedan existir sin ser anuladas por Su infinitud.
  • Kelipat Nogah: Literalmente “Cáscara de Resplandor”. Representa el mundo físico que no es inherentemente malo, pero que oculta su origen divino, permitiendo así el libre albedrío humano.
  • Maljut de Atzilut: El nivel divino más bajo que actúa como “puente” para crear los mundos inferiores. Se le llama metafóricamente “el aliento de Su boca”.

REDENCIÓN DE LA ESCLAVITUD A LOS DESEOS Y EL HONOR

(Geulá me-hasheiabud le-inanei taavá ve-kavod)

La redención general (Gueulá Klalit) comienza con la redención particular (Gueulá Pratit) de cada individuo. Como es sabido, cada persona siente en su alma (nefesh) que está esclavizada a asuntos de deseo (taavá) y honor (kavod), comida, bebida y cosas similares. Hasta el punto de que “no es el dueño de su propia casa” respecto al “dinero” (mamón)¹ — es el dinero el que lo controla y domina, y por ello se conduce de acuerdo a las instrucciones del “dinero”… y lo mismo ocurre con el resto de los deseos.

Por lo tanto, la persona debe liberarse de este exilio interno (galut pnimít), y alcanzar un estado de redención (geulá) en su vida privada; y a través de esto, se llega a la redención general de todo el pueblo de Israel.

(Hitvaaduyot 5745, Vol. 3, pág. 1532-3. De “Likrat Shabat”)


Halajot y la Redención

(Halajot ve-haGeulá)

A través del estudio de las leyes de la Torá (Halajot haTorá), pues “La palabra de Hashem” (Dvar Havayá) es la “Halajá”, llegamos también a “La palabra de Hashem” que es “El Fin” (haKetz)² (la llegada del Mashíaj).

Y cabe señalar respecto a la conexión de las “Halajot” con la redención (Geulá): como está escrito (Isaías 1:27): “Sion por el juicio (mishpat) será redimida”; el “juicio” son las leyes de la Torá. Como dijeron nuestros sabios de bendita memoria (Vaikrá Rabá, parashá 7, 3): “Los exilios no se reúnen sino por el mérito de las Mishnayot (estudio de leyes)”.

(Likkutei Torá, Devarim, al comienzo).

(Sefer haSijot 5747, Vol. 1, pág. 300 y nota 116. De “Likrat Shabat”)

Aquí tienes la traducción de estos tres textos del Rebe, que nos hablan sobre el valor del tiempo en los momentos finales del exilio y la urgencia de la redención. He mantenido el formato con las palabras clave en hebreo y su fonética.


Cada momento es valioso

(Kol rega yakar)

Incluso sobre lo que se dice respecto a la generación de la “Dura huella del Mashíaj” (Ikveta de-Meshija): “Pues no con apresuramiento saldréis” (Isaías 52:12). Estas palabras se refieren al momento en que comience la redención (Geulá) y la salida efectiva al exilio. Sin embargo, esto no es así en los últimos momentos de los días del exilio (Galut). Al contrario: cada momento (rega) y cada instante, su valor aumenta más y más. Pues falta muy poco para que “lleguen los años en los que digas: no tengo en ellos voluntad” (Shabat 151b).

Por lo tanto, es obligatorio aprovechar cada momento y cada instante de la manera más beneficiosa posible.

(Igrot Kodesh, Vol. 13, pág. 444. De “Likrat Shabat”)


No esperar ni un solo momento

(Lo lehamtin afilu rega ejad)

Cuando un judío dice en su oración: “Pues Tu salvación (Ishuajá) hemos esperado todo el día”, entendiendo el significado de las palabras, y concluye con “Bendito eres Tú, Hashem”… y dice todo esto como “un siervo ante su Rey” — ¡ciertamente no aceptará esperar ni un solo momento (rega ejad) más!

(Hitvaaduyot 5745, Vol. 4, pág. 2014. De “Likrat Shabat”)


El efecto de nuestras acciones durante el tiempo del exilio

(Peulat maaseinu bemeshek zman ha-Galut)

A través de la totalidad de nuestras acciones (maaseinu) y nuestro servicio (avodatenu) durante el tiempo del exilio (Galut), logramos que Arriba la conducción y el liderazgo, que antes eran bajo el atributo del Juicio (Mishpat), pasen a ser bajo el atributo de la Bondad (Jesed).

Especialmente después de que ya han pasado todos los asuntos indeseables de los “dolores de parto del Mashíaj” (Jevlei Mashíaj), ciertamente de aquí en adelante todos los asuntos deben ser con bondad y misericordia (berajamim), con un bien visible y revelado, en la redención verdadera y completa por medio de nuestro justo Mashíaj.

Conceptos clave de esta sección:

  • Ikveta de-Meshija (עקבתא דמשיחא): Literalmente “los talones del Mashíaj”. Se refiere a la época final justo antes de su revelación.
  • Ishuajá (ישועתך): Tu salvación. El Rebe enfatiza que si realmente esperamos la salvación de Dios, esa misma esperanza debe generar una impaciencia santa por verla cumplida.
  • Jevlei Mashíaj (חבלי משיח): Los sufrimientos que preceden a la redención, comparados con los dolores de parto. El Rebe afirma que ese tiempo ya pasó y ahora solo debemos esperar bondad.

Esta es la bendición tradicional que se recita al ver árboles frutales floreciendo por primera vez en el mes de Nisán (primavera).

Texto de la Bendición:

“Bendito eres Tú, Señor Dios nuestro, Rey del Universo, que nada dejó faltar en Su mundo, y creó en él criaturas buenas y árboles buenos para que los hijos del hombre disfruten de ellos.”

1. Texto en Hebreo

בָּרוּךְ אַתָּה יְיָ אֱלֹהֵינוּ מֶלֶךְ הָעוֹלָם, שֶׁלֹּא חִסַּר בְּעוֹלָמוֹ כְּלוּם, וּבָרָא בוֹ בְּרִיּוֹת טוֹבוֹת וְאִילָנוֹת טוֹבִים לֵיהָנוֹת בָּהֶם בְּנֵי אָדָם.

2. Fonética Transliterada

(La acentuación suele ir al final de cada palabra, a menos que se indique lo contrario).

Barúj Atá Adonái Elohéinu Mélej Haolám, sheló jisár beolamó klum, ubará bo beriót tovót veilanót tovím, lehanót bahém bené adám.

Se bendice únicamente la primera vez que se ve el florecimiento cada año.

Resumen de las Halajot (leyes y costumbres) principales para realizar la Birkat HaIlanot (Bendición de los Árboles) correctamente:

1. ¿Cuándo se bendice?

  • El mes de Nisán: La costumbre principal es decirla durante el mes de Nisán. Algunos permiten decirla después si el árbol aún tiene flores y no ha dado frutos maduros, pero lo ideal es el mes de la primavera.
  • Días hábiles: Se prefiere decirla en un día de semana. Si el único momento posible es en Shabat o Yom Tov, muchas comunidades la dicen, aunque algunas autoridades prefieren evitarlo por temor a que alguien arranque una rama accidentalmente (prohibido en Shabat).

2. ¿Sobre qué árboles se bendice?

  • Árboles frutales: La bendición no se dice sobre árboles que no dan fruto (árboles de adorno).
  • Mínimo dos árboles: Lo ideal es ver al menos dos árboles frutales juntos. No es estrictamente necesario que sean de la misma especie.
  • El estado de floración: El árbol debe tener flores visibles. Si el fruto ya creció completamente y la flor se cayó, ya no se puede decir la bendición ese año.

3. ¿Quiénes y cuántas veces?

  • Una vez al año: Solo se recita una vez por año. Si viste los árboles y olvidaste bendecir a propósito, hay debate sobre si puedes hacerlo después, así que lo mejor es hacerlo apenas se vea el primer florecimiento.
  • Hombres y mujeres: Tanto hombres como mujeres están obligados/invitados a realizar esta bendición, ya que es una oportunidad de agradecer por la renovación de la naturaleza.
  • En comunidad: Es muy meritorio realizarla con un grupo de diez personas (Minián), aunque se puede decir perfectamente a solas.

4. Detalles importantes

  • Árboles de “Orlá”: No se debe bendecir sobre un árbol que tiene menos de 3 años de vida (considerado Orlá), ya que sus frutos están prohibidos.
  • Ubicación: Se puede decir incluso si los árboles están dentro de una propiedad privada, siempre que los veas claramente.

El significado espiritual

Como viste en el texto de tu imagen, la bendición enfatiza que Dios “no dejó faltar nada en Su mundo”. El objetivo es reconocer que Dios no solo creó lo necesario para sobrevivir (pan, agua), sino también cosas bellas y placenteras (flores, aromas, frutas dulces) para el disfrute humano.

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Como estamos en el mes de Nisán, un tiempo de milagros y de la salida de Egipto, hay dos textos muy especiales que suelen acompañar a la bendición de los árboles: el Salmo 126 y una plegaria adicional por el sustento y el bienestar.

El Salmo 126, que es el que se menciona indirectamente en tu imagen bajo el título de “Shir HaMaalot” (Cántico de las Ascensiones). Es ideal para recitarlo justo después de la bendición de los árboles.

Salmo 126 (Shir HaMaalot – Cántico de las Ascensiones)

Este salmo habla de la alegría del retorno a Israel y de cómo “el que siembra con lágrimas, cosechará con alegría”, conectando perfectamente con el renacer de la naturaleza que acabas de bendecir.

Hebreo:

שִׁיר הַמַּעֲלוֹת בְּשׁוּב יְהֹוָה אֶת שִׁיבַת צִיּוֹן הָיִינוּ כְּחֹלְמִים. אָז יִמָּלֵא שְׂחוֹק פִּינוּ וּלְשׁוֹנֵנוּ רִנָּה, אָז יֹאמְרוּ בַגּוֹיִם הִגְדִּיל יְהֹוָה לַעֲשׂוֹת עִם אֵלֶּה. הִגְדִּיל יְהֹוָה לַעֲשׂוֹת עִמָּנוּ הָיִינוּ שְׂמֵחִים. שׁוּבָה יְהֹוָה אֶת שְׁבִיתֵנוּ כַּאֲפִיקִים בַּנֶּגֶב. הַזֹּרְעִים בְּדִמְעָה בְּרִנָּה יִקְצֹרוּ. הָלוֹךְ יֵלֵךְ וּבָכֹה נֹשֵׂא מֶשֶׁךְ הַזָּרַע בֹּא יָבֹא בְרִנָּה נֹשֵׂא אֲלֻמֹּתָיו.

Fonética:

Shir hamaalót, beshuv Adonái et shivát tziyón hayínu kejolemím.

Az yimalé sejók pínu ulshonénu riná,

az yomrú vagoyím: higdíl Adonái laasót im éle. Higdíl Adonái laasót imánu, hayínu smejím. Shuvá Adonái et sheviténu, kaafikím banégev. Hazoreím bedim’á, beriná yiktzóru. Halój yeléj uvajó, nosé mèshej hazára; bo yavó veriná, nosé alumotáv.

UNA PLEGARIA CORTA DE NISÁN

Después de los árboles y el salmo, muchos añaden esta intención personal (en español está perfecto):

“Que sea Tu voluntad, Dios mío y Dios de mis padres, que así como he tenido el mérito de ver estos árboles florecer, me permitas ver la reconstrucción de Tu Templo pronto en nuestros días, y que la abundancia de la naturaleza se traduzca en bendición, sustento y paz para toda mi familia y para todo el pueblo de Israel. Amén.”

Muchos acostumbran dar Tzedaká (una moneda para caridad) después de esto, ya que Nisán es el mes de la redención y la generosidad acelera ese proceso.

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Aprendemos que la angustia hace que las fuerzas ocultas del alma del pueblo se revelen desde su ocultamiento. La salvación no es algo externo; desde el comienzo mismo de la dificultad ya está presente, esperando ser revelada y que aceptemos su luz.

En la jasidut encontramos tres parábolas que explican tres niveles de ocultamiento.

1. El ocultamiento como la llama en la brasa

Existe un tipo de ocultamiento comparable a una llama unida a la brasa.
La llama está dentro de la brasa, pero aún no arde visiblemente.

Este ocultamiento se llama “ocultamiento que está en la realidad” (he’elem sheyeshno b’metziut), porque lo oculto se encuentra ya en el umbral de la revelación y puede percibirse desde afuera.

Para revelar la llama basta soplar sobre la brasa, y enseguida la llama se enciende abiertamente.

2. El ocultamiento como el fuego en el pedernal

Un ocultamiento más profundo es como el fuego escondido en la piedra de pedernal.

El fuego no está realmente dentro de la piedra, sino potencialmente.

Este estado se llama “ocultamiento que no está en la realidad” (he’elem she’eino b’metziut).
Para revelar el fuego se requiere un esfuerzo mayor, golpear la piedra con fuerza.

3. El ocultamiento del nombre dentro de la esencia

El ocultamiento más profundo es el del nombre dentro de la esencia misma.

Está escrito:

“Y todo lo que el hombre llamó a cada ser viviente, ese es su nombre.”[56]

Cada persona tiene un nombre propio, que surge directamente de su esencia.
Solo a ese nombre responde, porque ese nombre está tallado en la raíz de su destino superior.[57]

Se cuenta que cuando el Rebe Tzemaj Tzedek era un niño de unos tres años, estaba sentado en las rodillas de su abuelo, el Alter Rebe, jugando con él.

El abuelo le preguntó:
—¿Dónde está el abuelo?

El niño tocó las manos del abuelo y dijo:
—¡Aquí está el abuelo!

El Alter Rebe respondió:
—No, esas son las manos del abuelo.

El niño tocó su rostro y dijo:
—¡Aquí está el abuelo!

El Alter Rebe respondió:
—No, ese es el rostro del abuelo.

Entonces el Alter Rebe lo bajó de sus rodillas y se dirigió a salir de la habitación.

De pronto el niño lo llamó:
—¡Abuelo!

El Alter Rebe se volvió y dijo:
—¿Qué?

El niño dijo:
—¡Ah, ese es el abuelo!

De esta historia aprendemos que llamar por el nombre revela la esencia misma.

No es como la llama tenue dentro de la brasa ni como el fuego extraído del pedernal.
Esas revelaciones no son idénticas en esencia al lugar donde estaban ocultas; cuando aparecen ya no se percibe claramente su vínculo con el origen.

El nombre, en cambio, no es otra cosa que la expresión de la esencia misma.

De aquí entendemos un principio importante:
la nueva revelación que esperaba Rabí Itzjak (R’ Aizik) de Homil no es algo nuevo, sino una continuación directa de la esencia del Baal Shem Tov.

Como la revelación del Baal Shem Tov fue semejante a llamar por el nombre, y el nombre revela la esencia misma, se comprende que nuestra expectativa de una revelación de la esencia no es esperar algo distinto, sino liberar la revelación que ya brilló sobre nosotros, quitándole sus límites y restricciones.

La dificultad de revelar el nombre

Sin embargo, revelar el nombre desde el ocultamiento de la esencia es extremadamente difícil.

Está aún más oculto que el fuego en el pedernal.

Por eso los justos dijeron que a los padres se les concede una chispa de inspiración divina (ruaj hakodesh) cuando nombran a su hijo; de otro modo no podrían acertar con su nombre verdadero.

Cuando la angustia es profunda

Cuanto más profunda es la angustia, cuanto más penetra en el alma, más necesario es atraer una nueva luz que reviva a la persona desde su raíz más profunda.

Si una dificultad leve se resuelve con un pequeño sacudón que despierta al hombre, en una dificultad grave —cuando la persona se desmaya y está cerca de exhalar su alma— no hay otra solución que llamarlo por su nombre.

Hay que dirigirse a lo más profundo de su raíz vital, pues solo desde allí puede tomarse el rocío de vida que lo revive.

En tiempos de los profetas

En los días de los profetas, antes de la destrucción del Templo, el pueblo estaba en un estado de somnolencia despierta.

Entonces los profetas intentaron soplar sobre la brasa, despertando el alma con sus reproches y sus palabras de consuelo.

En tiempos de Mordejai y Ester

Durante el exilio prolongado, en los días de Mordejai y Ester, caímos en un sueño profundo.

“Hay un pueblo…” — la palabra también alude a sueño.[58]

Solo el fuerte estremecimiento del decreto de Hamán, que buscaba destruir, matar y aniquilar, despertó nuevamente nuestra alma.

El Baal Shem Tov al final del exilio

Al final del exilio, cuando la oscuridad aumenta antes del amanecer, nuestras fuerzas nos abandonaron y quedamos como desmayados en la tierra.

Entonces fue enviado a nosotros el Baal Shem Tov, alma de Israel y aliento de nuestra vida.

Cuando su nombre fue llamado en los oídos del alma del pueblo, el alma volvió a sí misma y revivió como si hubiera nacido de nuevo.

El sentido profundo de llamar por el nombre

Este es el significado de llamar por el nombre:

frente a la angustia, el alma se reúne en el punto de su nacimiento, en el ayin, el “no-ser” previo a su existencia.

Desde allí vuelve a brotar nuevamente.

Ahora surge más fresca, más valiente y preparada para las nuevas circunstancias que la rodean.[59]

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