PRESERVAR LA RIQUEZA

UNIVERSIDAD DE LA TORÁ: Ciencias Económicas

JASIDUT

Todos somos conscientes de la importancia de dar tzedaká. Como parte de una larga serie de clases y publicaciones sobre el tema de la Hidur Mitzvá (Mejorar nuestro cumplimiento de los preceptos), HaRav Ginsburgh se centró en gran medida en las estipulaciones legales y meta-jurídicas de la tzedaká.

En este extracto, tomado de una de estas publicaciones, se centra en un dicho famoso del final del periodo del Segundo Templo, un dicho que sirve como regla fundamental para preservar y aumentar nuestra riqueza a través de la tzedaká y la bondad.

La publicación completa se publicó por primera vez en la red social X el 25 de Jeshván de 5786 y apareció impresa en hebreo en la edición Vaieitze de 5786 de Nifla’ot. 

PRESERVACIÓN Y AUMENTO DE LA RIQUEZA

Los sabios nos ofrecen consejos fundamentales sobre la riqueza:

La sal del dinero es la escasez; y hay quienes dicen que [la sal del dinero es] la bondad

Melaj mamon – jeser. veamri lá: jesed

מֶלַח מָמוֹן – חֶסֶר. וְאָמְרִי לַהּ: חֶסֶד[1]

¿Qué es esa “carencia”? Muchos conocen un dicho similar que se encuentra en otra fuente: “Los diezmos [dar una décima parte de la riqueza a la caridad] son una protección, una cerca para la abundancia.” El Magen Avot explica que el diezmo [dar ma’aser] no solo preserva el dinero, sino que también lo aumenta proporcionando riqueza. Esta posibilidad se refleja en el versículo, “Hay quien distribuye y se le añade más.”[2] Esto también se relaciona con la conocida profecía: “Pruébame con esto… y derramaré sobre ti una bendición sin fin», y con la afirmación similar de los sabios, «Da el Diezmo para que puedas enriquecerte». Las palabras hebreas para “diezmo”, aser (עַשֵּׂר) y para “enriquecerse”, titasher (תִּתְעַשֵּׁר) son prácticamente idénticas, salvo por el cambio de la shin(sin) izquierda (שׂ) por una shin derecha (שׁ), aludiendo a la poderosa conexión entre diezmar y enriquecerse. Cambiar la izquierda por la derecha es un principio muy importante en la Cabalá conocido como “incluir la izquierda en la derecha”, leajlalá smala biMina (לְאָכְלָלָא שְׂמָאלָא בִּימִינָא), siguiendo el principio de que cuanto más alto se asciende en el ámbito supremo, más se reabsorbe todo lo relacionado con el eje izquierdo de la realidad dentro del eje derecho. El eje izquierdo representa el juicio y el rigor, mientras que el eje derecho representa la bondad y el amor. Y así, cuanto más se da caridad, más se transforman los juicios que podrían estar suspendidos sobre su cabeza en bondad.

Las dos primeras palabras del versículo, “Hay quien distribuye…”, iesh mefazer (יֵשׁ מְפַזֵּר) sugieren que uno debe distribuir o dispersar el sentido del ser, iesh (יֵשׁ). Este tipo de distribución del ser conduce a una sostenibilidad eterna, como en el versículo: «Él distribuye, da a los pobres; su justicia permanece eternamente.”[3] Las iniciales “Él distribuye, da a los pobres”, pizar natan laevionim (פִּזַּר נָתַן לָאֶבְיוֹנִים) forman la palabra “caído”, nofel (נֹפֵל). Al distribuir y dispersar la riqueza, uno levanta y revive a los caídos, no solo a los pobres que reciben los donativos, sino también al propio estado caído descrito en el versículo: «Siete veces caerán y se levantarán los justos.»[4]

CÓMO FUNCIONA LA SAL

La identificación de “carencia” como conservante para el dinero se basa en el bien conocido hecho de que la sal es un conservante, específicamente para la carne. El Maguen Avot explica que la sal conserva la carne al eliminar la humedad, que es lo que provoca que se eche a perder y se pudra. La humedad simboliza el placer, como es bien sabido que “El agua genera todas las formas de placer”, maim matzmijim col minei taanug (מַיִם מַצְמִיחִים כָּל מִינֵי תַּעֲנוּג). Para conservar la carne, debe eliminarse el placer externo, referido a la sensación de autoimportancia que se obtiene al comer carne. Para preservar el dinero, hay que eliminar el placer externo, es decir, la sensación de autorrealización e importancia que se puede obtener del dinero. Un ejemplo de esto se puede ver en el interés del alma animal por contar y recontar dinero (o comprobar constantemente el saldo de la cuenta bancaria).

Curiosamente, la Torá no dice que lo creado en el segundo día de la Creación fuera bueno, porque todo era agua, todo era placer. Aunque el agua se dividió en aguas superiores, que representan el deleite Divino, que está libre de toda sensación de ser, las aguas inferiores representan el placer humano derivado del sentimiento de autoimportancia. Solo al tercer día, cuando se “reunieron” las aguas bajas y pudo verse tierra seca – algo análogo a la eliminación de la humedad -, la Torá describe lo creado como “bueno”. Al distribuir el dinero como tzedaká, la persona pasa a formar parte de la sociedad, prospera, y pasa de una verdadera fortaleza a otra.

SECRETOS DE LA CARENCIA

La palabra hebrea para “carencia”, jeser (חֶסֶר) permuta para formar la raíz sajar (סַחַר) de “comercio”, misjar (מִסְחָר) o “negocio”. Un judío debe esforzarse por comerciar, hacer negocios, y el mejor tipo de comercio es distribuir tzedaká y actuar con bondad. Esta es la forma correcta de hacer negocios con Di-s, ya que Él mismo lo invita a través del profeta: “Pruébame con esto…”

“Carencia” (חֶסֶר) también permuta para formar uno de los sinónimos de “sol”, jeres (חֶרֶס), sugiriendo que esto también conduce a la sanación, como en el versículo “el sol de la Tzedaká trae sanación en sus alas [rayos]”[5], shemesh tzedaká umarpé bijnafeah (שֶׁמֶשׁ צְדָקָה וּמַרְפֵּא בִּכְנָפֶיהָ).

Otra permutación de “carencia” (חֶסֶר) es “hedor”, saraj (סָרַח), lo que sugiere que o bien uno ejerce la “carencia”, es decir, la tzedaká y preserva la propia riqueza, o bien esta apestará y se echará a perder.

Curiosamente, los signos vocálicos en la palabra “bondad”, jesed (חֶסֶד) – en la variante de que “la sal del dinero es bondad” – son ambos segol. En hebreo hay 9 signos vocálicos que corresponden a las sefirot (desde corona hasta fundamento, excluyendo conocimiento y reinado).[6] El segol corresponde, si es apropiado, a la sefirá de bondad (חֶסֶד). La duplicación del segol sugiere que uno debe realizar bondad tras bondad. Es por nuestros actos de bondad que se nos conoce como Am Segulá,[7] que significa un “pueblo preciado”, porque nuestra naturaleza innata es misericordiosa. Nuestra naturaleza innata se desarrolla aún más cuando la llevamos más allá de su estado natural y nos dedicamos al servicio de la caridad.

Ver también


[1] Ketubot 66b

[2] Proverbios 11:24.

[3] Salmos 112:9.

[4] Proverbios 24:16.

[5] Malají 3:20.

[6] Tikunei Zohar 70 (129a-b).

[7] Deuteronomio 7:6.

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