CALENDARIO HEBREO: El Mes de Nisán (Pesaj)
LA CUARTA REVOLUCIÓN
Transcripción de una clase impartida el 8 de Nisán de 5781 por
Rabi Itzjak Ginsburgh
Transcrito, editado y anotado en su versión en inglés por el rabino Moshe Genuth.
Buenas noches a todos. Estamos en el mes de Nisan, de la redención de todas las penurias y limitaciones de Egipto, que simbolizan todas las penurias y limitaciones que cada persona afronta en su vida personal. Esto también se aplica a la vida espiritual de todo el pueblo judío. Para ser redimidos, necesitamos creer firmemente y prepararnos espiritual y físicamente para la redención venidera. Este día también es especial para mí, ya que conmemora mi propia redención, que tuvo lugar hace 25 años.
Hoy todos están ocupados preparándose para Pesaj, limpiando la casa, purificando su corazón del jametz (alimentos fermentados), del ego, del orgullo y de la vanidad. Estar preparados para comer la matzá de Pesaj en una actitud de autoanulación ante Di-s y recibiendo el yugo del cielo con la gran alegría y el placer de ser un judío liberado al que se le han dado las mitzvot, entre ellas esta mitzvá tan especial de comer matzá durante siete días.
Vamos a relacionar la enseñanza básica de Pesaj y la noche del Seder con una visión general del orden completo del hishtalshelut (orden de la evolución). Seder significa literalmente “orden”, y en la Cabalá y el Jasidut, el orden representa el orden de la creación, de principio a fin. En la Hagadá de Pesaj, hay 15 pasos, que proporcionan un esquema ordenado que no se encuentra de manera tan marcada en otras mitzvot. Los 15 pasos no incluyen las 4 copas de vino. Si las incluimos, hay 19. Se explica que todos estos pasos corresponden a las 22 letras del alfabeto hebreo; por lo tanto, en realidad hay tres “pasos” más que corresponden a las 3 matzot que situamos debajo del plato del Seder. En la Hagadá de Gal Einai que se publicó en hebreo hace unos años, hay un cuadro que traza la correspondencia entre las 22 etapas del Seder y las 22 letras, que una vez más se corresponde con todo el orden de la creación (Seder Hishtalshelut) del mundo.
Lo primero que debemos tener en cuenta es que, en la noche del Seder, el universo entero se re-crea. Al igual que en el mes de Nisán, el mes de la primavera, cuando la naturaleza se renueva y se recrea. Del mismo modo, cuando recorremos las etapas del Seder, todos los mundos se crean de nuevo, uno tras otro, en su orden correcto. Esta es una introducción a lo que haremos esta noche.
Una nueva mirada a los cuatro hijos
Desde el principio, la Hagadá recoge la enseñanza de los sabios de que la Torá habla de cuatro diferentes hijos, cuatro judíos arquetípicos de la siguiente generación, que cuestionarán el significado de Pesaj. Cada hijo tiene una manera distinta de plantear sus preguntas. La persona que dirige el Seder es el “padre” que tiene la obligación de responder a cada hijo personalmente, teniendo en cuenta su nivel de entendimiento, su alma y su estado espiritual. El orden de los cuatro hijos en la Hagadá es el siguiente: primero, el hijo sabio, que también es un hijo justo. El segundo es todo lo contrario, y se le llama el hijo malvado. El tercero es el hijo simple o sincero. El cuarto es aquel que no tiene la capacidad ni la iniciativa para hacer preguntas por sí mismo.
Por supuesto, preguntar significa hacer una pregunta intelectual; como cuando le pido a mi padre o a mi maestro que me expliquen algo. Pero, en las enseñanzas jasídicas[1] se menciona que “preguntar” también significa pedir algo, como pedir un regalo. Un niño pequeño siempre les pide cosas a sus padres. Porque siente una necesidad. Pero hay alguien tan insensible que no sabe cómo pedir nada. No puede hacer preguntas intelectuales, pero tampoco sabe cómo expresar sus necesidades emocionales. Entonces, si hay un hijo así, “debes abrirle el corazón”, at petaj lo (אַתְּ פְּתַח לוֹ),[2] lo que significa que tienes que ayudarlo a abrir su corazón, para que sepa cómo pedir aquellas cosas que conciernen particularmente a su alma.
Los cuatro mundos
El Arizal explica[3] que estos cuatro hijos corresponden a los cuatro mundos, pero el orden en que se enumeran en la Hagadá no refleja su correspondencia con los cuatro mundos. Esta es nuestra primera pista para entender la cuestión más general del orden de la creación que se encuentra en la Hagadá, de la cual hablamos en la introducción. Porque los cuatro mundos de los que habla la Cabalá son solo una parte del orden más general de la creación, la gama completa de las 22 etapas del Seder haHishtalshelut.[4]
El mundo más elevado es el mundo de la conciencia Divina exclusivamente: el mundo de la Emanación que es uno con Di-s. Este suele describirse como un estado de «nada», un estado en el que no existe nada más que Di-s. Los siguientes tres mundos poseen autoconciencia, lo que significa que existe algo más aparte de Di-s, alguna creación, es decir, un «yo». Este es el ego, el jametz que debemos consumir y quemar antes de entrar en nuestra festividad de liberación, Pesaj.
El más elevado de estos tres mundos es el mundo de la Creación. En él, aquello que es creado, el “yo”, siente que acaba de ser creado, ex nihilo, algo de la nada. El ser, el “yo” recién creado, es como una materia informe (hile, llamada hiuli por los sabios) que necesita recibir una forma.
El siguiente mundo es la Formación, donde ya existe materia con forma, pero las formas que hay en este mundo son formas generales; no dan cabida a seres particulares e individuales.
Finalmente, el mundo más bajo es la Acción, lo que implica que existen individuos que poseen un sentido de autoconciencia sumamente particular, hasta el punto de que el «yo» se siente separado de su origen. En el mundo de Formación, las formas aún sienten su origen en la Divinidad. Pero, en el mundo de la Acción, todos se sienten separados de la fuente Divina y se requiere un esfuerzo espiritual tremendo para reconectarse con ella.
En resumen:
| Emanación | nada (אָיִן) ain |
| Creación | ser (יֵשׁ) iesh |
| Formación | general (כְּלָל) clal |
| Acción | particular (פְּרָט) prat |
Los hijos y los cuatro mundos
Cada uno de los Cuatro Hijos en la Hagadá representa uno de estos cuatro mundos. Claramente, el mundo más elevado, el mundo que aún se encuentra en estado de Divinidad y no posee autoconciencia manifiesta, corresponde al hijo sabio, el primero y el más elevado. Curiosamente, el versículo asociado con el hijo sabio y justo es “¿Cuáles son los decretos, leyes y preceptos que Havaia, nuestro Di-s, te ha ordenado?”[5] Aunque el hijo sabio se incluye con el resto del pueblo judío cuando describe a Di-s como “nuestro Di-s”, resulta un tanto amargo oírle decir que las leyes de Pesaj “os fueron impuestas”, aislándose así aparentemente, como si no tuviera nada que ver con dichas leyes. Pero, cuando recordamos que él representa el mundo de la Emanación, donde no hay autoconciencia ni un sentido de identidad propia, podemos reinterpretar estas palabras en el sentido de que, si bien frente a la Divinidad se siente parte del pueblo, cuando se trata de que se le ordene actuar y cumplir las mitzvot en los tres mundos inferiores, siente que son distantes y ajenos a él.
En el orden establecido por la Hagadá, el hijo malvado, que ocupa el segundo lugar, es el siguiente y representa claramente el mundo más bajo, el mundo de la acción, donde el «yo» se separó de la fuente Divina. Su versículo es: «¿Qué es este servicio para ti?»[6] Al decir «tú», se ha separado del pueblo de Israel y se siente completamente ajeno. Esto representa la desconexión entre el mundo de la Acción y los tres mundos superiores.
¿Por qué se menciona al hijo malvado en segundo lugar? La explicación que se ofrece en el Jasidut es que se le coloca junto al hijo sabio al organizar la mesa del Seder con la esperanza de que, influenciado por este, hada teshuvá. Aunque su verdadero lugar se encuentre en el plano más bajo de la acción.
El hijo simple, o sincero, representa el mundo de la Creación, materia simple e informe antes de que tome forma. Esta es, en cierto sentido, la definición misma de ser sincero y honesto. De hecho, la pregunta que hace es “¿Qué es esto?”[7], ma zot (מַה זֹּאת), cuyo valor numérico es exactamente “un hijo sincero”, ejad tam (אֶחָד תָּם).
El hijo que no sabe preguntar, ya sea emocional o intelectualmente, como dijimos, es el mundo de Formación. Este es la orden y explicación del Arizal.
Siempre llamados hijos
Lo primero que observamos es que a todos se les llama “hijos”. Todos son hijos de nuestro Padre Celestial y el Padre del Seder, la persona que ahora está a cargo del Seder. Además de los cuatro hijos, hay una figura paterna aquí y, como dijimos hace un momento, él sienta a cada uno de los hijos en su lugar correspondiente.
Existe una famosa controversia en el Talmud sobre si las almas judías siempre son llamadas «hijos» de Di-s, o si esto depende de que cumplan la voluntad Divina. Rabi Meir afirma que, sin importar su condición, son llamados «hijos», independientemente de si son buenos o malos, justos o malvados. Así es como dictaminamos – en todos los casos. Una de las alusiones más bellas a esta norma se encuentra en la Hagadá, donde al hijo malvado se le llama hijo y se le cuenta entre los cuatro hijos a los que se refiere la Torá.
Para profundizar un poco más en este punto. La forma en que la Hagadá presenta a los cuatro hijos es con la frase:
“Uno es un hijo sabio, otro es malvado, otro es serio (simple) y el otro no sabe pedir”
ejad jajam ejad rashá ejad tam veejad sheino iodea lishol
אֶחָד חָכָם אֶחָד רָשָׁע אֶחָד תָּם וְאֶחָד שֶׁאֵינוֹ יוֹדֵעַ לִשְׁאֹל
Cada uno de los hijos es descrito como “uno”, en alusión a su conexión duradera con el verdadero “Uno”, es decir, con Di-s, incluso si no es consciente de ello. De hecho, 4 veces “uno”, ejad (אֶחָד), o 13, es igual a “hijo”, ben (בֵּן), o 52. Los cuatro hijos juntos forman el único hijo de Israel, de lo que en Cabalá se llama la figura de “el abuelo Israel”, Israel saba (יִשְׂרָאֵל סַבָּא).
El Hombre Primordial como padre de los cuatro mundos
Si estos cuatro hijos corresponden a los cuatro mundos de la creación, ¿quién es el padre? Si nos referimos a Di-s en el Cielo, entonces Él es el propio Padre. Pero, en el Seder, parte de la mitzvá, el mandamiento es contar la historia del Éxodo de Egipto. El Alter Rebe, en su Código de Leyes, enumera 8 preceptos, 5 de los cuales son prohibitivos y 3 prescriptivos, y son: 1) quemar el jametz antes de Pesaj, 2) comer matzá en la primera noche, y 3) contarle a tu hijo la historia del Éxodo de Egipto (usando la Hagadá). Esta es la mitzvá que todo padre está obligado a realizar en la noche del Seder. ¿Quién es entonces el padre en este contexto del orden de la creación, Seder haHishtalshelut?
En la Cabalá se nos enseña que, por encima de los cuatro mundos, hay otro estado de realidad creada. Realidad creada significa que está después de la contracción inicial de la luz infinita de Di-s (o revelación). No se encuentra en un estado de infinito puro, y se le denomina Hombre Primordial, Adam kadmon (אָדָם קַדְמוֹן). Del Hombre Primordial, emana el mundo de la Emanación. Dado que “emanado” significa que fue emanado de algo, podría haber pensado que el mundo de la Emanación emana directamente de la luz infinita de Di-s. Pero al emanador, se le llama en la terminología cabalística, Hombre Primordial. El Hombre Primordial es como la imagen y semejanza suprema en la que Di-s creó al hombre; está por encima de los cuatro mundos y es su fuente. Pero no solo está por encima. El Arizal describe que está investido dentro de los cuatro mundos, lo que significa que el Hombre Primordial se extiende hasta el final del mundo de la Acción (que dijimos que corresponde al hijo malvado) – por lo tanto, el Hombre Primordial está por encima y dentro de todos sus cuatro hijos.
Así pues, ahora tenemos cinco niveles distintos: el padre del Seder, el Hombre Primordial, el hijo sabio (Emanación), el hijo sencillo (Creación), el hijo que aún no sabe preguntar (Formación) y el hijo malvado que se siente separado (Acción), tal y como se dice en la Hagadá, se excluye a si mismo de pertenecer al pueblo de Israel en su conjunto. Todos los hijos están conectados para formar un solo hijo, y todos están conectados al padre, al Hombre Primordial, a quien se le ordena aprender con cada uno de ellos. El Hombre Primordial, por supuesto, es anterior a la creación de Adán, el primer hombre. Adán fue creado a imagen de este Hombre Primordial.
Abraham como padre de los cuatro hijos
Ahora pasaremos a una hermosa explicación que aparece en Likutei Moharan.[8] El padre aquí es Abraham, el primer padre del pueblo judío, quien en realidad es el padre de toda la humanidad. Inicialmente, el nombre de Abraham era Avram y luego fue padre solo de la nación de Aram. Pero, después de que Di-s agregó la letra hei (ה) a su nombre, se convirtió en “el padre de innumerables naciones”[9], av hamón goim (אָב הֲמוֹן גּוֹיִם).
Antes de que la descendencia de Abraham se convirtiera en un pueblo en la tercera generación – el nieto de Abraham fue Iaacov, quien tuvo 12 tribus y 70 descendientes, lo que supuso el comienzo formal de la nación de Israel que se trasladó a Egipto – Abraham tuvo cuatro hijos varones, es decir, cuatro hijos. Tuvo a Itzjak con Sará, a Ismael con Agar, y luego Itzjak tuvo gemelos, Iaacov y Esav, quienes también son considerados hijos de Abraham siguiendo la declaración de los sabios de que los nietos son como hijos.[10] Todos ellos son hijos de Abraham. Estos cuatro hijos corresponden muy claramente a los cuatro hijos de la Hagadá. Además, podemos encontrar otra conexión entre Abraham y los Cuatro Hijos de la Hagadá. El “hotel” que Abraham construyó en Beerseba se describe como un árbol llamado Eshel (אֵשֶׁל) en la Torá.[11] Las letras del nombre de este árbol permutan para formar la palabra “preguntar”, sheal (שְׁאַל), lo que llevó a los sabios a decir que Abraham animaría a sus visitantes a pedir lo que quisieran.[12] Las cuatro aberturas de la tienda de Abraham, abiertas en cada una de las cuatro direcciones, también se relacionan con “abrir” la mente y el corazón del hijo que no sabe cómo pedir.
La correspondencia entre los cuatro hijos varones de Abraham y los Cuatro Hijos de la Hagadá es sencilla, como explica el Rebe Najman. Acerca de Iaacov, se dice que es un hombre sencillo, ish tam (אִישׁ תָּם), lo que significa sincero, o diligente. No busca cosas que estén por encima de sus capacidades. Camina con Di-s y le sirve con sinceridad. Habita en las tiendas, lo que significa que se dedica constantemente al estudio de la Torá. Por lo tanto, claramente corresponde al hijo sencillo.
Esav es el hijo malvado. A Esav se le describe a menudo como un malvado. De hecho, el nombre Esav proviene de la palabra que significa acción, otra alusión al mundo de la Acción, donde encontramos al hijo malvado según el Arizal. Estas dos interpretaciones son muy claras.
El hijo sabio es Itzjak. Sobre él, el versículo dice: «Un hijo sabio alegra a su padre»[13] – es fuente de alegría para su padre por su sabiduría. Itzjak significa literalmente «reirá». Dado que el hijo sabio corresponde al mundo de la Emanación, Itzjak también vive toda su vida en el nivel de Emanación, sin autoconciencia. Por esta razón, se le considera el único de los patriarcas a quien Di-s vincula Su Nombre, incluso durante su vida.[14]
El cuarto hijo, el que no sabe pedir, es Ishmael. Esta es una hermosa conexión. ¿Qué es lo que Ishmael no sabe pedir? No sabe pedir perdón. Desea que su padre (Abraham) lo ame, pero, en el fondo, conscientemente, no tiene idea de qué es lo que hizo mal. Cabe mencionar que esta noción de un individuo que desea el perdón, pero no sabe qué hizo mal, es crucial para entender la situación de aquellas almas que regresan a Di-s y se convierten en ba’alei teshuvá – los que retoman la observancia -. Desean acercarse a Di-s, pero no saben qué pedir, porque no saben qué hicieron mal. En tal caso, hay que mostrarles cómo acercarse a Di-s. Primero, enseñarles qué hicieron mal y en qué sentido su forma de pensar era incorrecta; necesitan cambiar no solo sus acciones, sino también su perspectiva.
La cuarta revolución: Rectificar el cristianismo y el islam.
Lo más sorprendente de la correspondencia del Rebe Najman es que la idea de que «sin importar nada, son llamados hijos» ahora se refiere a Ishmael y Esav. Esta es una enseñanza mesiánica en toda regla. Está relacionada con lo que llamamos la cuarta revolución – la enseñanza de la Torá a todas las naciones del mundo. En la Cabalá y en obras jasídicas se menciona que hay 70 naciones en el mundo, 35 de ellas bajo el dominio de Ishmael y 35 bajo el de Esav, quienes representan a las 70 naciones.[15] Maimónides escribe algo que resulta bastante claro: que Ishmael representa el Islam y Esav el Cristianismo.[16]
¿Cuáles son las diferencias espirituales entre el estado espiritual actual del islam y el cristianismo? Según Maimónides, el islam no es un verdadero monoteísmo. No se encuentra en un estado en el que haya depurado su fe hasta llegar a Havaia, el Di-s de Israel; sin embargo, tampoco es idolatría, la cual está prohibida incluso para los no judíos. En cambio, según Maimónides, el cristianismo se asemeja a la idolatría.
Esta diferencia fue, según algunas opiniones, la razón por la que Maimónides vivió en Egipto a pesar de que en su Código de Leyes prohibía absolutamente a los judíos residir allí. Inicialmente, Maimónides se estableció en la tierra de Israel. Sin embargo, en aquel entonces, Israel estaba bajo el dominio de los cruzados. Prefirió vivir en Egipto, bajo el dominio del Islam, y no en Israel, debido a la influencia cristiana en el territorio. Hubo un período en que vivir bajo el dominio musulmán resultó más ventajoso para los judíos, incluso materialmente. Pero aquí la cuestión era espiritual: ¿cuál de los dos sistemas de creencias, el Islam o el cristianismo, era menos erróneo, menos idolátrico? Nuestro análisis sobre las disposiciones y las acciones de Maimónides sirve de ejemplo para la identificación que hace el Rebe Najman de Breslov de Ishmael y el Islam con el hijo que no sabe pedir y el mundo de Formación, situándolos en un mundo superior al del cristianismo, al que identifica con el mundo de la Acción.
La palabra hebrea para Formación, Ietzirá (יְצִירָה) alude a la batalla entre las dos inclinaciones, ietzarim (יְצָרִים). Así que hay un sentido de bondad y de lo correcto que se debe hacer en este nivel. Sin embargo, en el mundo de la Acción, que se encuentra en peor situación en este sentido, existe una desconexión total del Creador, y se tiene la sensación de que hay una multiplicidad de fuerzas que gobiernan la realidad. Acerca del mundo de la Acción dice: “incluso yo lo he hecho”,[17] donde la palabra hebrea para “incluso”, af (אַף) también significa “ira”, aludiendo a la ira de Di-s por la idolatría que es común en este nivel de conciencia. En el mundo de Formación hay un estado en el que la mente alberga la idea de que solo dos poderes controlan y ejercen su providencia sobre la realidad. Para un judío esto está prohibido[18] (y se conoce como “compartir”, o shituf שִׁתּוּף), pero, según algunas opiniones, para un no judío es permisible. Por lo tanto, aunque el islam no sea ideal, es relativamente mejor que el cristianismo.[19]
Esta es una enseñanza verdaderamente increíble a través de la cual el Rebe Najman busca dirigirse e incluir al mundo entero en la noche del Seder. Podemos decir que el Rebe Najman aquí se está haciendo eco de la profecía de Isaías sobre los Días del Mesías cuando,
En aquel día, habrá una calzada desde Egipto hasta Asiria. Los asirios se unirán a los egipcios, y los egipcios a los asirios, y entonces los egipcios junto con los asirios servirán a Di-s. En aquel día, Israel será un tercer aliado de Egipto y Asiria, como una bendición para la tierra; porque el Di-s de los Ejércitos los bendecirá, diciendo: «Bendito sea Mi pueblo Egipto, Mi obra Asiria, y Mi propio Israel».[20]
Las siete almas arquetípicas con Ismael y Esav
Hay siete almas que abarcan todo Israel. Estos son los siete invitados que recibimos en Sucot: Abraham, Itzjak, Iaacov, Moisés y Aarón (quienes nos sacaron de Egipto), Iosef el Justo y el rey David. También se les conoce como los Siete Pastores de Israel. ¿Qué sucede cuando sumamos las dos almas inclusivas y que representan a las 70 naciones del mundo? Abraham, como ya mencionamos, es el padre de todos.
El valor de “Abraham, Itzjak, Iaacov, Moisés, Aarón, Iosef, David” (אַבְרָהָם יִצְחָק יַעֲקֹב מֹשֶׁה אַהֲרֹן יוֹסֵף דָּוִד) con “Ishmael, Esav” (יִשְׁמָעֵאל עָשׂוּ) es 2236, que es el doble de 1118, el valor del Shemá, “Escucha, Israel, Havaia es nuestro Di-s, Havaia es uno” (שְׁמַע יִשְׂרָאֵל י-הוה אֱ-לֹהֵינוּ י-הוה אֶחָד). 2236 es también el producto exacto de Havaia (י-הוה), 26- el Nombre de Di-s de cuatro letras que es especial para el pueblo judío – y el Nombre Elokim (אֱ-לֹהִים), 86, que es como Di-s se revela a toda la realidad. Esta es una hermosa alusión a la visión mesiánica según la cual todas las personas llegarán a entender que Di-s es uno. De hecho, así es exactamente como Rashi explica el versículo que es el Shemá: Di-s que es uno para nosotros, el pueblo de Israel, ahora, será uno para todos los pueblos en el futuro- “Su Nombre será uno y Él será uno”.[21]
Abraham como hombre Primordial
Como mencionamos anteriormente, dado que los Cuatro Hijos corresponden a los Cuatro mundos, Abraham, su padre, corresponde al hombre primordial. Por lo tanto, Abraham, es el padre del Seder. De hecho, su nombre, Abraham (אַבְרָהָם), significa literalmente «padre de [innumerables naciones]». De los tres patriarcas, Abraham es el único que tiene la palabra «padre» o «patriarca» en su nombre – las dos primeras letras. Itzjak y Iaacov no la tienen.
¿Qué hay de las últimas tres letras (רהם)? ¿Se relacionan con nuestra meditación sobre el padre y los cuatro hijos? El valor de las dos últimas letras, hei y mem (הם), equivale numéricamente a Adán, o “hombre”, adam (אָדָם). La letra del medio, reish (ר), equivale exactamente a “primordial”, kadmón (קַדְמוֹן). Así, las últimas tres letras del nombre de Abraham equivalen numéricamente a “Hombre Primordial”, Adam kadmón (אָדָם קַדְמוֹן). Como Hombre Primordial, Abraham es el padre que tiende la mano al mundo entero. Tiende la mano a Ishmael, un individuo que no siente ni sabe que haya hecho nada malo, ni se siente obligado a pedir perdón.
Esav es un alma malvada que se siente separada, pero al final, él mismo también regresará, porque desde el vientre estuvo con Iaacov y, por lo tanto, al final regresará. Cuando nacieron, Iaacov lo sujetó del talón[22] para “traerlo de vuelta”. Esa es la obra del Mashíaj.[23]
[1] Be’erat miriam (Riminov) 1-2. Ma’amar iejezkel (Kuzhmir) sobre Pesaj. She’erit Israel (Wilodnik) likutim lepesaj.
[2] La frase «Debes abrirle» se construye con un pronombre y un verbo de género mixto. El pronombre «tú» está en su forma hebrea femenina, at (אַתְּ) y el verbo «abrir» ptaj (פְּתַח) en masculino. Esto sugiere que, para escuchar una pregunta no formulada, silenciosa, es necesario adoptar una postura femenina o maternal (la figura materna que se incluye dentro de la figura paterna, a quien se le ordena contarle al hijo sobre el Éxodo de Egipto). Pero, una vez logrado esto, es necesario adoptar la postura masculina, influyente y paternal para formular la pregunta y responderla.
[3] Pri etz jaim Sha’ar jag hamatzot, c. 7.
[4] El orden completo de las 22 etapas de la creación se analiza de manera más explícita y amplia en Sha’ar haijud de Rabi Dov Ber, el Mitler Rebe, y en los escritos del Rebe Hilel de Paritch, su discípulo, en su artículo Hirkavta enosh lerosheinu, basado en la sección del Zohar (3:152b) que analiza las mitzvot de Pesaj.
[5] Deuteronomio 6:20.
[6] Éxodo 12:26.
[7] Éxodo 13:14.
[8] Likutei Moharán 1:30 c. 6
[9] Génesis 17:5.
[10] Ievamot 62b.
[11] Génesis 21:33.
[12] Bereshit Rabá 54:6.
[13] Proverbios 10:1 y 15:20.
[14] Véase Rashi a Génesis 28:13.
[15] Sefer Hapli’ah sv Ure’eh vehaven sh’esav ne’ejaz y mencionado en muchos otros libros.
[16] Shut harambam 448.
[17] Isaías 43:7.
[18] Véase Jaguigá 15a, que describe cómo Elisha ben Avuia (también conocido como Ajer) se equivocó al ver al ángel Metat(ron) y concluyó que había dos fuentes de providencia. El ángel Metat se encuentra en el mundo de Formación.
[19] Sin embargo, el propio Maimónides dictaminó (Teshuvot haRambam 149) que es permisible enseñar la Torá a los cristianos porque creen que la Torá proviene del Cielo, es decir, de Di-s. Si se les enseñara la manera correcta de interpretar y entender la Torá, volverían al camino de la rectitud. Por otro lado, dictaminó que está prohibido enseñar la Torá a un musulmán que no cree que la Torá provenga del Cielo. Según la identificación que hace el Rebe Najman del hijo malvado con Esav y el cristianismo, Esav tiene preguntas sobre el Tanaj y se puede entablar una conversación sobre estas preguntas. Sin embargo, Ishmael y el Islam, identificados como el hijo que no sabe cómo preguntar, simplemente ignorarían el Tanaj y no sería posible sacarlos de su indiferencia sin un acercamiento o compromiso preliminar por parte del padre.
[20] Isaías 19:23-25.
[21] Zacarías 14:9.
[22] Génesis 25:26.
[23] Véase nuestro volumen hebreo, Jasdei david hane’emanim parte 2, donde se explica que Mashíaj es también el secreto del Hombre Primordial.
