FRUSTRA UN MAL DECRETO

Durante el tiempo en que el justo Rabí Leví Itzjak de Berditchev servía como rabino en Pinsk y sus alrededores, vivía en la cercana Karlin el santo Rabí Shlomo de Karlin (quien murió santificando el Nombre de Dios en el año 1792).

En una ocasión, Rabí Leví Itzjak ordenó que llamaran a Rabí Shlomo de Karlin. Cuando Rabí Shlomo llegó, ambos permanecieron sentados juntos durante varias horas; sus rostros ardían como llamas, pero no cruzaron ni una sola palabra. De pronto, ambos estallaron en una gran carcajada y, acto seguido, Rabí Shlomo regresó a su casa.

El asistente de Rabí Leví Itzjak, que presenció esta extraña escena, quedó asombrado y le preguntó al tzadik por el significado de lo ocurrido. El tzadik respondió: “Debes saber que había una gran acusación celestial contra todos los judíos que viven en nuestras provincias. Los ministros se habían reunido para decretar la expulsión de los judíos y decidieron convocar una asamblea para firmar el documento que ejecutaría su plan”.

“Recé mucho a Dios para anular el decreto, pero no fui respondido. Una vez, insistí en mi oración con entrega absoluta (mesirut néfesh), y me dijeron del Cielo que Shlomo ben Yuta (Rabí Shlomo de Karlin) podía ayudar en esto, pues el Profeta Elías suele visitarlo. Por eso lo llamé, exactamente a la hora de la asamblea de los ministros”.

“Cuando llegó a mi presencia, nos invadió un temblor al ver que todos los ministros estaban de acuerdo con ese mal consejo. Por el gran miedo, no podíamos articular ni un sonido. Sin embargo, existe una costumbre entre los ministros: que basta con que uno solo proteste para detener un nuevo decreto. Vimos que, de repente, el Profeta Eliahu entró en la asamblea bajo la apariencia de un anciano de la nobleza (paritz). Se sentó a la mesa con los demás y, cuando le entregaron el documento para firmar, dijo que bajo ninguna circunstancia aceptaba el decreto y que no firmaría.

Inmediatamente se produjo una división entre ellos y rompieron el documento. Al ver esto, comenzamos a reírnos de esos ministros tontos, pues un extraño a quien ni siquiera conocían anuló todo su plan”. (Historias de Jasidim)

EL ANÁLISIS:

EL MIEDO QUE SE CONVIERTE EN RISA

Esta historia recuerda al milagro de Purim en muchos aspectos: un decreto severo, una sensación de impotencia y, finalmente, el Profeta Eliahu anulando el decreto disfrazado de gentil (como se describe en el Midrash sobre Jarboná, quien llevó a la horca de Amán y era, en realidad, Elíahu).

Otro punto de conexión es la risa: al igual que al leer la Meguilá, los justos ríen ante la historia milagrosa que se desarrolla ante sus ojos, identificándose totalmente con el Creador: “El que mora en los cielos se reirá; el Señor se burlará de ellos” (Salmos 2:4).

En el Sefer Ietzirá (Libro de la Formación), el atributo del mes de Adar es el sentido de la risa. Un “sentido” en este contexto es un nivel de conciencia (Da’at), una conexión con un aspecto del alma; aquí es el sentido que despierta, espontáneamente, una gran risa en el momento justo.

La experiencia de Purim (y de este relato) es el miedo que de pronto se transforma en risa. Esto se vincula con el nombre de Dios: “Pajad Itzjak” (El Pavor de Isaac). Literalmente significa “Aquel a quien Isaac temía”, pero también puede leerse como una descripción: “El miedo reirá” (Ha-pajad itzjak), indicando que el temor se transformará en una gran carcajada de liberación.

Nota al margen: Itzjak Avinu está conectado con Adar de otras formas: la palabra Adar (אדר) con sus letras suma numéricamente lo mismo que Itzjak (יצחק). Además, en el ciclo anual de cuatro estaciones, el tercer mes de cada estación corresponde a Itzjak: Siván (Matán Torá desde la Gevurá), Elul (el mes del encuentro íntimo), Kislev (la risa de la redención de Jánuca) y Adar (el milagro de Purim).


Los tres niveles del “Miedo de los Judíos”

Basándonos en esta unión entre temor y risa, podemos reinterpretar el versículo de la Meguilá: “Cayó sobre ellos el miedo de los judíos”:

  1. Nivel Físico: El miedo literal que los enemigos sienten ante el pueblo judío. Es necesario que el enemigo tema para evitar el daño.
  2. Nivel Espiritual: El “miedo de los judíos” es el temor que el propio judío tiene hacia Dios. Cuando un judío vive con reverencia y teme transgredir la voluntad divina, ese miedo se refleja incluso en el gentil, quien teme dañarlo. Esto es el secreto de la Gevurá: quien teme en su interior, es percibido externamente como un héroe imponente.
  3. Nivel Divino: Aquí “Pajad Iehudim” no es una emoción, sino una inspiración divina. Cuando el judío se convierte en un recipiente, la presencia de Dios reposa sobre él. El gentil experimenta esto como una realidad donde él ya no es el “dueño” de la situación.

El hombre planea y Dios se ríe (“A mentsch tracht und Gott lacht”). Para el gentil, esto es un miedo paralizante al encontrarse con una fuerza superior. Para el judío, este miedo se convierte en “expansión y alegría del corazón”. El judío aprende a reír con Dios, entendiendo que todos sus planes son solo herramientas en manos de una Providencia Superior.

Un detalle final: La letra común entre las raíces Pajad (Miedo – פחד) e Itzjak (Risa – צחק) es la Jet (ח), que suena como la risa (“Ja ja…”). Las letras restantes de ambas palabras (פ, ד, צ, ק) suman 594, lo mismo que Mordejai (מרדכי), aludiendo al versículo: “cayó sobre ellos el miedo de Mordejai”.

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CABALÁ Y JASIDUT

Profundicemos en estos dos conceptos, que son pilares para entender la psicología espiritual judía y cómo transformar momentos de crisis en fortaleza.

1. La Guevurá: El poder de la restricción

En el árbol de la vida (las Sefirot), la Guevurá se traduce como “Fuerza”, “Poder” o “Juicio”, pero su significado interno es Restricción (Tzimtzum).

  • En la vida diaria: No es la fuerza de quien golpea, sino la de quien se controla. Como dice el Pirkei Avot: “¿Quién es el valiente (Guibor)? Aquel que domina su instinto”.
  • La paradoja del respeto: Cuando una persona no tiene límites (Jésed sin control), los demás suelen abusar de ella o no valorarla. Sin embargo, cuando alguien aplica Guevurá —pone límites claros, es disciplinado y tiene autodominio—, genera un aura de respeto.
  • El efecto espejo: El texto que tradujimos explica que si tú tienes “temor” (respeto reverencial) por lo Divino, el mundo exterior desarrolla “temor” por ti. Es una ley de correspondencia: quien se somete a una voluntad superior, deja de estar sometido a las voluntades humanas.

2. “Pajad Itzjak”: El miedo que libera

Como mencionamos, Pajad Itzjak es un nombre de Dios asociado a nuestro patriarca Isaac. Isaac representa la Guevurá absoluta: él fue capaz de dejarse atar en el altar (Akedat Itzjak).

¿Cómo se aplica esto hoy?

Normalmente, el miedo es una emoción que nos encoge (miedo al qué dirán, miedo al fracaso, miedo al futuro). Pero el “Pajad Itzjak” propone un cambio de enfoque:

  1. Enfocar el miedo: Si solo temes a Dios (es decir, si tu única preocupación es estar alineado con la Verdad y la Ética Suprema), automáticamente dejas de temer a todo lo demás. El miedo a los jefes, a los enemigos o a las circunstancias se desvanece porque entiendes que ellos no son “el dueño del mundo”.
  2. La risa de la perspectiva: Itzjak significa “él reirá”. La risa nace cuando vemos algo absurdo. Cuando nos damos cuenta de que pasamos meses preocupados por un decreto o un problema, y de repente Dios lo anula con un detalle inesperado (un “anciano” que no firma, como en la historia), nos reímos de nuestra propia preocupación previa.
  3. La transformación: El miedo se convierte en risa cuando comprendemos que el rigor (Gevurá) no era un castigo, sino una preparación para una alegría mucho más profunda.

Resumen Práctico

Para aplicar esto en tu día a día:

  • Cuando sientas ansiedad o “miedo” por algo externo, recuerda el concepto de “Pajad Itzjak”: redirige ese temor hacia Dios. Di para ti mismo: “Solo temo al Creador; lo que estoy viendo es solo una máscara”.
  • Al hacer esto, activas tu Gevurá interna (autocontrol) y, como por arte de magia, la presión externa suele ceder o transformarse en algo positivo (“V’nahafoch hu”).

¿Hay algún desafío o situación específica donde sientas que te vendría bien aplicar esta “fuerza del silencio” o este cambio del miedo a la risa?

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