JUDAÍSMO PARA TODOS TRUMÁ Y LA ESENCIA DE ADAR

*Abierto para todos, sin conocimientos previos.
Sumate y conectate con la sabiduría eterna de la Torá.*

En la dimensión jasídica, Adar representa el poder del alma de revelar que no existe separación entre lo oculto y lo revelado. En Purim, el Nombre explícito de Hashem no aparece en la Meguilá. Todo parece natural, político, incluso casual. Y sin embargo, precisamente allí se manifiesta la Providencia Divina en su forma más profunda. Pesaj es una redención abierta, con milagros manifiestos.
Purim es una redención desde dentro de la naturaleza. Jasidut explica que esto revela un nivel aún más alto: cuando lo infinito se manifiesta dentro de lo finito sin romperlo.

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NIGÚN 26 – HITVAADUT

ניגון מס’ 27 – גַּל עֵינַי – השער לפנימיות התורה

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Shoshanat Yaakov

Esta oración litúrgica se recita tradicionalmente en Purim después de la lectura de la Meguilat Ester.

💡 Un dato interesante:

La frase final “Vegam Jarvoná zajur latov” (Y que también Jarvoná sea recordado para bien) se dice a menudo en voz alta y con entusiasmo. Se refiere al sirviente del rey que sugirió usar la horca que Amán había preparado para colgar al propio Amán, precipitando así el final del villano.

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Puntos de una conversación sagrada

“Y tomarán para Mí una ofrenda” (Éxodo 25:2).

Dos interpretaciones en la palabra “para Mí”:
“eN Mi Nombre” y “para Mí”.

Suben en un mismo nivel: cuando una persona separa su dinero y lo entrega para algo sagrado, él eleva su dinero y su materialidad.

Y la acción eleva a ustedes para edificar, para morar y para santificar.

En su acción se manifiesta la conciencia de los hijos de Israel:
“Ellos me harán un santuario”. ¿Se edificará un santuario para el hombre?
Santuarios — y el hombre se convierte en un santuario, en espiritualidad.

(Likutéi Sijot, tomo 16, pág. 315)

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INTRO

La Cuarta Revolución de la Torá a la luz del “לי – no se aparta jamás”

La Cuarta Revolución de la Torá consiste en que la luz de la Torá —especialmente su dimensión interior— se extienda a todas las naciones del mundo, sin perder su esencia divina.
Este texto revela la condición indispensable para que eso sea posible: que la Torá sea transmitida no como idea externa, sino como conexión esencial.

El concepto de לי” — “para Mí”, que no se aparta jamás— enseña que solo aquello que está ligado a la Esencia divina tiene existencia eterna. Cuando la Torá se vive desde la aceptación del yugo, la humildad y la anulación, se convierte en una verdad estable, capaz de sostenerse incluso fuera del marco interno de Israel.

La donación de los adanim simboliza precisamente esto: no solo una santidad colectiva, sino una base firme en cada individuo. Esa estabilidad interior es la que permite que la Torá sea comunicable al mundo sin diluirse ni deformarse.

Por eso, la Cuarta Revolución no comienza hacia afuera, sino hacia adentro:
cuando el judío “toma” verdaderamente a Hashem en su Torá y en sus mitzvot, entonces la Torá puede irradiarse a la humanidad entera como una sabiduría viva, estable y eterna —una Torá que, allí donde llega, “no se aparta jamás”.

🏗️ EL PROYECTO DIVINO: CONSTRUYENDO UN HOGAR PARA DIOS

Después de la entrega de la Torá en el Sinaí, la Parashat Trumá marca un cambio: pasamos de la teoría a la práctica, de la revelación abstracta a la construcción física. Dios instruye a Moshé sobre cómo construir el Mishkán (Tabernáculo), el santuario portátil que acompañará al pueblo en el desierto.

1. La Ofrenda (Trumá)

Dios pide a los Hijos de Israel que traigan una ofrenda, pero con una condición esencial: debe ser “de todo hombre cuyo corazón lo impulse”. No es un impuesto, es un acto de amor. Los materiales incluyen:

  • Metales: Oro, plata y cobre.
  • Textiles: Lana azul (tejelet), púrpura (argamán), carmesí (tolaat shani) y lino fino.
  • Pieles: De carnero teñidas y de tajash (un animal multicolor hoy desconocido).
  • Madera: De acacia (shitim).
  • Aceite, especias y piedras preciosas.

2. El Propósito: “Y habitaré dentro de ellos”

El versículo central de la parashá (y de toda la construcción) es:

“Y harán para Mí un Santuario, y Yo habitaré en ellos (betojam).”

Los sabios señalan que no dice “habitaré en él” (en el edificio), sino “en ellos“. El objetivo final no es la arquitectura, sino que cada judío se convierta en un santuario viviente donde repose la Presencia Divina (Shejiná).

3. Los Utensilios Sagrados (Kelim)

Antes de describir el edificio, la Torá describe los muebles, lo que indica que el contenido interior es lo primordial:

  • El Arca (Arón HaBrit): Hecha de madera recubierta de oro por dentro y por fuera. Contiene las Tablas de la Ley. Sobre ella está la Kapóret (cubierta) con dos Querubines de oro con rostros de niño. Desde allí hablaba la voz de Dios a Moshé.
  • La Mesa (Shulján): De madera y oro, donde se colocaban los 12 “Panes de la Proposición” (Lejem HaPanim), simbolizando el sustento material y la prosperidad.
  • La Menorá: El candelabro de siete brazos hecho de un solo bloque de oro puro, decorado con copas, botones y flores. Simboliza la luz de la sabiduría divina.

4. La Estructura del Mishkán

Se dan instrucciones precisas para la “casa” misma:

  • Las Cortinas: Varias capas de techos hechos de lino y pieles que cubrían la estructura.
  • Los Tablones (Kerashim): Vigas verticales de madera de acacia recubiertas de oro, sostenidas por zócalos de plata (los mismos que se mencionan en Shabat Shekalim).
  • El Velo (Parojet): Una cortina que separaba el Lugar Santo (Kodesh) del Lugar Santísimo (Kodesh HaKodashim).

5. El Patio Exterior

  • El Altar de Cobre (Mizbéaj HaNejóshet): Ubicado afuera, para los sacrificios animales.
  • El Jatzer (Patio): El recinto delimitado por cortinas de lino sostenidas por columnas, que rodeaba todo el Tabernáculo.

💡 UNA PERLA JASÍDICA (GAL EINAI):

La palabra Trumá (תרומה) viene de la raíz “levantar” o “elevar” (Harama). También se puede leer como Torá-Mem (Torá + 40). La Torá fue dada en 40 días. Al dar Trumá (nuestra ofrenda material), “elevamos” el mundo físico (dinero, oro, madera) y lo conectamos con la dimensión espiritual de la Torá (los 40 días). Enseñándonos que el propósito del judío no es huir de la materia, sino elevarla y transformarla en un Santuario para Dios.

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EL MISHKÁN DE T-O-D-O-S

En la Parashá Trumá, los Hijos de Israel reciben el mandato sobre la construcción del Mishkán (Tabernáculo): “Y harán para Mí un Santuario y habitaré entre ellos”; y continuando con esto, se relata en las siguientes parashiot con extensión cómo lo construyeron en la práctica.

¿En qué etapa recibe Moshé el mandato sobre la construcción del Mishkán (que aparece en nuestra parashá), y cuándo lo transmite a los Hijos de Israel (como aparece en Parashat Vayakhel)?

Sobre esto hay tres opiniones:

A. Inmediatamente después de la Entrega de la Torá, Moshé recibe el mandato de Dios y lo transmite a los Hijos de Israel, y ellos traen en la práctica sus donaciones para el Mishkán. Todo esto [ocurre] antes del Pecado del Becerro de Oro, cuando ellos estaban en el nivel de Tzadikim (Justos).

B. Solo en Yom Kipur, después de que Dios perdonara a Israel por el Pecado del Becerro, y estando ellos en el nivel de Baalei Teshuvá (Retornantes/Arrepentidos), Él ordena a Moshé la construcción del Mishkán, y Moshé transmite de inmediato el mandato a Israel y ellos traen las donaciones.

C. Si bien el mandato de Dios a Moshé fue dicho antes del Pecado del Becerro, fue recién al día siguiente de Yom Kipur, el 11 de Tishrei, que Moshé congregó al pueblo de Israel y les transmitió el precepto, y entonces trajeron las donaciones. Esto quiere decir que el precepto de hacer el Mishkán continuó vigente incluso cuando estaban en el nivel de Reshaim (Malvados), después de haber pecado con el Becerro y antes del arrepentimiento de Yom Kipur.

De aquí aprendemos una enseñanza maravillosa: que cada judío puede y debe hacer y construir su Mishkán personal:

A. Cuando un judío se encuentra en el nivel de Tzadik, podría pensar que debido a su elevado nivel espiritual ya no necesita estar conectado con el mundo material, y que es preferible desconectarse del mundo y ocuparse única y exclusivamente de asuntos espirituales. Al respecto le ordena la Torá: “Y harán para Mí un Santuario y habitaré entre ellos” — también un Tzadik necesita tomar cosas materiales y hacer de ellas una morada para el Santo Bendito Sea.

B. Un Baal Teshuvá podría pensar que, dado que este mundo lo hizo tropezar y le causó pecar, debe desconectarse del mundo material para no volver a tropezar. Se le dice que también los Baalei Teshuvá necesitan hacer de la realidad material un Mishkán para el Santo Bendito Sea, y precisamente de esto depende la integridad de la Teshuvá.

C. Después de todo esto, todavía hay lugar para errar y pensar que mientras la persona no haya retornado en Teshuvá completa, no hay lugar para hacer un Mishkán para el Santo Bendito Sea, pues [como dice el versículo]: “¿Y al malvado dijo Dios: qué tienes tú que relatar Mis leyes?”. Sobre esto viene la tercera opinión y enseña que el mandato “Y harán para Mí un Santuario” no se anuló ni siquiera en el momento del Pecado del Becerro, y que incluso antes de la Teshuvá, el judío está obligado y puede hacer un Mishkán para el Santo Bendito Sea.

Y cuando se pregunta: ¿Cómo puede un malvado hacer un Mishkán para el Santo Bendito Sea? La respuesta es que cuando el malvado se ocupe en la Torá y las Mitzvot, al final de cuentas, “¡la Luz que hay en ella lo hará volver al buen camino!”.

(Adaptado de Likutei Sijot Vol. 1, pág. 152 en adelante. De ‘Nishmata DeOraita’)

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Rabino ginsburgh

Las Tres Ofrendas (Shalosh Trumot)

En el inicio de la sección, la palabra “Trumá” aparece tres veces, lo cual, según nuestros Sabios, alude a tres colectas distintas para la construcción y el mantenimiento del Santuario. Estas ofrendas tienen como objetivo eliminar la “impureza de la serpiente” del mundo y establecer la Presencia Divina (Shejiná) entre nosotros.

Las tres colectas son:

  1. La Ofrenda de las Basas (Adanim): Una contribución única de plata utilizada para los cimientos del Tabernáculo.
  2. La Ofrenda del Medio Siclo (Majatzit HaShekel): Una contribución anual obligatoria destinada a la compra de los sacrificios comunitarios.
  3. La Ofrenda del Tabernáculo: Materiales (oro, plata, cobre, tejidos, etc.) entregados voluntariamente según la generosidad del corazón para la construcción de la estructura y sus vasijas.

Análisis del Rebe de Lubavitch

1. “Esto darán” (Zeh Yitnu)

El Rebe explica que el término “Zeh” (Esto) indica una percepción clara y absoluta. Mientras que todas las criaturas creadas son un reflejo de un Dios oculto (“Él”), solo Dios mismo es un “Zeh” total, cuya existencia es la única verdad absoluta que sostiene a todo lo demás. El poder de señalar y decir “esto es Dios” es la medicina que cura la ceguera espiritual causada por el pecado.

2. La Igualdad en el Medio Siclo

A diferencia de la construcción del Tabernáculo, donde cada uno daba según su capacidad, en la ofrenda del Medio Siclo “el rico no aumentará y el pobre no disminuirá”. Esto se debe a que:

  • Es una expiación colectiva: El pecado del Becerro de Oro afectó a toda la comunidad como un solo cuerpo; por lo tanto, la reparación debe ser uniforme y obligatoria para todos.
  • Anulación ante el Todo: El medio siclo es una expresión de la pertenencia del individuo al colectivo. Al dar una cantidad idéntica, el individuo renuncia a su identidad privada para recibir la protección y la eternidad que solo pertenecen al conjunto de Israel (Tzibur).

3. El Triunfo sobre la Muerte

El documento vincula el pecado del Becerro con el regreso de la muerte al mundo. Originalmente, al recibir la Torá, la impureza de la serpiente había cesado, permitiendo que lo físico fuera un receptáculo eterno para la luz divina. Tras el pecado, la materia volvió a ser opaca y, por lo tanto, perecedera. Sin embargo, mientras que el individuo es mortal, “la comunidad (Tzibur) no muere”. Al unirse mediante el Medio Siclo, cada judío se conecta con la fuente de la vida eterna.

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🌙✨ Una reflexión jasídica sobre Adar y Purim

Nuestros Sabios enseñan: “Cuando entra Adar, aumenta la alegría”.
No dicen simplemente “hay alegría”, sino aumenta. La simjá de Adar es dinámica, creciente, expansiva. Es una fuerza espiritual que transforma la realidad.

🌿 La esencia de Adar: transformar el ocultamiento

En la dimensión jasídica, Adar representa el poder del alma de revelar que no existe separación entre lo oculto y lo revelado.

En Purim, el Nombre explícito de Hashem no aparece en la Meguilá. Todo parece natural, político, incluso casual. Y sin embargo, precisamente allí se manifiesta la Providencia Divina en su forma más profunda.

Pesaj es una redención abierta, con milagros manifiestos.
Purim es una redención desde dentro de la naturaleza.

Jasidut explica que esto revela un nivel aún más alto: cuando lo infinito se manifiesta dentro de lo finito sin romperlo.

🎭 El secreto de la alegría

La alegría de Adar no es superficial. No depende de que todo esté perfecto.
Es la alegría que nace de la emuná esencial: saber que incluso lo que parece adverso es parte del plan Divino.

Hamán quería destruir; terminó elevando.
El decreto parecía final; se transformó en salvación.

Esa es la enseñanza eterna:
La oscuridad misma puede convertirse en luz.

La simjá auténtica surge cuando el alma reconoce que nada está fuera del control amoroso de Hashem.

🕯 Más allá de la razón

Purim está por encima de la lógica. “Ad delo iada” — hasta trascender el cálculo racional.
En términos jasídicos, es el despertar del nivel de yejidá, la esencia del alma que está unida a Hashem más allá del intelecto.

Cuando uno conecta con ese punto esencial, la alegría no depende de circunstancias externas. Es una alegría ontológica.

🌈 Adar hoy

Adar nos enseña a:

  • Reír con santidad
  • Transformar la presión en expansión
  • Descubrir la Providencia en lo cotidiano
  • Convertir el ocultamiento en revelación

Que este Adar podamos experimentar una alegría creciente, profunda y luminosa.
Que transformemos todo “decreto” interno — miedo, preocupación, limitación — en una apertura hacia la luz.

Y que la alegría de Purim sea el preludio de la Gueulá completa, donde toda la realidad revelará su raíz Divina.

¡Jodesh Adar Sameaj! 🎉✨

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🌍 DVAR MALJUS

Puntos de charlas sagradas sobre Gueulá y Mashíaj del Rebe de Lubavitch

¿Cuándo llegará la redención?

Nuestros Sabios dijeron: las generaciones anteriores merecieron la redención por el mérito de los Patriarcas; pero nosotros, la última generación, debemos traer la redención mediante nuestra propia labor.
La redención depende de Israel, y cuando cada uno hace su parte, la redención llega de inmediato.

La plenitud de la entrega de la Torá en el tiempo de la redención

La plenitud de la entrega de la Torá se manifestará con la llegada del Mashíaj, cuando se revelará por completo la dimensión interna de la Torá y de las mitzvot.
Sin embargo, ya ahora existe un anticipo de ello, cuando un judío estudia Torá y cumple mitzvot con vitalidad y alegría.

“El Santuario de Hashem, establecido por Tus manos”

Respecto a “El Santuario de Hashem, establecido por Tus manos”, se explica que el Tercer Beit HaMikdash será una construcción divina, pero al mismo tiempo estará vinculada al trabajo del ser humano.
La persona se prepara a sí misma y al mundo para esta revelación a través de su servicio durante el exilio.

“He aquí que viene”

La redención no es algo lejano; está a la puerta.
Cuando un judío internaliza que el mundo ya está preparado para la redención, su servicio se realiza con confianza y alegría.

Las mujeres en la construcción de la redención

Las mujeres tuvieron el mérito de ser las primeras en experimentar la primera redención, y así será también en la redención futura.
A través de la educación de los hijos en fe y confianza, y del cuidado de la santidad del hogar, ellas acercan de forma concreta la redención.

Las “hakafot” que rodean la redención

Así como en Simjat Torá las hakafot rodean toda la Torá, de la misma manera las acciones simples de los judíos rodean y aceleran la llegada de la redención en la práctica.

“Te esforzaste y encontraste: cree”

No hay que desesperarse si no se ve el resultado de inmediato.
Cada esfuerzo en el servicio a Hashem añade un nuevo nivel a la construcción de la redención, hasta que llega el momento en que finalmente “encuentras”.

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