TIPOS DE INTELIGENCIA Y TANAJ

JASIDUT:  La dimensión interior del Tanaj

Parte 6

Continuando nuestra serie sobre el Tanaj, presentamos la entrega final (por ahora) impartida por el Rav Ginsburgh en inglés y publicada aquí por primera vez. Este metaanálisis del Tanaj utilizando terminología jasídica nos ofrece una guía general sobre cómo aprender cada parte: los Cinco Libros de Moisés, los Profetas y los Escritos.

Todo esto pretende servir como introducción a lo que será un estudio lineal del Libro de Proverbios que se publicará pronto.

En este artículo, HaRav Ginsburgh se centra en la conexión entre la sefirá de conocimiento y los Escritos en general, y el Libro de Proverbios en particular.

En esta sexta parte de la serie La dimensión interior del Tanaj, el Rav Ginsburgh desarrolla un metaanálisis jasídico que vincula las tres secciones del Tanaj con las facultades intelectuales del alma y los tipos de inteligencia.

La Torá (los Cinco Libros de Moisés) se asocia con la sabiduría (jojmá) y con una inteligencia intuitivo-intelectual. Para cumplir e integrar los 613 preceptos no basta con el análisis racional: se requiere una intuición espiritual profunda que preceda y guíe al intelecto.

Los Profetas corresponden a la comprensión (biná) y a la inteligencia intelectual-emocional. La profecía es un acto intelectual —recepción de un mensaje divino—, pero está teñida por emociones internas del intelecto, lo que explica las diferentes inclinaciones halájicas y proféticas, como en los casos clásicos de Hilel y Shamai.

Los Escritos (Ketuvim) se relacionan con la sefirá de conocimiento (daat), especialmente con su dimensión central, donde se integran intuición, emoción e instinto. Por eso, los Escritos —y en particular el Libro de Proverbios— se centran en la vida cotidiana, la ética, la psicología práctica y, de forma muy significativa, en la relación entre hombre y mujer, entendida como expresión suprema de daat.

El texto explica que existen cuatro tipos de inteligencia en el alma: intelectual, emocional, intuitiva e instintiva. Estas se distribuyen entre las facultades superiores según dos modelos complementarios, destacando que el lado izquierdo del conocimiento corresponde siempre a la inteligencia instintiva, mientras que el lado derecho puede manifestarse como intuición o emoción.

Finalmente, se muestra que los Escritos no descienden desde lo Divino hacia lo humano —como la profecía— sino que ascienden desde la experiencia humana hacia lo Divino, elevando la vida, el matrimonio, la ética y la acción cotidiana al plano de la santidad. Así, el Tanaj se revela como un sistema completo de educación del alma y de todas sus inteligencias.

ACCESOS A PUBLICACIONES ANTERIORES DE LA SERIE

PARTE 1: LA ESTRUCTURA DE LA TORÁ

PARTE 2: DOS TIPOS DE REVELACIÓN DIVINA

PARTE 3: LAS TRES FACULTADES DEL INTELECTO

PARTE 4: INTELIGENCIA INTUITIVA TEÓRICA Y PRÁCTICA

PARTE 5: RETROSPECCIÓN, INTROSPECCIÓN Y EXTROSPECCIÓN EN EL TANAJ

PARTE 6: TIPOS DE INTELIGENCIA Y TANAJ

PARTE 7: CONVERTIRSE EN HIJOS DE NOE, ABRAHAM E ISRAEL

PARTE 8: LAS INTELIGENCIAS COMPLEJAS DEL TANAJ

PARTE 9: LOS 24 ORNAMENTOS DE LA NOVIA

En nuestras enseñanzas anteriores sobre el Tanaj, (Torá, Profetas y Escritos) explicamos que el Libro de Proverbios, el segundo libro de los Escritos, es esencialmente un padre que habla y enseña a su hijo ética, moral y una forma de vida positiva en general. Aún no mencionamos que existe otro motivo, un hilo que recorre todo el Libro de los Proverbios: la relación entre hombres y mujeres.

Hay hombres buenos y hombres que no lo son tanto en relación con las mujeres y lo mismo ocurre en la dirección contraria. Hay mujeres buenas y justas que son totalmente leales a su amado y hay mujeres que no lo son. Aprender a relacionarse con las mujeres es otro aspecto que va de la mano con los otros principios que el padre intenta transmitir y enseñar a su hijo.

La relación entre hombres y mujeres se asocia en la Torá con la sefirá de conocimiento (daat), que en general es la sefirá asociada con los Escritos, la parte del Tanaj en la que aparece el libro de los Proverbios. Vamos a ampliar esta asociación basándonos en nuestros artículos anteriores sobre el tema.

La Biblia y el Intelecto

Los Escritos son la tercera de las tres partes del Tanaj. La primera parte, los Cinco Libros de Moisés, corresponde a la sefirá de sabiduría, la primera facultad intelectual, y la segunda parte, los Profetas, corresponde a la sefirá de entendimiento, la segunda facultad intelectual. Estos dos corresponden respectivamente a los lóbulos derecho e izquierdo del cerebro. Explicamos que los Escritos corresponden a la sefirá de conocimiento (daat), la tercera de las facultades intelectuales, que anatómicamente se sitúa en el centro y al fondo, descansando en la parte superior de la médula espinal. Como está en el centro, se divide en dos, un lado derecho y otro lado izquierdo. En la Cabalá nos enseñan que el lado derecho es el lado relativamente masculino y el izquierdo es el lado relativamente femenino.

FacultadParte del cerebroParte del Tanaj
SabiduríaLóbulo derechoCinco libros de Moisés
EntendimientoLóbulo izquierdoProfetas
ConocimientoLado derecho del lóbulo dorsalEscritos
Lado izquierdo del lóbulo posterior

En la Torá, la palabra daat aparece en el contexto de Adam conociendo a Javá y, por tanto, significa unirse o convivir con la esposa para tener hijos, que es el primer mandamiento inclusivo de la Torá: «Sed fecundos y multiplicaos, llenad la tierra y conquistadla».[1] El secreto de daat es saber cómo relacionarse adecuadamente con la esposa. En general, los hombres deben saber cómo relacionarse con las mujeres y estas con los hombres.

Tipos de inteligencia

Existen cuatro tipos de inteligencia en el alma: intelectual, emocional, intuitiva, e instintiva. Hay dos formas de establecer una correspondencia entre estas cuatro inteligencias con las cuatro facultades intelectuales: sabiduría, entendimiento y las dos caras de conocimiento (daat).

De acuerdo con el primer modelo, la sabiduría es inteligencia intelectual, porque para estudiar y aprender adecuadamente los 613 mandamientos de la Torá, a los que corresponde la sabiduría, hay que hacer uso de la inteligencia intelectual para entender adecuadamente lo que la Torá realmente nos instruye a hacer. Entendimiento es la inteligencia emocional tras la afirmación de que “entiende el corazón.” Así, las dos caras de conocimiento son la inteligencia intuitiva y la inteligencia instintiva.

El segundo modelo sigue la asociación más común de los lóbulos derecho e izquierdo del cerebro con la inteligencia intuitiva y la inteligencia intelectual, respectivamente, dejando así la tercera parte trasera del cerebro a las dos lados de conocimiento, que corresponderían entonces a la inteligencia emocional e instintiva.

Entre ambos modelos, solo el lado izquierdo de conocimiento permanece igual y corresponde a la inteligencia instintiva. Las otras tres facultades intelectuales tienen dos posibilidades. Podemos profundizar en nuestra percepción de estos tres aspectos considerando cómo las dos posibilidades pueden unirse en cada uno de ellos. Esto, a su vez, nos proporcionará un entendimiento mucho más claro de qué tratan las tres partes del Tanaj – los Cinco Libros de Moisés, los Profetas y los Escritos – y revelará más sobre el significado más profundo del Libro de Proverbios.

FacultadParte del cerebroParte del TanajTipo de inteligenciaÓrgano vital
SabiduríaLóbulo derechoCinco libros de MoisésIntelectual/IntuitivoCerebro
EntendimientoLóbulo izquierdoProfetasEmocional/IntelectualCorazón
ConocimientoLado derecho del lóbulo dorsalEscritosIntuitivo/EmocionalRiñones
Lado izquierdo del lóbulo posteriorInstintivoHígado

Las Inteligencias Dobles: Intelecto Intuitivo y Emociones Intelectuales

Sabiduría corresponde tanto a la inteligencia intuitiva como a la intelectual. Combinándolas, llamemos a esto inteligencia intuitivo-intelectual, que puede describir a alguien que es intelectual, porque piensa mucho, aprende mucho, estudia mucho, pero por encima de su inteligencia intelectual también posee una intuición poderosa; la intuición siempre está por encima del intelecto. Dado que sabiduría se corresponde con los Cinco libros de Moisés, eso significa que para asimilar e integrar realmente los mandamientos y las leyes de la Torá que aparecen en los Cinco libros de Moisés, uno debe ser un intelectual intuitivo.

Tanto sabiduría como entendimiento tienen un aspecto superior e inferior conocido como un partzuf. El partzuf superior de sabiduría es el Padre supremo, aba ilaá (אַבָּא עִילָּאָה). El partzuf superior de entendimiento se llama Madre suprema, ima ilaá (אִימָּא עִילָּאָה). El partzuf inferior de sabiduría es conocido como “Israel el anciano” o “Israel el abuelo”, Israel sava (יִשְׂרָאֵל סָבָא), a pesar de ser inferior al aspecto Padre superior de sabiduría. El partzuf inferior de entendimiento se llama “comprensión”, tevuná (תְּבוּנָה), que es casi sinónimo de “entendimiento”, biná (בִּינָה), ya que ambos derivan de la misma raíz, pero obviamente tienen significados distintos. En el Tanaj, sabiduría, entendimiento y conocimiento suelen aparecer como sabiduría, entendimiento y conocimiento[2], jojmábinádaat (חָכְמָה תְּבוּנָה דַּעַת).

El ejemplo cabalístico de “comprensión” (תְּבוּנָה) es el útero de la madre donde el feto que va a nacer se desarrolla, crece y se prepara para venir al mundo. El feto que crece en el útero representa las emociones: las tres emociones básicas: amor, temor y compasión, y las tres emociones inferiores, que se manifiestan activamente a través de acciones: confianza, sinceridad y veracidad (es decir, que confirmas, materializas o cumples tu misión en la vida). Normalmente, las tres emociones inferiores son más difíciles de entender correctamente que las tres emociones superiores. La comprensión, representada como el embarazo de las emociones dentro del útero materno, es, por lo tanto, la inteligencia emocional asociada a la comprensión en el primer modelo. La Madre suprema es la inteligencia intelectual pura de entendimiento, la forma común de entender la inteligencia del lóbulo izquierdo del cerebro.

Aunque la Madre suprema está alineada con el Padre supremo y se les denomina una pareja que no se separa, en cierto modo refleja el aspecto inferior de sabiduría (Israel el anciano), que es la inteligencia intelectual de sabiduría (el Padre supremo es la inteligencia intuitiva de sabiduría). Aun así, considerar a la Madre y al Padre supremo como inteligencia intelectual e intuitiva es el enfoque común para entender los lóbulos izquierdo y derecho del cerebro, respectivamente.

Aplicando esto al Tanaj, ahora podemos decir de una forma más detallada y sofisticada que la sabiduría y el entendimiento necesarios para aprender e integrar los Cinco Libros de Moisés y los Profetas son, respectivamente, el intelectualismo intuitivo y la emoción intelectual.

La emoción intelectual no es una simple inteligencia emocional porque a lo que nos referimos es al hecho de que dentro del propio intelecto existen emociones; nuestra inteligencia intelectual está cargada de emociones. En Cabalá y Jasidut esto se entiende en el contexto de una pregunta sobre dos grandes sabios, ambos dotados de una gran inteligencia: un entendimiento profundo e inteligencia intelectual. Sin embargo, estos dos sabios no están de acuerdo; uno tiende a legislar de forma más permisiva, un rasgo asociado al eje derecho, y el otro tiende a legislar de forma más prohibitiva, un rasgo asociado al eje izquierdo. Si son igual de inteligentes, ¿de dónde procede la inclinación hacia la derecha o hacia la izquierda? Ambos son inteligentes. Ambos conocen la Torá de principio a fin, todas las sutilezas de la misma. ¿Cómo puede ser entonces que uno tienda, en general, en casi todos los casos que se le presentan, a permitir y el otro a prohibir? Aquí es donde entran en juego las emociones presentes en el intelecto.

Estas no son en absoluto las emociones del corazón. Estas se identifican como las emociones de la propia mente. La forma en que la mente tiende, después de saber todo lo que hay que saber sobre un tema, puede ser en dos direcciones. Los dos sabios tienen los mismos hechos ante ellos. Objetivamente, son iguales. Pero hay algo muy profundo dentro de la mente que tiende a permitir o prohibir, y es la inteligencia emocional dentro de la inteligencia intelectual.

Al analizar el significado de la emoción intelectual, también hemos esclarecido la diferencia entre entendimiento (biná) y comprensión (tevuná). El entendimiento es el lado puramente intelectual de la sefirá de entendimiento, también conocida como la Madre suprema. La comprensión es el aspecto inferior de entendimiento, referido a las emociones dentro del intelecto. Pero ambos forman parte de la única sefirá conocida como entendimiento, por eso el entendimiento puede ser descrito como las emociones intelectuales con las que deben estudiarse los Libros de los Profetas.

De pasada, señalemos que el ejemplo clásico de dos sabios que demuestran la inclinación a permitir o prohibir son Hilel y Shamai. Ambos son grandes intelectuales, pero Hilel casi siempre se inclina hacia la derecha y Shamai, su compañero, porque tiene diferentes emociones mentales, casi siempre se inclina hacia la izquierda.

Conocimiento: Intuitivo o Emocional

Ahora pasemos a las dos posibilidades que tenemos para el lado derecho de la sefirá de conocimiento, que puede ser la inteligencia intuitiva o la inteligencia emocional. En un examen anterior, explicamos que el lado derecho de conocimiento corresponde a la inteligencia emocional porque es el conocimiento el que realmente da origen a las emociones. El entendimiento está “embarazado-en gestación” con el feto. Pero el poder del alma que realmente da origen a las seis facultades emotivas (desde amor hasta veracidad) deriva del lado derecho de la sefirá de conocimiento.

En nuestro análisis anterior sobre estos modelos, explicamos que el poder de dar a luz a las tres primeras emociones (bondad, poder-rigor y belleza) proviene del lado derecho de conocimiento y el poder de dar origen a las tres emociones inferiores (victoria, reconocimiento y fundamento), que son las emociones activas o pragmáticas, proviene del lado izquierdo de conocimiento. En ambos modelos, el lado izquierdo de conocimiento corresponde a la inteligencia instintiva, que incide específicamente hacia el hígado mientras que el lado derecho ilumina principalmente los riñones.

Una observación sencilla y directa es que una persona nace con un solo hígado, pero con dos riñones. Esto refleja lo que hemos encontrado: el lado izquierdo de conocimiento solo puede ser inteligencia instintiva, mientras que el lado derecho puede ser inteligencia intuitiva o emocional. El cerebro tiene tres lóbulos diferentes. Y el corazón también tiene dos lados, cada una con una función independiente.

Entonces, una vez más, ¿qué significa intuir la emoción? Es como enamorarse. El amor es, por supuesto, una emoción. Pero cuando digo amor a primera vista, me refiero a una intuición que se manifiesta como emoción. El matrimonio está relacionado principalmente con la sefirá de conocimiento, y como hemos dicho, ambos corresponden a los Escritos del Tanaj. En el matrimonio, hay historias, las más importantes del Tanaj, sobre enamorarse a primera vista. La historia básica, por supuesto, es la de Iaacov y Rajel, la cual demuestra que el matrimonio es una emoción intuitiva que se manifiesta, que se revela. Obviamente, en el matrimonio, el instinto es muy importante. La Torá se refiere a esto cuando, tras la creación de Adán y Eva, dice: “Él [el hombre] se aferrará a su esposa, y ellos serán una sola carne.” La Torá no se refiere aquí a la emoción. Tampoco se habla de intuición, sino de instinto. Los seres humanos, al igual que los animales, obviamente tienen un instinto innato de aferrarse a su esposa. Eso es lo que dice la Torá. Que Di-s ha dado al hombre un instinto necesario para sobrevivir y crecer, para aferrarse a su esposa y convertirse en una sola carne.

¿Qué significa convertirse en “una sola carne”? Hay dos interpretaciones principales: o bien “una carne” se refiere al bebé que nace de los dos progenitores – dos se convierten en uno, o “una sola carne” se refiere a la unión física entre hombre y mujer; en ese momento de unión, se convierten en uno solo. En cualquier caso, hacerse uno es un instinto. Es el instinto más positivo, y es tan grande que, en cierto sentido, la inteligencia instintiva para unir probablemente sea superior a la de todas las demás formas de inteligencia, incluso por encima de la inteligencia intuitiva. Una vez más, el instinto de unión corresponde al lado izquierdo de conocimiento, y el lado derecho de conocimiento es la inteligencia intuitivo-emocional.

¿Cómo podemos decirlo de otra manera, sencilla? Una persona puede apoyarse en la emoción espontánea que siente. Intuye. Esto significa que la forma en que se siente respecto a una determinada situación es correcta, es cierta. Hay que ser muy puro en el alma para poder intuir y confiar en las emociones propias.

¿Y la inteligencia intelectual? Al elegir un cónyuge, ¿el intelecto en sí no juega un papel? Obviamente, cuando uno elige a su alma gemela, también debe usar su mente para evaluar la situación: si él o ella es la pareja adecuada para ellos. Pero en relación con los otros tres tipos de inteligencia – la intuitiva, la emocional y la instintiva – la inteligencia intelectual desempeña un papel de supervisión general, que en la terminología cabalística se denomina makif. Makif significa literalmente abarcar o rodear y, en el contexto de la inteligencia, makif significa que la inteligencia supervisa y dirige desde arriba mis emociones, intuiciones e instintos. De hecho, el intelecto puede ser sin duda el factor determinante a la hora de tomar la decisión sobre el matrimonio.

Lo opuesto a makif es pnimi, que significa interior. Así que, al decidir sobre un cónyuge, lo que uno siente en su interior son las inteligencias asociadas a conocimiento (da’at), especialmente la intuición que es seguida inmediatamente por la emoción, que como hemos dicho aparecen juntas como una inteligencia intuitivo-emocional del lado derecho de conocimiento. A continuación, el impulso innato de la pareja a unirse en el plano físico deriva de la inteligencia instintiva, que corresponde al lado izquierdo de conocimiento.

Los Profetas y la Inteligencia Intelectual-Emocional

Así que ahora hemos añadido profundidad a nuestro entendimiento de las facultades de la mente, así como a la forma en que se corresponden con las tres partes del Tanaj. Los Cinco Libros de Moisés son lo intuitivo-intelectual, y los Profetas son las emociones intelectuales.

Los Profetas se relacionan con las emociones intelectuales porque ellos recibieron profecías. Lo que viene de Di-s es parte del intelecto, per se, porque lo que se recibe es en forma de palabras; el profeta es como un estudiante sentado ante su maestro, su mentor, y recibe lo que se le dice. Recibir un mensaje que se te está transmitiendo, especialmente si estás destinado a transmitirlo a otros, es un acto intelectual. La profecía no se basa en emociones subjetivas. Se le podría decir al profeta que profetice cosas buenas o malas, porque está anulado ante la palabra de Di-s, ante aquello que Di-s le enseña. Los profetas, en ocasiones, discuten con Di-s basándose en sus propias emociones, especialmente cuando Di-s les ordena profetizar cosas malas para Israel. En estos casos, Di-s debe coaccionarles a profetizar el mal. Esto es particularmente evidente en las profecías de Jeremías y Ezequiel acerca de la inminente destrucción del Primer Templo. Aun así, la profecía proviene de Arriba y, al recibirla, el profeta no tiene control sobre su ser físico.

Esto no ocurre con los Escritos. Los Escritos provienen del interior de la propia alma humana. Se elevan desde abajo hacia arriba, de lo inferior a lo superior. Los Escritos toman una experiencia y un pensamiento humanos y los elevan al nivel de lo Divino. Los libros de los Profetas se originan desde Arriba y luego se exponen a continuación abajo, en lenguaje humano.

Con esto hemos concluido otro importante recorrido en nuestra búsqueda por entender las facultades mentales, especialmente en lo que respecta a las tres partes del Tanaj.


[1] Génesis 1

[2] Éxodo 31:3, 35:31, 36:1; 1 Reyes 7:14; Proverbios 2:6.

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