Tratado de Avot (Pirkei Avot) – Capítulo 4, Mishná 2
“Ben Azai dice: Corre hacia una mitzvá (mandamiento) ligera y huye de la transgresión, pues una mitzvá arrastra otra mitzvá y una transgresión arrastra otra transgresión; porque la recompensa de una mitzvá es una mitzvá, y la recompensa de una transgresión es una transgresión.”
El comentarista clásico Bartenura (R’av) explica que el placer o beneficio que una persona obtiene al cometer un pecado se considera un pecado en sí mismo. Sin embargo, el texto propone una interpretación más profunda de la palabra “Sejar” (Recompensa), tratándola como lo opuesto al castigo.
Desde el nivel literal (Pshat), la recompensa es un regalo de Dios. Él creó al hombre para Su gloria y le dio libre albedrío para que elija el bien y reciba una recompensa verdadera. Pero, incluso cuando el hombre elige el mal, en el futuro se revelará que todo fue para bien y, por lo tanto, ¡merecerá una recompensa incluso por la transgresión cometida!
- La diferencia: La recompensa por el bien viene por el camino del Amor (Ahava). La recompensa por el mal viene por el camino del Temor (Yirá), una recompensa que despierta “miedo” o estremecimiento.
- ¿Cuál es la recompensa del pecado?: Es el reconocimiento de la persona de que ha fallado ante Dios. Este golpe de realidad trae una humildad verdadera (Shiflut) y despierta un arrepentimiento profundo (Teshuvá). Como dicen los sabios: “En el lugar donde se detienen los penitentes (Baalei Teshuvá), ni siquiera los justos perfectos pueden estar”.
2. Observar el castigo como recompensa
Incluso la palabra Ónesh (Castigo) puede ser leída como un acrónimo (notarikon) de la frase:
Aiíen Sham (עיין שם) — “Consulta allí” (Mira más profundo).
Al “consultar allí”, uno descubre que el castigo es, en esencia, una recompensa buena. Es el trabajo de la Teshuvá por amor: buscar a Dios desde “allí” (desde el lugar del pecado) hasta encontrarlo.
Se aclara que “Recompensa” (Sejar) no es un “Premio” (Pras). Un premio es algo limitado (una porción). En cambio, la Recompensa es la revelación de la Divinidad, un regalo del Cielo que mezcla “Fuego y Agua” (Temor y Amor) para cumplir el deseo de Dios de beneficiar a Sus creaciones.
3. Recompensa Buena y Recompensa “Muy Buena” (Gematria)
- Sejar (שכר – Recompensa): Suma 520. Es 20 \times 26 (Nombre de Dios Havayá). El acto mismo de existir en el mundo es la recompensa de la sabiduría (Jojmá).
- Ónesh (ענש – Castigo): Suma 420. Es 20 \times 21 (Nombre de Dios Eké – “Seré lo que Seré”). Es el nombre asociado con el nacimiento de Israel y la comprensión (Biná).
Conclusión:
- La recompensa revelada viene de Jojmá (el Padre) y es “Buena”.
- El castigo (que es una recompensa oculta) viene de Biná (la Madre) y es “Muy Buena”.
Solo después de revelar lo “Muy Bueno” entra el Shabat Kodesh, donde el rigor desaparece y todo es bondad y misericordia. Se revela que todo lo que ocurrió —incluso las elecciones del hombre— era, en última instancia, la Voluntad de Dios, llevando a la criatura hacia un descanso y un deleite infinito en la era venidera.
