INMADUREZ, MADUREZ Y TIEMPO 2

parte 2

CALENDARIO HEBREO: Sefirat Haomer

PSICOLOGIA JASIDICA

EDUCACION

Continuando con el tema de la inmadurez y la madurez en relación con las intenciones cabalísticas (kavanot) de Sefirat HaOmer, iniciado en nuestro número anterior, este artículo explora cómo las cuatro etapas de madurez se corresponden con el pasado, el presente, el futuro y la eternidad.

Este artículo y el anterior son extractos de la Seudá del Mesías de 5785. El texto original en hebreo apareció en el número Niflaot de Ajarei-Kedoshim de 5785.

Las intenciones principales (kavanot) de la Cuenta del Omer según los escritos del Arizal se refieren al desarrollo de la conciencia en cuatro etapas: primera inmadurez, primera madurez, segunda inmadurez y segunda madurez. En hebreo, los cabalistas se refieren a estos como katnut alef (primera inmadurez), gadlut alef (primera madurez), katnut bet (segunda inmadurez) y gadlut bet (segunda madurez).

Entre los cabalistas, no se formulan otras intenciones durante la Cuenta del Omer. Todo la atención durante esta época del año se centra en el propio conteo y en desarrollar los estados mentales-espirituales expandidos (mojin) a través de estas cuatro etapas. Todo el trabajo espiritual que se realiza durante la Cuenta del Omer está orientado a asimilar lo revelado en la noche del Seder; comenzamos a contar la noche siguiente al Seder. Durante la noche del Seder, “el Rey de reyes se reveló a ellos y los redimió”, lo que significa que todos los mojin fueron revelados a la vez, pero no pudieron integrarse. Huyen (igual que “el pueblo huyó[1]“) y debemos reconstruirlos paso a paso durante los días del Conteo, hasta que merezcamos interiorizarlos todos con la Entrega de la Torá en Shavu’ot, con alegría e interioridad.

Durante la Cuenta del Omer tomamos conciencia de nuestra alma animal, nos relacionamos con la naturaleza animal que hay en nosotros y le damos su lugar adecuado. El alma animal se considera el peldaño más bajo en el orden de la Creación, pero es precisamente en este lugar donde Di-s desea tener una morada en los reinos inferiores para que incluso la dimensión material pueda reconocer Su soberanía y anularse verdaderamente ante Él. Por eso las intenciones de la Cuenta del Omer se centran en el proceso de cuatro etapas desde la inmadurez hasta la madurez – incluyendo

Katnut Alef ­ Fe simple

Hemos estudiado que hay un poder en el alma que no se dañó en la fractura de los recipietnes: el poder de la fe. Incluso después de una caída y una ruptura, cuando uno llega a la pequeñez suprema, la fe sigue existiendo en el alma, y tiene el poder de resucitar todo lo que fue quebrado y murió. En los términos que estamos analizando ahora, katnut alef es fe (tal como está escrito en Jasidut y como hemos estudiado muchas veces).

En Breslov, en este momento ­ al final del último día de Pesaj – es costumbre celebrar una comida de agradecimiento por el milagro del rescate de nuestro maestro el Baal Shem Tov en su camino a la Tierra de Israel. El Baal Shem Tov también fue el bisabuelo de Rabi Najman. Dentro de esa historia, el Baal Shem Tov alcanzó el katnut supremo. Se encontró en una isla desierta, junto con su discípulo Rabi Tzvi, atados y cautivos mientras sus captores planeaban matarlos. Rabi Tzvi preguntó al Baal Shem Tov: “¿Por qué el Rebe no hace nada? ¡Que el Rebe haga algún ijud (unificación mística) y seremos salvados de aquí!” El Baal Shem Tov respondió que había olvidado todo lo que sabía y preguntó a Rabi Tzvi si recordaba algo. Rabi Tzvi dijo que él tampoco recordaba nada, salvo las letras del alef-bet. Y el Baal Shem Tov le dijo: “¿Recuerdas el alef-bet?! Entonces recuérdamelo…” Rabi Tzvi comenzó a recitar el alef-bet junto con el Baal Shem Tov, y entonces el mojin regresó al Baal Shem Tov y fueron salvados. Cuando el barco en el que embarcaron se desvió de su rumbo y llegara de nuevo a Estambul en lugar de a la Tierra de Israel, el Baal Shem Tov entendió que la Providencia Divina le estaba indicando que no viajara a la Tierra de Israel, por lo que dio media vuelta.

En Jabad en este momento celebramos la Fiesta del Mashíaj ­ no solo dando gracias por el milagro del rescate ocurrido en el pasado, sino dirigiendo nuestra mirada hacia adelante, para pensar en el futuro, en el Mashíaj y la resurrección de los muertos. Pensar en el futuro ya es una etapa más avanzada – katnut bet, como explicaremos – pero cuando la gente estaba a punto de asesinar al Baal Shem Tov, él estaba en katnut alef. Había olvidado toda la Torá, que da el poder de actuar y cambiar la realidad; no recordaba nada del pasado y no pensaba en el futuro – pero ciertamente no olvidó, ni por un solo momento, su fe en Di-s, que incluye la fe de que todo es para el bien.

Gadlut Alef ­ Entender los mensajes

De nuevo: en katnut alef, el estado más bajo y básico – que es el fundamento de todo (“el fundamento de los fundamentos y el pilar de toda sabiduría”, en palabras del Rambám) ­ no entiendo lo que me está pasando en este momento, no entiendo qué quiere decirme Di-s a través de todo lo que está ocurriendo; solo creo en Di-s y creo que todo lo que hace es para el bien. ¿Cuál es la transición hacia gadlut alef? En gadlut alef ya existe cierta capacidad para entender los mensajes que Di-s me transmite a través de lo que está ocurriendo. Generalmente se escribe que gadlut alef es la aprehensión de la realidad – ya existe comprehensión y entendimiento de lo que está ocurriendo (aunque solo sea por inferencia lógica, sin la visión clara que solo aparece en gadlut bet, como se explica más adelante).

Cuando el Baal Shem Tov cayó en un katnut supremo no recordaba nada  – y cuando no hay memoria alguna, tampoco hay significado en lo que me está ocurriendo en ese momento. Pero cuando una persona tiene un poco de mojin, un poco de conciencia, lo que le sucede le recuerda cosas que ya sabe y ha encontrado antes. Muchas veces veo o experimento algo y tengo la sensación de que ya lo he visto o experimentado (lo que se llama experiencia de déjà vu), o me recuerda a algo que me ocurrió en el pasado. La memoria del pasado y la naturaleza de la experiencia presente están interconectadas, y dado que la memoria también está cargada de significado – yo proyecto ese significado sobre la experiencia presente, dándole así cierto sentido. Es decir, la memoria del pasado me acerca más a gadlut alef – a un entendimiento de la Providencia Divina. Incluso los animales presumiblemente aprenden del pasado, poseyendo una memoria adquirida que les ayuda a entender situaciones, pero claramente en los seres humanos la memoria, la experiencia y el entendimiento están mucho más desarrollados – y por tanto producen un tipo diferente de entendimiento. Empezamos a hablar sobre memoria en Purim, la festividad en la que se dice que “son recordados y se hacen”, pero ya entonces dijimos que todo el asunto de la memoria comienza en Pesaj, ya que todos los tiempos sagrados de la Torá – los Shabats y las festividades – son “un recuerdo del Éxodo de Egipto” (como muchos mandamientos de la Torá), y ahora volvemos para completar lo que comenzamos entonces.

Pongamos un ejemplo de una historia muy conocida sobre el Tzemaj Tzedek. Una vez, se le presentó a un judío cuyo casero, bajo sospechas infundadas, le acusaba de robo y le trataba con dureza. El Rebe lo envió a un judío no jasídico que vivía en un lugar lejano para que testificara ante el casero en su favor, afirmando que no era un estafador, y que le pidiera perdón. Ese judío no tenía ni idea de por qué el Rebe le dirigía allí, pero al final fue persuadido para acudir al terrateniente. El judío llegó en medio de la celebración del cumpleaños del terrateniente. El terrateniente quedó muy impresionado y preguntó si había venido especialmente en su honor. El judío no entendía de qué se trataba esto, y el terrateniente le recordó: “¿No te acuerdas de mí? ¡Me salvaste la vida!” En uno de los viajes del terrateniente se perdió en la nieve, y el judío lo acogió en su casa, le calentó, le dio de comer, y así sucesivamente. El judío recordó lo sucedido, aprovechó la oportunidad para intervenir en favor del terrateniente – y logró su salvación. Cuando acudieron al Tzemaj Tzedek para informar de la buena noticia y se maravillaron ante el evidente milagro, él dijo que aquello no era ningún milagro. Explicó que desde niño había estado “grabando” en su mente todo lo que oía y veía, consciente que todo le llegaba a su atención a través de la Providencia Divina. Hace tal y cual años había oído que ese terrateniente en particular se había perdido en la nieve y fue salvado por un judío de ese pueblo lejano. Ahora, cuando se le informó de los problemas que ese terrateniente causaba, recuperó de su banco de memoria precisamente ese hecho y entendió que se había encontrado con ello y recordado precisamente para salvar a ese judío. Esta es una historia por excelencia de experiencia combinada con memoria. Por supuesto, esto implica a un tzadik, y aquí hay algo mucho más preciso y profundo que  el simple gadlut alef  – pero el mismo principio está presente: la memoria del pasado ayuda a entender el mensaje en el presente.

Conciencia de la sincronicidad

Podemos profundizar un poco más en esto. Hay un psicólogo no judío -cuyo nombre no mencionaremos aquí – que acuñó el término “sincronicidad”. Con esto quiso decir que dos cosas ocurren simultáneamente sin ninguna conexión causal aparente, y esta “sincronicidad” transmite un mensaje determinado. Captó correctamente – en la medida en que un no judío puede captarlo – que no hay casualidades, que todo está coordinado, que todo es por Providencia Divina.

Ese psicólogo también añadió que el entendimiento de la sincronicidad está conectado no solo con mis recuerdos conscientes, sino también con lo que reside en mi inconsciente, y que el inconsciente en sí mismo se divide en dos niveles – el inconsciente personal y el inconsciente colectivo (universal), cosas que pertenecen a todo un pueblo (o a toda la humanidad, o incluso a toda la creación), que se expresan principalmente en sueños. Esto suena totalmente razonable. El ejemplo más claro de memoria colectiva entre el pueblo judío – el pueblo elegido por Di-s para proclamar Su divinidad a todas las naciones, el pueblo por el que el mundo fue creado, “Bereishit – en aras de Israel” – es “un recuerdo del Éxodo de Egipto”, el fundamento de la memoria para todos los que llevan el nombre Israel. “En cada generación una persona está obligada a verse a sí misma como si hubiera salido personalmente de Egipto [hoy, y en cada momento siempre]” – cuando en realidad debe descubrir esto desde las profundidades de su inconsciente colectivo (que se encuentra dentro de su propio inconsciente).

De nuevo: hay una primera etapa de fe en la Providencia Divina, presente en katnut alef, en la que veo una hoja rodando y creo que cada movimiento y lugar donde se detiene son por Providencia Divina del Creador. Para un judío esta fe es simple y natural – una especie de conciencia natural, como reveló nuestro maestro el Baal Shem Tov. Pero hay una segunda etapa, en la que entiendo que muchas cosas suceden simultáneamente y todo está conectado – el trozo de paja que pasó rodando también cayó del tejado y dejó un agujero en él, y eso también forma parte del plan divino; hay innumerables variables conectadas a lo que está ocurriendo ahora y todo está planificado y sincronizado por la Providencia Divina. En esta percepción de la Providencia hay muchos más mojin, y mucha mayor probabilidad de entender el mensaje.

Por ejemplo: si creo en la Providencia Divina y una copa se cae de mi mesa, entiendo que así era como tenía que suceder, y por eso no me enfado con el niño que la tiró. Pero si un trozo de pan se cae de mi mesa y un ratón viene y se lo come – entiendo que Di-s quería que se comiera el pan; hay un mensaje aquí sobre compasión por los seres vivos. En general, no odio a los ratones – ellos también, como yo, fueron creados por Di-s para Su gloria (en el tratado Pesajim se habla de bebés y ratones…). Alguien que solo experimenta el momento presente – el incidente pasajero – aunque en el fondo de su corazón crea en la Providencia Divina, puede llegar a la ira. Pero quien vive consciente del pasado y de la sincronía de muchas cosas entre sí comprende que todo tiene su trasfondo y su explicación, y en su interior no hay lugar alguno para la ira. Este es un gran principio: la ira solo es posible en quien está en katnut mojin (conciencia contraída), no en quien tiene gadlut mojin (conciencia expandida). Esto es casi la definición misma de pequeñez y grandeza – un niño pequeño se enfada; un adulto verdaderamente maduro no. En cualquier caso, la atención a la sincronía entre dos eventos pertenece a gadlut alef, en la que hay un entendimiento mucho mayor de lo que ocurre aquí.

Katnut Bet – Una mirada al futuro

En efecto, lo que acabamos de decir es que en katnut alef solo hay una experiencia del momento presente, sin ningún trasfondo ni contexto – sin ningún recuerdo previo – sino con fe en Di-s, en Su bondad y en el hecho de que todo es por Providencia Divina. En gadlut alef se añade una conciencia del pasado, una memoria que permite conectar cosas y entender algo de los mensajes insertos en la Providencia Divina. Esta secuencia corresponde al orden del tiempo mencionado cada día en la oración – la primera etapa es “Hashem Melej” (Di-s es Rey) en presente, y la segunda añade “Hashem Malaj” (Di-s reinó) en pasado. ¿Cuál es la siguiente etapa? Relacionada con el futuro – “Hashem Imloj” (Di-s reinará).

Normalmente explicamos que katnut alef es fe y katnut bet es confianza (bitajón). La confianza se relaciona con el futuro – la confianza en que las cosas serán buenas de una manera que sea visible y abiertamente buena para nosotros (es decir, buenas según nuestro propio “conocimiento inferior”, no solo de acuerdo al “conocimiento superior” de Di-s – porque “el Di-s de conocimiento es Hashem, y ante Él [ketiv: no a Él] las acciones son ponderadas” abarca ambas formas de conocimiento; desde la perspectiva de Di-s, como portador de opuestos, incluso el “conocimiento inferior” es conocimiento plenamente verdadero – tómese buena nota). No obstante, la confianza encierra un elemento de katnut respecto al gadlut de la memoria del pasado y el entendimiento de la realidad a través de él. El pasado conlleva certeza – ya ha ocurrido, existe en mi memoria y se examina como un hecho conocido y ordenado. El futuro, en cambio, conlleva incertidumbre – ni siquiera sé si habrá futuro en absoluto (si el Creador traerá otro momento de existencia para el universo), y desde luego, tampoco lo que contendrá. ¿Cómo sé que el sol saldrá mañana? Solo a la luz de la experiencia pasada. En gadlut alef uno siente que el pasado enseña y explica el presente. Cuando uno piensa en el futuro hay incertidumbre – una experiencia de katnut (“No lo sé”) – pero este katnut es katnut bet, una pequeñez que surge en el contexto de un pasado que ilustra el presente, impregnada de optimismo respecto al futuro (y esto es una gran virtud).

Gadlut Bet – Visión de la Eternidad

Tras explicar que katnut alef es solo la experiencia del presente, gadlut alef añade el trasfondo de la memoria del pasado, y katnut bet es la mirada hacia el futuro – ¿qué es gadlut bet (el objetivo de todo el proceso)? Por encima de las tres dimensiones del tiempo existe una perspectiva de eternidad – un lugar donde no hay tiempo en absoluto (después de “Hashem Melej, Hashem Malaj, Hashem Imloj” uno asciende a “le’olam va’ed” ­ no solo en el sentido de una duración interminable en el tiempo, sino en el sentido de la eternidad absoluta, una realidad de “no haber tiempo” en absoluto). En el habla cotidiana, “no hay tiempo” significa que no hay tiempo suficiente para lograr todo lo que uno deseaba. Pero en ese estado, el consejo es conectar con el verdadero “no tiempo”, con la verdadera eternidad de Di-s ­ saltar directamente de katnut alef a gadlut bet, como ocurre en la noche del Seder – y entonces habrá tiempo para todo.

En la explicación estándar – en la que katnut alef es fe, gadlut alef es aprehensión de la realidad y katnut bet es confianza (como anteriormente se dijo) – se explica que gadlut bet es la visión de la esencia. En este mundo, la cúspide de la grandeza es la aprehensión intelectual, pero en el tiempo venidero veremos la propia Esencia Divina – “con sus propios ojos verán cuando Di-s regrese a Tzion,” “y toda carne verá unida que la boca de ­Di-s ha hablado” (y entonces también se sentirá lo empobrecida y carente que fue realmente esa primera grandeza).


[1] Éxodo 14:5.

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