PREGUNTAS AL RAV CONVERSOS Y TZADIK

Acompañamiento a candidatos para la conversión

P: Durante años, nuestra familia ha acompañado a varios candidatos para la conversión como parte del proceso exigido por el Tribunal Rabínico (Beit Din). Hasta ahora, de los muchos que han pasado por nosotros, solo dos chicas que terminaron el proceso continúan realmente observando los preceptos (mitzvot). El resto cortó el contacto en algún momento, lo que nos hace sentir que se burlaron (nos “trabajaron”) tanto al Tribunal como a nosotros.

Hace años que personas en proceso de conversión nos contactan y piden (especialmente chicas) que los acompañemos como familia en el proceso, tal como les exige el Tribunal.

Pensamos que tal vez deberíamos cambiar de enfoque y “dificultar” las cosas a quien pida acompañamiento, para “filtrar” a los candidatos poco serios y continuar solo con aquellos dispuestos a invertir esfuerzo. Por otro lado, dudamos si esto cambiará la situación actual.

¿Es correcto “endurecer” las condiciones? ¿Tiene sentido continuar con este acompañamiento? ¿Cuál es el significado de una conversión así?

Respuesta:

Hemos hablado muchas veces de que se necesita “olfato” (instinto) para identificar quién es realmente serio, y es una lástima perder a los serios por culpa de los que no lo son. Lo principal es sentir su humildad y bajeza (shiflut), y su anhelo de ser judío, un hijo del pueblo de Dios a través del apego a la Torá de Dios; es decir, un deseo ferviente de estudiar y saber, algo que quien no es serio no posee en absoluto. Lo primero es fijar un tiempo para estudiar con él tanto la parte revelada (Niglé) como Jasidut, y a través de eso es bastante fácil saber quién es y si realmente quiere acercarse a la Torá y las mitzvot. [Si se siente que no es serio, ciertamente no hay razón para seguir acompañándolo].

de la clase del domingo:


Identificación con los versículos de Salmos

P: Este año, el capítulo correspondiente al Alter Rebe [según su edad] es el 131: “Hashem, no se ensoberbeció mi corazón ni se enaltecieron mis ojos; no anduve tras grandezas ni tras maravillas que me superan”. ¿Qué debo pensar al decir esto si sé que mi corazón se ensoberbeció, mis ojos se enaltecieron y más de una vez he andado tras grandezas y maravillas que me superan?

Respuesta:

El capítulo 131 de Salmos (Tehilim) era el favorito de Rabí Asher; él repetía sus versículos constantemente y aún resuenan en mi cabeza hasta el día de hoy. Lo que escribes es lo mismo que yo pensaba cuando lo escuchaba decir esos versículos con su entonación (teamim) tan especial. Piensa en Rabí Asher cuando digas estos versículos, los cuales tienen la virtud de llevar a quien los recita a la humildad (y a la alegría, y al apego con Dios).

¿Quién es el Tzadik más grande?

Recientemente me he acercado a las enseñanzas de Rabí Najman de Breslov y me pregunto cómo referirme a las cosas que dice sobre sí mismo, tales como: “Dijo que de él ya no habrá más novedades hasta el Justo Mesías”, o “Una innovación como yo aún no ha existido en el mundo”. ¿Acaso no hay otros Tzadikim (justos) en el mundo? ¿Cuál es la relación entre él y los demás?

Respuesta:

Los dichos de los Tzadikim que no se comprenden deben aceptarse con total sencillez, sin investigaciones; así como no comprendemos a Dios, tampoco comprendemos todas las palabras de los Tzadikim de verdad (si lo entendiéramos todo, sería señal de que no es un Tzadik verdadero). En casos así, hay que meditar en que “Dios es todo y todo es Dios” y “No hay nada fuera de Él”, y por lo tanto, qué importa realmente quién es el Tzadik más grande.

Lo principal es que uno debe vincularse (hitkashrut) con aquel Tzadik con el que sienta más afinidad e identificación (sentir cómo él me ‘incluye’ o me contiene) y sentir que ilumina mis ojos con su Torá y penetra en las profundidades de mi alma, para guiarme en el camino del servicio a Dios que me corresponde y saber cuál es mi misión en la vida.

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