RAZI ESTE MES ES PARA USTEDES

EL MES DE NISAN

 HA JODESH HAZÉ LAJEM

Razi nos enseñará sobre la diferencia entre el “fortalecimiento” (Hitjazkut) y la “renovación” (Hitjadeshut), y qué tiene de especial el mes de Nisán.

Este Shabat, en la lectura del “Maftir”, leeremos la última de las cuatro parashiot especiales: Parashat HaJodesh. Esta se lee siempre en el Shabat cercano al mes de Nisán. Inmediatamente después, en la oración de Musaf, bendeciremos el mes de Nisán, que comenzará este jueves. La bendición del mes es un evento festivo que ocurre cada cuatro semanas. El Jazán (cantor) se pone de pie con el Séfer Torá en sus manos, anuncia el momento exacto del renacimiento de la luna y todos juntos pedimos a Dios un mes bendecido y alegre, con la redención cercana. Envolvemos todas nuestras peticiones en una sola palabra: ¡Que Él lo renueve! (Iejadeshehu).

En el mes de Nisán que se aproxima, esta petición cobra un significado especial porque, según el conteo de la Torá, ¡Nisán está a la cabeza de la lista, es el Año Nuevo! “Este mes será para ustedes el principio de los meses, será el primero de los meses del año”. Según esto, si cada principio de mes es una renovación, ¡el mes de Nisán es la Renovación Principal! En resumen, este Shabat estamos rodeados de novedades…

No te quiebres

En nuestra excursión anual al norte hubo dos atracciones interesantes. Seguramente apuestan por el “banana boat” o una pared de escalada de 15 metros, pero no. A nosotros nos gustan las caminatas por la naturaleza, así que piensen más en un desafío físico. La primera atracción fue escalar, pero no una pared artificial, sino subir a la cima del Monte Merón. Es un trayecto difícil que suele ser para grados superiores, pero nuestro maestro, el Rabino Jaim, insistió: “¡Mi clase de séptimo grado lo hará!”. Y no solo insistió con la clase, sino con cada uno de nosotros.

Ya saben, siempre están los que corren adelante y los que se arrastran atrás quejándose de lo largo que es el camino. Con el Rabino Jaim, esas actitudes no estaban permitidas. Un día antes de salir, nos explicó su filosofía de escalada: “No quiero que vivan de ilusiones, no va a ser fácil. Pero no voy a dejar que nadie se rinda”, dijo con una sonrisa ganadora. Su instrucción clave fue: “¡Recuerden! No están escalando el Monte Merón; solo están avanzando hasta el próximo punto de parada. Tienen solo diez minutos de caminata. Quien piense demasiado a largo plazo, se quebrará”.

El Rabino Jaim no se quedó solo en palabras. Dividió la subida de dos horas en tramos cortos y en cada descanso nos sorprendía con un pequeño regalo o incentivo (chúpar). En la primera parada, una nota que decía: “Si te cuesta, ¡es señal de que vas de subida!”. En la segunda, nos salpicaba agua fría en las caras calientes. Así, subiendo la moral de todos, repetía: “Amigos, ¿recuerdan? Solo quedan diez minutos y ya”.

Fortalecimiento (Hitjazkut)

La forma en que el Rabino Jaim nos ayudó se llama Fortalecimiento. ¿Cuándo se necesita fortalecer algo? Cuando está débil y a punto de colapsar. Si una silla vieja se tambalea, hay que apretar sus tornillos. Eso hizo el Rabino Jaim con nosotros. En los momentos de dificultad, podríamos habernos quebrado y decir: “Esto no es para mí, traigan un helicóptero porque de aquí no me muevo”. Con su esfuerzo, el Rabino Jaim apretó los “tornillos de nuestra voluntad”. Un ajuste por aquí, una presión por allá, y ¡miren, es posible!

¿Saben qué fue lo primero que pasó en nuestro mundo? “Bereshit Bará” (En el principio, Dios creó). La palabra Bará (creó) me recuerda a Briut (salud). ¡Es como si el mundo hubiera estado “enfermo” y Dios tuvo que “sanarlo” e inyectarle una dosis de fortalecimiento para que estuviera sano! De esa inyección de ánimo podemos sacar fuerzas para cumplir misiones que parecen imposibles. ¿Cómo? Con un pequeño paso más, una buena acción más; juntos, todo suma algo grande.

¿Cómo te atreves?

Pero les prometí otra atracción, ¿verdad? Al terminar la caminata, después de conquistar la cima exhaustos pero satisfechos, fuimos directos a un río cercano. ¡Merecíamos refrescarnos! Allí estábamos en el agua fría, como “agua fresca para un alma cansada”. Lo especial de esa poza era el trampolín, solo para los valientes (¡y con salvavidas presente!). Cuando digo valientes, no me refiero a mí, que apenas me atrevo a entrar al agua, mucho menos a saltar desde 3 metros. Pero esta vez me sorprendí a mí mismo. No sé cómo pasó, de repente me armé de valor, subí y, sin pensar demasiado, salté directo al agua.

Supongo que si me hubiera quedado en el borde de la roca dudando, no lo habría hecho. ¿Cómo fue posible el salto? Porque decidí saltarme todos los pasos intermedios y pensar solo en el final, en el destino deseado. ¡Decidí desconectarme de lo conocido y elegir un nuevo destino!

Renovación (Hitjadeshut)

¿Captaron la diferencia entre las dos atracciones? En la escalada al Monte Merón avanzamos por etapas, paso a paso, y la satisfacción vino del resultado acumulado. ¡El esfuerzo y la constancia dieron frutos! La vista desde la cima fue la cereza del pastel. En cambio, en el salto al agua, todo pasó muy rápido; la experiencia principal fue la renovación sorprendente y refrescante. Y créanme, no fue por mis propias fuerzas; fue como si una mano invisible me empujara desde arriba…

Estas dos experiencias representan dos caminos en el servicio a Dios: Fortalecimiento y Renovación.

  • El Fortalecimiento se necesita cuando me siento débil y espero una palmada en el hombro o palabras de aliento: “Razi, no te desesperes, a mí también me costó”. Este trabajo pertenece principalmente al mes de Tishrei (arrepentimiento).
  • Pero el mes de Nisán es pura Renovación. ¡El pueblo de Israel nació y se convirtió en nación! ¿Qué pasó con las dificultades? Todo desapareció en un instante y salimos de Egipto hacia un camino nuevo. Incluso los árboles sienten esta renovación de la primavera y florecen. La verdad es que nuestro mundo se crea de nuevo en cada instante. La Torá se puede recibir cada día como si fuera nueva, ¡por lo tanto, yo también soy una persona nueva en cada momento! En el camino de la renovación, mi esfuerzo se centra en ver las cosas de una forma totalmente distinta y saltar por encima de todos los obstáculos. ¡Por milagro de milagros!

¡Que tengamos el mérito de tener una “cabeza nueva”, de renovarnos!

¡Shabat Shalom y bendecido!

 1. ¿Qué es Parashat HaJodesh?

Como mencionaba el texto de Razi, Parashat HaJodesh es la cuarta y última de las lecturas especiales que se añaden antes de la llegada de Pésaj.

  • El Texto: Se lee un pasaje del libro del Éxodo ($Éxodo$ $12:1-20$) donde Dios le dice a Moisés: “Este mes será para ustedes el principio de los meses”.
  • El Significado Halájico: Antiguamente, servía para anunciar a todo el pueblo que el mes de Nisán estaba por comenzar, lo cual era vital para que todos supieran exactamente cuándo celebrar Pésaj (el 14 de Nisán).
  • El Mensaje Espiritual: Es un llamado a la preparación. No podemos entrar en la festividad de la libertad “por accidente”; necesitamos un tiempo previo para concientizarnos de que el tiempo es un regalo y que nosotros tenemos el poder de santificarlo.

2. El Simbolismo del Mes de Nisán

Nisán no es solo un mes más; es el “Rey de los meses” en el calendario judío (según el conteo de la Torá). Su simbolismo se centra en tres pilares:

A. El Milagro por encima de la Naturaleza

El nombre Nisán se relaciona con la palabra hebrea Nes ($נס$), que significa “Milagro”. Mientras que otros meses representan el orden natural del mundo, Nisán representa la intervención divina que rompe las reglas de la lógica. Es el mes donde lo “imposible” se vuelve realidad.

B. El Tiempo de la Renovación (Primavera)

Nisán siempre debe caer en la primavera (Aviv). No es casualidad:

  • En invierno, la naturaleza parece muerta, pero en Nisán la vida estalla.
  • Esto nos enseña que, aunque nos sintamos “congelados” o estancados en nuestras rutinas, siempre existe el potencial de un nuevo brote de vida.

C. La Identidad Nacional

En Nisán, Israel pasó de ser una masa de esclavos a ser una nación. Es el mes del nacimiento del pueblo judío. Por eso, el texto de Razi hacía énfasis en la renovación: no se trata de mejorar lo que ya existe poco a poco (eso es Tishrei), sino de dar un salto cuántico hacia una versión de nosotros mismos que antes ni siquiera imaginábamos.


Dato curioso: En la tradición judía, durante todo el mes de Nisán no se recita el Tajanún (oraciones de súplica por el pecado), porque es un mes de tanta alegría y redención que la tristeza no tiene lugar en él.

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